Continuación VI

1830.

635. Ortografía de la lengua castellana, por D. Vicente Salvá. (Véase el núm. 174.)

1835. Ortografía de la lengua española, conforme a su más dulze pronunziazion, por D. Mariano Bosonba y Moreno, Bahileren DerehoZibil. Madrid. 1835. Imprenta de D. Leon Amarita.
8-°-39 Págs.
Port. – Pról.: No es el capriho, cien me a determinado a escribir esta Ortografía, sino el conbenzimiento de ce las Lenguas deben escribirse segun su pronunziazion. En efeto, siendo la escritura una imajen de las palabras, es claro, ce entre estas i acetas debe reinar la mas perfeta correspondenzia, i por lo mismo ce no a de aber letra, ce tenga dos sonidos, ni sonido ce esté representado por dos sinos o letras… No me presento como incitador, sino como setario, i coletor de los principios ce otros an ia emitido, como Nebrija, Mateo Aleman, y otros ce an rechazado el origen de las Lenguas, i el uso constante en escribirlas; atendiendo solamente a la pronunziazion. No dejo de preber, ce algunos dirán, ce según esta Ortografía abrá algunos más ecíbocos más: ce no es posible de un golpe mudar lo que aze tantos años se acostunbra: ce si se enseña a los niños, éstos no sabrán leer las obras antiguas, ni aun las atuales; pero estas i otras cualesciera ojeziones solamente serbirán para azer conozer la ridiculez de los que las agan. Sé que toda inobazion ata sus ostáculos, prinzipalmente cuando hoca con una costunbre jeneral; mas tanbien me consta, ce el tiempo todo lo altera, i de consiguiente, ce se desusa una cosa i se introduze otra.

Con las referidas palabras basta para dar idea de esta Ortografía, cuyos grandes inconvenientes para ser aceptada notaba en parte el mismo autor, calificándolos él mismo de ridículos. -El texto está dividido en dos partes: 1. Del ofizio y uso de las letras; 2. De la lengua española, arreglada su mas
dulze pronunciación.

1839.

637. Acentuación castellana, universal y consecuente: colección de vocablos de dudosa ortografía. Por D. Gregorio García del Pozo. Madrid, 1839.

D. Alberto Lista y Aragón juzgó esta obra en sus Ensayos literarios y críticos, con un prólogo por D. José Joaquín de Mora. Tomo primero. Sevilla, Calvo Rubio y Compañía, editores: Plaza del Silencio, núm. 23. 1844. (Págs. 43-45.)

638. Ortografía de la lengua castellana, por el Bachiller D. A. M. de Noboa.
Forma parte de su Gramática castellana, publicada en Madrid, año de 1839. (Véase el núm. 182.)
Al acento le llama tilde, diciendo que los gramáticos lo han denominado malamente; porque acento significa cántico o entonación.
Por lo visto el autor sólo llamaría acento al acento prosódico, del cual no habla.
Lo más notable de esta Ortografía son las innovaciones que propone para su arreglo y uniformidad. procurando conformar la escritura sólo con la pronunciación, y desechando el origen y el uso. Así deja a la j todos los sonidos guturales; a la g los suaves o paladiales, aun cuando interinamente
se conservase la u ante e, i; a la i todos los sonidos vocales; a la y todos los linguales, incluso ante e, i; quita la u después de q (a la que da todos los sonidos paladiales y las combinaciones con las líquidas l y r); usa de la b y de la v sólo para distinguir las palabras equívocas, para los pronombres y para los nombres extranjeros; suprime en absoluto la c; quita la h en medio de palabra, y sólo la deja para distinguir las voces equívocas, para dar fuerza a las interjecciones y para nombres extranjeros; la x sólo la emplea para distinguir las palabras equívocas, para los compuestos de ex y para las voces técnicas y extranjeras; y crea, por último, considerando como verdaderas articulaciones la ch, la ll y la r doble o fuerte, tres signos para estas letras: y griega del revés, para la Ch; V vuelta del revés para la Ll, y Rr (segunda r con raya encima) para la r doble o fuerte. De
manera que éste es el nuevo alfabeto de Noboa, compuesto de estas veinticuatro letras:
Aa, Bb, Y al revés, Dd. Ee, Ff, Gg, li, Jj, Ll, V al revés, Mm, Nn, Ññ, Oo, Pp, Qq, Rr, Ss, Tt, Uu, Yy, Zz.
No incluye las letras c, h, v, x, que llama excedentes, por haber suprimido la primera y por dejar las otras para ciertos usos nada más.

1841.

639. Ortografía de la lengua castellana, por D. Pedro Martínez López.
Págs. 133-200 de la segunda edición de sus Principios de la lengua castellana. (Véase el núm. 187.) El autor se inclina por el sistema fonético como principio ortográfico.

1842.

640. Ortografía de la lengua castellana, por D. Juan Vicente González, venezolano.
Págs. 104-120 de su Compendio de Gramática castellana. (Véase el núm. 188.)

1843.

641. Ortografía castellana, por Pablo Rodríguez Machicao, (Véase el núm. 193.)

642. Ortografía, por D. Mariano de Rementería.
Entre las letras castellanas cuenta la doble W, y termina el autor esta parte de sus Conferencias gramaticales con un largo inventario de abreviaturas y de voces de diferente significación según la letra con que se escriben. (Véase el núm, 191.)

643. Memoria sobre la Ortografía, presentada por el Licenciado D. Domingo Sarmiento a la Facultad de Humanidades de la Universidad de Chile. 1843.
Reimprimióse en los Anales de la Universidad de Colombia, números 28 y 29, abril de 1871.
El autor propone un nuevo sistema ortográfico para la América española, en el que se toma por base el principio fonético, excluyendo radicalmente el etimológico.
Los directores de los Anales de dicha Universidad recomiendan la adopción de este sistema, como el prototipo de la perfección ortográfica y prosódica.

1844.

644. Prontuario de Ortografía de la lengua castellana, dispuesto de Real orden para el uso de las escuelas públicas por la Real Academia Española con arreglo al sistema adoptado en la novena
edición de su Diccionario. (Esc. de la Acad.) -Madrid. En la imprenta Nacional. 1844.
8.°-IV -59 págs. + 1 lám.
-Segunda edición: Madrid. En la Imprenta Nacional. 1845.
8.° -Igual número de páginas y texto que la anterior.
-Tercera edición: Madrid. En la Imprenta Nacional. 1850.
8.° -Igual número de páginas y texto que las precedentes.
-Cuarta edición: corregida y aumentada. Madrid. En la Imprenta Nacional. 1853.
8.° -71 págs. + 1 lám.
-Quinta edición: Madrid. En la Imprenta Nacional. 1854.
8.°-71 págs. + 1 de erratas + 1 lám.
-Sexta edición: Madrid. Imprenta Nacional. 1857.
8.° -72 págs. + 1 lám.
-Séptima edición: Madrid. Imprenta Nacional. 1858.
8.°-70 págs. + 1 lám.
-Octava edición: Madrid. Imprenta Nacional. 1859.
8.°-70 págs. + 1 lám.
-Novena edición: Madrid. Imprenta Nacional. 1861.
8.°-71 págs.
-Décima edición: Madrid. Imprenta Nacional. 1867.
8.°-71 págs. + 1 lám.
-Undécima edición: Madrid. Imprenta Nacional. 1863.
8.°-71 págs. + 1 lám.
-Duodécima edición: Madrid. Imprenta Nacional. 1866.
8.° -71 págs. + 1 lám.
-Décimatercera edición: Madrid. Imprenta Nacional. 1866.
8.°-71 págs. + 1 lám.

(Empieza otra serie de ediciones.)
– Prontuario de Ortografía castellana, en preguntas y respuestas, arreglado por la Academia Española. (Esc. de la Acad.) Madrid. Imprenta de José Rodríguez. Calvario, 18. 1870.
8.°-91 págs. + 1 lám.
-Segunda edición: Madrid. Imprenta de José Rodriguez. Calvario, 18. 1872.
8.° -Igual número de páginas y texto que la anterior.
-Tercera edición: Madrid. Imprenta de José Rodriguez. Calvario, 18. 1874.
8.°-92 págs. + 1 lám.
-Cuarta edición: Madrid. Imprenta de José Rodriguez. Calvario, 18. 1876.
8.°-Igual número de páginas que la anterior.
-Quinta edición: Madrid. Gregorio Hernando, impresor y librero de la Real Academia Española. 1878.
8.°-Igual texto y número de páginas que las precedentes.
-Sexta edición: Madrid. Gregorio Hernando, impresor y librero de la Real Academia Española. 1880.
-Novena edición: Madrid. Gregorio Hernando, impresor y librero de la Academia. 1885.
8.°-76 págs. + 1 lám,
-Décima edición: Madrid. Viuda de Hernando y Compañía, impresores y libreros de la Real Academia Española. 1886.
8.° -Las mismas páginas que la anterior.
-Undécima edición: Madrid. Viuda de Hernando y Compañía. 1887.
8.°-75 págs. + 1 lám.
-Duodécima edición: Madrid. Viuda de Hernando. 1889.
8.°-Las mismas páginas que la anterior.
-Décimatercera edición: Madrid. Viuda de Hernando. 1891.
8.° -Las mismas páginas que las dos anteriores.

645. Ortografía. Artículo sobre esta materia publicado por D. Andrés Bello en el Araucano, año de 1844.

En él defiende las innovaciones ortográficas propuestas por la Facultad de Humanidades de Chile, cuyas reglas fundamentales eran:
1. Caminar a la perfección del alfabeto, que consiste en que cada sonido elemental se represente exclusivamente por una sola letra.
2. Suprimir toda letra que no represente o contribuya a representar un sonido.
3. No dar, por ahora, a ninguna letra o combinación de letras un valor diferente del que hoi día se les da comunmente en la escritura de los países castellanos.
4. No introducir gran número de reformas a un tiempo.
Reimpreso en las Obras completas de Bello publicadas por el Gobierno nacional de Chile. -(Véase el núm. 628.)

1845.

646. Reglas de acentuación, por Don Andrés Bello, publicadas en los Anales de la Universidad de Chile, año de 1845. Reimpresas en el vol. V de las Obras completas de Bello, publicadas por el Gobierno nacional de Chile.
Es una colección de diez y siete reglas ortográficas, relativas a las dicciones que constan de una sola vocal, de dos o de más de dos.

647. Prontuario de voces de dudosa ortografía (más de 1.800), por D. José María Palacios.
Insértase en el Manual del cajista, escrito por dicho señor (págs. 134-154) y publicado en Madrid, año de 1845.

1846.

648. Compendio de Ortografía castellana en verso y prosa, según las últimas indicaciones de la Academia Española, con un Prontuario de voces de dudosa ortografía, para uso de los niños.
Por D. Eugenio Ramon Page. Madrid: 1846. Imprenta de D. José Redondo Calleja, calle de los Abades, núm. 5.
12.°-71 págs.

1849.

649. Reformas ortográficas. Artículo de D. Andrés Bello, publicado en la Revista de Santiago de Chile, año de 1849, y reimpreso en el vol. V de las Obras completas de Bello publicadas por el Gobierno de Chile, año de 1884.
Combate el uso del acento grave y de la sinéresis, defendido por García del Pozo, y repite algunas de las observaciones ya consignadas en sus artículos, publicados en años anteriores, sobre ortografía.

1850.

650. Colección de reglas supletorias al prontuario de ortografía de la Real Academia, por D. José Gallardo y Palma, profesor de instrucción primaria elemental, ex-miembro del Tribunal de
oposiciones de la provincia de Málaga y vicepresidente de la Academia de profesores de instrucción pública de la misma. Málaga. Imprenta de los H. de Carreras, plaza de la Constitución. (Sin año, pero debió imprimirse hacia 1850.)
8.°-125 págs. + 4 de índ. y errat.
Port. – Ded. a D. Manuel Rafael de Vargas, regente por S. M. de las asignaturas de lengua francesa y geografía. – Texto. – Ind. – Errat.

1851.

651. Ortografía usada por D. Bartolomé José Gallardo.

No escribió este eruditísimo bibliófilo ningún tratado de esta clase; pero, por sus conocimientos filológicos, débese recordar aquí la ortografía que adoptó en su virulento folleto contra D. Adolfo de Castro, intitulado: Zapatazo a Zapatilla i á su falso Buscapié un puntillazo. Por D. B. J. Gallardo. Madrid: Imprenta de la viuda de Burgos, calle de Toledo, núm. 42. 1851. -8.°, 88 págs. Asimismo adoptó igual ortografía en otros escritos suyos.
I. -Usa de la i vocal siempre que tiene tal sonido, como en la conjunción copulativa y.
Z. – Hace los oficios de la c antes de e y de i: Zervantes, leczion.
Pone diéresis sobre la i de mios, leia, y reäta, camaleön, devaneos, puntuäl.
Emplea el punto de las abreviaturas, no al nivel de la línea inferior de las letras, sino en el de la línea superior de las minúsculas.
Separa las palabras compuestas con una raya: no-mal, ligerísima-mente, años-atrás, años-há, leer-la, dar-se-le, emboscar-nos-la, asi-mismo.
M. -Úsala siempre antes de V y F.
U. -Suprime su oficio después de la Q, y escribe Qijote, Qevedo, qe, y de la G antes de e, i.
H. -La pone en
trahey la respeta en casi todas las palabras que modernamente se escriben con ella.
G. -Sólo para sonidos suaves, y la j para los fuertes.
K y X. -Suprímelas, sustituyendo la segunda por cs:
contecsto.
Usa el acento grave en òtro, èste, èse.
U. -Emplea esta disyuntiva cuando termina en o la voz que le precede, lo mismo que cuando la que la sigue.

1852.

652. Ortografía por D. Leandro Boned.
Págs. 69-96 de sus Elementos de Gramática castellana. (Véase el núm. 215.)

653. A la nación española sobre reformas ortográficas. Historia de la ortografía castellana. De la cual se desprende que la introducción en ella de las pocas modificaciones que necesita para hacerla de todo punto filosófica, es en armonía con su índole, con el uso, con el parecer de nuestros mayores humanistas, con la autoridad de la Real Academia Española, con todas las reformas hechas en ella de seis siglos a esta parte i con los adelantos de la nación entera, puesto que reduciría a una sexta parte el tiempo que ahora se necesita para aprender a leer i escribir correctamente. Por Don
Mariano Cubí i Soler, Propagador de la Frenología en España, autor del Nuevo Sistema para aprender el inglés por medio de la ortografía fonética, etc. etc. Barcelona: Imprenta de Miguel i Jaime Gaspar, P, é H. 1852.
8.° -40 págs. sin sign. Port. -Introd. – Texto.
Considera el uso como principio fundamental de la pronunciación, y añade que el uso no se ha detenido jamás en sus esfuerzos por hacer nuestra ortografía completamente fonética, ortológica o filosófica. -Rechaza por inútiles la x, la v y la q, y el empleo de la g (por reservarlo a la j) antes
de e, i, o sea en los sonidos fuertes; da a la i vocal su propio valor como copulativa, sustituyendo a la y; rechaza la h en su antiguo valor, dándole a tal signo el de la ch; suprime la u después de g; reserva a la z antes de e y de i los sonidos de la c, la cual hará en estos casos los servicios de la q o
de la k, y para el sonido de la r fuerte, así como para el de la l, propone la creación de nuevos signos. He aquí, por último, el alfabeto del Sr. Cubí: a, b, c (ke), h (che), d, e, f, g (gue), i, j, l, l, m, n, ñ, o, p, r, rr, s, t, u, y, z.
Aunque el autor de este opúsculo lo titula Historia, es más bien una exposición de sus particulares opiniones, precedida de algunas notas eruditas sobre algunas de las ortografías castellanas antiguas y modernas, y seguida del Reglamento de la Academia Literaria i Científica de Madrid, formada el año 1843, con intento igual al de la Asoziazion (
así escriben la fabla, el aragonés inventado, como normatibizazion) de Maestros de Leon, esto es, con el de introducir grandes novedades en la manera de escribir nuestro idioma.

1854.

654. Lecciones de Ortografía Castellana, por F. Vargas Fontecilla. Santiago (de Chile). Imprenta Chilena, 1854.
4.°-49 págs.
-Segunda edición: Madrid. 1857.

1858.

655. Prontuario de Ortografía Castellana, por J. B. Suarez, para el uso de las escuelas primarias. Santiago (de Chile). Imprenta de El Conservador, 1858.
12.° -127 págs.

656. Tratado completo de Ortografía Castellana, por Don José Manuel Marroquin. Bogotá, 1858.
Los versos mnemónicos que contiene este libro han adquirido una gran popularidad en los Estados Unidos de Colombia.
Se han hecho siete ediciones de este Tratado.

1861.

657. Sobre si tenemos los españoles un sistema perfecto de ortografía, y sobre si es fácil y conveniente mejorarlo. Por Don Antonio José de Irisarri.
Es la primera de sus Cuestiones filológicas, tomo I: Nueva York, 1861.

1862.

658. La Ortografía recopilada, o sea reunión de todas las voces que deben escribirse con cada una de las letras ortográficas, como también de las que están sujetas a reglas especiales, variables e invariables, por D. Juan de Medina y Godoy. Málaga, 1862, imprenta de J. Giral.
8.°-VIII -224 págs.

1864.

659. Tratado de Ortografía española, arreglado, en lo posible, a los preceptos de la Real Academia Española, por D. Tomás Hurtado, primer profesor de una de las escuelas públicas de Madrid, ex-presidente de la Academia de Profesores de primera enseñanza de esta corte, ex-director de varios periódicos literarios, director en la actualidad del titulado El Fomento de las Artes, autor de varias obras declaradas y aprobadas para texto en la enseñanza pública, etc.: Madrid. 1864, imprenta a cargo de A. Espinosa y Veza.
8.° may. -122 págs.
660. Opúsculo ortográfico, por Don Juan Bautista Martí: Valencia, 1864, imprenta de Ferrer de Orga.
8.°-16 págs.

1865.

661 . Estudios ortográfico- Prosódicos de la lengua castellana; consideraciones sobre la reforma que admiten la escritura y pronunciación castellana, por Rafael Monroy. Barcelona, 1865.
4.° men. -136 págs.

662. Tratado de Ortografía, por el Dr. Dionisio H. Araujo: Cartagena (de Indias), 1865.
El autor era Director de un antiguo y acreditado Colegio de Cartagena, y, fundándose en las principales doctrinas de la Academia y en algunas de Salvá, compuso, en forma de catecismo, este tratado que, juntamente con los de Analogía, Sintaxis y Prosodia, forma un curso compendiado de idioma castellano. Estos tratados fueron escogidos para la enseñanza en las escuelas primarias del Estado de Bolívar y en casi todos los colegios y escuelas particulares de Cartagena y demás puntos de la costa colombiana.
Se han hecho otras ediciones.

663. Ortografía en verso para uso de los niños, por D. Ramon del Prado y Bedoya, corregida y arreglada á la de la Real Academia en esta nueva impresión. Ronda, imprenta y librería de D. Juan G. Monti, calle de Linaceros, núm. 20 (sin año).
8.° -24 págs.
Port. -A los padres de familia: Ronda, 1.° de Marzo de 1866. -R. P. B. -Introduccion, en verso. – Texto. -División (pág. 6). -Ortografía: definición (pág. 8). -Primera parte (pág. 9). -Definición de las letras del alfabeto. -Mayúsculas (16). Abreviaturas (17). Puntuación (17). Coma (18). Punto y coma (19). Dos puntos (19). Punto final (20). Interrogante (20). Admiración (21). Paréntesis (21). Guión (21). Acento (22). Circunflejo (22). Diéresis (23), Puntos suspensivos (23). -Conclusión.
Empieza:

Es el arte de escribir
digno de toda excelencia,
pues cuanto en el mundo ocurre
sus caracteres conservan (sic).
Por él se aprenden las artes,
por él se adquieren las ciencias,
y toda sabiduría
a sus letras se sujeta.
Inmortales a los hombres
hace, pues nos manifiesta,
desde el primero, los hechos
como si presentes fueran…

Concluye:

Discípulo amado mío,
mi cariño te amonesta
que este corto cuadernito
en la memoria retengas;
que aunque breve en el compendio
es muy grande en la materia,
y nunca escribirás bien
si no escribes con sus reglas.
Si alguna duda tuvieres,
pregúntame y saldrás de ella,
que sólo a la perfección
se dirigen mis tareas.

D. Ramón del Prado y Bedoya nació en Cártama (Málaga) en 22 de diciembre de 1797 y murió en Ronda el 30 de diciembre de 1883. En la advertencia A los padres de familia, dice que adquirió los primeros rudimentos con los padres Escolapios (Archidona?), los cuales habían ensayado el medio de facilitar los conocimientos a la juventud en la enseñanza elemental y superior, valiéndose de composiciones en verso, en que compendiaban las reglas del arte.
Prado y Bedoya fué a Ronda en 1818 de auxiliar de D. Gaspar Francisco Merino Ballesteros, a quien el Cuerpo de la Real Maestranza Caballería de dicha ciudad nombró Director del establecimiento académico que acababa de fundar con especial orden y aprobación del Sermo. Sr. Infante D. Carlos María Isidro, su Hermano Mayor y digno Jefe por S, M. de todos los del Reino.
En esta Academia se enseñaban, bajo el título de Ciencias menores, el desenvolvimiento de las facultades intelectuales para reglar el pensamiento y hacerle susceptible de las ciencias; desarrollo de las facultades morales por medio de las cuales se aprenden puntos de Religión con que debe estar adornado para su buena conducta todo joven cristiano; Urbanidad y política cristiana; Ortología teórica y práctica, ésta según el muy ventajoso método de Dobler; Caligrafía, bajo los principios pestalozianos y de Torio; Gramática española y latina; Cuatro diversos sistemas de Ortografía; Aritmética; Geometría; Geografía; Historia sagrada; Mitología; Poligrafía; Rudimentos mayores de
Taquigrafía; Primeros elementos del arte de pensar; Tropos y figuras retóricas; Moral; Principios generales de Botánica; Dibujo; Grabado; Táctica militar y ordenanzas.
De esta escuela fueron alumnos hombres públicos tan notables como los hermanos Ríos y Rosas, el General Hubert y Calzado, el P. Félix (Obispo que fué de Cádiz), el General D. Juan de Dios Córdova, D. Pedro Nolasco Aurioles, y otros hombres distinguidos. Asistieron a sus actos académicos en diversas ocasiones, el célebre D. Juan de Escóiquiz, el Obispo de Málaga D. Alonso
Cañedo y Vigil, y el Capitán General de Granada, D. Juan de Palanca.
En octubre de 1823 Prado y Bedoya fué nombrado Director por dimisión de Merino Ballesteros. En 1825 publicó su nuevo programa de enseñanza, aprobado por el comisionado, Caballero Maestrante, Dr. D. José María Avilés y Salinas, y por el Corregidor de la ciudad. D. J. de Cuéllar.
(Prospecto del plan, método y reglamento interior de la Academia del Real Cuerpo de Maestranza Caballería de esta ciudad i bajo la dirección de D. Ramón del Prado con Real aprobación. Malaga. I Oficina de D. Luis de Carreras, impresor del expresado Real Cuerpo de Maestranza Caballería de Ronda. Plaza Real. 1 (Sin año.)-4.° -11 págs. – Dedicatoria: Al Ilustre y Real Cuerpo de Maestranza; Ronda, I. ° de Junio de 1865. Ramón del Prado. -Pág. 6, Libros que se siguen en esta Academia.)
A la muerte de Fernando VII, rebelado contra la sucesión legítima del Trono el Infante D. Carlos María Isidro, fué relevado del cargo de Hermano Mayor de la Maestranza y de Protector de la Academia de Ciencias menores de Ronda, sustituyéndole en ellos la misma Reina Doña Isabel II, para la celebración de cuyo natalicio se fundó adjunta a dicha Academia, una Escuela Pía en que se educaron hijos del pueblo que han brillado en letras y armas, y, en 1837, un aula de internos que sólo pagaban 150 reales de retribución mensual por asistencia, manutención y enseñanza.
Al extinguirse en 1843 la institución creada por la Maestranza de Ronda, Prado y Bedoya continuó algún tiempo al frente de una escuela particular; y ya antes, hacia 1836, había escrito y dado a la imprenta la primera edición de la Ortografía en verso, de la que no hemos logrado ver ningún
ejemplar.
1867.

664. Diccionario ortográfico, o Catálogo de las voces castellanas cuya ortografía puede ofrecer dificultad. por Don José Manuel Marroquin. Bogotá, 1867.
Se han hecho tres ediciones: la tercera en 1875, también en Bogotá.

1868.

665. ¿Deben escribirse con h o sin ella las dicciones armonía, arpa y otras de origen semejante? Por R. y M. R.
En el tomo I de El Averiguador, primera serie, columnas 293 y 307: Madrid, imprenta de Manuel Galiana, 1868.
Los autores demuestran ser partidarios del principio etimológico, y, por consiguiente, creen que debemos escribir con h aquellas voces conservando el espíritu suave que tienen en su origen griego. Hoy nadie puede dudar de la recta escritura de aquellas palabras, merced a la indiscutible autoridad del Rev. P. Miguel Mir, S. J. de la Real Academia Española, autor del libro que ha intitulado Harmonía entre la ciencia y la fe.

1870.

666. Sobre la reforma de la ortografía española, por D. Raimundo González Andrés.
Págs. 114-123, 261-274, 357-378 del Boletín -Revista de Ir Universidad de Madrid: Madrid. 1870. Est. tipog. de Tomás Rey.
El autor es partidario de la escuela fonética.

667. Ortografía práctica, o colección de ejercicios para la escritura al dictado, según las reglas de la Academia Española, compuesto en su mayor parte de ejemplos y trozos escogidos de nuestros mejores hablistas antiguos y modernos, con indicación del procedimiento que conviene seguir en su enseñanza, por D. Carlos Yéves.
-Tercera edición: Barcelona, 1870.

1871.

668. Ortografía y sintaxis de los apellidos, por J. M. de P.
Artículo inserto en el periódico El Averiguador, tomo I, segunda época: Madrid. Imp. de Rivadeneyra, 1871. -Págs. 135-136.

669. Reglas de Ortografía, por el Bachiller Egidio A. Montesinos. Tocuyo, 1872.

1873.

670. Prontuario de la Acentuación Castellana, por Baldomero Rivodó. Caracas, Pumar, 1873.
-Segunda edición: Caracas, Antero hermanos, 1880.

1874.

671 . Ortografía de la lengua española. Tratado teórico-práctico al alcance de todos, por D. Juan Antonio Gallego y Vázquez, profesor de esta asignatura en la Escuela Normal de la provincia de
Sevilla: Imprenta y Librería Española y Extranjera de D. Rafael Tarascó, Sierpes, 73. 1874.
4.°-136 págs. -Port. -Adv. – Texto. – Ind.
1875.

672. La Ortografía recopilada: instrucción clara y prolija para aprender con suma facilidad a escribir correctamente, por Medina Godoy. Málaga, 1875.
8.°

1876.

673. Manual Teórico-práctico de Ortografía, según los principios de la Real Academia Española, por D. Nicolás Visconti y Monllor, Bachiller en Artes, Profesor de instrucción primaria, etc. etc. -Segunda edición. -Alicante. Imprenta de Costa y Mira, 1876.
Folleto en 12.° -84 págs.
El autor dice en el prólogo que se propo-ne sirva su trabajo de complemento al código literario de la Real Academia de la Lengua.

674. Ortografía fundamental de la lengua castellana, por Leopoldo J. Arosemena. Lima, Prince, 1876.

675. Diccionario ortográfico de la lengua castellana, cuyo objeto es enseñar la ortografía de todas las palabras de escritura dudosa, por Leopoldo J. Arosemena. Lima, Prince, 1876.

676. Manual de Ortografía castellana, por D. Amenodoro Urdaneta. Caracas, Terrero Atienza, 1876.
677. Compendio de Ortografía teórico-práctica, con algunas nociones ortológicas para uso de las escuelas de primeras letras de España y sus posesiones ultramarinas, por D. Antonio María Flores. Segunda edición, corregida y aumentada. Madrid. 1876.

1877.

678. Nuevo sistema para enseñar la Ortografía acentuada, fundado en reglas de Lectura que hasta el día no se habían establecido, y con auxilio de las cuales se consigue que el alumno llegue a establecer por sí mismo las que da la Academia Española sobre los casos en que debe escribirse el acento. Esta obra encierra una idea nueva, descubriendo el principio de donde nacen las reglas mecánicas que prescribe la Academia, y establece una, fija é invariable, que aleja todo motivo de duda ó de controversia. Por Donaciano D. y Pedraza. México, 1877.
4.° -22 págs.

679. Suplemento a la Ortografía, puntuación y acento. Por Amenodoro Urdaneta. Caracas, Imprenta de La Tribuna liberal.
Folleto en 8.°-24 págs.
No tiene fecha del tiempo en que se imprimió; pero debe haberlo impreso su autor en 1877 o 1878, que fueron los años en que existió La Tribuna liberal en Caracas.
Carece de advertencia y de toda indicación preliminar. Es un tratadito elemental de puntuación y otro de acentuación, anterior este último a las reformas de la Academia.

680. Tratado completo de Ortografía castellana, por D. José Manuel Marroquin. Bogotá, 1877.
-Séptima edición,

1878.
681. Lecciones de Ortografía Castellana, por el Doctor Jesús Muñoz Tébar. Texto adoptado para la clase superior de escritura en el Colegio de Santa María. Caracas. Alfred. Rothe, Editor, 1878.
8.° mayor. -44 págs. encartonado.
Este tratadito puede tomarse como una especialidad en la parte relativa a la puntuación, que es bastante extensa y razonada, con ejemplos para la práctica al dictado.

682. La ortografía al alcance de todos, por Don Fernando Gomez Salazar. Tercera edición, corregida y aumentada. Madrid. 1878.
8.°

1880.

683. Breves nociones de Ortografía, por Pedro J. Bestard. Valencia (Venezuela), 1880.
684. Reglas para la acentuación castellana. Barcelona. Imprenta de Francisco Rosal, Hospital, 115. 1880.
685. Tratado de Ortografía de la lengua castellana, explicada en sus principios fonéticos y etimológicos, por Don José Hilario Sánchez, ex-diputado a Cortes, abogado, profesor de Gramática castellana en la Sociedad Fomento de las Artes… Madrid. 1882.
686. Diccionario ortográfico o catálogo de las voces castellanas cuya ortografía puede ofrecer dificultad. por José Manuel Marroquin, individuo correspondiente de la Academia Española.
-Cuarta edición: Con enmiendas y adiciones: Nueva York, D. Appleton y Compañía.
12.°-156 págs. -Pasta.
Esta edición no lleva fecha, según la mala costumbre de los editores industriales; pero el privilegio otorgado por el Gobierno de Colombia es de 12 de mayo de 1882.
En la Advertencia se dice que este Diccionario contiene las palabras que pueden ser mal escritas por los que, al escribir, no tienen otro guía que el oído. Es un simple Catálogo, sin acepciones.
1883

687. Ortografía práctica, o colección de ejercicios para la escritura al dictado según las reglas de la Real Academia, por D. Carlos Yeves.
-Sexta edición: Barcelona, 1883.

1884.

688. Tratado razonado de puntuación o empleo racional de los signos que sirven para dar claridad al discurso. Obra escrita en francés, por F. Lhernault. Traducida libremente, con reformas y adiciones para los que escriben la lengua española, por Eugenio Baena. Bogotá, imprenta y librería de Medardo Rivas, 1884.
4.° -178 págs.
Lleva un prefacio del traductor fechado en Cartagena (Colombia) en enero de 1884, y otro prefacio del autor, sin fecha.
Como lo dice el título, se propone el autor dar reglas razonadas de la puntuación, para dejar establecido que aquélla está sujeta a principios fijos y no puede ser arbitraria, habiendo, para el que no atiende esas reglas, el peligro de caer en la confusión o en la anfibología. Precede al tratado un resumen histórico de la puntuación.
El traductor, por su parte, declara que hizo la traducción de la última edición de 1880 por creer que no existe en castellano ningún tratado especial de puntuación, (pues sólo en las gramáticas de este idioma se encuentran algunas reglas, no todas las que son necesarias; y que por el origen común de
ambas lenguas ha tenido que introducir muy pocas reformas y adiciones; de modo, agrega, que puede decirse que el trabajo de Lhernault queda casi intacto.

689. Tratado de Ortografía castellana, por José Domingo Medrano. Caracas, 1884.

690. Ortografía teórico -práctica, precedida de unas breves nociones de Prosodia, por D. Juan Díaz Guerra.
-Tercera edición: Madrid. 1884.
8.° -110 págs.

691. Tratado de Ortografía castellana, por D. Julio Calcaño. Caracas, 1884.
Impreso por la Academia Venezolana, y no puesto en pública circulación por su autor.

692. Breve tratado de Ortografía castellana, por Rafael María Leal. Maracaibo, 1884.

693. Elementos de Ortografía española, acomodada a la pronunciación mexicana, por José M. Carbajal. México, 1884.
8.°-95 págs.

694. Acentuación ortográfica, por el Dr. D. Jerónimo E. Blanco. Caracas, 1884.

695. Ortografía moderna (segunda edición). Método novísimo para aprender con facilidad esta importante materia, por D. Fernando López Toral, profesor de Contabilidad y Caligrafía, con Academia abierta en Zaragoza. Zaragoza, 1884.
Contiene: estudio práctico de voces homónimas; escritura de apellidos españoles; reglas para la escritura de palabras extranjeras y de dialectos españoles; arcaísmos en los nombres y verbos y voces provinciales; colecciones de locuciones latinas, francesas, inglesas e italianas, con su traducción y pronunciación; conjugaciones de los verbos auxiliares y regulares, y de 370 irregulares; diccionario de voces de dudosa ortografía.

1885.

696. Diccionario manual de las voces de dudosa ortografía en la lengua castellana, conteniendo las reglas que se infringen más comúnmente, y preceptos para hablar con propiedad y escribir con
corrección. Compuesto y ordenado por D. Francisco de Carvajal. Tercera edición: Madrid. librería de Fernando Fe, 1885.
8.° -128 págs. -Rústica.
Este es algo más que simple catálogo, pues no le faltan acepciones, y lleva también varias notas y algunas reglas de uso.

697. Prácticas de ortografía dudosa, por D. José de Casas, manuscrito, dispuesta para que los niños puedan copiar de ella, aprendiendo a escribir correctamente, al mismo tiempo que aprenden con el uso prácticamente la ortografía castellana. Cuarta edición: Madrid, 1885.
4.° -127 págs. Libro muy útil para la enseñanza de los niños.

698. La Ortografía al alcance de todos. Método novísimo teórico-práctico para aprender por sí con la mayor facilidad esta importante materia, aunque no se tengan conocimientos gramaticales.
Lleva además, para servicio y uso de los literatos, un catálogo con más de ocho mil voces de ortografía dudosa, por Fernando Gómez Salazar y J. M. Marroquín. Corregida y aumentada por M. C. Octava edición: México, 1885.
4.°-192 págs.
(Se han hecho además otras ediciones en España y en la América latina.)
699. Ortografía teórica-práctica, o sea con ejercicios para la escritura al dictado, por el profesor D. Manuel Meseguer Gónell, premiado en varios certámenes pedagógicos y literarios. Tortosa, 1885.

700. Ortografía berdadera de la Lengua Española, o sean Rreglas fijas i sencillas para eskribir el Español segun aztualmente se abla… Por D. Juan de Becerril. Balladolid de España, se bende á
I rreal bellon kada ejemplar, kon objeto de popularizar el método, 1885.
16.° -32 págs.
El autor manifiesta ya en la portada la teoría que desenvuelve en su folleto. Se suprimen de la ortografía kastellana, por no ser prezisas, las letras c, h, q, ü, v, x, la g kon sonido bokal, i otras kosas innecesarias; introduziéndose algunas bariaziones de urjente nezesidad para mejor uso i senzillo empleo.

701. Novísimo Diccionario castellano homónimo ortográfico, arreglado según la última edición de la Real Academia Española, y aumentado con más de tres mil palabras tomadas de otros notables autores. Por Sebastián Rodríguez y Martín. Madrid. 1885.
8.° -604 págs.

702. La nueva acentuación ortográfica según la Real Academia Española, formada en reglas sencillas y fáciles por el profesor Ricardo Gómez. México, 1885.
4.° -24 Págs.

1886.

703. Moderna acentuación ortográfica formada según las reglas de la Gramática de la Real Academia Española, por el profesor J. M. Pérez Campos. Celaya (México), 1886.
8.° -4 págs.

704. Ortografía popular teórico-práctica, premiada en las Exposiciones Aragonesa, Viena, Madrid y Pedagógica de Madrid, por D. Francisco Ruiz Morote, Caballero de la Real y distinguida Orden de Carlos III y Regente de las Escuelas superiores y elementales agregadas a la práctica de la Normal de Ciudad-Real. Ciudad-Real, 1886.
8.°-64 págs.

705. Ortografía al alcance de todos, por D. Fernando Gómez de Salazar. Método novísimo teórico y práctico para aprender por si con la mayor facilidad esta importante materia los niños, mujeres y hombres, aunque no tengan conocimientos gramaticales; lleva además, para servicio y uso vie los literatos, un catálogo con cinco mil voces de ortografía dudosa. Novena edición. Madrid. 1886.
8.°-196 págs. -(Véase el núm. 698.)

706 La Ortografía práctica, o series de ejercicios morales y gramaticales, por Narciso Bassols. México, 1886.
8.°-60 págs.

707. Método práctico para aprender la Ortografía castellana, por el Br. Julio Castro. Valencia (Ecuador), 1886.

708. Ortografía de la lengua castellana, escrita conforme a los preceptos de la Real Academia y a las reglas establecidas por los mejores filólogos españoles, por D. Alejandro Infiesta. Segunda edición. San Juan de Puerto Rico, tipografía del Boletín Mercantil, 1886.
8.° -89 págs.
709. Observaciones sobre la Ortografía castellana y el sistema ortográfico que deba adoptarse en Chile, por Manuel Salas Lavaqui, Profesor de Gramática Castellana en el Instituto Nacional. Santiago de Chile. Imprenta Nacional. Moneda 112, 1886.
4.°-48 págs.

710. Método nuevo de Ortografía, por D. Lino de Velasco Fernández de la Cuesta. Vitoria, Imprenta de los hijos de Manteli, 1886.
4.°-67 págs.

1887

711. Tratados de Ortología y Ortografía de la Lengua castellana, por Don José Manuel Marroquín, individuo de número de la Academia Colombiana y miembro correspondiente de la Real Española. Novísima edición, revisada y aumentada por D. Miguel de Toro y Gómez, Licenciado en Filosofía y Letras. París, librería de Garnier hermanos, 1887. (Al pie del Indice lleva esta marca:) París, imprenta de Garnier hermanos.
8.° -184 págs.
El autor de esta obra es un antiguo educacionista y poeta, persona de gran crédito, colombiano residente en Bogotá, autor de otras obras publicadas e inéditas.
En esta edición, que es lícito pensar se ha hecho sin su anuencia, aparece en la portada también el nombre del Sr. Toro y Gómez, como se ve en el título; pero es de creer-se que nada ha puesto, o casi nada, de su parte, sirviendo sólo su nombre, a mi entender, para disimular con él los editores la
publicación tal vez indebida.
El propósito del Sr. Marroquín es, en su Ortografía, enseñar el uso de las letras, des-entendiéndose del origen latino de las voces y sin admitir que la pronunciación pueda servir de norma para distinguir el valor de las letras. Su base es la Academia. De la Ortología dice el Sr. Marroquín que ha compuesto su tratado exponiendo las doctrinas de Bello por un método distinto del suyo, y con la brevedad. claridad y sencillez indispensables en todo libro que se destina para texto de enseñanza.

712. Recopilación compendiada de reglas ortográficas, o tratado que facilita ordenada y metódicamente el estudio y conocimiento de la Ortografía castellana, por D. Marcelino Palacios. Novena edición. Pamplona. Imprenta de Lorda, 1887.
Es un excelente compendio, en el cual se enseñan, por preguntas y respuestas, las reglas de la Ortografía tales como las presenta la Real Academia en las últimas ediciones de su Gramática.

713. Pasatiempo ortográfico. Palabras de dudosa ortografía que siendo parecidas en el sonido difieren en su significación y manera de escribirlas, coleccionadas por Vicente Adrián Nevado y
escritas en cuartetas asonantadas para que sea más fácil retenerlas en la memoria. Sevilla. Imp. de Gironés y Orduña, Lagar, 3, 1887.
8.° -32 págs.
Port. – Ded. A la Real Sociedad Económica de Sevilla. -Dos palabras: Instado por varios amigos para que les explicara algunas lecciones de ortografía teórico-práctica, hube de dedicarme a preparar ciertos trabajos que pudieran servirme al efecto; y entre los que me se ocurrieron fué uno el de coleccionar las palabras de nuestro idioma que, siendo parecidas en el sonido, diferían en su significación y manera de escribirlas. Púsela por obra, y después de reunidas y organizadas por grupos, con arreglo a las letras en que consistían sus diferencias, no me satisfizo el trabajo hecho por lo monótono y pesado que había de resultar en la práctica; y calculando que con esto se arredraría a quien quisiere emprender su estudio, decidíme a formar con dichas palabras y sus definiciones, cuartetas asonantadas a guisa de coplas populares… – Indice por orden alfabético de las palabras que contiene este Pasatiempo, con expresión del número de la cuarteta a que cada una corresponde. – Indice. – Texto, dividido en cinco grupos: 1: de la B y de la V; 2: de la C suave,
de la S, de la X y de la Z; 3: de la G y de la J; 4: de la H; 5: de la LI y de la V.

1888.

714. Ortografía de la Lengua Castellana, según los principios de la Academia Española, precedida de un análisis ortológico de las letras y sílabas, para uso de las escuelas y oficinas, por Sopetrán. Nueva edición. Madrid. 1888.
16.° -71 págs.

715. Prontuario de Ortografía de la lengua castellana, dispuesto en preguntas y respuestas según la Real Academia Española, por D. M. de Toro y Gómez. París, Garnier frères, 1888.
12.°-108 págs.

1889.

716. Setenta reglas de Ortografía castellana (que no están en la Gramática), compiladas e ilustradas con ejemplos, por el Lic. Cecilio Rovelo. Cuernavaca (México), 1889.
4.° -59 págs.

717. Ejercicios de Ortografía arreglados por Eduardo G. de Piñeres, ex-Subdirector de la Escuela Normal de Varones de Cartagena. Texto adoptado por el Ministerio de Instrucción pública de la República de Colombia. Segunda edición, corregida y muy aumentada. Curazao. Imprenta de la librería de A. Bethencourt e hijos, 1889.
8.° -251 págs. + 2 de índ.
Precede a este tratado una carta-prólogo de D. Abel M. Irisáriz, Director del Colegio de la Esperanza de Cartagena de Indias.

1890.

718. Ortografía práctica, por D. P. J. Pons, Maestro superior.
Págs. 157-163 de su Gramática práctica. (Véase el núm. 393.)

719. Ortografía castellana, por el P. Jaime Nonell, S.J.
Págs. 261-270 de su Gramática. (Véase el núm. 394.)

1891.

720. Consideraciones sobre la Ortografía fonética, por D. Cristóbal Reina. Cuatro artículos fechados en la Habana y publicados en la Revista de España, tomo CXIXXVI (Septiembre y Octubre de 1891), págs. 206-222-257-263.
El autor es contrario al sistema fonético; y frecuentemente se refiere en sus artículos a la lengua castellana.

LIBRO TERCERO DEL DICCIONARIO

PRIMERA PARTE.

DICCIONARIOS GENERALES

1492.

721. Diccionario castellano, por el Maestro Elio Antonio de Nebrija.
Puede asegurarse que este maestro fué quien compuso el primer Diccionario de la lengua castellana; pues no es otra cosa su copiosísimo vocabulario romance-latino, que sigue al vocabulario latino-romance, publicado por primera vez el año de 1492.
Cierto es que en la composición del Diccionario latino precedió a Nebrija, Alfonso Fernández de Palencia, cuyo Universal vocabulario en latín y en romance salió a luz dos años antes que el Diccionario de Antonio de Nebrija, y cuya excepcional importancia requiere que demos a continuación noticia de dicha obra :
Uniuersal vocabulario en latin y (como una r) en romance collegido por el cronista Alfonso de
Palenzia. -(Al fin, todo de rojo:) Hoc vniversale compendium Vocabulorum ex lingua latina eleganter collectorum: cum vulgari expositione im pressit apud Hispalim Paulus de Colonia Alemanus cum suis sociis. Id ipsum imperante illustrissima domino Helisabeth Castelle y Legionis: Aragonie: Sicilie &c (como una rc), regina. Anno salutis Millesimo quadin gentessimo Nonagessimo Feliciter. -(Al pie, el escudo y cifras de los impresores.)
Fol. marquilla. -549 págs. dobs. – Letra gótica. – Texto a dos cols. la una en latín, la otra en romance.
En el fol. 548 vto. y antes del membrete arriba descrito, dice Alfonso de Palencia:
Mención del trabajo. Et del proposito para adelante. -Acabe al fin la obra de prolongado afan e de muy difícil cualidad, que hobecomenzado mandando la Ilma. Señora D.a Isabel, reina de Castilla e de Leon, de Aragon e de Sicilia. Aquesto sin dubda no podiera comportar mi vejez, si mas principalmente la alta Divinidad no favoreciera a la muy provechosa voluntad de quien lo mando, que a la flaca habilidad de quien seguió lo mandado. La cual Divinidad mientras yo di eficace obra a las cosas mucho e muy mucho provechosas a la sublimacion de tan grande Emperatriz, guio maravillosamente mis pasos, e regio e mantovo mi sentido, para el efecto de aquellos negocios
que aparejaban bienandante suceso de tan soberana alteza. Ca muchas veces escape librado de las asechanzas de los que esto contrariaban. Et pude acarrear a puerto seguro cualesquier cargos que yo traia, o encargados de otri o tomados de mi grado. Pero aquesta mi solicitud provechosa interrumpió muchas vigilias que antes continuaba en escribir los Anales de las fechas de España, habiendo yo contado en diez libros la Antigüedad de la gente española, con proposito de explicar en otros diez el Imperio de los romanos en España, e desde la ferocidad de los godos
fasta la rabia morisca, conosciendo que por la negligencia de los escriptores, el cuento de los negocios, o hubiesse perecido, o trajese confusion en el modo de la verdad; de manera, que o la narracion de la destruicion de España, o la suma de como se fué recobrando lo que los moros habian ocupado, en parte sea faltosa, y en parte algunas veces pervertida. Donde algunos escriptores modernos en muchas otras cosas loables, trocaron el discurso de nuestros anales. Et quisiera yo con reciente cuidado reparar la quiebra de nuestra gente; mas oprimiendo la angustia de la necesidad antedicha, la tan extendida materia de escrivir se detuvo la pluma en otras mas breves obrillas. Ca resomí en tres libros, cuanto mas con atención pude las Sinonimias; et describí, cobierta de una ficcion moral, la Guerra de los lobos con los perros; y entretejí con moralidad la Perfección del triunfo militar; et aduje a manifiesta noticia, para exemplo mas acertado, la Vida del bienaventurado Sant Alfonso, arzobispo de Toledo. Otrosi con alguna suficiencia conte las Costumbres y falsas religiones, por cierto maravillosas, de los canarios, que moran en las Islas Fortunadas. Et fice mencion breve de la verdadera Suficiencia de los cabdillos et de los embajadores, et De los nombres ya olvidados o mudados de las provincias e rios de España. Et asi mesmo declare lo que siento De las lisonjeras salutationes epistolares, et de los adjectivos de las loanzas usadas por opinion, e no por razon.
Et de nuevo no poco se solicita mi animo, otros tiempos muy empleado en estos tales estudios, no solamente a la continuacion los Anales de la guerra de Granada, que he aceptado escribir, después de Tres decas de nuestro tiempo, mas aun de resumir todas las Fazañas de los antiguos principes, que señaladamente prevalecieron, recobrando la mayor parte de la España que los moros habian ocupado, et sacar de la obscuridad vulgar todas aquestas cosas, reduciendolas a luz de la latinidad, si los contrastes de mi vejez non lo estorbaren; ca la flaqueza de la ancianidad retiene la mano que non sigua tan grand empresa, et la grandeza del negocio, aunque la mano e los ojos seguiessen lo
que la voluntad manda induce una manera de pasmo.
Con todo, si tiempo
algundtanto prolongado viviere, remitire todas aquestas cosas al favor e alivio del Todopoderoso Dios, que otorga entereza de fuerzas a los flacos e cansados hombres, si en los semejantes trabajos confuyen al reparo de tan soberana Magestad.
Cerca desto, todos los que algún resfuerzo de facilidad disciplinada sentieren haver conseguido desta mi Recolection et exposicion de vocablos, hayan por bien, si les place en buena caridad, rogar por mi, Alfonso de Palencia, que alcance perdon de mis pecados, de manera que no sea repelido en las tinieblas y en la sombra de la muerte; mas la luz perdurable me luzga, segun los cristianos son tenidos de rogar por sus proximos; et segundo yo, aunque muy indigno, ruego por todos los catolicos, confiando en los meritos de la muy gloriosa Virgen Reina de los cielos, que siempre cura de rogar a su Fijo, nuestro Señor e Redentor Jesucristo, que vive e reina con el Padre e con el Espiritu Santo, en los siglos de los siglos. Amen. -Fin.

