Continuación VIII

1855.
1293. Voces americanas empleadas por el Capitán Gonzalo Fernández de Oviedo.
Págs, 593-607, a dos cols. de la edición de la Historia general y natural de las Indias, islas y Tierra-Firme del mar Océano, por el Capitán Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, primer cronista del Nuevo Mundo, Publícala la Real Academia de la Historia, cotejada con el códice original, enriquecida con las enmiendas y adiciones del autor, e ilustrada con la vida y el juicio de las obras del mismo, por D. José Amador de los Ríos, individuo de número de dicho Cuerpo, Catedrático de Ampliación de la Literatura española en la Universidad de esta corte, etc. Tercera parte, tomo IV.
Madrid, imprenta de la Real Academia de la Historia, a cargo de José Rodríguez, calle del Factor, núm. 9, 1855.

1857.

1294. Diccionario de voces gaditanas, por D. Adolfo de Castro.
8.° -XVII págs, a dos cols.
Al fin del libro: Nombres antiguos de las calles y plazas de Cádiz. Sus orígenes, sus cambios, sucesos notables ocurridos en ellas, idea de las antiguas costumbres locales, por un individuo (d. Adolfo de Castro) de la Academia Española de Arqueología: Cádiz, imprenta de la Revista Médica, 1857.
Precede al Diccionario esta advertencia: Lo que sigue no es otra cosa que un ensayo en este género de escritos. Muchas voces locales, de origen local, no se hallan en los Diccionarios de la Academia, de Dominguez, de Caballero y otros. Mi objeto, pues, se ha reducido a recolectarlas en este ensayo; trabajo que por fuerza ha de parecer incompleto, además de otras causas, por el mero hecho de ser yo el único que hasta ahora ha intentado formar una obra de palabras, frases y modismos de Cádiz, parte, como he dicho, de origen local, y parte adoptados de otras provincias.

1859.

1295. Recopilación de voces alteradas (en el Perú) por el uso vulgar, por Hipólito Sánchez. Arequipa, 1859.
4.°-52 págs.

1296. Diccionario de voces aragonesas, precedido de una introducción filológico-histórica, por D. Jerónimo Borao, Catedrático de Literatura en la Universidad de Zaragoza. Zaragoza, imprenta de D. Calixto Ariño, 1859.
4.°- 268 págs.
Port. -Adv. -V. en b. -Introd. -Vocabulario. -Apénd. -Suplemento.
-Segunda edición: Diccionario de voces aragonesas, precedido, (etc.), publicado por la Excma. Diputación provincial de Zaragoza. Contiene las voces, que pasan de mil, que el autor reunió en un Apéndice para enriquecer el Vocabulario publicado en 1859 y las adiciones a la Introducción que pensaba hacer en la segunda edición de su obra. Zaragoza, imprenta del Hospicio provincial, 1884.
4.°-CLIX-381 págs.
Contiene: Prólogo (I. Homenaje a Aragón. -II. D. Jerónimo Borao. -III. Diccionario de voces aragonesas), por D. Faustino Sancho y Gil. -Introducción y Vocabulario de Borao. -Notas del Sr. Sancho y Gil. – Ind. y errat.

1297. Artículo sobre el Diccionario de voces aragonesas de Borao, escrito por D. Manuel Milá y Fontanals y publicado en el Diario de Barcelona, año de 1859.
Incluido en el tomo V de las Obras completas de Milá, publicadas por D. Marcelino Menéndez y Pelayo.

1866.

1298. Das Leonesische. Ein Beitrag zur Kenntniss des Altspanischen von Dr. Gessner.
4.°- 37 Págs.
Este trabajo ha sido publicado el año 77 en un folleto en 4.° mayor, intitulado: Programa d´invitation a l´examen public du Collége Royal Français, fixé au 27 Septembre 1867. Contenu:
I. (El trabajo del Sr. Gessner: título ut supra) 2. Tableau historique du Collège pendant l´année scolaire 1866-67. Berlin. Imprimerie de J. -F. Starcke. -58 págs.
El estudio del profesor privado de Berlín comprende tres partes: la 1, sobré las letras o fonética, en la cual discurre sobre el valor de cada una de ellas en el antiguo castellano de León, comparado con los textos navarros, aragoneses y castellanos de la misma época; la 2, sobre la flexión, en que señala todas las particularidades de la antigua lengua de nuestros códigos y monumentos literarios, y la 3, en fin, consagrada al examen y significación de más de 60 voces arcaicas del castellano.

1867.

1299. Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano, por D. Rufino J. Cuervo. Bogotá, 1867.
-Segunda edición, notablemente aumentada: Bogotá, imprenta de Echeverría hermanos, 1876. -4.°-XXXII-527 págs.
-Cuarta edición, notablemente aumentada. Chartres: Imprenta de Durand. 1885. -4.° -XXXIX-571 págs.
Penetrado, dice el Sr. Cuervo, de la importancia de conformar en cuanto sea posible nuestro lenguaje con el de Castilla, nos hemos consagrado a observar las diferencias que entre ellos median, y como base hemos tomado el habla común de los bogotanos, por ser la que mejor hemos podido estudiar, y porque en ella, sobre todo en lo impreso, se encuentran reunidas muchas de las corruptelas generalizadas en la República…
La formación de un Diccionario completo de los provincialismos de la nación exigirla la ayuda de muchos colaboradores juiciosos e ilustrados, y es tarea que sólo podríamos emprender ea el caso de ver aprobada por el público la presente.
Entre las observaciones consignadas en esta obra, hay algunas, como las relativas a acentuación, disolución de diptongos, conjugación de algunos verbos y permutaciones de letras, que bien podrían formar parte de los tratados de urbanidad. pues no pueden despreciarse sin dar indicios de vulgaridad y descuidada educación; otras, como algo de lo tocante a artículos, pronombres y uso de
ciertas inflexiones verbales, que van especialmente enderezadas a los escritores y de-más personas que aspiren a expresarse con todo aliño y corrección; finalmente, otras, por ejemplo, la acentuación de algunos nombres propios y el uso de ciertas voces, que acaso no podrían reducirse a la práctica sin merecer quien lo intentase la nota de extravagancia, o caer en el riesgo de no ser convenientemente entendido…
Cúmplenos aquí hacer una protesta y dar una explicación, aquélla para nuestros paisanos, ésta para los extranjeros. Sea la primera: jamás ha sido nuestro intento escribir un código inflexible, especie de Alcoran, con el cual hayan de juzgarse los escritos, discursos o conversaciones de los bogotanos; sólo hemos deseado hacer un estudio comparativo para facilitar el cabal aprendizaje de la lengua de Cervantes, y fijar los límites entre el lenguaje clásico y literario y el familiar y vulgar, dejando al gusto y dirección de cada cual el decidir los casos en que una inoportuna aplicación puede traer consigo la nota de pedantería o de vulgaridad: rechazamos, pues, cualquiera imputación que se nos haga de querer alzarnos a una odiosa dictadura, pava lo cual no tenemos ni títulos ni disposición. Sea la segunda: como en vista de lo mucho que censuramos, pudiera quien no haya pisado nuestro suelo suponer que aquí hablamos en una jerga como de gitanos, la justicia exige declarar que no hay tal; acaso, mejor dicho seguramente, nadie hay que caiga en todo lo que criticamos, como errores, y raro será el que los haya oído todos, y menos encontrándolos, pues que son recogidos de entre las diferentes esferas sociales y entre individuos de diferentes posiciones. En Bogotá, como en todas partes, hay personas que hablan bien y personas que hablan mal, y en Bogotá, como en todas partes, se necesitan y se escriben libros que, condenando los abusos, vinculen el lenguaje culto entre las clases elevadas, y mejoren el chabacano de aquéllos que, por la atmósfera en que han vivido, no saben otro…
El Sr. Cuervo, que enuncia con tanta sencillez y claridad el objeto de su obra, ha hecho en ella, no solamente el estudio de las voces y de los giros propios del castellano hablado en Bogotá, sino que ha compuesto también un tratado magistral de nuestro idioma, una obra que es utilísima para perfeccionar el conocimiento de la Gramática española, y que testifica a la vez el profundo saber filológico y el conocimiento que el autor tiene de los autores de nuestra literatura, así antiguos como modernos.
El Sr. Morel-Fatio publicó un notable artículo acerca de este importantísimo libro del Sr. Cuervo en la Romania, págs. 620-624, 8e année, 1879.

1868.

1300. Catálogo de voces provinciales de Aragon, por D. Francisco Otin y Duaso.
(Véase el núm. 56, columna 315.) (Otín, como mi padrino Ángel Otín, de La Litera, Huesca, y sus hijos Eloy y Óscar)

1301. Origen y significado de las voces provinciales de Córdoba, mantés, manteson, mantesona, por A. F. -G. y O. (Aureliano Fernández-Guerra y Orbe).
Publicado en el periódico El Averiguador, tomo I, primera serie: Madrid, imp. de Manuel Galiano, 1868. -4.° -Columna 295.

1870.

1302. Ejercicios para corregir palabras y frases mal usadas en Colombia, por D. Ruperto S. Gómez. Bogotá, 1870.
La segunda edición se imprimió en 1872, también en Bogotá.

1303. Estudio sobre las faltas del lenguaje que se cometen en Galicia. Obra de gran utilidad para todos los naturales de este país en general y principalmente para los alumnos de escuelas primarias
y normales, seminarios e institutos de segunda enseñanza del mismo. Por Don Emilio Alvarez Jiménez, licenciado en Filosofía y Letras, Catedrático del Instituto de Pontevedra, Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia, etc. etc. Pontevedra, imprenta de A. Antunez (Antúnez) y Compañía, 1870.
8.°-85 págs. + 1 de índ.

1871.

1304. Sobre la palabra filibustero, provincial de las Antillas españolas.
El Averiguador, tomo í, segunda época: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871. 4.° Págs. 136-7.

1872.

1305. Significados y etimología de la voz provincial andaluza ajarafeo aljarafe.
Artículo por J. R. inserto en El Averiguador, tomo II, segunda época: Madrid. 1872. 4.° Pág. 7.

1306. Sur quelques singularités phonétiques de l´espagnol parlé dans la campagne de Buenos-Ayres et de Montevideo.
Artículo del ilustre egiptólogo G. Maspero, publicado en las Mémoires de la Société de lingüistique de Paris. Tome second. Ier fascicule: París, 1872 (págs. 51-65).
Trata metódicamente el autor de los cambios fonéticos experimentados por las palabras castellanas, ya de origen indígena, ya de puro origen peninsular, autorizando con muchos ejemplos poéticos las leyes de alteración por él consignadas.

1307. Eufemio Mendoza. Apuntes para un catálogo razonado de las palabras mexicanas introducidas al castellano. México, imprenta del Gobierno, en Palacio, a cargo de José María Sandoval, 1872.
Folio. -86 págs. + 1 de índ. – Texto, a dos cols. Port. – Ded. -Introd.: … hice del mexicano un estudio favorito, y concluí con posesionarme perfectamente de su filosofía, haciéndoseme familiar la descomposición de las palabras que al principio me fué tan difícil. Vínome entonces la idea de reunir en un solo cuerpo todas las voces mexicanas que pudiera encontrar, bien en los libros, bien en el uso común: sirvióme naturalmente de base el Molina; luego extracté las diez o doce gramáticas mexicanas que pude haber a las manos, e igual o mayor número de vocabularios, ya anexos a las gramáticas, ya en manuscritos separados; después recopilé cuantas palabras mexicanas contienen Sahagun, Torquemada, Hernandez, Jimenez, Cortés. Bernal Diaz, Motolinia, Gomara, Ixtlilxóchitl, etc. etc.; pudiendo asegurar que raro será el libro impreso en que se trate algo de México, desde el
siglo XVI hasta el presente, que haya dejado de extractar, sin contar el no despreciable número de manuscritos que he podido reunir, así como todas las obras geográficas sobre la República. Y por fin me encontré con que había recopilado más de 60.000 palabras: analizar éstas, colocarlas por orden rigurosamente alfabético, escribir cuatrocientos o quinientos artículos biográficos, dos o tres mil geográficos, otros tantos de historia natural, y, en suma, formar un diccionario enciclopédico de la lengua mexicana, era el trabajo que me proporcionaba mi recopilación, es decir, que cuando creía haber concluido, no había aún empezado. Guardé, pues, mis apuntes, porque trabajo de tal naturaleza requiere una dedicación exclusiva de muchos años; dedicación que, a serme posible, gustosa le consagraría, que daría mi vida por hacerlo, pues producirla una obra digna de México, no por su mérito literario, sino porque seria el primer paso para formar la enciclopedia Nahuatl… -La Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, al distribuir sus labores en el presente año, me honró, entre otras Comisiones, con la de formar parte de las que deben escribir el Diccionario geográfico e histórico de la República, y estudiar la recíproca influencia que el mexicano y el castellano hayan ejercido entre sí. Si mis fuerzas estuvieran a la altura de mis deseos, habíame consagrado por completo a desempeñar dichas Comisiones; pero siéndome imposible competir con las ilustradas personas que las forman, me limité a extractar de mis manuscritos los siguientes apuntes… México. Junio 21 de 1872. -Nociones de ortografía mexicana. – Texto del Catálogo de voces mexicanas. -Apuntes para un Catálogo de las palabras mexicanas introducidas al castellano. –
Catálogo de las principales palabras mayas usadas en el castellano que se habla en el Estado de Yucatán, por el presbítero D. Crescencio Carrillo. (Explicaciones sobre la lengua maya. Nombres geográficos. Nombres patronímicos. Nombres referentes a los tres reinos de la naturaleza y que son más usuales en el castellano. Voces de la lengua indígena de Yucatán usadas familiarmente en la conversación castellana. Palabras castellanizadas cuyo origen viene de la lengua yucateca o maya. Palabras provinciales que se usan en Yucatán sin ser de la lengua maya ni de la castellana.) -Catálogo de voces formado por el Instituto Smithsoniano de Washington para las comparaciones filológicas. Versión mexicana de Eufemio Mendoza. -Nociones de Aritmética mexicana. -índice. -Erratas.

1872-1873.

1308. Provincialismos andaluces, por D. Francisco Rodriguez Marin (Marín).
(Véase el núm. 892.)

1874.

1309. Correcciones de defectos de lenguaje para el uso de las escuelas primarias del Perú, por Miguel Riofrio (Riofrío). Lima, 1874.
4.°-56 págs.




1875

1310. Sobre el provincialismo de la Mancha, perote, por F. de C.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, año V, pág. 106, núm. 6.°: Madrid. imp. de Aribau y Compañía, 20 de marzo de 1875.

1311. Sobre la voz provincial gurriato(= cerdo), por F. de C.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, año V, pág. 106, núm. 6,°: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 20 de marzo de 1875.

1312. Sobre el provincialismo de Castilla la Vieja, cucharrera(=espumadera; arpeta en chapurriau), por F. de C.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, año 1875, núm. 6.°, pág. 106: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 20 de marzo de 1875.

1313. Origen y significado del provincialismo vallisoletano belezo o relezo (= especie de vasija), por F. de C.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, año V, núm. 6.°, pág. 106: Madrid. imp. de Aribau y Compañía, 20 de marzo de 1875.

1314. Sobre el significado y etimología de la voz ativa o aliva (= utensilio de labranza), provincialismo del país de los maragatos, por F. de C.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, año V, núm. 6.°: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 20 de marzo de 1875, pág. 106.

1315. Sobre la palabra abigar (= pedir importunamente, pordiosear), provincialismo de Valladolid. por F. de C.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, año V, núm. 6.: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 20 de marzo de 1875, pág. 105.

1316. Diccionario de chilenismos, por Zorobabel Rodríguez. Santiago de Chile, imprenta de El Independiente, calle de la Compañía, núm. 102: 1875.
4.°-XII-487 págs.
Port. – Ded. al Presidente de la República. – Prólogo: …El lector encontrará en nuestro Diccionario (dice el autor en el Prólogo) una lista, si no completa, bastante numerosa, de los provincialismos que se usan en Chile, con su etimología cierta o probable, con ejemplos de escritores nacionales que muestran su verdadera significación, y con los equivalentes castizos, apoyados también en pasajes de los clásicos españoles… – Texto. -Erratas.

1876.

131 7. Reparos al Diccionario de chilenismos del Sr. D. Zorobabel Rodríguez, por Fidelis P. del Solar. Santiago de Chile, imprenta de D. Federico Schrebler, 1876.
8.° – 190 págs.

1879.

1318. Locuciones zamoranas, por C. F. D., Cesáreo Fernández Duro y Fernando Belmonte.
Págs. 89, 90 y 308 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.



1881.

1319. Muestra de una obra inédita. Ensayo de un Diccionario de vocablos indígenas de uso frecuente en Venezuela, por D. Arístides Rojas. Caracas, imprenta de La Opinión Nacional, 1881.

1320. Acepción del provincialismo de Soria y Aragón, enfenecerse, por E. R. y V. de la F. (Vicente de la Fuente).
Págs. 178 y 211 del tomo III de El Averiguador universal: Madrid. 1881.