Y es de advertir aquí que si el examen del Diccionario de Palencia, aunque latino, no dejará de aprovechar al estudioso amador de la lengua castellana, también le será a éste en mayor grado útil el conocimiento del Opus sinonimorum, del mismo autor (concluido en 1492; dedicado a D. Alfonso de Fonseca y Acevedo, sobrino del Arzobispo de Sevilla, del mismo nombre y apellido, y dividido en tres libros: 1: de los nombres sinónimos; 2: de los verbos; 3: de los adverbios, preposiciones y conjunciones igualmente sinónimos; pues, a pesar de ser un estudio latino, está relacionado indirectamente con el idioma castellano y contribuye al esclarecimiento del sentido exacto que debe corresponder a muchas de nuestras voces sinónimas.
He aquí ahora la descripción detallada de la edición príncipe de la obra de Nebrija, en donde se halla el primer Diccionario de nuestra lengua, impreso todo en letra gótica.
Es la portada una hoja en cuya parte superior léese:
Esta tassado este vocabulario por los muy altos y muy poderosos principes el Rey y la Reyna nuestros señores y por los de su muy alto consejo en dozientos y diez marauedis. -V. en b.
En la segunda hoja (sign. a i) comienza, a dos columnas, latina la de la izquierda y castellana la otra, la dedicatoria siguiente: Al mui magnifico y assi illustre Señor Don Juan de estuñiga maestre de la cavalleria de alcantara de la orden de Cister. Comiença el prologo del maestro Antonio de
Lebrija gramático en la interpretación de las palabras latinas en lengua castellana. Léelo en buena ora.
Muchos cada día me preguntan aquello mesmo: que io muchas vezes fue lo comigopensar: cual de dos cosas me fuera mas onesta y mas provechosa a la republica: enseñar grammatica eñlestudio de salamanca el mas luzido de españa y por consiguiente de la redondez de todas las tierras: o gozar de la familiaridad y dulce conversación de vuestra mui illustre y grand Señoria. Por que hablando sin sobervia fue aquella mi dotrina tan notable: que aun por testimonio de los embidiosos y confession de mis enemigos todo aquesto se me otorga: que io fui el primero que abri tienda de la lengua latina: y ose poner pendon para nuevos preceptos: como dize aquel oraciano catio. Y que ia casi
del todo punto desarraigue de toda españa los dotrinales. los pedros elias, y otros nombres aun mas duros los galteros, los ebrardos, pastranos: y otros no se que apostizos y contrahechos grammaticos no merecedores de ser nombrados. Y que si cerca de los ombres de nra nacion alguna cosa se halla de latín: todo aquello se a de referir a mi. Es por cierto tan grande el galardon deste mi trabajo: que
enestegenero de letras otro maior no se puede pensar: mas toda aquella mi industria de enseñar estaua dentro de mui estrechos terminos apretada. Por que como gastasse casi todo mi tiempo en declarar los autores ocupado cada dia cinco o seis oras en cosa no menos dificile que enojosa: quiero dezir la verdad: que no era todo aquel negocio de tanto valor: que oviesse de emplear tan buenas oras en cosa que parecia tocar al provecho de pocos: siendo por aventura nacido con maior fortuna y para obras maiores y que fuessen alos nuestros mucho mas provechosas. Cuanto mas que avia razon de mirar par mi salud y ingenio: las fuerças de los cuales entrambos sentia mas y mas ser enflaquecidas: y por esperiencia acontecer me lo que de la candela esta en el refran: que alumbrando los otros ella recibe mengua. Assi que mui illustre señor siendo io con muchas y señaladas mercedes de vuestra. S. convidado: que me quisiesse contar en el numero dlos vros: luego arrebate la buena dicha y tanto de mejor gana: que ia ninguna cosa mas desseaua: que ofrecerse me ocio: en que pudiesse escrivir alguna cosa: que aprovechasse no solo a los presentes: mas aun a los que estan por venir. (Recordad un bando de Pedro II de Aragón: Als presentz, i als que son per venir, for durable que tots los omnes…) No por que io no sabia mui bien: cuan continuo a de ser aquel: que sigue esta vida palaciana y quiere agradar a su señor: y si buenamente se puede hazer: que nunca se entreponga tiempo: en que no este delante del: le lisonjee: le halague: se ria de lo que
el se riere: le pese de lo que le pesare: lo acompañe do fuere: y de donde viniere. Mas por que conocia la grandeza de vro animo tamaña que ternia en poco todo esto: y la umanidad tan grande que no avria cosa si fuesse onesta: que no me diesse lugar para la hazer. Assi que luego que comience a ser vro: puse delante los ojos una grade esperança de inmortalidad: y tente una obra la cual pensava ser la maior y mas necessaria de todas: i a la cual no solamente io: mas aun todos los
maestros de todas las sciencias apenas puedan satisfazer. Por que cada professor en su arte o no cura o no sabe los mas de los vocablos de las cosas, con los cuales si alguna vez encuentra por aventura: o los dissimula o toma uno por otro: o con una generosa verguença confiessa que no los sabe. Y si quisieren ser un poco mas diligentes y tomar consejo de aquellos que escrivieron de las significaciones de los vocablos: o ninguna cosa hallarán: o si algo hallaren tanto monta como si ninguna cosa hallassen. Porque todos los que en este cuidado se pusieron: estan por la maior parte ocupados en palabras mui antiguas, desusadas, barbaras, y estrangeras. Que declaran las cosas assi confusa y dudosamente: que ninguna certidumbre dellas nos dexan, que si por difinicion nos señalan que tal es aquella cosa: no a lo menos en tal manera que con el dedo se pueda demostrar. Lo qual acontece o por que ellos no supieron que cosa era: o por que nos enseñan las cosas no conocidas por las menos ciertas. De los cuales todos uicios cuanto fue possible nos apartamos: tocando brevemente las diciones mu
yantiguas: de que por acatamiento de la antiguedad a vezes usan los autores: no dexando alguna cosa debaxo de duda: antes especificada mente diziendo que cosa es: o señalando el genero con alguna diferencia confessando que no sabemos la especie. Y por
que no me quede lugar de perdon: bolvi en lengua castellana las diciones latinas o griegas barbaras usadas en la lengua latina: repartidas por mui diligente orden del a b c. quiero dezir la verdad con grand peligro de mi onra, por que no falta quien examine las letras, acuse las silabas: y en fin reprehenda toda esta nuestra interpretacion. Mas fue necessario de nos atrever: y por el provecho
de mucho someternos al juizio de los que saben i no saben. Y si en algun lugar tropeçamos: y no satisfize ala opinión que muchos de mi tienen: a de considerar el lector amigo la dificultad de las cosas: no lo que io hize: mas lo que los otros no pudieron hazer. Por que las cosas de que son los
vocablos: o son perdurables con la mesma naturaleza: o están puestas en solo el uso alvedrio de los ombres. Las naturales por la maior parte son conocidas en nuestra tierra por nombres peregrinos. Y estas otras voluntarias sintiéndolo nosotros se mudan cada día con sus nombres. Pues que diremos
de aquellas cosas las especies de las cuales como dicen los filósofos son eternas: que unas del todo se perdieron: otras por el contrario nunca vistas subitamente parió la naturaleza. Ningún árbol fue entre los antiguos mas notable
quelplatano, io no osaria afirmar que lo ai oi acerca de algunas gentes: a lo menos en españa no oio dezir que se halle, y que en aquellos tiempos lo oviesse: parece mui claro por aqllo: q Cesar en memoria de su nombre lo planto en cordova por su propia mano, de lo cual ai un epígrama de marcial. En el andaluzia ai una, mui notable casa, donde la rica cordova goza del dulce guadalquevir, donde los ruvios vellones con el natural oro son amarillos. Y la biva
hoija tiñe las ovejas de españa. En medio d casa, esta un platano d cesar, que abraça todo el aposentamiento della, lo que el poeta dize. Donde los ruvios vellones con el natural oro son amarillos. Y en otro lugar. De cordova mas gruessa q el gruesso venafro. Que veces las ovejas del blanco galeso. No con trocatinte de sangre de purpura. Mas tiñendolas con vivo color, y en otro lugar d guadalqvir. D guadalqvir coronado de olivas. Que tiñes los dorados vellones con aguas
luzias. Ninguna ai en nro tiempo q diga aver visto ovejas teñidas de aql natural resplandor de oro. Donde esta agora aqlla fertilidad de oro nunca varia en tantos siglos: y antepuesta a todas las tierras: de la cual las asturias rentavan cada un año al pueblo romano sesenta mil libras d oro: Donde están aqllos pozos de plata que començo anibal: de los cuales uno solo rentaba cada un dia a los cartagineses treszientas libras de plata: Donde esta en el andaluzia aqlla copiosa invencion del plomo: Donde en aragon cerca de segorve aquellos mineros de la piedra que se trasluzia:
Donde aquella maravillosa naturaleza del arroio que pasa por tarragona para adelgazar polir y blanquear el lino: donde los carbasos fueron primero hallados. Lo cual todo assi desaparecio: q ningún rastro dello se halla en nuestro tiempo. Por el contrario muchas cosas ai en nuestro siglo: las cuales el antiguedad o del todo no conocio: o confusamente conocido el genero: no entendió sus
diferencias. Solamente leemos un nombre y genero de fruta agra: y assi apenas conocida entre los antiguos. Pero nosotros pusimos diversos nombres a diversos géneros de aquella fruta llamándolas cidras, naranjas, toronjas, limas, limones. Esso mesmo los cohombros (
cogombro, pepino) que eran de una figura y nombre entre ellos: subitamente nacieron en campania redondos: y de la simiente dellos hecho un nuevo linaje començaronse a llamar melonesy pepones. Mas nosotros allende el cohombrillo amargo: y el que se labra: y el que subito nacio en campania: otros generos vemos que llamamos pepinos, bodehas, sandias. Y no solo en las cosas que permanecen con la naturaleza: los vocablos juntamente nacen y mueren con las cosas: unos dellos echa en tinieblas y otros saca a luz. Las aves de caça que propriamente assi se llaman: y de las cuales usan los caçadores de nro tiempo: en dos generos las repartio Aristoteles el autor de todos el mas diligente. Y llamolas baxobolantes y altobolantes. nosotros nombramos las açores y halcones. Mas por que en aquellos tiempos esta
arte del
acetreria(de la cetrería) aun no era hallada: ni el uso destas aves tan espesso: harto les parecio partirlas en dos linajes por la diversidad del buelo. Pero los nuestros que tienen esta arte en gran estima: hizieron en este genero muchas differencias: gauilanes, açores, girifaltes, neblies, sacres, alfaneques, baharies, tagarotes, distinguiéndolos o por la razón del plumaje, o por la orden de nacer, o naturaleza, presa, mantenimiento, y diversidad de costumbres. Por el contrario en las
abejas animal tan familiar a nosotros que ninguno es mas: el cual solo de los ceñidos fue criado por causa de los ombres: muchas cosas ai: que aun los colmeneros de nuestro siglo no sienten: siendo de nuestros maiores caladas y conocidas. Por que el día de oi ninguno recoge de la castrazon sino miel y cera. Pocos de los médicos saben que cosa es propolis. Pues la ritaca que era de los panales la miel mas estimada y de virtud maravillosa para atraer: ni aun por sospecha saben que cosa sea. Ya cleros, metis, y pissoceros cosas de mucho provecho para las medicinas: dl todo les son escondidas por virtud y nombre. Pues de aquellas cosas que están a la mano y siempre fueron: muchas dize el latín mas propriamente por una palabra que nosotros por muchas. Como omen, lo cual a manera de dezir significa aquel aguero que tomamos de lo que alguno hablo a otro proposito, si quisiéremos bolverlo en castellano: apenas lo podremos hazer en muchas palabras. Y si lo boluiesemos en alfil toledano: seria la interpretación derecha y castellana. Y por el contrario muchas cosas tiene nuestra lengua: la fuerza de las cuales aunque siente la latina: no tiene una palabra por la cual las pueda dezir. Como de codo nosotros hezimos codada (
codazo moderno, colsada en chapurriau): por lo que en el latín se dize golpe de codo, codear por lo que dar del codo (colsejá en chapurriau). Pues si tanta mudança ai en los vocablos de las cosas que duran con la naturaleza: o pare la luxuria: o busca la ociosidad. Deste genero son las vestiduras, armas, manjares, vasos, naves, instrumentos de música, y agricultura: y de cuantas artes vemos en cada ciudad mui rica y bastecida. Esto avemos assi largamente dicho: porque ninguno se maraville: sino siempre dimos palabras castellanas alas latinas: y latinas alas castellanas. Por que en cotejar las palabras destas dos leguas ninguna cosa tuvimos mas ante los ojos: que en lo que la lei de la interpretación mui hermosamente dixo Tullio: que las palabras se an de pesar y no contar. Ni pienso que fue cosa demasiada publicar dos obras en una mesma. Porque tanbien miramos por el provecho de todos: assi de los que por la lengua castellana dessean venir ala latina como de los que ia osan leer libros latinos: i aun no tienen perfecto conocimiento de la lengua latina. Estrechamos esso mesmo el volumen debaxo una maravillosa brevedad: porque la grandeza del precio no espantasse a los pobres de lo comprar: ni la frente alta del libro alos ricos hastiosos de lo leer: y también porque mas ligero se pudiesse traer
de un lugar a otro en la mano y seno y so el braço. Intitulamos lo no aquella sobervia que otros llamando lo catholicon pandectas cuerno de amalthea: quiero dezir universal, comprehensorio. cuerno de la diosa copia: mas con titulo lleno de verguença lexicon en griego: que es dicionario en latin, consagrelo a. V. magnifica. S. no con la furia de aquella campana del mundo Apion grammatico el cual dezia que dava inmortalidad a aquellos a quien intitulava sus obras: mas con la confiança que fidias el primer inventor del buril y sincel. El cual haziendo a los athenienses: aquella mui mentada estatua de minerva: de oro y marfil: como no pudiesse escrivir en ella su nombre en tal manera travo su mesma mui semejante imajen al escudo: que si la arramassen toda la travazon de la obra se desatasse. I assi io por esta razon viendo que con vras mui esclarecidas virtudes: aveis hecho mas illustre la nobleza que de vros maiores eredastes: y que entre los ombres de vra nacion: vro nombre no avia de morir: pues que io por mi mesmo no podia ser ennoblecido: busque un camino como dize el poeta: para me levantar del suelo: haziendo me inmortal: y en el titulo de aquesta obra en tal manera solde mi nombre con el vuestro: que el uno del otro no se puede apartar. Mas las razones y argumentos que me movieron a interpretar en una o en otra manera, esso mesmo la declaración de los vocablos y otras partes de la gramatica: diferimos lo para aquellos tres volúmenes que destas cosas en breve tenemos de publicar, obra grande, copiosa, y de cosas diversas, fraguada casi de cuatrocientos mui aprovados autores. I tenia en voluntad publicar primero aquella: sino fuera de vuestra magnifica. S. perseguido: que començasse ia a publicar alguna cosa, y no le burlasse ia mas con vana esperança. Pues assi como le quedará obligados aquellos que recebieran algún provecho de la publicación de aquesta mi obra: assi es cosa justa que le carguen la culpa: si io alguna cosa publique arrebatada mente y sin consideración. Mas antes que comencemos el negocio principal: pornemos delante pocas cosas: por las cuales en cada una de las dicciones: declararemos todo nuestro pensamiento…

Este prólogo o dedicatoria termina en el blanco de la octava hoja, siguiendo una lista de las abreviaturas que están puestas en cada vocablo. -V. en b. -Se repite a continuación la signatura a-i, y en su blanco empieza, a dos cols. el Lexicon hoc est dictionarium ex sermone latino in hispaniense interprete.
Al fin de la hoja sexta de la sign. L, se lee: Aelii Antonii nebrissensis grammatici Lexicon ex sermone latino in hispaniensem impressum Salmanticae Anno a natali christiano Mccccxcij.
Sigue otra portada como la primera, leyéndose: Esta tassado este vocabulario por los muy altos , muy poderosos principes el Rey y la Reyna nuestros señores y por los del su muy alto consejo en cinco reales de plata. -V. en b. -En la hoja siguiente (sign, a-ii) comienza, a dos columnas, la de la izquierda castellana, la de la derecha con la traducción latina, otra carta, que a continuación copiamos: Al mui magnífico y assi illustre Señor Don Juan de estuñiga maestre de la caualleria de alcantara de la orden del cister. Coraiença el prologo del maestro Antonio de lebrixa grammatico
en la interpretacion de las palabras castellanas en lengua latina. Léelo en buen hora. -Como quiera que la cuenta de mi vida querria io que fuesse de todos los ombres aprovada: especialmente de vra mui ilustre. S. en el cua solo puse el amparo de mi mesmo y la espança d toda mi casa. Porque como la naturaleza nos aia forjado para hazer alguna cosa: y según dize aquel diuino platon no sola
mente fuemos nacidos para nos otros: mas en parte para nuestra tierra y en parte para nuestros amigos: no fuera razón en esta parte de peccar: que gastassemos la vida en ocio i negligencia. Mas como aia tres linages de ombres: que no tienen razon de biuir; los que ninguna cosa hazen, o hazen mal, o hazen otra cosa: aquellos por cierto son dignos de vida: que no solamente hazen bien: mas aun según la sentencia de nuestro salvador obran el manjar que nunca perece: y pues que les es negado biuir mucho tiempo: dexan alguna obra por donde muestren que biuieron. I querer me io contar en el numero destos aun que es de ombre poco modesto y que destemplada mente usa de su desseo: quiero agora confessar esta mi liviandad: que ninguna cosa tuve mas delante mis ojos que traer al común provecho de todos mis velas y trabajos: por que después de muchos merecimientos en nuestra república alcançasse gloria inmortal. Este es mui cierto camino para ir al cielo, este consagró a eternidad aquellos de cuios ingenios por sus obras nos marauillamos. Mas si mis trabajos an de perecer: por que como dize el poeta el libro que a de biuir a menester un ángel bueno que lo guarde: io con tanto cuidado y vela los trabaje como si ouiessen de biuir. I teniendo io ingenio y tan bien dotrina para alumbrar una de aquellas artes que son para ganar dineros, y mas aparejadas para alcançar onras: no me contente ir por aquel comun y mui hollado camino: mas por una vereda que ami solo de los nros me fue diuinamente demostrada: venir a la fuente: de donde hartasse ami primero después atodos mis españoles. I dexando agora los años de mi niñez passados en mi tierra debaxo de bachilleres y maestros de grammatica i, logica: dexando aquellos cinco años que en salamanca oi en las mathematicas a Apolonio: en la filosofía natal a Pascual de Aranda en la moral a Pedro de osma maestros cada vno en su arte mui señalado: luego que me pareció que segun mi edad sabia alguna cosa sospeche lo que era: y lo que el apóstol S. pablo liberal mente confessó de si mesmo: que aquellos varones aunq no en el saber: en dezir sabian poco. Assi que en edad de diez y nueve años io fuea italia: no por la causa que otros van: o para ganar rentas de iglesia: o para traer formulas del derecho civil y canónico: o para trocar mercaderías: mas para que por la lei de la tornada después de luengo tiempo restituiesse en la possession de su tierra perdida los autores
del latín: que estauan ya muchos siglos avia desterrados de españa. Mas después que allí gasté diez años en los deprender: pensando ia en la tornada: fue conbido por letras del mui reuerendo y assi sabio varon D. Alonso de fonseca arçobispo de seuilla: el qual la primera vez que me vio: y mando que fuesse suio: después de muchas cosas humana mente prometidas: allende que me dio ciento y cincuenta florines de renta: me mando dar mui copiosa racion cada día. Mas porque gran parte del
tiempo su. S. gastaua en los oficios divinos: mucha esso mesmo en los negocios del reino, y también alguna en su dolencia: por que por espessos entreualos de tiempo era fatigada de estranguria: todos aquellos tres años que goze de su familiaridad ninguna otra cosa hize sino reconocer toda mi gente: y por ejercicio apercebirme para enseñar la lengua latina: como si diuinara que con todos barbaros se me aparejava alguna grande contencion. Assi que después que fallecio i aunque triste y lloroso comencé a ser libre: nunca dexe de pensar alguna manera por donde pudiesse desbaratar la barbaria por todas las partes de españa tan ancha y luenga mente derramada. Y luego se me ofreció el consejo de que. S. Pedro y San pablo principes de los apostoles usaron para desarraigar la gentilidad y introduzir la religión cristiana. Porque assi como aquellos para echarlos cimientos de la iglesia acometieron unos pueblos escuros y no conocidos: como suelen hazer los autores de alguna seta falsa: mas el uno dellos a athenas y entrambos a antiochia ciudades en aquel tiempo mui nombradas en el estudio de las letras: y después el uno y el otro a roma la reina y señora de todo el mundo. Assi io para desarraigar la barbaria de los ombres de nuestra nacion: no comence por otra parte sino por el estudio de salamanca: el qual como una fortaleza tomada por combate: no dudava io que todos los otros pueblos de españa vernian luego a se me rendir. Donde teniendo io dos cathedras publicamente salariadas: lo cual antes de mi aun ninguno alcanço quanto provecho hize doze años leiendo: otros lo juzgaron mejor mas sin passion: a lo menos sentir lo an los venideros. En el qual tiempo arrebatada mente publiqué o mas verdadera mente se me caieron de las manos: dos obras de gramática. Las cuales como fuessen por un maravilloso consentimiento de toda españa recebidas: conoci que para el edificio que tenía pesado harto grandes y firmes cimientos auia echado: y que no faltava ia otra cosa sino los materiales por donde tan grande obra creciesse. Lo cual por una providencia divina assi se hizo. Que como ia no estuviesse en mi mano dexar la vida començada: por que después de casado y avidos hijos avia perdido la renta de la iglesia ni pudiesse ia bivir de otra parte sino de aquel escolastico salario: vra muy magnifica. S. lo remedio todo con las muchas y mui onorificas mercedes dandome ocio y sossiego de mi vida. Y porque toda la cuenta destos siete años después que comencé a ser vro vos sea manifiesta hezimos cuatro obras diversas en una mesma obra. La primera en que todas las palabras latinas y griegas mezcladas en el latín breve y apretadamente bolvimos en castellano, la cual obra dedique a. V. M. S, assi como vnas primicias deste mi trabajo. La segunda que agora esso mesmo intitulo de vro mui claro nombre: en el cual por el contrario con igual brevedad boluimos en latín las palabras castellanas. La tercera en que ponemos todas las partes de la gramática con la declaracion de cada palabra obra repartida en tres mui grandes volúmenes. La cuarta esso mesmo repartida en otros tantos volúmenes en la cual interpretamos las palabras del romance y las barbaras hechas ia castellanas añadiendo vna breue declaración en cada vna. Añadimos también la quinta obra en que apretamos debaxo de reglas y preceptos la lengua castellana que andava suelta de las leies del arte. La qual dedicamos a la mas
esclarecida de todas las hembras y assi de los varones la reina nuestra señora. No quiero agora contar entre mis obras el arte de la gramática que me mando hazer su alteza contraponiendo renglón por renglón el romance al latín: porque aquel fue trabajo de pocos días: y por que mas usé allí de oficio de interprete que de autor. Y si añadiere a estas obras los comentos de la gramática que por vro mandato tengo començados todo el negocio de la gramática sera acabado. Assi que como todo el arte de hablar sea compuesta de materia y forma: llamo io materia los nombres y verbos y otras partes de la oración: llamo forma los acidentes de aquellas partes y orden entre si: lo que toca a la materia hizo se en aquellos ocho volúmenes que escrivimos de las significaciones de los vocablos: lo que ala forma en las dichas cinco obras de gramática que en parte están ia publicadas y en parte se an de publicar. Pues parece a. V. S. que estuve ocioso desde aquel tiepo que me entremetí en esta mui illustre familia. De que me aparte y retraxe como muchos sospecharon: antes al ocio y descanso: que a las velas y trabajo. Mas aunque se me allega ia el año de cincuenta y uno de mi edad: porque naci un año antes que en tiempo del rei don juan el segundo fue la prospera batalla de olmedo: Y pudiera io mui bien aun por la divina lei di jubileo ia descasar: pero todo esto que me qda de spiritu y de vida: todo esto que me sobra de ingenio y dotrina: todo aqllo emplearemos en
el provecho comun al arbitrio y parecer de. V. M. S.

Del, a b c castellano la orden
del qual avemos de seguir.

Como mas copiosa mete dispute en el primero libro de aquella obra que publicamos de la castellana gramática veinte y seis pronunciaciones tiene el romance castellano: las cuales acostumbro escrivir con veinte y dos figuras de letras que tomo prestadas de la lengua latina y griega. De las cuales estas doze a la llana nos siruen por si mesmas. A, b, d, e, f, m, o. p. r. s. t. z. Y estas seis por si mesmas y por otras cuando o les arrimamos algún ápice: o doblamos y aiuntamos algunas letras, como c ç ch gu, g, i. j. l. ll. n. ñ. vau. De cuatro también usamos por otras y no por si mesmas de. h. por he. de. q. por. c. de. x. por xe, de. y griega, por i. Assi que esta sera la orden de las letras que seguiremos en las palabras del romance, a. b. c. ç, ch. d, e, f. g. h, i. j. l, ll. m. m. ñ, o. p. r. s. t. u. v. salvo que para escrivir el son proprio de la c. cuando se sigue. e, i, usamos de qu para escrivir esso mesmo el son verdadero de la g. cuando se sigue las mesmas vocales usamos de ga. – Prologo acabado.

Sigue el texto, a dos columnas, del vocabulario castellano-latino. Llega hasta la signatura n, todas de ocho hojas. Al fin de la séptima de la n: Aelii Antonij Nebrissen. grammatici dictionum hispanorum in latinum sermonem traslatio explicita est: atqz impressa Salmanticae.
-La últ. h. en b.
Aunque no se dice el año en que esta segunda parte se imprimió, debió ser poco tiempo después de la primera y podría asegurarse que en el mismo de 1492.
La primera parte tiene 8 hs. prels. y después la sign. a, que cuenta 11 hojas; la b, 10; la c, 8; la d, e y f, 10 cada una; la g, 8 (sigue el abecedario mayúsculo); A-K, todas de 8 hs.; L de 6. -La segunda parte tiene las signaturas siguientes: a, de 10 hs.; b-n, todas de 8.
-Segunda edición: Vocabulari Antonii Nebrissensis. (Este es el frontis en letra gótica. En la hoja siguiente empieza el prólogo o carta a D. Juan de Estúñiga, a dos columnas, castellana y latina, con los mismos epígrafes que lleva en la edición príncipe. El texto es también igual. Ocupa este prólogo la hoja tercera, sign. aiij, y acaba en el blanco de la cuarta. Principia luego la obra en la siguiente, av, y termina la parte castellana-latina en la cuarta hoja de la n con el siguiente colofón: Aelij Antonij nebrissen sis grammatici dictionuç, hispanarum in latiniç ser monem translatio explicita est: atqç impressa. Hispali.
Sigue otro frontis igual al primero, y después a dos columnas, castellana y latina, el otro prólogo o dedicatoria al mismo D. Juan de Estúñiga que va en la edición príncipe. En la cuarta hoja de la sign. aa principia la parte latina-española, que termina en el vuelto de la décima hoja de la sign. tt con este colofón: Aelij Antonij nebrissensis Grammatici Lexicon ex sermone latino in hispaniensen Hispali impressum per Jacobum kromberger alemanum Anno. m. d. vj.
Fol. -Let. gót. -Imp. a dos cols. – Sign. a-n, aa-tt, de 8 hs. menos la primera y la última de 10, y la n y la aa de 4.

Nicolás Antonio yerra claramente al decir que esta edición fué la primera del Vocabulario de Nebrija. Lo cierto es que puede considerarse tan rara o más que la edición príncipe.
No menos rara edición que las dos anteriores es la siguiente: Dictionarium AElii Antonii Nebrissensis, nunc demum auctum et recognitum; in quo adjuta sunt plusquam decem mille vocabulla; et ex superiori edictione plusquam sexcente dictiones in verum idioma hypanum converse, &c. -Ex privilegio Princepum nequis alius excudat aut vendat. -(Al fin:) AElii Antonii Nebrissensis Grammatici Dictionum Hispanarum in Latinum sermonem translatio explicita est, atque impressa Hispali, anno a Natali Christiano millesimo quingentesimo decimo sexto (1516) tertio kalendas maii absoluta in domo Joannis Varele Salmanticensis.
4.°-Letra gót. – Sin foliación.
Port. – A la vuelta: Epigrama de Arius Lusitanas a Nebrixa. – Dedicatorias del autor a D. Miguel de Almazán y a D. Juan de Estúñiga.
Sigue el Diccionario latino-español, que acaba en la sign. x-12 minúscula,
Al fin del texto de esta primera parte una advertencia en latín a los lectores, fechada:
Ex illustri Divi Michaelis Gymnasio undecimo Kalendas Madias (sic), anno a Partu Virginis millesimo quingentesimo decimo septium.
Sigue luego el geográfico, que acaba en la sign. F, con este aviso: A B C D E F: omnes sunt quaterni preter F, qui est quinternus, -Empieza luego: Vocabulario de Romance en Latin hecho por el doctisimo Maestro Antonio de Nebrissa, nuevamente corregido i augmentado mas de diez mil vocablos de los que antes solia tener. Con privilegio Real, que acaba en la sign. KK-6. – Dedicatoria del autor a D. Juan de Estúñiga, y después del texto otra dedicatoria a D. Miguel Almazán, Secretario del Rey Católico, fechada en Salmanticae kalendisaprilibus, anno 1513.

Del Diccionario de Nebrija se hicieron muchísimas ediciones ya en el siglo XVI, no sólo en España, sino en Francia, en Alemania, en Italia y en los Países Bajos, siendo de las más notables la trilingüe de Venecia, impresa en 1519 y publicada por el discípulo de Nebrija, Cristóbal Escobar; la edición lugdunense de 1555, en que se aumentaron más de 6.000 voces y se incluyeron célebres adiciones de humanistas de aquel tiempo; la de D. Sancho de Nebrija, hijo del autor, adicionada y hecha en Granada en la propia imprenta que el editor poseía; la hecha en Barcelona, año de 1560, con correspondencias catalanas y otras varias. Hay que advertir que entre estas ediciones hay unas que no contienen más que el vocabulario latino-romance, y otras que también llevan el romance-latino; siendo muchas las ediciones en que no salió el Diccionario nebrisense muy bien parado de las manos de los lexicógrafos que las dispusieron y adicionaron.

1570.

722. Vocabulario de las dos lenguas tosca na y castellana de Christoval de las Casas. En qve se contiene la declaracion de Toscano en Castellano, y de Castellano en Toscano. En dos partes con vna introdvcion para leer, y pronunciar bien entrambas lenguas. Dirigido al Illvstrissimo Señor
Don Antonio de Guzman, Marques de Ayamonte, señor de las villas de Lepe y la Redondela. (Esc. de armas de este señor.) Con Priuilegio de Castilla y de Aragon. Vendese en Casa de Francisco
de Aguilar mercader de libros. En Sevilla 1570. (Al fin: Impresso en Sevilla en casa de Alonso Escriuano en la calle de la Sierpe (?) 1570.
4.°-12 hs. prels. -Sigue luego numerada la hoja 13 hasta la 248. – Sign. A-Z, Aa- Hh, de 8 hs. menos la primera y la última de 4.
Port. -V. en b. -Aprob. de Diego Gracián, Secretario del Consejo: Madrid. 11 de Agosto de 1569.
-Id. de D. Pero Juan de Lastanosa: Madrid. 5 de Septiembre de 1569, -Lics. reales: Madrid 19 de Agosto y 18 de Septiembre de 1569. – Ded. al Marqués de Ayamonte. -Versos latinos de Juan de Mallara. -Epigrama latino de Francisco López. -Tercetos castellanos de Fernando de Herrera. -Otros de Pedro Láinez. -Soneto de Juan de Vadillo. -Introducción para leer y pronunciar bien las lenguas toscana y castellana. -1.a parte del texto toscano -castellano. -2.a parte castellano –
toscano. Ambas partes a dos columnas. La 1.a parte empieza con portada propia en la hoja 154, y a la vuelta de la portada unos versos latinos de Juan de Mallara al autor. -Sigue el texto. -Erratas. – Colofón .
-Otra edición: Vocabulario de las dos lenguas toscana y castellana, de Christoual de las Casas. En que se contiene la declaración de Toscano en Castellano, y de Castellano en Toscano. En dos partes. Con una Introducion para leer y pronunciar bien entrambas Lenguas. Con privilegio. (Esc. del imp.) En Venetia. Vendese en casa de Damian Zenaro, mercader de Libros. MDLXXVI. (Al fin:)
Impresso en Venetia, en casa de Egidio Regazola, a instancia di Damiano Zenaro, mercader de Libros. MDLXXVI. (Sigue en otra hoja final el escudo del impresor.)
8.°-24 hs. prels. + 437 págs. + 2 los finales. – Sign, a-c, A-Z, Aa-Dd. de 8 hs. menos la últ. de 4.
Port. -V. en b – Ded. del librero Damiano Zenaro al Claris.mo Sig.or Constantino Molino: Venetia. 15 Aprile 1576. – Signen los mismos prels. que en la anterior edición, con unas Osservationi ouero introdutioni della Lengua Castigliana y un tratado Della Ortographia et mutamente di lettere della Lengua Castigliana. – Texto, a dos cols. y en dos partes: 1.a tosc. -cast.; 2.a cast. -tosc.

-Otra edición: Vocabvlario de las dos lengvas toscana y castellana, de Christoval de las Casas en que se contiene la declaración de Toscano en Castellano, y de Castellano en Toscano, en dos partes con vna Introdvccion para leer y pronunciar bien entrambas lenguas. Sevilla, Andrea Pescioni. Año de 1583.
4.° – Sin foliación. – Sign. A-Ee.

-Otra edición: Vocabvlario de las dos lengvas toscana y castellana, De Christoual de las Casas. En que se contiene la declaración de Toscano en Castellano, y de Castellano en Toscano, En dos partes. Et accresciuto da Camillo Camilli di molti vocaboli, che non erano nella prima impressione. Con una introduccion para leer, y pronunciar bien entrambas Lenguas. Con privilegio. (Grabado en madera, que representa un dragón coronado, en medio de las llamas, con este mote, impreso a los lados: Virtuti siccedit invidia.) En Venetia. Vendese en casa de Damian Zenaro mercader de libros. MDLXXXVII (Al fin:) Impresso en Venetia, en casa de Gio. Antonio Bertano, a instancia di Damiano Zenaro, mercader de Libros. MDLXXXVII.
8.° -23 hs. Prels. + 437 págs. + otra con reg. y col. + otra con el mismo grabado y mote de la portada. – Sign. a-b, A-Z, Aa-Dd.
Port. -Al Claris.mo Sig.or Constantino Molino: Di Venetia, a 15 d´Aprile 1576. Damiano
Zenaro. -Al Illmo. Sr. Don Antonio de Gvzman, Marques de Ayamonte. Señor de las uillas de Lepe y la Redondela. Christobal de las Casas. S. (en castellano). -Versos laudatorios: Ioannis Macellarae carmen. -Francisci Lopii Epigramma. -De Fernando de Herrera. -De Pedro Lainez. -De Ivan de Vadillo. -Ioannis Mallarae Hispalem. Carmen, Ad Italos in Lexicum Hispano Italicum Christophori Casas.

Introdvccion para leer, y pronvnciar en las lenguas Toscana, y Castellana. -Trátase en ella lo que a la lengua toscana se refiere, y sigue: Advertencia en la pronunciación Castellana.
… La j, que llaman jota, hiriendo a otra vocal, se buelue consonante, y suena ásperamente, como jardín, jornal, jurar, que suenan casi como Giardino, Giornale, encoruando la lengua un poco mas adentro que en la pronunciación Toscana.
La y griega, quando hiere a otra vocal, se torna también consonante, y suena con mas blandura que la j, como la i en la lengua latina hiriendo a otra vocal.
La h, sirue de su officio entre nosotros, como en Toscano, en algunas diciones suena con mas fuerça su aspiracion, especialmente, en las que deriuadas de latín, tienen la h, en lugar de f, como harina, heruir, en latin, Farina, Feruere (fiebre).
La c, con la a, o, u, suena como en Toscano, ma (sic,
pero), con la e, i, suena como alla (sic) la z, con cualquier vocal… Esta mesma pronunciación tiene la ç, que llaman cerilla, con la a, o, u (porque con las demás vocales no se pone).
Osservatione ouero introductioni della Lingua Castigliana. -Bajo este epígrafe trátase (escrito en lengua italiana) de la diferencia de pronunciación que en el toscano y el castellano existe en las letras ç, h, ch, g, j, ll, ñ, q, x.
La cerilla dícese que en castellano se usa para darle la fuerza que en italiano tiene la z, así como esta letra se pronuncia en nuestra lengua del mismo modo que los toscanos las dos zz.
De la h escríbese que se pronuncia en castellano con cierta fuerza, como cuando se anhela o suspira; v. gr.: ahí…
Della Ortografia Et mutamento di lettere della lingua Castigliana. -Adviértese al comenzar que la ortografía castellana es más sencilla que la toscana; y que al principio de palabra nunca hay tres consonantes, pues no deben escribirse sino haciendo una sílaba con la e junta a la primera letra.
Se califica de arcaica la pronunciación de la b en las voces dubda, dubdar, cobdo, cuyas voces dícese que todos escribían entonces duda, dudar, codo.
Se hace notar la diferencia que produce la omisión de la h en algunos tiempos del verbo haber, lo cual indica la diferencia cuando es esta parte de la oración partícula o nombre; v. gr.: ay y hay, has y as, ha y a. -Ningún nombre castellano termina en h.
La v se usa al comienzo de dicción; la u en medio de ella, no diferenciándose, según el autor, su escritura promiscua, ya tengan el valor de vocal, ya de consonante.
La x vale tanto como es; pero nos cuesta creer al autor en la semejanza que pone entre su pronunciación castellana y toscana, diciendo que xa, xe, XI, xo, xu en aquella lengua, se pronuncian con scia, scie, sci, scio, sciu en ésta.
Las mutaciones a que se refiere el epígrafe son únicamente las que sufren las voces de dichas dos lenguas, consignándose que el castellano se conforma con mayor exactitud a la v fonética latina que la lengua de Dante y del Petrarca.
A estos preliminares sigue el vocabulario toscano-castellano, comprendiendo la primera parte hasta la pág. 267 inclusive: sigue luego la segunda parte en donde se contiene la declaración de castellano en toscano, con que concluye el libro. Ninguna de las voces que se leen tiene definición; el autor se limita a escribir las dos palabras de las respectivas lenguas, cuando más alguna sinónima o equívoca. Está impreso este Diccionario a dos columnas y cada página contiene entre 70 y 80 palabras.
-Otra edición: Vocabulario de las dos lengvas toscana y castellana, De Christoual de las Casas. ( En que se contiene la declaration de Toscano en Castellano, y de Castellano en Toscano, En dos partes, Et accresciuto di nuouo da Camillo Camilli di molti vocaboli, che non erano nell´ altre impressioni. Con una introducción para leer, y pronunciar bien entrambas Lenguas. (Esc. del imp.) In Venetia, MDCVIII. Apresso Matthio Valentino.
8.°-29 hs. Prels. + 483 págs. – Sign, a-d. A- Hh.
-Otra edición: Vocabvlario de las dos lengvas toscana y castellana, de Christoval de las Casas. En que se contiene la declaration de Toscano en Castellano, y de Castellano en Toscano, en dos Partes. Et accresciuto di nuouo da Camillo Camilli di molti Vocaboli, che non erano nell´ altre impressioni. Con una introducción para leer, y pronunciar bien entrambas Lenguas. Nuouamente Correto, & Ristampato. ( Esc. del imp. ) En Venetia, MDCXVIII. Vendese en casa de Juan Antonio Guiliani. (Al fin:) In Venetia Appresso Giouanni Antonio Guiliani. MDCXVIII.
8.°-24 hs. prels. + 437 págs. – Sign. A-C, A-Z y Aa-Dd. de 8 hs. menos la últ. de 4, con la últ. h, en b.

1599.

723. A Dictionary in Spanish and English. By R. Percivale. London, 1599.
Folio.
-Otra edición: A dictionary in Spanish and English: first pvblished in to the English tongue By Ric. Percivale Gent. Now enlarged and amplified with many thousand words, as by this marke * to each of them frefixed may appeare; together with the accenting of euery word thorowout the whole Dictionarie, for the true pronunciation of the language, as also for the diuers signification of one and the selfesame word: And for the learners ease and furtherance, the declining of all hard and irregular Verbs; and for the saine (same)cause the former order of the Alphabet is altered, diuers hard and vncouth phrases and speeches out of sundray of the best Authors explained, with diuers necsssary notes and especiall directions for all such as shall be desirous to attaine the perfection of the Spanish Tongve. All done by John Minsheu Professor of Languages in London. Hereunto for the further profit and pleasure of the learner or delighted in this tongue, is annexed an ample English Dictionarie, Alphabetically set downe with the Spanish words thereunto adioyned (additioned), as also an Alphabeticall Table of the Arabicke and Moorish words now commonly receiued and vsed in the Spanish tongue, which being dispersed in their seuerall due places throughout the whole Dictionarie arce marked +: by the same John Minsheu. For the right vse of this worke, I refere youn to the Directions before the Dictionarie, contriued in diuers points differeng from other Dictionaries heretofore set forth. (Esc. del imp.) Printed at London by Iohn Haviland for William Aspley. 1623.

Fol. -6 hs. Prels + 391 págs. – Sign. A-Z, Aa-Ll, de 6 hs. menos la última de 4.
Port. -V. en b. -To the Right vertvovs, and thvise worthie, Sir Iohn Scot, Sir Henry Bromley, Sir Edward Greuel Knights, and Master William Fortescue Esquire, their humble deuoted Iohn Minsheu withelh health to their persons, increase to their possessions, and euerlasting felicitate to their soules. -To the Reader. -Directions for the vnderstanding the vse of this Dictionarie. – Texto, a tres columnas: 1.° español -inglés; 2.° inglés -español, que comienza en la pág. 249.

1606.

724. Diccionario mvy copioso de la lengua Española y Françesa. En el qval son declaradas todas las palabras Castellanas y Françesas, con sus proprias y naturales significaciones sacadas de muchos y muy excelentes Autores antiguos y modernos. Por el Doctor Ioan Palet Medico Dictionaire tres
ample de la langue Espanole & Francoise. Par Iean Pallet Docteur en Medecine. A Brvxelles. Chez Rvtger (Roger, en catalán se pronuncia rugé) Velpivs Imprimeur de la Cour, a l´Aigle d´Or pres du Palays. MDCVI.

8.°-El ejemplar que he visto en la Biblioteca de Strasburg carece de foliación, pues fué cortada al encuadernar el libro. – Sign. A-Z, Aa-Yy, de 8 hs.
Port. -V. en b. -Privilegio por seis años al impresor. (En francés.) Bruselas 9 Septiembre 1605. De Buschere. -A los lectores. (Una página en español y otra en francés.)

… Yo no doy por perfecta aquesta obra, siendo difícil la primera vez subirla tan alta. Bastame mostrar el camino a los que proseguirán para llevarla a su perfección, pues yo no emprendí aquesta tarea sino por obedecer a los que sobre mí tienen todo el poder, y por satisfacer a su curiosidad y a la mía, sin algun desinio de darle a la imprenta. Después yo he sido como forzado a mudar de parecer por las honrradas amonestaciones de I. de Herrera, Gentilhombre Español, el qual no solo me ha estimulado a hacerlo, mas tan liberalmente me ha comunicado su asistencia, que me ha ayudado allegarla al punto en que la veis corrigiendo mis faltas y haciendo añadir muy mucho, como aquel que es el mas docto en su lengua que otro cualquiera que hallarse pueda. Agradecedlo, pues, á el (a él) tanto como a mi y aun más. Yo no discurro aquí de la pronunciación, ni de las reglas de la lengua Española, visto que sería remachar su mismo clauo, y que tenéis vna muy amplia instrucción en la Gramática de Cesar Oudin, el qual todos los días, por su suficiencia en las lenguas, obliga a los Franceses infinitamente…
Texto. -Diccionario español-francés. Sigue el francés-español con portada propia y el mismo pie de imprenta, pero el año es el de 1607.

1609.

725 . Tesoro de las tres lengvas francesa, italiana y española. Thresor des trois langves, francoise, italiene, et espagnolle, avqvel est contenve l´explication de tovtes les trois respectiuement l´vne per l´autre: Diuisé en deux parties: le tovt recveilli des plvs celebres avtevrs qui iusques ici ont escrit aux trois langues, Francoise, Espagnolle & Italiene, par Hierosme Victor Bolonois. (Grab. en mad.) A Geneve, Par Philippe Albert & Alexandre Pernet. MDCIX.
4.° mayor. -Sin foliar – Sign. A-Z, AA-ZZ, AAA-ZZZ, AAA-KKKK, // A-Z, AA-ZZ. AAA-OOO.
Port. -v. en b. -Advertissement necessaire avx lectevrs tovchant l´ortographe de la langve espagnolle, et dv moyen de faire son profit du present Recueil.

A mis Lectevrs, ayant par vne longue experience & par la lecture de plusieurs Liures escrits en langue Espagnolle, remarque vne grande diversité & incertitud, ou plustost vne vraye confusion en l´ortographe de la dite langue; I´ay pensé qu´il ne seroit hors de propos d´en cotter icy quelques particularites, afin qu´en lisant & rencontrant des differences, on puisse les chercher & trouuer facilement en ce Liure l´en ay desia touché quelques vnes en la Grammaire: mais d´autant que ce n´est pas vn Liure dont chacun se serue (combien que toutes fois il seroit expedient qu´on l´espluchast bien soigneusement, y ayant plustost dumangue que du superflu) ie repeteray ici ce qui m´a semble estre necessaire à dire sur ce subiect. Il faut dont scauoir que les Espagnols escriuent souuent le b pour 1´v consone, & respectiuement 1´v pour le b, comun Sabana au lieu de Sauana, Vala au lieu de Bala. Aussi le ç pour le z, & au contraire le z pour le ç, & mesmes quelquesfois l´s. pour l´ rr & pour l´autre, comme en ces mots Vazo pour Baco, ou pour Vaso. Aussi l´affinité du g, de l´j, & de l´x, fait qu´ils scriuent tantost l´vn tantost l´autre, come en ce mot tixera, que vous trouuerez aussi escrit tigera, e tijera. En cette diction dix, l´x se change en son plurier en g, faisant diges, & en son diminutif aussi ie l´ay leu estant change en j, & ainsi escrit dijecillo: lesquelles transmutations de lettres se font en toutes les syllabes indifferentment où elles se trouuent, soi tan commencement au milieu ou à la fin de dictions…
Adv… Girolamo Vittori, Cittadino Bolognese (en italiano). – Texto. A dos columnas. Primeramente el Diccionario castellano, con la explicación o declaración en francés e italiano, con muchas frases y maneras de hablar particulares del castellano. -Sigue, con signaturas distintas, arriba anotadas, y esta portada: Seconde partie dv thresor de trois langves francoise, italienne et espagnolle. En la qvelle est contenve l´explication des dictions Françoises en Italien, & Espagnol, pour faciliter le moyen a ceux qui desireront attaindre la perfection de composer en langue Italienne & Espagnolle. (Grab. en mad. distinto del de la primera parte.) A Geneve, par Phillipe Albert & Alexandre Pernet. MDCIX. (También á dos columnas.)

1611.

726. Tesoro de la lengua castellana, o española. Compvesto por el Licenciado Don Sebastian Couarruuias Orozco, Capellan de su Magestad, Maestrescuela y Canonigo de la Santa Iglesia de Cuenca, y Consultor del santo Oficio de la Inquisición. Dirigido á la Magestad Catolica del Rey D. Felipe III. nuestro Señor. (Esc. de armas reales.) Con privilegio. En Madrid. por Luis Sanchez, impressor del Rey N. S. Año del Señor. MDCXI.

Fol. -10 hs. prels. + 602 hs. Foliadas + 79 con otra foliación + una con el colofón. – Sign. (de 10 hs.); A-Z, Aa-Z, Aaa-Zzz, Aaaa-Fffff (de 10 esta últ.) a-k, de 8 hs.
Port. -V. en b. -Lic. real. -Tassa: Madrid. 14 Nouiembre 1611. Gerónimo Nuñez de Leon. Erratas: Madrid. 19 octubre 1611. El Lic. Murcia de la Llana. -Cens. de Pedro de Valencia: Madrid. 3 mayo 1610. -Carta del Lic. D. Baltasar Sebastian Navarro de Arroyta, Colegial del Colegio de San Saluador de Ouiedo, el mayor de Salamanca, Sacristan mayor, y Canónigo de la Santa Catedral Iglesia de la Ciudad de Teruel, al autor deste libro:

Qvando en Madrid besé a v. m. las manos, demás del contento que siempre recibo de hazerlo, y de cumplir con las obligaciones generales y particulares, que a la persona de v. m. tengo me holgué grandemente de ver la primera parte del libro que v. m. ha tantos años que trabaja y ha començado
a imprimir: porque teniendo yo opinión de que desta obra se ha de seguir gran vtilidad y honor a la nación Española, estoy muy contento de que esto proceda de persona que tanto me toca, pues es notorio el Deudo que v. m. tiene con la antigua y noble casa de Valero, de donde yo tengo la decendencia, y es también notorio ser v. m. sobrino de los dos mas insignes varones que ha tenido nuestro siglo en letras, criados ambos en esta santa casa de San Saluador de Ouiedo. El primero el gran Diego de Couarruuias, que basta dezir su nombre, para que en todo el mundo se entienda lo que mereció y valió, el hombre mayor en el conocimiento de las letras humanas y Diuinas que ha tenido España, el que las naciones estranjeras llaman el Bartolo Español gran Prelado, exemplo de los que tienen la suprema autoridad Episcopal, gran Presidente del Real Consejo de Castilla, por cuyas pisadas han caminado todos los que han deseado mucho cumplir con las obligaciones de aquel oficio, de cuyas obras no tengo para que hablar, pues son tan conocidas y celebradas en el mundo. De lo que puedo ser testigo de vista, es que en este Colegio mayor de Ouiedo está la joya que mas estimó en la vida, que es su librería, que con ser de las mas copiosas que ay en España, y de todo genero de facultades, no ay libro ninguno en ella que no esté todo glossado de su mano, cosa que como admira a todos, puede enseñar a los de nuestro siglo a ser estudiantes como lo han de ser, pues en el golfo de los negocios, y gouierno del mundo, jamas se descuydó de passar y estudiar
sus libros. El otro deudo nuestro, y tio de v. m. fue el señor don Antonio de Couarruuias, hermano suyo, primero del Consejo Real de Castilla, y después Canónigo y Maestrescuela de la santa Iglesia de Toledo, donde murió con vniuersal sentimiento de todos los hombres doctos: porque aunque no se aplicó a escriuir como su hermano, fue opinión muy cierta de todos que lo pudiera hacer tan bien como el. Fue el oraculo de todos los hombres doctos de todas las facultades, a los quales aunque auia perdido totalmente el sentido del oydo, hablaua a cada uno en la suya cosas tan exquisitas, que ninguno se apartaua del sin grandissima admiración: pero particularmente los que professauan letras humanas, le tenian por milagro en ellas, por el grande conocimiento, y nunca visto en hombre español de la lengua griega y latina, y admirable gracia y don en la facultad Poética. Estos ilustres varones salieron deste Colegio, de donde auia salido aquel varón nunca acabado de alabar, el Doctor Martín Azpilcueta Nauarro, nobilissimo en sangre, santissimo en costumbres, y admirable en erudición, cuyas obras han merecido la mayor aprouacion que las de ningún hombre de nuestro siglo. Las pisadas destos tales tres varones impressas en este Colegio, mueuen mucho a los que en el estamos a la imitación dellos, y a toda España a reconocer la deuda grande, que a esta santa casa tiene, por auerseles criado, y dado, sin otros infinitos que en su tanto la han horado mucho. Prendas son estas, señor, para que yo estime tal deudo, quando v. m. por su persona no me diera tantas y tan grandes causas d estima: pero desta materia no es sujeto capaz vna carta, y assi vego a la obra de v. m. la qual creo que emprendió v. m. con zelo grande de la vtilidad y honra d España, auiendo v. m. embiado como por Precursor della el ingeniosissimo libro de los Emblemas, que ha dado uien a entender el ingenio y erudición de v. m. y esta obra de las Etymologias ha de dar noticia a los estrageros del lenguage Español, y de su propiedad y elegancia, que es muy gran honor de la nacion Española; pero lo que es mas de estimar, y demás rara vtilidad, es que dará v. m. con el noticia a los Españoles de su propio lenguage, porque es imposible que se tenga cumplida de ninguno sin el conocimiento de las Etymologias y como la mayor parte del conocimiento de las cosas depende del de los vocablos, el que ayuda a esta, ayuda mucho a todas las ciencias: y assi los grandes Filósofos antiguos trabajaron mucho en esta parte, como fue Platon en su Dialogo Cratillo, que oy en día leemos, a cuya imitación los Latinos trataron esta facultad, aunque con mayores ayudas que los Griegos, por tener mas conocidos los manantiales de su lenguaje, el qual casi todo es Griego, aunque Marco Varron en los libros que escriuio de lengua Latina; a Ciceron, quiso huyr el cuerpo a esto, pretendiendo hazer creer que la lengua latina tenía vocablos propios, no tomados de otra, y esto pretendiendo autorizar su lenguage, siendo cosa cierta, que el lo sabia mejor que otro ninguno, pues era el mas docto hombre de todos los mortales, que no tenía la lengua Latina vocablo ninguno propio suyo: y echosele de ver que quiso engañar, pues en algunas Etymologias que quiso dedvzir de los vocablos que el fingio ser originariamente latinos, no pudo encubrir el engaño, como quando dixo, que Pater se deduzia del verbo Patrare, que no ignoraua el que Pater es vocablo puramente Griego, del qual se deriuaria el verbo Petrare, y todos los demás que tienen esse origen. Y aunque en su tiempo no pudo engañar a los hombres que sabian tanto del lenguaje Latino, engaño en los venideros a muchos: y assi el bienauenturado San Isidoro, que en sus Etymologias mezcló muchos de los vocablos latinos, dio ocasión a la irrision de los no tan pios, ya que su grande autoridad se enflaqueciesse por esse camino, acerca de los Criticos rigurosos de nuestros tiempos; dexo aparte las ridiculas Etymologias de los Gramáticos ignorantes de la lengua Griega, que no siruen de otra cosa sino de causar risa a los que la saben, como dezir que el vocablo purus desciende de pus puris, y que por antiphrasi, que es otra gentil patraña suya, se dize purum, quod caret pure, que no tiene
podre, siendo manifiesto que purus se dice del Griego que es el fuego, cuerpo mas puro de quantos la naturaleza hizo. Seria nunca acabar tratar esta materia. Entendido han en la correccion destos
errores los mayores hombres de nuestros tiempos. Nicolao Peroto en su Cornucopia abrió mucho el camino para esto: Iulio Cesar Scaligero en su libro de causis linguae Latinae, y su hijo Iosepo Scaligero (
Josep en catalán, Pep), el Principe de los humanistas de nuestro tiempo, corrigio los engaños de Marco Varro en los Comentarios que hizo sobre su libro: y todos quantos han escrito libros Críticos en nuestros tiempos, han procurado adornarlos con verdaderas y doctas Etymologias: dexo aparte el libro que agora escriuio Iuan Fungero de Etymologias, que esse bien se que no contentara a v. m.; pero con todo esso es de tan grande vtilidad el conocimiento de las Etymologias, que aun hasta las falsas se han de estimar, porque ocasionan a la inquisicion y inuestigacion de las verdaderas, porque estas demás de que da conocimiento de la verdadera sinificacion de los vocablos, desengañan de dos errores muy assentados en la ignorancia de los lenguages, prouando
euidentemente lo contrario dellos y enseñando lo vno que no es possible, que en vn mismo lenguage aya vocablo que sinifique dos cosas igualmente, y lo otro, que es impossible que aya dos o mas vocablos que igualmente sinifiquen vna cosa. Lo primero es cosa euidente, porque en los vocablos
sucede lo mismo que en los instrumentos del seruicio humano, en los quales ay vso, que es el fin para que se hizieron, y ay abuso, que es los fines a que los hombres por semejan
ça los aplican, como vn cuchillo solo se hizo para cortar, pero clauandole en vn madero y colgando algo del sirue de clauo; no por vso propio, sino por abuso del que se sirue del, por la semejança que tiene en la largueza, dureza y agudeza. Ni mas ni menos es en los vocablos aquella acepcion de la Etymologia dellos que es la verdadera, y assi a la Etymologia llamó Ciceron al pie de la letra en los Topicos veriloquium, el mejor vocablo que el en su vida traduxo al proposito; y no quisiera que se huuiera arrepentido, y parecidole mal, pues la acepción del vocablo en su propia Etymologia es la verdadera sinificacion del. Las demás no son propias, sino aplicadas por Tropos, y particularmente por las cinco especies de la Metonymia, que son las que hazen todo este juego del que llamamos abuso de los vocablos, y la metáfora que enriqueze todos los lenguages del mundo, y particularmente el nuestro, cuya elegancia y sutileza descubrirá este libro de v. m. porque no puede conocerse la metáfora o translación, sin que se sepa por la Etymologia la propia sinificacion del vocablo. El segundo error es creer que ay dos o mas vocablos, que sinifiquen una misma cosa, y este está mas assentado que el passado, y calificado con titulo de elegancia auiendo muchos libros de los que
falsamente llaman Synonymos, poniendo todos los vocablos que dizen sinificar vna cosa misma, siendo cierto, que ni estos son Synonymos, aunque sinifiquen vna cosa misma, ni la pueden sinificar propiamente, como en los instrumentos que deziamos de los hombres, no puede auer dos diferentes, que hagan el mismo oficio de la mesma manera: como el cuchillo, y las
tiseras(estisora, estisores, estirora, estirores en chapurriau) se hizieron ambos para cortar, pero no cortan de vna misma manera, ni en todas las cosas el vso del vno se puede sacar del otro: y assi es en los vocablos, como dezimos en latin contemno, y despicio por despreciar, pero mirando la propia sinificacion de cada vno por la etymologia, vemos que son muy diferentes, y por el mismo caso que los Autores antiguos los juntan, auiamos de entender que son muy diferentes en la sinificacion, pues a no serlo, fuera vna intolerable Batologia. Estas son las grandes vtilidades del conocimiento de las Etymologias, de mas de ser a mi parecer el mayor gusto de los buenos ingenios, como el conocer las cosas por sus causas, entender los vocablos por las suyas, con el qual estudio se adquiere vna precisión de inquirir la verdad en las cosas, que depende del conocimiento de las causas, y es poner en los ánimos de los Españoles vna justa curiosidad de reparar en cada vocablo de donde se dize, en que ay gran descuydo nacido de la claridad del lenguage, pareciendole a cada vno, que como entiende la sinificacion no tiene para que buscar la decendencia, con el conocimiento de la qual se gusta mucho de la propiedad. y se da razón del vso, como diziendo

descalabrar, nadie repara en mas de la sinificacion, pero preguntado qualquiera, porque se dize solo de la cabeza, y no de los miembros del cuerpo, no sabra dar razon, sino sabe la Etymologia, que descalabrar es descalauerar, y la calauera solo está en la cabeza. Con este trabajo de las Etymologias dará v. m. a entender quan fácilmente se puede comprehender el lenguage Español, sabidas las rayzes de donde todos los vocablos salen: llamo rayces a los vocablos, que dentro del mismo lenguage son primitiuos, sin deriuarse de otros, y los demás se deriuan dellos; y estos tales en todas las lenguas son muy pocos: y assi se vee en la griega, que con ser la mas difusa de quantas se aprenden, se reduze a muy pocas rayzes, como lo mostró Henrico Stephano en su Thesauro, y assi deuio de ser en el primer lenguage del mundo, que no podemos saber qual fue: solo sabemos que el inuentor del, fue nuestro padre Adan, el qual como dize la Escritura sagrada, puso a cada cosa su propio nombre: aunque esta proposición no se entiende tan fácilmente, escamando algo en ello. Porque dizen que Adan impuso los nombres a las cosas, aludiendo a la naturaleza dellas, como digamos por exemplo, que pusiese por nombre a piedra, piedra, aludiendo a la dureza que en aquel
vocablo se sinifica. Agora pregunto, si a la piedra llamo assi por la dureza: a la dureza porque la llamo assi, o aludiendo a que?
Vendríamos a dar un progresso en infinito, o vn circulo, que es el mesmo error. Goropio Vecano en aquel ingenioso libro que llamó Origenes Antuerpianas, sintió esta dificultad, y diré sutilmente a ella, que sobre-presupuesto que ay vocablos como sabemos en todos los lenguajes impuestos, por la que los Griegos llaman Onomatopeya, que es cuando el vocablo remeda en lo material el son de la cosa que significa, como en latín susurrus, y en romance zumbido, a los quales casi nos podriamos atreuer a llamar vocablos naturales, como a las interieciones. Desta manera dize que pondria Adan a las cosas los nombres, y que de aquellos por Tropos deduziria todo el lenguaje para declarar sus conceptos en cosas corporales y espirituales. Pareceme señor, que con el gusto de hablar con v. m. he excedido los límites que ha de tener una carta, y assi acabo con suplicar a v. m. de mucha priessa a la impression de la obra tan necessaria, tan vtil, y tan honrosa para todos, y para v. m, eterna memoria en todo el mundo, pues a todo el han llegado las armas Españolas, y assentado, y acreditado su lenguaje: y este premio es el de mayor estima, pues nace de v. m. y no se le puede falsear la fortuna, que suele agrauiar ordinariamente en los premios a quien mas los merece. Guarde nuestro Señor a v. m. Deste Colegio de San Saluador de Ouiedo el mayor de Salamanca 20 de Agosto de 1611. Años. -El Licenciado Baltasar Sebastian Nauarro de Arroyta.

Respuesta a la carta del Licenciado Baltasar Sebastian Nauarro de Arroyta.
-En los lugares donde los hombres son zelosos y recatados, suele labrarse las casas en lo interior del sitio, dexando entre la habitación y el liençode la calle, un atrio o corral, y assi no se descubre la hermosura del edificio si la tiene, ni la falta si alguna huuiere. Yo he sido ta recatado y encojido, que sin ningún aparato ni preuencion, me entré de rondon declarando los vocablos de la lengua Española Castellana, aduirtiendo tan solamente algunas generalidades que v. m, vera en la
dedicatoria al Rey nuestro señor, y en el Prologo al Lector, reseruando la dotrina para executarla quando se ofreciesse la ocasión, remitiéndome en lo demás a lo que otros tienen escrito de nuestra lengua en discursos que han hecho sobre ella, y en preceptos que han dado en la Gramática Española. V. m. no ha consentido que vn paredon de tapias, ni vna entrada de corral dissimulase lo malo, o bueno que huuiesse en esta obra, honrandome con fabricar en la delantera vn lien
çode casa, y vna portada, que prometiendo mas de lo que se hallará dentro della, ha de combidar y atraer los ojos de los curiosos, para que no passen de largo, reparando primero en los pegmas y figuras de tan sumptuosa fabrica, con dotrina tan varia y elegante, que dará introducción a la obra desigual a tan gran principio, con honrarme mas de lo que yo merezco. Esto llevo ea paciencia, por ir juntamente
entregeridas las alaban
ças en la buena memoria del Presidente mi señor, digno de ser alabado de todo el mundo, quanto mas estimado de los suyos, y celebrado de pluma tan bien cortada, y de estilo tan delgado como el de su ingenio de v. m. a quien yo holgara mucho de auer llenado mis papeles antes de estamparlos, para que salieran limados, con la censura de v. m.; pero la distancia de los lugares, la mucha escritura dellos, y el no tener ni edad. ni salud para andar caminos, me impidieron el no auer ido en persona a presentarlos a v. m. y consultar de camino los demás hombres doctos de essa Vniversidad, que son aficionados a buenas letras y muy vistos en ellas, por
agora auran (
aurán, haurán en chapurriau) de salir como estuuieren, aunque en parte me asegura auer passado por ellos los ojos el Licenciado Pedro de Valencia, por mandado de los señores del supremo Consejo, hombre de tantas partes como a todos es notorio, que se crio a los pechos de la santa y vniuersal dotrina de Benedicto Arias Montano, y al presente es Coronistageneral de España y del Rey nuestro señor.
-Doctor D. Petrvs de Frias Archevs ecclesiae Conchensis & Canonicus. In librum de Hispaniae linguae Etymologiis D. Sebastiani Couarruuias Horozco, in Ecclesia Conchensi Canonici, & Cancellarij dignissimi, ad Lectorem, carmen. -Alivd. Alivd. -In lavdem D. Sebastiani Covarrvvias, Cancellavrii, Ac Canonici Conchensis, huius Thesauri Auctoris. Magister Blasius Lopez, Salmanticae humanioris disciplinae primarius.
Dedicatoria al Rey: Señor. La buena memoria de Filipo Segundo padre de V. M. hizo gran diligencia para que las obras del glorioso San Isidoro Doctor de las Españas se corrigiessen y emendassen por diuersos originales, y de nueuo se imprimiessen con mucha curiosidad. por que gozassemos de su singular y santa dotrina, y particularmete de sus Etimologias latinas, sin embargo de que antes que el santo Doctor auian otros tratado el mesmo argumento, y después de el muchos modernos: sospecho yo, que si alcan
çara su Magestad. que santa gloria aya, ser cosa posible colegir las de su propia lengua Castellana, que no con menos cuydado lo apeteciera, y procurara executar, pero hasta agora ninguno se ha atreuido a esta empressa: y los que lo han intentado, vencidos de vn trabajo inmenso, han desistido della, por la mezcla de tantas lenguas, de las quales consta la nuestra. Yo con el desseo que he tenido y tengo de seruir a V. M. he porfiado en este intento, hasta que Dios
ha sido seruido llegasse a verle el fin al cabo de muchos trabajos, de los quales la obra dará testimonio, a costa de mi salud, y sossiego. Todo lo daré por bien empleado, con que V. M. reciba este mi pequeño seruicio con grato animo, dándome licencia le ponga nombre de Tesoro, por conformarme con las demás naciones que han hecho Diccionarios copiosos de sus lenguas: y de esto no solo gozara la Española, pero también todas las demás, que con tanta codicia procuran
deprender nuestra lengua, pudiéndola agora saber de rayz, desengañados de que no se deue contar entre las barbaras, sino ygualarla con la latina y la griega, y confessar ser muy parecida a la Hebrea en sus frasis, y modos de hablar. Y con que V. M. se tenga por bien seruido deste trabajo, quedare
yo enteramente pagado y contento. Guarde nuestro Señor la Real persona de V. M. Catolica. -El Licenciado Sebastian de Couarruuias.

Al lector: … En la lengua Arabiga casi todos somos iguales, fuera de algunos pocos que la saben, y assi hemos de dar crédito a los peritos en ella. Yo he consultado a Diego de Vrrea, interprete del Rey nuestro Señor, y visto algunos escritos del Padre Guadix: de ambos me he aprouechado…
Y presupuesto que los mas vocablos Castellanos son corrompidos de la lengua Latina, hase de aduertir que muy de ordinario se mudan las letras, trocándose unas en otras: y las mas ordinarias, son las nueue consonantes, que llaman mutas, diuididas en tres classes, tenues, medias y aspiratas…
No se deue nadie escandalizar de que las dicciones deste mi libro se escriuan como suenan, sin guardar la propia ortografía, pues esto se enmienda luego inmediatamente en el mismo discurso: pongo por exemplo, Philipo, no ha de buscar en la letra ph, sino en la f. Geronimo en la G. y no
en la H. Tema en la T. y no en la th…
Por satisfazer a todos, siendo deudores a los sabios, y a los que no lo son, en el discurso de algunas etymologias, no solo se traen las legitimas, y verdaderas, pero a vezes las vulgares introduzidas por los idiotas. La letra V. se diuide en la vocal y en consonante… (Covarrubias emplea el mismo signo para estas dos distintas letras en principio de dicción.) – Texto, a dos cols. – Colofón.
En esta obra hay que hacer notar sus arbitrarias etimologías, aunque le ensalce tanto por ellas el P. Navarro de Arroyta, si bien ya confiesa Covarrubias que pone muchas del vulgo.

-Segunda edición: Parte primera del tesoro de la lengva Castellana, o española. Compuesto por el licenciado Don Sebastian de Covarruvias Orozco, Capellán de su Magestad, Maestrescuela, y Canónigo de la Santa Iglesia de Cuenca, y Consultor del Santo Oficio de la Inquisición. Añadido por el Padre Benito Remigio Noydens Religioso de la Sagrada Religion de los PP. Clérigos Regulares Menores. Al Señor Don Gregorio Altamirano Portocarrero… (Esc. del editor.) Con privilegio: En Madrid, por Melchor Sanchez. A costa de Gabriel de Leon, Mercader de Libros, vendese enfrente de la calle de la Paz. Año 1674. -(Con foliación separada esta portada más adelante:) Parte segunda del Tesoro (etc.) En Madrid, por Melchor Sanchez. A costa de Gabriel de Leon… año 1673. -(Con foliación separada la siguiente portada y obra distinta:) Del origen y principio de la lengva castellana o Romance que oy se vsa en España. Compuesto por el Doctor Bernardo Aldrete, canónigo… Al Señor Don Gregorio Altamirano… Año (Esc. del editor Gabriel de
León) 1674. Con privilegio. En Madrid, por Melchor Sanchez. A costa de Gabriel de Leon… Año 1674.

Fol. -5 hs. Prels. + 274 págs. dobs. + 1 hoja + 213 págs. dobs. + 7 hs. + 89 págs. dobs. + 2 págs. – Sign. § 2, 3, A-Z, Aa-Ll (de 8 hojas, menos la últ. de 4), A-Z, Aa-Dd (de 8 hojas), a-l (de 8 hs.)
Port -V. en b. -Cens. de Pedro de Valencia: Madrid. 3 Mayo 1610. -Carta de el Licenciado D. Baltasar Sebastian Navarro de Arroyta, canónigo de Teruel, al autor. Deste colegio de San Salvador de Oviedo, el mayor de Salamanca, 20 Agosto 1611. -Respuesta a la anterior carta. -Lic. del R. P. Luis Vazquez, prov. de los clérigos regulares menores: 2 Octubre 1672. -Erratas, por el Ldo. D. Francisco Forero de Torres: 6 Março 1674. -Suma de la Tassa: 7 Março 1674. -Lic. y priv. de
la Reyna Gobernadora para imprimir por 10 años las Adiciones del P. Noydens: Madrid, 6 Julio 1672. -Al lector. – Texto (de la primera parte hasta la E inclusive). -Elenco de las voces añadidas. -Portada de la parte segunda (hasta la Z inclusive). -V. en b. – Texto. -Elenco de las voces añadidas. – Colofón. -V. en b. -Anteport. del Origen de Aldrete. -V. en b. -Port. -V. en b. – Ded. del editor al
Sr. D. Gregorio Altamirano: sin fecha. -Siguen los preliminares de la primera edición y el texto según ella.

En la Biblioteca Nacional de Madrid había un manuscrito del Tesoro de Covarrubias, con adiciones de Noydens y notas marginales de D. José de Siesso de Bolea: llevaba la sign. Aa-39; pero, según apuntes del Sr. Octavio de Toledo, Jefe que fué del depósito de manuscritos, falta este códice desde antes de 1863.
Solamente existe hoy en la misma Biblioteca un Suplemento al referido Tesoro. Lleva la sign. R-20, y llega el manuscrito hasta la letra M . Estas adiciones debieron hacerse muy poco después de impreso el Tesoro, pues en la adición de la palabra Borja dícese: nuestro m. S. P. Paulo V (1605-1620) á inst.a del Rey nuestro Señor…

1616.

727. Tesoro de las dos lengvas francesa y española. Thresor des devx langves française et espagnolle: avqvel est contenve l´explication de toutes les deux respectiuement l´vne par l´autre: Diuisé en deux parties. Par Cesar Ovdin, Secretaire Interprete du Roy és langues Germanique, Italienne & Espagnolle, & Secretaire ordinaire de Monseigneur le Prince de Condé. Reueu, corrigé, augmenté, illustre & enrichy en ceste seconde Edition d´vn gran nombre de Dictions & Phrases: & d´vn Vocabulaire de mots de jargon au langue Espagnolle, par le mesme Autheur. Paris, Vefve Marc Orry, rue (e con diéresis) sinct Iacques, à l´enseigne du Lyon Rampant. MDCXVI. Avec privilege du Roy.
4.° -Dos partes en un solo volumen.
Contiene este libro muchas palabras pornográficas que no se encuentran en otros Diccionarios. Después de la parte española -francesa, que es la segunda, se lee el Vocabulario de la jerigonza, que es una reimpresión del de Germanía, de Juan Hidalgo.
-Otra edición: Tesoro de las dos lengvas española y francesa, De Cesar Oudin, Interprete del Rey de Francia; corregido y avmentado de infinidad de omissiones, Adicciones, y Vocablos; con sus Géneros, y un Vocabulario de Xerigon
ça, y de las principales Ciudades, Villas, Reynos, Comarcas, Provincias, y Ríos del Mundo: Nvevamente enriqvecido de mvchos vocablos, Frasis, Proverbios, o, Sentencias, sacadas del Tesoro de Covarrvvias; y también de un vocabulario de Ciudades, &c. en Romance, al fin de este primer Volumen. Primera parte. (Grabado en madera.) En Leon de Francia, A costa de I. Bavt. Bovrlier & Lavr. Avbin. MDCLXCV. Con Permission. (En rojo y negro.)
4.° -2 hs. Prels. +1010 págs. (por errata numerada esta última 10010).
Port. -V. en b. -Av lectevr: Il sembloit que ce Tresor des deux Langues Espagnole & Fran
çoise, fut arrivé a sa perfection depuis l´Edition, faite a Bruxelles en 1660 par les soins de Iean Mommarte qui est le dernier qui l´avoit augmenté avec beaucoup de succès, sur celle de Paris d´Antoine Oudin, lequel l´avoit corrigé sur les memoires de Cesar Oudin, & y avoit adjoùte le Dictionnaire de Xerigonça, ou Jargon qui est expliqué en François & mis en son rang dans le corps de l´ouvrage…
La practique de la Langue Espagnole permet que la b & v, le
ç& z, le g & j & x, servente en beaucoup d´endroits l´un pour l´autre…
Vous verrez pareillement dans ce Dictionnaire la diference
qu´il y a(que ña en chapurriau) entre les Letres J & V Consonantes, & I & U estans Voyelles, que j´ay observé par tout ponctuellement, afin
de prononcer & distinguer tous les mots qui sont Equivoques: comme par exemple, Jure ou jure, pour signifier Espagnol juro, & ivre ou ivre, que veut dire borracho; uella, pour dire en Fran
çois une trace, & vela, que signifie une violle, chandelle ou sentinelle, & ainsi des autres. – Texto, a dos cols. todo de palabras castellanas, con su explicación o significación en francés.
A la pág. 978: Pesqvisa cvriosa De los Nombres de Reynos, Provincias… etc.

1620.
728. Vocabolario (sic) español, e italiano aora nvevamente sacado a lvz, y compvesto Por Lorenzo Franciosini Florentin. Segunda Parte, (Esc. del imp.) En Roma, A costa de Iuan Angel Rufineli, y Angel Manni. MDCXX. Por Iuan Pablo Profilio. Con licencia, y Priuilegio.
4.° menor. -4 hs. Prels. + 784 págs. – Sign. +, A-Z, Aa-Zz, Aaa-Ccc, de 8 hs, menos la primera de 4.
Port. – A la v.: Lics. – Ded. del autor a Don Francisco Orsino, abad de Farfa: Roma, 15 Noviembre 1620. -Al lector: Roma, 15 Noviembre 1620 (suscrita también por el autor). -Carta lat. del Papa Paulo V: Romae die XXIIIj Feb. MDCXX. -Regla para leer el italiano. – Texto, a dos cols.

Parte primera: Vocabulario italiano, e spagnolo non piv dato in lvce. Nel qvale con la facilita, e copia, che in altri manca, si dichiarano, e con proprietá conner tono tutte le voci Toscane in Castigliano, e le Castigliane in Toscano. Con le Frasi, & alcuni Prouerbi, che in ambe due (ambdues en catalán) le lingue giornalmente occorrono; con vna chiara e breue Regola per leggere, e scriuere, & una succinta Introduzione, con Auuertimenti di molte cose notabili (moltes coses notables en chapurriau). Opera vtilissinia, e necessaria a Predicatori, Segretari, e Traduttori, che con legittimo senzo, e vero fondamento le voglion tradurre, o imparare. Composto da Lorenzo Franciosini
Florentino. Parte (Esc. del imp.) Prima. In Roma, Aspese dio Gio. Angelo Ruffinelli, & Angelo Manni. Appresso Gio. Paolo Profilio. MDCXX. Con licenza, é priuilegio de Superiori.
4.° menor. -4 hs. prels. + 669 págs. – Sign. +, A-Z, Aa-Tt, de 8 hs. menos la primera de 4.
Port. -v. en b. -Lics. -V. en b. – Ded. del autor al Sr. Card. Borghese: Roma, 15 Julio 1620. -A Sign. Lettori. -Regola per
legger, e scrivere in lingva castigliana (2 págs. a dos cols.)-Introduzione ella lingva spagnola (a dos cols. hasta la pág. 34 inclusive). – Texto, a dos cols. -Una h. con el colofón. – H. en b.
-Otra edición: Vocabolario italiano e Spagnuolo. Vocabolario Español e Italiano Por Lorenzo Franciosini Florentin. Dialogos apazibles compuestos en Castellano y traduzidos en Toscano, Roma, 1638.
Tres vols. en 8.°
-Otra edición: Vocabvlario español, e italiano. En esta vltima impression corregido, y añadido por su verdadero Auctor Lorenzo Franciosini Florentin Professor en Sena de la lengua Toscana, y Castellana Segunda parte. (Esc. del imp.) En Venetia, Por el Barezzi, MDCXLV. Con licencia, y privilegio.
4.° mayor -Desde la pág. 563 hasta la 1.230. – Sign. Nn-Zz, Aaa-Zzz, Aaaa- Hhhh, de 8 hs.
Port. -v. en b. – Texto, a tres cols. – H. en b.

-Otra edición: Vocabolario (sic) español e italiano, Compuesto por Lorenzo Franciosini Florentino: Nuevamente sacada a luz, y de muchos errores purgado. Segunda parte. (No dice más la port.; pero en la de la primera parte léese este pie de imprenta: Venezia, MDCCXXXV. Nella Stamperia Baglioni.)

8°-670 págs. – Sign. AZ, Aa-Tt, de 8 hs. menos la últ. que es de 10.
Port – A la v.: Al lector. -Regla para leer italiano, a dos cols. – Texto, a dos cols.
-Otra edición: Vocabolario (sic) español e italiano, Compuesto por Lorenzo Franciosini Florentino; Nuevamente sacado a luz, y de muchos errores purgado. Segunda parte. (No dice más la
portada; pero en la de la primera parte hay este pie de imprenta: Venezia, MDCCLXXVI.
Nella Stamperia Baglioni.)
4.° -644 págs. – Sign. A-Z, Aa-Rr, de 8 hs, menos la últ. de 10.
Port. – A la v.: Al lector. – Texto, a dos cols.
-Otra edición: Vocabolario (sic) español e italiano Compuesto por Lorenzo Franciosini Florentino Nuevamente sacado a luz y de muchos errores, purgado. Segunda parte. (Esc. del imp.) Venezia,
MDCCXCVI. Nella Stamperia Baglioni. Con Licenza d´Superiori.
4.° -364 págs. – Sign. A-Z, Aa-Mm, de 8 hs. menos la últ. de 10.
Port. – A la v.: Al lector. – Texto, a dos cols.

1630.

729. Diccionario de ocho lenguas: latin, gálico, belga, teutónico, español, italiano, inglés y portugués. Antuerpiae, 1630.
8.°
Cuando procuré su adquisición en la librería de la Viuda e hijos de Cuesta, de Madrid, en cuyo Catálogo del año 1884 se anunciaba, habíase ya vendido la obra.

1636.

730. Diccionario español por Fr. Pedro Seguin.

MS de 26 hs. existente en la Biblioteca Nacional de París, núm. 298 de la clasificación de 1860; núm. 8.084 des Anc. fonds.

Al fol. I vuelto léese: Fr. Pedro Seguin, hermitaño claustrado, ha escrito de su mano este diccionario y le ha legado a este convento, por su testamento, con otros libros españoles… el año 1636… Ex libris conventus… carmelitarum discalciatorum (descalsos en chapurriau). Es un glosario de palabras españolas con sus correspondientes francesas: a continuación tiene escritos varios ejemplos de declinaciones, y una lista de locuciones o frases usuales.

1637.

731. Tesoro de las tres lenguas española, francesa é italiana. Por G. Vittori. Genève, 1637,
8.° (Véase el número 725.)

1639.

732. El Grande Diccionario y Thesoro De las tres lenguas Española, Francesa y Flamenca, con todos los nombres de los Reynos, Ciudades y lugares del Mundo.
Le Grand Dictionaire et Tresor De trois langues François, Flameng & Espaignol, avec tous les noms des Royaumes, Villes & lieux du Monde.
Den grooten Dictionaris eñ Schat van dry talen Duytsch Spaensch eñ Fransch met de namen der Krijcken Steden ende plaetsen der wreeldt. T´Hantwerpen By Caes. Ioachim Trognesius, Anno MDCXXXIX.
(Los títulos castellano y francés están impresos en caracteres latinos; el título flamenco en caracteres alemanes. Todos tres van comprendidos en una cartela o paño sostenido por cuatro figuras que representan la ciudad de Amberes (
T´Hantwerpen, Antwerpen), el Comercio y las Artes: un ángel toca las trompetas de la fama. A los dos lados inferiores y debajo de dicha cartela varios medallones que contienen los retratos de Caesar Trogney, Gabriel Merrier, Mathias Sasbout, Cornelivs Kilianvs, M. Nicod y Caesar Ovdin, impresor y autores del Diccionario. Es una bella portada.)

4.°-El ej. que de este Diccionario he visto en la Biblioteca pública de Strassburgo carece de foliación, aunque pudiera suponerse que se ha cortado al encuadernarse, bien que los márgenes son bastante anchos y la encuadernación de la época en pergamino. – Sign. A-Z, aa-zz, aaa-zzz, aaaa-zzzz, aaaaa-zzzzz, A-G, todos los cuadernos de cuatro hojas.
Port. -V. en b. – Ded. en francés, a los Burgomaestres de Amberes, Antonio Sivori y Carlos de Santa Cruz, y á los demás señores del Consejo municipal… por el impresor César Joaquín Trogney: Anvers, 18 Agosto 1630. -Ap.: 6 Agosto 1639 (en flamenco). -Privilegio: Bruselas, 1639 (en flamenco). – Texto. -Diccionario.

(Contiene primero la voz castellana, en carácter latino ó redondo; después la francesa, en bastardilla, y luego la flamenca, en carácter alemán. No se limita a inventariar y definir las palabras, sino que contiene porción considerable de proverbios, sentencias y modos de decir, según el uso de aquellos tiempos, así castellanos como de las otras lenguas. Impreso á dos columnas.)
-Nomenclatura de los reinos, países y ciudades. (Por orden alfabético, a tres columnas, en cada una de ellas, en su respectivo idioma, el mismo nombre.) -Breve diálogo para aprender a comprar y vender. (También a tres columnas, en los tres idiomas.)

1641.

733. Dictionario castellano, al Excelentísimo Señor Marques de Brezé, Mariscal de Francia y capitan general de S. M. Cristianisima en Cataluña, Rosellon y Cerdeña. -Dictionaire françois, (etc.) -Dictionari Catala, (etc.) Ab licencia y privilegi: en Barcelona en casa de Antoni Lacaballeria any 1641. Venense en la mateixa Stampa.
8,° apaisado. -Sin fol. (hasta la sign. P8).
En la segunda h. el e. de a. del Marqués de Brezé.
En la tercera h.: Ded. al Sr. Urbano de Maillé, Marqués de Brezé:
Naci vasallo de S. M. (Cristianísima) 23 años ha, Sr. que vivo en Barcelona: en ella aprendí castellano y catal
an, conservando con algun cuidado la Lengua francesa que aprendí por arte de las escuelas, habiendo nacido en la Aquitania.
Lic. dada por el Mariscal de Brezé, Lugarteniente y Capitán general de Cataluña en tiempo de la sublevación contra el Rey de España: Dat en Barcelona 26 Febrero 1642.
Al fin se pone un Epítome de Gramática francesa, castellana y catalana, con este título: Pequeño tratado muy propio y necesario por los que desean saber, entender y hablar Francés, Castellano y Catal
an.

1659.

734. Nuevo dictionario ó thesoro de la lengua española y flamenca, por A. de la Porte. Sale ahora correjido y añadido con una gramatica española muy provechosa. Amberes, 1659. 4.°
1669.

735. Vocabulario en español y flamenco, muy provechoso para deprenderentrambas lenguas por Juan Colin Thovoyon. 1669.
1671.

736. Tesoro de las tres lengvas española, francesa y italiana. Dictionaire en trois langves. Divisé en III Parties. I Espagnol François Italien. II Francois Italien Espagnol. III Italien François Espagnol. Le tout recueilli des plus Celebres Avtevrs. Première Partie. (Grab, en mad.) A Cologne. I Pour Iean Antoine & Samuel de Tovrnes. MDCLXXI. (En rojo y negro.)
4.° mayor. -570 págs.
Port. -V. en b. -Adv. al lector. -Avertissement necessaire avx Lectevrs touchant l´ortographe de la Langue Espagnole, & du moyen de faire son profit du present Recueil. – Texto, a dos cols.

En otros dos vols., con port., fol., y sign. propias, van los Diccionarios francés e italiano respectivamente.

1679.

737. Thesavrvs vtrivsque linguae hispanae, et latinae, omnivm correctissimvs: & nuper compositus à P. Balthasare Henriquez, Hyberno e Societate Iesu. (Esc. de la Compañía de Jesús.) Cvm privilegio. Matriti. Ex Typographia Ioannis Garcia Infançon. Anno 1679. (Orla.)
4.° -3 hs. Prels. + 234 fols. – Sign. A-Nm.
Port. – Ded. a D. Luis de Benavides. -Lic. de la Orden: Diego de la Puente Hurtado, 1679.
-Aprob. por el Mtro. Pedro de Fomperosa, prefetto de los Estudios de Humanidad de la Compañía de Iesus del Colegio Imperial de Madrid: 16 Junio 1679. -Lic. del Ordinario. -Aprob. del Mtro. Francisco Vergado, S. J. -Suma del priv. – Errat. -Suma de la tassa. -Al lector. – Texto. -Lista de nombres geográficos.

1690-1713.

738. Diccionario de la Lengua castellana (borradores de D. José de Siesso de Bolea para el mismo).
MS. de la Biblioteca Nacional que lleva la sign. Bb-20, 21, según el Indice de Gallardo.
Hoy falta en la Biblioteca el 20; pero el 21, que es el segundo volumen, se escribió
en 1700-1713.

1705.

739. Diccionario nuevo de las lenguas española y francesa; El mas copioso y el mejor que a salido a luz hasta aora, en que se contiene la explicación del Español en Francés, y del Francés en Español, en dos partes. Con muchas Frases y maneras de hablar particulares, sacadas de diferentes Autores Españoles, principalmente de Covarrubias, de Saavedra, de Quevedo, de Gracian y de Solis. Y los nombres de los Reynos, Provincias, Comarcas, Ciudades, Villas, y Ríos del Mundo; los nombres de Bautismo de Hombres y Mugeres, y los de las Naciones; las Explicaciones de los libros de la Sagrada Escritura; muchos Refranes, y otras cosas muy curiosas de las Historias antiguas. Por Francisco Sobrino, Oficial Reformado en el Servicio del Rey y Maestro de la Lengua Española en esta Corte. Tomo primero. (Grab. en cobre, que representa una matrona repartiendo las obras de los autores citados en la portada, a varios que las estudian. Firma: Harrewyn) En Bruselas, Por Francisco Foppens, Mercader de Libros MDCCV. Con privilegio del rey. (En negro y rojo.)
Fol. 4 hs. Prels. + 376 págs. A tres columnas. – Sign. *, A-Z, Aa-Zz, Aaa.

Anteport. (Grab. en cob. que ocupa toda la pág. Dos matronas que representan España y Francia: ésta señala con el cetro el libro que tiene abierto en sus manos una figura que representa el comercio. Un ángel toca la trompeta de la Fama, de la que pende un lienzo extendido: Tesoro nuevo en dos lenguas, española y francesa. Firmado: J. Harrewyn fecit aqua forti simul et sculpsit). –
Port. -V. en b. – Ded. al Ser. Señor Maximiliano Emanuel, Duque de las dos Bavieras y Palatinado superior, Conde Palatino del Rhin, Archidapifer, y Elector del Sacro Romano Imperio, Landsgrave de Leictenberg, Y Vicario General de los Paises Baxos… Bruxelas á 28 de Avril 1705. Criado de Vuestra Alteza Electoral, Francisco Sobrino. -Prefacio.

Aviendome aplicado de algunos años a esta parte (como lo estoy haziendo) a enseñar la Lengua Española en esta Corte, a muchissimos Príncipes, Duques, Marqueses, Condes, y Barones de diferentes Naciones, que se an quexado (y con razón) de los Diccionarios, que an salido a luz en
Lengua Española y Francesa, por las explicaciones contrarias que se hallan en todos ellos, en ambas Lenguas, en la mas parte de las palabras, y también en casi todas las Frases. Estas quexas de tantas personas ilustres, y tan bien fundadas, me an movido, o por mejor dezir obligado a aplicarme algunos años a la composición de este… Estudie mucho tiempo para que esta obra saliesse perfecta. – A la v.: Lista de las palabras que se han olvidado en este libro. – Texto. -…Las palabras que se hallaren con una * son antiguas y muy poco en uso.

-Tomo II: Dictionaire nouveau des langues Française et Espagnole; Plus ample & plus exact, que tous ceux qui ont paru jusqu´a present; tire de plusieurs savants Auteurs François, principalement de Furetiere, de Tachart, de Richelet, de Danet, et de Menage…

(Continúa como en el primer tomo.) -1 hoja + 430 págs, a tres columnas. – Sign. A-Z, Aa-Zz, Aaa- Hhh, de 4 hs.
Port. -V. en b. -Au Lecteur. (Texto francés del prof. cast.)-Advertissement. -Lista de palabras olvidadas. – Texto. -Methode Facile pour aprendre la langue espagnole; Par l´avangement des mots selon la construction de l´Univers, avec les principaux termes des Arts & des sciences. (Págs. 351-410.)
Redúcese a tres partes, divididas en capítulos, donde se hallan, respectivamente, clasificadas las palabras que corresponden a un mismo orden de ideas, primero la francesa, después la castellana. Primera parte. Del mundo: su creación. -Segunda parte. Del hombre y su división. -Tercera parte. De una ciudad y de sus partes. Es, en resolución, un inventario de aquéllos que los antiguos llamaban nominalia. Sigue: Lista alfabética de las voces geográficas de la obra en latín, español y francés. -Extrait du privilege du Roi: Brusselle le 20 Octobre 1703.
-Tercera edición: Diccionario… sacadas de diferentes Autores Españoles, principalmente de Covarrubias… y del Diccionario de la Academia Real Española… Por Francisco Sobrino, que fué Maestro de la Lengua Española en la Corte de Brusselas. Tercera Edición corregida, y considerablemente aumentada… En Brusselas, En Casa de Pedro Foppens, Mercader de Libros. MDCCXXXIV.
Fol. -2 hs. prels. + 6o1 págs. Anteport. (El mismo grabado de la primera edición.) -Port. -V. en b. -Prefacio:
Han tenido tan breve despacho las dos ediciones precedentes de este Diccionario, y le ha recibido el publico con tan singular aprecio, que se hallo conveniente hacer esta tercera edición; el Sr. Francisco Sobrino se aplico todo lo restante de su vida con perseverante fatiga, a corregirla y augmentarla; y haviendo muerto quando ya estava empezada la impresión, tomo a su cargo un sugeto de grande capacidad, el cuidado de la continuación hasta perfeccionar la obra; y no contento con las adiciones, y reparos que el Sr. Sobrino havia hecho, la augmento mucho mas, añadiendo gran numero de Nombres, Verbos, Proverbios y Phrases, y corrigio todo lo que no tenía correspondiente sentido a la elegancia, y significación, para cuyo fin examinó… y principalmente
los tres volúmenes de el de la Lengua Castellana, que a dado a luz la Real Academia Española, sin aver alterado el methodo, que havia seguido el ya difunto Sobrino. -Advertencia (en francés). -Aprob.: Malines, 19 Octubre 1733. -Extracto del priv. real: Bruseles, 4 Mayo 1733. – Texto (a tres columnas).
Tomo II. -1 h. + 604 págs. Port. -V. en b. -Pref. -Adv. – Texto. (Sin los apéndices de la primera edición.)

1726.

740. Diccionario nuevo Español y Ingles, y Ingles y Español; Mucho mas copioso que quantos hasta aora han salido a luz. En el qual se pone la Etymologia de las Palabras, con sus varias Significaciones; Términos de Artes y Sciencias, Nombres propios de Hombres y Mugeres, Apellidos de Casas o Familias, Títulos de Nobleza, la Geographia de España y de las Indias Occidentales, y las principales Plantas que se crian en dichas partes. A lo qual se ha añadido una inmensidad de Refranes, Phrases y Modos de hablar Obscuros, Todos explicados a la Letra, con sus
Equivalentes, Por el Capitan Don Juan Stevens. London. Printed for J. Darby, A. Bettesworth, F. Fayram, J. Pemberton, C. Rivington, J. Hooke, F. Clay, J Balley, and E. Symon. MDCCXXVI.
(Esta portada ocupa la mitad inferior de la página; la mitad superior la ocupa la misma portada en inglés.)
Fol. men. -Dos vols. -Vol. I: español-inglés. – Sign. A-Z, Aa-Zz,, Aaa-Rrr, 3S-32, 4A-4L, de 4 hs.
Port. -V. en b. — Pról. (a dos cols. española e inglesa): … se ha de reparar, que en la lengua Española se han admitido mas novedades, desde el tiempo que se instituyeron Academias en aquella nación, y que ha sido tan grande y tan familiar el comercio con Francia, por razon de aver admitido un Rey Frances, que en dozientos años antes de aquellos días, de manera que al presente se halla una multitud de palabras nuevamente forjadas de que no avia noticia alguna antes deste siglo en que estamos. – Texto, a tres cols. (En él se explican prolijamente muchísimos refranes castellanos.)

1726-1736.

741. Diccionario de la lengua castellana, en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad. con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua, Dedicado al Rey Nuestro Señor Don Phelipe V (que Dios guarde), a cuyas reales expensas se hace esta obra. Compuesto por la Real Academia Española. Tomo primero que contiene las letras A. B. Con privilegio, En Madrid: en la imprenta de Francisco del Hierro, impresor de la Real Academia Española. 1726-1739. (Orlada, en rojo y negro.)
Seis tomos en folio, a dos columnas el texto.
Tomo I, impreso en Madrid en 1720: LXXXXI -723 págs. + 3 hs. prels. y una lámina alegórica dibujada por D. Antonio Palomino, pintor del Rey y grabada en acero por D. Juan Palomino, en Madrid. 1725.
Port. -v. en b. -Lám. – Ded. de la Academia Esp. al Rey. -Aprob. del Sr. don Fernando de Luján y Sylva, Marqués de Almodobar: Madrid. 14 Septiembre 1724. -Lic. del ord.: Madrid. 25 Septiembre 1724. Censura del Sr. D. Balthasar de Acebedo: Madrid y Agosto 22 de 1724. -Lic. real. -Fee de erratas, suscrita por el Corrector general el Lic. D. Benito de Rio Cao de Cordido: Madrid y Marzo 28 de 1726. -Sigue el Prólogo, en el que explica la Academia cómo ha formado su Diccionario, indicando los que ha tenido presentes para su composición; haciendo referencia al pulso y moderación conque trata de las etimologías, sin consignar las que no conoce por ciertas; usando una propia ortografía y no incluyendo las voces de artes liberales y mecánicas para hacer después de ellas un Diccionario separado; autorizando o explicando todas las palabras con citas de nuestros clásicos, e incluyendo muchos provincialismos y las voces de Jerigonza o Germanía, según que
Juan Hidalgo en su Vocabulario y César Oudin en sus Lenguas española y francesa: Bruselas selas, 1625, las explican.
Síguese una Historia de la Academia, en la cual se copia la planta dada a los Académicos para la formación de este Diccionario, impresa el año 1713. Este papel, hoy rarísimo, repartido en dicho año a los individuos de la Corporación que iba a realizar la alta empresa de componer el léxico nacional, merece ser trasladado aquí en toda su integridad.

Planta, y methodo, qve, por determinación de la Academia Española, deben observar los Académicos en la composición del nuevo Diccionario de la Lengua Castellana a fin de consegvir su mayor uniformidad. En Madrid: En la Imprenta Real, por Joseph Rodriguez y Escobar, Impresor del Rey nuestro Señor, de su Consejo de la Santa Cruzada, y de la Academia Española: Año 1713.
4 °-8 págs.
Port. -V. en b. – Texto:
Lo primero se han de poner todas, y solas las Vozes appelatívas Españolas, observando rigurosamente el Orden Alphabético en su colocación: Y por consiguiente quedarán excluidas del Diccionario todas las Vozes, y Nombres próprios de Persónas y Lugáres, que pertenecen a la História, y a la Geographía. Y también se excusarán todas las Palabras, que significan desnudamente objéto indecente.
En cada Voz se debe poner inmediatamente, y en abreviatura (como después se dirá) que parte es de la Oración? Si Verbo, Nombre, o Particípio, &c. En el Nombre, si es substantívo, o adjetivo, masculíno, o femeníno. En el Verbo, si es activo, neutro, impersonál, o recíproco. En el Participio,
si es activo, o passívo. Y a esta forma en las otras Partes de la Oración, si algo les perteneciere.
En los Verbos, que tuvieren irregulares algunos tiempos, o Personas, &c. se debe advertír: como en Trahér, Tráxe: en Andár, Andúve, &c. Y lo Anómalo, que huviere en otros Verbos, y Nombres.
Poner las vozes primitivas con su Definición, ú Descripción, y su Etymología; y después las derivadas, compuestas, y sinónymas; los Epithétos mas usados, y los Refranes.
Con cada Verbo ponér sus Particípios, los Compuestos, y los Verbáles.
Los Términos adverbiales, que constan de mas de una voz, se colocarán en el lugar, que les toca de riguroso Alphabéto; remitiéndolos para su explicación a la voz Dominante. Como A raíz, Véase Raíz: De propósito, véase Propófito: Por fuerça, Véase Fuerça, &c.
En cada una de las Vozes primitivas, ponér el uso, o phasesadmitidas.
En cada Voz, expressár su qualidád: conviéne á sabér, si es antiquáda, ó usáda; si es baxa, ó rústica; Cortesána, Curial, ó Provincial; equívoca, proverbiál, metaphórica, o bárbara.
Si se encontrare extraordinaria pronunciación de una letra en diferentes vozes; se explicará esta variación; como Vexámen, en que se pronuncia la, x como j. Y exámen, en que se pronuncia como verdadéra x. Y en chamelóte se pronuncia el cha con el modo usuál Español ; y en Patriarcha, como si fuesse k.
Explicar las Partículas Españólas, Pronombres, Preposiciónes, Artículos, Conjunciónes, Interjecciónes, y el uso de todas ellas. Especialmente advertir, quando las Vozes toman artículo de género impróprio, para excusar la Cacophonía; como quando decimos el Alma Sancta: el agua fria, por no dezir, la Alma: la agua.
Distinguir los Adverbios de la Lengua de las otras Partes de la Oración; y corregir, si algún abuso se hallare del vulgo en ellos.
Observar exactamente la Ortographía de las Vozes; de suerte, que no se obscurezca su primitivo origen; desterrando los abúsos, que en contrario se hallaren,
Annotár, si la Voz fuere de Lengua estraña, Francésa, Italiana, Africána, &c.
Quando se hallare venir la voz de otra Lengua; no averiguarle de mas arríba su Etymología,
Advertir las ocasiones, en que tuviere efecto la duplicación de letras para la buena pronunciación; como se veé en acción, accidente, &c.
Annotár las variedades, que se hallaren en el escribír algunas Vozes, aprobando la mejor, y desechando las demás. Como: algunos dizen aóra, otros agóra; y parece lo mejor dezir ahóra: advirtiéndolo en los lugares, que les tocare. Lo mismo se dize del Verbo Volvér, que muchas Persónas, y todos, o casi todos los impressores le comiençan con B. desfigurándole su origen. Mas juntamente (atendiendo a excusár la confusión en los Lectores del Diccionario, que ignoraren de donde las Vozes se originan, y las huviéren de buscár) se annotarán según el uso commún, o vulgar de escribirlas, en el lugar que les tocáre del Alphabéto; pero remitiéndolas para su explicación al que deben tener según su origen, y etymología. Y assi el exemplo puesto arriba de Volver, se colocará en la B. por atender al uso común, diziendo: Bolvér, Véase Volvér.
Si alguna Voz se hallare ser própria solo de la Poesía, annotarlo también: como Tonante, Altitonante y Averno, &c.
Lo mismo se advertirá en las Vozes, cuyo uso es solamente admitido en el estílo forense: como Cassár en el sentído de Annulár, o Cancelár.
Prevenir las que se deben evitar por mal sonantes; y explicar los diferentes sentidos de las equívocas.
En las antiquádas, substituirles las que oy están admitídas con igual sentído.
Desterrár las Vózes nuévas, inventadas sin prudente elección; y restituir las antiguas, con su propriedád. hermosúra, y sonido mejor, que las subrogádas; como por inspeccionár, averiguár. Y por Pontificar, Presidír en la Iglésia Universál: calificando de barbarismo dichas Voces nuévas.
La explicación, ú definición, uso, y phrases de los Verbos, o Voces derivadas, o compuestas, que se ponen seguidas a sus Raizes, se reservará, para dársela en el lugar, que les toca del riguroso Alphabéto. Por ser adonde, quien las hubiere menestér, naturalmente las ha de buscar de primera instáncia, a causa de ignorar, ú de no hazér la bastante reflexión a que son derivadas, o compuestas
de otras Vozes simples, o primitivas.
A todas las Vozes, Phrases, y Proverbios, quando están se explícan en sus lugáres próprios, se les debe añadir la palabra, o phrase Latina, que les corresponde en aquella accepción; por atención a los Estrangéros: y esto al fin del Artículo de su explicación.
En quanto a los accentos, ay mucho que corregir en el mal uso, si se ha de acentuar con puntualidád, y razón. En rigor no tiene uso el accento grave (que es el que baxa obliquamente de la izquiérda a la derécha) sino sobre las quatro vocales à; è: ò: ù: quando cada vna és Voz separáda de otras; porque la Ypsilon, que nos sirve de Conjunción Castellána, no le tiene, ni le necessíta. El agúdo (que baxa de la derécha a la izquierda) se debe poner en la última vocal de la dicción, quando la pronunciación carga en ella, como Refrán: Arnés: Perfíl: Amó: y Azúl. Quando la penúltima sylaba fuére larga en Voz de mas de dos sylabas, y no se le siguiéren dos consonantes; se le ha de poner el accento agudo: como: Amádo: Aguacéro: Erguído: Hermóso: y Agúdo. Y no se debe poner en Madrastra: Estrella: Enigma: Assombro: Injusto: ni en los demás semejantes. Quando la penúltima fuére breve (que es lo que llamamos en España Esdrújulo) se debe poner siempre el accento agudo en la antepenúltima: como en Cántaro: Pésame: Pífano: Tórtola: y Música. De todo lo qual se colige, que no hemos menester en Espáña el accento circunflexo para cosa algúna.
La primera vez, que una Voz se pusiére en su próprio lugar de riguróso Alphabéto, se le pondrá delante un Asterisco, o Estrellíca, que al Impressór aya de significár, averla de ponér toda con letras Versáles, o Mayúsculas. Quando esta misma Voz tuviere diferentes significaciónes, o phrases; se ha de repetir otras tantas vezes, empezando por ella en Artículos aparte; y ponerle una Cruz, que sirva de señál de averse de imprimir con Versalillas.
Los Proverbios o Refranes, y los otros modos proverbiales, bastará, que tengan rayada por debaxo la Voz Dominante, que signifíque averse de imprimir de cursiva, y el mismo estílo se debe guardar en los Textos de prosa, que se citaren en Authóres, poniendo al fin del Texto en abreviatura el Nombre del Authór con Versalillas.
Si fuere de Versos el Texto, se podrá rayar por debaxo todo él, menos la Voz Dominante; para que quede mas distinguída.
El estílo del Diccionario debe ser conciso, y sin divertirse a erudiciones, que no sirvan de adorno a la Lengua; ni á citas supérfluas de Lengua estraña.
Quando una Voz se pone en su lugar Alphabético, según su escritura; y, por tocar a otra parte, se huviére de remitir a ella: será siempre con la palabra Véase.

Toda la Obra del Diccionario, repartida entre los singuláres Académicos, debe traherse manuscrita a la Academia, a media margen; para que se pueda añadir en su lugar lo que después ocurriere.
Las Zifras mas precísas, y commúnes, se apuntan aquí, según el Orden Alphabético; y son las siguientes.

A. Actívo. Adj. Adjetívo. Adv. Advérbio; Art. Artículo. Conj. Conjunción. Ep. Epithétos. F. Femeníno. Fig. Figúra. Imp. Impersonál. Interj. Interjección. M. Masculíno. N. Néutro. Nomb. Nombre. Part. Particípio. Pass. Passívo. Prep. Preposición. Pron. Pronombre. Prov. Provérbio. R. Recíproco. Ref. Refrán. S. Substantívo. Sin. Sinónymos. V. Verbo.

COMBINACIONES DE ESTAS ZIFRAS.
Art. f. Artículo femenino.
Art. m. Artículo masculíno.
Art. n. Artículo néutro.
Part. a. Particípio actívo.
Part. pass. Particípio passívo.
S. f. Subftantívo femenino.
S. m. Substantívo masculíno.
V. a. Verbo actívo.
V. imp. Verbo impersonal.
V. n. Verbo néutro.
V. r. Verbo recíproco.

Aviéndose repartido, y de repartír, entre los Académicos, los Authóres Clássicos de la Lengua Españóla, para que cada uno desfrúte la Obra que le cupiére, apuntando las Vozes, y Phrases especiáles de nuestra Lengua; y los Textos, con que las authorizan: Debe cada uno de los Académicos observár (en las que encontráre dignas, y apuntáre) el Orden riguróso Alphabético: y al sacarlas en limpio, sea en una Cara de cada Hoja, dexando en blanco la otra; para que, sin necesitarse de hazér cópia segunda, se puédan dividír, y repartir sus apuntamientos entre los Académicos, que fuéren travajando una misma Letra: con que unos se utilizarán recíprocamente de otros. Y se previene, que por Cabeça de cada Plana, escrita en la dicha forma, fe ponga en zifra el nombre del Authór, que se desfrúta (del modo que se expressan aquí las que tocan a los ya repartidos; reservando para su tiempo las de los que después se huviéren de repartir seguida a cada Texto la Cita del Folio, o Página, en que se ha de hallar. Y al principio de todo, la noticia del Año, y Lugar de la Impressión, de que se ha servido.

Arg. Argensolas: sus Obras.
Xaur. Juan de Xaúregui: su Poema.
Av. P. Juán Baptista de Avila: la Pasion.
Saav. D. Diego de Saavédra: sus Obras.
Quev. D. Francisco de Quevédo: sus Obras.
Lag. Andrés de Lagúna: sobre Dioscórides.
S. Ter. Santa Terésa de Jesús: sus Obras.
Men. Juan de Mena: sus Obras.
Garc. Garciláso: sus Obras.
Fuer. Burg. Fuéro de Burgos.
Fuer. L. Fuéro de León.
Fuer. S. Fuéro de Sepúlveda.
Fuer. Bad. Fuéro de Badajoz.
Fuer. J. Fuéro Juzgo.
Doctr. Doctrinál de Caballéros.
Mar. P. Juán de Mariána: su Historia.
Rib. P. Pedro de Ribadenéyra: sus Obras.
Chr, S. F. Chrónica de San Fernando, Rey de España: no se sabe el Authór.
Chr. Al. X. Chrónica del Rey Don Alonso Dézimo, llamádo el Sábio: de Juán de Villayzán.
Chr. Sanc. IV. Chrónica del Rey Don Sancho Quarto, llamádo el Brabo: del mismo Authór.
Chr. F. IV. Chrónica del Rey Don Fernando Quarto: del mismo Authór.
Chr. Al. XI. Chrónica del Rey Don Alonfo Undézimo: del mismo Authór.
Chr. D. P. Chrónica del Rey Don Pedro: de Pedro Lopez de Ayála.
Chr. H. II. Chrónica del Rey Don Henríque Segundo: del mismo Authór.
Chr. Ju. I. Chrónica del Rey Don Juan el Primero: del mismo Authór.
Chr. H. III. Chrónica del Rey Don Henríque Tercero: del mismo Authór.
Chr. Ju. II. Chrónica del Rey D. Juán el Segundo: por Alvar García de Santa María, Juán de Mena, y Fernán Perez de Guzmán.
Chr. H. IV. Chrónica del Rey Don Henríque Quarto: de Diego del Castillo.
Chr. R. Cath. Chrónica de los Reyes D. Fernando Quinto, y Doña Isábel, llamádos los Cathólicos: de Antonio de Nebrixa.
Cerv. Miguél de Cervantes Saavédra: sus Obras.

Después de haber incluído este papel (nada más que hasta la parte en que empieza la explicación de las cifras usadas en el texto), pónense los Estatutos de la Corporación y la lista de los primeros Académicos, refiriéndose cómo fueron éstos componiendo el Diccionario y quiénes trabajaron preferentemente en cada una de las letras. -Siguen luego varios Discursos proemiales, tratando el primero Del origen de la lengua castellana. Dice la Academia que ninguno ha escrito acerca de esta materia con más felicidad que el Dr. Aldrete; y, tratando luego de descubrir la fuente de donde ha provenido nuestro idioma, afirma que Túbal ó Tarsis trajeron con su familia su lengua, conservando ésta en sus descendientes. Y añade que la diversidad de lenguas que dice Strabon había en España, no puede atribuirse a otra causa que a la de haber salido los primitivos españoles de su patria por aquella memorable sequía de tantos años que les obligó a desampararla y a buscar en tierras extrañas remedio a su necesidad; sucediendo que cuando volvieron luego a su patria, después que el cielo la fecundó con benéficas lluvias, trajeron viciada y corrompida la lengua propia. La lengua púnica introdujéronla después, así como sus monedas, los cartagineses, que al mando de Amílcar vinieron a España, aunque en los treinta y cinco años que dominaron el territorio no es verosímil que pudieran introducir completamente su idioma. La larga dominación de los romanos precisó a los indígenas o naturales a aceptar su lengua, de la que sólo se eximieron en toda la Península los vizcaínos o cántabros. La invasión de los godos trajo algunas nuevas voces y formas de decir, corrompiendo el latín; pero esta lengua, sin embargo, fué la común y la que se habló durante toda la dominación de los bárbaros. Con la irrupción sarracena retiráronse algunos naturales a nuestras montañas, y en ellas conservaron la lengua de que usaban, esto es, el latín corrompido, que fué con el tiempo corrompiéndose más y más por los Reyes de Asturias y sus vasallos, hasta el año de 1100, en que era ya tan bárbaro que formó un dialecto especial llamado poco después romance ó habla vulgar de Castilla, el cual se esparció, con las armas de los conquistadores, por toda la Península.
Encarece la Academia el estudio de las etimologías (en ssegundo discurso) y su gran importancia. Para el significado de las voces y para la perfecta ortografía, dice con razón ser su estudio importantísimo.
Da la Academia algunas reglas para buscar las etimologías:
1. Atender á la significación de la voz y confrontarla con la significación de la voz matriz.
2. Atender asimismo a la configuración de la voz, que bien examinada, como en filius (
fill en chapurriau), no suele tener más que una ú otra letra común; pero en el todo se halla tal relación con la matriz, que nadie puede dudar de su filiación.
3. Leer y examinar los libros antiguos, y en ellos reconocer las voces, porque muchas al principio salieron muy semejantes a la matriz y luego se han ido variando.
4. No atender a las terminaciones de las voces, porque éstas son propiedad específica de cada lengua.
5. Conocer bien cómo las lenguas vivas se nutren, convirtiendo en su propia substancia su misma substancia, y engendrando voces de sus mismas voces.
6. Para los nombres que vienen del latín, atender al plural español y al acusativo plural latino; y en los verbos, atender al gerundio.
7. Atender mucho a la variación de las letras, que, por suavizar o facilitar la pronunciación, se han conmutado. De estas mutaciones trae larga lista.
8. Observar con cuidado y reflexión las partículas compositivas, porque no vienen de la lengua matriz.
9. Advertir que muchas voces tienen su origen en una contingencia y alguna historia, la cual con el tiempo se olvida.
10. Que hay muchas voces que no tienen otra madre que el capricho ó gusto y uso de los hombres.