1321. Die Cantes Flamencos. Von H. Schuchardt. Zeit. f. rom. Philol. 1881.
Un tomo. -Págs. 249-322.
Estudio basado en las publicaciones de Fernán Caballero, Lafuente Alcántara, Machado yRodríguez Marín, en el cual, con la sabiduría y penetración filológica que distingue al publicista de Gratz, discurre sobre la significación y origen de muchos provincialismos andaluces y de gran número de voces y frases de germanía, caló o gitano, regulando al par sus cambios fonéticos respecto del castellano y cuanto dice relación con la parte morfológica.

1882.

1322. Vocabular einzelner Ausdrücke und Redensarten, welche dem Spanischen der Philippinischen Inseln eingenthümlich sind. von Ferdinand Blumentritt. Mit einem Anhange: Bibliotheca Philipina. Alphabetisch geordnete Sammlung einer Anzahl von Druckschriften und Manuscripten linguistischen, geographischen, ethnographischen, historischen und naturwissenschaftl. Inhalts, die auf die Philippinen Bezug haben. Separatabdruck aus dem XVI. Yahresberichte der Communal-Ober-Realschule in Leitmeritz, 1882.
4.° – VIII – 131 págs.
El Vocabulario de expresiones y locuciones propias del español de las islas Filipinas, llega hasta la pág. 79.
Hay una versión francesa, en 8.°, de este interesante trabajo: Vocabulaire de locutions et de mots particulière à l´espagnol des Philippines. Trad. de l´allemand par A. Hugot. París, Challamel Ainé, lib. -edit. 1884. (Imp. des Chemins de Fer. Imp. Chaix.)

1323. Zur Romanischen Dialektologie. Heft. I. Über den jüdisch-spanischen Dialekt ais Beitrag zur Aufhellung der Aussprache im Altspanischen. Von Dr. M. Grünwald. Seperatabdruck aus dem Jüdischen Centralblatt… Druck und Verlag von J. Fleischmann, Belovar.
4.° -47 págs, con una carta al fin del profesor Ed. Böhmer.
El trabajo está dividido en cuatro capítulos, que tratan del nombre
ladinodado al castellano por los judíos que lo hablan en Oriente, de la escritura en ladino, de la fonética o cambios de letras y de la flexión o diferencias en las palabras conjugables y declinables. Termina con algunas observaciones lexicográficas y algunos ejemplos de textos en ladino.
Alfabeto ladino o caracteres hebreos (con sus correspondientes sonidos españoles) para con ellos escribir y leer el castellano, según lo hablan los judíos de Oriente.
Imagen al final del libro.

1324. Cien vocablos indígenas de sitios, ríos, alturas, etc. Extracto de la obra inédita: Diccionario de vocablos indígenas de uso frecuente en Venezuela, por Arístides Rojas. Caracas, 1882.
Un cuaderno en folio mayor.
No sabemos si este erudito americano ha dado ya a la estampa esta notable obra, que tiempo hace se hallaba componiendo. Sólo sabemos que de ella dio a luz un Ensayo (segunda edición: Caracas, 1881), en el cual comprende hasta veinticuatro palabras de las tres primeras letras del alfabeto. En el mismo año de 1881, en un periódico caraqueño, publicó el Sr. Rojas un artículo sobre el tema: Del verbo embarbascary de algunos otros derivados de sustantivos indígenas. Y en el año 1882 publicó el trabajo al cual nos referimos arriba.

1883.

1325. Diccionario de peruanismos. Ensayo filológico, por Juan de Arena (D. Pedro Paz Soldán y Unanue). Lima, imprenta de J. Francisco Solís, plazuela de Santo Tomás, núm. 255, 1883.
4.°- LXV – 530 págs.
El autor empezó a escribir esta obra en Londres por los años de 1860. Al siguiente publicó: Galería de novedades filológicas; Vocabulario de peruanismos, en que, con acierto unas veces, y siempre con buen humor, se da la etimología ú origen probable, y la significación de ciertas voces y frases no usadas ni conocidas en España, o si algún tiempo lo fueron, ahora sólo en el Perú vigentes, por P. P. S. y U. Londres, 1861. En 1867 dio al público el Sr. Paz Soldán sus Cuadros y episodios peruanos y otras poesías nacionales y diversas, acompañándolos con un índice alfabético de los términos peruanos contenidos en esta obra. Más adelante publicó varias muestras de su Diccionario en el periódico de Lima El Correo del Perú, a fines del año de 1871 y principios del 1872.
Extracto del Diccionario: Anteport. -Port. – Pról. de la presente edición, fechado en Lima, Diciembre 31 de 1882. -Bibliografía de americanismos (contiene muy pocas noticias).
Observaciones generales sobre las singularidades gramaticales del castellano hablado en el Perú: 1882. -Adv. -Introducción: 1870. – Texto del Diccionario . -Clasificación de las voces contenidas en el Diccionario de peruanismos:
Provincialismos quichuas164
Idem del ayamará o del chinchaisuyo. 4
Idem de otras lenguas americanas 23
Provincialismos supuestos por los conquistadores, o sea Hispanismos de América 14
Provincialismos criollos 331
Voces adulteradas por los criollos en el sentido o la ortografía 220
Arcaísmos, provincialismos o neologismos de la misma España 85
Voces exóticas, técnicas, científicas 8
Sin origen conocido, caprichosas,
onomatopéicas72
Ajenas al objeto principal de esta obra 53
Total de voces 974
-Notas bibliográficas – Ind. -Erratas.
La primera edición de este Diccionario se hizo en Lima el año de 1872, y, en 1884 se imprimió de nuevo en Buenos Aires.

1326. Zur romanischen Dialektologie. Heft. I. Ueber (über) den jüdischspanische Dialekt als Beitrag zur Anthellung der Aussprache in Altspanischen, von M. Balschan. Belovar, Fleischmann,
4.°-50 págs.
Es un opúsculo digno de estudio, donde hay noticias muy curiosas sobre el castellano hablado por los judíos; pero el orden y la claridad. tan necesarios en materias filológicas, faltan en este estudio. Además, el autor no ha dispuesto de los recursos tipográficos convenientes para la impresión de
su obra, por lo cual la parte fonética tiene un número tan considerable de erratas, que no es fácil apreciar en su justo valor las observaciones consignados por el Sr. Balschan.

1327. Vocablos regionales sin traducción castellana. -Vocablos provenzal-catalanes aceptados por la Academia.
Estos son los epígrafes de las notas 6 y 9 puestas por el Sr. D. Víctor Balaguer a su discurso leído ante la Real Academia Española el día de su recepción pública: 25 de febrero de 1883. (Madrid, imprenta de Manuel Tello, 1883.) Versa sobre el significado e importancia de las literaturas regionales de España. Discurso de contestación por D. Emilio Castelar.
En la primera de dichas notas trata de ciertas palabras regionales que carecen de equivalencia en el castellano. El Sr. Balaguer aboga porque nuestra lengua las adopte, por juzgarlas necesarias e irreemplazables para la expresión de determinadas frases y conceptos. Cita a este propósito diez y ocho vocablos catalanes, ocho aragoneses, veinte gallegos y treinta y tres asturianos.
En la segunda presenta una lista de trescientas voces sacadas del Diccionario de la Academia, e indica a la cabeza que son infinitas las palabras de origen provenzal-catalán que se hallan en los primeros poemas anteriores al del Cid: el Libro de los Reys d´Orient, la Vida de Madona Santa María Egipciaca y el de Los Reyes Magos.

1884.

1328. Ueber das Malaiospanische der Philippinen. Constituye el cap. IV de los Kreolische Studien. Von Hugo Schuchardt, corr, Mitgliede der kais. Akademie der Wissenschaften. Publicado en la Sitzungsberichte der Philosophisch- Historischen classe der kaiserlichen Akademie der Wissenschaften. Hundertfünfter Band… Wien, 1884. In commission bei Carl Gerold´s Sohn…
4.°- Págs.111-150.
El autor colecciona porción considerable de canciones populares, frases y palabras castellanas modificadas o desnaturalizadas, cuyo verdadero significado da a conocer. El trabajo no obedece a ningún plan científico o didáctico.

1886.

1329. Apuntaciones para la crítica sobre el lenguaje maracaibero, por J. (osé) D.(omingo) M.(edrano). Segunda edición. Maracaibo. Imprenta Bolívar, Alvarado & Compañía. 1886.
4.°-112 págs.
El autor escribió y publicó por primera vez este trabajo, como ofrenda en el centenario de Bolívar, el año 1883.
En forma de Diccionario, hállanse en este opúsculo los provincialismos de Maracaibo, cuyo contenido clasifica el autor, a la cabeza de la lista, de este modo: 1: maracaiberismos propiamente dichos; 2: voces descompuestas o variadas en acepción impropia; 3: voces americanas que están mal definidas o no se hallan en los diccionarios españoles. – Por vía de Apéndice pone un inventario comparado de: 1) las palabras en que de ordinario ocurre cambio, supresión o agregación de vocales; 2) de las en que de ordinario ocurre cambio, supresión o agregación de consonantes o de sílabas; 3) de palabras de diversa significación, que sólo se distinguen por una letra y que con frecuencia se confunden; 4) de palabras articuladas de uso frecuente en Maracaibo; 5) de palabras bogotanas comunes al lenguaje maracaibero; 6) de palabras sobre cuya acentuación suelen ocurrir dudas, o que con frecuencia se acentúan mal; 7) de palabras tomadas de idiomas extraños.
Cuando el Sr. Medrano publicó la primera edición de su importante y erudito trabajo, escribió sobre él un artículo gráfico el Dr. Hugo Schuchardt, en la Literaturblatt für germanische und romanische Philologie, 1884, núm. 7. El cual artículo, por ser de pluma tan ilustre y juzgar estas Apuntaciones con gran competencia, ponemos íntegro a continuación:

Una pregunta etnográfico-lingüística muy importante es la siguiente: ¿a qué pasos, de qué modo y bajo qué influencias represivas o impulsivas ha cambiado la lengua española en América en los cuatro últimos siglos en un espacio muchísimo más grande que el del antiguo Imperio romano?
Por lo que yo sepa, nadie hasta ahora ha hecho tal información. Sin embargo, no faltan prevenciones, quiero decir, explicaciones de las especialidades que tiene la lengua española en las diferentes provincias. La obra que se distingue entre todas por su superioridad es la de Rufino José Cuervo, La lengua de Bogotá, que contiene lo mejor que se ha dicho últimamente de la lengua española. También los diccionarios cubanos y chilenos de Pichardo y Rodríguez contienen buenos materiales.
Pero ofrendas más pequeñas y modestas como la presente, son asimismo bien venidas.
Aprovecho esta ocasión para manifestar que ya hemos recibido de Venezuela pruebas de una obra que ayudaría mucho para hacer la indicada información, y con interés deseo ver aparecer el Diccionario de vocablos indígenas de uso frecuente en Venezuela, por Arístides Rojas.
De esta obra publicó el primero un Ensayo (2. edición: Caracas, 1881), en el cual habla de veinticuatro palabras de las tres primeras letras del alfabeto. Después, en un periódico político de Caracas del año de 1881, escribió sobre el tema: Del verbo embarbascary de algunos otros derivados de sustantivos indígenas; y finalmente, publicó Cien vocales indígenas de sitios, ríos… (nombres geográficos). (Caracas, 1882.)
Respecto a Maracaibo, ciudad situada en la parte más occidental de Venezuela, lindando con Colombia, es de suponer que tenga mucha analogía su lengua con la de Bogotá. El autor cita muy a menudo a Cuervo, pero no lo suficiente. Quizá hubiera bastado el señalar con un asterisco todas las palabras que tienen el mismo uso en Bogotá.
También son de Bogotá las palabras chocancia, damezana, donde (= á casa de, también chilena), emburujarse, emparamarse y otras muchas más. Muchas palabras, ignorándose que son bogotanas, pueden ser tomadas por cubanas; pero entonces cambian su sentido; v. gr.: facistol (necio), jojoto (pero con distinto sentido), monte (bosque), supiritar (supeditar con el sentido de suponer), trifurca (pleito), trompada (puñetazo;
en chapurriau: golpe, caída, trompazo), tupido (con el sentido de estúpido).
También nombra palabras que se hallan en cualquier Diccionario español, v. gr.: racha (portugués rajada, catalán ratsada) por ráfaga (portugués refega, italiano raffica, refolo, francés rafale).
Como estas palabras no existen en el libro de Díez, no será mala la advertencia de que se derivan del verbo español rajar, portugués rachar, italiano raffiare (raffare), igual en alemán, raffeln, raffen, reffen (compárese en español ajar, portugués achar = affare).
Ciertas palabras se clasifican como exclusivamente maracaiberas; v. gr. : trabajoso; pero no se sabe si con razón.
La obra contiene pocas palabras indias: guazábara, hico, jagüey, mohan, ñapa.
Las apariciones fonéticas que dan a la lengua maracaibera cierto carácter raro, hacen notable falta. Pa = para, diz = ir, e = de, el = del, i que = dicen (hasta, dicen que i que viene un vapor;
dica en aragonés), y otras más ya se conocen en la madre patria. Otras, como lucho = ducho, tanque = estanque, están muy generalizadas en toda América.
Son dignas de observar aún empecarado (= tado), entrépito, ñarras (Medrano lo significa como uñarras = uñaradas; pero yo como arras;
chapurriau esgarrañá y esgarrapá, arañar, escarbar), ruñir (= roer). La desfiguración de palabras anticastizas, como tiricia = ictericia, no extraña. Pero hay equivocaciones muy fuertes entre diferentes palabras; v. gr.: distinto en lugar de instinto, pensión en lugar de aprensión, panteón en lugar de plantón, región en lugar de legión.
Una famosa derivación es
levade levita. Nuevas derivaciones: follisca de folla, encaramitar de encaramar.
Es muy rara la explicación del significado de varias palabras; v, gr.: ponchera (palangana;
donde se prepara el ponche?), pararse en sentido de levantarse (también bogotanismo y cubanismo).

Sereno significa farol del alumbrado público, porque antes lo marcaba el lugar donde un sereno tenía que estacionarse. Si después de un siglo quizás se acostumbrara a usar la palabra sereno por cualquier alumbrado, nadie dudaría que descendía de la palabra sereno (claro). Lo mismo se puede decir de sus hermosas etimologías que vienen de tiempos remotos, de las cuales nosotros no sabemos nada de positivo.
Palabras náuticas llegan a ser usadas en sentido general en todas las costas; v. gr.: rebasar, rejera.
También se habla de la sintaxis. La palabra señor se usa de tal modo con las palabras sí y no, que se contesta al bello sexo con un sí señor, no señor.
Por mí se usa como nuestro por mí, por amor de mí (wegen meiner, meinetwegen; alemán).
La unión de vos y tú (v. gr.: vos te vais) se acostumbra también en otras partes de América.
Tengo que hacer la observación de que mientras que las mujeres son generalmente conservadoras del idioma, se debe acusar a las maracaiberas de los más desatinados neologismos; v. gr.: lo último (en sentido de los vieneses lo más superior).

1887.

1330. Anteckningar om Folkmalet i en trakt af vestra Asturien. Von Axel. Munthe. Akademiska Afhandling. Upsala, Almqvist, 1887.
8.°- 98 págs.
Excelente trabajo sobre el dialecto bable en sus relaciones con el idioma castellano. Comprende tres partes: fonología, morfología y lexicografía.
https://archive.org/details/anteckningeromfo00munt/page/n4

1888.

1331. Colección de textos aljamiados, publicada por D. Pablo Gil, D. Julián Ribera y D. Mariano Sánchez. Zaragoza. Tipografía de Comas, hermanos. Litografía de Guerra y Bacque, 1888.
4.°-XIX-169 págs.
Precede a los textos un prólogo donde se consignan, a la vez que las letras con que se escribía la aljamía, las variaciones fonéticas del castellano hablado por los árabes en España.

1332. Provincialismos de las montañas de Santander, por D. José M. de Pereda.
Con el título Significación de algunas voces técnicas y locales usadas en este libro, para inteligencia de los lectores profanos, hay una colección de ellas en las páginas 559-566 de la novela Sotileza, tomo IX de las Obras completas de Don José M . de Pereda: Madrid, imprenta y fundición de M. Tello, Don Evaristo, 8, 1888. -La primera edición de Sotileza se hizo el año de 1885.

1889.