El tercer Discurso proemial de la Ortografía castellana es sin duda el más importante, por los preceptos que en él proclama la Academia.
Es la Ortographia una Facultad o Arte de escribir rectamente las Voces conforme a su origen, significación y sentido de las palabras y de las sylabas… Divídese en dos partes: la una pertenece a la observancia de las reglas y preceptos que se deben guardar para escribir pura y correctamente las Voces, conformándolas, en quanto sea dable, al modo con que generalmente se pronuncian, y atendiendo al mismo tiempo al orígen de donde vienen para no desfigurarlas, y la otra mira á la recta y legítima puntuación…
Divídese el discurso en capítulos ó párrafos:
I. Modos de puntuar las cláusulas, señalar los acentos, y escribir donde toca letras mayúsculas, o versales.
U. -Como, según sus preceptos, hay veces en que la u no es ociosa después de q, prescribe que en estos casos se ponga sobre ella diéresis. Admite el acento grave sobre las vocales à, è, ò, ù, cuando hacen sentido por sí solas.
II. Dificultad de fijar la Orthographia, y falsedad de varias reglas generales que han pretendido establecer algunos autores.
Combate, sobre todo, la idea de que el principio fonético sea base de la escritura. Aduce, con razón notoria, la diversidad de pronunciaciones en las varias provincias de España.
III. Causa de la variedad y confusión en la Ortografia, y algunos presupuestos en que se explican y assientan varias reglas para mayor claridad de las generales que se darán después.
Las causas son las que específicamente se señalan en los tres siguientes capítulos.
Defiende la Academia la etimología como el más seguro principio ortográfico.
Divide las letras de nuestro alfabeto (que dice son 26) en vocales: A, E, I, O, U, y la Y para las voces de origen griego; consonantes mudas o naturales: B, C, D, G, K, P, Q, T, Z; consonantes semivocales o confusas: F, H, L, M, N, R, S, X. Tres letras exclusivas del castellano: ç, j, ñ. En las
palabras procedentes del griego conserva la Ch, Ph, Th.
IV. De las letras unísonas o que se equivocan en la pronunciación .
I, U. -Cuando son consonantes, debe emplearse la Y y la V de corazoncillo; pero en los vocablos griegos, siempre la y, aunque sea vocal.
B, V. -Para conocer su uso, atender a la etimología: si lleva la voz originaria B o V. P en castellano deberá ser B. También se empleará ésta cuando no se sepa o se dude del origen, e igualmente en toda ocasión en que se sigan y junten antes de la vocal la L o la R: amable, bruto, etc.
ç, z. -Desecha la primera y acepta la segunda para todos los casos; pero cuando una voz termina así en el singular, en el plural será c.
G, J, X. -Las dos últimas (dice) son iguales en la combinación de las cinco vocales; pero la x tiene alguna vez el sonido latino cs, gs. La g fuerte sólo debe emplearse en sus primitivos y derivados, no en los de la j o x, las cuales se aplicarán en las palabras, según el origen de éstas. Con x se escribirán también todas las voces que llevan s en su origen. En los demás casos se pondrá la j, ya tenga la palabra radical, g, i, e, ú otra letra cualquiera.
Q, C, K. -Ninguna de dichas letras debe suprimirse, porque su uso hace diferenciar los orígenes de las voces: así se deberá escribir qual, question, y cuajo, cuenta, etc.
G, H. -Las voces que tengan esta pronunciación delante de u llevarán la letra respectiva según su origen: así, agüero y hueco, pingüe y huebra, etc.

-V. Del uso de la duplicación de las letras. -De las vocales sólo se duplican la e y la o, y así se hará conforme a su origen y pronunciación.
La e nunca se duplica sino antes de e y de i, y no en todos los casos. La m se duplicará en las voces compuestas que empiezan con la partícula en seguida de m, cuya n primera se cambia en m, y nunca se pondrá n. La misma regla corresponde a la n precediéndola las partículas an, con, en, in: annotar, connexion, innocente, etc. con algunas excepciones.
La s se duplicará si en la voz ordinaria lo está; y si la voz es compuesta y empieza con s la simple, se respetará y se doblará con la del prefijo. También en los superlativos y en los pretéritos imperfectos de subjuntivo.
Las demás letras que muchos doblan, dice la Academia que lo hacen indebidamente.
VI. De la concurrencia de diversas consonantes. -Muéstrase muy partidaria de la x, defendiendo su uso con otras muchas letras en muchas voces: excusar, expresión, exprimir, excluir, extender, extraño, etc.
VII. Del modo de dividir las palabras al fin del renglón y de las sylabas compuestas de dos Vocales.
Lista de las obras, así en prosa como en verso, elegidas por la Academia para autoridad de sus voces desde el año 1200 hasta el de 1700. -Explicación de las abreviaturas. – Texto del diccionario. Comprende toda la A y la B.
Tomo II. impreso en 1729: 5 hs. prels. + 714 págs. que comprenden toda la C.
Tomo III. impreso en 1732 por la Viuda de Francisco del Hierro: 5 hs. prels. + 816 págs. que comprenden desde la D á la F.
Tomo IV. impreso en 1734 por los Herederos de Francisco del Hierro: 5 hojas prels. + 696 págs. que comprenden desde la G á la N.
Tomo V. impreso en 1737 por id.: 5 hojas prels. + 656 págs. que comprenden desde la O a la R.
Tomo VI. impreso en 1739 por id.: 17 hs. Prels. + 578 págs., que comprenden desde la S a la Z.
Comienza por la Continuación de la Historia de la Academia, y en ella da la noticia individual de los Académicos que tuvieron a su cargo la composición de cada una de las letras de esta obra.
… Como ya estaba repartido, y mui adelantado el trabajo de todas las restantes letras, puede ponerse más puntual noticia de los Académicos, entre quienes se compusieron todas las del Diccionario desde el tomo segundo, y son los que siguen:
La CA. -Entre D. Andrés González de Barcia, y D. Manuel de Villegas y Piñateli (Pignatelli).
CE. -Entre D. Thomás de Montes y Corral, y D. Lorenzo Folch de Cardona.
La CH. -Entre el R. P. Joseph Casani, y D. Thomás de Montes y Corral.
La CI. -D. Lorenzo Folch de Cardona.
La CL. -D. Adrian Connink.
La CO. -Entre D. Manuel de Villegas y Piñateli, D. Fernando Bustillo y Azcona, y D. Miguel de Perea.
La CU. -D. Vincencio Squarzafigo.
La D. -Entre D. Juan de Villademoros, y P. Fernando Bustillo: Y por muerte de éstos, se repartió para que la acabassen, y perficionassen, entre el R. P. Joseph Casani, D. Vincencio Squarzafigo, D. Lorenzo Folch de Cardona, y R. P. Cárlos de la Reguera.
La E. -D. Adrián Connink.
La F. -D. Vincencio Squarzafigo.
La G. -Doct. Juan de Ferreras.
La H. -D. Fernando Bustillo: Y por muerte de éste a D. Manuel de Villegas y Piñateli.
La I y la J. -El R. P. Joseph Casani.
La K. -El R. P. Cárlos de la Reguera, por muerte del R. P. M. Fr. Juan Interian de Ayala.
La L. -Entre D. Pedro Serrano, y Don Joseph Torrero, por muerte de D. Fernando Bustillo.
La M. -Por muerte de D. Pedro Escoti, a quien estaba repartida, la formó el Doct. D. Diego Villegas y Quevedo.
La N. -El R. P. Cárlos de la Reguera.
La O. -D. Manuel de Villegas y Piñateli.
La P. -Por muerte de D. Fernando Bustillo, entre D. Vincencio Squarzafigo, y el R. P. M. Fr. Jacinto de Mendoza.
La Q. -D. Francisco Antonio Zapata.
La R. -D. Pedro Serrano; y las combinaciones RI, y RO, el R. P. Cárlos de la Reguera, y RU, el Doct. D. Pedro Gonzalez.
La S. -D. Diego Suarez de Figueroa.
La T. -D. Lope Hurtado de Mendoza.
La U y la V. -D. Miguel Gutierrez de Valdivia.
La X. -El Doct. D. Blas Antonio Nassarre.
La Y. -El R. P. Joseph Casani.
La Z. -El R. P. Cárlos de la Reguera.
Voces de el Blasón. -El R. P. Joseph Casani.
Voces de las Mathemáticas. -D. Vincencio Squarzafigo.
Términos de la Cetrería. -D. Blas Antonio Nassarre.
Voces del Reyno de Aragón. -Entre Don Blas Antonio Nassarre, D. Joseph Torrero y Marzo, D. Francisco Escuder, y D. Joseph Siesso de Bolea.
Siguen las listas de los Académicos fallecidos y de los que entonces constituían esta Corporación, y otros preliminares: erratas, abreviaturas, etc.
La Academia tiene acordado reimprimir el Diccionario de autoridades, a cuyo efecto existe una Comisión que ha de proponer las reformas que hayan de hacerse en esta segunda edición.
Contienen los seis tomos 13.365 voces simples o radicales, cuyos orígenes se indican en ellos. El P. Larramendi clasifica este caudal lexicográfico de la manera siguiente:

Voces de origen latino 5.385
Voces de origen griego 973
Voces de origen árabe 555
Voces de origen bascuence 1951
Voces de origen hebreo 90
Voces de origen francés 202
Voces de origen italiano 157
Del godo y otros orígenes secundarios 1179
Formadas por onomatopeya 87
Sin origen determinado 2786

Total 13.365

La segunda edición de este Diccionario comenzó a imprimirse, con adiciones y correcciones, treinta y un años después de publicada la primera; pero no apareció más que el primer tomo (A-B: 552 págs, en folio), porque la Academia tuvo que suspender la impresión de la obra para dedicar su
atención a la composición y publicación de un Diccionario oficial, completo y manual de la lengua castellana, que, por muchos conceptos, se hacía con urgencia necesario.
La grande obra del Diccionario de autoridades, en que con la de nuestros autores clásicos se justifican las acepciones y uso de todas las palabras castellanas, es hoy, lo mismo que en el pasado siglo, libro indispensable y preciosísimo de consulta para todo aquel que quiera hablar y escribir con perfección y elegancia el idioma castellano.

-Diccionario de la lengua castellana, compuesto por la Real Academia Española, reducido a un tomo para su más fácil uso. Madrid: D. Joaquin Ibarra, 1780.
Un vol. en fol. -160 págs, a tres cols.

Esta es la primera edición en un tomo del Diccionario manual completo de la lengua castellana. En él se suprimieron las etimologías, las anomalías de los verbos (que formaban artículo en la edición grande) y las citas o autoridades; adoptáronse varias abreviaturas, y se empleó letra pequeña, a tres
columnas, en cada página.

-Segunda edición, en la qual se han colocado en los lugares correspondientes todas las voces del suplemento, que se puso al fin de la edición del año de 1780, y se ha añadido otro nuevo suplemento de artículos pertenecientes a las letras A, B y C. Madrid. Por D. Joaquín Ibarra, Impresor de Cámara de S. M. y de la Real Academia. MDCCLXXXIII.
Fol. -2 hs. Prels. + 968 págs. + 6 finales.

-Tercera edición, en la qual se han colocado en los lugares correspondientes todas las voces de los suplementos, que se pusieron al fin de las ediciones de los años de 1780 y 1783, y se han intercalado en las letras D, E y F, nuevos artículos, de los quales se dara un suplemento separado. Madrid. Por la viuda de D. Joaquin Ibarra, impresora de la Real Academia. MDCCLXXXXI.
Fol. -2 hs. prels. + 867 págs. Reprodúcese el mismo prólogo que en la anterior.
-Cuarta edición: Madrid. Viuda de Don Joaquin Ibarra. -Se publicó en 1803.
Consta de 930 págs.
En ella pusiéronse por primera vez como letras especiales la ch y la ll, y la reforma de la ortografía, iniciada treinta años antes, llegó a su término en puntos tan importantes como fué el de dar a la q y a la f su valor propio en ciertas voces, como chimera, chimica, phalange, pharmacia, que anteriormente se habían escrito de esta manera, y por consiguiente, se habían puesto dichas voces en letra distinta de la que les correspondía.
-Quinta edición. Se publicó en 1817.
Consta de 912 págs.
Tiráronse 6.000 ejemplares, que se agotaron en muy breve tiempo, pues el público esperaba ansioso esta edición primera, que se hizo después de la invasión y guerra francesa.
-Sexta edición. Se publicó en 1822.
Consta de 870 págs.
En Versalles, año de 1824, apareció un Diccionario de la Academia Española, de dimensión en 4.°, con el título de séptima edición; pero creo que debió ser una suplantación y que la Academia no autorizó semejante Diccionario, supuesto que su séptima impresión apareció en Madrid, año de 1832. Por otra parte, la edición francesa no es más que la exacta reproducción de esta sexta edición.
-Séptima edición: Madrid. Imprenta real. (Port. grab. por B. Ametller y M. C. Maró.)-Se publicó en 1832.
Consta de 2 hs, prels. + 788 págs. + 1 de errat.
En esta edición se introdujeron algunas modificaciones en las abreviaturas; se reunieron en un solo artículo las diversas acepciones de una voz con sus respectivas frases, modos adverbiales y refranes; se suprimieron una porción de voces, principalmente arcaicas, que sólo se diferenciaban de las corrientes en el aumento, disminución o alteración de una o dos letras; se mejoraron notablemente las definiciones de palabras técnicas, en particular de los diversos ramos de las ciencias naturales; se pusieron en todas las voces sus correspondencias latinas, y se omitieron los participios pasivos
regulares, los adverbios en mente que proceden de superlativos y otros términos que, pudiéndose formar fácilmente, aunque por esta razón no disuenen al oirse, no son, con todo, de uso general ni se hallan autorizados en los clásicos; como, por ejemplo, muchos nombres de acción terminados en azo. No por esto el Diccionario dejó de salir enriquecido con muchísimas voces sacadas de la lectura de los clásicos castellanos y aceptadas por el uso, siempre arbitro y juez del lenguaje.
-Octava edición: Madrid. Imprenta Real.
-Se publicó en 1837.
Consta de 792 págs.
En esta edición escribe la Academia con muchas voces que antes tenían g, para cuya reforma atiende al origen de las palabras, como majestad = majestad,mulier = mujer. Preceptúa el uso del prefijo ex siempre con x, como examen y exento, no ecsamen y ecsento,
-Novena edición. Se publicó en 1843,
Consta de 762 págs.
En el prólogo se razona la supresión de los tecnicismos que no han salido del dominio exclusivo de las ciencias a que pertenecen o del uso de los que las cultivan, ya suprimidos en la anterior. Y la sólida argumentación con que se apoya esta reforma, así como también la no inclusión de nombres de modas ú otros de objetos caprichosos o transitorios, contesta con elocuencia a la preocupación de aquéllos que han tachado el Diccionario académico de incompleto o imperfecto.
-Décima edición: Madrid, en la Imprenta Nacional, año de 1852.
Consta de 4 hs. Prels. + 732 págs.
Port. -V. en b. -Al lector: Al ordenar la presente edición, no se ha separado la Real Academia Española del sistema que ha seguido en las anteriores, y especialmente de la octava y la novena. Se abstiene, pues, de exponerlo y justificarlo en un largo prefacio, que nada sustancial añadiría a lo que latamente manifestó en el prólogo a la última, dada a luz en 1843. No obstante, sin variar el plan de la obra, ha procurado mejorarla, no sólo enriqueciéndola con muchas voces y locuciones, que, o desde antes le faltaban, o modernamente introducidas se han generalizado en el uso, sino quitando a varias la inmerecida nota de anticuadas cuando por doctas plumas las ha visto ya rejuvenecidas. El mayor número de vocablos ahora agregados procede, ya de las novedades que se han ido experimentando en todos los ramos de la administración pública por consecuencia de las actuales instituciones políticas, ya del rápido vuelo que a su sombra tutelar han tomado las artes, el comercio y la industria. No faltará, sin embargo, quien todavía eche de menos en esta edición algunas voces novísimas; pero, o las ha excluido de propósito la Academia, bien por demasiado técnicas, bien porque apenas empleadas por algunos escritores han caído en completo desuso, o se han medio naturalizado en Castilla cuando ya se había impreso el pliego donde habrían de colocarse…
-Undécima edición. Se publicó en 1869. En esta edición omitió la Academia las correspondencias latinas que siempre había llevado el Diccionario.
-Duodécima edición: Madrid, imprenta de D. Gregorio Hernando, 1884.
Fol. -XIX -1122 págs. + 1 de errat. (Al fin:) Acabóse de imprimir este libro en Madrid, en casa de D. Gregorio Hernando, a 31 de diciembre de 1884.
En esta edición da la Academia las etimologías de casi todos los vocablos españoles; hace un considerable aumento de palabras técnicas, ya bien formadas ó ya aceptadas de un modo permanente en el uso general; mas no acoge los tecnicismos completos de toda arte y ciencia, por suponerlo fuera de su objeto; adiciona por miles palabras, acepciones y frases del lenguaje literario y vulgar, dando carta de naturaleza a varios neologismos; pone todos los diminutivos y aumentativos que no acaban en ico, illo, ito, on, azo, suprimiendo éstos (excepto los que tienen acepciones de positivos y algunas partículas mudas), así como también exclúyense los superlativos en ísimo que conservan, sin modificaciones, algunas de las letras radicales. Usase, en fin, en este
Diccionario de la nueva ortografía de la Academia, base certísima de la prosodia de todas las palabras.
Explícanse estas innovaciones y enmiendas introducidas en el último Diccionario, en una advertencia que le precede, poniéndose al final las Reglas de acentuación y las que deben tenerse en cuenta para la formación de los diminutivos en ico, illo, ito; de los aumentativos en on y azo, y de los superlativos en ísimo, según lo ya preceptuado en la edición postrera de la Gramática. Y, por último, pónese una lista de 400 abreviaturas que más comúnmente se usan en castellano.
La ardua y gloriosísima empresa de las etimologías que en esta edición ha llevado a feliz término la Academia, hacen su obra la más notable y útil entre cuantas ha publicado después del Diccionario de autoridades (1726-1736).
Esta mejora de consignar en el Diccionario las raíces etimológicas de las voces castellanas, fué propuesta por D. Juan Valera en la Junta celebrada por la Academia el 24 de febrero de 1876, en lo relativo a los orígenes griegos y latinos de las palabras. Y habiendo sido aceptada, se acordó también que se hiciese el estudio de las etimologías bascuences y arábigas, a proposición de los Sres. D. Antonio Cánovas del Castillo y D. Cándido Nocedal, y de las modernas por indicación del Sr. D. Desiderio de la Escosura, resolviendo al fin la Corporación incluir todas las averiguadas que no diesen lugar a duda o controversia.
El año de 1713 en que se fundó la Real Academia Española apareció un folleto intitulado: Carta del maestro de niños, a Don Gabriel Alvarez de Toledo, Caballero del Orden de Alcantara, y primer Bibliotecario del Rey. En Zaragoza, Año de 1713 (4.° -2 hs. prels. + 79 páginas. – Sign. A-E, de 8 hs. las dos primeras sin sign. -Port. -V. en b. – Errat. – Texto, fechado en Zaragoza veinte y siete de Noviembre de 1713).
El autor de esta obra fué el fecundísimo escritor y caballero de Calatrava, D. Luis de Salazar y Castro, ayuda de Cámara del Rey D. Carlos II y su Bibliotecario y Cronista de Castilla y de Indias. El cual, con motivo de juzgar la obra escrita por uno de los fundadores de la Real Academia Española, intitulada Historia de la Iglesia, y del mundo, que contiene los sucessos desde su creación hasta el diluvio. Autor D. Gabriel Alvarez de Toledo, cavallero de la orden de Alcántara, y primer Bibliotecario del Rey. Año (grab. en mad.) 1719 (por errata, pues las aprobaciones y licencias son de 1713 todas ellas). Con privilegio. En Madrid, en la Librería del Rey: Por Joseph Rodriguez y Escobar, Impressor de su Magestad y del Consejo de la Santa Cruzada (fol. -10 hs. prels. + 382 págs. + 5 finales), manifiesta, aunque indirectamente, especial empeño en zaherir a la Academia Española y a sus individuos, sin duda por no haber formado parte de esta Corporación, constituída en aquellos días.
Contestó a Salazar otro de los primeros Académicos. D. Vicente Bacallar y Sanna, Marqués de San Felipe, del Consejo de S. M. su Caballerizo mayor en el reino de Cerdeña, Gobernador y reformador de los cabos de Caller y Galura y Alcaide de la Gran Torre, después Enviado extraordinario de S. M. a la República de Génova y Embajador á la de Holanda en 1713. Intituló el Marqués la defensa de su grande amigo Alvarez de Toledo: Palacio de Momo. Apologia yocoseria por la Historia de la Iglesia y del mundo y por su autor D. Gabriel Alvarez de Toledo y Pellicer.
Defendiendole de una Carta anonyma, aunque con el nombre de Maestro de Niños, que supone ser impresa en Zaragoza, y dirijida al mesmo Autor, despues de haber muerto. Escribio la apología Encio Anastasio, heliopolitano. Sacala a luz un amigo de Don Gabriel. Leon de Francia (Madrid). Ano MDCCXIV (4.° -199 págs., inclusas 2 de port.); y á los nobles propósitos de este libro contribuyó también un autor anónimo con otra defensa titulada: Apuntaciones a la Carta del Maestro de Niños. Decíale el Marqués de San Felipe a Salazar: Imitas al perro que aulla y ladra mordiendo las puertas de la casa donde no puede entrar.
D. Luis de Salazar y Castro replicó a ambas obras en otra suya, a la que puso por título: Jornada de los coches de Madrid á Alcalá, ó satisfacion al Palacio de Momo, y á las apuntaciones a la carta del maestro de niños. En Zaragoza. Año 1714 (4.° -4 hs. prels. + 362 págs. + 7 hs. finales). Y como quiera que D. Gabriel Alvarez de Toledo hubiera fallecido hacía algunos meses (el 17 de enero
de 1714), claramente manifestó ya Salazar en esta réplica que sus censuras no eran dirigidas a la persona de aquel escritor, sino más bien a la Academia Española. En las páginas de su libro intenta mortificar a los Académicos poniéndoles porción de apodos, y atribuye a la Corporación propósitos que jamás tuvo. El autor trata a la vez muchos puntos de gramática, de ortografía y de lexicografía. Fué, pues, Salazar y Castro el primero de los enemigos que la Academia Española ha tenido.
Desde entonces no han faltado quienes juzgasen con notoria injusticia y escaso patriotismo las obras publicadas por la primera de nuestras Corporaciones literarias, que vive consagrada a conservar la pureza del idioma castellano; pero no ha dejado de haber también quienes hayan hecho oportunas y útiles observaciones a la Gramática y al Diccionario académicos. Citaremos a continuación los trabajos que se refieren al Diccionario, en los cuales se impugna o se defiende dicha obra:
-Reflexiones y reparos sobre el Diccionario de la Lengua Castellana, que compuso la Real Academia Española el año de 1726. (Por el P. Martín Sarmiento.)
MS. en fol. de la Real Academia Española.
Son las 16 hojas últimas de los Elementos etimológicos del P. Sarmiento: texto del tomo I, a dos columnas.
-Diccionario de la Lengua Castellana, por la Academia Española. (Novena edición.) Artículo crítico por D. Andrés Bello, publicado en El Araucano, año de 1845, en el que principalmente estudia las modificaciones ortográficas en él consignadas.
Reimpreso en el volumen V de las Obras completas de D. Andrés Bello, publicadas por el Gobierno nacional de Chile.
-Suplemento de la fé de erratas de la décima edición del Diccionario de la Real Academia Española, por D. Gregorio García del Pozo: Madrid. 1854.
-Observaciones acerca del Diccionario de la Real Academia Española, por D. Ricardo Ovidio Limardo (venezolano), presentadas a dicha Corporación por D. Eugenio de Ochoa: años de 1866 y 1867.
-El Diccionario de la lengua castellana, por la Real Academia Española. Artículo por D. Fernando Gómez de Salazar, publicado en La Ilustración Española y Americana, núms. XIII y XV: Abril 8 y 22 de 1878.
Artículo contra la undécima edición del Diccionario de la Academia.
-La duodécima edición del Diccionario de la lengua castellana. Carta al Excelentísimo Sr. D. Aureliano Fernández-Guerra y Orbe, por el Dr. Thebussem (D. Mariano Pardo Figueroa). Publicada en La Ilustración Española y Americana, núm. XXX del año 1885.
-Rectificaciones e innovaciones que la Real Academia Española de la Lengua ha introducido en la duodécima edición de su Diccionario. Por Sebastián Rodríguez y Martín: Madrid. 1885.
-Carta-privilegio, escalpelo o examen crítico de las obras de la Academia de la Lengua, por D. Gregorio Herráinz: Segovia, establecimiento tipográfico de F. Santiuste, 1886.
4.°-115 págs.
-Doña Lucía. Novela histórica ó historia novelesca. Madrid, imprenta de la Viuda é hija de Fuentenebro, Bordadores, 10. -1886.
4.° men. -XXIV -248 págs.
Es una crítica de la última edición del Diccionario de la Academia Española, escrita por D. José María Sbarbi, quien firma el prólogo del libro con el pseudónimo Dionisio Juarráes Bombasán.
-La Crítica del Diccionario de la Academia. Observaciones publicadas en la Revista del Turia, con motivo de los artículos que en pro y en contra de la duodécima edición del Diccionario de la Real Academia Española han dado a luz algunos escritores. Por D. Miguel Atrián y Salas (Matrinas).
Teruel, 1887. Imp. de la Beneficencia.
12.° -459 págs. + índ.
Lo más notable de este librito son los capítulos XIII al XVI, en que el autor trata del uso de le y la, les y las, como dativos, aduciendo a la doctrina que expone, riquísimo caudal de notas tomadas de los escritores anteriores al siglo XV y posteriores hasta nuestros días.
-El Diccionario de la lengua castellana por la Academia Española. Colección de artículos publicados en La Controversia y en El Liberal, en contestación a los que en El Imparcial ha dado a luz Miguel de Escalada contra la duodécima edición del Diccionario de la Real Academia Española, por Francisco A. Commelerán (Quintilius). Madrid. imprenta de A. Pérez Dubrull, Flor Baja,
22. 1887.
8.°-144 págs. + 2 de índ.
-De Academica Caecitate: reparos al nuevo Diccionario de la Academia Española, por el Bachiller Francisco de Osuna (Don Francisco Rodríguez y Marín). Osuna, imprenta de El Centinela, 1887.
8.° men. -108 págs. -Tirada de 100 ejemplares no puestos a la venta.
Consta este opúsculo de trece números o capítulos, además de Introducción y Conclusión, en los que se trata de palabras, locuciones, etimologías y refranes que faltan en el Diccionario de la Academia, y de otras voces (a juicio del autor) mal definidas o que sobran, refranes incompletos, equivocadas etimologías y mal entendidas locuciones.
Se ha publicado por el mismo autor una segunda edición.
-Fe de erratas del nuevo Diccionario de la Academia, por D. Antonio de Valbuena (Miguel de Escalada). Madrid. 1887. Viuda e hijo de Aguado. -Madrid. 1889. Imprenta de D. Luis Aguado.
Dos tomos que comprenden hasta la letra C, y son una colección de violentos artículos contra la Academia y los Académicos. El autor los publicó primeramente en el periódico diario El Imparcial, en donde sigue publicando otros sucesivos, que sin duda constituirán nuevos tomos.
Desde las columnas del periódico El Liberal y desde las mismas de El Imparcial, fueron contestados algunos de dichos artículos, y puestos sus errores de relieve, por los señores D. Francisco Andrés Commelerán (Quintilius) y D. Manuel Silvela. El Comercio, de Nueva York, 5, El Ferrocarril, de Santiago de Chile, reprodujeron los primeros artículos de Valbuena, y en el segundo de estos periódicos contestó, en defensa de la Academia, un Sr. Nercasseau, replicando por Valbuena, en el mismo diario, un Sr. D. Gonzalo Luján.
-La Lengua, la Academia y los Académicos, por D. Elías Zerolo. París, Tip. de Garnier hermanos, 1889,
4.°-71 págs.
-El Diccionario de la Academia Española. Artículo por D. Rafael Álvarez Sereix, publicado primeramente en los años 1886 y 87, e incluido después en sus Estudios contemporáneos. Ciencia y literatura. Madrid, imprenta de Moreno y Rojas, 1889.
8.° -207-268 págs. -Sigue, como Apéndice al artículo, una lista de 662 voces castellanas, cuyas etimologías o definiciones ha propuesto el autor a la Academia Española, págs. 269-283.
En el artículo contesta a los cargos hechos por Miguel Escalada (Valbuena) a la 12.a edición del Diccionario.
-Sobre el Diccionario de la Academia Española. -Fin de una polémica. -Ultimas palabras sobre una polémica. -Tres artículos sobre lexicografía: autor D. Manuel Silvela, incluidos en sus obras literarias, páginas 547-587. Madrid. Tello, 1890. Tomo 82 de la Colección de Escritores castellanos.
Fueron publicados primeramente en el periódico El Imparcial bajo el pseudónimo Juan Fernández, para contestar a los que en el mismo periódico publicaba, atacando el Diccionario académico, D. Antonio Valbuena (Miguel de Escalada). -También publicó en El Liberal unos artículos en contra de la última edición del Diccionario académico el Sr. D. Eduardo Echegaray, Ingeniero de Caminos: intituláronse La Ciencia y el nuevo Diccionario, y se referían a las definiciones de las ciencias físico matemáticas. Asimismo se publicaron en El Progreso otros artículos relativos a los tecnicismos jurídicos por D. Adolfo Vallespinosa, titulados El Derecho y el nuevo Diccionario, y en El Rigoleto unas Cartas antiacadémicas, por un sacerdote que firmaba con el pseudónimo El Fabriquero de Canta-Cucos. Defendieron la obra académica el señor Paz Bueso, con la firma de Un anticrítico, en El Globo, y otros autores que suscribieron sus artículos con las letras Z. X. y L. en El Correo, El Día y El Resumen.
1730.

742. Diccionario español, por Antonio Bordazar.
Fol.
Es un compendio del Tesoro de Covarrubias, al decir de Mayans, quien da noticias de esta obra en su Specimen.

1740.

Nuevo dicionario, español é ingles y español. Que contiene La Etimología de la Propria y Metaphorica significación de las palabras, términos de artes y sciencias; nombres de hombres, familias, lugares, y de las principales plantas, tanto En España, como en las Indias-Occidentales. Junto con Las palabras Arábigas y Moriscas recebidas en la lengua española. Con la explicación de
las Palabras difíciles. Proverbios, y Frases En Don Quixote, y en otros varios Autores de dicha Lengua. Corregiendo los Errores, que en los antecedentes Dicionarios avia añadiendo seis mil palabras en el Español, y doze mil en el Ingles. Muy necessario, y provechoso, para leer, y entender, los Lenguages Español, é ingles. Por Pedro Pineda, Autor de la Gramática Española, y Maestro de dicha Lengua en la Ciudad de Londres. En Londres: Por F. Gyles, T. Woodward, T. Cox, J. Clarke, A. Millar, y P. Vaillant. MDCCXL. ( Igual portada en ingles en otra hoja. )
Dos partes en dos vols., sin foliación en ambos.

Primera parte. -Port. española. -Port. inglesa. -Epístola – Dedicatoria del autor a la Duquesa de Richmond: Londres y Noviembre 1739 -The Preface (en inglés). -El autor al lector (en castellano): …Se ha de observar que los Españoles confunden la B con la V, la c con cedilla con la z, la c con la q, la jota con la x. Ejemplos: savio o sabio, coraçon o corazon, cuaresma o quaresma, jabon o xabon, lo qual es contrario no solo a la verdadera ortografía, mas aun a la pronunciación, pues es digno de reprehension el que tal falta en lo venidero cometiere, y para evitar el tal absurdo los remito a mi Gramatica, en la qual hallaran reglas suficientes para que en lo futuro eviten los dichos errores. Hechas, pues, las sobredichas observaciones para el abono de mi ortografía… Port. de la parte española -inglesa. – Texto, a tres cols.
Segunda parte. -Port. -Epístola – Dedicatoria del autor a la Condesa de Sunderland: Londres y Noviembre de 1738. – Texto, a tres cols., inglés -español.

1745.

744. Diccionario trilingue del castellano, bascuence, y latín. Tomo primero. Su autor el padre Manuel de Larramendi, de la Compañía de Jesus. Dedicado á la mui noble, y mui leal provincia de Guipuzcoa. Año (esc. de la Comp.) 1745. Con privilegio en San Sebastian: Por Bartholome Riesgo y Montero, Impresor de dicha M. N. y M. L. Provincia, Ciudad de San Sebastian, su Consulado, y de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas.
Fol. -8 hs. prels, + CCXXIX págs. + 436.
Port. – Ded. á la prov. de Guipúzcoa (con su escudo de armas a la cabeza, grab. en cob. por La Cruz, que lo firma). -Dictamen de Fr. Bartholome de Galarza, agustiniano de Azpeitia: 28 Diciembre 1743. -Lic. del Canónigo Dr. D. Miguel Ignacio de Luquin, por mandado del Obispo D. Gaspar de Miranda y Argaiz. -Censura de D. Ignacio de Emparan, Canónigo de Avila: Azpeitia, 17 Abril 1744. -Lic. del Prov. de la C. de J. P. Andrés de Gávale: Salamanca 6 de Diciembre de 1744. –
Lic. real. -Tassa: Madrid 17 Julio 1745. -Fe de erratas de este tomo primero, suscritas por D. Manuel Lisardo de Rivera, Corrector general por Su Magestad – Prólogo (en el cual el P. Larramendi, en el siglo Garagorri, trata de probar que el bascuence fué la lengua ibérica primitiva y universal de España, lo cual ya indicó en su Gramática bascongada que intituló El imposible vencido (Salamanca, 1722). – Texto, a dos columnas. Llega hasta la G inclusive, y en él va poniendo la palabra castellana definida también en castellano, y luego la bascuence y la latina.

Tomo segundo: 392 págs. + 6 hs. finales. -Port. (igual a la del primer to no). – Texto, a dos cols. (en igual forma que en el primer tomo). -Suplemento, también a dos cols. -Fee de erratas de este tomo segundo, suscrita por el Ldo. Lisardo de Rivera. -Erratas en el prólogo.
-Segunda edición: Diccionario trilingüe castellano, bascuence y latín, dedicado a la M. N. y M. L. provincia de Guipúzcoa, por el Padre M. de Larramendi, de la Compañía de Jesús. (Esc. de la provincia.) Nueva edición publicada por Don Pio de Zuazua. San Sebastian, 1853. Establecimiento tipográfico -literario del editor.

Dos tomos en fol.

Tomo I: 2 hs. prels. + XVI págs. + 7 hs. sin foliar + CCV págs. + 444 págs. + V págs + 2 hs. finales. -Anteport. -Port. – Ded. del editor al país bascongado. – Pról. de esta segunda edición, a dos cols. -Siguen los prels. (a página entera) y el prólogo y texto de la primera edición (a dos cols.) -Suplemento a este tomo. Precédele esta advertencia: Al acabarse la impresión del Diccionario, me envia el Padre Agustin de Cardaveraz, de nuestra Compañía, un Cuaderno viejo que le ha habido a las manos an-dando en misiones en Vizcaya. Está impreso en cuarto y contiene refranes del bascuence, traducidos en castellano demasiadamente a la letra. Fáltale el principio y el fin: ni se sabe su autor ni dónde se imprimió… Las páginas legibles son sesenta, en treinta hojas. De éstas he ido entresacando con bastante prolijidad aquellas voces bascongadas que por lo común no están en el Diccionario… He añadido también otras muchas voces que he oído en las conversaciones y notado en los libros, especialmente en Axular, que he vuelto a repasar con cuidado, – Texto, a dos cols. -Fe de erratas. -Adv. sobre la ortografía del texto.

Tomo II: 3 hs. prels. + 510 págs. + 1 h. en b. + VI págs. -Anteport. -Port. – Ded. del edit. al país bascongado. – Texto, a dos cols. – H. en b. -Suplemento a este tomo.

1761.

745. + Diccionario General de las dos lenguas española, y francesa. Esta primera parte será de español en francés, y la segunda de francés en español. Es diferente en el methodo de todos los que hasta aora se han dado al Público. Dalo a luz Don Nicolás Gonzalez de Mendoza, vecino de esta Corte. Lo dedica al Sr. D. Juan Miguel de Ustariz. Y ofrece completa satisfacción en la segunda parte, donde se harán patentes todas las voces que tiene la Lengua Francesa de que carece la Española, assi como en esta las que tiene la Española, de que carece la Francesa; y será mas estensa la explicación de sus sentidos y significaciones. Con licencia. En Madrid. por Andrés Ortega, calle de las Infantas. Año de 1761. Se hallará en la Librería de Hipólito Rodriguez, calle de las Carretas, y en la de la Montera, en casa de D. Gregorio de Rivera, Mercader, frente de Geniani.

4.° -Dos tomos en tres volúmenes. -El primer tomo contiene el Diccionario español-francés; los dos restantes volúmenes, impresos el año de 1763, contienen el Diccionario francés-español.
Tomo I: 8 + 368 págs. -Anteportada. -Port. – Ded. del autor á Ustariz: Madrid y febrero 4 de 1761. -Lic. del Consejo: Madrid. 26 de noviembre de 1760. -Lic. del Ordinario: Madrid. 5 de enero de 1761. -Fee de erratas, suscritas por el Dr. Don Manuel Gonzalez Ollero, corrector general por S. M. -Tassa. – Prólogo: … También hallarás muchos Adagios, Refranes, o Proverbios al fin de esta obra, que me ha parecido separar de su cuerpo, porque ellos se separan también del orden alfabético… – Texto, a dos cols. -Tabla.


1771.

746. Promptuario trilingue, en el que se manifiestan con toda claridad todas las vozes que generalmente sirven para el Comercio Político, y sociable en los tres Idiomas, Cathalan, Castellano, y Francés, a fin de que los poco instruidos en algunos de los dos primeros, entren con menos dificultad a la intelligencia del tercero. Su autor. Joseph Broch Clerigo, y Maestro de Lengua Francesa. Con Licencia. Barcelona: En la Imprenta de Pablo Campino, Impresor calle de Amargos. Año 1771. Vendese en su casa, y en la de Francisco Rivas, Librero en la Plaza de San Jayme.

8.°-216 págs. + 2 hs. finales. – Sign. A- H, de 8 hs. menos la últ. de 4.

Port. -Al Lector: … el fin que he tenido ha sido dar a la Juventud un Promptuario con que tuviera a mano todas las vozes que concurren en Negocios, y regulares conversaciones políticas, y al mismo tiempo se hiziera capaz de los nombres de las cosas en las tres lenguas, y como ni todos tienen caudal para comprar Vocabulario, singularmente el que da a luz en este assumpto, que es el de D. Francisco Sobrino, ni aunque le tengan pueden llevarle en la faltriquera para buscar lo que ocurra, resolví componer este Promptuario, donde rara es la voz que pueda ocurrir en el Comercio Político, que no se encuentre al prompto. Y aunque en la Gramática que últimamente ha salido de D. Antonio Galmace se hallan con este orden los nombres, y no por Abecedario como en los Vocabularios; como en la dicha Gramática no se hallen los términos más que en Francés y Castellano, y la experiencia me enseñe que muchos Catalanes no poseen con perfección la lengua Castellana, especialmente en la propiedad de vozes; acá lo encontrarán todo, no solo para instruirse del Catalán al Castellano, sino para imponerse desde estos dos Idiomas al Francés y al contrario… – Texto, a tres columnas, catalana, española y francesa. – Indice de los géneros de cosas y diversidad de materias que se contienen en este Promptuario.

1776.

747. Sobrino aumentado, o nuevo diccionario de las lenguas española, francesa y latina, Compuesto de los mejores diccionarios, que hasta ahora han salido a luz; dividido en tres tomos: los dos primeros contienen el Español explicado por el Francés y el Latin, y el tercero el Francés explicado
por el Español y el Latin, con un Diccionario abreviado de Geographia, En donde se hallan los nombres de los Reinos, de las Ciudades, de los Mares, y Ríos del Mundo. Por Francisco Cormon, Maestro de Artes en la Universidad de Paris, y de Lengua Castellana. Tomo Primero: A-E. (Esc. del imp.) En Amberes, A costa de los Hermanos de Tourney. MDCCLXXVI.
Tres tomos en fol.
Tomo I: 589 págs. – Sign. A-Z, Aa-Zz, Aaa-Zzz, Aaaa-Eeee, de 8 hs. -Anteport. – A la v.: Adv. al lector. -Port. – Texto, a tres cols.: la primera palabra es la castellana; luego la francesa, con su explicación en esta lengua, y, por último, la latina.
Tomo II (F-Z): 698 págs. – Sign. A-Z, Aa-Zz, Aaa-Zzz, Aaaa-Tttt, de 4 hs. menos la últ. De 1. Port.
– Texto, a tres cols. en la misma forma que el anterior.
Tomo III: Nouvelle edition corrigée. Tome troisième (Esc. del imp.) A Anvers, Aux dépens des Frères de Tournes. MDCCLXXV. -63 págs. – Sign. A-Z, Aa-Zz, Aaa-Zzz, Aaaa- Hhhh, de 4 hs. menos la últ. de 3. -Port. – Texto, a tres cols. -Es Diccionario francés-español.

1794.

748. A Dictionary, Spanish and English, and English and Spanish: containing, The signification of words, and their different uses; together with The terms of arts, sciences, and trades; and The Spanish Words accented and spelled according to the Regulation of the Royal Spanish Academy of Madrid. A new edition, corrected and greatly enlarged. By Joseph Baretti, Secretary for Foreing correspondence to the Royal Academy of Painting, Sculpture, and Architecture. London: Printed for F. Wingrave, Successor to Mr. Nourse; J. Johnson; J. Sewell; G. G, and J. Robinson; R. Faulder; H. Murray; and Vernor and Hood. MDCCXCIV.
4.° may. -2 vols.
El primero (Port. -Adv. – Texto, a tres columnas) es el vocabulario español-inglés.
-El segundo el inglés-español.
-A New edition corrected and greatly enlarged, by Joseph Baretti… Part. I. Spanish and English. London: Printed for F. Wingrave; J. Johnson; W. J, & J. Richardson; J. Walker; R. Faulder; W. Otridge & Son; G. Wilkie & J. Robinson; J. Scatcherd & C. J. Letterman, Cuttell and Martín; Vernor, Hood. & Sharpe; Longman, Hurst, Rees, & Orme; J. Nunn; T. Cadell & W. Davies; Lac Kington, Alien, & Co.; B. Crosby, & Co.; J. Murray; and J. Asperne. 1807.
4.° -IV págs. prels. + el texto sin foliación. Port. -Adv. – Texto, a tres cols.
La segunda parte es la inglesa española.
La primera edición de este Diccionario de Baretti se hizo en Londres, año de 1778; en el de 1786 apareció otra, en dos tomos en 4.°, también con el pie de imprenta de Londres, aunque la hicieron las prensas de Lyon.

1798.

749. Diccionario nuevo de las dos lenguas española e inglesa en quatro tomos. Esta parte tiene el Castellano antes del Ingles, y considerablemente aumentado con los diversos significados y usos de sus voces; los términos de artes, ciencias y oficios; la náutica, las expresiones metafóricas, idiomas, proverbios y frases que se usan en las dos lenguas, todo estractado de los mejores Autores y Enciclopedias. Compuesto por los RR. PP. MM. Fr. Tomas Connelly, Religioso Dominico, y Confesor de Familia de Su Magestad Católica; y Fr. Tomas Higgins, Carmelita Calzado, y Confesor de Familia y de Extranjeros en el Real Sitio de San Ildefonso. De orden superior. Madrid en la imprenta Real. Por Don Pedro Julian Pereyra, impresor de Cámara de S. M. Año de 1798. (La misma portada al lado, en inglés.)
Fol. -Dos partes en 4 tomos.
Los dos primeros contienen el Diccionario castellano-inglés.
Tomo I: 8 hs. Prels. + 956 págs. + 2 hs. finales. -Ports. -Lista, a tres cols. de nombres propios de personas. -Abrevs. – Prólogo, a dos cols. inglesa y castellana: He procurado dar cumplimiento a las soberanas intenciones de nuestro Católico Monarca (que Dios guarde) y a las de su amado Padre, dedicándome a componer este Diccionario de las dos lenguas Española e Inglesa, y trabajando en él incesantemente por espacio de más de catorce años que han pasado desde que se me hizo saber la Real Orden: pero considerando que seria imposible para mi solo el acabar una obra tan dilatada, supliqué a mi compañero y pariente viniese de Napoles para ayudarme…
Las expresiones metafóricas de que abunda la lengua Castellana, y muchas de las cuales son difíciles de traducir, ocupan gran parte de esta obra, como también los refranes que son numerosos, y se han añadido algunos mas que no se hallan en el Diccionario de la Real Academia; también los nombres y verbos
antiguadosincorporados en ella…
… el publico hallará un Diccionario que excede en mas de ocho mil voces al de la Real Academia, y a los tres mejores publicados en Inglaterra…
Texto, a tres cols. -Correcciones.
Tomo II: 3 hs. prels. + 1.097 págs. + 1 final. -Ports. -Abrev. – Texto, a tres columnas. -Correc.
Los dos tomos del Diccionario inglés-castellano, a pesar de que se dice son la parte segunda, llevan la fecha de 1797 en el pie de imprenta.

1803.

750. Nuevo diccionario portátil, español e inglés, compuesto según los mejores diccionarios que hasta ahora han salido a luz en ambas naciones. Por C. M. Gattell, profesor de gramática general. Español e inglés. París. Por Bossange, Masson y Besson. XI. -MDCCCIII.
8.°-6 hs. Prels. + 461 págs.
Anteport. -Port. -Advertencia: … En quanto al Español, me he servido con preferencia del Diccionario Español y Francés que yo publiqué en 1790: el qual, por lo que hace a la primera de dichas lenguas, fué fielmente extractado del de la Real Academia Española… Por lo demás, este Vocabulario Inglés y Español casi puede decirse él primero que se ha publicado; pues a pesar de la eficacia de algunos lexicógraphos en seguir el útil exemplo que les dio Nugent, aún no se ha publicado un Diccionario de estas dos lenguas, pudiéndose decir, sin separarse mucho de la verdad. que no le había. El de Stevens, compuesto mucho antes del establecimiento de la Academia Española, puede servir de poco; pues sobre ser muy incompleto se opone, como tan viejo, a la Ortografía, y a los principios de la Sintaxis y de la pronunciación establecidos por la citada Academia. Pineda, que siguió a Stevens, no ha hecho sino mutilarle, y añadir a sus yerros, que ya eran muchos, la falta grave, inexcusable y aun temeraria, de apartarse de intento del systema gramatical de la Academia, pretendiendo subrogar su autoridad propia en lugar de la de un cuerpo de literatos especialmente ocupado por instituto en estudiar su lengua y en perfeccionarla, como felizmente lo ha conseguido. -A estos dos lexicógraphos se siguió Delpino, cuyo Diccionario Inglés y Español, más conforme a los verdaderos principios que los de sus predecesores, fué después corregido y aumentado por Baretti. La obra de este último, en un tomo en fol. pareció en Londres en 1778, y fué reimpresa en León en dos tomos in4.° en 1786, baxo el título supuesto de Londres. Pero a pesar de las numerosas adiciones y correcciones, que dice el autor había hecho al Diccionario de Delpino, el suyo es tan incompleto e inexacto, que se debe mirar como guía poco segura, y casi siempre insuficiente. Además de los Diccionarios Inglés y Español y Español e Inglés, que acabo de mencionar, he sabido que había uno recientemente impreso en Madrid, en 4 tomos en 4.°, compuesto por Thomas Connelli y Thomas Higging, confesores de la familia Real… -Lista alfabética (a dos cols.) de nombres propios de personas.
-Catálogo alfabético (a tres cols.) de los verbos (ingleses) cuya consonante final se duplica o repite en el pretérito activo y ambos participios, y de los verbos irregulares cuyo consonante final se repite en el participio activo. – Texto del Diccionario español-inglés, que es la parte primera (a tres cols.)


1808.

751. Diccionario de faltriquera, ó sea portátil Español-Alemán y Alemán-Español por Juan Daniel Wagener Doctor y Profesor. Tomo primero que contiene el Diccionario Español-Alemán aumentado con muchísimas voces importantísimas que no se encuentran en los otros Diccionarios hasta ahora publicados. Se hallará en Berlin MDCCCVIII en casa de los Señores Voss, que costearon la impresión. (Al fin: ) Berlin, 1808. Gedruckt bei Carl Friedrich Amelang, Neue Friedrichsstrasse No 56. 4.° men. -2 hs. prels. + 815 págs. Port. -Adv. – Texto, a tres cols.
El segundo volumen, impreso en 1809, contiene la parte alemana-española, que a nosotros no nos interesa.

1822.

752. Diccionario Universal Español-Latino, dispuesto por D. Manuel de Valbuena, individuo de las Academias Española y Latina Matritense. Madrid en la Imprenta Nacional. Año de 1822. Se hallará en la librería de Calleja, calle de Carretas.
Fol. -2 hs. Prels. + 1.124 págs.
Port. – Dedicatoria: Al Rey. Señor: Don Manuel de Valbuena publicó, bajo los auspicios de V. M. el Diccionario latino-español, que ha sido recibido con general aceptación, y reimpreso hasta la cuarta vez por su notoria utilidad; y ocupado muchos años en formar el español-latino, me encargó en los últimos instantes de su vida que ofreciese a V. M, este nuevo Diccionario como una prueba de agradecimiento a tantos favores como V. M. y la Nación entera aplaudirán un trabajo minuciosísimo en beneficio de la mejor educación, por la cual se desveló Valbuena toda su vida, y acogerán con benignidad una obra, que si tiene algunas imperfecciones, ofrece todos los elementos necesarios para que una mano laboriosa llegue a hacerla clásica con algunas correcciones. Y habiéndole ayudado mi corto talento por espacio de cuatro años a coordinar y rectificar los trabajos que tenía hechos, y que sus continuos males le impedían dirigir; cumpliendo con la última voluntad del distinguido, laborioso y buen patriota D. Manuel de Valbuena, y el deseo de su digna viuda, ruego a V. M. reciba y proteja esta obra con la amabilidad con que se ha dignado acoger otras del mismo autor. Señor: A los R. P. de V. M. -Antonio Martín de Heredia. – Texto, a dos cols. -Lista de voces anticuadas, a tres columnas. Se ha reimpreso varias veces en París.

1823.

753. Diccionario autorizado de la lengua española, por D. Bartolomé José Gallardo.

Su autor ha dejado escrito que perdió el original manuscrito de este Diccionario, juntamente con otros varios, el día de San Antonio, 13 de junio de 1823, al trasladarse de Sevilla a Cádiz. Hasta el día ignoro el paradero de esta obra.

1826.

754. Diccionario de la Academia Española. Edición abreviada por D. Vicente Gonzalez Arnao, de la última hecha en Madrid en 1822. París, en la librería de Parmantier, calle Dauphine, n.° 14. MDCCCXXVI. (A la vuelta de la anteport.:) París, imprenta de Cosson, calle Saint-Germain-des-Prés, n.° 9.
4.° -Dos partes en dos vols. -Parte primera: IV -704 págs. -Anteport. -Port. -Adv. – Texto, a dos cols. (A-F). -Parte segunda: 2 hojas prels. + desde la pág. 705 hasta la 1.536 + 2 págs. finales. -Anteport. -Port. – Texto, a dos cols. -Abrevs.

1831.

755. Diccionario de las lenguas española e inglesa de Newman y Baretti, en el cual se definen y explican todas las palabras en sus diversas significaciones. Quinta edición, aumentada con un gran número de voces sacadas de los mejores autores, tanto ingleses como españoles; corregida y mejorada muy considerablemente en las definiciones y acepciones de las palabras, y enriquecida con una copiosa lista de nombres geográficos y otra de nombres propios. Por el Dr. D. Mateo Seoane. Londres, Villami Clowes, 1831.
2 vols, en 8.° may. -El primer tomo contiene la parte española-inglesa.
D. Vicente Salvá ayudó al Dr. Seoane, no solamente a revisar la mayor parte de este Diccionario palabra por palabra, contribuyendo a mejorarlo, sino que le ayudó también en la tarea material de corregir las pruebas de imprenta.

1838.

756. Diccionario de la lengua castellana, por la Academia Española, reimpreso de la octava edición publicada en Madrid en 1887, con algunas mejoras, por D. Vicente Salvá: París, J. Smith,
1838.

-Segunda edición, mucho más correcta que la primera, según se demuestra a continuación de la Advertencia preliminar: París, J. Smith, 1841.

1842.

757. Diccionario portátil y económico de la lengua castellana más completo que cuantos se han publicado hasta el día, incluso el de la Academia Española. Por B. C. H. I. P. S. Barcelona, imp. de Juan Roca y Suñol, calle Escudellers, 53, 1842.
8.° -911 págs. + 1 de errat. Anteport. -Port. – Pról. -Abrev. – Texto, a dos cols. – Errat.

758. Panléxico, diccionario universal de la lengua castellana. El diccionario de la rima. -de los sinónimos. Vocabulario de varones ilustres. -de la fábula. Gramática en una tabla sinóptica con el tratado de los tropos. Vocabulario de Medicina. Vocabulario de Historia natural. -de Geografía. Lexicología. Vocabulario etimológico. La ciencia nueva, ó ontología y logística. Por D. Juan Peñalver. Tomo primero. Madrid. Imprenta de Ignacio Boix, editor. Calle de Carretas, núm. 8. 1842. Folio. -2 hs. prels. + 802 págs. + 42.
Port. – Ded. del editor a D. Joaquín de Fagoaga, Director del Banco español de San Fernando. -El editor al público. -Explicación de las abreviaturas. – Texto, a tres columnas. -Advertencia (sobre las páginas que siguen con nueva foliación, las cuales contienen, a seis columnas, voces nuevas, acepciones nuevas, definiciones nuevas, etimologías y correcciones).
El tomo segundo es el Diccionario de sinónimos de Olive, y el tercero el Vocabulario de la fábula por López Pelegrín (Abenamar), etc.
He aquí el plan de la obra, según el prospecto que se publicó en la Gaceta de Madrid:
Orden analítico.
Objeto primero. – Significación de las palabras.
Primera derivación. -Uso de las palabras.
Segunda derivación. -Nomenclatura de las palabras.
Tercera derivación, – Pronunciación de las palabras.
Cuarta derivación. -Ortografía.
Quinta derivación. -Etimología.
Sexta derivación. -Diccionario.
El objeto primero y sus dos inmediatos coderivados, respecto de su forma teórica, es:
1. La gramática.
2. Los tropos.
Y con las reflexiones sobre todas estas nociones, sobre sus relaciones de identidad, de comparación, de analogía, de formas, de generalización, en una palabra, de las leyes que presiden a su origen, a su generación y combinación, formaremos una ciencia que llamamos lexicología.
Sometiendo esas mismas leyes a un nuevo análisis, nos elevaremos a los hechos primitivos de todo conocimiento, a las primeras ideas, elementos de todos los productos de la inteligencia, a las lej,es de su combinación y deducción, que forman las series infinitas que se llaman ciencias. Esta parte de nuestro trabajo, a falta de otro nombre más adecuado, la denominaremos la ciencia nueva, o la ontología y logística.
Consideramos en nuestro plan como objetos accesorios, si bien necesarios a los usos de la escritura y lectura, los vocabularios enunciados al principio de este prospecto.
Tales son las materias que abraza la inmensa obra que ofrecemos al público, no menos útil a los sabios que a todas las demás clases de la sociedad. Pero como habrá quienes por gusto o necesidad quieran más bien tener alguna de las diferentes partes de la obra, la hemos dividido en tratados por
el siguiente orden, que no es el que nosotros hubiéramos adoptado, sino el de personas a cuyo deseo hemos diferido por motivos particulares:

I. Diccionario de la lengua castellana. -En él comprenderemos todas las voces del lenguaje usual, sus accidentes gramaticales, su significado propio y sus acepciones diversas, observando el principio de la filiación de las ideas. Las definiciones serán explicativas, breves y claras; y rara vez usaremos las sinonímicas, tan cómodas para la pereza y la ignorancia, y que sólo sirven, por lo general, para hacer incomprensible la lengua más exacta y precisa. Las emplearemos en los muy pocos casos en que una palabra no puede ser descompuesta en sus elementos, y cuando, como dice el sábio autor de la formación mecánica de las lenguas, a las ideas vagas responden términos vagos, necesarios para la pintura exacta de las ideas, pero que no admiten una verdadera definición.
Y al paso que huimos con cuidado de las definiciones sinonímicas, procuraremos con no menos cuidado agrupar a continuación de una misma palabra todas sus definiciones sinonímicas. Llamamos así las que representan la misma idea considerada bajo diferentes puntos de vista. Reunidas, forman la análisis más completa que poseemos de todos los entes materiales y metafísicos, y son uno de los principales fundamentos de los progresos actuales y futuros de la razón humana. Estas diferentes formas de un mismo pensamiento son en la lengua usual lo que las trasformaciones de figuras en la geometría y las trasformaciones de expresiones en el cálculo, sin las cuales no podríamos hallar, en el mayor número de casos, las relaciones de identidad, de analogía, de generación, de generalidad entre las diversas verdades, y nuestros conocimientos se limitarían a las deducciones intuitivas de las ideas primarias y de los hechos primitivos.
Orden de las palabras, el alfabético.
Ortografía, la más usada.
II. Diccionario de la rima.
III. Diccionario de los sinónimos. -En esta parte de nuestro trabajo procuraremos que sea la más completa posible, y la lengua castellana tendrá por la primera vez un Diccionario de sinónimos. Acompañará a éste.
IV. El vocabulario de varones ilustres. -Contendrá el nombre de ellos, su verdadera ortografía y el año de su muerte.
V. Vocabulario de la fábula.
VI La gramática en una tabla sinóptica, a la que acompañará el tratado de los tropos.
VII. Vocabulario de medicina.
VIII. Vocabulario de historia natural.
IX. Vocabulario de geografía.
X. Lexicología. -En este tratado estudiaremos las raíces, las preposiciones y las terminaciones. Clasificaremos estos elementos de la palabra como los naturalistas las plantas: por órdenes, géneros, especies y variedades. Daremos sus caracteres, y tendremos el modo de reconocer a la simple vista cuál es, en una palabra, su raíz, su preposición, su terminación; si consta de uno, de dos o más elementos, y la resolución general de estos problemas, el uno analítico, el otro sintético:
1: Dada una palabra, descomponerla en sus elementos.
2: Dados sus elementos, formarla.
XI . Vocabulario etimológico. -No reduciremos este trabajo (y seria mucho) a las etimologías inmediatas latinas, griegas y árabes. Subiremos más alto, hasta donde es posible subir. Para nosotros las palabras no son obra de la casualidad ni de ninguna convención, sino de principios verdaderos,
eternos; de métodos de análisis y sintaxis, en los que resplandece todo el poder de la inteligencia humana.
Nosotros haremos ver cómo los elementos del lenguaje se hallan en la organización del hombre, y los medios fáciles, sencillos, claros, naturales de la formación de las palabras.
Las de significación más general, más vasta, más extensa, fuera de las cuales no hay más análisis, serán para nosotros primitivas.
Todas las que representen esa significación modificada, derivadas.
La combinación de dos o más primitivas, compuestas.
A estos dos medios de formación añadiremos el de comparación, por el que, sin aumentar el número de los primitivos, se representa el nombre de un objeto por el de otro. Por ejemplo, el primitivo mar, que significa luz, fué la raíz de las voces cuyo valor tiene alguna relación con el de luz: el griego Hermer-a, día; la palabra esmeral-da, etc.
A la comparación referiremos las relaciones primitivas: la luz, la grandeza y pequeñez, la igualdad y desigualdad. la altura y profundidad. lo largo y ancho, lo sonoro y lo que no lo es, la resistencia y el vacío, la solidez y la. fluidez, la dureza y la blandura, el movimiento y el reposo; lugar, extensión, proximidad, etc.; multitud, unidad. número, tiempo, duración, sucesión, anterior, posterior, primero, segundo, etc.
Cada una de estas relaciones son el orígen de una multitud de palabras generales, y éstas a su vez son el nombre de un gran número de objetos enlazados entre sí por esta relación común.
De esta clase de palabras nacen los epítetos y los nombres abstractos que denotan modificaciones y no seres.
De las primitivas, derivadas, compuestas y abstractas, relativas a los objetos físicos o modificaciones físicas de estos objetos, nacen también por el mismo principio de comparación todos los nombres del Diccionario intelectual de las ideas que no caen bajo los sentidos de los términos figurados.
Referiremos las palabras figuradas a tres clases:
Sinécdoque.
Metonimia.
Metáfora.
Las voces estarán dispuestas en nuestro vocabulario etimológico de manera que puedan ser halladas por raíces y por orden alfabético.
XII. Ontología y logística. -Cuando se concibe una ciencia nueva, no se halla en ninguna lengua término que la designe. Así, pues, no queda otro arbitrio que inventarle o dar a alguno de los usados nueva significación. Hemos preferido este último medio.
Contendrá esta parte:
1: Los conocimientos primitivos.
2: Su carácter.
Los conocimientos primitivos estarán caracterizados por una identidad: la de ser a un mismo tiempo percepción y juicio.
3: Los conocimientos derivados.
4: Su carácter.
El carácter de estos conocimientos es el de estar separados del espíritu por el intervalo del espacio y del tiempo.
5: Ideas elementales.
6: Teoría de los productos racionales.
Formas representativas. -Llamamos así a las diferentes expresiones de productos racionales representadas por una identidad:
1: Teorías de las formas respectivas.
2: Ley de variación de las formas.
3: Símbolos de las formas.
4: Series de formas.
5: Leyes generatrices de los términos de estas series.
6: Reconstrucción de todo el sistema racional en las ciencias,
7: Nuevos descubrimientos.
Produjo esta obra viva y sangrienta polémica en la Gaceta de Madrid, en donde aparecieron los artículos siguientes, siendo de advertir que los que van firmados por Un suscritor, y que contienen el principal ataque al Panléxico, son obra de D. Juan Nicasio Gallego.

Desengaño de ilusos.
Pocos días hace salió a luz, junto con el Diario de Avisos de esta corte, el proyecto de un Diccionario universal de la lengua castellana, ofreciendo maravillas. En él se promete seguir un orden analítico, concebido del modo siguiente:
1: Significación de las palabras.
2: Uso de las palabras.
3: Nomenclatura de las palabras.
4: Pronunciación de las palabras.
5: Ortografía.
6: Etimología.
7: Diccionario con sus dos objetos coderivados, que son la gramática y los tropos.
Antes de pasar de aquí, no pude menos de admirarme de un orden analítico tan parecido al desorden. ¿Qué querrá decir (me preguntaba yo) nomenclatura en las palabras? Nombres y palabras, ¿no son lo mismo? Nomenclatura de las cosas, nomenclatura de tal o tal ciencia, lo comprendo muy bien; pero esto de nombres de los nombres no lo alcanzo. ¿Y qué orden analítico es éste, según el cual se han de poner primero la significación de las palabras y el uso de las palabras que su nomenclatura? Mala espina me dio esta monserga, no menos que el título de Panléxico, que me pareció elegido con el objeto de fascinar al gran número de gentes que se pagan de voces exóticas y de frases ampulosas, aunque no las comprendan. Sin embargo, al ver la seguridad y el tono dogmático con que ofrece además un Diccionario de la rima, otro de sinónimos (ahí es nada), otro etimológico (friolera), otro de varones ilustres, otro de la fábula, otro de medicina, otro de historia natural, otro de geografía, y por añadidura la gramática en una tabla sinóptica acompañada del tratado de los tropos y qué sé yo cuántas cosas más, dije para mí: ¡Gracias a Dios que ya podrá,
de hoy en adelante, gloriarse España de haber dado el ser a un hombre grande, superior a su época y a todas las épocas!
Este debe ser un genio sublime, privilegiado, que después de haber consumido muchos años en tan largas y metafísicas indagaciones, viene a pasmar al mundo con el fruto de sus vigilias. ¡Un Diccionario de sinónimos, cuando Huerta, Cienfuegos y Jonama no se atrevieron a más que a presentar con desconfianza y timidez unas brevísimas muestras por vía de ensayo! ¡Un Diccionario etimológico de la lengua castellana, que no sólo supone un conocimiento profundo de este idioma, un examen de cuantas obras se han escrito en él desde el tiempo de San Fernando para observar la formación gradual de las voces, del giro de las frases y de los rodeos por donde fué poco a poco llegando al estado de perfección en que nos lo legaron los Mendozas, los Saavedras y los Moncadas, sino también una consumada pericia del latín, del griego, del hebreo, del árabe y de otros idiomas que han contribuido con voces y locuciones a formar, como hilos de agua, el copioso raudal del lenguaje castellano!… ¡Empresa atrevida, grandiosa, magnífica!… Vuelto a poco rato del asombro con que me embargaron el ánimo estas consideraciones, concluí la lectura del prospecto, y aun la repetí con más detención. Entonces, al reflexionar con calma tanta charla sin sentido, tanta bambolla y arrogancia, y tan petulante y grosero desprecio del Diccionario de la Academia española, fruto de más de un siglo de incesante trabajo y de literatos más distinguidos de su época, me confirmé en mi primer recelo, y tuve por seguro que el tal prospecto era una nueva trampa para engañar a los incautos, y llenar los bolsillos a su costa. El verdadero sabio es urbano y modesto; la ignorancia siempre ha sido atrevida.
La curiosidad de ver comprobada o desmentida mi sospecha, hizo que tan luego como vi anunciado en el Diario de Avisos del 4 del corriente el primer cuaderno o entrega del Panléxico, me apresurase a desembolsar mis seis reales, y a recorrer los cinco pliegos de que consta. El primer efecto que produjo en mí el nombre del autor fué dar una carcajada que duró tres minutos.
¿Y es éste el grande hombre que yo me prometía? ¡D. Juan Peñalver! ¿Qué carrera literaria ha hecho? ¿Qué títulos tiene a la confianza del público? ¿Qué cátedras ha desempeñado? ¿Qué obras ha dado a luz? Cuatro artículos burlescos en El Jorobado y en El Mundo. A eso se reducen todos sus escritos. ¿Y es éste el que nos viene a enseñar el castellano, a inutilizar para siempre el Diccionario de la Academia, y a poner la ceniza en la frente a los Iriartes y Jovellanos, a los Clemencines y Arriazas, a los Quintanas y á los Listas? Volvió a acometerme la risa, y empecé a hojear el cuaderno. El tal Panléxico no es otra cosa que el Diccionario de la Academia española al pié de la letra, sin más innovación que haber suprimido las correspondencias latinas y las frases proverbiales, y alterado de tiempo en tiempo alguna palabra desatinadamente. El artículo A, que es el primero, lo trastorna el autor de arriba a abajo. Este es todo suyo. Léanlo los curiosos; cotéjenlo con el del
Diccionario, y digan cuál es el claro, el inteligible, y cuál el embrollado y confuso. Los demás son los mismos de la Academia, plantados allí literalmente y sin rebozo; de modo que después de calificar de bárbaras, impropias e inexactas casi todas las definiciones fundamentales del Diccionario, esas mismas copia una por una, sin faltar tilde. ¿Se hace creíble semejante audacia?
¿Puede calificarse de otro modo esta conducta, que comparándola con la de los foragidos, que antes de robar a los pasajeros empiezan por llenarlos de insultos? En suma, el tal Panléxico es una falsificación, una suplantación de la obra de la Academia, no furtiva y a escondidas, sino a las claras y en presencia del Gobierno y de la misma Corporación; no disfrazada con el título de compendio, o pretextando adicionarla o enriquecerla con notas o correcciones, que suele ser la capa de los editores fraudulentos de obras ajenas, sino presentándola como cosa nueva, fruto de su estudio y de su trabajo, con insolente menosprecio de las leyes y olvido de cuantas consideraciones pide la decencia pública, y del respeto que merece la capital de un pueblo culto. Veo que me enardezco por una circunstancia que no es mi objeto en el presente escrito: a la Academia toca reclamar contra tal atentado, y a los tribunales castigarlo y reprimirlo. Mi propósito, según lo dejo indicado arriba, se limita a desengañar a los que pueden caer en la trampa, esperando reportar utilidad y ventajas de este contrabando literario, como las suele proporcionar a los individuos en particular el contrabando de otros géneros, aun cuando por más serias y generales consideraciones cause gravísimos perjuicios al Estado. Así sucede con el tabaco fraudulento, que suele ser mejor y más barato que el de la tercena.
Aquí, sin embargo, acaece todo lo contrario: esta obra será inferior a la de la Academia, en medio de ser la misma, ya por la mutilación de las locuciones proverbiales y de la correspondencia latina, ya porque las poquísimas alteraciones que se hagan en ella redundarán en su deterioro, si hemos
de juzgar por la muestra. Item. será más cara, como lo haremos ver en pocos líneas. El Diccionario de la Academia consta de 200 pliegos, y cuesta, en pasta, 80 reales. El Panléxico (calculándolo por la primera entrega, cuyos cinco pliegos ocupa la materia contenida en aquél en cuatro y medio) deberá tener 220 pliegos, o sean 44 entregas, que, al precio de seis reales, importan 264 reales vellón. ¿Qué tal? Me parece que la diferencia es notable (I). -Sí; pero ¿y la ventaja del aumento de voces nuevas? -¿Dónde está ese aumento? He recorrido las tres primeras letras Aba, y en más de 80 artículos que comprende el Panléxico, no he encontrado sino una sola voz que no traiga el Diccionario; a saber: Abenor, anticuado, Abanicar (2) -Prescindiendo de la autoridad y crédito de este verbo, fundados en la suficiencia de Peñalver, ¿es noticia ésta de gran utilidad para los lectores? -Eso tendría valor si no viésemos que en las letras Aba tiene el Panléxico 85 artículos y el
Diccionario 64: preciso es, pues, que esta diferencia provenga de un buen número de voces aumentadas. -Esa es otra nueva tramoya de Peñalver para alucinar a los bobos. No hay semejante aumento: lo que hay es que el tal señor forma tres artículos de uno solo. La Academia, en beneficio del público, ha suprimido, por inútiles, los participios pasivos de los verbos de formación regular. En definiendo el infinitivo amar, es inútil poner amado, participio pasivo del verbo amado. Además, los verbos que tienen uso de los recíprocos los nota la Academia con una r en el artículo que los define como activos.
El Panléxico no lo hace así: de cada artículo de los referidos forma tres; v. gr.,

I: En el prospecto se dice que las entregas serán 24, y posteriormente que acaso llegarán a 30. Esta es nueva engañifa. Si en la primera entrega, con todas sus mutilaciones y sin aumento de artículos, comprende cinco pliegos la lectura que en el Diccionario no pasa de cuatro y medio, es evidente
que, guardando proporción, los 200 pliegos del Diccionario han de subir a 220 en el Panléxico: 220 corresponden a 44 entregas de cinco pliegos cada una; luego es otra engañifa prometer que no han de pasar de 30. Pero aunque así fuese, que no es posible, las 30 entregas importan 180 reales, que es más del doble del costo del Diccionario.
2: Hasta el año 32 estuvo este verbo en el Diccionario, y la Academia lo ha suprimido por desautorizado.

Abajado, Abajar y Abajarse; del artículo Abalanzar forma Abalanzado, Abalanzar y Abalanzarse, etc.

¿Es esto hacer aumentos o aparentarlos? Y ya que se habla de aumentos y voces nuevas, conviene que sepa el público que la Academia no admite voz alguna que no tenga en su apoyo dos autoridades de escritores de nota. Si prescindiera de esta regla podría duplicar el número de artículos de su Diccionario, desocupando todo un armario atestado de paquetes de voces nuevas,
apoyadas en autores no despreciables. -Supongamos que no tenga artículos nuevos; pero las mejoras, las enmiendas de Peñalver pueden realizar el mérito de su obra sobre la de la Academia. -Ya he dicho que las enmiendas son en cortísimo número pensando con eso justificar la usurpación
-¿Y qué enmiendas? Ahora lo veremos. Dice el Diccionario: Aborrecimiento, m. Odio aversion; y Peñalver; Aborrecimiento, masclino. Horror y aversión. No hay nadie tan escaso de razón que no conozca que horror es más que aborrecimiento. Un falsificador descarado inspira aversión y aborrecimiento; un asesino inspira horror. ¿Qué les parece a vmds. la tal enmienda? ¿Y es éste el que ha de escribir un Diccionario de sinónimos?

Vaya otra. Diccionario: Aborrecer, ant. Tener odio y aversión a una persona o cosa. Panléxico: Aborrecer, ant. Tener en horror y aversión. En este artículo, además del despropósito de confundir el horror con el aborrecimiento, se nota un fiero galicismo. Los franceses dicen: Avoir en horreur; nosotros decimos: Tener horror, aversion; v. gr.: A las fiestas de toros las tengo horror; no, las tengo en horror. En suma, para que se vea qué especie de enmiendas y supresiones hace el Panléxico, cotéjense con los del Diccionario sus artículos abad, abrillantar, academia, acción, acertar, acial, aclimatar, acompañar, acortamiento, acotar, acto, actor, acuerdo, acumular, achaque, aderezo, adobo, adolecer y otros semejantes. En todos éstos ha hecho Peñalver alguna alteración, ya suprimiendo alguna palabrita indiferente, ya una acepción importante, ya una parte de período necesaria para la inteligencia del mismo; en fin, cometiendo con cada pluma un desacierto, como lo verá el que guste de recorrerlos. Lo que de mis observaciones se deduce en limpio, es que el incauto que se suscriba al tal Panléxico (en caso nada probable de que se concluya su publicación) tendrá el Diccionario de la Academia mutilado y desfigurado por manos imperitas, privado de las correspondientes latinas y de todos los refranes y locuciones proverbiales, y costándole doble precio. La oferta de los vocabularios de sinónimos castellanos y de etimologías, ni la cumplirá Peñalver, ni jamás le ha pasado tal cosa por el pensamiento. Este es otro medio de llamar suscritores. Peñalver y Boix no se han propuesto, a mi entender, otra mira que defraudar a la Academia del fruto de su propiedad robándole el Diccionario: lo demás es pura charlatanería. ¡Intentona escandalosa sobre cuyo éxito tienen ya echadas sus cuentas! Si se deja correr, con esa ganancia nos hallamos. Si se nos demanda en juicio, tiempo se ha de pasar hasta que nos condenen. Entre tanto caen suscriciones, pillamos dinero, se despachan algunas entregas, y cuando todo corra turbio y nos corten el revesino, se quedarán los suscritores con un palmo de narices… y les estará bien empleado . -Un suscritor. (Gaceta 17 de septiembre de 1842.)
Señores Redactores de la Gaceta: He de merecer a Vds. que, en cumplimiento de la ley vigente de imprentas, se sirvan insertar en las columnas de su periódico las siguientes líneas:
En el número de la Gaceta correspondiente al sábado, día 10 del presente mes, se lee un artículo que con el epígrafe Desengaño de ilusos se dirige a impugnar la publicación del Panléxico, o sea Diccionario universal de la lengua castellana, que he tomado por mi cuenta.
Si en el referido artículo sólo se tratara del poco o mucho mérito de la obra; si el suscritor que lo firma hubiera criticado literariamente el Diccionario, no molestaría yo a Vds. señores Redactores, ni me molestaría tampoco en contestar; pues tan ardua cuestión está ya sometida al fallo del público, compuesta para decidirla de los hombres ilustrados e imparciales; pero el artículo se ha escrito con el objeto poco noble de atacar por medio de la prensa una especulación mercantil, con el siniestro fin de perjudicarme en mis intereses, y aunque las intenciones del suscritor, desembozadas en su
escrito, también merecen todo mi desprecio, voy, sin embargo, a decir dos palabras, no por su respeto, sino por respeto al público y a mis amigos, ya que hemos llegado a unos tiempos en que para no quedar mal tiene un hombre que desatender ocupaciones precisas, y replicar a todas las impertinencias o calumnias que el charlatanismo o la mala fé abortan contra él.
Dice en el artículo que el Panléxico es una falsificación, una suplantación de la obra de la Academia; que Peñalver y Boix no se han propuesto otra mira que defraudar a la Academia del fruto de su propiedad robándole el Diccionario; y concluye con estas chocantes palabras que revelan el pensamiento y el objeto de su autor: Entre tanto caen suscriciones, pillamos dinero, se despachan algunas entregas, y cuando todo corra turbio y nos corten el revesino, se quedarán los suscritores con un palmo de narices, etc.
Mucho estimaría yo saber qué es lo que el suscritor habrá entendido por las palabras fruto de la propiedad de la Academia, aplicadas al Diccionario de la lengua castellana: tampoco sé en qué consiste esa propiedad que se quiere inventar ahora; pero dejemos esto, porque si la Academia se cree defraudada con la publicación del Panléxico, expedita tiene la acción de los tribunales, cuyo fallo en tal caso esperaré con la conciencia tranquila. Por otra parte, si el Panléxico no tiene el
menor mérito, si nada vale, si va a corromper el habla, ¿por qué a renglón seguido se asegura que es un robo hecho a la Academia, cuya obra se ensalza hasta las nubes? Contradicción monstruosa que nos conduciría a un dilema que por deferencia a corporaciones no quiero establecer. En cuanto a las últimas frases del artículo, entienda el suscritor, aunque estoy cierto de que lo sabe, que todas las ofertas que he hecho al público las he cumplido; que nunca he tenido necesidad para mis empresas de disponer del importe de las suscriciones, y que si no se concluyese la publicación del Panléxico
(cosa muy distante de mi pensamiento), nada perderían los suscritores; porque mi honradez, mi probidad son bien notorias, y afortunadamente nada pueden temer de los insultos e insultantes ataques de escritores que se cubren el rostro con una careta. -Ignacio Boix.
(Gaceta 12 de septiembre de 1852.)

En la Gaceta de ayer 12 del corriente hay inserto un artículo firmado por el impresor D. Ignacio Boix, en que refiriéndose al mío del 10, intitulado Desengaño de ilusos, dice que desearía saber qué es lo que entiendo yo por las palabras usurpar el fruto de la propiedad de la Academia aplicadas al
Diccionario de la lengua castellana, y en qué consiste esa propiedad. Esta pregunta es tan candorosa, que no es posible negarle una contestación, aunque breve; pues como dice el mismo señor, no hay para qué ventilar un punto que han de decidir los tribunales.
Entre tanto, ¿quién no se ha de reír de que, copiando el Sr. Boix artículo por artículo el Diccionario de la Academia, estampe al reverso de su portada que aquella obra es propiedad suya, y nadie podrá reimprimirla sin su consentimiento, y venga ahora con la mejor fé del mundo preguntando de dónde le viene a la Academia la propiedad que reclama?
La propiedad do la Academia consiste en que el Diccionario conocido con aquel nombre es obra exclusivamente suya. La Academia concibió el proyecto: de la prolija lectura de muchas obras de todos tiempos entresacó los millares de voces que contiene; aplicó a cada una el significado conveniente, apoyándolo en dos autoridades, por lo menos, de escritores de buena nota; procuró deslindar por los mismos medios las diferentes acepciones de cada palabra; recorrió y explicó la inteligencia de las frases adverbiales relativas a cada artículo, y de los adagios correspondientes a los mismos; meditó y definió del modo más breve, claro y exacto la significación de las voces una por una, y, en suma, formó su Diccionario, el cual está actualmente imprimiendo por la novena vez, aumentado con muchas palabras que el uso general ha ido autorizando, y mejorado con las innumerables correcciones a que ha dado lugar el prolijo examen de su obra. Tales son los títulos que alega la Academia a la propiedad de este Diccionario, sin que por eso niegue a nadie la facultad de hacer otros nuevos, con tal que lo sean; pero se opondrá a cuantos se tomen la libertad de apoderarse de su trabajo, trasladando sus artículos literalmente, o coincidiendo, o alterando, o suprimiendo de tiempo en tiempo alguna palabra o expresión para legitimar aparentemente el desafuero.
Da fin el Sr. Boix a este párrafo con las palabras siguientes: Si el Panléxico no tiene el menor mérito, si nada vale, si va a corromper el habla, ¿por qué a renglón seguido se asegura que es un robo hecho a la Academia, cuya obra se ensalza hasta las nubes? ¡Contradicción monstruosa! etc.
Yo se lo explicaré a V. Sr. de Boix, y verá cómo tal contradicción no existe: por el pronto, diré a V. que no hay ni una sola palabra en mi artículo anterior dirigida a encarecer hasta las nubes, ni aun hasta las tejas, el mérito del Diccionario. Deshecha esta equivocación, óigame V.
Abono, m. La accion y efecto de abonar. // Agr. El estiércol o cualquier otro beneficio que se echa en las tierras. // En las cuentas la admisión y aprobación de las partidas, y también el recibo que se da o el asiento que se hace de lo que se cobra. En los asientos de rentas y otros contratos la responsabilidad o fianza que otro da de que el que contrata cumplirá lo que ofrece.
Aclimatar, a. Connaturalizar o acostumbrar al clima. Dícese con propiedad de las plantas cuando se introduce su cultivo en algún país de diferente temple.
Acogido, m. El conjunto de yeguas o muletas que entregan los pegujareros al dueño de la principal yeguada para que las guarde y alimente por precio determinado. // En la Mesta el ganado que admite en su dehesa el dueño de ella o el que la disfruta, pero que no adquiere posesión y está
sujeto a que los eche cuando gustare el principal.
Acompañado, for. El juez nombrado para que acompañe en el conocimiento y determinación de los autos al que recusó la parte. Dícese también del escribano que nombra el juez para acompañar al que ha sido recusado. El médico o cirujano o cualquier perito que acompaña a otro ú otros para determinar con ellos alguna cosa de su facultad.
Aquí tiene V. por vía de muestra, cuatro artículos literalmente copiados del Diccionario de la Academia. No quiero preguntar a V. si se ha quebrado mucho la cabeza el Sr. Peñalver para averiguar la significación de ellos y para ordenarlos y definirlos. Sólo diré que si todos fueran tan literales como éstos, el Panléxico sería tan bueno o tan malo como aquél, porque serían una misma cosa, dejando a un lado las correspondencias latinas que faltan al último. Pero lea V. el siguiente:
Achaqne, m. Indisposición o enfermedad habitual. // El ménstruo de las mujeres. // met. Lo mismo que asunto o materia; y así se dice: poco sabe fulano de achaque de amores. // met. Excusa o pretexto para alguna cosa. // met. Vicio o defecto común o frecuente. for. Multa o pena pecuniaria.
Sólo tiene uso hablando de las que imponen los jueces del concejo de la Mesta. (Siguen los adagios, que siempre suprime el Panléxico.)
Este artículo está todo él copiado del Diccionario al pié de la letra, a excepción de la parte tachada que suprime Peñalver. Esta parte es cabalmente la que determina el único caso en que Achaque significa asunto o materia. Por consiguiente, su supresión generaliza la equivalencia de las dos voces, con arreglo a lo cual se juzgará cualquiera autorizado a emplear una y otra indistintamente y dirá si se ofrece: El achaque de la Iliada es la guerra de Troya. La cuestión del libre albedrío es un achaque muy árduo.
¿Lo va V. ya entendiendo, Sr. de Boix? ¿Ve V. cómo no hay contradicción alguna en que, siendo el Panléxico un plagio del Diccionario, puede una adición o supresión desatinada desnaturalizar el original, convirtiéndolo de bueno en detestable?
Réstame sólo contestar a un reparillo de V. sobre las últimas palabras del postrer párrafo de mi artículo, en que empleaba yo la expresión vulgar de que los suscritores del Panléxico se quedarían con un palmo de narices, y les estaría bien empleado. Interpretando V. mis intenciones, entiende
que me refiero a la pérdida de sus intereses, y lamentándose de ello asegura y encarece su probidad. No diré yo ciertamente el que la ponga en duda, ni tal es el sentido que fué mi ánimo dar a dicha frase. Mientras el Diccionario de la Academia, en conformidad con lo dispuesto por Reales órdenes, sirva de texto legal para determinar la inteligencia de las voces y expresiones castellanas, fuerza será que lo consultemos y nos atengamos a su explicación. En el artículo Palmo dice así:
Dejar a uno con un palmo de narices, fr. met. Chasquear á alguno privándole de lo que esperaba conseguir. Ningún escritor esperaba conseguir interés, con que es claro que mi expresión no se refería a semejante cosa. ¿Cuál, pues, era el chasco? Contar con un Diccionario magnífico y ver suspendida la edición; o bien, creyendo que era muy bueno, encontrarse con uno detestable.
He fundado el sentido de mi dicho en la autoridad del Diccionario de la Academia, y esa por ahora no admite réplica. Cuando el Panléxico lo inutilice y arrincone por su portentosa superioridad, es probable que se mande dirimir por él toda duda en materia de lenguaje, y a f e que entonces se han de ver cosas buenas, y, sobre todo, novedades de bulto. Diremos Acolitoen vez de acólito; Aculla en vez de acullá; Acustica en vez de acústica; Acuatil por acuátil; Abrego por ábrego; Acemila por acémila, y veremos la interjección Ábate convertida en abate, que será cuanto haya que ver. Así escribe el Panléxico éstas y otras voces. -El suscritor consabido.
(Gaceta 13 septiembre 1842.)

Dos cuestiones hay que ventilar acerca de la publicación de esta obra: una literaria y otra legal. La literaria está decidida en pocas palabras. ¿Cuál es el objeto de un Diccionario del lenguaje común de cualquier idioma? Y digo común para dejar a un lado los vocabularios especiales de las artes y ciencias. El objeto es dar a conocer las voces que lo componen, informándonos de su carácter gramatical, de sx significado, de su pronunciación y de su escritura, ¿Llena el Panléxico estos objetos? No. Pruebas. Abecedario, adj. Alfabético. Abecedario no es adjetivo, sino sustantivo: luego en la parte gramatical se da una idea falsa de esta voz. Abecedario no significa alfabético, sino alfabeto; Absorber no significa sorber con fuerza: luego se da una idea falsa del significado de estas voces.
Agata, Acróstico, Acromático, Acústica, son voces esdrújulas, y el Panléxico las presenta como de pronunciación llana, o sea cargando la voz en la penúltima sílaba: luego se da una idea falsa de la pronunciación de dichas voces.
Ágata, Acróstico, Acromático, Acústica, las escribe el Panléxico sin acento alguno, debiendo tenerlo en la antepenúltima sílaba; luego se da una idea falsa del recto modo de escribir dichas voces.
Hé aquí probado que ninguna confianza puede dar el Panléxico al que, dudando acerca de cualquiera de los indicados puntos, acuda a dicha obra.
Examinemos ahora la cuestión legal, tan desfigurada por la ignorancia, la ligereza o la parcialidad en la mayor parte de los periódicos que la han tocado.
Dicen unos que se acabó el tiempo de los privilegios exclusivos, y, por consiguiente, cualquiera puede escribir y publicar un Diccionario de la lengua castellana sin que la Academia Española tenga derecho alguno a impedírselo. Esta es una verdad de Pero Grullo que nadie ha negado, reconocida por la Academia, la cual, habiendo publicado una Gramática y una Ortografía de nuestra lengua, ha visto publicarse varias en estos últimos años sin hacer a ello la más mínima oposición. De componer a copiar hay una gran distancia.
Otro sale con la badajada de que las palabras son libres como el aire y, están a disposición de todo el mundo. ¿Quién lo niega? Las palabras sí, pero no las obras. Valiéndose de esa libertad, y empleando las palabras del modo que quisieron, compuso Fr. Luis de León La Profecía del Taso, Cervantes El Quijote y Mariana su Historia de España. ¿Deduciremos de eso que si vivieran estos autores podría cualquiera reimprimir dichas obras sin su beneplácito? No por cierto.
Demostrada la incongruencia de tales variedades, fijemos la cuestión legal en términos claros y precisos. La Academia Española es autora del Diccionario de la lengua castellana. Malo o bueno, está compuesto por ella; ha ido haciendo reformas en él según lo ha creido conveniente; lleva publicadas ocho ediciones, y actualmente se está imprimiendo la novena. Para llevar a cabo esta obra fué preciso:
I . Reunir el inmenso número de voces usuales del idioma, y comprobar su legitimidad y significación con el testimonio de varios autores de conocido crédito, de modo que para estampar una palabra y deslindar sus varias acepciones, fué menester recorrer inmensidad de libros; operación prolija y enfadosa, y sólo posible en muchos años y por un cuerpo numeroso que distribuye tan pesada tarea entre sus individuos.
2: Buscar y apropiar a cada artículo los refranes y locuciones proverbiales, y explicar el sentido moral de cada uno de aquéllos y de éstas.
3: Investigar la verdadera significación de todos los modismos y frases de uso general, en las cuales palabras, combinadas de una manera particular, forman muy diferente sentido del que les es propio.
4: Ajustar la correspondencia latina de las voces castellanas que no expresan ideas nuevas y desconocidas de los romanos.
5: Meditar y decidir cuándo el uso de palabras, introducidas de idiomas extraños, es tan general y admitido que deban prohijarse como españolas, como igualmente las voces peculiares de artes y ciencias, que han llegado a vulgarizarse en términos de merecer contarse entre las del lenguaje común.
6: Ordenar, caracterizar y definir uno por uno los millares de artículos después de investigados, comprobados y reunidos. ¿Puede nadie poner en duda que el Diccionario de la Academia, resultado de estos trabajos, es una propiedad suya? Ahora bien: ?Es lícito imprimir y publicar una obra
ajena sin licencia de su dueño, con el pretexto de compendiarla, adicionarla o hacer en ella leves alteraciones o comentos? Esta es la cuestión: todo lo demás es incongruente, ocioso, inoportuno; y esta cuestión está terminantemente decidida por el decreto de 4 de enero de 1834, que dice así (art. 30):
Los autores de obras originales gozarán de la propiedad de sus obras por toda su vida, y será
trasmisiblea sus herederos por diez años.
Nadie, de consiguiente, podrá reimprimirlas a pretexto de anotarlas, adicionarlas, comentarlas ni compendiarlas.
Esta disposición legal, protectora de la propiedad literaria, alienta los ingenios, asegurándoles el fruto de su trabajo; estimula al estudio y al empleo de caudales, tiempo y vigilias, con la esperanza de la debida indemnización y justa recompensa, frustradas antes por avaros especuladores, acostumbrados a apropiarse, sin el menor escrúpulo ni trabajo, los productos del sudor ajeno. La
utilidad que de ella resulta a los escritores, alcanza igualmente a los impresores y libreros de buena fé, pues sin ella se verían ex-puestos a sufrir el desfalco que ocasionan los editores fraudulentos, cuya ganancia es segura por el más bajo precio en que pueden despachar las obras que nada les ha costado adquirir. Un autor tiene que deducir el capital de tiempo, ingenio y dinero empleado en componerla; otro tanto y más ha invertido el editor comprándola a su dueño; pero el defraudador ninguna anticipación hace, por lo cual puede sacar gran lucro, aunque la venda más barata, en perjuicio del legítimo y verdadero propietario. Así es muy de extrañar que el editor Boix se obstine en sostener que su Diccionario, copiado literal-mente del de la Academia en casi su totalidad, es un acto legítimo y legal. Si se dejó engañar por Peñalver, que le prometió una obra nueva, sufra con resignación el chasco, pues no tendrá mañana derecho a reclamar contra quien reimprima su Enciclopedia o sus Biografías, aun cuando no haga en ella otra innovación que añadir o suprimir algunas palabras de tiempo en tiempo.
Lo que Boix sostiene imprudentemente y por mera tema, equivaldría a cometer un suicidio si la ley no estuviera tan terminante, y fuera posible que el fallo fuese favorable. Tanta es su ceguedad. que no echa de ver que ya estarán preparándose algunas plumas para poner cuatro enmiendas y unas
cuantas notas a las obras de su propiedad que está publicando, sin excluir al mismo Panléxico, y reimprimirlas en sus bigotes. Tanta es su ceguedad. que estampando a la vuelta de la portada del Panléxico que aquélla es propiedad suya y nadie puede reimprimirla sin su permiso, con arreglo a la ley vigente, niega a la Academia la propiedad de su Diccionario original, al paso que la alega en favor de su Diccionario copia. ¿Qué ley es ésta que autoriza a Boix para reimprimir lo ajeno, haciéndolo suyo, y prohibe a los demás la reimpresión de las ediciones que llevan el nombre de Boix al frente? ¿Dónde se halla escrita esta ley del embudo que tiene fuerza incontrastable cuando favorece a Boix, y es un papel mojado cuando le perjudica? ¡Sobre literatura española! ¡Pobre comercio legal de librería si prevaleciese la máxima de que con añadir o suprimir algunas palabras fuese libre cualquiera de reimprimir los escritos originales de otro! ¡Hartos perjuicios están causando a los autores y editores las reimpresiones clandestinas que con poca conciencia aparecen cada día en perjuicio de tan sagrados intereses! Ruines muestras da de su legalidad y buena fé el escritor o impresor que se afana por cuantos medios puede por frustrar o desvirtuar la ley de 4 de Enero, única garantía contra los piratas de nuestra literatura. -Otro suscritor.
(Gaceta 18 de septiembre de 1842.)
Con el Diario de Avisos nos regaló Don Juan Peñalver una hoja volante tan atestada de disparates y falsedades, que no hay medio de refutarlas sino escribiendo un tomo, y en verdad no estamos tan de más que pensemos perder el tiempo en balde.
Muestra de falsedades. -Dice que en el Diccionario de la Academia se encuentran estos artículos: Arrepentirse, pesarle alguno, por pesarle a alguno. -Justicia, atributo de Dios, por lo cual, en vez de por el cual. -Notificado. Se aplica al sujeto que se le ha hecho la significación. Todo esto es falso, falsísimo. (Véanse estas voces en el Diccionario, última edición, págs. 70, 433 y 513.)
Muestra de disparates. -Dice que hay redundancia en decir la pluma de las aves, como si no se llamaran así los filamentos de ciertas especies de alumbre, que por esta circunstancia se llama alumbre de pluma. Pluma es también la que ahora estoy manejando, y ni aun es del reino animal.
Dice que en un artículo del Diccionario se halla la voz gruñendo, en lugar de
gruñiendo, palabra difícil de pronunciar. Este buen señor ignora que todos los verbos, cuyo infinitivo acaba en ñir, pierden la i en el gerundio. De lo contrario, de reñir se diría riñiendo; de gañir, gañiendo, y de ceñir, ciñiendo.
Dice también que el Diccionario comete un defecto en decir muy excelente, porque superior a excelente no hay nada. ¿Pues no dedica su obra a un excelentísimo señor?
No hay paciencia para oír tantos despropósitos, sin contar el absurdo de citar a Locke, Condillac y D´Alembert como autoridades en materia de lenguaje castellano.
En otro diario sale un nuevo campeón contestando a un artículo de la Gaceta de 17 del corriente, el cual, reconociendo que está prohibida la reimpresión de toda obra original sin permiso de su autor bajo ningún pretexto, dice que la de Peñalver no es la de la Academia, porque ésta se llama Diccionario de la lengua castellana, y aquélla se llama Panléxico, Es decir, que en mudando el nombre a una obra, ya puede cualquiera reimprimirla y hacerla suya. ¡Doctrina excelente que acostumbran poner en práctica los que se escapan de presidio; pero que los tribunales han dado en la gracia de no respetar cuando logran echarles mano! Verdad es que añade, en comprobación de que el Panléxico es obra diferente, que al Diccionario de la lengua española seguirán el de la
rima, el de sinónimos y otros y otros. Enhorabuena: si éstos son propiedad legítima del editor, nadie se opondrá a que los publique; mas eso no abonará en modo alguno la usurpación del de la Academia.
Por último, nos cuenta uno por uno hasta 179 artículos relativos a la primera entrega, en los cuales ha puesto la mano Peñalver. Pocos son, a la verdad, en comparación de los 1.867 que en ella se comprenden; pero aún serán menos si les damos un repaso ligero, que acreditará de camino el acierto y
caletrede este grande hombre.
Por el pronto es menester rebajar de aquel número varios artículos que no ha tocado Peñalver, a pesar de tener su estrellita corriente, y de estar inclusos en dicho catálogo, como acartonarse, acatar, acaudalar, afable, etc.
Hay otros muchos en que luce Peñalver la profundidad de su sabiduría; v. gr.: Acabalar, hacer cabal; Afinar, hacer fino; Acallar, hacer callar; Acardenalar, hacer cardenales.
El más rudo echará de ver la futilidad de tales definiciones, y, sobre todo, la inexactitud de las dos últimas, nacida de que, suprimiendo algunas palabras del Diccionario, generaliza acepciones que sólo tienen uso en casos especiales. Acallar (por ejemplo) no significa hacer callar en todos los casos, como da a entender Peñalver, sino a los niños que lloran, a las personas que piden lo suyo
prorrumpiendo en quejas y lamentos, como dice el Diccionario. El que diga fulano estaba hablando, pero zutano le acalló, hablará impropiamente.
Acardenalar (dice el Diccionario), hacer cardenales en el cuerpo. Peñalver, suprimiendo las últimas palabras, ha puesto: hacer cardenales. Dejada la definición en estos términos, cualquiera está autorizado para decir: En el último consistorio acardenaló el Papa á cuatro obispos.
Acañonear, a. (Diccionario). Disparar los cañones de artillería contra alguna fortificación, embarcación, cuerpo de tropa, etc. Peñalver dice: Acañonear, tirar cañonazos. Cuando se tiran al aire por vía de prueba o ejercicio, no se acañonea. Para aplicar con propiedad este verbo activo, ha de hacer forzosamente un objeto, sobre el cual recaiga su acción.
Acaso, m. Sin causa. Así define Peñalver este sustantivo. Agraviaría á mis lectores si me detuviese a demostrar este despropósito.
Acedera (Diccionario). Planta perenne, cuyas hojas tienen un gusto ácido, y se emplean crudas o cocidas para condimentar manjares. Esta definición, que da alguna idea de la planta y que la entiende todo el mundo, quiso enmendarla Peñalver y puso: Acedera. Planta jardinera de hermoso verde, refrescante, ácida, de que hay 31 especies. ¿No seria más del caso que nos diese alguna noticia del uso que de ella se hace, que no del número de especies? Esto será muy bueno para los botánicos, mas para el público no viene a cuento. Diremos de paso que la acedera no es jardinera, sino hortense; y en otro caso diríamos planta de jardín o de adorno, pues por acá no se conocen más jardineras que las que cultivan jardines, o las mujeres de los jardineros. Algunos emplean esta voz como sustantivo para designar un mueble de sala en que se colocan flores o macetas; pero es
acepción muy nueva, y há menester tiempo para aclimatarse.
Adherir (Panléxico). Estar pegado con fuerza. Para estar adherida una cosa a otra, no basta que esté pegada, sino que ha de ser con fuerza. Se ve que tiene afición Peñalver a este extraño modo de explicarse. Recordamos la definición de Absorber, que dice significa sorber con fuerza.
Acorrer, a. Correr con viveza y prontitud. Acorrer no significa otra cosa que socorrer, acudir al amparo de alguno. Por mucho que corra un muchacho o un gamo, que ciertamente lo hacen con viveza y prontitud. ¿dirá nadie que acorre? ¿Y cómo dice Peñalver a un verbo que reconoce por activo una significación de neutro?
Acumular, a. (Diccionario). Juntar y amontonar. Esto es lo que significa y nada más. Según Peñalver, es aumentar el cúmulo, el número de cúmulos. Prescindiendo de la oscuridad y algarabía, si existe un cúmulo, ya está empleada la acción del verbo sin necesidad de ningún aumento.
Advertir, a. (Panléxico). Ver al volverse hacia un lado. No es fácil contener la risa al leer esta definición. Desde hoy sabemos que para advertir algo es menester que volvamos la cabeza a un lado o a otro; de frente no podemos advertir nada.
No hablemos de las voces acuñar, ademan, agarrar, abarcar, admirar, ágil, y otras que ya están examinadas y calificadas por D. Luis de Riera, ni de
agiotary alguna otra, fundadas en la autoridad de Peñalver o de Taboada, aunque desconocidas de todo el mundo. Ya hemos dicho antes de ahora, contestando a los que hacen alarde de dar entrada en el Diccionario de algunas voces nuevas, que mientras no apoyen su introducción en dos o más autoridades sacadas de escritores de nota, lejos de enriquecer el idioma, no hacen otra cosa que corromperlo y adulterarlo. Millones de voces tiene hacinadas la Academia, que se guarda bien de incluir en su Diccionario por falta de la autorización indicada.
Otro día daremos un repaso a la segunda entrega del Panléxico, donde les errores no son menos notables. Por ahora nos contentaremos con decir a los que, alegando esas levísimas y disparatadas alteraciones de Peñalver, insisten en persuadir al público que no es una copia literal del Diccionario de la Academia, que reconozcan el pliego lo (págs. 41 y siguientes), y verán que de 200 artículos que comprende, sólo seis están estropeados por el autor del Panléxico, y los 148 restantes copiados literalmente del Diccionario de la lengua castellana. -El otro suscritor.
(Gaceta 22 de septiembre de 1842.)
A instancia de D. Ignacio Boix damos lugar a continuación a los artículos que ha publicado el Diario de Avisos en contestación a otros que se han insertado en la Gaceta. Pero al mismo tiempo que damos esta muestra de imparcialidad al Sr. de Boix, debemos prevenirle, lo mismo que a los suscritores que nos han honrado con sus artículos, que nos proponemos dar por terminada esta polémica, no admitiendo en adelante ningún remitido que acerca de esta materia se nos dirija.
El Diario de Avisos de esta corte ha publicado en diferentes números los siguientes artículos en contestación a los que se han insertado en la Gaceta de Madrid de los días 10, 18 y 22 de este mes, relativos a la polémica suscitada con motivo de haber salido a luz las primeras entregas de la interesante obra intitulada el Panléxico, Diccionario universal de la lengua castellana, de sinónimos, de la rima y demás tratados que completan dicha obra.
Vamos a responder una por una a todas las especies que toca la Gaceta, para lo cual dividiremos este artículo en seis capítulos, sin más orden que el mismo en que los hemos anotado.
I. Ultrajes. -El articulista, que de público se dice es un Académico, viene a tratar a Peñalver de ignorante, de estafador, de foragido, presentándole allá entre sombras como a un malvado y criminal, digno de la execración de los hombres. El público juzgará si este lenguaje, propio de los presidios y de los foragidos, honra al que los usa, y mucho más cuando se emplea contra un hombre honrado, cuyo delito es haber comenzado a levantar un monumento glorioso a las letras y a la nación. No imitaré yo en esta parte la conducta del articulista, porque todavía no he perdido el honor. Paso inmediatamente a la cuestión, que es de razones, no de insultos.
II. Contradicciones. -Dice el articulista Académico que el Panléxico es una copia del Diccionario de la Academia. Falso: el Diccionario de la Academia es el Diccionario de la lengua; el Panléxico es el Diccionario de la lengua, el de la rima, el de los sinónimos, el de etimologías, etc. etc. La diferencia es de bulto.
Que los primeros pliegos son copia, sin faltar tilde, del Diccionario de la Academia. Y a renglón seguido, que el autor del Panléxico ha suprimido la correspondencia Latina y los refranes, ha alterado palabras, ha mutilado las locuciones, ha dado definiciones impropias, etc. Pues si esto es así, ¿cómo ha de ser una copia sin faltarle tilde del Diccionario de la Academia? Hay más: esto no debiera exaltar la bilis del Académico, pues su bienaventurado Diccionario brillará con luz más viva y pura en cotejo del Panléxico, tan malo, tan detestable, tan abultado de faltas, de errores, que todo bien considerado no sabe uno cómo se hace caso de un libro tan despreciable, indigno de ocupar las bien cortadas plumas de tanto paladin como se presenta en plaza para combatirle. ¿Por qué será?… Algo es ello.
III. Aumento de voces. -Que la Academia no pone los participios pasivos, y el Panléxico sí los pone, reduciéndose a esto el aumento de voces.
No seria gran pecado en verdad que el Panléxico pusiera los participios pasivos. Además, tenía en su apoyo una autoridad muy respetable para el crítico: la de la misma Academia, que ha puesto en sus Diccionarios al participio pasivo, nada menos que por el espacio de muy cerca de… ¡un siglo! La Academia no cayó en la cuenta de ésta que llamaremos su purísima candidez hasta la última edición de su famoso libro.
En ella no ha incurrido el autor del Panléxico, ni quiere defraudar a la Academia, apropiándose una tan singular gloria, ese timbre inaccesible de honda y secreta sabiduría. Todo lo contrario: se ha propuesto no poner ningún participio pasivo, y además suprimir la imperita frase de este verbo se usa como recíproco, repetida hasta la saciedad en millares de artículos de la última edición, la peor de todas, y sea esto dicho de paso.
Los participios pasivos que hay en la primera entrega del Panléxico son resultado de un descuido, no de un error. El autor, antes de dar por bueno un artículo del plan de su obra, le compara con el mismo artículo en todas las ediciones del Diccionario de la Academia y con los demás Diccionarios castellanos que no son de la Academia: corrige, enmienda, sustituye, escribe en papeletas estos extractos y apuntamientos, acompañados de las observaciones oportunas, y lo pasa todo a los escribientes. Es muy fácil en esta complicada operación, ya que el copista incurra en algún yerro, ya que el autor, abrumado de trabajo y dividida la atención en tantos y tan variados objetos como
ofrece la composición de su obra, al revisar lo escrito por los amanuenses no perciba uno que otro descuido, sobre todo si es tan liviano como el de que se trata. El autor, para más facilidad y rapidez de la publicación de su obra, sólo pondrá en ella algunas voces que no se hallan en el libro académico, reservando las demás para los suplementos con que la acompañará, donde no sólo se hallarán esas voces, sino un análisis importante de frases del idioma, y otros varios objetos no menos importantes que no están anunciados en el prospecto y que sucesivamente se irán anunciando. Por esta razón no ha incluido el autor en su obra el suplemento de voces pertenecientes a la Academia para adicionarlo al fin de la obra. El autor ha ofrecido mucho, y hará todavía más de lo que ha ofrecido. De este modo noble y generoso se vengará de los ultrajes de sus injustos censores.
IV. Mejoras y enmiendas. -Para que se vea (dice el Académico) qué especie de enmiendas y supresiones hace el Panléxico, cotéjense con los del Diccionario los artículos abad, abrillantar, academia, acción, acial, aclimatar, acompañar, acortamiento, acota, actor, acta, acuerdo, acumular, achaque, aderezo, adobo, adolecer y otros semejantes. Cotéjense en buen hora; eso, eso desea el autor, y se verá:
1: Que la definición de Academia, que el defensor de la misma le cuelga al autor del Panléxico, sin duda porque le parece mala, está copiada al pié de la letra del Diccionario de la Academia, quinta edición. Prueba esto la pasión enemiga del formidable atleta; el ningún valer de su crítica, y que tiene más soltura en la lengua para ultrajar que en la potencia intelectual para juzgar.
2: Que entre las demás definiciones de los vocablos que cita, o están corregidas con conocimiento de la metafísica, de la lógica y de la lengua, o son enteramente nuevas; exactas, a las que no puede alcanzar la crítica, como la de acumular, o bien están además adicionadas con la definición de algún insigne filósofo, como la de acción, que trasladamos aquí del Panléxico.
Accion. Movimiento de un agente; movimiento del ente que obra, que produce un efecto; este efecto; hecho; todo Jo que se hace; movimiento considerado como causa (Condillac), etc. etc. Díganos el Académico si esto es copiar a la Academia y si es cumplir lo que hemos ofrecido en el prospecto: dar un Panléxico, además de las definiciones comunes, usuales, las nociones que los grandes ingenios se han formado de los entes. Si para él nada vale la autoridad de un Condillac, de un Locke, de un Wronsky, citados en la primera entrega del Panléxico, y si esto es copiar a la Academia, con su pan se lo coma, y venga Dios y véalo. Díganos si hemos copiado de la Academia las definiciones que corresponden a las voces acabar, acallar, acatar, acaudalar, abrazar, abrigo,
adoptar, etc. etc. y la muy bella por su brevedad y precisión, en contraste con lo apelmazada de la Academia, de Acacia: árbol espinoso con flores leguminosas, del cual fluye la goma arábiga. (Del griego AKE, punta.) Díganos si la hemos copiado de la Academia; díganos si la Academia ha dado, por ventura, su etimología; díganos todavía, sin que se le cubra el rostro de rubor, que el autor del Panléxico no hace más que copiar el Diccionario de la Academia, sin que falte un tilde siquiera, y juzgue el público de la buena fé, de la honradez del crítico. Pues las citas que acabamos de hacer del Panléxico duplicarlas, triplicarlas, cuadruplicarlas, quintuplicarlas… y esto sin salir de la primera entrega. ¡Qué seria si toda la obra estuviese ya concluida!
Quiere dar a entender el Académico que el autor ha limitado su trabajo a hacer alaguna alteración en las definiciones del Diccionario, ya suprimiendo alguna palabrita indiferente, ya una acepción importante, ya una parte de período necesaria para la inteligencia di mismo. ¿La prueba? No la da. De consiguiente, no tenía yo en realidad obligación de contestar a ella. Pero voy también a responder: primero, que esa proposición es falsa: la prueba acabamos de darla algunas líneas más arriba; segundo, que cuando el autor se ha limitado a esas alteraciones, supresiones o como mejor plazca llamarlas, lo ha hecho para quitar insufribles redundancias que alargaban inútilmente las definiciones, oscureciendo su sentido. Lo difuso se opone a lo preciso y claro, y es a un mismo tiempo sabia regla de lógica y de estilo cercenar en las definiciones todo lo redundante. También se hace un cargo al autor por haber suprimido en su obra las correspondencias latinas de la Academia y los refranes. Ha suprimido aquéllas por ser la mayor parte impropias y bárbaras, y éstos, que pudieran llamarse el código de los palurdos por ser ajenos de un Diccionario de la lengua, en lo cual el autor ha seguido la práctica de los buenos lexicógrafos, tanto nacionales como extranjeros, y también la de otras autoridades. Ved aquí, por ejemplo, cómo han acompañado en coro de silbidos y rechiflas al pasmoso libro de la Academia dos autores españoles, cada uno de los cuales publicó un Diccionario en castellano. El uno fué Arnau y el otro Taboada.
Oigamos primero a Arnau: Los refranes castellanos, dice, son como los de todas las lenguas: más bien sentencias o axiomas comunes de filosofía práctica, que voces o locuciones de la lengua misma. Las palabras de que se componen, o explican por sí mismas la sentencia, en cuyo caso no hay sino buscar la definición de esas voces en el Diccionario, o si la moral o regla de conducta que contienen está envuelta con el velo de la analogía de cosas o anexos naturales o tradicionales, seria preciso dar la explicación de estas cosas o sucesos y las razones de su transformación en axiomas, no cabe ni es propia del diccionario de una lengua, etc. Oigamos ahora a Taboada, que trata con más extensión y profundidad del Diccionario de la Academia: Las correspondencias, dice, o definiciones latinas del Diccionario de la Academia española son frecuentemente impropias, bárbaras a veces, casi nunca directas, y por lo común perifraseadas con circunloquios de un latín romanceado que
jamás fué, no digo de Cicerón, pero ni aun del tosco y poco culto Enio. Hubiera sido de desear que la Real Academia, que tantas innovaciones ha introducido en la última edición, hubiese pensado en la más útil quizá de todas de suprimir unas correspondencias latinas que en nada la honran, y que sólo se podrían tolerar si careciésemos de buenos vocabularios Hispano-Latinos y Latino- Hispanos. No son raras las ocasiones en que la Academia se desentiende de sus propios preceptos gramaticales y ortográficos, destruyendo prácticamente las mismas reglas que ella enseña. En cada línea de su Diccionario se está leyendo lo, acusativo del pronombre personal neutro, por le, acusativo del pronombre personal masculino; y la, acusativo del pronombre personal femenino, por le, dativo del pronombre personal femenino, como puede verse, etc. etc. etc.
Continúa el mismo Taboada: ¿En qué se funda la Academia para poner un acento en la a de epitafio y en otros casos iguales, etc.?
Prosigue el mismo: La mayor parte de las definiciones de los adjetivos en el Diccionario de la Academia empiezan así: lo que o el que. Los pronombres lo y el se refieren siempre a las personas o cosas que representan, y los adjetivos no pueden ser las personas o cosas mismas, sino unos meros
modificativos de ellas. Perfecto no enuncia una persona o cosa perfecta, sino una modificacion inherente a ella; se equivoca, pues, la Academia cuando dice: perfecto, ta, el que tiene el alto grado de virtud, etc. porque no se trata aquí del sujeto que tiene la perfección, sino de explicar lo que se entiende por su modificativo… Lo propio digo de los pronombres que están al principio de las definiciones de los participios presentes. Una de las reglas gramaticales, cuya observancia rigurosa se observa generalmente, es de no dar el mismo régimen a dos verbos o adjetivos que deben tenerle diferente; sin embargo, en un crecido número de definiciones del Diccionario de la Academia se desprecia este precepto. Pasa después Taboada a notar los vicios de las definiciones de la Academia, que consisten, sin otros muchos, en la difusión, la redundancia, la oscuridad y falta de exactitud. y presenta como por muestra algunos, pues de lo contrario hubiera tenido que copiar todo el Diccionario de la Academia. Helas aquí con las observaciones de Taboada:
Diente de leche… Cada uno de los cuatro con que nace, por con que nacen.
Arrepentirse. Pesarle á alguno, por pesarle á alguno.
Cañ
on. La pluma de las aves cuando empiezara nacer. De las aves está de más. La pluma no puede ser sino de las aves.
Divino. Muy excelente. Excelente tiene por sí significación superlativa, y no puede admitir el adverbio superlativo muy, el que sólo conviene a un positivo.
Escala. Puerto… adonde, por puerto donde ó en donde.
Esterilizar. Hacer infecundo, estéril lo que antes no lo era. Las últimas palabras lo que antes no lo era son supérfluas.
Excremento. Superfluidad inútil. Quisiera se me dijese si hay alguna superfluidad que sea útil.
Justicia. Atributo de Dios por lo cual, en vez de por el cual.
Notificado. Se aplica al sujeto que se le ha hecho la significación. No hace sentido esta definición.
Maleta. Mujer pública que la trae alguno ganando con ella. Un principiante de gramática compaginaría mucho mejor esta oración.
Respingar (met.)… Gruñendo por gruñiendo. La misma falta se comete en el artículo próximo inmediato, por lo que no es de presumir sea tipográfica.
Correr cabrillos. Fiesta que se ejecuta…por celebrar o hacer, etc. cierta fiesta, etc. La definición seria buena si hubiese corrida de cabrillos.
En otro lugar dice el mismo Taboada: Mi Diccionario se halla aumentado con cerca de 59 voces de que carece el de la Academia. Bueno es notar esto, ya que nos ha salido, digámoslo así, al encuentro.
Prosigamos nuestra tarea, pues a ello nos obligan los imprudentes defensores del Diccionario de la Academia, que
fuéralesmás provechoso no placear galas de su baldonada y sin ventura señora.
A nuestro inocentísimo Académico le parece cosa de poca monta una palabrilla mas o menos en una definición. ¡Ahí es nada! Esto nos recuerda lo del escolar que, reconvenido por su maestro de que había puesto un término que no debía hallarse en la expresión analítica que le presentara como la resolución de un problema matemático, disputaba al maestro que la resolución del problema era buena y excelente, pues un término más o menos era cosa de poca importancia. Sucedióle esto al famoso Roverbal. No: en materia de exactitud no hay nada indiferente ni despreciable, y de consiguiente tampoco en las definiciones. ¿Qué cosa en apariencia de menos entidad que la partícula o? Pues bien: el uso continuo de ella en las definiciones, como lo hace la Academia, es causa de que éstas sean vagas, confusas, embrolladas. La partícula o tiene dos acepciones. Puesta, por ejemplo, entre dos sustantivos, indica dos ideas diferentes:
1. Que los dos sustantivos son dos nombres de un mismo objeto.
2. Que denotan dos objetos diferentes.
Estas acepciones, de que no se hace mención en las mejores gramáticas y acreditados diccionarios, las observaron los gramáticos antiguos; y después de ellos el célebre Harris en su Hermes las distingue con los epítetos disyuntiva y subdisyuntiva que da a esta conjunción. La lengua griega denota con signos diferentes cada una de estas acepciones; lo mismo la rusa entre las modernas; o en el primer caso se traduce por
ili; en el segundo, por inako. Vea, pues, nuestro Académico cuánto cuidado es menester aún con las palabrillas que son los términos del escolar de antaño.
Parece mal que los que tienen tanta mancha, tanta inmundicia sobre sí, se nos
vengatachando a los demás de poco limpios. ¡Y si fuera coa algún viso de razón! Pero es todo lo contrario. Dice con la misma candidez y aire de triunfo nuestro ilustre Académico: ¿Y qué enmiendas? (las del autor
del Panléxico). Ahora lo veremos. Dice el Diccionario de la Academia: Aborrecimiento, m. Odio, aversión, y Peñalver: Aborrecimiento, m. Horror y aversión. No hay nadie tan escaso que no conozca que horror es más que aborrecimiento. Un falsificador descarado inspira aversión y aborrecimiento; un asesino inspira horror. ¿Qué les parece a ustedes la tal enmienda? ¿Y es éste el que ha de escribir un Diccionario de sinónimos?(I: Sí señor, el mismo.) Vaya otra. Diccionario (el de la Academia): Aborrecer, di. Tener odio y aversion a una persona o cosa. Panléxico: Aborrecer, a. Tener en horror y aversión. En este artículo, además del propósito de confundir el horror con el aborrecimiento, se nota un fiero galicismo. Los franceses dicen: avoir en horreur; nosotros decimos: tener horror, aversion; V. gr.: A las fiestas de toros las tengo horror, no las tengo en horror. No vale nada. Vamos a responder con cachaza, porque a cabeza de hierro y asentaderas de bronce nadie me saca ventaja, y sea lo primero apuntar algunas proposiciones nuevas para el maestro Académico.
Los Diccionarios, ni más ni menos que otras cosas, tienen su teoría; especie inaudita para quien no la haya oído, como, v. gr. nuestro maestro Académico. De ella han escrito, entre otros muchos, Voltaire, Fenelon, Locke, Rivarol, y con mucha detención D´Alembert. Y sabido es de los inteligentes en esta materia que la definición de palabras debe ser la de su acepción primitiva, fundamento único de las demás acepciones y de su sinonimia, y llave maestra que nos franquea la entrada a la mayor parte de las cuestiones que nos ofrece la lingüística. Esa acepción, dice D´Alembert, es la más importante de todas, y la que los Diccionarios debían darnos de preferencia a las derivadas, cuya mayor parte es enteramente inútil. El autor del Panléxico ha seguido tan sabio precepto, y ésta es la causa de la crítica del imperio académico, como vamos a probarlo.
Es aborrecer un vocablo derivado inmediatamente del latín abhorreo. Este es un compuesto del vocablo latino horreo, el cual se deriva del radical horr, que significa horror, voz latina y castellana, y del término prepositivo ab, que denota el apartamiento en general. Quiere decir, pues, aborrecer, en su sentido literal, apartamiento y horror; pero el apartamiento en su sentido figurado es la aversión moral: luego dijo bien y rebien el Panléxico, Aborrecer, a. Tener en horror y aversión. Queda demostrado que horror es la idea primitiva, fundamental de la palabra aborrecer, y de consiguiente viene a tierra todo el andamio levantado con tanta fatiga por nuestro Académico. ¿Necesito detenerme en su observación pueril de escolar retórico de que horror es más que aborrecimiento? Será o no será más que aborrecimiento: el más o el menos no varía la esencia de las cosas. Depende eso de las diferentes relaciones metafísicas o miradas de la mente al aplicar a los conceptos los signos que denotan las relaciones.
Tener en horror no es galicismo, y, de consiguiente, no es tampoco fiero. Tener en es locución castizo-castellana, común a otros muchos idiomas que en las revoluciones y emigraciones de los pueblos las recibieron del Oriente. Tener en no significa en su sentido propio ni figurado lo mismo que tener. La locución tener horror denota una relación general al objeto externo, y la de tener en horror al efecto producido en nosotros. El tener horror indica un estado más transitorio; el tener en horror más durable, etc. Nosotros decimos, sienta magistralmente el crítico, tener horror, aversión; sí, le responde, nosotros decimos tener horror, aversión, odio, etc.; decimos igualmente con no menos propiedad tener en horror, en aversión, en odio, etc. Y por no molestarme ya más en
explicar teorías que probablemente no entenderá el Académico, cerraré la controversia sobre este punto con dos citas de autoridades clásicas en materia de pureza y propiedad castellanas. Tener en odio la libertad (Fr. Luis de León). Tener en deseo (Santa Teresa).
V. Nomenclatura de las palabras. -Dice el Académico: En el prospecto del Panléxico se promete seguir un orden analítico concebido del modo siguiente:
1: Significación de las palabras.
2: Uso de las palabras.
3: Nomenclatura de las palabras.
4: Pronunciación de las palabras.
5: Ortografía.
6: Etimología.
7: Diccionario con sus dos objetos coderivados, que son la Gramática y los tropos.
Antes de pasar de aquí, no puedo menos de admirarme de un orden analítico tan parecido al desorden. ¿Que querrá decir, me preguntaba yo, nomenclatura de las palabras? Nombre y palabra, ¿no es lo mismo? Nomenclatura de las cosas, nomenclatura de tal o tal ciencia, lo comprendo muy bien; pero eso de nombres de los nombres no lo alcanzo. ¿Y qué orden analítico es éste, según
el cual se han de poner primero la significacion de las palabras y el uso de las palabras que su nomenclatura? En toda esta crítica hay mala fé y pasmosa ignorancia.
Cualquiera puede cotejar con el prospecto lo que el Académico copia, y verá que a la palabra Diccionario le junta un párrafo separado allí de ella, en el cual suprime además algunas palabras; superchería indigna de un hombre honrado. La palabra Diccionario se halla en el prospecto sin ninguna otra que le siga, como allí debe hallarse.
Es Diccionario un término sintético, y la serie de nociones que le forman son las señaladas en el prospecto con los números 1, 2, 3, 4, 5 y 6. La noción sintética de Diccionario en la lingüística es la suma de las nociones señaladas con los números 1, 2, 3, 4, 5 y 6.
¿Es analítico este orden? ¿Qué es orden analítico? ¿Qué es análisis? Es descomposición, resolución, sí; pero es más que eso en lógica: es la descomposición categórica. El uso de las palabras se deriva de la significación de las palabras; su nomenclatura, de la significación y el uso; su pronunciación,
mirada como objeto de arte o ciencia, y así la consideramos, no se fija sin el significado, sin el uso, sin la nomenclatura; la ortografía no existe sin la significación, sin el uso, sin la nomenclatura, sin la pronunciación; la etimología resulta de la significación, del uso, de la nomenclatura, de la pronunciación, de la ortografía.
Se nos pregunta qué quiere decir eso de nomenclatura de las palabras, de nombres de los nombres. ¿Y qué son las nomenclaturas más que nombres de los nombres? ¿Qué es, ilustre Académico, la nomenclatura gramatical sino nombres de los nombres? Lo que se llama sustantivo, adjetivo, verbo, adverbio, etc. etc. ¿qué son sino nombres de los nombres? Y digo nombres de los nombres entendiendo aquí por nombres, como usted, lo mismo que por palabras, que no es lo mismo: se pone nombre a una cosa, no palabra: de consiguiente, no es lo mismo uno que otro, no, en el sentido recto ni figurado.
¿Sabe el Académico imperito, el Académico denostador, el Académico que jamás raciocina y siempre ultraja, sabe, digo, qué es nomenclatura? La nomenclatura jamás es de cosas, sino de nombres; las cosas se clasifican. La voz clase se dice de las cosas y de los nombres; la de nomenclatura, de los nombres; nomenclatura es clasificación; clasificación no es nomenclatura; lo uno en términos lógicos es género; lo otro, especie. La nomenclatura considerada como método pre-supone la clasificación: ésta no presume la nomenclatura. Linneo, en su sistema de Historia natural, trata: 1: de la clasificación, y 2: de la nomenclatura. Así es que todos sus cánones sobre la nomenclatura se refieren siempre al nombre. Trasladaremos aquí algunos para que se vea que no hablamos al aire: Nomen genericum unum idemque ad diverse designanda genera assuntum altero loco exiludendum erit. Cuando se ha tomado un mismo nombre genérico para designar diversos géneros, alguno de éstos quedará sin él.
Nomen genericum immutabile figatur antequam, especificum allum compenatur . Debe ser ya fijo e inmutable el nombre genérico antes que se componga algún nombre específico.
Nomina generica primitiva nemo sanus introducit. Ningún hombre cuerdo introduce nombres genéricos primitivos.
La reforma de las denominaciones de los nombres con que distinguimos las diferentes clases de ideas, palabras, símbolos y cosas, pertenecen a la nomenclatura.
Nomenclatura viene del latín nomenclatura, que significa manifestación, exposición, enumeración de nombres. ¿Aún más? Basta.
Acaso parecerá este escrito demasiado largo; pero es necesario tener presente que un desatino se dice en pocas palabras, y son necesarias muchas para hacer ver que lo es.
El autor del Panléxico había hecho firme propósito de no tomar la pluma en defensa de su obra; pero ha faltado a él instado por sus amigos. El público en último caso decidirá de parte de quién está la razón, y de la conducta y saber de mis censores.
Aguardo tranquilo su fallo. -J. Peñalver.