1333. Vocabulario rioplatense razonado, por D. Daniel Granada, Abogado, precedido de un juicio crítico por el Dr. D. Alejandro Magariños Cervantes, miembro correspondiente de la Academia Española. Montevideo. Imprenta Elzeviriana, de C. Becchi y C.a, 97, calle Cerro, 1889.
4.°-XVIII + 314 págs. + colofón, que dice: Acabóse de imprimir este libro en Montevideo, en casa de C. Becchi y C.a, 28 de enero de 1889.
Port. – Pról. del Sr. Magariños. -Nota del autor. – Prólogo: El conjunto de voces y frases reunidas en este libro no merecería el nombre de Vocabulario rioplatense, que suena demasiado, si trabajos anteriores a su composición hubiesen proporcionado los medios de presentarlo más copioso. Que se echarán de menos muchos términos peculiares de las regiones del Plata, cuyo registro ha sido nuestro intento, no cabe la menor duda. Su hallazgo más depende de una perseverante atención,
favorecida por la casualidad, cuyo factor es el tiempo, que de un esfuerzo del entendimiento. Quien lo considere fácil tarea, antes de criticar tome pluma y papel y dé una prueba de su inventiva. Para ello advierta primeramente que sólo se trata de inventariar las voces y frases de que no hace mención el Diccionario de la Lengua castellana compuesto por la Academia Española, o de las cuales da una idea imperfecta por la vaguedad. deficiencia o inexactitud de las noticias que le han sido suministradas. En segundo lugar, tenga presente que debe hacerse caso omiso de la muchedumbre de voces y frases exóticas que así en América como en España desfiguran y estropean el habla en que Ercilla cantó la pujanza de los araucanos. Finalmente, recuerde que, una vez hallado el vocablo, hay que buscar su etimología, que no siempre se encuentra a mano…
-Oda al Paraná, por D. Manuel José de Labardén, cisne del Plata. – Texto del Vocabulario. – Errat. – Colofón.
-Segunda edición: Vocabulario rioplatense razonado, por D. Daniel Granada, precedido de un juicio crítico por D. A. Magariños Cervantes, miembro correspondiente de la Academia Española. Segunda edición, corregida, considerablemente aumentada y a la que se añade un nuevo juicio crítico, publicado por D. Juan Valera, individuo de número de la Academia Española. Imprenta rural, calle de la Florida, números 84 y 92. Montevideo, iSgo.
4.° may. -409 págs. numeradas + 4 finales sin numerar. -Al fin: Acabóse de imprimir este libro, corregidas por su autor las pruebas tipográficas, en Montevideo, en casa de Mendía y Ramos, a 28 de enero de 1890. Anteport. -Port. -Juicio de la primera edición, por Magariños Cervantes. -Dos cartas críticas de D. Juan Valera al autor. – Prólogo (extenso e interesante). -Oda al Paraná, por
D. José Manuel de Labardén. -Adv. – Texto. -Artículos del Vocabulario clasificados por lo que expresan. -Abrevs. – Errat. – Ind. – Colofón.
El distinguido escritor argentino D. Enrique Lynch Arribálzaga hizo un estudio sobre el Vocabulario de Granada, publicándolo en Buenos Aires a fines de febrero de 1889. En él dice, entre otras cosas:
Apremiada el habla castellana por la urgencia de dar nombre a tanto objeto nuevo como le ofreció el mundo maravilloso de América, no pudo rehusarse a absorber el alimento que, con prodigalidad de opulentos generosos, le brindaban los lenguajes aztecas, muiscas, guaraníes, aimaraes, araucanos y cien otros más… No es tan grande, con todo, la alteración del castellano en nuestro hemisferio, que dejemos de entendernos cómodamente con los habitantes del opuesto: pueril sería semejante temor. Conviene empero inventariar los nuevos elementos con que en estos países se ha enriquecido nuestro idioma; señalar los arcaísmos que han persistido entre nosotros, las voces que se usan en España y que aquí son desconocidas, los errores prosódicos y ortográficos, la influencia francesa sobre nuestra sintaxis y tantos otros puntos interesantísimos para el filólogo y el literato… De Colombia ha partido la iniciativa: D. Rufino José Cuervo ha tratado esta cuestión, en la parte que se refiere a su patria, con tanto talento como erudición… Díez años han transcurrido con una velocidad que nos sorprende, desde que en la casa de un poeta galano y verdadero se reunían con frecuencia varios jóvenes ilustrados y entusiastas, cuyo nombre ha dejado ya de ser un mirajehalagador. Veíase allí discutiendo con orden y frase bien medida, como de quien se ensaya para más altos escenarios, a Rafael Obligado, a Holmberg, a Eduardo Aguirre, a Carballido, a Diana, a Frejeiro, a Atanasio Quiroga, a Coronado y a muchos otros. Se presentaban memorias científicas y trabajos literarios, se criticaba por escrito y se discutía con artística dialéctica. Tuvieron un sueño y emprendieron su realización. Querían formar un Diccionario de argentinismos: reunieron fragmentos; pero la obra murió a manos de las comisiones españolas… Ocupado a mi vez (dice más adelante el Sr. Lynch Arribálzaga) en calidad de simple aficionado, en coleccionar los modismos
argentinos, sorprendióme agradablemente el anuncio de la obra que acaba de publicar en Montevideo el Dr. D. Daniel Granada… El Dr. Granada ha dado el primer impulso, ha creado una célula; la diferenciación la hará él mismo ú otros, pero aquel honor es todo suyo…

1334. Diccionario de vocabulos brazileiros, por el Teniente General Vizconde de Beaurepaire-Rohán, publicado en Río de Janeiro, año de 1889.

El estudio de las voces nativas del Brasil (dice el Sr. D. Daniel Granada en el prólogo de la segunda edición de su Vocabulario rioplatense) importa sobremanera al de la lexicografía hispano -americana. El Brasil abarca casi la mitad de la América meridional, lindando con las Repúblicas oriental del Uruguay, Argentina, del Paraguay, de Bolivia, el Perú, el Ecuador y Venezuela. Todas éstas participan, en mayor o menor extensión, de los productos del suelo brasileño, muchos de los cuales son conocidos respectivamente por los mismos o casi idénticos nombres, en razón de su procedencia. El contacto y comunicación constante en que se halla el Brasil con algunos de aquellos países por medio de sus fronteras, trae consigo un cambio y transmisión recíprocos de palabras usuales de las lenguas portuguesa y española, que el uno y los otros hablan. Pero, en particular,
donde con más eficacia se efectúa y más claramente se manifiesta esta mutua asimilación de lenguajes, es en el Río de la Plata y en el Paraguay, tanto por su mayor comercio y trato con el Brasil, como por causas históricas de origen muy antiguo. El ilustrado autor del Diccionario de que tratamos, escribiendo para su patria, presta a la vez, por consiguiente, un concurso importante a los Estados limítrofes.

1335. Venezolanismos, por D. Baldomero Rivodó.
Véanse sus Voces nuevas de la lengua castellana, en la parte precedente, núm. 1277.

1890.

1336. Biblioteca Española – Portuguesa – Judáica. Dictionnaire bibliographique des auteurs juifs, de leurs ouvrages espagnols et portugais et des oeuvres sur les juifs et le judaisme. Avec un aperçu sur la litterature des juifs espagnols et une collection des proverbes espagnols par M. Kayserling. Strasbourg, Charles J. Trubner, 1890. Imp. Ch. L. Posner et fils, Budapest.
4.°-XXI-155 págs.
En los preliminares hay observaciones muy dignas de estudio relativas al castellano hablado por los hebreos y escrito con los caracteres de su antigua lengua.

1337. Dialecto hispano-hebráico en el imperio de Marruecos.
Artículo por D. Pascual Meneu en El Archivo, revista de ciencias históricas que publica en Denia el Dr. D. Roque Chabás, presbítero. Tomo IV, cuad. IV, Abril 1890, págs. 83-86.
Interesante estudio sobre una materia que convenía fuese tratada extensamente por doctas y eruditas plumas. -El Sr. Meneu trae una colección de 33 palabras de las usadas actualmente en el castellano hablado por los judíos de Tánger y Tetuán. Todas ellas son verbos procedentes de otros de la segunda forma arábiga, que toman en castellano el subfijo propio de los causativos ear. – Larga, pero fructuosísima, sería la labor de quien se dedicase a este trabajo de recoger y estudiar las muchísimas palabras que, procedentes del árabe y del hebreo, han introducido estos errantes hijos de Judea en el castellano arcaico por ellos hablado, suprimiendo en dichas voces exóticas la aspereza de las dobles y añadiendo terminaciones sonoras.

1892.

1338. Modismos, locuciones y términos mexicanos, por José Sánchez Somoano. MadriD. Manuel Minuesa de los Ríos, impresor: Miguel Servet, 13, 1892.
8.°-95 págs.
Port. – Pról. (en el cual promete el autor publicar una serie de libritos de esta clase). – Texto, en verso (contiene más de 60 palabras y locuciones). -Notas (en las cuales explica más claramente las voces y frases incluidas en el texto).



1339. Muestra de un Diccionario de andalucismos, por D. José María Sbarbi (25 artículos).
Págs. 148-151 del almanaque de La Ilustración Española y Americana para el año de 1893; Madrid, establecimiento tipográfico Sucesores de Rivadeneyra, 1892.
El Sr. Sbarbi tiene dispuesto para la imprenta dicho Diccionario de andalucismos, en el que se intercalan algunas curiosidades comunes a la lengua española. Consta la referida obra de 6.000 artículos próximamente, y es de desear que pronto vea la luz pública para bien de la filología castellana.

1340. Dialectos castellanos, montañés, vizcaíno, aragonés, por Pedro de Mújica. (Un lema tomado de Max Müller.) Primera parte; Fonética. Berlín. Heinrich & Kemke. 1892.
4 hs. prels. + 94 págs. + una h. final. Port. – Ded. a la Real Academia Española. – Indice. – Ded. a Wilhelm Meyer-Lübke, profesor de Viena, fechada por el autor en Berlín a 31 de diciembre de 1891. – Texto. -Erratas.
En tres partes separadas trata el autor de las modificaciones fonéticas que sufre el castellano hablado en las montañas de Santander, en Vizcaya y en Aragón, agrupando por orden alfabético, en cada una de ellas, una colección de provincialismos, después de haber estudiado las leyes a que obedecen los cambios de sonido que las palabras de nuestro idioma sufren en los labios de la
gente campesina de aquellas comarcas.
Estudio es éste muy importante para perfeccionar el de nuestra Gramática histórica y para dilucidar muchas etimologías castellanas.

1341. Vicios del lenguaje. Provincialismos de Guatemala. Estudio filológico, por Antonio Batres Jáuregui, miembro correspondiente de la Facultad de Derecho, individuo de la Academia Española, de la Matritense de Jurisprudencia y Legislación, de la Sociedad de Historia diplomática de París, de la Sociedad literaria hispano-americana de Nueva York. Guatemala, Encuademación y Tipografía Nacional, décima calle Poniente, 1892.
8.° – 560 págs.

1342. Vocabulario de catalanismos, o sea de numerosos disparates cometidos por traducir al pie de la letra ciertas voces, locuciones y frases del lenguaje catalán, que no congenian con el castellano. Van intercalados algunos artículos sobre cuestiones gramaticales, en especial uno sobre el uso del acento ortográfico en catalán y castellano. Sigue completa lista alfabética de los artículos contenidos en la obra. Edición aumentada con un Estudio ortográfico sobre el uso de las letras en catalán y castellano; y por vía de Apéndice, un breve Tratado sobre el apóstrofo. Compuesto y ordenado por D. Miguel Marcet Carbonell, Licenciado en Filosofía y Letras, Miembro del Colegio de Profesores de Cataluña, Profesor de segunda enseñanza en el Liceo Políglota… Barcelona, tipografía de F. Altés, Elisabets, II: 1892.
8.°-VIII-376 págs. Anteport. -Port. -Al lector: Mayo de 1885 era cuando vio la luz pública el Vocabulario de catalanismos, autorizado sólo con las iniciales M. M. C…
El catalán, al pretender hablar y escribir castellano como procede, topa en tres grupos de palabras; 1: palabras catalanas que no sufren traducción literal; 2: palabras catalanas que la permiten; 3: palabras catalanas que, no obstante tenerla, por no amoldarse a la índole del idioma castellano, el buen uso las rechaza.
Ahora bien: a todas luces se echa de ver que el manejo del Diccionario y una práctica constante vencerán la dificultad que oponen las palabras del primer grupo; que una miaja de sentido común bastará para ponernos en seguro del riesgo a que las palabras del segundo grupo nos exponen, y que hay gran dificultad en dar con la exacta equivalencia de las palabras del tercer grupo, esto es, de las que por no congeniar con sus hermanas, motivan el que fluctuemos las más veces entre la expresión propia y la no castiza, y que lastimosamente desbarren hasta personas algo ilustradas. ¿En fuerza
de qué podrá se superar la dificultad que contra el bien hablar castellano ponen las palabras de este tercero y último grupo? A ello se encamina esta obrita que ofrecemos al público… Cierto que otros nos han precedido en esa pesada tarea: en 1855, D. Lorenzo de Alemany; en 1863, el Sr. D. J. M. Ll.; en 1868, D. Marcos Domínguez, presbítero, y posteriormente el Sr. Orellana y D. Joaquín
Casanovas y Ferrán en su Colección de vocablos y modismos incorrectos y viciosos usados por los catalanes cuando hablan el castellano…
Posteriormente, D. E. de Oliver, en vista de lo incompleto de otros libritos -dice- que en este género se han publicado, ha puesto a la venta una magnífica Guía de bufete, en la cual dedica unas 112
páginas en 8.° menor al expurgo de corruptelas (barbarismos, solecismos, etc.), que ha contribuido al mejoramiento del lenguaje castellano en nuestra rica y laboriosa región catalana…
– Texto, cuyo sumario va en la portada.

SÉPTIMA PARTE
TECNICISMOS.

1582.

1343. Abecedario de los quinientos y quarenta y un géneros en que consiste toda la cuenta de utensilios y partes de que constaban las galeras. Por el mayordomo Nuño Verdugo.
MS. de la Biblioteca Nacional de Madrid. Lleva la fecha de 1582, y en esa época se escribió.

1585.

1344. Declaración de algunos vocablos marítimos según se halla al principio del libro segundo de la Hidrografía de Andrés de Poza, impreso en Bilbao, año de 1585. -(Véase el núm. 3.)
En la Real Academia Española hay una copia ms. en folio, de esta colección de tecnicismos, en un volumen que contiene otros vocabularios náuticos: págs. 338-339.

1587.

1345, Vocabulario De los nombres que usa la gente de mar en todo lo que pertenesce a su arte. Por El Dr. Diego García de Palacios, del Consejo de S. M. y su Oydor de la Real Audiencia de México. Imprimióse el año de 1587.
Ms. en folio de la Real Academia Española. Consta de 97 páginas numeradas y continúan otros vocabularios náuticos. Las 12 primeras en blanco; la 11 es la portada; empieza el texto en la 13, por orden alfabético, y termina en la 96; en la 97 se lee la nota siguiente, suscripta por D. Martín Fernández de Navarrete: Aunque este Diccionario del Dr. Diego García de Palacios esta impreso al fin de la Instrucción Náutica para el buen uso y regimiento de las Naos, su traza y gobierno conforme a la altura de México del mismo Autor, impresa en México en 1587, la raridad de esta obra, y la antigüedad del Vocabulario, acaso la mas alta de quantos he reconocido hasta ahora; me han hecho juzgar indispensable una copia de él para nuestra colección de Diccionarios, y para la inteligencia de ciertas voces comunes en los MSS. de aquel tiempo y que sin este auxilio serían siempre indescifrables por no usadas en el día. Se ha confrontado y esta conforme esta copia con el impreso citado. Madrid a 19 de Noviembre de 1790.

1600.

1346. Vocabulario de náutica, por el Dr. Eugenio de Salazar.
MS. de la Biblioteca Nacional de Madrid. sign. M-33. Aunque dedicado a Felipe III, debió escribirse en 1600 o antes.

1606.

1347. Díez previlegios para mugeres preñadas, compuestos por el Doctor Juan Alonso, y de los Ruyzes de Fontecha, natural de la Villa de Daymiel, Cathedratico de Viperas, en la facultad de Medizina, de la vniuersidad de Alcala. Con vn diccionario Medico. Dirigidos a los inclitos señores
D.a Iuana de Velasco, y Aragon, Duquesa de Gandia, &c. Y Don Gaspar de Borja su hijo. (Esc. de armas de éstos.) Con priuilegio. En Alcalade Henares, Por Luys Martynez Grande. Año de 1605. (Al fin:) Acabóse este Diccionario Medico, a doze de Iunio, y va rubricado del Secretario Miguel de Ondarça Zauala. Año de 1606.
4.°- 11 hs. prels. + 230 fols. + 2 hs. sin foliar + 158 fols. – Sign. A-Z, Aa-Gg, A-X. Port. -Tassa: Madrid. 7 Julio 1606. -Erratas, por el Ldo. Francisco Murcia de la Llana: En el insigne Colegio de Teólogos de Alcalá de Henares, a 15 de Junio de 1606. -Aprob. por el Dr. Francisco de Herrera: Valladolid, a 10 de Agosto de 1604. -Lic. del Rey; Gomiel de Mercado, 4 de Setiembre de 1604. -Epílogo de lo que se trata en estos priuilegios (Indice). – Ded. del autor a la Duquesa de Gandía, Marquesa de Lombay y Condesa de Oliua. -Al Lector: Bien veo, y he oydo, muchas, y muy diuersas vezes, que son bien murmurados los que escriuen libros de medizina en Romance (también como todos los demás, porque como dize el Italiano, no se escapa
niente, de la boca del mal diziente), y la razón desto, discreto Lector, dizen es, porque no es razón, que cosas tan graues como son las de medizina, se hagan comunes, y dexen mal entender (porque bien no pueden) de los que no saben los principios y fundamentos de la ciencia. Mas con este argumento pudieran prouar, que hazen mal los que escriuen decimas, y casos de conciencia en Romance, y sermonarios, pues corre el mismo argumento, y aun en materia mas graue, quanto lo es alma que el cuerpo… –
El Ldo. Alonso Sánchez, Collegial Triling
ue, en la vniversidad de Alcala, al Doctor Iuan Alonso, y de los Ruyzes de Fontecha. Canción: Donde en perpetua risa… -Introd. – Texto (230 folios),-V. en b. -Epístola latina del autor a D. Gaspar de Borja y Velasco, Maestro en Sagrada Teología, Canónigo de la Santa Iglesia de Toledo. -Diccionario de los nombres de piedras, plantas, frvctos, yervas,
flores, enfermedades, causas, y accidentes, que van en este libro, de los diez priuilegios de mugeres preñadas, y se hallan comunmente, en los autores que van citados en el. Hippocrates. Galeno, Auicena (
Ibn Sina, Avucena, Abū ‘Alī al- Husayn ibn ‘Abd Allāh ibn Sĩnã), Paulo à Gineta, Rasis, Moschio, Cleopatra, Aristóteles, y otros muchos, guardado solo el orden de romancearlos, conforme están en ellos, ora estén corrompidos en la lengua griega, Arábiga, o latina, ora no, para que los estudiantes, que comiençan la ciencia de la Medizina, tengan noticia ellos, hecho por el mismo Autor (158 folios). – Colofón.