Volvemos a ocuparnos del Panléxico, no para tomar en cuenta ni mezclarnos en las disputas puramente gramaticales o literarias, porque este objeto, interesante sin duda, ha sido ya desempeñado, como otra vez lo hemos dicho, por el ilustrado autor de aquel libro, sin que a sus argumentos y razones hayan contestado cosa alguna que de valer sea sus contrincantes o adversarios. Vamos, pues, a concretar nuestras observaciones a la cuestión legal, o sea cuestión de
derecho, que suscita Otro suscritor en la Gaceta de Madrid de ayer.

El argumento capital, el caballo de batalla le llamaremos en este apasionado debate, es el artículo 30 de la ley de 4 de Enero de 1834. Está concebido en estos términos:
Los autores de obras originales gozarán de la propiedad de sus obras por toda su vida, y será trasmisible a sus herederos por diez años. Nadie, de consiguiente, podrá reimprimirlas a pretexto de anotarlas, adicionadas, comentarlas ni compendiarlas.
Pero todo este andamio viene a tierra con sólo leer la siguiente pregunta del Otro suscritor: ¿Es lícito imprimir y publicar, dice, una obra ajena sin licencia de su dueño con el pretexto de compendiarla, adicionarla o hacer en ella leves alteraciones o comentos?

¿Y cómo prueba El otro suscritor que son leves las alteraciones y comentos que hace el Panléxico en el Diccionario de la Academia? Esta es, pues, la cuestión, la única cuestión que hay que ventilar, como que ella es la base o fundamento de todos los raciocinios que se emplean artificiosamente, poniendo el grito en el cielo para denunciar la supuesta usurpación de la propiedad que se achaca al editor del Panléxico. Tranquilícese, pues. El otro suscritor: el tribunal que ha de fallar en este litigio, para proceder con conocimiento de causa, examinará y comparará todos los datos que han de contribuir a formar su juicio, teniendo que limitarse, tratándose de una obra tan extensa como es un Diccionario, a buscar las pruebas de tan peregrina demanda en los primeros pliegos que hasta ahora van publicados. Queremos nosotros, sin embargo, ahorrarle su tiempo, y vamos a estampar aquí algunas de las alteraciones o comentos que se intenta presentar como leves o de poca monta.
Cuaderno 1:, pág. 1. El artículo de la letra A, que ocupa más de una columna.
La definición de la palabra abandonar, la de abarcar, la de ablución, la de ahogado, la de abominar, la de aborrecer, la de aborrecimiento, la de abotagarse, la de abrazar, la de abrigo, la de abrir, la de abrotamo, con su etimología griega; la de absoluto, a la que acompaña la definición que dio de esta palabra Wronsky; la de acabalar, la de acabar, la de acacia, con su etimología griega; la de acallar, la de acañonear, la de acardenalar, la de acartonarse, la de acaso, la de acatar, la de acaudalar, la de accesorio, la de accidente, la de acción, a la que acompaña la definición que ha dado de esta misma palabra Condillac; la de acedera, la de acéfalo, la de aceite, la de acelerado, la de acelerar, la de aceptar, la de acerar, la de acercar, la de acero, la de ácido, la de acometer, la de acostarse, la de acordonar, la de acoro, la de acorrer, la de acrecer, la de acrecentar, la de acrecencia, la de activar, la de acto, la de actor, la de acumular, la de acuñar, la de achicoria, la de adaptadamente, la de adaptar, con su etimología; la de adelfa, la de ademan, la de adherencia, la de adherir, la de adición, la de adiestrar. Ja de adjetivo, la de admirar, la de adoptar, la de adquirir, la de aducir, la de adversario, la de advertir, la de afabilidad, la de afable, con su etimología; la de afinar, la de afirmarse, la de afluencia, la de agarradero, la de agarrar, la de agarrotar, la de ágil, la de agilidad. la de agente.
Las voces y definiciones de agio y agiotaje, tomadas de Taboada y que no están en el Diccionario de la Academia.
Estas son las definiciones que pertenecen exclusivamente al autor del Panléxico en los cinco primeros pliegos citados, y le pertenecen asimismo todas las enmiendas y correcciones que ha hecho además en casi todos, por no decir todos, los artículos del libro académico.
Nos parece que hemos demostrado hasta la evidencia que la ley de 4 de Enero de 1834 no tiene aplicación al caso presente por la sencillísima razón de la esencial diferencia que existe entre las dos obras de que hablamos, y también porque el Panléxico, además del Diccionario de la lengua, contiene el de las etimologías, el de sinónimos y varios tratados especiales que forman el complemento del Diccionario universal de la lengua.
Aplauda, en fin, en buen hora El otro suscritor los efectos de la expresada ley con el fin de alentar los ingenios: nosotros también podríamos objetarle esa misma ley; entendida del modo que se quiere explicar, seria un obstáculo al progreso de esos mismos ingenios. Dígasenos si no si hay un modo posible de hacer un nuevo Diccionario si sus autores no pueden extractar de otros Diccionarios lo que tengan por conveniente. ¿Es acaso una cosa fácil inventar nuevas voces? Desde luego aseguramos que no lo es sin que la naturaleza toda experimentase una espantosa revolución. Las palabras y los hechos no se inventan. Creemos, por último, perder el tiempo en contestar a los argumentos que El otro suscritor dirige al Sr. Boix como editor del Panléxico. No hay identidad. y es ridícula la comparación que se hace de la clase de propiedad que pertenece al Sr. Boix en las obras que cita El otro suscritor, y la que hoy reclama, sin razón ninguna, la Academia. Mañana continuaremos tratando de la misma materia para que el público tenga los datos indispensables y pueda pronunciar un fallo acertado. -M. A. R.

Continuamos hoy en nuestra tarea de contestar al artículo publicado en la Gaceta del domingo por uno que se firma El otro suscritor, imputando al Sr. Boix el haber usurpado a la Academia de la lengua el título de propiedad que se supone tener dicha Corporación con haber publicado aquél la obra intitulada el Panléxico. Ya hemos di-cho que la ley de 4 de Enero de 1834 no tenía aplicación al caso presente, porque aunque el objeto de dicha ley sea alentar a los ingenios protegiendo la propiedad literaria, ella debe al mismo tiempo prever y evitar los inconvenientes que produciría si se entendiese en un sentido demasiado lato. Todos los principios en que se fundan las leyes, lo mismo que todas las demás cosas, tienen un límite, y si en la aplicación o en la práctica no se ajustan bien, lo destruyen, lo hacen pedazos. Pondremos un ejemplo sin salir del asunto que nos ocupa. La Academia de la lengua, bien sea por lo costosas que son las reimpresiones de obras de tanta extensión como su Diccionario, o por otras causas, es lo cierto que nos ha hecho carecer de muchos miles de voces que se han publicado en el de Taboada. Por manera que ese derecho o propiedad que se le atribuye ha venido a convertirse en un privilegio tan perjudicial como cualquiera otro. ¿Por qué, pues, ha debido privarse a nadie que se dedicase a hacer al público un servicio de tanta importancia, ya que la Academia no lo hacia? ¿No podría aplicarse aquí la ley de expropiación por causa de utilidad pública?
Además, ¿por qué la Academia no impidió o se opuso a la introducción y circulación del Diccionario de Taboada? ¿Será acaso porque era un Diccionario español y francés? Pues el Panléxico es un Diccionario de la lengua, de sus etimologías, de sus sinónimos, y comprende otros tratados que completan aquella obra, de todo lo cual carece el Diccionario de la Academia. Puede ser que también se nos diga que hoy existe la ley citada que apoya terminantemente la propiedad de aquella Corporación. Pues qué, ¿no hay leyes, sin atenernos a la de 4 de Enero, que protegen la propiedad en España? ¿O son de peor condición los títulos de la propiedad literaria que los de cualquiera otra? ¿Por qué no se opuso también la misma Academia a la publicación del Diccionario de Terreros, que salió a luz en tiempo de privilegios y abusos tan perjudiciales al progreso de los conocimientos humanos, cuando existía el Consejo de Castilla y cuando aquella Corporación estaba en el pleno goce de toda clase de inmunidades? Y cuenta que Terreros no hizo más que copiar en los dos primeros tomos el Diccionario de la Academia, añadiendo a éstos los siguientes, que comprenden los vocabularios italianos, latinos y franceses. Pongamos otro ejemplo. Supongamos que un español se propone escribir sobre la guerra de la Independencia, y pone a su obra el mismo título que lleva la muy interesante del ilustrado Conde de Toreno. Podría éste, sin embargo de que haya empleado caudales, tiempo y vigilias para escribir la suya; podría, decimos, impedir al otro que refiera los mismos hechos y los corrobore con los mismos documentos, si lo hace, cosa no muy fácil, con mejor crítica, con mejor filosofía y con mayor extensión de datos que nos pinten los acontecimientos y sucesos de aquella época gloriosa.
No queremos detenernos más en el análisis de la ley en que pretenden apoyarse los defensores de la Academia, porque nos parece preferible continuar hoy el inmenso catálogo de definiciones nuevas con que ha enriquecido el Diccionario de nuestra lengua el autor del Panléxico sin salir de los primeros pliegos de esta obra. Y apelamos a este medio demasiado enojoso, porque así se convencerá el menos entendido que aquellas obras son, en cuanto cabe, esencialmente diferentes, consiguiendo también nos-otros demostrar que son infundadas las declamaciones con que se apostrofa al señor Boix, como editor del Panléxico, que son ridículas las alusiones que al mismo se dirigen e injustos los cargos que le hacen los apasionados abogados de la Academia.
Continuamos, pues, con las definiciones del Panléxico que no se hallan en el Diccionario de la Academia.
La de agitar, aglomerar. El artículo agua, que ocupa más de dos columnas en el Panléxico y que es de Taboada. Aguacate, aguantar, agüero, con su etimología; aguileño, agujero, ahidalgado, ahilar, ahilo, con su etimología; ahincar, ahinco, aire, alarma, con la explicación de la eclipse castellana, de donde se deriva esta palabra; alborear, alboroto, alcachofa, alcahuete, alcahuetar, álcali, con su etimología árabe; alcolizado, alcohol, alcoholado, voz que no se halla en el Diccionario de la Academia; alcoholizacion, voz que no está en el Diccionario de la Academia; alcoholómetro, alcolímetro o alcómetro, voces que tampoco están en el Diccionario de la Academia; alegría, con su etimología griega; alegría, aleve, con su etimología latina; alexipirético, con su etimología griega y que no está en el Diccionario de la Academia; alexitero, con su etimología griega, tampoco está en dicho Diccionario; alfombrilla, álgebra, con su etimología árabe y las nociones que se han formado de ella Condillac, Newton y D´Alembert; aliento, alimento, aliñar, aliño, alma, almanaque, con su etimología árabe; almohada, con su etimología árabe y hebrea; almorijazfo, tomado de Taboada; almoradux, almorrana, almorzar, con un ejemplo notable de Franklin; almuerzo, arenga, con su etimología latina; alojamiento, alonga, alopecia, con su etimología griega; alquermes, alquimia, con su etimología árabe y griega; alterabilidad, alterar, alternar, altura, alucinar, con su etimología céltica, griega, latina, árabe, etc.; alumbre, alúmina, alzar, allegar, amaestrar, amainar, cuya acepción propia no está en el Diccionario de la Academia; amañar, amaranto, amazona, ámbar, ameos, amigo, amistad, con la noción que se han formado de ella Aristóteles, Pitágoras, Voltaire,
Charron y Piquer; amojonar, amolar, amoniaco, con su etimología griega; amontonan, amor, con la noción que se han formado de este afecto Larochefoucauld, Descartes, Montaigne, Escalígero y Juan Jacobo Rousseau; amparar, con su etimología latina y castellana; amplificación, amplitud, amputación, anabaptista, anacardo, con su etimología griega; anagrama, análisis, analizad, acompañado de la noción que se ha formado de esta palabra Condillac; analogía, con su etimología griega; anana, anápeto, amargura, con su etimología griega y la noción que se formó Voltaire de esta palabra; anárquico, anarquista, voz que no está en el Diccionario de la Academia; anarmizar, voz que no está en el Diccionario; anatomía, con su etimología griega; andamio, angélica, angina, con su etimología griega; ángulo, con varias acepciones que no se hallan en el Diccionario de la Academia; animal, con la noción que formó de esta palabra Linneo; animalización, palabra que no pone el Diccionario; animalizar, palabra que no está en dicho Diccionario; animar.
Estas son las definiciones nuevas que se encuentran en los primeros pliegos del Panléxico, y omitimos las correcciones y enmiendas, porque para relatarlas tendríamos que ocuparnos uno por uno de todos los artículos que comprende el Dicción año de la Academia. Tampoco estampamos aquí el sinnúmero de voces que ya tiene anotadas el autor del Panléxico y que no se hallan en el Diccionario de la Academia, para publicarlas en los suplementos, como tiene ofrecido: por ejemplo, circunstancionada, que la usa el P. Granada, Rivadeneyra y otros clásicos; capirote, por gorro o cubierta de cabeza de los locos o bufones de palacio, y así dice Calderón en su comedia La señora y la criada:

Flor, quiero que ya en palacio
se quede, hágase luego
un sayo de loco, y ande
con su capirote puesto.

Del mismo Calderón, repostear, etc. De Mateo Alemán, honrada casa, por decente y bien amueblada. Mancebillete; y así dice: Algunos mancebilletes de ligas y bigotes venían a lo pulido y sin mozo. Manzana de vaca, mocitos de barrio, muchachismo, etc. De Fr. Luis de Granada, adjetivos particulares al sustantivo bestia, como bestias fieras, bestias salvajes, bestias brutas, etc. De Cervantes, concluir, en sentido de acabar con uno, de matarle. Paga de luego… sino, o por el Dios que nos rige, que os concluya y aniquile en este punto, etc. etc. De Santa Teresa, desatino, en el sentido de dolencia o descompostura de alguna parte del cuerpo: Toda me parecía estaba descoyuntada y con grandísimo desatino de cabeza. Del Gracián, placear galas, rebutido de ojos,
meter en razón, etc. etc. En fin, basta para calcular las voces que no se encuentran en el Diccionario de la Academia, que el autor del Panléxico tiene que llenar con ellas varios suplementos. Y basta también para convencer a todos que el libro del Sr. Peñalver es el que menos ha copiado de otros Diccionarios, incluso el de la Academia. -M. A. R.
La Gaceta de Madrid de ayer publica un artículo firmado por El otro suscritor, o lo que es lo mismo, por un Académico que debe estar de muy mal humor, según lo desatentado de su contestación al papel del Sr. Peñalver, que hace ya muchos días que vio la luz pública.
Ha tenido, pues, aquél tiempo de sobra para meditar sus observaciones y para dar una respuesta cumplida. ¿Lo hace así? Vamos a verlo.
Bajo el epígrafe Muestra de falsedades, dice el Académico que entre los defectos que nota Peñalver en el Diccionario de la Academia, se encuentran criticados estos artículos: Arrepentirse. Pesarle alguno, por pesarle a alguno.
Primera inexactitud que comete a sabiendas el Académico, asegurando que es Peñalver el que hace dicho cargo, cuando éste cita a Taboada, que es quien lo produce. Hay insigne mala fé de parte del Académico en remitir a los que lean su crítica a que comprueben aquélla, que él llama falsedad en el tomo de la última edición del Diccionario de la Academia, cuando Taboada, y no Peñalver, se refiere a la edición de 1822, que es la que corría cuando el primero escribió las observaciones que tanto escuecen e incomodan a nuestro Académico. Esta contestación es aplicable a todas las demás palabras o defectos en el idioma, que se comprenden bajo el expresado epígrafe, y que el Académico pretende defender.
Bajo un segundo epígrafe, con el título de Muestras de disparates, pretende el Académico contradecir el cargo de redundancia que hace Taboada, citado por Peñalver, cuando critica a la Academia por su definición de la palabra cañonen estos términos:
La pluma de las aves cuando empiezan a nacer. Dice Taboada, con justísima razón, que de las aves está de más, porque la pluma no puede ser sino de las aves.
¿Y cómo defiende el Académico esta redundancia, o niega que lo sea? Del modo siguiente: No hay redundancia en decir pluma de las aves, porque se llaman así también los filamentos de cierta especie de alumbre, que por esta circunstancia se llama alumbre de pluma.
Pero, por Dios, señor Académico, señor Otro suscritor, o Sr. D. Luis de Riera, que todo es una misma cosa, ¿cómo es posible que V. ignore que las definiciones son siempre del sentido propio de las palabras y no del figurado? El mismo ejemplo que V. nos presenta presupone el sentido propio.
No: V. no puede ignorar esto que lo saben hasta los estudiantes de retórica, y sólo el deseo de embrollar las cuestiones y de hallar contradicciones es lo que le hace estampar tan sendos disparates. ¿Cómo podríamos decir si no la luz del entendimiento sin antes tener idea de lo que es luz por su propia y genuina definición?
Basta esto para que sirva de muestra de la buena fé y de la inteligencia con que nuestro Académico defiende la causa que ha tomado a su cargo. Todos se convencerán de que le faltan razones para apoyar su justicia cuando apela a semejantes argucias, a tan ridículos argumentos.
Pero no queremos dejar la pluma sin decir a nuestro Académico que el Sr. Peñalver no cita a Locke, a Condillac y D´Alembert como autoridades en materia de lengua castellana, sino como maestros en el arte de pensar, como grandes ingenios que han sabido formarse las ideas más exactas de todas las nociones que pertenecen a las ciencias, y bajo este aspecto son autoridad irrecusable en todos los tiempos y en todos los países. Además, tiene el autor del Panléxico en su abono sobre esta materia la práctica seguida en todos los Diccionarios más célebres de Europa, franceses, ingleses, alemanes, etc.
Todo lo demás que nos dice el Académico está reducido a barajar el sentido propio de las palabras con el sentido figurado, siendo así muy fácil criticarlo todo, aunque neciamente. No le interrumpiremos nosotros en esta tarea, a pesar de que nos daría margen para formar chistosas parodias. -A, M. R.

Al otro suscritor de la Gaceta. – Hay hombres tan amigos de morderlo todo, que si hoy se inventaran los mandamientos de la ley de Dios, morderían los mandamientos. Hay los también tan negados al convencimiento, que hacen malas las mejores razones dirigidas a sus entendimientos de estuco.
Sin que califiquemos el del otro suscritor, porque nosotros nunca calificamos la suficiencia ajena, no podemos menos de decir que su artículo último es el solecismo más grande que se ha cometido desde que comenzó la enconada guerra que se hace al Panléxico, a esa obra importantísima que, a despecho de sus contrarios, cubrirá las grandes faltas del célebre Diccionario, cuyas ediciones hasta el presente, y a contar desde la cuarta y quinta, son sucesivos pasos de cangrejo. Diremos, pues, al otro suscritor, dos palabras, que sin contestación no han de quedar, quien con tanto ahínco se desvela en soplar, si no por la boquilla, por el imperial de la trompa de la fama, en loor de dicho Panléxico, ya que probado está que cuantos ataques hoy se le dirigen redundan en mayor crédito suyo.
En el Diario de Avisos y en el Eco del Comercio se ha dicho ya bastante combatiendo con sólidos argumentos la ridícula pretensión de propiedad con que la Academia intenta dar un golpe a los adelantos de la lengua en vez de protegerlos. Y como el articulista vuelve a repetir las que cree razones en contrario sentido, y que ya hemos leído hasta la saciedad. le hacemos gracia de nuestra
contestación, remitiéndolo al fallo de los tribunales, del cual esperamos saldrá la Academia con el prestigio literario que le corresponde. Todos cuantos han tomado parte en esta cuestión creen efectivamente que la cuestión legal, la cuestión de derecho de propiedad es favorable al editor del Panléxico; personas hay que contra éste han escrito, y nos han confesado esta verdad en particular conversación; reservado estaba al otro suscritor el empeño de no convencerse: con su pan se lo coma.
Con notoria malicia (por no darle otro nombre más duro) copia el suscritor algunas definiciones de Peñalver para deducir de ellas que o son malas o incompletas: la verdad es que el suscritor copia sólo una acepción, y deja las demás en las columnas del Panléxico.
Pruebas. -Afinar, hacer fino. ¡Y qué! ¿No dice más Peñalver? Veamos. Afinar, hacer fino. Hacer un metal más fino, más puro, más delicado.
Perfeccionar, dar el último punto, pasar por el afinador. Quitar las ampollas al cristal o vidrio. Acordar la voz a los instrumentos, a las notas musicales. Hacer que la cubierta del libro sobresalga por todas partes.
Acardenalar, hacer cardenales: no copiamos el suscritor; pero añade el Panléxico: Salir a lo exterior del cutis unas manchas de color cárdeno, semejantes a las que ocasiona un golpe.
Dice el suscritor: Acaso, m. Sin cansa. Así define Peñalver este sustantivo: agraviaría a mis lectores si me detuviese a demostrar este despropósito. Esto indigna, esto es inexacto. Peñalver no define así la palabra acaso, que no es sólo sustantivo, según asienta el sabio suscritor. Peñalver ha escrito: Acaso, m. Sin causa. Casualidad. suceso imprevisto. Adverbio, m. Sin causa. Por casualidad, accidentalmente, quizá, tal vez, por ventura.
Hemos probado bastantes falsedades estampadas en la Gaceta; no queremos detenernos mas en refutar un artículo en que su autor prueba una de dos cosas: o que. no entiende una palabra de castellano, o que no quiere entenderlo, porque así se le figura que tendrá razón.
¿Quiere otra prueba de ello? Pues sepa que acardenalar es hacer cardenales, y que no puede decirse como consecuencia de esta definición que el Papa acardenaló a cuatro obispos, porque el Papa no hace cardenales, sino los elige o nombra. No se acardenala en Roma solamente; también se hacen cardenales en España. ¿Lo ha entendido usted? -P. P.
(Gaceta 24 de septiembre de 1842.)
Con el artículo último de los que ayer insertamos acerca del nuevo Diccionario denominado Panléxico, se observa en el párrafo último una alusión, que no advertimos cuando leímos aquellos artículos, porque se halla oscurecida y embozada en un equívoco. Por lo mismo debemos ahora declarar que por inadvertencia, y contra nuestra voluntad. se ha podido deslizar ésta, y lo mismo habrá podido suceder con alguna otra expresión desconocida en que tampoco hayamos reparado, pero que desde luego las desaprobamos y rechazamos; porque si hemos accedido a franquear las columnas de la Gaceta para un debate literario, en lo que creímos hacer un servicio a las letras, de ninguna manera podríamos haber permitido que se ensuciase este periódico con injurias ni con amenazas. Repetimos que acerca de esta materia no volveremos a admitir ningún artículo ni reclamación.
(Gaceta 25 de septiembre de 1842.)
También el insigne poeta D. Ventura de la Vega zahirió al autor del Panléxico en una poesía intitulada El Hambre, Musa X, que se publicó en una hoja suelta. A dicha poesía contestó D. Juan Martínez Villergas.

1846.

758. Nuevo Diccionario de la lengua castellana, que comprende la última edición íntegra, muy rectificada y mejorada, del publicado por la Academia Española, y unas veintiséis mil voces, acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas, añadidas por D. Vicente Salvá. París, H. Fournier y C.a, 1846.
Folio.
-Segunda edición, corregida y mejorada: París, H. Fournier y C., 1847.
Folio.
D. Vicente Salvá murió en junio de 1849, y todas las ediciones posteriores de su Diccionario y de su Gramática fueron hechas por los sucesores de su librería en París, los señores Garnier hermanos.
-Cuarta edición: París, 1852.
-Séptima edición: Nuevo Diccionario de la lengua castellana, que comprende la última edición íntegra, muy rectificada y mejorada, del publicado por la Academia Española, y unas veintiséis mil voces, acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas, añadidas por D. Vicente Salvá. Séptima edición. Añadida con un Suplemento de más de 300 páginas, que contiene las voces de ciencias y artes, etc. que no se hallan en el cuerpo de la obra. París, librería de Garnier hermanos, sucesores de D. V. Salvá. Calle de Saints-Pères, 6: 1865.
Fol. -XLIV -I. 140-327 págs. -Edición estereotípica a dos cols.
El intento de Salvá al publicar esta obra fué, según ya lo dice en el propio título de ella, el mejorar y rectificar el de la Academia Española. Para realizarlo usó de las cédulas y apuntaciones reunidas en el espacio de cuarenta y seis años, después de haber leído muchos libros de nuestra literatura y anotado cuanto creyó pertinente a su objeto; revisado el Diccionario inglés-español de D. Mateo Seoane; escrito la Gramática castellana; adicionado el Diccionario latino-español, traducido por Valbuena y el de la Academia; añadido algo al Arte de traducir el idioma francés al español, de Capmany, y compuesto el Diccionario francés-español, interrumpido el año de 1840.
A la cabecea de su Diccionario emite Salvá el juicio que le merece el de la Academia, para justificar con él el método y forma que, en su opinión, deben ofrecer los estudios de esta clase. Dice Salvá que se desviaría del Diccionario de la Academia (Novena edición) en los puntos siguientes:
1: No entrando en difusas explicaciones de los juegos y otros objetos que no lo requieren.
2: Dando por punto general las definiciones más breves, sin alargarse a pormenores innecesarios.
3: Empleando pocas veces más de tres o cuatro palabras para las correspondencias latinas y omitiendo todas las que son muy largas o comprenden circunstancias que faltan en la explicación española.
4: No mencionando parcialmente los nombres de herejes o sectarios ni los tiempos irregulares de ciertos verbos.
5: No incluyendo quizá muchas voces de blasón peculiares de los libros de heráldica, ni las de germanía, ni muchas de náutica, esgrima, fortificación y teología. En cambio daría mayor importancia a las voces iocosas o de capricho.
6: No usando palabra alguna que no tenga su correspondiente artículo y explicación.
7: No empleando tampoco en las definiciones voces anticuadas o provinciales sino para definir los derivados.
8: Cuidando de colocar los significados primordiales ante todo, sin incluir, por lo tanto, los que no son más que aplicaciones a casos particulares.
9: Guardando un mismo método para colocar las acepciones.
10: Señalando las varias terminaciones de la voz del artículo (si las tiene), a fin de que no se origine duda ni confusión si no se indica la que corresponde a cada uno de los significados.
11: Poniendo íntegros los adverbios en mente, siempre que vayan muchos seguidos en calidad de sinónimos, para evitar toda equivocación.
12: Explicándolos participios activos y verbales en ante, anta, on, ona, or, ora, comenzando por decir el o la.
13: No omitiendo las voces que designan las producciones de las Indias orientales y occidentales, ni los provincialismos de sus habitantes.
14 y último. Limitándose en todas las definiciones a explicar el sentido de las palabras sin juzgar las ideas que representan.
El autor, al oponer al Diccionario académico estas parciales modificaciones en el plan de su composición, dícenos cuál es la idea que tenía de lo que debiera ser un léxico castellano. No están, a nuestro juicio, algunas de sus observaciones legítimamente fundadas, ni en general tiene tampoco el autor presente que una obra de esta naturaleza es de suyo mudable e imposible de que un solo hombre, ni una corporación entera, puedan dotarla de perfección absoluta. El Sr. Salvá, a pesar del plan mejorado que él proponía, incluyó el Diccionario íntegro de la Academia como base del suyo, y lo adicionó con muchas voces de marina, heráldica y germanía.
El Sr. Salvá, dando, por otra parte, grande importancia a los arcaísmos, aumenta cantidad considerable de ellos en sus adiciones. Empresa muy loable es ésta y que contribuye por manera eficacísima a la más provechosa lectura de nuestra literatura de los siglos XVI y XVII; pero creemos que el autor debiera haber formado con todas las cédulas de esta clase, tan preciosas como autorizadas, un estudio aparte. Preferible debía haber sido esto a incluirlos en un Diccionario nacional, que deba contener la lengua tal como se hable cuando éste se escriba. El erudito y el literato son quienes necesitan conocer el sentido de las voces propias del tiempo en que se compusieron el Fuero Juzgo y Las Partidas, los Problemas de Villalobos y las Coplas de Mingo Revulgo, y esto debe ser objeto de particulares estudios. El Diccionario o Tesoro de una lengua debe limitarse (tal como modernamente se entiende que han de ser estas obras) a incluir nada más
que las voces en actual uso y las que éste autoriza, aunque sean antiguas. Esto, sin embargo, podrá ser un defecto desde el punto (le vista indicado; pero el filólogo y el curioso agradecerán sin duda a Salvá la interpretación cierta o hipotética que de muchísimas palabras anticuadas ha dado en su Diccionario.
Además de los arcaísmos, hay entre las adiciones de Salvá muchas palabras que cuentan un siglo o más de naturalización en nuestra lengua, y otras que habiendo sido introducidas recientemente para designar objetos que antes no se conocían, son de uso universal o tienen la aprobación de los doctos.
En cuanto a la ortografía usada en este Diccionario, es diferente de la del de la Academia; pues Salvá opinaba que no debían escribirse con c los plurales y derivados de singulares y raíces que terminan por z, ni conservar la x antes de consonante, ni retener la y en los diptongos acabados por i cuando se hallan al fin de dicción.




1849.

759. Diccionario nacional de la lengua castellana. Por Don Ramon Joaquin Dominguez. Madrid. 1849.
Dos vols, en folio.
-Sexta edición: Diccionario nacional o gran Diccionario clásico de la lengua española. El más completo de los léxicos publicados hasta el día. Por Don Ramon Joaquin Dominguez. Sexta edición con un nuevo Suplemento, en que se han añadido más de doce mil voces; entre ellas muchas hispano-americanas. Mellado, editor. Madrid. calle de Santa Teresa, núm. 8, y del Príncipe, núm. 25. París, rue St. Andrée des Arts, núm. 47) y de Provence, núm. 12: 1857.
Dos vols, en folio: todo el texto a cuatro columnas.
Tomo 1: 1019 págs. -Anteport. -Port. – Pról. del autor. -Adv. del editor. -Abrev. -Adv – Texto (A-I). Tomo II: desde la pág. 1.021 hasta la 1.793; y luego sigue con nueva foliación el Suplemento, que consta de 302 págs. -Anteport. -Port. – Texto (J-Z, A-Z). Se han hecho de este Diccionario otras ediciones.

760. Diccionario general de la lengua castellana, el más manejable y completo, el más inteligible y sucinto en definiciones y el más uniforme en ortografía (con arreglo a la de la Academia de la lengua); contiene además el nombre de todos los pueblos de España y Ultramar, con especificación de la distancia a que se hallan de las capitales de sus provincias, por D. José Caballero y D. Cipriano de Arnedo. Madrid, imprenta de la Viuda de D. R. J. Dominguez: 1849.
Fol. -4 hs. Prels. + 1.245 págs. + 247 + 1 h. final. – Texto. -Al público. -V. en b. -Explicación de abreviaturas. -V. en b. -Suplemento al Diccionario general de D. José Caballero. – Texto. -Una pág. de erratas; a la vuelta, lista de suscritores.
(Véase el núm. 763.)

1850.

761. Diccionario -Matriz de la lengua castellana, por D. Rafael María Baralt. Madrid, imprenta de la calle de San Vicente, a cargo de D. Celestino G. Alvarez, 1850.
Fol. -24 págs.
No se publicó más que este Prospecto con algunas muestras de la A: en él se indica que su autor llevaría a cabo su obra con la colaboración de los más distinguidos literatos y filólogos.

1852.

762. Diccionario general de la lengua castellana. El más manejable y completo; el más inteligible y sucinto en sus definiciones, y el más uniforme en ortografía, con arreglo a la de la Academia de la Lengua; contiene, además, el nombre de todos los pueblos de España, con especificación de la distancia a que se hallan de las capitales de provincia. Por una Sociedad de literatos, bajo la direc-ción de D. José Caballero. Dedicado a SS. MM. la Reina y el Rey. Segunda edición, corregida y aumentada. Madrid. 1852. Se hallará en la Negociación literaria, calle de la Montera, núm. 30.
Fol. -3 hs. prels. + 1.466 págs. + 1 de errat.
Port. -Advert. a los suscritores por los editores. -Abrevs. – Texto, a tres cols. -Erratas.
-Sexta edición, corregida y aumentada, con todas las voces, frases y locuciones de uso común en España y en las Américas españolas: Madrid. 1865.
Dos tomos en 4.° may. (Véase el núm. 761.)

1853.

763. Nuevo Diccionario español-italiano. Edición muy aumentada y mejorada, con un estado de los verbos regulares e irregulares en ambos idiomas. París, librería de Rosa y Bouret, 1853.
(A la vuelta de la anteport.:) Poissy, imprenta de Arbieu.
4.° men. -XXIV + 463 págs.
Anteport. -Port. -Verbos regulares e irregulares castellanos. – Texto del Diccionario, a dos cols.

1853-55.

764. Diccionario enciclopédico de la lengua española, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usadas en España y las Américas españolas en el lenguaje común antiguo y moderno; las de ciencias, artes y oficios; las notables de historia, biografía, mitología y geografía universal, y todas las particulares de las provincias españolas y americanas. Por una Sociedad de personal especial en las letras, las ciencias y las artes: los Sres. D. Augusto Ulloa, Félix Guerrero Vidal, Fernando Fragoso, Francisco Medina -Veitia, Isidro Fernandez Monje, José Plácido Sansón, José
Torres Mena, Juan Creus, Juan Diego Pérez, Luis de Arévaio y Gener, Juan Sala, Ventura Ruiz Aguilera, y revisado por D. Domingo Fontan, ex-Director del Observatorio astronómico de Madrid. Catedrático de Matemáticas sublimes y autor de la Carta de Galicia; D. Facundo Goñi, Catedrático de Filosofía y Derecho internacional del Ateneo científico y literario de Madrid; D. Joaquín Avendaño, Subinspector general de las escuelas del reino y autor de varias obras; D. José Amador de los Ríos, individuo de la Academia de la Historia y Catedrático de Literatura en la Universidad
de Madrid; D. Juan Bautista Alonso, antiguo Abogado del Colegio de Madrid y escritor público; D. Patricio Filgueira, Ingeniero de Minas, de la Escuela de Minas, Artes y Manufacturas de Bélgica;
D. Pedro Mata, Catedrático de la Facultad de Medicina de Madrid y del Ateneo y autor de varias obras; D. Rafael Martínez, Doctor en Medicina, Licenciado en Ciencias naturales y Regente en Botánica; D. Tomás García Luna, Catedrático del Ateneo y autor de varias obras, y por Eduardo Chao, Director de la Biblioteca ilustrada. Madrid, imprenta y librería de Gaspar y Roig, editores,
calle del Príncipe, núm. 4: 1853.
Fol. -2 tomos.
Tomo I: 1.058 págs. + 6 finales. -Portada. – Pról. firmado por Eduardo Chao. –
Abrevs. – Texto, a 4 cols. (A-E). -Suplemento.
Tomo II, impreso en 1855: 1.393 páginas + 4 finales. -Port. – Texto, a 4 cols. -Suplemento.

-Otra edición, ordenada por D. Nemesio Fernandez Cuesta y adicionada nuevamente con un suplemento de todas las voces autorizadas por la Academia Española en la última edición de su Diccionario, y con otras varias, hasta unas 5.000, correspondientes a la índole enciclopédica de la presente obra. Madrid, imprenta y librería de Gaspar y Roig, editores: 1870.
También en 2 tomos en fol.
Tomo I: 1.058 págs. + 17 de suplemento.
Tomo II: 1.393 págs. + 20 de suplemento. (Reimpreso en 1878-1882 en 2 vols, en folio.)

La índole de esta obra está bastante indicada por su título. En cuanto a la realización del proyecto que en él se consigna, no puede negarse que en lo que se refiere a la parte técnica y propiamente científica, el Diccionario enciclopédico contiene gran riqueza de palabras, con definiciones exactas en general y hechas con la necesaria compendiosa claridad. En lo que toca a voces y frases vulgares, es muy deficiente, aventajándole en esto otras obras de menos pretensiones. En la ortografía se separa en algunos puntos de la usual en España, adoptando en ocasiones la seguida generalmente en América, tal vez por hacer la obra más aceptable en aquellas repúblicas. En general, teniéndolo todo en cuenta, no hay duda de que la obra editada por los Sres. Gaspar y Roig merece el grande crédito y la aceptación que tuvo al publicarse.

1854.

765. Nuevo Diccionario español -francés y francés -español, más completo que cuantos se han publicado hasta el día, redactado sobre el de Nuñez de Taboada y aumentado con más de 10.000
voces y 10.000 acepciones nuevas que no se hallan en el de dicho autor. Ultima edición, corregida por la autoridad eclesiástica. Tomo II. (Parte española -francesa.) Barcelona. Por D. Juan Olivares, impresor de S. M. calle de Escudellers, núm. 57: 1854.
4.°-630 págs. Anteport. -Port. – Texto, a tres cols. -Abreviaturas.

766. Diccionario universal español -francés, por Don Ramón Joaquín Domínguez. Segunda edición considerablemente corregida y aumentada. Comprende no solo las voces de los diccionarios de las dos Academias, sino también todos los términos de literatura, de historia, de filosofía, de matemáticas, de economía política, de diplomacia, de táctica militar, de química, de mineralogía, de botánica, de teología, de cirugía, de medicina, de sagrada teología, de derecho canónico, de sectas religiosas, de jurisprudencia, de agricultura, de geografía, de astronomía, de mitología, de comercio, de marina, de artillería, de fortificación y demás facultades, sin omitir el tecnicismo de todas las artes. Tomo II. Establecimiento de Mellado. Madrid. calle de Santa Teresa, núm. 8, y del Príncipe, núm. 25. París, R. St. Andrée des Arts, núm. 47, y de Provence, núm. 12.
4° may. -4 hs. Prels. + 1.586 págs.
Anteport. -Port. -De la prononciation de la langue espagnole. -Abrevs. – Texto, a tres cols.
El tomo primero de la obra es el Diccionario francés -español.
La primera edición, en seis tomos, se hizo también en Madrid, año de 1845-46.

1857.

767. Vocabulario de todas las voces que faltan a los Diccionarios de la lengua castellana, publicados por la Academia, Domínguez, Caballero, Peñalver (Panléxíco), Campuzano, Salvá, Barcia, etc. etc. O sea Suplemento necesario a los Diccionarios de la lengua castellana, publicados hasta el día, para que puedan ser completamente útiles. Por Don Luis Marty Caballero, Madrid, 1857. Imprenta de D. Anselmo Santa Coloma.
4.°-388 págs. a dos cols. Anteport. -Port. – Ded. – Al lector. -Abreviaturas. – Texto.
Inclúyense en él muchos provincialismos, voces anticuadas y, sobre todo, innumerables tecnicismos.
El autor indica en su breve prólogo al lector que compone un suplemento para todos los Diccionarios de la lengua castellana, que constará de unas 40.000 voces o más.