Este Diccionario de voces técnicas es muy importante, así por la época en que fué publicado, como por la materia que lo compone y la gran abundancia de voces que contiene. Aunque se citan las palabras primeramente en latín, después de su correspondencia castellana se lee muchas veces su
definición. Aquéllas que no han experimentado ningún cambio fonético al pasar del griego o del latín al romance o que carecen de vocablo que con exactitud les corresponda, tienen en seguida su explicación.
El Sr. Salvá utilizó con preferencia este Diccionario para la composición de muchos de los tecnicismos que incluyó en el suyo.

1611.

1348. Declaración de los Vocablos que se usan en la Fábrica de los baxeles. Por Tomé Cano, Capitán ordinario del Rey nuestro Señor, y su Consejo de Guerra, natural de las Islas de Canaria y vecino de Sevilla.
Hállase impresa desde la pág. 51 vuelta hasta la 56 de su Arte para fabricar y aparejar naos de guerra y mercantes, con las reglas de arquearlas, reducido a toda cuenta y medida y en grande utilidad de la navegación, impresa en Sevilla, año de 1611.
Hay una copia manuscrita de este vocabulario en un volumen de letra de fin del siglo pasado, existente en la Real Academia Española, págs. 329-337, pues contiene otros vocabularios náuticos.

1630.

1349. Diccionario náutico, por el Almirante D. Pedro Porter y Casanate, natural de Zaragoza.
En un Memorial presentado por este marino al Virrey de Nueva España, Marqués de Cadreita, en septiembre de 1636, tratando de la obra que había escrito, le dice: Tiene hecho para S. M. un libro intitulado Diccionario náutico, comprendiendo dentro de un navío dos mil nombres particulares, aclarándolos con sus definiciones; obra que acredita experiencia y no menor memoria, fundada en la inteligencia de lo más mecánico de la nave. (El original MS. de este documento se halla en el Archivo general de Indias, en Sevilla, entre los papeles procedentes de Simancas, sobre el descubrimiento de la California.) -El Dr. D. Juan Francisco Andrés de Ustarroz, cronista del reino de Aragón, dice que era obra perfecta este Diccionario náutico, y añade que era deseada de todos los sabios en el arte de la Marinería, por las breves y cortas noticias que della hasta agora se han tenido. (Panegírico sepulcral a la memoria póstuma de D. Tomás Tamayo de Vargas,, cronista mayor que fué de S. M. etc. Escríbelo el Dr. Juan Francisco Andrés, Cesaraugustano, y lo dedica al Almirante D. Pedro Porter y Casanate, caballero de la Orden de Santiago. Impreso en Zaragoza, año de 1642, en 4.°)

1650.

1350. -Vocabulario de los nombres que usa la gente de mar en todo lo que pertenece a su arte, por orden alfabético, por el Marques de Aytona.
Ms. en 8.°, encuadernado en pergamino, existente en la biblioteca del Duque de Frías, en Madrid.
Consta de unas 300 hojas, 32 de ellas dedicadas al referido asunto; las restantes en blanco, con algunas apuntaciones particules(particulares) esparcidas sin orden.

1675.

1351. Breve Diccionario de términos de Marina.
Ms. en folio, existente en la Real Academia Española. Está en un volumen que contiene otros vocabularios náuticos: págs. 225-288.
Al fin hay esta nota: Este Diccionario de términos de Marina se hallaba entre la colección de papeles que fué del Almirante gral. del mar Océano D. Pedro Fernández Navarrete, y existen aún en el Archivo de su familia en la Rioxa. Por el tiempo en que vivió aquel General, por la letra y demás circunstancias, seguramente es el original de mediados a fines del siglo pasado. No expresa autor ni año. Tiene el original 26 foxas en 4.° de un cuaderno sin forrar. Está confrontado y conforme hasta en la ortografía. Madrid 4 de Noviembre de 1790, – Martín Fernández de Navarrete.

1683.

1352. Diccionario de los nombres de los navíos, sus aparejos, términos que usan los marineros en sus locuciones y son propios en las materias de la mar, puertos, cabos, golfos, islas y otras cosas conducibles, por el Licenciado Don Juan Avelló Valdés, Oidor de la Chanchillería de Valladolid.
D. Juan Avelló Valdés había sido más de seis años Fiscal de la Real Audiencia y Casa de la Contratación de Sevilla, y se ocupó allí en formar una recopilación de los derechos, leyes, cédulas de la navegación a Indias, de las Ordenanzas del mismo Tribunal, y de sus materias navales, dividiéndola en tres tratados o libros que dedicó al señor Rey D. Carlos II; y como Indice o sumario de esta obra, coordinó después el Diccionario que algunos de sus aprobantes miraron con juicio muy parcial como una Enciclopedia o Tesoro, llamándole unos Prontuario marítimo y otros Abecedario náutico. No es posible formar una idea justa de esta obra sin examinarla. Apenas contiene setecientos artículos, y en la mayor parte, más que en definir clara y sencillamente los vocablos, se ocupó su autor en disertar sobre ellos con tal profusión de autoridades, con erudición tan impertinente, ya legal, ya poética, ya histórica, y con tan hueco estilo y desgraciada crítica, que no es posible sostener su lectura sin fastidio, ni sacar de ella utilidad ni provecho. Así es que este libro permaneció inédito y oscurecido en la Biblioteca del Escorial, hasta que en 1786 mandó sacar
una copia el Excmo. Sr. D. Antonio Valdés, entonces Ministro de Marina, la cual se conserva en el Depósito hidrográfico de Madrid. -(Págs, IX y X del Diccionario marítimo español: Madrid. 1831.)

1690.

1353. Vocabulario navaresco.
Ms. anónimo de la Biblioteca Nacional de Madrid. sign. A-248. – Original de fines del siglo XVI. – Texto por orden alfabético.
Hay una copia en la Real Academia Española, en un volumen en folio, con otros vocabularios náuticos: comprende desde la pág. 99 hasta la 150, ambas inclusive; lleva al fin esta nota: Este vocabulario, llamado Navaresco, estaba incluso en un tomito en 8.° manuscrito que se halla en la Biblioteca Real, sin numeración ni estante señalado. Empieza aquel Manuscrito con los métodos de medir las naves, arbolarlas, aparejarlas, cortar sus velas, etc. que se han copiado igualmente. No hay expresión de año ni Autor. La letra es menuda, pero clara; el tomo forrado en pergamino y bien tratado. Según la escritura y el carácter de letra, es el original de fines del siglo XVI. Se confrontó con él esta copia, y quedó en todo uniforme y arreglada. Madrid 11 de Noviembre de 1790. Martín Fernández de Navarrete.

1690-1717.

1354. Vocabulario de los nombres que usa la gente de mar en todo lo que pertenece a su arte, por el Capitán Sebastián Fernández de Gamboa.
MS. de letra del siglo XVII. Existe en la Biblioteca Nacional de Madrid y lleva la signatura J-145,
Hay una copia, en folio, en la Real Academia Española con otros vocabularios náuticos, que están todos en un solo volumen: comprende el de Gamboa desde la pág. 153 hasta la 223, ambas inclusive. Al fin hay esta nota: Este Vocabulario de los nombres que usa la gente de mar en todo lo que pertenece a su arte, escrito por el Capitán Sebastian Fernandez de Gamboa, se ha copiado de uno que existe en la Biblioteca Real de Madrid en el estante J, sin estar numerado el códice, que está en 4.° mayor sin foliación, que contiene 23 hojas y media. Antes de estar en la Biblioteca fué su dueño D. Luis de Cueto, según lo expresa al principio. Al fin del códice está incluso un cuadernito impreso, intitulado: Instrucción sobre diferentes puntos que se han de observar en el cuerpo de la Marina de España, y ha de tener fuerza de ordenanzas hasta que S. M. mande publicar las que inviolablemente deberán publicarse: fecha en Cádiz a 16 de Junio del año de 1717. No se ha podido
venir en conocimiento del tiempo en que se pudo escribir este Vocabulario; la letra parece ser del siglo pasado. D. Nicolás Antonio no hace memoria de este autor, ni en el códice se halla indicio que nos pueda sacar de esta duda. Acabóse de copiar a 30 de Septiembre de 1790. Está confrontado con su original y conforme hasta en los errores que no se pueden aclarar. Habiendo llegado después a mis manos el Vocabulario Marítimo y explicación de los más principales vocablos de que usa la
gente de mar en su exercicio del arte de marear, impreso para los niños del Colegio de San Telmo de Sevilla, en esta ciudad, año de 1696, he hallado que todas las definiciones se hallan idénticas con las de este MS. de suerte que no queda duda es copia uno de otro. No expresa el impreso el nombre del autor: sólo dice está dedicado al Sargento mayor D. Juan Pérez Caro, inventor y primero Director de la Real Fábrica del Seminario de San Telmo. Igualmente está conforme en las últimas reglas para arbolar los palos, etc.; sólo varía el impreso en que pone por preguntas y respuestas las voces y definiciones, por acomodarse más este método al carácter y enseñanza de los niños. Por tanto, creo que el original, de que se ha sacado esta copia, sea también el original del impreso en 1696, en 8.° (I). Madrid a primero de Octubre de 1790. Martín Fernández de Navarrete. – En la confrontación con el impreso ha parecido conveniente añadir al margen las variantes para mayor curiosidad y satisfacción. – Está copiado y confrontado. Navarrete.

I: En prueba de ser de mayor antigüedad el MS. que existe en la Biblioteca Real (Nacional) que el impreso de Sevilla, no se puede omitir que en lugar de las voces Arbol, Ancora, Nao, Batel, etc. que aquél usa, se leen en el impreso Palo, Ancla, Navío, Bote, etc. como usuales ya al tiempo de su impresión y posteriores en mucho al uso de las otras.
1696.

1355. Vocabulario marítimo y explicación de los más principales vocablos que usa la gente de mar en su exercicio de delarte de marear. Impreso para los niños del Colegio de San Telmo de Sevilla. Sevilla, 1696.
Reimprimióse muy añadido y corregido, también en Sevilla, año de 1722, en 8.°
(Véase el número anterior.)

1715.

1356. Índice de los términos privativos del arte de la pintura, y sus definiciones según el orden Alphabetico. Con la versión latina en beneficio de los extrangeros, por D. Antonio Palomino de Castro y Velasco.
Fol. -9 hs, a dos cols. al fin del tomo primero de El Museo Pictórico y escala óptica.
Tomo I: Theorica de la Pintvra, en qve se describe sv origen, Essencia, Especies, y Qualidades, con todos los demás Accidentes, que la enriquezen, e ilustran. Y se prueban, con demonstraciones Mathematicas, y Filosóficas, sus más radicales Fundamentos. Dedícale a la Católica, Sacra, Real Magestad, de la Reyna Nuestra Señora Doña Isabel Farnesio, dignissima esposa de nvestro católico Monarca Don Felipe Quinto, por Mano del Excelentissimo Señor Marqués de Santa-Cruz, Mayordomo Mayor de Su Magestad: su más humilde criado D. Antonio Palomino de Castro, y Velasco. Con privilegio. En Madrid: por Lucas Antonio de Bedmar, Impressor del Reyno, etc. Año
1715. Véndese en Casa de Don Joseph del Villar, y Villanueva, Mercader de Libros, Curial de Roma, en la calle de Toledo, junto al Colegio Imperial de esta Corte.

1719-1756.

1357. Diccionario demostrativo con la figuración y anatomía de toda la arquitectura naval moderna, por D. Juan José Navarro.
Lo empezó el año de 17 19 y lo concluyó en el de 1756, dedicándolo al Rey D. Carlos III. (Vargas, Vida del Marqués de la Victoria, § 193, pág. 256.)

1727.

1358. Compendio mathemático en que se contienen todas las materias más principales de las ciencias que tratan de la cantidad que compuso el Doctor Thomás Vicente Tosca, presbytero de la
Congregación del Oratorio de San Felipe Neri de Valencia. – Segunda impresión, corregida y enmendada de muchos yerros de impresión y láminas, como lo verá el curioso. -En Madrid, en la imprenta de Antonio Marin, año de 1727.
Esta obra fué muy célebre en su tiempo, y aun hoy no ha perdido nada de su mérito y utilidad. La Academia Española la tuvo presente para la redacción de muchas definiciones de matemáticas puras y aplicadas. Consta de nueve volúmenes en 8.° menor de letra muy metida, y está ilustrada con muchas láminas. Su importancia para el filólogo está principalmente en las definiciones que da el P. Tosca de muchas palabras técnicas de las ciencias de que trata, siquiera sean muy deficientes las explicaciones que publica el autor, siendo necesaria la consulta de otros libros donde se estudian más profunda y detenidamente las ciencias, así de matemáticas puras como de las aplicadas, en
que se ocupa el Compendio mathemático.

1737.

1359. Diccionario de las artes y las ciencias, por D. Antonio Bordazar (Bordázar de Artazu).
D. Gregorio Mayans, en sus Orígenes de la lengua española, dice que aquel literato valenciano se hallaba componiendo esta obra, en la que luciría, añade, su grande y exquisita lección y su sagaz y atinada crítica. – No tengo noticia de que se haya publicado ni de que exista manuscrita.

https://archive.org/details/proporciondemone00bord/page/n4
Proporcion de monedas, pesos, i medidas, con principios practicos de arithmetica, i geometria, para su uso.
https://archive.org/search.php?query=creator%3A%22Bordazar+de+Artazu%2C+Antonio%22

1739.

1360. Lexicon Ecclesiasticum, latino-hispanicum, ex sacrii Bibliis, conciliis, Pontificum decretis, ac Theologorum placitis. Dicorum vitis, variis Dictionariis, aliisque probatissimis Scriptoribus concinnatum, servata ubique vera Etymologiae, ortographiae (sic), & accentus ratione, aucthore
Fr. Didaco Ximenez Arias, Alcantarensi, Theologo, ordinis praedicatorum. Editio ultima, prae caeteris recognita, & ab innumeris, quibus scatebat mendis, multiplici labore, & diligentia repugnata. (Plieg. 112.) Barcinone (
Barcelona, bar-sa-lona), MDCCXXXIX ex officina Pauli Campius. Venditur ipsius domi. Cvm licentia, ac Svperiorvm permissv.
Fol. – 437 págs. + 24 de apéndices.
En el folio que sigue a la portada hay otro que contiene, en la primera de sus páginas, un índice de las abreviaturas usadas en el libro; la Suma de la licencia de los señores del Real y Supremo Consejo de Castilla (fecha en Madrid a 7 de febrero de 1739) a favor de Juan Piferrer, impresor,
para poder reimprimir el libro; la fe de erratas (fecha en Madrid a 21 de octubre de 1739) por el Ldo. D. Manuel Ricardo de Ribera, corrector general por S. M. y la Suma de la tassa, a seis maravedises cada pliego (fecha en Madrid), por D. Pedro Manuel de Contreras.
En la página segunda se contiene el prólogo del reimpresor, en el cual se da razón de la obra, de las precedentes ediciones y de la nueva que se hace, en la forma siguiente:
Al que leyere. -La primera edición de este vocabulario es de Rhoderico Ferdinando de Santa-Ella, año de 1550 y aun después en otra le añadió y corrigió el mismo en el de 1562. Y en el de 1565 el M. R. P. Fr, Diego Ximenez de Arias, de la Sagrada Orden de Predicadores, hizo de él nueva disposición y forma y le sacó con título de Lexicon Ecclesiasticum, enriqueciéndole de muchas voces, con autoridades de la Sagrada Escritura, comentos de muchos lugares de ella, y testimonios de Santos Padres, Concilios, Decretos, &c. con mucha mas difusión y energía que Rhoderico, y
enmendando a este muchas interpretaciones viciosas que corrían en su Vocabularium Ecclesiasticum como por exemplo 2. Mach. 4. Ephebia, o según la N. T. Ephebium, el P. Ximenez declara ser Sala, o quarto de Palestra, en donde los mancebos se exercitaron en las luchas, armas, &c. y Rhoderico decía ser casa de Sodomía, y también 2. Mach. 12. Collectioni facta, es: Allegada y recogida la contribución que cada uno deva según Ximenez; y Rhoderico construía, hecha una platica por Judas; sin otros sentidos donde advierte los verdaderos, y dissuade los viciosamente escritos. Sobre esta edición del Padre Ximenez de Arias con sus propias Addiciones (que en esta impression van con nota de + cruz) en el discurso de más de un siglo, se han añadido en diversas impressiones muchas voces, y significados, con difusas noticias sagradas, y humanas, por lo que se encuentra a cada passo las notas de addicion y * de que está lleno el vocabulario: a causa de que en las más impressiones se procura añadir, por solicitar este título frequentemente (assi, en este como en otros libros) quien procura lograr por esta novedad mayor crédito en su impression. Y assi, advirtiendo que en aquellas más se atendió a añadir dicciones, que a reconocerlas; y más a buscar voces, que a perficionarlas: y que aunque algunas se han reducido a lo corriente (esto se dice más en particular del Castellano) sobre ser pocas, han quedado, o con el trage de descompuesta Orthographia, o con el mal Sonido de la antigua pronunciación: y assi mismo que muchas vozes que estavan en este, y otros vocabularios, y autores antiguos, es forzoso enmendarlas, y perficionarlas, reduciéndolas a lo más corriente de este tiempo; porque como enseñan los Doctores, y pondera Alderete en el origen de la lengua castellana lib, 2. cap. 6. las lenguas, que vulgarmente se hablan, de cien años tienen tal mudanza que casi passan a idioma distinto, hallándose en Nebrija, Garcilasso, Juan de Mena, y otros, muchissimos vocablos, que no están en uso y otros muy asperos a la pronunciación, y dissonos al oído: por esso en esta impression se ha conmutado el trabajo de añadir, con el mas necessario y útil de perficionar, y el crédito de la addicion con el que adquiere el cuydado mucho mayor de procurar la euphonia, liquescencia, y hermosura de vozes y oraciones, verdadero sentido y observaciones propias en la orthographia, pronunciación, puntuación, &c. reconociendo muchos textos en sus lugares, y comprobando todo el Vocabulario con la fuente original, que sacó a luz el Autor. Vale.
A continuación del prólogo que queda copiado empieza el Vocabulario con un encabezamiento, en el cual se indican nuevos correctores y enriquecedores de la obra, en esta forma:
– Incipit Lexicum Ecclesiasticum latino-hispanicum fr. Didaci Ximenez Alcantarensis, Theologi, ordinis Praedicatorum Auctum & locupletatum á Doctrine D. Iosepho Michaele Marques equite Constantino Sancti Georgii. nunc denuo recognitum & emendatim & quamplurimis dictionibus locupletatum a Martino David. Artium Magistro, & in Universitate Valentina Humaniorum Litterarum Professores.
Después de este encabezamiento viene el Vocabulario, que principia por la letra A y termina con la Z, y ocupa 430 folios; a éstos siguen 6 más, que contienen una noticia del calendario, y, finalmente, un apéndice, que comprende 24 páginas, con el siguiente título:
– Adiciones al Vocabulario Eclesiástico según la mente del Doctissimo Padre Salas de la Compañía de Jesús, por D. Juan de Lama Cubero, preceptor de Letras humanas y Examinador en el Tribunal de la Nunciatura.
(Este P. Salas es el autor del famosísimo Diccionario latino-español, conocido con el título de Calepino de Salas, y que fué uno de los libros más usados en las escuelas de latinidad españolas de los siglos XVII y XVIII.)
De las indicaciones que preceden se colige haber sido por lo menos cuatro las ediciones de este libro, habiendo intervenido en su composición y enmienda los señores Rodrigo Fernando Santaella (primer autor de la obra), el P. Fr. Diego Jiménez Arias (su primer corrector), el Dr. Miguel Márquez, el maestro en artes Martín David, nuevos adicionadores o correctores, y el Sr. D. Juan Lama, autor del apéndice.
En la forma en que se presentó en la edición de 1739, es sin duda el Lexicum Ecclesiasticum uno de los libros más notables que se escribieron en España en el ramo de Lexicografía. Su importancia y utilidad son indudables; porque aunque este Vocabulario sea latino-español y traiga, por consiguiente, la interpretación de las palabras latinas y no de las españolas, el estar esta interpretación en castellano y el haber sido hecha por personas competentísimas en las cosas o puntos de doctrina que tratan, le da suma importancia y, sobre todo, la garantía de exactitud tan necesaria en estas materias. Nada hay, en verdad. más difícil y ocasionado a equivocaciones como el definir palabras teológicas. El error que en esto se cometa puede ser de gravísima transcendencia. Aun los más sabios y entendidos suelen equivocarse si no están muy sobre los estribos, y si no han adquirido hábito de discurrir y hablar de estas cosas. Por consiguiente, un Diccionario de términos
eclesiásticos hecho por varones que lograron la aprobación y aplauso de los sabios de nuestra nación cuando ésta llegaba a la cumbre de la gloria en las especulaciones más altas de la teología, ha de ofrecer, sin duda alguna, todas las garantías del acierto aun para los más quisquillosos y descontentadizos.

1740.

1361. Vocabulario náutico, por Don Juan José Navarro, Marqués de la Victoria.

El año de 1740 envió el Marqués su obra al Almirantazgo. Desgraciadamente se ha perdido (léese en el prólogo del Diccionario marítimo militar: Madrid. 1831) o extraviado por la incuria y abandono en que se tuvieron los archivos de las secretarías y oficinas del Gobierno. Tan lamentable pérdida se hace más dolorosa por la muestra que se encuentra entre sus borradores, que comprenden hasta la letra E en dos tomos en folio, y en número de 3.466 voces, sólo en estas cinco primeras letras del abecedario, definidas todas con clara explicación y suma propiedad, cuando según el historiador de su vida (Vargas, Vida del Marqués de la Victoria, § 70, págs. 116 y 120), no estaban olvidados los términos españoles que fueron los primitivos del Océano, y cuando los peculiares al Mediterráneo no empezaban a estar fuera de uso.

1760.

1362. Varios nombres de oficios, tributos y monedas antiguas de España, por orden alfabético, por Pedro Salanova.
MS. de la Biblioteca Nacional de Madrid. sign. Dd-148, págs. 9 y 116.
Autógrafo del conocido P. Marcos Burriel.

1765.

1363. Cartilla marítima que contiene los nombres de los palos y vergas de los navíos, por Santiago de Zuloaga. Puerto de Santa María, imprenta de Francisco Vicente Muñoz, año de 1765.
– Otra edición: Cádiz, en la imprenta de los caballeros Guardias Marinas, año de 1777.
Ambas en 8.°, y son la segunda y tercera edición, pues la primera se hizo en Sevilla.

1766.

1364. Vocabulario en orden alfabético de los nombres de los maderos de cuenta, ligazon y partes de que se compone un navío interior y exteriormente (274 artículos), por D. Santiago Agustín de Zuloaga.
Cap. XI de su Tratado instructivo y práctico de Maniobras navales, 1766.

1777.

1365. Cuando D. José Clavijo y Fajardo tuvo que formar en 1777, a consecuencia de Real orden, los índices castellanos de las producciones y curiosidades que existían en el Real gabinete de Historia natural de Madrid, examinó cuantos autores españoles habían tratado de los diversos ramos de aquella ciencia; y a fuerza de constancia y de una aplicación continua de nueve años en leer las obras latinas y francesas, cotejándolas con las castellanas, consiguió formar un Vocabulario de ciencias naturales en los tres idiomas, que no sólo le fué útil para su primer objeto, sino para dar después a la traducción castellana que publicó de la Historia natural del Conde de Buffon, aquella pureza y propiedad de lenguaje y expresión que la han dado tanta celebridad y aplauso entre los españoles que saben apreciar a su nación sin desdeñar por eso el mérito de los extranjeros. Lástima es que este Vocabulario no viese la luz pública, ya que la experiencia había hecho conocer a su autor, según él mismo decía, lo difícil que es hallarlos verdaderos equivalentes de las voces de Historia natural en el idioma patrio, si no precede una larga y penosa investigación. -(Clavijo, Historia natural de Buffon, tomo I prólogo, pág. IV ; Diccionario marítimo militar, impreso en 1831, prólogo, pág. XXX.)

1366. Diccionario universal de Marina, por D. Tomás Sotuel.
Dícese en el prólogo (págs, XVI-XVIII) del Diccionario marítimo militar, impreso el año de 1831: El Alférez de navío retirado D. Tomás Sotuel, que había trabajado durante muchos años en la formación de un Diccionario universal de marina con las correspondencias en francés y en inglés, le presentó concluido al Excmo. Sr. Marqués González de Castejon (Castejón) a principios de 1777;
y habiéndole examinado e informado sobre su mérito, en virtud de Real orden, el Director de las Academias de Guardias Marinas, D. Vicente Tofiño de San Miguel, no llegó a publicarse. Como Sotuel hubiese establecido posteriormente su residencia en Madrid, y logrado el honor de enseñar las ciencias matemáticas al Sermo. Sr. Infante D. Gabriel, Su Alteza, que siempre manifestó su ilustrada y generosa predilección por la Marina, creyó que una obra de esta clase seria decorosa al Cuerpo de la Armada, y de gran utilidad para la instrucción y enseñanza de sus individuos. Con este deseo la presentó al Rey su padre el Sr. D. Carlos III, quien se dignó mandar por el Ministerio de Marina que la examinasen los Jefes de escuadra D. Francisco Gil y Lemos y D. Gabriel de Aristizábal, a los que se unió después D. Vicente Tofiño. Abrazaba y contenía el Diccionario por orden alfabético la maniobra, construcción, artillería, pilotaje, táctica, matemáticas, física experimental, geología, pesca, comercio, medidas, pesos, monedas y cuantas ciencias, artes y oficios tienen próxima o remota conexión con la Marina. Cada artículo era un tratado completo de la materia que comprendía, aunque con oportunas remisiones a otros artículos en los puntos análogos o conexos. Precedíale un discurso preliminar sobre el origen, progreso y utilidad de la Marina. Llevaba al fin dos Vocabularios en francés e inglés con sus correspondientes voces castellanas, y estaba enriquecido con más de 160 láminas en folio, en que se representaban muchas máquinas hidráulicas de especial uso a bordo y en los arsenales. Así es que la intención y el propósito del autor (según dice) fué hacer de este Diccionario enciclopédico un cuerpo completo y metódico de instrucción para todos los que se dedican o siguen la carrera marítima en sus diferentes ramos. Tan vasta y difícil empresa era ciertamente superior a la capacidad de un hombre solo y más propia de una sociedad de sabios profesores y artistas, donde cada uno se encargase de lo concerniente a su peculiar profesión. Así opinaron los censores, añadiendo que como el principal trabajo del autor habla sido extractar y traducir las materias que trata de cuantas obras pudo adquirir, se necesitaba poseerlas magistralmente para resumirlas y coordinarlas con claridad y acierto en artículos separados, alterando el orden natural que para facilitar su enseñanza observan los libros elementales; que siendo por lo común extranjeros los que tuvo a la vista, y no poseyendo el idioma español con la pureza y perfección necesarias, era Sotuel desordenado e incorrecto en algunos artículos, y generalmente oscuro en sus explicaciones; a veces escaso y diminuto en materias esenciales, y a veces difuso y redundante en las de menor importancia; que desconocía los adelantamientos modernos en la ciencia naval y en las demás auxiliares, como se confirmaba cotejando su Diccionario con la Enciclopedia metódica que empezaba a publicarse en Francia, y se advertía particularmente en los artículos arqueo, desplazamiento de las aguas, cordelería, barómetro náutico y otros inventos recientes de que Sotuel no tenía noticia. Tal era, en suma, el juicio y dictamen de tan hábiles censores; pero si no puede desconocerse lo arduo y aun temerario de la empresa, pasma y admira que un Oficial subalterno retirado y sin auxilios la comenzase y llevase a cabo con tanta constancia y laboriosidad. Anciano ya, e ingeniero o constructor, por su particular profesión, dio de la arquitectura naval, tal como se conocía en su tiempo, más exactas noticias que del pilotaje, de la maniobra y de otras ciencias, en cuya práctica se había ejercitado menos, y cuyos progresos iban siendo mayores con la aplicación de nuevos y continuos descubrimientos.

1786-1793.