768. Novísimo Diccionario de la lengua castellana, arreglado a la ortografía de la Academia Española y aumentado con más de 20.000 voces nuevas de ciencias, artes, oficios, etc. entre las cuales se hallan las más usuales en América. Ilustrado con infinidad de grabados para la mejor inteligencia. Obra la más completa en su clase, por haber tenido a la vista para su redacción los mejores Diccionarios publicados en España y en el extranjero, inclusos los de las Academias de Madrid. París y Alemania. Por una Sociedad de literatos, bajo la dirección de D. Ramón Campuzano. (A la vuelta:) Madrid. 1857. -Imprenta de D. Ramón Campuzano, calle del Ave María, núm. 17.
Fol. -Dos tomos.
Tomo I: 3 hs. prels. + 820 págs. -Anteport. -Port. -Abrevs. – Texto, a tres columnas (A-E).
Tomo II: 2 hs. prels. + 788 págs. -Anteport. -Port. – Texto, a tres cols.

Los pequeños grabados introducidos en el texto de este Diccionario, aunque no sean tantos como indica su título y estén hechos además por mano poco hábil, son de grande utilidad para formar idea de los objetos que se definen. Esta ventaja, muy común en los Diccionarios extranjeros, sobre todo
en los ingleses, no se había introducido en los españoles hasta que apareció en el de Campuzano, por lo cual merece éste especial recomendación. En cuanto a los otros méritos del Diccionario que se ponderan en la portada, hay que hacer grandes atenuaciones.

1859.

769. Diccionario de las lenguas Española y Noruega, en el cual se ha seguido la nueva ortografía sancionada por la Real Academia Española desde el año de 1815. Por G. Frellsen. Tomo I. Español -Noruego. Bergen. Paa Udgiverens Forlag Trykt af J. C. Hagen: 1859.
4.° men, -2 hs. prels. + 547 págs.
Port. -Abrevs. – Ded. del autor a S. A. R. D. Alfonso Francisco d´Asís, Príncipe de Asturias: Los grandes progresos que el comercio y la navegación de España para con Noruega han hecho durante los últimos veinte años, me han hace tiempo convencido de que una obra que pudiera contribuir a facilitar la adquisición del idioma español en este país, seria aceptada con buena voluntad y aprecio,
y particularmente en los parajes donde el bacallaoy los otros productos de Noruega para la importación de España se producen. Como oficial de Aduana en el punto central de este tráfico, he estudiado y procurado de hacerme dueño del idioma español, no solamente por causa de mi situación de aduanero, sino también porque he creído poder ser útil tanto a los comerciantes y navegantes españoles como a mis propios paisanos con la composición de un Diccionario en los idiomas de los dos países… Aalesund en Noruega al 30 de Junio 1860. – Texto, a dos cols.
El segundo tomo, que consta de 368 páginas, es el Diccionario noruego -español.
El Sr. Frellsen se ha servido para componer su obra del texto del Diccionario de Núñez de Taboada.

1863.

770. Seoane´s Neuman and Baretti -by Velazquez. A pronouncing dictionary of the spanish and english languages: composed from the spanish dictionaries of the spanish Academy, Terreros and Salvá, upon the basis of Seoane´s edition of Neuman and Baretti and from the english dictionaries of Webster, Worcester, and Walker: with the addition of more than eight thousand words, idioMs. and familiar phrases, the irregularities of all the verbs, and a grammatical synopsys of both languages. In two Parts. I. Spanish english. -II. English Spanish by Mariano Velazquez de la Cadena, Professor of the Spanish Language and Literature in Colombia College, New York, and corresponding member of the National Institute, Washington. New York: D. Appleton & Co. 443
& 445 Broadway, 1863.
Fol. -Parte primera: XVI -675 págs.
Port. -Preface: New York, March, 1852. -A Synopsis of the Spanish or Castillan Language. – Texto español -inglés, a dos cols. -Vocabulavy of names of countres, provinces, towns, nations, seale, rivers, etc. wich arce not the same in the english and spanish languages (a tres cols.) -A Catalogue of the most usual christian, scriptures, and historical names of men and women, in the spanish and englischlanguages (á tres cols.)
La segunda parte, también en un volumen, es el Diccionario inglés -castellano.

1864.

771. Nuevo Diccionario de la lengua castellana que comprende la última edición del de la Academia Española, aumentado con cerca de 100.000 voces pertenecientes a las ciencias, artes y oficios, entre las cuales se hallan las más usuales en América, y además con muchas locuciones y frases sacadas de los mejores Diccionarios modernos. Con un suplemento que contiene el Diccionario de la rima (por D. Juan Peñalver) y el de sinónimos (por D. Pedro M. de Olive y D. Santos López Pelegrin), por una Sociedad literaria. París, librería de Rosa y Bouret, 1864. (A la vuelta de la anteport.:)
Imprenta H. Firmin Didot, -Mesnil (Eure).
Fol. -4 hs, prels. + 1.225 págs. + 163 + 273 + I pág. final.
Anteport. -Port. – Pról. -Abrevs. – Texto del Diccionario general, a 4 cols.
Sigue, con anteport. y port. fechada en 1859, París, imprenta Walder, calle Bonaparte, 14, el Diccionario de sinónimos, por D. Pedro M. de Olive, (Reflexiones generales que sirven de introducción al Tratado de sinónimos y texto a 4 cols.) -Sigue el Diccionario de la rima, por D. Juan Peñalver, con anteport. y port. con el mismo pie de imprenta que lleva todo el libro. (Advertencia y texto a 8 cols.; nota, a 4 cols. de las terminaciones comunes que se forman en la
conjugación de los verbos.)

1864-1866.

772. Diccionario español -portugués, el primero que se ha publicado con las voces, frases, refranes y lucuciones(sic) usadas en España y Américas españolas en el lenguaje común antiguo y moderno, las ciencias y artes de medicina, veterinaria, química, mineralogía, historia natural y botánica, comercio y náutica, con algunos nombres propios, y así las voces particulares de las provincias españolas y americanas, etc. compuesto sobre los mejores Diccionarios de las dos naciones, por Manuel do Canto e Castro Mascarenhas Valdes Hidalgo, Caballero de la Casa Real. Lisboa. En la Imprenta Nacional. 1864.
Fol. men. -Tres tomos.
Tomo I: A-CH. -4 hs. Prels. + el retrato fotográfico del autor + 959 págs. -Anteport. -Retr. -Port. – Pról.: … Publico pois o primeiro diccionario hespanhol -portuguez, enriqueçido com o versāo e etymologia latina, para a compilaçāo do qual consultei os mélhores lexicographos antigos e modernos. – Hesitei um pouco se deveria incluir as phrases e termos antiguados e desusados que os novos diccionarios hespanhoes omittem; mas reflectindo, entendi que, sendo este o primeiro diccionario hespanhol -portuguez que apparece, e havendose escripto em hespanhol, desde os primeiros seculos da monarchia, tantas paginas gloriosas para a nossa historia, e tantos documentos de erudiçāo de muitos portuguezes d´aquellas eras, deveria trazar os vocabulos antiquados e obsoletos, de contrario ficaria una lacuna, que nāo poderiam perdoar os amadores da historia e da litteratura antiga… -Abrevs. – Texto, a 3 cols.
Tomo II (impreso también en 1864): D-L. -1.082 págs. -Anteport. -Port. – Texto, a 3 cols.
Tomo III (impreso en 1866): M-Z. -1.068 págs. -Anteport. -Port. – Texto, á 3 cols.

1866-67.

773. Novísimo Diccionario de la lengua castellana con la correspondencia catalana. El más completo de cuantos han salido a luz. Comprende todos los términos, frases, locuciones y refranes usados en España y Américas españolas en el lenguaje común, antiguo y moderno, y las voces propias de ciencias, artes y oficios, redactado con presencia del de D. Pedro Labernia, doctor en letras, profesor aprobado de Latinidad y humanidades, individuo de la Academia de buenas letras de Barcelona. Corregido con muchas definiciones de ciencias y artes según los últimos adelantos, y consultado con los más modernos y exactos, entre otros los de la Academia, Salvá, Dominguez, Caballero, Saint- Hilaire, Blanc, Roque Barcia, el de varios autores publicado por Gaspar y Roig, Suplemento de Marty Caballero, etc., etc. Por una Sociedad literaria. Barcelona, Espasa hermanos, editores, calle de Robador, núm. 39: 1866. (A la vuelta:) Imprenta de Jaime Jepús.
Fol. men. -Dos tomos.

Tomo I: 1.142 págs. -Anteport. -Port. – Pról. -Abrevs. y adv. – Texto, a 2 columnas (A-E).
Tomo II, impreso en 1867: 1.002 págs. -Anteport. -Port. – Texto, a 2 cols. (F-Z).

1867.

774. Nuevo Diccionario latino-español etimológico, escrito con presencia de las obras, más notables en este género publicadas en otros países desde la época del Renacimiento hasta nuestros días, enriquecido con un gran número de voces, frases y modismos extractados de los autores clásicos, seguido de un tratado de sinónimos y de un vocabulario español latino para uso de los jóvenes que frecuentan nuestras escuelas, por Don Raimundo de Miguel, catedrático de perfección de latín y principios generales de literatura en el Instituto de de I.a clase de S. Isidro el Real de Madrid. y el Marqués de Morante, antiguo catedrático de Derecho en la Universidad de Alcalá de
Henares y dos veces Rector de la Central, magistrado que fué del Tribunal Supremo y del Consejo de Instrucción pública. Leipzig: imprenta de F. A. Brockhaus, 1867. (A la vuelta de la anteport.:)
Madrid: D. Agustín Jubera, calle de la Bola, núm. II.
Fol-XXXIX págs. + 997 + 75 + 256. Anteport. -Port. – Ded. al Consejo de Instrucción pública por los autores: Madrid. 30 de julio de 1867. – Pról. – Ind. Alf. de los autores y obras citadas en el texto. -Adv. -Abrevs. – Texto del Dic. lat. -esp. a 3 cols. – Texto de los sinónimos latinos, a 3 cols. Breve
Diccionario español -latino. -Advertencia. El Diccionario que añadimos a continuación no es ni tiene pretensión de ser una obra magistral encaminada a desenvolver con escrupulosa minuciosidad los misterios de ambas lenguas para hallar la recíproca correspondencia de una y otra en todas sus voces y locuciones, en su varia sintaxis y modismos. Campo más vasto habría sido forzoso recorrer si tal fuera nuestro intento. El siguiente Vocabulario no pasa de ser un compendio, pero compendio tan nutrido de doctrina como lo permite una obra de esta clase, y más que suficiente para que los alumnos puedan manejarle con fruto en sus ejercicios de composición. No se ha escrito para hombres doctos: le destinamos meramente a los jóvenes que concurren a las clases de latín, con la mira de que en un solo volumen tengan reunido cuanto necesiten para llenar cumplidamente sus tareas… -Abrevs. – Texto, a tres cols.

1870.

775. Diccionario manual, o Vocabulario completo de las lenguas castellana -catalana. Obra única en su clase, escrita con consulta de los autores clásicos, en presencia de los mejores diccionarios de
dichas lenguas publicados hasta hoy día y conforme a la ortografía moderna, por D. Santiago Angel Saura. Quinta edición, considerablemente aumentada por el mismo autor. Va añadido un Vocabulario de los Santos más comunes cuyo nombre varía en catalán. Barcelona: Librería de Estéban Pujol, editor, Platería, núm. 70: 1870. (A la v.:) Barcelona: Imprenta de Gómez e Inglada, calle de Guardia, núm. 14: 1870.
8.°-x -592 págs. Anteport. -Port. -Adv. Prel. Abrevs. – Texto, a tres cols.
Otro tomo (383 págs.) contiene el Vocabulario catalán -castellano; texto, también a tres cols.

1875.

776. Diccionario universal de la lengua castellana, ciencias y artes; enciclopedia de los conocimientos humanos: comprende lengua y gramática castellana, retórica y poética, crítica, literatura, bellas artes, paleografía, diplomática, heráldica, numismática, lingüística, mitología, biografía, geografía, matemáticas, ciencias exactas y físico-naturales, teología, filosofía, religión, culto y liturgia, derecho natural, romano, civil español, político, administrativo, mercantil, penal, canónico, economía, legislación comparada, medicina, industria, comercio, agricultura, política, milicia, pedagogía, educación y bibliografía, escrito bajo la dirección de D. Nicolás María Serrano y con la colaboración de reputados y distinguidos escritores. Madrid. 1875. Biblioteca universal ilustrada. Astort hermanos, editores.
10 tomos en folio de más de 1.000 páginas cada uno, con otro que contiene un apéndice de palabras olvidadas en el cuerpo de la obra.
Este apéndice es el tomo más abultado de la obra, y consta de 2.224 páginas.
El Sr. D. Nicolás María Serrano, cuyo nombre va al frente de esta obra, fué abogado, profesor un tiempo de la Universidad Central y hermano del Ilmo. Sr. D. Apolinar María Serrano, Obispo que fué de la Habana, donde vive aún su memoria bendecida por todos. Fueron muchos los colaboradores del Diccionario universal: los nombres de muchos de ellos figuran en una lista que aparece en el tomo primero; aunque es posible que algunos de los que se dan como colaboradores trabajasen poco o nada en la obra, y otros cuyos nombres no constan tomasen en ella gran parte.
La empresa del Sr. Serrano es vastísima, la más vasta sin duda de cuantas se habían acometido hasta su tiempo en España. Acerca de la manera de llevarla a cabo en general, puede decirse que la parte más substancial de la obra está tomada de diccionarios extranjeros, franceses especialmente. Con
todo, la empresa es laudable y digna de crédito, aunque por lo que se refiere al provecho que de ella puede sacarse para la filología propiamente dicha, es menor de lo que pudiera prometerse quien mirase solamente a la mole o apariencia exterior de la obra, como quiera que, nula en la parte de etimología de las palabras, y muy escasa en las acepciones de éstas y respecto de las definiciones, se reduce en general a copiar o traducir lo que se halla escrito en otros libros. Con todo merece consultarse, pues a vuelta del cúmulo inmenso de noticias de todos géneros que atesora, contiene muchas que pueden ser útiles en gran manera al filólogo o gramático.

1876.

777. Diccionario general abreviado de la lengua castellana, el más completo de los publicados hasta el día, que abraza los términos literarios y los del lenguaje usual en su sentido propio y figurado; las voces usadas en las ciencias, artes y oficios, y los nombres propios de historia, geografía, biografía y mitología, ordenado por Lorenzo Campano. Conforme a los diccionarios de la Academia Española, Salvá, Grégoire, Dominguez, etc. París, librería de Garnier hermanos, 6, calle de Saints-Pères, 1876. (Á la vuelta de la anteport.: Clichy, Imprenta de Pablo Dupont, 12, calle de Bac-d´Asnières.)
4.°-3 hs. prels. + 1.013 págs.
Anteport. Port. Abrevs. Y adv. – Texto, á dos cols.

1882.

778. Diccionario popular de la lengua castellana, por D. Felipe Picatoste. Madrid. 1882, tipografía de Estrada. Dirección y Administración: Doctor Fourquet, 7.
4 vols, en 8.° mayor.
La obra forma parte de la Biblioteca enciclopédica popular ilustrada, Sección 3.a, Conocimientos útiles.
Vol. I: 288 págs. (A-C). -Anteport. -Port. – Ded. a la Sociedad Económica Matritense, por el editor D. Gregorio Estrada.
-Introducción, por el mismo editor: …El estado floreciente de la Biblioteca enciclopédica popular y de la Revista popular de conocimientos útiles, me permite hoy emprender, dentro de la Biblioteca, y formando parte de la Sección 3.a, Conocimientos útiles, un nuevo género de obras no menos necesarias en nuestra patria; una serie de Diccionarios populares, que, comenzando por el de la
Lengua castellana, siga por el de Agricultura e Historia Natural; el Geográfico, con todos los pueblos de España y sus habitantes; el de Artes, Oficios e Industrias; el de Ciencias, el de Historia, el Biográfico, el de Literatura, el Etimológico, el de Sinónimos castellanos, el de Modismos y refranes, el de Voces y frases anticuadas, el de la Rima, el Español francés y Francés -español, el Español -inglés e Inglés -español, el Español -alemán y Alemán -español, etc. etc. – Prólogo del autor. -Abrevs. – Texto, a dos columnas.
Vol. II: desde la pág. 289 á la 576 (C- H).
Vol. III: desde la pág. 577 á la 816 (H-P).
Vol. IV: desde la pág. 817 á la 1.059 (P-Z).

1883.

779. Diccionario de la lengua castellana, preciso y necesario, con las 15.000 voces más usuales para todas las clases de la sociedad. y la nueva acentuación para escribir, leer y hablar con perfección, con sus principales significados en orden alfabético, redactado en vista de cuantos se han publicado
hasta la fecha, por D. Emeterio Andrés y Rodríguez, A. titular de la Real Academia. Bilbao, establecimiento tipográfico de Los Dos Amigos, Hernani, 24: 1883.
8,°-446 págs.
Port. – Pról. -Abrevs, – Texto, a dos columnas.

1884.

780. Diccionario enciclopédico de la lengua española, con todas las voces, frases, refranes y locuciones usados en España y las Américas españolas. Madrid. 1884.
Dos tomos en folio.

1885.

781. Diccionario popular universal de la lengua española, por L. P. de Ramón. Tomo I (A-AZZ). Barcelona, 1885.
4.° men.

1886.

782. Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana, por R. J. Cuervo. Tomo primero. A-B. París…1886.
4.° may. -LXVIII -922 págs. de dos cols. Port. -Introd. -Lista de obras y autores que se citan. -Abrevs. – Signos. – Texto.
Hasta hoy es el único tomo que se ha publicado, habiéndose impreso ya todos los pliegos del segundo, que contiene nada más que la letra C.
El Sr. Cuervo explica la razón y asunto de su obra en las siguientes palabras de la introducción:
El filólogo puede estudiar la estructura de una lengua, o deduciendo lo que en ella tiene carácter general, como son las leyes, a que se sujeta cada categoría de palabras y las fórmulas que se emplean para expresar los pensamientos, o bien individuando en cada palabra la fórmula que le
corresponde y los oficios que desempeña en virtud de su significado y de las relaciones
en que, a consecuencia de éste, puede hallarse con otros términos. El resultado del primer estudio constituye la Gramática propiamente dicha, que no desciende a puntos individuales sino cuando trata de accidentes que completan el cuadro morfológico de la lengua o de voces destinadas por el
uso a funciones especiales; mientras que el fijar lo que podemos llamar sintaxis individual, tomando como base el desarrollo ideológico del concepto que informa cada palabra y explicando circunstanciadamente todas las combinaciones que le son peculiares, corresponde de lleno al Diccionario del idioma. Nótase además otra diferencia entre los dos órdenes de fenómenos que forman el respectivo dominio del gramático y del lexicógrafo: al paso que la estructura y los lineamientos generales de una lengua pueden durar siglos sin alterarse considerablemente, la sintaxis individual se modifica de muy diversas maneras. Ora sea por la variedad con que pueden considerarse las relaciones de unos términos con otros, ora por la confusión que se ocasiona de la simultaneidad con que se usan diversas combinaciones o de la delicadeza de las diferencias que las distinguen, ora por la influencia de la contaminación analógica y la mezcla extranjera que a cada paso alteran formas y construcciones, el caso es que, para el uso literario de una lengua cultivada
durante siglos, no siempre se logra comprobar a primera vista si el empleo de tal construcción o partícula debe su existencia al desenvolvimiento normal, ya ideológico, ya formal, del lenguaje, o si solamente es una corruptela originada del olvido en que se ha puesto el valor de los términos.
Estas dificultades, con que se tropieza en todas las lenguas, son en la nuestra particularmente graves, porque los diccionarios comunes, hechos más bien para facilitar la interpretación del lenguaje hablado o escrito que para enseñar el empleo de las voces como elementos de la sentencia, no prestan grande auxilio al que, en estas dudas, se ve precisado a consultarlos.
Siendo esto así, por más que no toque a los gramáticos individuar tan delicados puntos, no han podido menos de reconocer la importancia de la materia y dedicarle alguna atención, por lo cual no es extraño que nos den noticias sobre el uso de muchas partículas y de algunos verbos y nombres.
En espacial la Real Academia Española ha mirado con particular interés este punto, pues ya en la primera edición de su Gramática, hecha en 1771, dio una lista de palabras que se construyen con preposición; lista que, conservada y aumentada después, ha servido de base a otros tratadistas. Ni es menos significativa prenda de aquel interés, así como del ánimo generoso con que siempre ha alentado los trabajos ajenos relativos al estudio de la lengua, la que dio al pedir a D. Gregorio Garcés, para publicarlo a sus expensas, el Fundamento del vigor y elegancia de la lengua castellana expuesto en el propio y vario uso de sus partículas; libro que, si bien por su método y criterio gramatical tiene escaso mérito, es muy apreciable por la abundancia de ejemplos clásicos que le sirven de base.
Entre los trabajos posteriores, merecen muy particular mención los de D. Vicente Salvá y de D. Andrés Bello. Diligentísimo escudriñador de nuestros clásicos el primero, y dotado de un raro conocimiento práctico de la lengua, hizo importantes aumentos en la parte de que aquí tratamos. Sagaz el segundo entre todos los gramáticos para deslindar los oficios de las palabras y señalar las más sutiles modificaciones sintácticas, ilustró con maestría admirable y guiado por un criterio altamente científico el uso de muchas partículas, y asentó sólidas bases para el estudio de las construcciones verbales.
A poco más que esto se reducen las fuentes que pueden consultarse en caso de duda, con ser ésta una de las materias más ocasionadas a suscitarla; y la insuficiencia de dichas fuentes es motivo bastante para la composición de una obra especial en que se dé luz sobre las palabras que ofrecen alguna particularidad sintáctica, ya por las combinaciones a que se prestan, ya por los cambios de oficios o funciones gramaticales de que son susceptibles, ya por el papel que desempeñan en el enlace de los términos y sentencias. Tales son la razón y el asunto de nuestro libro.
Al intentar esta obra, nos ocurrió que bastaba explicar los puntos dudosos comprobándolos con ejemplos de nuestros clásicos; pero la experiencia probó que el camino era errado. Debiendo aparecer cada construcción como resultado de la significación etimológica de los vocablos, rastreada cuidadosamente hasta sus más tenues y delicados desvanecimientos, vimos que era necesario hacer cada artículo tan completo como si hubiese de figurar en el Diccionario general de la lengua, sin que, por otra parte, temiésemos que tal abundancia en la falta que lamentamos de un Diccionario cual lo exige el estado actual de la ciencia filológica, suscitara en el lector queja o disgusto.
(En Septiembre de 1863 hablaban D. Venancio González Manrique y el autor de esta obra de la falta que hacía un Diccionario castellano por el estilo de los Webster y Bescherelle, que eran los mejores que conocían, y con la intrepidez de los pocos años resolvieron tentar la empresa. Al efecto, escogieron dos letras de mediana extensión y poco más o menos iguales: el señor Manrique tomó la L y el autor la O. Cada cual trató de averiguar las etimologías y anotar las autoridades para las palabras que le tocaban, y cuando pareció que había materiales suficientes, se empezó en común la
redacción; pero como ésta no se efectuaba en vista de los ejemplos, cada uno introducía después por su parte las modificaciones que aquéllos exigían: de esta manera, al cabo de algún tiempo, las dos letras estuvieron terminadas. Guardando cada cual su trabajo, y no habiendo llegado el caso de hacer una revisión final, ni el Sr. Manrique sabe cómo quedó la parte del autor, ni el autor cómo quedó la del Sr. Manrique, Al prepararse para continuarlo, ocupaciones inesperadas hicieron suspender definitivamente el trabajo. Una muestra de lo hecho años antes se publicó por puro capricho en 1871. En 1872 puso el autor mano en esta obra, y queriendo ensayar su plan con los materiales acopiados por él para la otra, vio que eran del todo insuficientes, como que no se habían recogido con igual designio. Echó de ver, por otra parte, que la letra O, que él compuso, y única que ha examinado después, no tenía el fundamento científico que requiere el estado actual de la lexicografía, y ha relegado aquel ensayo entre las ignorantias juventutis. Ha parecido oportuno hacer aquí esta explicación, para que las personas que hayan oído hablar de aquella empresa no padezcan error pensando que tiene conexión con el presente libro.)
No sería extraño que algunos, olvidado el fin de esta obra, viesen sólo en ella un Diccionario inútil; pero si conocieren lo que la obra de Tursellino sobre las partículas latinas ha crecido en manos de Hand, quien ha tratado cada palabra con abrumadora prolijidad, convendrán en que, agregándose a las partículas los verbos y otras voces que necesariamente se determinan o enlazan por medio de aquéllas, puede resultar una obra extensa en que se contengan los fundamentos de la parte más complicada de nuestra sintaxis. Por esto, siendo el objeto de este libro muy diverso del que tiene el
Diccionario vulgar de la lengua, el autor re-conoce sin apremio que no ha hecho una obra adecuada a correr en manos de sabios e ignorantes, antes muy bien pudo ponerle por epígrafe el Contentus paucis lectoribus… Dios conceda al eminente filólogo señor Cuervo la dicha de ver terminada esta obra suya, que tan útil ha de ser para el perfecto conocimiento de la sintaxis y del Diccionario de la lengua castellana.

1887.

783. Diccionario enciclopédico hispano -americano de literatura, ciencias y artes. Barcelona, Montaner y Simón, editores: 1887-1890.
En folio, a tres columnas, e ilustrado con heliografías y muchos grabados intercalados en
el texto.
Es ésta una de las obras más notables que han salido de las prensas españolas, así por lo perfecto y lujoso de la impresión, como por su notable y copiosísimo texto, encomendado a las plumas más esclarecidas de nuestra patria.
Se han publicado los cuatro primeros tomos: I, 1887: 3 hs. Prels. + 1.156 págs. + 1 h. (contiene la A-All). -II, 1887: 1.106 págs. + 1 h. (Am-Az). -III, 1888 (B-Byz): 1.092 págs. + 1 h. -IV, 1888: 1.292 págs. + 1 h. (C-Cez), y continuarán publicándose los sucesivos.
Inclúyense en esta obra todas las palabras de nuestro Diccionario, muchas llevan sus etimologías y están autorizadas con el uso que de ellas han hecho nuestros clásicos; contiene también el Diccionario todos los tecnicismos, voces geográficas y muchos provincialismos, refranes, frases, etc.
Debemos hacer notar el buen desempeño que se advierte en el estudio de las letras, acerca de las cuales se leen largas y eruditísimas monografías históricas, sumamente importantes para la ortología y la ortografía castellanas. Ignoramos el nombre del autor; pero justo es recordar los de los Sres. Don José María Sbarbi y D. Vicente Vignau, encargados de lo concerniente a Filología y
Lingüística y a Lexicografía y Gramática, según se lee en la lista de los redactores del Diccionario que va a la cabeza de cada tomo.
1888.

784. Nuevo Diccionario inglés -español y español inglés. El más completo de los publicados hasta el día, redactado con presencia del de Velázquez de la Cadena y de los mejores diccionarios españoles e ingleses, los de la Academia Española, Terreros, Salvá, Domínguez,
Seoane, Worcester, Clifton, Webster, etc. Por J. M. López, E. R. Bensley y otros literatos ingleses y españoles. Refundido y aumentado con las voces usadas en las ciencias, artes y manufacturas. Va también mejorada esta edición con la pronunciación exacta en ambas lenguas, sustituida a la fonética que llevan las anteriores. París, Garnier hermanos, editores: 1888.
Fol. men. -Dos vols. El segundo es el Diccionario castellano-inglés. -IV + 656 págs. -Anteport. -Port. -Pref. -Sinopsis gramatical de la lengua castellana. -Abrevs. – Texto, a tres cols. -Vocabulario de nombres geográficos.

785. Diccionario general de la lengua castellana con la nueva ortografía, adoptada oficialmente por la R. Academia Española, por Vélez de Aragón. Madrid. 1888. 4.°

SEGUNDA PARTE. ETIMOLOGÍAS.

1505.

786. Voces que conserva la lengua castellana, procedentes del árabe. En el Vocabulista Arábigo en Letra Castellana, por Fray Pedro de Alcalá, sirve, sin duda, para esclarecer los orígenes orientales de muchas palabras castellanas, especialmente arcaicas.
He aquí la descripción del rarísimo libro de Fr. Pedro de Alcalá, en cuyos preliminares se hallarán algunos pormenores relativos a la persona del autor. Uocabulista arauigo en letra castellana. (En-
cima de este título el escudo de armas del Arzobispo de Granada. A la vuelta de esta portada, una estampa que representa al autor, arrodillado, ofreciendo su libro a Don Fr. Hernando de Talavera; debajo se lee: Non michi due. sed noituo sit gloria. En la hoja segunda, aij, empieza la dedicatoria siguiente: Reuerendissimo y muy magnifico señor verdadero obispo y pastor y padre mio.
Prólogo. -Parecerá a algunos serme cosa superflua y demasiada, poner en el principio deste vocabulista: prologo o epístola dirigida a vuestra Reuerendissima señoría, pues ya en principio del arte de la arauia que hize, y dedique a vuestra señoría, puse vn prologo; en el qual breuemente diré la razón y causa que me avia mouido a tomar el cuydado deste estudio: y por esso tomaran no causa mas ocasión, de juzgarme por persona que gasta tiempo sin prouecho. Empero yo no acatando esto, mas mirando como mi trabajo es hecho vtile y prouechoso y puesto por mano y mandado de vuestra señoría en pficion, y avn como es Razon de mirar que esta obra non deuia sin prologo quedar. Y avn porque como sean obras distintas el arte y el vocabulista, contecera, que alguno o algunos tomará vna dellas; y dexaran otra: en el qual caso quedaría esta segunda que es el vocabulista sin principio
o epístola, la qal en las obras es assi como candela que alumbra lo en ellas contenido. Por esto fueme vtile y avn necesario, hazer la presente epístola o introducción: y por ella ofrecer la presente obra a vuestra reueredissima señoría aquien todo lo que yo soy y puedo deuo, como conuiene al sieruo a su señor, y como aministro del común señor de todos, y suplicóle muy humilmente que mirada y corregida por mandado de vuestra reuerendissima señoría, si tal fuere hallada que sea vista digna de ser en publico demostrada, la mande enpremir, pues della se espera resultar tanta onrra y seruicio a nuestro señor, y tan crecido prouecho alos próximos y non menos alosnueuos conuertidos a nuestra sancta fe católica: que a los viejos cristianos, que tanta necessidad tienen de ser predicadores y maestros dellos. Ca assi como los aljamiados (o cristianos viejos) pueden por esta obra saber el arauia, viniendo del romance al arauia: assi los arauigos (o nueuos cristianos), sabiendo leer la letra castellana: tomando primero el arauia, ligeramente pueden venir en conocimiento del aljamia. Non niego yo que R. S, auer algunos nonbres y avn muchos en la lengua arauiga los quales non se pusiere aquí, como non se ponen todos en los otros vocabulistas assi de latín como de romance, empero digo que los aqui puestos: bastan para conplida y ordenadamente hablar la lengua arauiga. Non cure de los poner, porque estudie ala breuedad por la necessidad desta obra, y a vn por que mi intención fue, hazer vocabulista de la habla común y vsada de la gente deste Reyno de granada: y quasi de los reynos comarcanos, en los quales espero yo en nuestro señor que en vida de los muy altos y muy poderosos cristianissimos principes el Rey y la Reyna nuestros señores nos aprouecharemos. Por esto non toue necessidad de me estender a poner otros vocablos,
sin los quales cumplidamente se alcançara la practica común deste Reyno. Yo R. S. determinándome de tomar el trabajo presento, con la ayuda principalmente de nuestro señor y con la instrucción de los onrrados y sabios alfaquís que avuestra, R. S. medio para entender en esta obra enseñados en las lenguas assi arauiga como ladina; acorde escojer vna de las copilaciones que ay de vocablos para la trasladar en arauigo, y entre otras parecióme acomodada a nuestro castellano, aquella que hizo el honrrado y prudente varón maestro antonio de lebrixa, ala qual yo añadí algunos nonbres y verbos y otras partes de la oración que me ocurrieron, y dexe algunas de las que allí estaua, que carecian de traslacion arauiga, y si la tienen no assi usitada, y por esso no assi inteligible. E cuydando que estauael romance como deuia estar ordenado de mano de tal varón, non cure lie mirar en la orden del pceder, mas solamente mire a los principios de las partes: donde vino que en la orden del abe, que suelen leñar los vocabulistas, ay alguna poca turbación. E como sea cosa que miran los enseñados, no que perturbe al aprouechamiento desta traslación, non cure dello, mayormente por ser ordenada por tal varen, al qual puede ser que non imitaron aquellos que su obra pusieron en la impresion. Por tanto suplico a vuestra R. S. E ruego yo a todos los que el presente romance leyeren, non sea culpado de la tal orden, pues mi principal intención fue en la traslación del arauia y no en ordenar el romance. Espero yo en el señor, el ql comento por su infinita bondad y dio la gracia presente: non sin mucha marauilla, consideradas las circunstancias que se deuen mirar
(augebit incrementa gratiaruz) para que pueda hazer otra segada o tercera obra, ala qual desta como de principio puedan passar los que de esta fueren enseñados, y hazerse ha con la gracia del soberano señor, y fauor y ayuda de vuestra R. S. Cuya vida y santo estado prospere nuestro señor por luengos y prósperos tiempos et cum omni grege sibi conmisso ducat at gloriam coronandum. Amen. Amen, vt in excelso andiatur. -Fin del prólogo.

(Después de este prólogo o dedicatoria sigue:) Regla y dotrina muy prouechosa y necessaria para todos los que se quissieren aprouecbar deste vocabulista. -Común conjugacion de los verbos. -(Sigue el texto del Diccionario, que termina en el blanco de la quinta hoja de la sign. L, con una adv. Al lector de la presente obra.) – Colofón: Fue interptada esta obra y vocabulista de romance en arauigo en la grande y muy nonbrada cibdad d´ granada, por fray Pedro de alcala, muy Idigno frayle de la orden d´l gl´ioso doctor san Jeronimo, contino familiar y confessor d´l. R. señor don fray Fernando de Talauera. p´mero arçobispo d´ la dicha cibdad. Y muy digno religioso de la mesma orden. En el año del Señor d´mill y quinientos y vn años. Fue impressa y acabada por Juan Varela de salamanca impressor en la dicha cibdad d´ granada. A cinco días del mes de hebrero de mill y quinientos y cinco años. Deo gras. -(A la V.:) Números en romançe y arauigo. -Esc. del imp. -(A la v.:) Esc. de armas reales.
4.° -Let. gót. – Texto, a dos cols. – Signaturas a-z, A-L, todas de 8 hs. menos la última que tiene 6,
No será ocioso copiar también aquí el prólogo que Fr. Pedro de Alcalá puso en su Arte para ligeramente saber la lengua arábiga, pues en él hay algunas interesantes noticias biográficas suyas.
Prologo dirigido al Reuerendissimo señor don fray Bern
ado de talauera pmero arçobispo de Granada. -Reuerendissimo y verdadero obispo pastor señor y padre suyo: Venido el tiempo del complimiento, o el complimiento del tiempo, en el qual plugo ala soberana piedad sacar a esta gente nueuamente conuertida días tinieblas y muchos herrores en que aquel maluado y no digno de ser dicho hombre, suzio y maldito Mahoma, en el qual gomito el diablo su maestro todos los herrores y heregias que auia nombrado en todos los hereges antepassados, el ql los auia tenido por tan luengo espacio de tiempo engañados, por juyzio justo avnque a nos ascendido de nuestro señor, para que
recibiessen la adopción y prohijamiento de los hijos. Y aquellos que, assi como bestias no domadas con el yugo muy suaue de nuestro redemptor corrian a rienda suelta por la carrera de los vicios y pecados de la miserable carne, alcançassen la vnidad de aquel corral, cuoyo pastor es vno, sobre muchas vigilias y pensamiento cotidiano, de seruir si en algo pudiesse ala soberana magestad.
aquien d justicia toda criatura deue seruir, e por ayudar si e algo pudiesse a vra R. S. a llenarla graue y muy pesada carga, que el soberano señor asi como en onbros mas rezios que de alguno de los que agora bienen en la yglesia de estas nuestras españas plugo, pese ponerme a soffrir algun trabajo, sin el qual no se gana el reyno de los cielos. Q´r a diebus iohánis baptiste regnum cèlorum vim
patitur, para aprender si pudiesse alguna cosa alcançar de la lengua arauiga, porque non sin mucha angustia de mi anima veya, quibus messis quidem erat multa et bona in domini orreuz, congregada. fz. operari pauci, y maguera que my ingenio sea algo y avn mucho tardinero, y no assi sotil y dispuesto para tomar nueua disciplina y sciencia, y mucho mas rudo para la inuentar nueuamete, assi por estar como yo agora esto en el cumplimiento del tercio segado, y principio dl tercero día comun edad de los hombres. Que est i potentatibus vsqz ad septuaginta annos qr quod amplius est labor et dolor est vt inquit propheta, como porque seyendo ocupado en otros seruicios y officios de la sancta obediencia como vuestra reuerendissima señoría mejor sabe, nunca pude exercitar el estudio de las letras. Pero non obstantes estos impedimentos, plugo a la sabiduría soberana, qui
docet hominem sciencia, alumbrar las tinieblas de mi entendimiento, para que pusiesse esta lengua en el estilo y forma siguiente, para que qualquiera que tenga avn mediano entendimiento con alguna noticia avnq sea muy poca de la lengua latina, ligera y mas que ligeramente pueda alcázar noticia della. Pues queriendo R. S. proseguir esta materia, non curo poner aquí muchos principios y dotrinas día lengua latina, assi como dezir que cosa es nombre y que verbo, y que cosa es nombre sustantivo, y que adgetiuo, que proprio y que apelatiuo, porque presupongo que esta breue dotrina mayormente es acomodada a aquellos que tienen algún conocimiento de la lengua latina, avnq sea como ya dixe no muy crecido, y estas dotrinas o diuisiones, ya en ella los tienen complidamente escritos por los autores de la lengua latina mas solamente demostrare lo mas sucintamente que yo pudiere, la manera o forma día lengua compuesta dlos términos della, y esto porque las mesmas definiciones y declaraciones que ay en una lengua quanto ala comunicación delos términos en su manera, essas mesmas son en todas las otras, mirando ala comunicacion de los términos della. Ca por la mesma razón que este nonbre pedro es nombre proprio en la lengua latina, por essa mesma lo es en la arauiga. Pero porque algunos no piesen que ansi como la lengua arauiga es defectuosa de tiempos y modos en la materia del verbo, assi lo sea en defeto de todas las partes de la oración, porne de cada vna dellas algo, porque es verdad que las ay todas complidamente en especie, avnq no assi en numero, como en la lengua latina. Suplico yo a vuestra reuerendissima señoria, reciba este my muy pequeño avnque pienso que algo vtile seruicio, no assi como de hombre ofrecido, mas de dios nuestro señor a vuestra reueredissima señoría por don enbiado, per canalem fictilez, et fragilem, y porque mas ligeramente nro señor sea loado en sus obras, y los próximos ayudados, mande que esta breue arte o obrecilla en vno con el vocabulista que yo saque en la lengua arauiga,
sean puestos en impression. Porque los que la quisieren, se pueda della aprouechar. En lo qual al señor hará muy crecido seruicio, y a my singular merced y limosna. porque todos los que della se aprouecharen, Rueguen a nuestro señor por la vida spiritual y temporal de vuestra señoría, y por la sal nació deste su
invtileseruidor. Amen.
Dice el Dr. Bernardo Aldrete en su Origen de la lengua castellana, lib. III, cap. XV, que trata De los Vocablos arauigos que ai en el Romance: … me aprouecho del arte, i vocabulista (assi llama a su Vocabulario) del Padre Frai Pedro de Alcala de la Orden de San Hieronimo, que aura cien años, que lo compuso, luego que la ciudad de Granada se gano, i eran los que entonces vsaban aquellos barbaros, indicio bien manifiesto, avnque no vbiera otro, para creer que los tomaron de nosotros, i no que los Latinos y Griegos se aprouechassen dellos para la lengua Latina i Griega, como alguno
a dado a entender…
El Vocabulista fué la guía del Dr. Aldrete, de López Tamarid y de Duarte Núñez de León en los índices de etimologías arábigas que publicaron estos autores.
El Vocabulista Arábigo en Letra Castellana de Frai Pedro de Alcalá, Monge Gerónimo: Libro que tengo, i cuento por uno de los más raros, pues ya le contó como tal D. Pedro de Castro, Arzobispo de Sevilla, en una Carta que escribió al Dotor Bernardo Aldrete. Año MDCIX. (Pág. 53, y tomo I
de los Orígenes de la lengua española D. Gregorio Mayans).

1565.

787. Etimologías por el Maestro Alexo Venegas.

Estudia prolijamente y por orden alfabético las de una porción de voces castellanas en el capítulo VIII (y último) De una particular declaración de algunos vocablos: q en el presente libro dl transito : por diuersos capitulos están esparzidos, fols. clxxxviij -ccxxvj, del libro Agonia del transito de la muerte con los auisos y consuelos que cerca dlla son prouechosos. Dirigida a la muy illustre. S. doña Ana de la Cerda Condessa de Melito. &c. Author el Maestro Alexio Venegas. El primer punto de los seys en que se diuide la obra: es que la vida del buen christiano es vn prolongado martyrio. El segundo trata del aparejo y testamento de la buena muerte. El tercero: como se aura el agonizante contra los recuentros del enemigo. El quarto de los quatro lugares de las animas y la habla y comunicación dellas. El quinto del valor de los suffragios: missas y bullas y lo de mas. El sexto del consuelo de los biuos: por la muerte de sus defuntos. Al fin va la glosa de los vocablos escuros:
Impresso en Alcala con licencia: Año de MDLXV. (A la cabeza un escudo de armas grabado en madera, que ocupa la mitad de la página.) -(Al fin:) Impresso en Alcalá de Henares en casa de Andrés de Angulo A costa de Diego de Sancta cruz Año de MDLXV.
4.°-8 hs. prels. + CCXXVI fols.
Otros ai, que aunque saben varias Lenguas, i escriven sin passion; ignoran, o no practican Reglas que deven observarse, para señalar bien los Orígenes: i fácilmente se arrojan a decir lo primero que piensan. Entre los quales, cuento al eruditíssimo Maestro Alexo Venegas, el qual, al fin del docto
Libro que intituló Agonía del Tránsito de la Muerte, impresso en Alcalá, año 1565, dio algunas Etimologías muy caprichosas. Bien que otras muchas son felicíssimas. (Página 65, tomo I de los Orígenes de la lengua española, de Mayans).

1580.

788. Etimologías españolas atribuidas al M. Francisco Sánchez de las Brozas, adicionadas por el M. Alexo Venegas.
MS., en folio, de la Real Academia Española: consta de 37 hojas. -En la portada léese: Copiáronse de un MS. antiguo que se conserva en la Biblioteca alta del Escorial, en el año de 1792. -Las etimologías del Maestro Venegas están marcadas con al principio. El orden de todas las palabras,
que pasan de 1.200, cuyas etimologías brevemente se indican, es alfabético. Al final léese la siguiente nota autógrafa de D. Martín Fernández de Navarrete, con su firma al pie. Entre los MSS. de la Biblioteca alta del Escorial se halla un códice en 4.°, forrado en pergamino, en el plut. III, est. K, núm. 8, que empieza por el Diálogo de las Lenguas de Marcio, Valdés, Coriolano, Torres, que
publicó Mayans en su tomo 2° de los Orígenes de la Lengua Castellana, al qual siguen las Etimologías Españolas que han servido de original a esta copia. Tiene el original al principio las iniciales F. S. por lo cual creyó Mayans (Orígenes, tomo I, págs. 65, y 66) que el autor de este opúsculo era el M. Francisco Sánchez de las Brozas. Hay algunas voces o etimologías que van en esta copia distinguidas con esta señal, que según se expresa al principio del MS. son de Alexo Venegas, pues es cierto que al fin de su docto libro intitulado: Agonía del tránsito de la muerte, impreso en Alcalá, año 1565, dio algunas etimologías muy caprichosas entre otras bárbaramente felices. No cree Mayans que la idea del Brocense fué añadir este trabajo de Venegas, cuya adición MS. dice se halla en el Colegio mayor llamado de Cuenca, en Salamanca. Esta adición es más copiosa que la que se conserva en el Escorial, que sin duda fué el borrador del escrito, como parece por las muchas adiciones marginales que tiene y muchas correcciones o apuntamientos al fin del escrito. Así no es extraño que esta copia parezca más diminuta que la de Salamanca. En la del Colegio mayor se hace aparte un catálogo de voces españolas que traben origen griego, y en la del Escorial se interpolan estas voces con todas las demás. El MS. del Escorial es de letra del siglo XVI. Contendrá como 30 hojas, que están trastrocadas por mal encuadernado, y al fin, de distinta letra, hay algunas etimologías latinas y luego algunas otras españolas sueltas. Se ha copiado con cuidado, y para las voces escritas en Griego me he valido del P. Bibliotecario Fr. Juan de Soto,
inteligente en esta lengua, que las ha copiado por su mano. Acabóse de copiar en el Monasterio de San Lorenzo el Real a 14 de Noviembre de 1792, Martín Fern.z de Navarrete.
El Maestro Francisco Sánchez de las Brozas, Reformador ilustre de la Gramática Latina (escribe Mayans), tomó el trabajo de añadir las etimologías que el Maestro Alexo Venegas puso en su libro de la Agonía del tránsito de la muerte, impreso en Alcalá, año de 1565: cuya Adición manuscrita se halla hoi en uno de los Colegios mayores de Salamanca, comunmente llamado de Cuenca, por
averle fundado, año MD. D. Diego Ramirez, Obispo de Cuenca. Ciertamente seria un obsequio ruin devido a la memoria de tan insigne Gramático publicar esta obra. Pero no basta aver ilustrado la Nacion Española i su nobilíssima Lengua, para que se degede estar sepultado en el olvido. En la Real Librería de San Lorenzo, donde hai manuscritos preciosíssimos, he visto un Egemplar de las Etimologías Españolas, que así se intitula un libro atribuido a F. S. que luego interpreté ser Francisco Sánchez i assí lo dejé advertido. Pero tengo sospecha de que es mucho más copioso el egemplar que se halla en la Librería del Colegio mayor de Cuenca, en la Ciudad de Salamanca, (Orígenes de la lengua española tomo I, págs. 65 y 66.)

1585.

789. Compendio de algvnos vocablos arabigos introdvzidos en la lengua Castellana en alguna manera corruptos, de que comunmente vsamos, puestos por orden alphabetico : recopilados por el
Illustre señor Francisco Lopez Tamarid Racionero de la sancta yglesia de Granada, familiar, y Interprete de la lengua Arabiga en el sancto Officio. Visto por el Licenciado Alonso del Castillo Interprete de Su Magestad.
4 hojas en folio (cinco páginas y media á dos columnas, y las dos y media restantes, á plana entera, son de nombres topográficos. Al fin:) Todos estos vocablos fueron communicados con muchos hombres insignes y de mucha erudición en lenguas. Y particularmente fueron vistos y añadidos por los illustres señores y nobles hijos Dalgos. El Capitan Gaspar Maldonado de Salazar. Y Lope Fustero Secretario del Thesoro de la casa de la moneda de Granada, que como tan curiosos y vistos en varia erudición pudieran dar su parecer. Y a mi me pareció ponellos aqui al fin deste Vocabulario de Romance para hazerle mas vniuersal y prouechoso. Y aunque a algunos paresceran cosas impertinentes: los Doctos, para quien esto se escribe, echaron de ver, que no son de tan poca estima, que no merescen cortesía: la qual entiendo que harán a los que verdaderamente tratan de saber las cosas en so (sic) origen y rayz, y huyr la ignorancia. Reciba se en esto mi voluntad. que siempre ha sido de seruir y aprouechar a los curiosos y amigos de saber, de quien yo he sido siempre afficionado.
Hállanse estas cuatro hojas al fin de la edición del Diccionario de romance en latín por el Maestro Elio Antonio de Nebrissa Grammatico Chronista de los Reyes Catholicos. Van añadidos en esta vltima impression pocos vocablos, porque en el primero del latín se añidieron (sic) muchos. Y allí se ha de aueriguar si es de Ciceron el vocablo, o no. Y también su Accento. (?) Pvso ahora nvevamente en el fin deste Vocabulario vn compendio de los vocablos Arabigos, corruptos, de que communmente vsamos en nuestra lengua Castellana. (Retrato del Maestro Nebrija Grab. en madera.) Con privilegio real. En Granada. Casa de Antonio de Nebrissa. Año de MDLXXXV.
Fol. -Sin fol. – Sign. Aa-Kk, de 8 hs. menos la primera que tiene 2 y la últ. 4.
Estos vocablos castellanos, procedentes del arábigo recopilados por López Tamarid, fueron incluidos por D. Gregorio Mayans y Siscar en el tomo II de sus Orígenes de la lengua española: Madrid. 1737, págs. 235-264.

1593.

790. Primera parte de una Recopilación de algunos nombres arabigos, que los arabes (en España, Francia y Italia) pusieron á algunas ciudades, y a otras muchas cosas que se podrán ver á la vuelta desta hoja. -Dirigida a la Católica Real Magestad del gran rey D. Felipe II deste nombre nuestro señor. (A la vuelta:) Lo contenido en esta Primera Parte es una Recopilación de algunos nombres arabigos que los moros o arabes (en España, Francia y Italia y islas del Mediterráneo y en otras muchas partes del mundo) pusieron a algunas ciudades, villas, castillos, islas, montes, torres, rios, puentes, valles, fuentes, puertas de ciudades: con algunos vocablos y verbos arábigos y frases o maneras de hablar de árabes, de que comunmente se usa en las lenguas latina, española y italiana. -Recogidos y declarados por Fr. Diego de Guadix, de la orden de Sant Francisco y de la provincia de Granada, intérprete de la lengua arábiga en el Sancto Officio de la Inquisición de la ciudad de Granada y su reino.
MS. de la Biblioteca Colombina de Sevilla, original de fines del siglo XVI. -Fol.
Está dispuesto para la impresión, según lo prueba la licencia que lleva del R, P. General de la Orden franciscana, Fr. Ventura de Calatajeras, fechada en Roma, en el Convento de Santa María de Araceli, a 28 de diciembre de 1593.
Proemio á S. M. del gran Rey nuestro Señor, su humilde vasallo Fr. Diego de Guadix, de la Orden de San Francisco:
… El número de los moros que de África en España pasaron no era bastante á poblar tantos pueblos y a cultivar tanto, y de aquí fué que en muchas ciudades y pueblos de España se contentaban los moros con sólo tomar las fuerzas y castillos, dejando á los cristianos vivir en su ley cristiana, y dejándoles lo que les parecía de sus haciendas, labranzas, ganados y heredades; con tal que en todo tomasen y tuviesen semblante de vasallos y tributarios, como lo fueron muchos años en las ciudades de Córdoba y Mérida, y en la ciudad de Toledo aquellas seis o siete parroquias que llaman de los mozárabes cristianos… De quedar, pues, cristianos de esta manera en muchas partes y pueblos de España, fué tanta y por tantos años la comunicación con los moros y con los alcaydes, justicias y oficiales que cobraban los tributos y con los demás moros que juntamente vivían y moraban con los cristianos en las dichas ciudades y pueblos, que se los pegó a los cristianos, y aprendieron de los moros gran suma de vocablos y verbos arábigos, y aun muchas frases y maneras de hablar de los árabes las tomaban y aprendían y usaban dellas en su lengua española… Y ésta es la causa de haber quedado introducidos en la lengua española tanta suma, como digo, de nombres y verbos arábigos, unos del todo arábigos, y otros compuestos o mixtos, y medio arábigos y medio castellanos o latinos, y otros castellanos o latinos y vicianospor estar en las sílabas o en el acento en que y con que las lenguas de árabes los pudieron pronunciar. Y es muy de admirar S. R. M. de que en tantos siglos no haya habido algún hombre de nuestra nación o de nación extraña que… beneficiase a esos reinos con tomar ese trabajo… En este convento de Santa María de Araceli de Roma.
Proemio al discreto y curioso lector: … Esta misma plaga de usar de nombres y verbos arábigos… hallé en las islas de Canarias, y hallo en Italia y en todas las islas deste mar Mediterráneo, y aun después que esto: en esta sancta ciudad de Roma me han venido a las manos algunos vocablos arábigos de que se usa en Francia, Flandes y en tierra de venecianos… Esta lengua arábiga me es a mí cuasi materna por haberla aprendido y sabido desde niño… El vocablo que… tuviere en sí alguna
significación, será o es de aquella lengua en la cual significa. Claro está que estos vocablos… Ciudad-real, Villalta, Villaverde etc. que son de la lengua castellana, pues significan en ella, aunque usan del los españoles y no españoles, y estos vocablos… Zocodover, Jodar, Aranjuez, Sagra, claro está que son de la lengua arábiga, pues significan en ella, aunque usan dellos árabes y no árabes.

1600.