1367. Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana: su autor el Padre Esteban de Terreros y Pando. Madrid.
MDCCLXXXVI. En la imprenta de la viuda de Ibarra, Hijos y Compañía. Con licencia.
Cuatro tomos en folio.
Tomo I: 19 hs. Prels. + 710 págs. -Port. – Ded. al Conde de Floridablanca, por Francisco Meseguer y Arrufat y Miguel de Manuel Rodríguez, fechada en la Biblioteca de los Reales Estudios de Madrid a 1 de Agosto de 1786. En ella se dice que la impresión se debe a orden de Floridablanca; que hacía veinte años se había compuesto la obra por su autor, y que los firmantes completan el tomo IV de ella por no haberse encontrado completo el original. – Prólogo del autor, en el que se trata del origen y de la ortografía del castellano, y se hace notar la fecundidad de nuestro idioma y la necesidad y conducencia de ilustrarlo, y se explican principalmente los motivos por los que se escribió la obra y el plan, utilidad e importancia de la misma (XXXIV págs.) – Texto, a dos cols.: A-D.
Tomo II, impreso en 1787: 734 págs. -Port. – Texto, a dos cols.: E-O.
Tomo III, impreso en 1788: 857 págs. -Port. – Texto, a dos cols.: P-Z.
Tomo IV: Los tres Alfabetos francés, latino e italiano con las voces de ciencias y artes que les corresponden en la lengua castellana. Tomo quarto y último del Diccionario del P. Estevan de Terreros y Pando. -Madrid. Año de 1793. En la Imprenta de Don Benito Cano. Con licencia. -Portada. -6 hojas prels. + 260 págs. del Alfabeto italiano + 394 del francés + 334 del latino.
Esta gran obra contiene todas las voces usadas entonces de labranza. Física, Matemáticas, Teología, Derecho civil y canónico, Retórica, Poesía, Liturgia antigua y moderna. Herejías con los tiempos, autores y secuaces de ellas, Historia eclesiástica, Natural, Conquilogía, Náutica, Histología, Botánica, Arquitectura, Pintura, Maquinaria, Carpintería, Tintes, Sastrería y otras muchas referentes a las demás artes mecánicas y liberales y, según el autor afirma, a todas las especies y objetos del universo.
Para llevar a cabo esta empresa, tomó el P. Terreros por base las innumerables notas que puso en la traducción del Espectáculo de laNaturaleza, de M. Pluche, muchos diccionarios de lenguas extrañas y aquellos otros trabajos publicados en el extranjero para la enseñanza de nuestro idioma. Las obras
particulares escritas sobre las materias indicadas sirvieron de complemento a su estudio. Y para la más perfecta consecución de sus propósitos, no desaprovechó medio alguno. Así, para definir más claramente aquellas voces de artes mecánicas en especial, que sufren variación en distintas provincias, el P. Terreros iba frecuentemente a las fábricas o talleres de Madrid y sus contornos, de Toledo, Talavera de la Reina, Guadalajara, Segovia y otros pueblos cercanos, y preguntaba a los obreros acerca de los nombres de los artefactos, instrumentos, maneras de fabricación, etc. empleando en esto el Padre jesuita sus horas de recreación y de paseo o sus licencias temporales. Conocíanle, y se decían los oficiales entre ellos: Eh, ya viene el Padre curioso; he allí el Padre de las preguntas. Para realizar sus fines llevaba en el pecho el P. Terreros una porción de papeletas en blanco y un tintero de faltriquera, procurando ganarse la voluntad de maestros y oficiales con su chiste y gracia natural. El mismo autor nos refiere cómo de esta manera contribuía a la perfección de su Diccionario, Para asegurarme (dice) del modo que me fuera dable, me ha sido preciso ir de arte en arte y de facultativo en facultativo informándome por mis ojos mismos, registrando las artes y viendo las operaciones y manejo de instrumentos, de modo que pudiese escribir con un conocimiento práctico: la carpintería me dio ocupación por muchas días; para informarme de la variedad de telares y de sus piezas y maniobras, fui a la ciudad de San Fernando, al Real Hospicio, a Toledo, a Noves, a Guadalajara y Talavera, a los Tapices en esta corte y a otros muchos telares particulares de ella, y así, a proporción de la necesidad, en otras artes: de modo que apenas ha habido artífice en facultad alguna, a quien no tomase por maestro…
Así explica el P. Terreros las causas que le movieron a componer esta grande obra: La primera determinación fué, habiendo traducido el Espectáculo de la Naturaleza, formar una especie de índice o vocabulario de las voces que busqué con sumo cuidado en las artes 5 en la naturaleza para este efecto, porque teniendo uno como tesoro de voces, no se quedasen como sepultadas en sola aquella obra. Trabajando, pues, en esto, y descubriendo con este cuidado y trabajo nuevos términos, me hicieron tomar la segunda determinación, y fué la de formar un Diccionario de artes y ciencias, obra que concebía utilísima a la nación: con esta idea ya más amplia proseguía mi trabajo, cuando él mismo me advertía la suma dificultad de excluir de este Diccionario muchas de las voces comunes, y que aunque no las suelen traer los Diccionarios de artes y ciencias, con dificultad se pueden con razón separar de ellos. Esta como perplejidad me hizo ya tomarla tercera determinación de que mi obra fuese absolutamente universal; pero sin incluir en esta universalidad ni las voces anticuadas, ni los adagios, frases y alusiones peregrinas o extraordinarias en nuestro lenguaje; la jerga de gitanos y otras cosas semejantes, pareciéndome que aquella universalidad proyectada no me obligaba a una cosa que sólo la imaginaba uno como complemento y adorno; pero esto me pareció en adelante y con la experiencia tan digno, que me persuadí ciertamente a que haría falta; y así fué como mi cuarta determinación comprende todas estas diferencias también, por lo menos no omitiendo cosa
alguna de ellas que me pareciese esencial. La quinta determinación fué que habiendo de usar cuatro idiomas, como siempre había pensado, y viendo la falta que se halla en casi todos los Diccionarios de no poder usar de ellos sino el que sabe el idioma cuyo abecedario se sigue, era preciso poner cuatro, siguiendo el abecedario de todos, como arriba dije. La sexta, y como última determinación y complemento, fué hacer también un Diccionario geográfico, aunque como apéndice y separado del cuerpo principal de la obra, poniendo en los cuatro idiomas, y con el mismo régimen de los cuatro abecedarios, todos los reinos, provincias, ciudades y ríos más principales del mundo, añadiendo multitud de voces a las comunes de otros Diccionarios geográficos; y aquí es preciso que advirtamos como de paso, que el haber llegado esta sexta determinación tan tarde, que iba ya impresa una buena parte del primer tomo, fué causa de haber puesto a Barcelona, Aragón, Vizcaya y acaso alguna otra voz geográfica, deseando no careciese el público de las noticias que allí daba.
Son en cantidad considerabilísima las voces nuevas o extrañas que el P. Terreros introduce en el castellano por medio de este Diccionario. Pero no por esto empaña la pureza del idioma, antes lo enriquece con dicciones cuya necesidad se afirma y justifica en sólidas razones o en irrefutables autoridades. Así, por ejemplo, se leerán en esta obra multitud de palabras correspondientes a objetos no representados en el uso frecuente del idioma español, como las relativas a muchas plantas, árboles, flores, resinas, minerales, frutas, telas, piedras, monedas, pesos, oficios, meses, ceremonias, usos, aves, animales y otra infinidad de cosas, que unas se nos comunican (dice el autor) en las ciencias, otras se hallan en historias y relaciones particulares, de modo que es preciso darlas al público como se encuentran en ellas, sin que sea justo ni racional que se sustituyan otras por ellas. Además, incluye el P. Terreros las dicciones representativas de multitud de máquinas, invenciones, noticias desconocidas de pretéritos siglos, y que así muestran los adelantos de la época, como el enriquecimiento que entonces experimentó la lengua por tales medios.
El P. Terreros, nacido el 2 de julio de 1707 en la villa de Trucios, en Vizcaya, fué uno de los más sabios gramáticos de su tiempo. Ingresó en la Compañía de Jesús, habiendo estudiado el noviciado en Villarejo de Fuentes. Dedicóse particularmente al estudio de las lenguas latina, griega y castellana, de la retórica y de las literaturas clásicas. Aprendió Filosofía en Oropesa, después de haber permanecido algún tiempo en Villarejo de Fuentes. En Alcalá de Henares estudió los cuatro años de Teología escolástica, moral y escrituraria. En la célebre Biblioteca complutense estudió, repasó y extractó muchos libros. Su afán de apuntar y de extractar cuanto estudiaba se halla condensado en este párrafo de una de sus cartas familiares: Devuelvo a V. S. la obra que se ha servido prestarme, y disimule mi ambición y fraude, porque se la restituya por mitad y sin necesidad de volvérsela a pedir. En el Seminario de Nobles de Madrid enseñó Latinidad y Retórica, al parque
estudiaba las Matemáticas con singular aprovechamiento. Al poco tiempo enfermó, pero se repuso en Guadalajara. Volvió a Madrid para hacer la repetición de Teología en el Colegio imperial de esta corte, sostener públicas conclusiones de ella y salir maestro de Filosofía. Para esta enseñanza fué designado en Murcia; mas no llegó a ir a esta ciudad. pues en el camino se le ordenó su retorno a Madrid para que ocupase una cátedra de Matemáticas en el Seminario de Nobles.
En 1748 se decidió a emprender la traducción del Espectáculo de la Naturaleza, de M. Pluche, la cual llevó a cabo con singular paciencia: le puso 1.500 notas eruditísimas, en que aclara, aumenta y corrige el original. Según ya se ha indicado, esta obra fué la base de su gran Diccionario, por las
muchas disquisiciones que hizo sobre la esencia, significado, uso y demás propiedades de las voces relativas a las materias tratadas por Pluche.
Decidido a esta grande obra del Diccionario, que contiene 180.000 palabras con sus diferentes acepciones, dedicó ocho o diez horas diarias a su composición, sin desatender sus deberes de religioso, pero obteniendo licencia del General de la Compañía para levantarse antes que la comunidad, decir misa y rezos. Por más de veinte años vivió dedicado a estas tareas, y según sus cálculos pasaron de sesenta mil las horas que dedicó a la composición de esta obra.
Una vez concluida, el P. Terreros dirigió un memorial al Rey por la vía reservada de Estado, exponiendo los motivos de suplicar la gracia y licencia de poderla imprimir sin pasar por revisores. En decreto de 27 de enero de 1765 el Consejo concedió lo que pedía el P. Terreros y empezóse
desde luego la edición en la oficina de Don Joaquín Ibarra. La noticia del acuerdo del Consejo se la participó D. Josef Nicolás de Azara, oficial de la primera Secretaría del Despacho, el cual, no pudiendo ir a visitarle por estar enfermo, le mandó llamar y le dijo: Llamo a V. R. para hacerle saber cómo S. M. ha venido en concederle la gracia que le pidió para imprimir su Diccionario sin ser revisto de nadie, con lo demás que contenía su súplica. El Jefe me ha mandado extender el decreto; pero no hallándose ejemplar de esta gracia en la Secretaría, quiero que me informe de lo que desea,
para extenderlo larga y cumplidamente.
Estando la impresión a mitad del tomo II, fueron expulsados los jesuitas de España, y, por lo tanto, el autor. En su consecuencia, marchó a Cartagena y de aquí a Ayacio, en la isla de Córcega, con once jesuitas más: dícese que iba en la mayor miseria, pero con grande conformidad. En Ayacio registró las librerías, siempre dedicado al estudio; de esta ciudad pasó al continente italiano y fué destinado a la de Forli, en la Romanía, legación de Rávena. Allí compuso unas reglas o arte para aprender el italiano, tomando por modelo al Corticelli, y con lo mejor que halló en el Cinonio salió con su intento. La portada de este libro impreso es la siguiente:
Reglas acerca de la lengua toscana o italiana reducidas a método y distribuidas en quatro Libros, incluido en ellos un Diccionario familiar, algunos Diálogos, flores poéticas y cartas misivas; con el fin de facilitar a los Españoles el conocimiento y uso de este idioma. Obra dedicada al señor Marqués Fabricio Paulucci: por Don Estévan Rosterre, Presbítero. En Forli, en la imprenta de Achiles Morozzi. -8° – 424 páginas sin el pról. ded. y port.
Tradujo también entonces al castellano los tomos III y IV de las Lecciones sagradas del Granelli.
En 1774 enfermó gravemente; con paciencia y virtud sufrió los padecimientos que Dios le envió, hasta el día de la Natividad del Señor, año de 1781, en que recibió devotamente los Santos Sacramentos y murió el 3 de enero de 1782, de edad de setenta y cuatro años, seis meses y un día,
siendo enterrado su cuerpo en la iglesia catedral de Forli en la nave al lado de la Epístola, frente al altar de San Andrés Avelino.
El Diccionario, después de expulsados los jesuitas, quedó, como dicho queda, interrumpido o suspendido hasta que los bibliotecarios de los Reales Estudios, señores Meseguer, De Miguel y la Real Biblioteca sacaron de los sótanos, después de diez y nueve años, los pliegos ya impresos, y con la protección del Monarca y de Floridablanca acabaron los tres tomos, lográndolo así a principios de 1788. El tomo IV del Diccionario es peculiar y privativo del segundo de los citados bibliotecarios, por haber fallecido el Sr. De Manuel en septiembre de 1788.
1787.

1368. Plan de un Diccionario de voces geográficas, por D. Antonio de Capmany.
MS. cuyo paradero se ignora.

1788.

1369. Introducción al conocimiento de las Bellas Artes o Diccionario manual De Pintura, Escultura, Arquitectura, Grabado, &c. Con la descripción de sus mas principales asuntos: Dispuesto y recogido de varios Autores, asi Nacionales como Estrangeros, para uso de la Juventud Española. Por el Doctor Don Francisco Martinez, Presbítero, Dignidad de la Santa Iglesia de Pamplona. Madrid. Por la Viuda de Escribano. Año de MDCCLXXXVIII.
4.°- VIII – 419 págs. Port. – Pról.: Mi afición a las bellas Artes, y un deseo grande de servir a la Patria y ayudar a mis paysanos en lo que yo pudiese, han sido las dos únicas causas de formar, ordenar y publicar este que yo llamo Introducción al conocimiento de las Bellas Artes, y en rigor no es mas que un Diccionario Manual, donde, por orden alfabético, se encuentra, si no todo, a lo menos gran parte de quanto pertenece a Pintura, Escultura, Arquitectura, Grabado, Numismática y otras Bellas Artes…
Apenas se encuentra en este Diccionario cosa de ingenio mío: lo que hay, o bien es recogido y copiado de Autores Nacionales, o bien tomado y traducido de varias Obras estrangeras. El fin de este pequeño trabajo fué en su principio una pura curiosidad: quise saber discernir y hablar con conocimiento de las cosas tocantes a bellas Artes; artículo por artículo fui formando para mi instrucción uno a manera de Diccionario; fué creciendo la colección, y ya quando me hallé con un mediano caudal, me ocurrió mostrarlo a los primeros Artistas de la Corte; vieron el trabajo, y contestando todos en que ni dentro ni fuera de España conocían obra de esta naturaleza, me aseguraron que por lo mismo seria utilísima mi publicación… – Texto. -Advertencia.

1370. Enciclopedia metódica. Diccionario de gramática y literatura… por el R. P. Luis Mínguez de San Fernando, del orden de las Escuelas Pías. Tomo I… Madrid, en la imprenta de Don Antonio de Sancha, 1788.
Fol. – 622 págs. a dos cols.
Es una traducción de la Encyclopédie méthodique, cuyos artículos de gramática y literatura se publicaron aparte en tres volúmenes en 4.°: París, 1782-1785. – Creo que el P. Mínguez no acabó su traducción y sólo publicó dos tomos.

1371. Diccionario de las nobles artes para instrucción de los aficionados y uso de los Profesores. Contiene todos los términos y frases facultativas de la pintura, escultura, arquitectura y grabado, y los de albañilería o construcción, (etc.), por D. D.(iego) A.(ntonio) R.(ejón) de S.(ilva). Segovia, 1788.
El autor no sólo se propuso definir con claridad y concisión todas las voces y frases pertenecientes a la pintura, escultura, arquitectura y grabado, sino comprobarlas con la autoridad de los escritores españoles que trataron de intento la materia: las pocas que carecen de este requisito están apoyadas en la notoriedad y en el uso común de los profesores con quienes consultó el autor antes de dar lugar a ninguno de estos artículos en su Diccionario. Por este medio logró hacerlo propiamente español, y prefirió, con mucha cordura, omitir algunos vocablos provinciales o anticuados que no se podían comprender bien, o colegir su correspondencia con los actuales, a que saliese a luz copiosamente abundante de errores.

1790.

1372. Suplemento a los Diccionarios Náuticos que se incluyen en este tomo. (Son los núms. 1345, 1353, 1354 y 1351) de la presente biblioteca. Donde se apuntan las voces que se van recogiendo de varios viajes y otras relaciones antiguas manuscritas o impresas, colocándolas en sus respectivas letras, aunque entre sí no guarden su orden alfabético riguroso, citando (al margen) los papeles de donde se han sacado.
MS. en folio de la Real Academia Española.
Págs. 290-327 de un volumen que contiene los manuscritos cuyos números correspondientes, en esta Biblioteca, se han citado arriba.

1373. Indice de las voces que comprenden los quatro Diccionarios náuticos unidos en este tomo (el de García de Palacios, el Vocabulario Navaresco, el de Fernández de Gamboa y el Breve Diccionario de términos de marina: números 1345, 1353, 1354 y 1351 de la presente Biblioteca), arreglados aquí por riguroso orden alfabético, y de las páginas en que se hallan sus definiciones.
Un volumen MS. en folio, de la Real Academia Española: págs. 345-359.

1374. Diccionario náutico por Don José de Vargas y Ponce.
El Teniente de navío Don José de Vargas y Ponce, que se hallaba en Madrid encargado de la publicación de las cartas y derroteros formados por el Gefe de escuadra Don Vicente Tofiño, emprendió un Diccionario náutico, para el cual había llegado a reunir, según dice, hasta 14 D voces puramente técnicas del lenguage marino. – (Vida del Marqués de la Victoria, § 70, página 119; Diccionario marítimo militar, impreso en 1831, prólogo, pág. XX.)

1791.

1375. Glosario castellano de los vocablos náuticos y mercantiles contenidos en el libro del Consulado, que publicó D. Antonio de Capmany.
Pág. 341 del tomo I de las Costumbres marítimas: 1 79 1.

1376. Diccionario histórico de los artes de la pesca nacional, por el Comisario de guerra de Marina D. Antonio Sañez Reguart, Socio de mérito de la Real Sociedad de Amigos del País de Madrid y de (San Lúcar) Sanlúcar de Barrameda. Tomo primero: Madrid. MDCCLXXXXI, en la imprenta de la Viuda de D. Joaquín Ibarra, con superior permiso.
Fol. – XXXVI – 406 págs, (A-B).
Tomo II: 1771 (C-D), 441 págs.
Tomo III: 1772 (E- H), 453 págs.
Tomo IV: 1793 (J-P), 350 págs.
Tomo V: 1795 (R-Z), 418 Págs.
Con láminas.

1792.

1377. Una Comisión que me ocupa en la actualidad (el reconocimiento de los archivos del reino, para formar una colección de todos los manuscritos de nuestra antigua marina) me ha precisado a formar una colección de voces náuticas anticuadas para inteligencia de los manuscritos antiguos de nuestra marina. Por el examen que he hecho del origen o etimología de algunas de ellas, se ve cómo las naciones que han tenido el imperio del mar han sido las arbitras en su nomenclatura. De las repúblicas del Mediterráneo antes del siglo XV, y de las navegaciones de los portugueses por la
costa de África, y de los españoles por el Océano, se formaron muchas voces propias y significativas de analogía con otras del castellano, que el uso ha ido desechando, sustituyendo otras menos legítimas y generalmente ásperas, arbitrarias y caprichosas.
– D. Martín Fernández de Navarrete: Sobre la formación y progresos del idioma castellano, discurso leído ante la Real Academia Española al tomar posesión de su plaza de individuo honorario el 29 de marzo de 1792.

1796.

1378. Diccionario universal de Física, escrito en francés por M. Brisson, individuo que fué de la Real Academia de Ciencias de París, Maestro de Física e Historia Natural de los infantes de Francia, Profesor Real de Física esperimental en el Colegio de Navarra, Censor Real y actualmente individuo del Instituto Nacional de Francia, en el ramo de Física. Traducido al castellano, y aumentado con los nuevos descubrimientos posteriores a su publicación. Por los Doctores D. C. C. y D. F. X. C. Madrid: en la imprenta de Don Benito Cano. Año de 1796-1802.
Nueve tomos en 4.°

1802.

1379. Diccionario de Arquitectura civil. Obra póstuma de Don Benito Bails, primer Director que fué de Matemáticas de la Real Academia de San Fernando, Académico de las Reales Academias Española y de la Historia, y de la de Ciencias y Artes de Barcelona. Madrid. MDCCCII. En la
imprenta de la Viuda de Ibarra.
4.° -2 hs. Prels. + 131 págs.
Anteport. -Port. – Pról,: Quando se imprimió por primera vez el tomo IX, primera parte, que trata de la Arquitectura civil, determinamos poner en él, para facilitar más su inteligencia, una explicación o declaración de más de mil y quatrocientos términos facultativos. Pero como saliese tan voluminoso, nos contentamos por entonces con reducir nuestro Diccionario a unas quantas voces que tuvimos por indispensable imprimir en dicho tomo. Despachada ya toda la primera edición, se procedió desde luego a la segunda, y la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando, que costea estas obras, atendiendo al beneficio del público, tuvo a bien demandarnos se dispusiese este Diccionario con separación de todos, y así lo hemos executado gustosamente añadiendo algunos términos más; de modo que pasan de mil y novecientos los que ahora tiene…
El que repare algún artículo que no concuerde con el Diccionario de la Real Academia Española, tenga presente que no definimos voces de la lengua común, sino términos de su arte… -Abrevs. – Errat. – Texto, a 2 cols.
1810.

1380. Diccionario manual español y francés de los nombres de los pertrechos y efectos de armamento de los navíos de guerra, a los quales se han añadido algunas otras voces usadas en la
Marina, y cuya significación no es fácil de hallar aun por los que poseen ambos idiomas. Formado por D. Lorenzo de Navas, Oficial 2: del Cuerpo político de la Real Armada en el Departamento de Cádiz, 1810.
MS. en 4.°, de la Biblioteca particular de S. M. el Rey de España. Consta de 65 hojas útiles, la portada inclusive. La palabra castellana va con su correspondiente francesa, y muchas veces está explicada también su significación.
La obra consta de otro volumen MS. que asimismo guarda la referida Biblioteca, y que lleva esta portada: Dictionaire portatif Français et Espagnol des noms des effets et utensiles d´armement de vaisseaux de guerre, aux quel ont à ajouter plusieurs noms usités par les Marins, et done la signification n´est pas facile à trouver par ceux meme qui possedent les deux langues. Formé par Laurent de Navas, Employé à l´administration de la Marine Royale d´Espagne au Departement de Cadix, 1809. -83 hs. útiles, la portada inclusive. Las voces francesas van explicadas en castellano.

1821-1827.

1381. Diccionario de ciencias médicas, por una Sociedad de los más célebres profesores de Europa, traducido al castellano por varios facultativos de esta Corte. Madrid, imprenta calle de la Greda, 1821-1827.
39 tomos en 4.°- Texto, a dos cols.
El último tomo es un suplemento. Así en éste como en toda la obra, los traductores españoles han hecho muchas adiciones e innovaciones para explicar palabras puramente españolas y esclarecer el sentido de muchas voces del tecnicismo médico en castellano.

1822.

1382. Diccionario militar portátil, o recopilación alfabética de todos los términos propios de las ciencias militares; explicación de los empleos de la milicia y sus obligaciones, y de las diferentes especies de tropas, clases distintas de armas antiguas y modernas, máquinas de guerra, etc. etc. Ordenado por D. José Fernandez Mancheño, Teniente coronel de infantería retirado. Madrid. 1822. Imprenta de D. Miguel de Búrgos.
8.°- VIII + 389 págs.

1826-1827.

1383. Diccionario de hacienda para el uso de los encargados de la suprema dirección de ella, por D. José Canga Argüelles. Londres, imprenta española de D. Marcelino Calero, 17, Frederich Place, Goswellkood. 1826-27.
Cinco tomos en 4.°

1826-1829.

1384. Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal, dedicado al Rey nuestro Señor, por el Doctor Don Sebastian de Miñano, individuo de la Real Academia de la Historia y de la Sociedad geográfica de París. Con Real permiso. Madrid, imprenta de Pierart-Peralta y Moreno, plazuela del Cordón, núm. I, 1826-1829.
11 tomos en 4.°

1828.

1385. Diccionario militar español-francés, dedicado al Rey Nuestro Señor (Q. D. G.), por el Conde Don Federico Moretti, Brigadier de infantería, caballero de varias Ordenes militares, e individuo de diferentes Cuerpos científicos y Sociedades económicas de Amigos del País. De orden superior. Madrid, en la Imprenta Real. Año de 1828.
4.°- XL + 448 + 184 + 72 págs. – Anteport. -Port. -V. en b. – Ded. al Rey:
…En el año de 1810, estando en Cádiz, formé el designio de redactar un pequeño Diccionario manual para mi uso propio… Federico Moretti y Gascone. – Prólogo. – Provisión y Ordenanza de los señores Reyes Católicos, fecha en Tarazona a 18 de septiembre de 1495, para que todos tuviesen armas en su casa y poder, en la forma en que se expresa. -Noticia de las obras latinas, castellanas, italianas, francesas, inglesas y alemanas que se han consultado para la redacción de este Diccionario y su Apéndice. – Errat. -Abrevs. – Texto, a 2 columnas. -Apéndice (a plana entera) al Diccionario militar castellano y francés. Contiene el manual alfabético razonado de las monedas, pesos y medidas de todos los tiempos y países, con sus reducciones a las equivalencias españolas y francesas, por el mismo autor. – (Sigue:) Vocabulaire française – espagnol faisant suite au Dictionaire militaire espagnol – française. Par le mème auteur. Avant- Propos. -Abrevs. – Texto, a 2 cols.
Este Diccionario es muy notable, así por ser copiosísimo, como porque el autor meditó bien sobre cada una de las voces antes de definirlas, estudiando los libros clásicos castellanos que tratan de milicia.

1829.

1386. Diccionario de voces poéticas, por D. A. Tracia (D. Agustín Aicart, valenciano).
Págs. 403-410 de su Diccionario de la Rima.
(Véase el núm. 458.)

1829-1834.

1387. Diccionario de Veterinaria y sus ciencias auxiliares, por Risueño: 1829-34.
4° – 5 tomos.

1830.

1388. Diccionario de arquitectura naval, formado por D. José de Echegaray, teniente de navío, primer constructor de la Real Armada en el Departamento de Cádiz y Director principal interino del Cuerpo de constructores.
Este Oficial de la Armada concluyó y remitió su obra Ms. al Ministerio de Marina en junio del año 1830.

1831.

1389. Diccionario judicial, que contiene la explicación y significación de las voces que están más en uso en los Tribunales de Justicia, por D. J. F. A. Madrid, imprenta de D. Miguel de Burgos, Setiembre de 1831.
8.° – 238 págs. + la portada.

1390. Diccionario razonado de legislación civil, penal, comercial y forense, o sea resumen de las leyes, usos, prácticas y costumbres, como asimismo de las doctrinas de los jurisconsultos, dispuesto por orden alfabético de materias, con la explicación de los términos del Derecho. Obra importante y utilísima, en que todas las personas de cualquier estado y condición hallarán fácilmente la necesaria instrucción sobre sus derechos y obligaciones y la solución de las dudas que les ocurran en sus contratos, pleitos, asuntos mercantiles, disposiciones entre vivos o testamentarios y de-más actos de la vida social. Por D. Joaquín Escriche, autor del Manual del abogado americano y del Compendio de los tratados de legislación de Jeremías Bentham. Impreso en París, donde se hallará en casa de D. Mariano Alcober, banquero, calle Hauteville, núm. 5, 1831.
(A la V. de la anteport.:) París, imprenta de P. Dupont et G. Laguioni, calle de Grenelle-Saint- Honoré, 55.
Fol. – IV- 701 págs. Anteport. -Port. – Pról. – Texto, a dos cols.

1391. Diccionario marítimo español, que además de las definiciones de las voces con sus equivalentes en francés, inglés e italiano, contiene tres vocabularios de estos idiomas con las correspondencias castellanas. Redactado por orden del Rey nuestro señor. (Por Don Martín Fernández de Navarrete.) De orden superior. Madrid. Imprenta Real, año de 1831.
4.°-XLVIII + 548 + 188 págs.
Port. – Prólogo (muy erudito). -Notas. – Texto del diccionario español. -Con nueva foliación sigue: Vocabulario marítimo francés-español, a dos cols. -A la pág 63: Vocabulario marítimo inglés-español, también a dos cols. -A la pág. 129: Vocabulario marítimo italiano-español. -Adiciones y rectificaciones.

1832.

1392. Nuevo Diccionario geográfico manual, que contiene la descripción de todos los países de las cinco partes del mundo, coordinado con arreglo a la geografía universal de M. Malte-Brun, y en vista de los Diccionarios más modernos que se han publicado hasta el día. Acompaña una introducción ala geografía, un cuadro político del globo y un Vocabulario de nomenclatura antigua y moderna comparada. Madrid. Se halla en la librería de Pérez, calle de Carretas, frente al Correo. Madrid, 1832. Imprenta de los hijos de Doña Catalina Piñuela, calle del Amor de Dios, número 14.
Dos tomos en 4.° mayor.
1840.

1393. Manual completo del albañil-yesero, del solador y del pizarrero, añadido con un Prontuario de las voces técnicas principales usadas en estas artes, así como en la arquitectura, necesarias a todo buen albañil. Madrid. 1840, imprenta de Boix; librería de A. González.
8.°- 148 págs.

1847-1857.

1394. Diccionario de Teología, por el abate Bergier, traducción española (de la edición francesa que enriquecieron con notas Mgr. Gousset, Arzobispo de Rheims. más tarde Cardenal, y Monsegneur Donney, Obispo de Montauban), hecha por una Sociedad de eclesiásticos, bajo la dirección del Presbítero (más adelante Obispo y Cardenal) Dr. D. Antolin Monescillo. Madrid. 1847-1857. Imprenta del editor propietario D. Primitivo Fuentes, Plazuela del Progreso, número 14.
Cuatro tomos en folio menor y uno de suplemento, impresos en la tipografía de D. Manuel Minuesa, Valverde, 5; D. José Llorente, editor, Hileras, 11, 1857.
Esta obra, que aun en el texto francés debe ser habida en cuenta por quien quiera que desee tener ideas exactas en las infinitas materias que abrazan las ciencias teológicas, es de especial utilidad al lector español en atención a las importantísimas adiciones con que está enriquecida la versión castellana. Son éstas tantas, que hubieron de reunirse en un grueso volumen de cerca de mil páginas, que abarcan más de dos mil artículos nuevos de Teología dogmática, moral y pastoral; Derecho canónico y eclesiástico español, ritos, ceremonias y liturgia; Historia Sagrada y disciplina de la Iglesia en general y particular de España, biografía y bibliografía eclesiástica, cómputo eclesiástico, vicios y virtudes, casos de conciencia y de política cristiana, los del Nuevo Concordato, los de Seminarios y sus estudios, etc.
Además de estos artículos, que forman el Suplemento, hay muchos en el texto del Diccionario que sufrieron grandes modificaciones, realzando en gran manera la obra de Bergier.
En la redacción de estos artículos fueron muchos los que tomaron parte, y sus nombres, ya en iniciales, ya enteros, constan al pie de los escritos. Quien mayor parte tuvo parece fué el Lic. Sr. D. Mariano Martínez de Mateo, Canónigo magistral de la Colegiata de Daroca, según se complace en
confesarlo el Sr. Monescillo, director de la versión española. Garantía del acierto en la doctrina contenida en el Diccionario de Bergier es la aprobación de la Autoridad eclesiástica, dada en Madrid a 25 de febrero de 1857.

1848-1850.

1395. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, por Pascual Madoz. Madrid. 1848-1850.
16 tomos en fol. menor.

1848.

1396. Manual de botánica descriptiva o resumen de las plantas que se encuentran en las cercanías de Madrid, y de las que se cultivan en los jardines de la corte, dispuesto según el Método de familias naturales, por los Doctores Don Vicente Cutanda, Catedrático de Organografía y Fisiología botánicas e individuo de la Academia Real de Ciencias, y D. Mariano del Amo, Regente Agregado y Bibliotecario de la Facultad de Farmacia, Regente en Botánica. Madrid. imprenta de D. Santiago Saunaque, calle de la Colegiata, núm, II, 1848.
8.° menor. – Dos partes en 2 vols.
Parte I.: XVI + 536 págs. + una h. plegada. -Anteport. -Port. – Pról. -Abrevs. y signos. -Cuadro sinóptico de las familias vegetales. – Texto.
Parte II: desde la pág. 537 hasta la 1.135 + una de correcciones. -Anteport. -Port. – Texto. – Indice alfabético (a dos cols.) de las divisiones, clases, subclases, familias, géneros y sus sinónimos. – Correcciones.

1849.

1397. Diccionario naval, (etc.), por Benjamín Muñoz Gamero, capitán de corbeta de la marina chilena. Valparaíso, imprenta Europea, 1849.
4.° – 182 págs.

1851.

1398. Diccionario de materia mercantil, industrial y agrícola, que contiene la indicación, la descripción y los usos de todas las mercancías, por D. José Oriol Ronquillo, Licenciado en Farmacia, etc. Barcelona, 1851, imprenta de D. Agustín Gaspar.
Cuatro tomos en 4.° Exponiendo el autor de este Diccionario el plan seguido en su composición, dice: La Materia mercantil, tomada en un sentido lato, es la ciencia que enseña el conocimiento de todas las mercancías. Ella abraza todos los productos naturales, los que debemos a la agricultura y los que nos proporciona la industria, que juntos forman el objeto del comercio. De esta definición que da el Sr. Ronquillo de lo que forma el objeto de su Diccionario, se puede colegir la vastísima comprensión de éste y la variedad y multitud de los artículos que abraza. Acerca del modo de desempeñar este objeto, dice el propio autor que el estudio de las mercaderías abraza: 1: la sinonimia, esto es, los nombres con que sea conocido el producto, en la que se indicará también el nombre científico o técnico, que creemos indispensable para que las personas que deseen más pormenores puedan consultar los autores; 2: la naturaleza o el lugar de donde proceden; 3: la descripción, esto es, todas las propiedades o caracteres necesarios para conocerlos y distinguirlos debidamente; 4: si son exóticos, la elección o medios de descubrir sus falsificaciones; 5: si son indígenas, la colección, esto es, el tiempo, modo o lugar en que han de cogerse; 6: la composición o los elementos de que están formados; 7: la reposición, esto es, los medios de conservarlos; 8: la duración o la indicación del tiempo que se conservan servibles; 9: las virtudes y usos a que están destinados.
El estudio de las manufacturas comprende: I: la descripción, esto es, los caracteres convenientes para conocerlas perfectamente; 2: la procedencia ú origen, esto es, si son del país o extranjeras; 3: la composición, a saber, las materias de que están confeccionadas; 4: la fabricación, es decir, los medios empleados para su elaboración; 5: las alteraciones o defectos de que son susceptibles; 6: los usos a que se emplean. El último volumen termina con un suplemento, que contiene la indicación de los diferentes nombres que tienen los productos, con su debida correspondencia para hallar la descripción en el cuerpo de la obra, y las adiciones y correcciones reconocidas necesarias durante la impresión para poner el tratado al corriente de la ciencia hasta el día de la publicación. Por este medio, dice el autor, se consigue una sinonimia completa de las mercancías sin interrumpir el texto, y además son utilizadas las noticias importantes que sobre ciertos productos le fueron comunicando los hombres instruidos.

1399. Gramática de la naturaleza: principios del lenguaje articulado y preparación al estudio de los idiomas vulgares. Seguida de un Vocabulario gramatical de los términos más usuales, con sus
etimologías griegas y latinas. Formada por D. Francisco Xerez y Varona, correspondiente de varias Sociedades Económicas de Amigos del País. Madrid. 1851. Imprenta de D. José Trujillo, hijo, calle de María Cristina, núm. 8.
8.° -78 págs. + 1 de errat. – El Vocabulario desde la pág. 64 hasta la última.

1852.

1400. Diccionario de música, o sea explicación y definición de todas las palabras técnicas del arte, y de los instrumentos músicos antiguos y modernos, según los mejores Diccionarios publicados en Francia, Italia y Alemania, por D. Antonio Fargas y Soler. Barcelona, imprenta de Joaquín Verdaguer, Rambla, frente al Liceo, 1852.
8.°- VI – 290 págs.
Anteport. -Port. – Pról. -Abrevs. – Texto.

1852-1855.

1401. Diccionario de Agricultura práctica y economía rural, redactado bajo la dirección del Excmo. Sr. D. Agustin Estéban Collantes y D. Agustín Alfaro, por D. Augusto de Búrgos, Don Agustín Pascual, D. José Hidalgo Tablada, D. Miguel Bosch, D. Nicolás Casas y Mendoza, D. José Echegaray, Don Balbino Cortés y otras especialidades. Madrid, 1852-1855: imprenta de D. Luis
García, calle de Lope de Vega, núm. 26.
Siete tomos en 4.° mayor.
Entre las personas que tomaron parte en los trabajos de este Diccionario, además de los mencionados en la portada litografiada, indícanse en otras páginas a los siguientes:
D. Francisco Hernández, D. Alejandro Mayoli, D. Juan Pablo Blanco, D. Juan Pérez Calvo, D. Alejandro Barroeta, D. José Caveda, D. Vicente Collantes, D. Manuel García Barzanallana, D. Mariano Miquel Polo, D. José María Mora, D. Alejandro Olivan, D. José Polo y Borras, D. Guillermo Sampedro, D. Francisco Muñoz del Monte, D. Julián Sáiz Milanes y otros, cuyos nombres figuran al pie de los artículos por ellos escritos. La materia que comprende este Diccionario es vastísima, pues no sólo trata de la Agricultura, sino de todo cuanto concierne a la Botánica, la Geología, la Mineralogía, etc. Siendo tantas las personas que tomaron parte en esta obra y tanta la variedad de las materias que en ella se tratan, no pudo evitarse la desigualdad y
diferencias de criterio en la manera de tratarse; pero, a pesar de este defecto, no se puede negar que el Diccionario de Agricultura es obra importantísima, no sólo por lo que se refiere a la parte práctica de las muchas ciencias que abraza, sino también a la parte científica y literaria.

1857.

1402. Diccionario manual de agricultura y ganadería españolas, por Don Nicolás Casas, Director y Catedrático de la Escuela superior de Veterinaria, Vocal de los Reales Consejos de Agricultura, Industria y Comercio y del de Sanidad del Reino, Académico numerario de la Real Academia de Ciencias, etc. etc. Madrid. Calleja, López y Rivadeneyra, editores: 1857. Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, Salón del Prado, 8.
8.°-Cuatro tomos y un Atlas apaisado, que contiene 14 láms. grabs. de utensilios agrícolas.
Tomo I: XXXIX – 360 págs. -Anteport. -Port. -Adv. -Introd. – Texto (A-B).
Tomo II: 458 págs. -Anteport. -Portada. – Texto (C-G).
Tomo III: 513 págs. -Anteport. -Portada. – Texto (H-F).
Tomo IV: 381 págs. -Anteport. -Portada. – Texto (Q-Z).

1858-1866.

1403. Diccionario histórico, genealógico y heráldico de las familias ilustres de la Monarquía española. Comprende los orígenes de los apellidos o linajes de las familias de esta nación; sus casas-solares; varones ilustres que las han engrandecido con sus virtudes y hazañas; entronques y genealogías de varias ramas esparcidas por la Península e islas adyacentes; sus títulos, mayorazgos, vinculaciones, capellanías, memorias y otras fundaciones; condecoraciones que hayan gozado o gocen sus individuos, con sus invenciones, escritos, obras y sus escudos de armas. Escrito por D. Luis Vilar y Pascual, Cronista, Rey de Armas de S. M. C. la Reina nuestra Señora Doña Isabel II (Q. D. G.) Madrid, imprenta de D. F. Sánchez, a cargo de Agustín Espinosa, plazuela del Conde de Miranda, núm. 5, 1858.
Tomo I: 474 págs. + 4 hs. Finales + los retratos de Doña Isabel II y del autor, litografiados. -Desde la pág. 59 a la 83 del prólogo hay un Diccionario de atributos. -A la pág. 343 empieza el Diccionario de los linajes o apellidos.
Tomo II, impreso en 1859: 481 págs. + 2 hs. finales.
Tomo III, impreso en 1860: 468 págs. + 2 hs. finales.
Tomo IV, impreso en 1860: 477 págs.
Tomo V, impreso en 1860: 478 págs.
Tomo VI, impreso en 1862: 471 págs. + 4 hs. finales.
Tomo VII, impreso en 1863: 485 págs. + 2 de Indice.
Tomo VIII, impreso en 1862: 479 páginas + 10 hs. que contienen un índice de los linajes o apellidos contenidos en este último tomo y otro general de los que se hallan en toda la obra.
Hay una segunda edición de esta obra (Madrid. librería de D. Miguel Guijarro, editor, calle de Preciados, núm. 5. Imprenta de Vicente y Labajos, Preciados, 74), también en 8 tomos: 1864-1865.

1859.

1404. Diccionario enciclopédico de la música, recopilado por Don Cárlos José Melcior, Coronel retirado de infantería…. quien lo dedica a D. Hilarion Eslava, presbítero, Maestro de la Real
Capilla de S. M. Lérida: Imp. Barcelonesa de Alejandro García, calle Mayor, n. II, 1859.
4.° – 448 págs. + 4 hs. finales.
Port. – Ded. a D. Hilarión Eslava, présbitero, Maestro de la Real Capilla de S. M. Doña Isabel II. – Pról.: … Este Diccionario no llevará más ejemplos en música que los más indispensables, porque seria hacer la obra sumamente voluminosa y cara; y como a la definición de las voces sigue una detallada explicación del uso de las doctrinas que comprende… – Texto, a dos cols.

1861.

1405. Flora compendiada de Madrid y su provincia, o descripción sucinta de las plantas vasculares que espontáneamente crecen en este territorio. Escrita de Real orden por D. Vicente Cutanda, Vocal que fué de la suprimida Comisión del Mapa geológico y Profesor de Fitografía en la Universidad Central. Madrid. Imprenta Nacional, 1861.
4.° – 759 págs. + 2 hs. plegadas.
Anteport. -Port. -Introd. – Texto. -Adiciones y correcciones. – Apéndice – Indice alfabético de las familias y géneros descritos en esta Flora. (Págs. 747-755, a dos cols.) – Erratas.

1862-1864.

1406. Álbum de la flora médico – farmacéutica e industrial, indígena y exótica, o sea colección de láminas iluminadas de las plantas de aplicación en la medicina, farmacia, industria y artes, copiadas en su mayor parte del natural o de los mejores dibujos que de ellas existen; descripción de las mismas, con expresión de su duración, localidad donde crecen y épocas en que florecen las de España, su sinonimia científica y vulgar, usos médicos, farmacéuticos e industriales, virtudes medicinales, etc. etc. ordenadas según el método natural de M. De-Candolle, por D. Vicente Martín de Argenta, Licenciado en Farmacia e individuo del Colegio de farmacéuticos de Madrid. -Madrid, imprenta de los señores Martínez y Bogo, Manzana, 3: 1862-1864.
Tres tomos en fol. con 300 magníficas láminas coloreadas.
Esta obra, según se colige por su título, no comprende sino las plantas de que se hace uso en farmacia; su nomenclatura botánica es, por consiguiente, muy limitada: con todo, es de grande utilidad para el filólogo, ya por razón de las exactísimas definiciones que contiene, ya por las hermosas láminas coloreadas con que pueden aclararse y confirmarse dichas definiciones. Al fin del tomo III contiene los nombres vulgares españoles de las plantas descritas en toda la obra, con indicación del sitio en que se describen. Este Indice es de singular utilidad para el filólogo, ya, que es el hilo que ha de guiarle en las investigaciones. ¡Lástima que no fuese mayor el número de plantas descritas en este libro, por todo extremo precioso!
https://archive.org/search.php?query=creator%3A%22Argenta%2C+Vicente+Martín+de%22 tomos II y III, el I no está en esta web archive org.

1864.

1407. Mercantile dictionary, in English, Spanish, and French. By J. de Veitelle. New-York, 1864.
8.°

1408. Diccionario marítimo español, que además de las voces de navegación y maniobra en los buques de vela, contiene las equivalencias en francés, inglés e italiano y las más usadas en los buques de vapor, formado con presencia de los mejores datos publicados hasta el día, por D. José de Lorenzo, D. Gonzalo de Murga y D. Martín Ferreiro, empleados en la Dirección de Hidrografía,
Madrid, establecimiento tipográfico de T. Fortanet, calle de la Libertad. Número 29: 1864.
4.°- 546 págs. + 74 + una final. – Anteport. -Port. – Pról. -Abrevs. – Texto castellano, a dos cols. -Advs, y errat. -Vocabularios francés, inglés e italiano. – Texto, a tres cols. – Errat.

1865.

1409. Diccionario de Farmacia del Colegio de farmacéuticos de Madrid, redactado por los individuos de la Corporación que figuran al principio de cadaletra. Tomo I. A a H, Madrid: imprenta de los Sres. Martínez y Bogo, Manzana, 3, entresuelo, 1865.
Fol. -XII-974 págs.
Anteport. -Port. -Introd. -Adv. – Texto, a dos cols.
Tomo II: I a Z. (Igual imprenta y año.) -1.036 págs. + 4hs. Finales. – Anteport. -Port. -Adv. – Texto, a dos cols. -Nombres de autores citados -Abrevs.

1866.

1410. Diccionario popular de Historia Natural y de los fenómenos de la naturaleza. Por J. Pizzeta, individuo de las Sociedades Cuvierana y de Zoología, etc. Obra que recopila los trabajos de Buffon, Linneo, Reaumur, Hauy, Jussieu, Lacepede, Cuvier, Geoffroy-Saint- Hilaire, Elías de Beaumont, Arago, Humboldt, Flourens, etc. Edición ilustrada con 466 grabados. Madrid: 1866. Imprenta del Banco Industrial y Mercantil, a cargo de J. Bernat. Costanilla de Santa Teresa, núm. 3.
Folio men. – 627 págs.
Port. -Introd. a dos cols. – Texto, a dos cols.

1868.

1411. Diccionario general de política y administración, publicado bajo la dirección de D. Estanislao Suárez Inclán y D. Francisco Barca, con la colaboración de varios jurisconsultos, publicistas y hombres de Estado, Madrid: imprenta de la Biblioteca universal económica, 1868.
Por la enumeración de los nombres que suscriben los primeros artículos de esta obra, se comprenderá su importancia, no escasa, por cierto, para el estudio de nuestros tecnicismos del derecho.
Abastos, por D. Lope Gisbert; abdicación, por D. Florencio Rodríguez Vaamonde (Bahamonde); abogado, por D. José González Serrano; absolutismo, por D. Laureano Figuerola; acotado, por D. Valeriano Casanueva; administración, por D. José de Posada Herrera; adquisición, por D. Luis de Entrambasaguas; aduanas, por D. J. M. Alonso de Beraza; afrancesados, por D. José Arias Miranda; agio y agiotage, por D. Félix de Bona; agricultura, por D. Agustín Pascual; agua, por D. Joaquín Núñez de Prado; alcalde, por D. Pedro Nolasco Aurioles; amnistía, por el Marqués de Miraflores; amortización, por D. Ricardo Chacón; arbitrariedad, por Don Joaquín Escario; arbitrage, por D. César de Veraza; arbitristas, por D. Antonio Cánovas del Castillo; arqueología, por D. J. M. Escudero de la Peña; arquitectura, por Don Eugenio de la Cámara; asistente, por Don Leonardo García de Leaniz; asociación, por D. Carlos Navarro y Rodrigo; asonada, por D. Saturnino Alvarez Bugallal, etc. etc.

1869.

1412. Diccionario militar etimológico, histórico, tecnológico, con dos vocabularios, francés y alemán, por Don José Almirante, Coronel de Ingenieros. Madrid. Imprenta y litografía del Depósito de la Guerra: 1869.
Fol. – XIV – 1218 págs. Anteport. -Port. – Pról,: … Se da en este libro lugar muy principal a los vocablos anticuados, porque no todos son arcaísmos, como vulgarmente se cree, y porque si se han de regenerar nuestro lenguaje y literatura militar, sólo puede ser inspirándose en los clásicos…
– H. en b. – Texto, a dos cols. -(A la página 1129 empieza:) Vocabulario francés-español, a dos cols. -(A la 1165:) Vocabulario alemán-español.

1870.

1413. Vocabulario gramatical de la lengua castellana, que contiene la definición y explicación de las voces técnicas usadas en gramática, con sus correspondientes observaciones y ejemplos; libro auxiliar y suplemento de todas las gramáticas elementales… por D. Pedro Felipe Monlau. Madrid, imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 1870.
4.° men. -XI-284 págs. – Port. – Ind. -Prefacio. -Abrevs, – Texto.
-Cuadro metódico de los principales términos técnicos contenidos y explicados en el Vocabulario para servir de esbozo a un tratado de Gramática… – Tablas y ejercicios. -Tabla de las flexiones que sirven para la formación de los modos, tiempos, números y personas del verbo. -Observaciones a propósito de la Tabla anterior.
La obra más útil de cuantas escribió el Sr. Monlau es, sin duda, la presente. Consta de 622 artículos, en los que hay mucha doctrina, y en ellos se definen y explican, no sólo las palabras técnicas de la Gramática en su riguroso sentido, sino también aquéllas que son comunes de la Retórica y de la Métrica, y aquellas otras que, si no caen estrictamente dentro del dominio de la Gramática, son indispensables para el perfecto conocimiento de esta arte. Como en lo que va de siglo, ya por los progresos de la filología, que han sido extraordinarios, ya por ciertos empeños de algunos gramáticos nimios o ganosos de notoriedad. se han creado muchos tecnicismos nuevos, algunos de los cuales han servido para sustituir otros, ya razonada, ya caprichosamente, es muy importante este Vocabulario bajo este aspecto, pues en él se notan las mismas voces que en distintos tiempos han servido para igual objeto, de la misma manera que se hace la historia de las letras y se explica su uso según los siglos. Así es que en él se hallan los términos gramaticales antiguos, los sinónimos de los antiguos y los nuevos.
Por último, debemos hacer notar que no se limita el Sr. Monlau a definir cada palabra y a explicar su origen y etimología, sino que frecuentemente da reglas de Gramática castellana, o hace observaciones de Gramática general; consigna agudas observaciones críticas o expone la mejor resolución para determinadas dificultades gramaticales, sienta los principios de la Gramática histórica castellana, o propone interesantísimas clasificaciones, como la que se refiere a los sinónimos, que podía servir de base para la formación de un Diccionario castellano de tales palabras.
De esta manera suple el Sr. Monlau el defecto de nuestras Gramáticas (no hablo de las elementales, ni de los Compendios o Epítomes), que se reducen, por lo general, a un conjunto de reglas, sin que apoyen y auxilien su texto la filosofía, la historia de la lengua ni la crítica.

1871.

1414. Diccionario de los diversos nombres vulgares de muchas plantas usuales o notables del antiguo y nuevo mundo, con la correspondencia científica y la indicación abreviada de los usos e igualmente de la familia a que pertenece cada planta. Complemento del curso de Botánica, por el Dr. D. Miguel Colmeiro, Profesor y Director del Jardín Botánico de Madrid, etc. Madrid, imprenta de Gabriel Alhambra, calle de San Bernardo, 73, principal, 1871.
4.° – 235 pág. + 2 de abrevs. y errat. – Port. -Adv. – Texto del Diccionario,-A la
pág. 205: Noticias etimológicas para ilustrar el
anterior diccionario. -Abrevs,- Errat.

1872.

1415. Definición del término náutico demora, por X.
Pág. 355 de El Averiguador, tomo II, 2a época. Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1872.

1875.

1416. Filología técnica, por D. Tomás Escriche y Mieg, profesor de Física en Santoña.
Págs. 311-331 de la. Revista de la Universidad de Madrid. 2a época, tomo VI: Madrid. imp. de Aribau, 1875.
Contiene tres artículos: 1: origen natural del tecnicismo científico; 2: incorrecciones que se notan en el mismo, y 3: correcciones que en él deben hacerse. Entre ellas propone el autor que se amolden a la ortografía castellana las palabras técnico-científicas.

1877.

1417. Diccionario doméstico. Tesoro de las familias o repertorio universal de conocimientos útiles. Contiene más de 4.000 fórmulas, preceptos o recetas de fácil ejecución sobre las materias siguientes: Labranza o cultivo de los campos. Horticultura o labor de las huertas. Floricultura o jardinería. Arboricultura o cultivo de los árboles. Clasificacion botánica de las plantas y sus virtudes medicinales. Crianza o cebamiento de animales. Administración rural o económica agrícola: todo en cuanto se ha podido para dar nociones seguras, capaces de dar una idea exacta de la agricultura como ciencia y como arte. Conservación de las carnes, granos, legumbres, frutas y toda clase de provisiones alimenticias. Preparación de dulces, conservas de frutas, mermeladas, chocolate, café,
té, limonadas, jarabes y ponches. Arte de hacer el pan, los vinos, la sidra, cerveza y toda clase de bebidas económicas. Manual práctico de la cocina española, francesa, italiana y, americana; el de la pastelería, repostería y toda clase de licores. Cuidados que exigen la bodega, el corral, las aves domésticas, los pájaros enjaulados y toda clase de animales domésticos. Reglas prácticas acerca de la caza y pesca, con nociones sobre los derechos de los propietarios y del público consignados en la ley. Conservación de la ropa de uso, de las telas, muebles, efectos de menaje y destrucción de insectos dañosos. Arte de lavar y planchar la ropa blanca. Preparación de todos los artículos de perfumería y tocador. Instrucciones teórico-prácticas de química y física recreativa, y de pirotecnia civil, o arte de hacer fuegos artificiales. Los meses del año, con preceptos de higiene, de economía doméstica y rural, y productos culinarios. Redactado por D. Balbino Cortés y Morales, Cónsul de
primera clase, jubilado… Cuarta tirada. Madrid. Carlos Bailly-Bailliére, editor. 1877. (Tetuan de Chamartín: 1877. imp. de D. C. Bailly-Bailliére.)
Fol. – 1.144 págs. -Anteport. -Port. – Pról. – Texto, a dos columnas, en el cual se define o explica primeramente la palabra con que se encabeza cada artículo.

1877-1888.

1418. Diccionario general de Arquitectura e Ingeniería, que comprende todas las voces y locuciones castellanas, tanto antiguas como modernas, usadas en las diversas artes de la construcción, con sus etimologías, citas de autoridades, historia, datos prácticos y equivalencias en francés, inglés e italiano, por D. Pelayo Clairac y Saenz (Sáenz), ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, con una
Introducción por el Excmo. Sr. D. Eduardo Saavedra, individuo de las Academias Española, de la Historia y de Ciencias. Madrid. Cuatro tomos publicados en talleres de impresión y reproducción, Zaragozano y Jaime, Desengaño, 29; Afligidos, 4: 1877.
4.° mayor, a dos columnas, con grabados intercalados en el texto.
Tomo I: XIV-880 págs, -Anteport. – Port. -Introd. -Abrevs. -Cuadro sinóptico. – Texto (A-C).
Tomo II, impreso en 1879 en la misma tipografía que el anterior: 1.009 págs. + 2 de índ. -Anteport. -Port. – Texto (Ge-E).
Tomo III. Madrid, imprenta de A. Pérez Dubrull, Flor Baja, núm. 22, 1884: 753 págs. + 2 de índ. -Anteport. -Port. – Texto (F- H).
Tomo IV, impreso en la misma tipografía que el anterior, 1888: 590 págs. + 2 de índ. -Anteport. -Port – Texto (I-LL).