791. Tratado de Etimología de voces Castellanas en estas lenguas Latina, Hebrea, Griega, Arabe. (Por el Licenciado Bartholomé Val verde.)
Ms. en fol. de la Biblioteca Nacional de Madrid. sign. I-96. -Es copia del original que existe en la Biblioteca del Escorial.
Empieza: Algunos Presupuestos necesarios para saber inquirir y deducir las Etimologías Castellanas y de otras Lenguas.
En las etymologías de los vocablos Castellanos, pues se sabe la confusión que hay en todas las Lenguas desde la torre de Babilonia hasta agora, quando en la propria moderna no se halla la origen, hase de acudir a la Lengua que últimamente se extendió por España con la nación que la sugetó, como a la Arábiga, sea que falta a la Latina que trajeron los Romanos, cuando la enseñaron, o griega, pues hay fundaciones de Griegos por toda España. Diciéndome agora tres años que en un muro de Madrid se había descubierto una piedra con un Dragón esculpido: preguntándome sobre esto el Maestro Juan López, le mostré un lugar de Pausanias, autor Griego, por do parece que
Epaminondas, capitán Greciano, hizo allí alguna fundación.
Las palabras de Pausanias, latinas, por no tener agora el texto Griego, son estas (en el libro VIII de su Historia): Epaminondae tumulo imposita est columna cum secreto, in quo serpens caelatus est. Judicat hoc insigne Epaminondam ab iis ortum ducere, qui sparti sunt nuncupati, quod editi in lucem dicantur e draconis dentium satione.
Pues no hallándose, como digo, la etimología del vocablo Castellano en la Arábiga ni Latina, lo seguro y acertado es acudir a la fuente y madre de todas, la Lengua Hebrea; mayormente habiendo dejado en España los Judíos infinitos vocablos, como probaré después. Y como el otro, porfiando
Julio César sobre un vocablo, le dijo: Civitatem Caesar dare nobis potes, verba dare non potes.
Así, por el contrario, aunque los Reyes Católicos de España echaron los Judíos, los vocablos que ellos habían introducido no pudieron. Hay también en todas las lenguas muchos vocablos recebidos de comunicación de las naciones vecinas o de las contrataciones; como lo vemos en las tierras mercantiles, donde no hay puridad de una lengua sola. Y en el lenguaje de los soldados, y en los que vienen de Judías, que hablando sus propias lenguas mezclan muchos vocablos peregrinos de las tierras donde han estado, y así se van perdiendo unos y cobrando otros.
También los vocablos de las Artes van fuera de regla y de observación clara; porque unos son puestos a imitación de otros, de primera intención, y otros totalmente ad placitum, mayormente cuando los primeros imponedores fueron indoctos.
Y porque esto de hallar la verdadera etimología es cosa importantísima, porque todos los vocablos castellanos que hallamos en la Arábiga, Latina, Griega, Hebrea, ó Tudesca, sacándolos el vulgo de su tino, y los corrompió: lo que Platón hacía para hallar la etimología en su lengua, y él nos aconseja que hagamos, tememos a mi parecer licencia de hacer sin merecer reprehension.
Pues Platón, en un ecelente Diálogo que hizo de Etimología, que él llama *g (que es decir, De recta nominum institutionem), y por otro nombre Cratylo dice así (usaré de nuestra Lengua por no agradarme el Intérprete latino): No importa mucho declararse una misma cosa con diferentes nombres o sílabas; no hace al cabo añadir o quitar alguna letra. Y diez versos más abajo: Así como las purgas y jarabes, siendo unos mesmos, a veces nos parecen diferentes, por estar disfrazados y encubiertos con algunos colores o olores; pero el Médico, que sabe la fuerza y virtud de cada uno, juzga con verdad ser unos mesmos, porque aquel disfrace nada le impide ni estorba; así también el que sabe de Etimología tiene ojo a la fuerza y propiedad del vocablo, y no se turba ni engaña por ver que se añada, quite, trueque letra o letras, o si se halla la mesma propiedad en otro de más o más diferentes letras.
Y luego dice Sócrates a Hermógenes, con quien se introduce que habla: Ten mucha cuenta con lo que voy a decir. Lo principal que se ha de advertir en los Nombres y sus Etimologías es que muchas veces quitamos y añadimos letra según que conviene. Esto mismo repite aquel doctísimo Varron en el libro IV, De Lengua Latina.
Así que por autoridad de varones graves, tenemos licencia y aun necesidad forzosa, so pena de ignorar la Etimología del vocablo vulgar y recebido, quitar o añadir Letras y Sílabas, mudar unas en otras, si se parecen algo en la prolaciony sonido, y la sílaba o letra segunda ponerla al principio, y ésta en el fin o medio; y en fin, deshacer y desgobernar todo el vocablo, aunque se quede en dos letras, hasta hallarle la origen.
Mas que para venir a la fuente y raíz del Vocablo, de solas las consonantes se ha de hacer cuenta, y ninguna de ninguna vocal: quiero decir, que aunque en el vocablo que se ha hallado ser la fuente y origen deste que se dudaba, no venga a quedar ninguna vocal de las que tiene el vulgar que se inquiere, o otras muy diferentes, esto no hace a la sustancia; mayormente que en la Hebrea, a la
cual en fin hemos de acudir, ninguna letra es vocal, porque las vocales son unos puntillos extraordinarios, y fuera de la sustancia de la dicción.
De aquí se sigue que toda la curiosidad de hallar la verdadera Etimología se funda en añadir al vocablo o quitarle letra, mudar la que tiene en otra de semejante pronunciación, anteponer o posponer letra o sílaba de las que tiene el mismo vocablo; principalmente saber distinguir y dividir en letra y letras, y esto último es lo que más recomienda Platón… como si dijese pues en las sílabas y letras consiste la verdadera imitación de la fuerza, propiedad y sustancia de la esencia de las cosas, es cosa muy acertada dividir o desatar las Letras.
Así que no había que maravillar si en los vocablos que se deducen de unas Lenguas en otras, dijéramos que se ponen letras por letras, como c por q y z, b por p, f y m, g por j y ll, u por o, y b, ch por c sola, d por t, x por s su muy hermana: en fin, si quitamos, añadimos o posponemos letra, o hacemos síncopa imitando aquellos dos filósofos.
Pongo por ejemplo lo que dice Platón en aquel Diálogo Cratylo, queste nombre Tántalo es síncopa de *g ques cosa trabajada y muy afanada, cual fingen los Poetas á aquel desventurado mento summam aquam. attingens siti enectus Tantalus. Lo cual parece que hurtaron los Griegos, como otras muchas cosas de las Sagradas Letras, do pide el otro la gota de agua estándose abrasando
en el Infierno.
También dice que
xxxóv*g que es cosa mala, es síncopa de *g, que significa lo que procede mal, porque la cosa fea estorba el buen proceso y suceso…
Así también, aunque nosotros ignoremos la verdadera sinificacion y fuerza de la dicción en cuyas sílabas y letras, dado que serían los ignorantes, consiste la naturaleza y esencia de las cosas… a lo menos admitamos las síncopas y mudanzas y trasposiciones de letras: y dedo en sincopa de digitus (
dit en chapurriau) (d por t), uña de unguen (ungla en chapurriau), trillo de tribulum (digo, del neutro, porque tribulus es espino ó cambronera), calza de caliga (c por g), entrañas de intaranea; triaca, trementina, berza de theriaca, therebynthina, brasica, con pequeña mudanza de letra o vocal.
Sufren también del latino, añadiendo una sola s; hurto del Griego muchos vocablos, y para hallarle la Etimología, quítesela; como de *g, sex, *g, sexus, *g, septem, *g super, *g, semis, *g, serpens (
serp en chapurriau).
Si también de coturnix, metus, scutum, cespites, agnatus, blatero, mudando la t en su amiga d. hacemos codorniz (
codorniu en chapurriau), miedo, escudo, césped, alnado, baladron. -Si de caminnus (Kamin en alemán), cyprus, capitellum, añadiendo a la c una h, hacemos chimenea, chipre, chapitel (capitel moderno). Si trocando la u en o de aurum, floccus, portus, porrum, brachium, solum, hacemos oro, flueco (floc en chapurriau, com los de la fusta, Flocken en alemán, como los copos de nieve), puerto, puerro (porro en chapurriau), brazo (bras en chapurriau), suelo. Si de la c hacemos q y z en cruz, lazo, pereza, racimo, reziente, suiza, diezmo, pix, cruz, lageuz, pigritio, racemus, fiducio, decimo. -Si de g se hace j (que llamamos jota) ó l doblado en jayan, mijo de jas y jaola, y ojo, cogido, consejo, empeño, ajo, de gigas, millium, cilia, lollium, collectus, consilio, pignus, allium (all en chapurriau, oli: oleum, all y oli: allium-oleum en latín).
Si de la b hacemos p en muy muchos, como cobre, cabrahigo, cabestro, debuxo, cobro (
recupero), percibo, abrigo, de sus latinas cuprus, caprificus, capistrum, depingo, recupero, percipio, apricus. De la s, x en xarcia, xaquima, xativa, xinno de sarcina *g (como dice Suydas y San Isidoro en sus Etymologías), setabis, sinius. -En fin, si se pierde letra como en rayo, poleo, paraiso, saeta (flecha), de radius, pulegium (puliol en chapurriau), paradisus (paradis en catalán, paradise en inglés), sagita, y vito, de victus, cuando decimos dia y vito.
-Si añadimos sílaba al principio en alquitara, algibe, alcohol, albaricoque, alcuza, que quitada al que añadió el Arábigo a los hebreos gibe, quitara, cohol, becore (
abrecoc, albrecoc, en chapurriau), coz ó coza, cuz ó cuza (una cossa en chapurriau es una garrada de una béstia, un animal com la mula, macho, burro, caball o cauall, te pot dixá estamordit si te pegue al cap)
-Si añadimos algo a la fin, como en talco, testigo, amargo, blanco, Cartago, bellaco; que el que tuviere razonable conocimiento de la Lengua Hebrea, los hallará con el mismo significado que los usamos en Castilla, en el texto hebreo de la Escritura quitado el
cofinal, tal, amar; blan (de iban), carta, belial: que a imitación destos á testis creo se añadió el go. Mas parece ser añadido de forma Latina, que usaba en semejantes vocablos poner una c, o disminuyendo como testiculus, testificari, de donde atestiguar, y de ahí testigo, postis, posticus, postigo.
Pero ninguna hallo mudarse más que la c en g, y la f en h, c en q infinitas veces, ciconia, acre, decollare, collum, sacrum, securum, lacertus, draco, lacryma, acus, alacris, locusta, miraculum, curculio, acutus, mica: nosotros con g cigüeña, agro, degollar, gola (
cuello moderno; gollum : gola en chapurriau), sagrado, seguro, lagarto, dragón, lágrima, aguja (agudo), alegre, langosta (llangosto en chapurriau: saltamontes), miraglo (milagro), gorgojo, agudo, migaja (una mica o una miqueta en chapurriau: un poquito; la miga de pan la llamamos molla de pa). La f en h en hilo, hijo, hinojo, hosco, hambre, humo, hurto, haba, hasto, huso, que son latinos con f. B por U, y al contrario en Abestruz, deuda, albedrío, xátiva, biuda, abuelo, cavallo, caudillo, buytre (buitre), escarabajo, de Avis struthio, debitum, arbitrium, setabis, vidua (viuda), awus (auus, avvus?), caballus, capitalle, scarabeus, bultur (vulture en inglés, Gaier en alemán).
Ahora, supuestas estas verdades por no haberlas después de repetir, cuando sea forzado quitar, añadir, mudar o anteponer letras o sílabas, o deshacer todo el vocablo y desgobernalle, que no le conozca sino el que tuviere los ojos que dice Platón; supuestos estos principios, que aunque yo no lo advirtiera, quien quiera con muy pocos nominativos cayera en ello, diré algunas Etimologías
Castellanas.
Sigue el texto, en donde se estudian sobre trescientas etimologías castellanas, dando el autor gran preferencia a los orígenes hebreos. -Continúa: Algunos latinos tomados del hebreo. -De otras lenguas peregrinas. -Lengua Picena ó Hetrusca ó Sacerdotal de que usaban sólo en los sacrificios los Romanos.
En la Real Academia Española de la Lengua hay otra copia de este códice. Consta de 50 folios, está encuadernada con otros manuscritos y lleva este título:
-Vocabulario etimológico, con algunos presupuestos necesarios para saber inquirir y deducir las etimologías castellanas y de otras lenguas, por el licenciado Bartholomé Valverde.
Al fin esta nota autógrafa de D. Martín Fernández de Navarrete: Entre los manuscritos de la Biblioteca alta del Escorial se halla un códice en fol. forrado en pergamino, en el plut. j, est. L, núm. 13, al fin del qual está el original de este Vocabulario etimológico, que según una nota que está al
margen superior de la primera hoja es obra del Licenciado Valverde. Yo creo que este autor fué el Dr. Bartholomé Valverde, quien por orden de Felipe II fué a S. Lorenzo el Real en 5 de Diciembre de 1586 a reconocer los libros que habían sido de D. Antonio Agustín y elegir entre ellos los que habían de ser para la Biblioteca del Escorial o se habían de desechar por duplicados. Empleó en esto doce días con el auxilio de su escribiente de lengua griega, reconociendo los originales Griegos de mano que acusaba el Indice impreso de los de D. Antonio Agustín. Ocupa el original de este manuscrito 31
foxas(hojas) y 4 la introducción, todo de letra de aquel tiempo. Se ha tenido cuidado en esta copia haciendo copiar los vocablos Griegos, y Hebreos por los PP. Bibliothecarios Fr. Juan de Soto y Fr. Francisco Cifuentes, hábiles en estas lenguas. San Lorenzo el Real a 20 de Noviembre de 1792. Martín Fernández de Navarrete.

1601.

792. Origen y etimología de la Lengua Castellana, por el Dr. Francisco del Rosal, médico, natural de Córdoba.
Ms. existente en la Biblioteca Nacional de Madrid. copia del original, por el P. Maestro Fr. Miguel Zurita de Jesús María, agustino recoleto, cronista general de su Orden. – Hay otras copias en las Bibliotecas de la Academia Española de la lengua y en la de la Academia de la Historia.
El original era un tomo en folio de 315 páginas, que se guardaba en la Biblioteca de los Padres agustinos recoletos de Madrid. Estaba dispuesto para la imprenta, con las licencias originales y privilegio por diez años, fechado en Carvajales a 26 días del mes de Octubre de 1601 años.
La obra está dividida en cuatro libros.
Lib. I -Origen y etimología de todos los vocablos originales de la Lengua Castellana.
Lib. II. -Alfabeto segundo: del origen y razón de nombres propios de lugares, personas y apellidos de linages.
Lib. III. -Alfabeto tercero: que contiene la razón y declaración de algunos refranes y fórmulas castellanas, que dicen hispanismos.
Lib. IV. -Alfabeto último: donde se da la razón y causa de algunas costumbres y opiniones recibidas y otras cosas. A que se sigue un brevísimo índice de las cosas más notables.
Prólogo del autor:
No será necesario probar cuan importante sea en cualquier lenguaje el orden y etimología de él, pues si esto se escribe para solos los prudentes y doctos, estos tales saben muy bien cuan estimada fué de los griegos etimológicos, que con tanto cuidado buscaron la razón y causa del vocablo. A ésta llama Aristóteles símbolo; Cicerón, notación, y Quintiliano, declaración. De cuya doctrina dice César Escalígero, varón doctísimo, que en muchas palabras es obscurísima la etimología; pero que tam maxime est investiganda quam maxime latet (Lib. III, capítulo LXVIII), diciendo otras muchas cosas buenas en favor de nuestro propósito.
Muchos hombres doctos y grandes humanistas han goloseado esta materia, picando en algunas etimologías, haciendo de ellas plato, y adornando actos y escritos con ellas; y tengo por sin duda que por no haberse atrevido a hallar todo el lenguaje, no han tratado de tomar este trabajo, y así desconfiados dicen mal de lo que no pueden emprender, y con cuatro vocablos que acaso supieron, nos hinchen la cabeza de viento.
Fuera de el origen del vocablo castellano, hallarás, lector prudente, mucha etimología y origen de las lenguas griega y latina, no aquélla que anda por los autores antiguos y modernos y por esos diccionarios, porque siempre aborrecí trasladar libros y trabajos ajenos, pero muchas cosas que confío, no sólo serán de gusto, pero de algún aprovechamiento. -Vale et fruere.
El año de 1610 en el mes de Marzo, y a 12 días de él, llegó a mis manos el libro que compuso el Sr. Dr. Bernardo de Alderete, canónigo de Córdoba, De el orígen de la Lengua Española, sin haber yo tenido antes noticia de tal libro, el cual difiere de éste en todo su argumento, porque aquél todo es historial, probando la antigüedad y orígen de nuestra lengua en general; pero éste examina cada vocablo en particular, de suerte que parece el otro prefación de éste, y particularmente el cap. IX de el libro II en el principio, donde se dicen las causas de la obscuridad de la etimología.
Razón general de los principios del lenguaje castellano. -La Lengua Castellana, como las demás comunes, es tomada de varios lenguajes. Alguna parte mana de la antigua castellana, digo, de aquélla que se hablaba en los siglos antes de que España conociera las naciones orientales y setentrionales, que muchos piensan haber sido la vizcaina.
Otra parte es tomada de los griegos, cuando en diversas veces entraron y conquistaron la España.
Otra parte muy mayor que casi coge la mitad de nuestro lenguaje, nos dio el romano, y aun todavía se nos va pegando algo de la comunicación del lenguaje latino.
También contribuyó la hebrea con la comunicación de los judíos, de que hubo en España gran copia.
Pues la arábiga conocerá su pedazo que nos dieron los moros, de quienes toda España fué sujetada.
Algunos vocablos, aunque raros, debemos a las vulgares de Europa, como son algunos de el oriente y
setentrion, que introdujeron godos y con ellos alanos, vándalos y suevos y otros.
Pues de las naciones con quien hemos tenido comercio ó guerra, algo se ha allegado, como son francesa, italiana, alemana, inglesa; y aun hoy de las Indias de el Poniente podemos esperar nuevos vocablos con las
drogasque de allí vienen, como lo vamos ya experimentando.
La lengua que usaron los godos, frisó mucho con la
tudesca (tedesco llaman los italianos al alemán).
Catálogo de los autores y personas doctas de quienes el autor fué ayudado. -Abraham Ortelio. -Acosta, médico. -Acursio. -Adolpho Mekerco. -Elio Spartano. -San Agustin. -Licenciado Agustin de Vergara. -Alberto Trocio. -Alciato. -Alejo Vanegas. -Alonso de Zamora. -San Ambrosio.
-Ambrosio de Morales. -Amiano Marcelino. -Ammonio Graeco. -Andrés Resendio. -Angelo Policiano. -San Antonino. -D. Antonio de Guevara. -Antonio Lebrija. -Antonio Filerio. -Apiano. -Apuleyo. -Aquario Lodoan. -Arias Montano. -Aristóphanes. -Aristóteles. -Arnobio. -Asensio. -Athencaeo. -Avendaño. -Avicena. -Aulo Gellio. -Amonio Gallo. -Ballesta. -Bartolomé Ricio. -Dr. Bartolomé Sanchez. -Baylio. -D. Bernardo de Alderete. -Beroso. -Beutero, -Biblia Sacra. -Budeo. -Calepino. -Callimaco. -Licenciado Carvadillo. -Castaldo. -Castillo. -Caton. -Catullo. -Cerda. -César Baronio. -César Scalígero. -Maestro Céspedes. -Ciceron. -Claudio Minoe. -Clusio. -Columela. -Concilio Tridentino. -Conrado Gesnero. -Cornelio Celso. -Cornelio Tácito. -Crukio Messenio. -Dale Campio. -Demócrito. -Diógenes Philósopho. -Diógenes Laertio. -Dioscórides. -Enio. -Erasmo. -Erithreo. -D. Estévan de Salazar. -San Eulogio. -Eutropio. -Fernan Nuñez, Comendador. -Festo. -Filostrato. -Florian de Ocampo. -Flos Sanctorum. -D. Francisco de Córdoba. -Francisco Fernandez de Caso. -Francisco Lopez Tamarid. -Francisco de Vergara. -Fragoso. -San Fulgencio. -Galeno, -Garci-Laso. -Gaza. -San Jerónimo. -Fr. Jerónimo Roman. -Gordonio. -Gregorio Fernandez de Velasco. – Hadriano Junio. – Hermolao Barbaro. –
Hernando del Pulgar. – Herodoto. – Hesichio. – Hippócrates. – Historia general de España. – Historia de los Reyes Católicos. – Homero. – Horacio. -Informaci
on de la conciencia. -San Isidoro. -Jacobo Silvio. -Jacobo Imaro. -Josepho Scalígero. -Licenciado Juan Alonso Franco. -Juan Escribano. -Josepho de Judaicis. -D. Juan Orozco. -Juan Latino. -Juan Lopez de Velasco. -Juan de Mena. -Juan Perez de Moya. -Fr. Juan de Pineda. -Julio César. -Justino. -Juvenal. -Laguna, médico. -Lambino. -Lampridio. -Lassarte. -Laurencio Vala. -Leyes de la Partida. -Leyes de romanos. -Lorenzo Palmireno. -Lucano. -Luciano Lucillio. -Lucrecio. -Fr. Luis de León. -Luis Vives. -Lucero de Tierra Santa. -Macrobio. -Manilio. -Mantuano. -Marcelo, sobre Dioscórides. -Marcial. -Marciano Capella . -Martirologio . -Mathiolo Merlin. -Mingo Revulgo. -Moletio. -Monardes. -Nicandro. -Nonio. -M. Nuñez. -Osorio. -Ovidio. -Palladio, -Parladorio. -Paulino, médico. -Paulo Jovio. -Pausanias. -Pedon Coraniano. -Fr. Pedro de Alcalá. -Pr. Pedro Lopez Chalez. -Pelegromio. -Persio. -Petrarcha. -Petro Bellon. -Petro Victorio. -Petronio Arbitro. -Philon. -Pico Mirandulano. -Pierio Valeriano. -Píndaro. -Platon. -Plauto. -Plinio. -Plutarcho. -Pomponio Mela. -Ptolomeo. -Quintiliano. -Quinto Curcio. -Rabano. -Rebufo. -Sallustio. -Maestro Sanchez. -Sedeño. -Séneca. -Servio. -Silio Itálico. -Silva nupcial. -D. Sebastian de Covarrubias. -D. Sebastian Perez. -Simón Abril. -Stacio. -Stéphano. -Strabon. -Strocio. -Suetonio. -Suidas. -Summa Catholicon. -Terencio, -Tarafa. -Theócrito. -Theofrasto. -Thereto. -Thucydides. -Tibullo. -Tito Livio. -Turnebo. -Valerio Máximo. -Varron. -Vasaeo. -Viaje del Príncipe. -Vincencio Cartario. -Virgilio. -Vitrubio.
Disposición del alfabeto y razón general de las letras. -… La invención del molde se atribuye a dos hermanos alemanes y lo primero que se imprimió así fué en Roma, dos libros de San Agustin, De civitate Die y Lactancio Firmiano.
Consideracion general en la mutacion de las letras. -En todos lenguajes en la deduccion de sus vocablos suele perderse la sílaba de enmedio: como de aestimo asmo, de asiatico aziago, de mitificare mitigar, de castificare castigar, de dubitare dudar, de cortice corcho, de habito hato, de musculo muslo, de digito dedo, de noveno nono, de quaerella quexa, de sigillare sellar, de tritico trigo. Y en el latín es muy frecuente, como de axila ala, de buxilla bulla, de maxilla mala, de taxillo talus, de paxillo palus, de texilla tela, de pixilla pila, de vexillum velum, de cuxa o coxa, como cuxillo culus, de matutine mane. Y al principio se quita, como de gemello mellizo, de hemato matar, de vehemencia hemencia, de homico mico, de hepato pato, de esse ser, de insulso soso, etc. Añádense otras que llaman impletivas, como de hoc hocce, de imbelle imbecille. Lo uno y lo otro
acontece en reciprocare, que es reprocare, cuasi retro provocare.
Tambien debe ser general advertencia que tenemos muchos vocablos singulares, tomados de plurales latinos o griegos; como de animalia alimaña, de millia milla, de biblia Biblia, de brevia breva, virentia verza, capitula la capitula, quisquibia coscoja, Castella Castilla, debita deuda, summa cima, Florentia loca Florencia, Instituta la Instituta, ligna leña, Valentia loca Valencia, mirabilia marabilla (
maravilla), nómina la nomina. Ostia Ostia, Ciudad. Privata privada, plegmata pleita, Palentia loca Palencia, sábana, gr° Paños sabana, secreta secreta, signa seña, similia semilla, ventura la ventura.
Orden del Alphabeto castellano, que se guarda en este Libro para que sea f
acil hallar los vocablos que se ofrezcan con una advertencia que abajo se añade.
A A.
B Be.
C Ce.
Ç Cedilla.
Ch Ch, que debía llamarse cha o che; y hacerse de esta pronunciación un nuevo carácter.
D De.
E E.
F Efe.
G Ge.
H Hache.
I vocal i.
Y consonante Y.
J Y jota,
L Ele.
LL Elle.
M Eme.
N Ene.
Ñ Eñe.
O O.
P Pe.
Q Quu.
R Erre.
S Esse.
T Te.
U vocal U.
V consonante V .
X Ex.
Y Y.
Z Ze ò Zeda.

Debese advertir que si buscando un vocablo, no pareciere se busque en la substituta que allí estara. Son las substitutas y hermanas estas: B. V. C. Qu = ç. Z. G. J. X. La G. sera substituta de las dos J. X. en las palabras que comenzaren por Ge, ó Gi. La H. puede substituir o añadirse a las vocales todas; y asi la palabra que ha de comenzar en vocal, si allí no esta busquese en la H. y las haspirales, busquense sin H.
Sigue el texto del Diccionario.
A Córdoba (léese en las apuntaciones de D. Bartolomé José Gallardo publicada por los Sres. Zarco del Valle y Sancho Rayon) he remitido varias noticias de la obra y de su autor, contestando a la súplica que sobre ello me hacia el R. P. de Estudios en el Colegio de Agustinos Calzados de aquella
ciudad. con el motivo de haberse allí formado nuevamente cierta Sociedad, de que es individuo para trabajar una Historia de aquella ciudad. y sus ilustres hijos, y haberle tocado a él el ramo de Literatura. Respondió agradecido de su recibo, y ofreciendo valerse de la obra de Rosal citándola en sus escritos, como que es tan seguro documento, y aun la primera y única noticia, dice, que por allá tienen de tal obra y tal autor…
El padre del Dr. Rosal fué Alonso Ruiz del Rosal, y su madre Leonor de Orbaneja. Con reflexión y enmienda pongo Alonso Ruiz, aunque él escribe clara y expresamente Alonso Ortiz. He aquí a la letra lo que se dice en el Alfabeto segundo, en la palabra Senda del Rosal: Es un camino que refiere A. de Morales en sus Antigüedades hablando de Córdoba, el cual camino va desde San Hierónimo hasta la Arrizafa, convento de Descalzos franciscanos, por hermosas heredades, que él encarece con razón, y dice que se llamó así por muchas rosas. El mismo se contradice, diciendo que las hay tantas y tales, y aun más y mejores en toda la demás Sierra. Y así es cosa llana que se llamó así por el
nombre y
alcuñade los de este apellido en la Collación de San Lorenzo, que en aquellos pagos fueron herederos y señores de casi la mayor parte de él, aunque hoy tienen ya muy poco, o casi nada, y para mayor declaracion, yo fui hijo de Alonso Ortiz del Rosal, y éste de Miguel Ruiz del Rosal, y éste de otro Miguel Ruiz del Rosal, y éste de Alonso Ruiz del Rosal: de todos los cuales tengo testamentos y memorias de haber tenido grandes heredades en aquel pago y sitio. Y así en San Hierónimo y en la Arrizafa fué el entierro y sepulcro de muchos de ellos y sus deudos, como consta por los testamentos; y hasta hoy dura un Lugar vinculado para memoria de obra pía y limosna con carga de misas por su alma de aquél mi re-bisabuelo Alonso Ruiz del Rosal, el cual por mayoría yo poseo, no lejos de aquel término.
Por su obra (dice Zurita) se saca que estudió en Salamanca, y tuvo varios partidos de Médico en Castilla la Vieja, con cuya ocasión estuvo en Zamora, Aranda, Burgos, Benavente… Vivió en Castilla treinta años, y habiendo enfermado de resultas de la frialdad se retiró a Córdoba.
En la palabra brindar habla de una ama montañesa que le criaba un hijo suyo…
De las Lenguas europeas supo el Dr. Rosal, además de la Española y latina, lo portuguesa, francesa, italiana, alemana e inglesa, y de las orientales la griega y la Hebrea y también la Arábiga.
En varias partes cita un libro que había escrito, aunque no dado a luz, intitulado Humanae Sapientiae Specimen (en otra parte dice Humanae Sapientiae Lumen), que es, dice, un largo Discurso de todas las ciencias reduciéndolas a un primer principio, del cual se va rastreando y sacando una universal contemplación de todas las cosas.
En otros varios pasajes se refiere a un libro intitulado Diccionario médico.
En el vocablo Córdoba dice que se remite a lo que dirá cuando salgan a luz los Elogios que escribe de los ilustres varones que aquella ciudad ha dado y producido.
Son muchas también las veces que cita otro escrito suyo sobre Marcial. Y en la palabra emblema insinúa haber escrito sobre las emblemas de D. Juan de Orozco.
En otros varios lugares se remite ya a sus Observaciones y a su Retórica, ya hablando de Gramática, a su Arte o a su Artecilla, como él dice, aunque dudo (dice Gallardo) si éstas serían obritas sueltas o insertas en la obra Humanae Sapientiae Specimen.
Finalmente, en la palabra Señor ofrece, si Dios le da salud, escribir sobre los libros de Galeno, De usn partium.
1606.

793. De los vocablos que ai en Romance de otras lenguas, i especialmente de la Griega, i de los Griegos, que vinieron a España. -Del Origen de los nombres, con que antiguamente, i oi se llama España. -De muchos nombres de ciudades i lugares de España que parece que vienen de la lengua Griega. -Del origen de algunos nombres Hebreos. -De los vocablos Godos que tenemos en el Romance. -De los vocablos Arabigos que ai en el Romance. Por el Dr. Bernardo Aldrete.
Caps. I, II, III, IV, XIV y XV del libro tercero de su obra Del origen y principio de la lengua castellana. (Véase el núm. 7.)
D. Gregorio Mayans y Siscar reimprimió los caps. XIV y XV en sus Orígenes de la lengua española, tomo II, págs. 222-234.

1621.

794. Tercetos en latín y puro castellano, por D. de Aguiar. Madrid. 1621.
Ms. en folio, de la Biblioteca de George Ticknor, en Boston.
Es una ilustración a muchas palabras y frases latinas que se conservan en nuestra lengua, que tal vez pueda servir para indagar muchas etimologías castellanas.

1686-1720.

795. Diccionario español etimológico.
MS. de la Biblioteca Nacional de Madrid que lleva la sign. Ff-123, atribuído por Pellicer al aragonés D. José Siesso y Bolea.

1726.

798. Sobre Elymologías, por la Real Academia Española.
Es el segundo de sus Discursos proemiales, que se leen en el primer tomo de su Diccionario de Autoridades, el cual es a la vez etimológico. (Véase el núm. 741.)

1737.

797. Etimologías, por D. Gregorio Mayans y Siscar.
En las págs. 72-74 del tomo I de sus Orígenes de la lengua española propone porción de etimologías castellanas, señalando excesiva importancia al elemento griego, de cuya lengua dice haber venido muchos vocablos de nuestro idioma.

1745.

798. La lengua castellana tiene voces muchísimas del bascuence. -Las voces castellanas cuyas etimologías son del bascuence (sobre 2.000 palabras por orden alfabético, a cuatro cols.) -Algunas ilaciones y reflexiones. -Rebatense y se dexan sin replica las objeciones contra nuestras etymologías. – Prosigue la materia del passado. -De algunos modos y terminaciones que el Castellano tiene del Bascuence. Por el P. Manuel de Larramendi, S. J.
Son los capítulos XVIII, XIX, XX, XXI, XXII y XXIII, págs, CXVIII-CL de la parte segunda del prólogo a su Diccionario trilingüe. (Véase el núm. 744.)

1750.

799. Dictionnaire des origines de la langue française, par G. Menage… Paris, 1750.
Al fin de esta obra se estudia el origen de más de trescientas voces españolas.
No tengo noticia más que de esta edición; pero, sin duda alguna, debe de haber otras anteriores, y alguna o algunas del siglo XVII, supuesto que su autor, el erudito Gil Menage ó Menagio, gran conocedor de todos los idiomas neo-latinos, nació en Angers el año 1613 y murió en París en 1692,

1758.

800. Elementos Etymologicos segun El Methodo de Euclides Para averiguar Por la Analogica alteración de la Lengua Latina en todos sus Dialectos el primitivo origen de muchissímas vozes ya Antiquadas, ya vulgares, que se hallan escritas, o actualmente se usan en las Provincias de España Apvntanse, por incidencia, el origen de muchas vozes, que a las dichas Provincias se han comunicado de otras Lenguas Orientales Griegas, Septentrionales, Africanas, Indianas; y de algunas Vascongadas. Obra esteril. Si solo se para en estos elementos etymologicos; pero amena, fecundisima, y curiosa, si, con critica, y metodo geometrico, se aplican sus theoremas para resolber los etymologicos Problemas; que seran tantos, quantas seran las vozes cuyo origen se pregunta. Para mi uso; y de el. De los que quisieren descubrir noticias curiosas nada vulgares en todo genero de
erudición, y Literatura, V. g, en Orthographia, Gramatica, Mithologia, Antiquaria, Historia, Geografia, Genalogia, Historia Natural, Botanica, Escritura, Theologia, Phisica, Mathematicas, Artes Fabriles, Economia, y Miscelanea. Etymologista Fr. Martín Sarmiento, Benedictino: Madrid y Abril I° de 1758. (Al fin del texto del tomo I:) Finis. 1766 en Madrid.
MS. de la Real Academia Española. -Dos tomos en folio: contienen sobre 300 hojas no numeradas cada uno.
Al primer tomo precede, antes de la portada, esta nota: Empezó esta obra el Autor el año 1758, y haviendo escrito el principio de ella, la dexó holgar, hasta el año 1766, en que según lo que dice el numero 140, la prosiguió, y acabó en dho. año. En ella pone varios theoremas, para demonstrar
Mathematicamente el origen de las voces Castellanas, y Gallegas en la Lengua Latina. Pone un sistema de su inbencion, para formar una lengua casi universal. Defiende el estudio de las etymologias asegurando, que sin él nadie puede ser sabio. Increpa a sus Paisanos, por el desprecio con que miran a su lengua Gallega. Prueva que esta es copiosísima, y hace caso de conciencia que
no se escrivan en ella los Instrumentos forenses, como se practicaba antes de Carlos 5.°, y que los Curas, no sean naturales del Pais, para que asi prediquen, y confiesen en Gallego cesando los gravissimos incombenienles, que se experimentan de executar estas funciones en Castellano. Igualmente censura de barbara la costumbre de enseñar a los Gallegos el Latin por medio de la lengua Castellana. – Texto, que consta de 480 párrafos: contiene curiosas noticias biográficas del autor.
§ 3. -… no faltara quien erradamente crea que Yo poseo algunas lenguas, ya muertas, ya vivas, viendo que las traygo al asunto, como si las hubiese mamado o estudiado, ya por los Libros, ya peregrinando por diferentes naciones. Digo, y Protesto, y aun si fuere menester jurare, que el que viviere en ese concepto, vive en herror desaforado y garrafal: solo he mamado la lengua gallega; que con la ocasión de venir a tomar el Santo Abito, olvide casi del todo; y me di a la lengua Castellana. De la lengua Latina, solo se el chapurradoque me enseñaron al uso del Pais. De la griega se muchas vozes sueltas, y tales quales de la Hebrea. De la Arabiga solo se las vozes, que se conservan en el castellano y Andaluz. Por la letra de libros franceses é Italianos, solo adquirí el entenderlos.
§ 4. -(De manera que ajustadas qüentas ninguna lengua poseo, sino el Castellano vulgar que hablo, leo y escrivo, sin aliño particular. Por ser el idioma Castellano casi infinito y tan abundante de vozes heterog
eneas, a cada paso tropezaba con vozes castellanas, que oia ó leia, y que eran para mi
inauditas, y exóticas, que ni entendía su significado, ni sabia su verdadero origen; aunque me informaban del significado en general. Cansado de preguntar a quienes no me sabían responder, determine responderme a mi mismo, consultando libros para lo material de la voz: y para lo formal del significado.
§ 5. -Para todo tengo libros bastantes, ya de lenguas muertas, ya de lenguas vivas, ya de todo genero de erudición. Pasan de
6D500Tomos. Y no tomare a mal que algunos me apliquen la oración de Luciano: Adversus Indoctum, et Libros multos ementem. Bien cierto es, que el poseer muchos libros, ni prueba sciencia, ni erudición. Pero mas cierto es, que el no tener ningún Libro es prueba de Iliterato. La Literatura, que ha de jugar en estos elementos etymologicos, es muy superficial. El fondo ha de ser una combinación de las letras. Para esto no se necesita saber Lenguas; sino la vulgar, y el Latin con extensión.
§ 6. -Por juguete forme entonces unas etymologias de algunas vozes castellanas y el gusto que percibía en ese inocente estudio hizo que para mi uso, escriviese un Vocabulario castellano, con asunto de aumentarlo cada día mas y mas; de modo que ya tenía 40, o 50, pliegos en los quales avia
muchas etymologias curiosas. Con ese exercicio, y con la observación, de palpar las varias y diferentes alteraciones, y transmutaciones de unas letras en otras, me pareció que se podrían formar unos elementos, que pudiesen servir de norma para los que quisiesen dedicarse al estudio de las etymologias de las vozes castellanas solas; pues aun no
haviapensado en la lengua Gallega en 35 años que faltaba de Galicia apenas aviaestado tres meses en aquel Reyno; y casi me era ya desconocido el idioma Gallego; y solo me acordaba en confuso de las vozes que avia mamado.
§ 7. -El año de 1745, Año del Jubileo de Santiago se me ofreció hacer una jornada a Pontevedra a recrearme en compañía de mis Hermanos y Parientes: y a pasearme por Galicia. Anduve mucho por aquel Reyno; pero siempre con la Pluma en mano, para apuntar todos los lugares, y todas las vozes, y frases Gallegas, como las iba oyendo; y aun muchas vozes Gallegas Antiguas, escritas en Instrumentos Gallegos Antiguos, como las iba Leyendo. Y sobre todo muchos nombres gallegos de los Mixtos de la Historia Natural, y especial de los Vegetales, Pescados, Conchas, &., como los iba cogiendo y comiendo, a vuelta de esos nombres, recogí también sus Propiedades y virtudes.
§ 8. -Volvime a Madrid cargado de Apuntamientos, y Materiales de Vozes puras Gallegas Vulgares, y triviales significativas de cosas del uso común, y de Artes y Cosas Artificiales, y de nombres de los Mixtos de la Historia Natural. Embarre algunos Quadernos de Papel, con esos preciosos borrones. De manera que si antes vivía remoto de la Lengua Gallega; de vuelta a Madrid me halle fecundado de infinitas vozes gallegas, sin cargar la mano a la Syntaxis. La Syntaxis no haze ni padece para averiguar el origen y etymología de una voz suelta. Y ahora cesara la admiración, de que no sabiendo yo lenguas, aya emprendido hablar de etymologías.
§ 9. -Después del año de 1754 volví a Galicia a divertirme. Detuveme allí 18 meses y siempre ocupado, en el exercicio mismo, del año de 45. Junte infinitos materiales mas, así de vozes puras y Gallegas, como de nombres de los mixtos de la Historia Natural. No solo que se hablan, y usan en Pontevedra v, g, o en otro lugar determinado: sino también los que se hablan y se usan en diferentes Países de Galicia; aunque escogí el territorio de Pontevedra para fixar (
fixá en chapurriau) allí el fondo de la Lengua vulgar Gallega. Esto; porque allí hice la mayor demora de mi mansión; y pateé a palmos todo el terreno; y porque allí registre y ley(leí) muchos instrumentos Antiguos de los Archivos.
§ 10. -En virtud de todo lo dicho tarde poco en observar que la Lengua Gallega y la Castellana, no son sino dos Dialectos de la Lengua Latina, en toda su extensión, y que quanto mas se retroceden siglos casi coinciden esos dos Dialectos. Esto es muy del caso para que los castellanos se utilizen
en los elementos etymológicos. Ay muchas vozes puras gallegas que también se usaron en el puro castellano; pero ya se han perdido del todo…
§ 11. -No ay cosa mas vulgarizada que dezir, que el puro Idioma Castellano, es una corrupción de la Lengua latina: y que el puro Gallego es una corrupción de la Lengua Castellana. Son dos errores vulgares. Y errada inteligencia de la voz corrupción en materia de Lenguas; confundiendo la Analogía con la corrupción. El Castellano paulatinamente se fue formando de el Latin guardando siempre la Analogía de las Letras. Lo mismo digo del Gallego. Pero jam
as el Gallego se ha formado del Castellano. No a los principios: pues las dos Naciones hablaban un mismo Latin. No en la media edad, pues Galicia tenía Reyes, y no Castilla, y el idioma que entonces se hablaba, no pudoderivarse del que se hablaba en Castilla. No al fin, en el fin, pues ya Galicia, y Castilla, son dos diferentes provincias…
§ 13. -En estos elementos etymologicos sólo han de jugar principalmente tres Lenguas. La Latina como Madre: y la Castellana y Gallega como hijas. De los otros subdialectos provinciales usaré por incidencia, y con inevitable parsimonia, porque yo no los sé. Lo mismo digo de otras lenguas muertas y vivas, no como quien las entiende, sino como quien ha leído la explicación de esta, o de la otra voz suelta, en los Libros Latinos de los que las entendían. Así podré citar vozes griegas, Hebreas, Siriacas, Arabigas, y de otras Lenguas Exoticas que jamas he sabido. En esto nada hay de charlatanería, ni vanidad, pues aborrezco lo primero; y hace ya mas de 50 años, que estoy evidenciado por mi mismo, que no tengo en que atar un grano de sal, para fundar vanidad de prendas naturales. Morales e intelectuales. Después de Dios, debo este conocimiento a la mucha, y varia Letura que he tenido…
§ 22. -Esta vanidad conduce mucho para probar la fecundidad de la Lengua Gallega. A Duarte Nuñez, que se vino a echar fanforriñas con su lengua portuguesa, de que tenía muchos derivados de una voz, le añadí yo 6 más, que tiene la lengua gallega. Por juguete junté todas las vozes gallegas que oí en Galicia, para significar a un hombre palurdo y tagarote junte 100, y las tengo colocadas por el A. B. C No tendría tantas, si la lengua Gallega se escriviesse; pues ya se huvieran perdido las mas de ellas. Por la misma razón de que la lengua Portuguesa se escrive es mui diminuta de raizes propias: aunque Bluteau quiso imponer que era muy abundante con 10 tomos en folio…
§ 24. -A los elementos etymologicos que han de servir para reducir a la lengua latina las vozes puras de sus dos Dialectos Castellano y Gallego: espero queriendo Dios, que se seguirá un Onomástico en el qual a la sombra de la lengua gallega pondré diferentes etymologias de las vozes puras, de su Subdialecto Portugués. En colocando yo una voz en su raíz latina, no pienso pasar de ay, ni subir mas arriba; aunque me sería mas fácil, que el llegar hasta el latín; por la abundancia que ay de libros para eso. No pienso pues en Etymologias de vozes latinas, sino de las vozes castellanas y gallegas puras. Por incidencia sera preciso que toque algo de la Griega; quando mi asunto ha de ser el texer una serie chronologica hasta hoy,, según lo que pudiere alcanzar con mi corta Literatura…
§ 25. – Prologo. A los que han de enseñar á los niños el Christus y la Cartilla…
§ 27. -El año 725, pasando yo por el Monasterio de Lorenzana, en Galicia, cuyo fundador ha sido el Conde D. Osorio, sobrino de San Rosendo, y que allí llaman el Conde Santo, vi allí su sepulcro…
§ 46. -…Acabado mi curso de Artes en Hyrache me volví a este mi Monasterio de San Martín de Madrid, en donde tome el
Abitoel año de 1710, y todo el verano de 1714 tuve a mi disposición la copiosa librería de este Monasterio que pica en 10 Dvolúmenes. Viéndome desocupado me entre en la librería, y no sabía salir de ella no siendo para el choro.
§ 47. -A pocos libros que revolví conocí que havia mas cartillas en el Mundo, que las que me havian enseñado para el castellano y latín. Registré los Alfabetos Griego, Hebreo y Arabigo, etc. Y entonces comenze a imitar y copiar de mi mano todo quanto Alfabeto encontrase en los Libros.
Junte mas de 150 Alphabetos, tuve ocasión de leer muchos instrumentos MS. o Antiguos, y asi pude sacar Alfabetos muy particulares, que podrán servir para unos Elementos Diplomáticos…
§ 49. -Origen y formación de las lenguas barbaras…
§ 121. -Tentativa para una lengua General…
§ 169. -Methodo de Euclides…
§ 193. -Theorema Etymologico Universalissimo…
§ 217. -Elementos de las consonantes…
§ 223. -Libro I. de las consonantes…
§ 289. -Libro II. De las vocales…
§ 313. -Libro III. De las letras Perdidas…
§ 331. -Libro IV. Letras añadidas…
§ 344. -Aplicación y uso de estos elementos…
§ 456. -Cien voces gallegas para ridiculizar a un patán (siguen, a tres cols.)
– Indice alfabético de lo mas notable de los Elementos etymologicos.
-Reflexiones sobre el Diccionario de la Lengua Castellana, que compuso la Real Academia Española el año de 1726. (Hasta la letra H.)
Tomo II (que contiene muchas más hojas que el primero; tampoco están numeradas. Lleva este título): Conjeturas. Para establecer algunas Etymologias de diferentes voces, que se usan en España según la observación de mi Fray Martín Sarmiento Monge Benedictino, y Profeso de San Martín de Madrid. Varron Lib. 6. de Lingua Latina al principio hay dos o tres textos primorosos, y literatos para todos estos Apuntamientos. Y en el Etymologico magno Griego de Silburgo hay muchísimo de Varron al caso. (Signe el texto por orden alfabético a renglón entero,)

1759.

En el Museo británico hay, de mano del P. Cañes, las siguientes obras suyas, que yo he consultado recientemente en Londres:

801. Lista de palabras árabes de botánica y agricultura principalmente, declaradas en castellano.
Pág. 113 de un tomo de Papeles varios, sign. Eg-584.

802. Intérprete Arábigo -Castellano, por el Abecedario Español. 1759.
Vocabulario de estas dos lenguas de voces de Filosofía, Geología y otras ciencias, concluido en Damasco antes que el autor viniese a España e imprimiera su Gramática arábigo -española vulgar y literal (Madrid. 1775). Al fin del tomo, que tiene la signatura Add-18.181 y consta de 294 folios, léese: Concluí de escribir este Vocabulario Español -Arábigo día 26 de Octubre del año 1759, día octavo de San Pedro Alcántara, en la Ciudad de Damasco. -Fr. Francisco Cañes.

1773.

803. Diccionario de voces arábigas, usadas en España, reducidas a su origen y verdadero significado, sacadas por su orden del Diccionario de la Lengua Castellana, y puestas con Letras Arábigas para expresar con perfección los Vocablos arábigos adoptados por la Lengua Castellana y evitar las equivocaciones de las voces mal escritas: formado por el Sr. D. Miguel Casiri, Presbítero, Intérprete del Rey nuestro Señor, su Bibliotecario y Académico de número de la Real Academia de la Historia, a la que lo presentó en 15 de enero de 1773.

Ms. en 4.° de cerca de 300 págs. -Biblioteca de la Real Academia de la Historia de Madrid (Z-149).
Título (copiado) del códice. -A la hoja siguiente esta Nota, de letra al parecer del mismo Campomanes: Esta colección de Etimologías sigue el orden del Diccionario de la Academia Española. Estas mismas raíces se colocaron de su puño del Sr. Casiri en el ejemplar que posee el Conde de Campomanes, que animó a aquel Sabio para la formación de este cuaderno, de resultas de sus conferencias. -Título de la obra: , Voces arábigas usadas en España, reducidas a su origen, (etc.) – Texto, de letra del mismo Casiri.

1775.

804. Etimología de Morabatino o Maravedí, por el P. Sarmiento.
Págs. 130-133 de sus Memorias, (Véanse los núms. 23 y 800.)

1787.

805. Diccionario español -latino -arábigo en que, siguiendo el Diccionario abreviado de la Academia, se ponen las correspondencias latinas y árabes, para facilitar el estudio de la Lengua arábiga a los misioneros y a los que viajaren o contraten en África y Levante. Compuesto por el P. Fr. Francisco Cañes, religioso franciscano descalzo de la provincia de San Juan Bautista, su ex-Definidor, Misionero y Lector que fué de Árabe en el colegio de Damasco, individuo de la Academia de la Historia. Dedicado al Rey nuestro Señor. Madrid, en la imprenta de D. Antonio Sancha, 1787.
Tres tomos en gran folio de más de 600 páginas cada uno.
El orientalista D. Miguel Casiri revisó esta obra, que fué impresa con los fondos de la Obra Pía de los Santos Lugares.
El P. Cañes escribió también, de orden de S. M. una Gramática española y arábiga que se publicó en 1776.

1823-24.

806. Orígenes orientales de la lengua castellana, por D. Joaquin Lorenzo Villanueva.
Es una colección de etimologías publicadas en el periódico, primero mensual y después trimestral, que los españoles emigrados en Londres el año 1823 publicaron con el título de Ocios de emigrados españoles.
Serían, sin duda, algunas de las cédulas que constituían su Diccionario general etimológico de la lengua castellana, que no se llegó a publicar ni sé dónde se encuentren tan preciosos materiales. De esta gran obra nos da cuenta el mismo Villanueva, hablando en su Vida literaria (Londres, 1825) de sus trabajos y proyectos de 1802 a 1804: Entre tanto, no olvidando que era individuo de la Academia Española, continuaba trabajando a mis solas y a ratos perdidos, como lo estuve haciendo algunos años antes, en el Diccionario etimológico de la lengua castellana, obra deseada y aun proyectada por la Academia, y nunca emprendida. Ya cuando tu-ve formados treinta y dos mil artículos, que fué poco antes de la llegada de Napoleón a Madrid. hice presente a la Academia mi
empresa, que llamaba yo temeraria, y el estado de este trabajo, del cual presenté varias muestras, para que, mandándolas examinar a presencia mía por una Comisión de individuos doctos en las lenguas orientales, caso de corresponder a su antiguo deseo, mandase publicar esta obra a nombre de la Academia. Fueron nombrados para este examen Don Antonio Romanillos y Don Ramon Cabrera, consejeros de Estado, que aún viven; Don Casimiro Gomez Canseco, catedrático de lengua griega de los Reales Estudios, y Don Francisco Berguizas, bibliotecario del rey, que ya son difuntos, y me parece que otro también, de cuyo nombre no puedo acordarme. Habiendo dado esta Comisión
un informe muy favorable a aquel Diccionario, acordó la Academia imprimirle a sus expensas, y que llevase al frente el nombre de su autor, encargándome que le completase. A pocos días de este acuerdo atravesó la sierra de Guadarrama el ejército de Napoleón, con cuyo motivo me retiré a Sevilla con la Junta central. En aquella ciudad añadí a este Diccionario ocho mil artículos, aprovechando para ello el hueco que me permitían los trabajos de la Comisión para que me nombró el Gobierno, encargada de preparar las materias de disciplina externa que debían tratarse en las próximas Cortes.
Estas cédulas, que iba yo ordenando en paquetes por orden alfabético, han desaparecido con mis frecuentes correrías y el trasiego de mis papeles. (Tomo I, pág. 109.)
También en el tomo II, pág. 384, nos habla el Dr. Villanueva de que tenía comenzado un Diccionario etimológico geográfico de España y Portugal.

1827.

807. Etimologías, por D. Andrés Bello.

Publicadas en el Repertorio americano, año de 1827, y reimpresas en el vol. V, 1881, de las Obras completas de Bello, publicadas por el Gobierno nacional de Chile.
Estudios etimológicos sobre los substantivos nadie, nada y sobre el verbo ser.

1828.

808. Etimologías castellanas, por el Dr. D. Antonio Puigblanch.

Los conocimientos filológicos de este autor y las peregrinas noticias que sobre esta ciencia llegó a atesorar, aconséjannos que pongamos aquí las etimologías que, esparcidas y en desorden, se hallan en sus Opúsculos gramático -satíricos. (Véase el número 37.)
Una de las reglas etimológicas, dice Puigblanch, es que no se busque lejos el origen de una voz o frase, siempre que pueda hallarse cerca.
En los autores antiguos son raras las etimologías que puedan llamarse buenas.
Laméntase del estado (en su tiempo) de estos estudios en Europa, diciendo que en España están en embrión y fuera de España en mantillas.
Acerico. -Esto es, hacerico, de hacero por facero (de faz, en lat. facies ei), que es lo mismo que almohada ó almoada, según Puigblanch. -Faceruelo: en el poema de Alejandro: “Acuesta la cabeza sobre el faceruelo”.
Cerrar. -Del lat. serare, guardar (celar). Bajo otra forma servare, de sera, guarda, por serva, perdida la v. (Serva o serba en chapurriau es la acerola, acerolo)
Ardite. -De una moneda inglesa de cobre llamada farding, arc
áico fárdingte.
Fierabrás. -De origen inglés.
Jayán (
jagán o gigán en chapurriau). -De origen inglés, giant, gigante, escrito en castellano como se pronuncia en inglés, pero dando a la j sonido dental o francés. Entraría en España, como la anterior, en algún balotede libros de caballería.
Giralda. -Del arc. giranda, de girar, o sea veleta de una torre o c
ompanario (campanario). Francés: gironette, de girer, arcaicos.
Legaña. -Del adj. lat. lemicanea, entendiéndose sordes, formado de otro adjetivo lemicus, del sust. lema, ae, legaña en latín. Lemicanea o lemiganea, lemganea, lenganea, leganea, legaña.
Melindre. -De mellendinum, deriv. del verbo lat. inusit. mello, is, ere, enmelar o untar con miel. Ablat.: mellendino, melendiro, melindre. En catalán: melindro, bizcocho amasado con miel ó azúcar.
Merengue. -De mellendicum, deriv. del mismo verbo. Ablat.: mellendico, merendigo, merengue.
Hojaldre. -Del nom. foliandinum, materia o cosa que se divide en hojas; de folio, as, are, dividir en hojas. (
Milhojas; milfulles en chapurriau)
Molino. -Del nom. molendinum, derivado de verbo molo, is, ere, moler. (
Móldre en chapurriau, molgo, mols, mol, molem, moléu, mólen).
Vericueto. -Creyó Covarrubias ser de
vereday cuesta. Acertó en lo primero, más no en lo segundo. Viene del nom. lat. veredum (iter), camino veredero, Ablat.: veredo, disminuído dos veces veredico, y veredicoto, y luego mudada la o en ue, como del quotus, escote y escueto. El vericueto es una
senda muy angosta, sea cual fuere el terreno. De vericuetos en lo llano se habla en la Jorn. I de la comedia La Dama Capitán, por D. Diego y D. José de Figueroa; y Cervantes lo usa en el mismo sentido. Claro es que en la montaña tiene que haber más sendas angostas que en el llano.
Zaerir. -Corrupción de fazferir (
cara + herir; cara + ferí en chapurriau).

Además de estas etimologías, que nos han parecido dignas de atención, publícase en el primer tomo de los Opúsculos el proyecto de un estudio relativo a Catorce grupos de cuestiones sobre varios orígenes de la Lengua castellana, especie de apéndice o suplemento a la gran obra sobre el origen y genio de nuestro idioma, concebida por Puigblanch. En aquéllas anuncia las etimologías de las voces siguientes: Cortes, Hispalis, Sevilla, Españoles (diminutivo hispanioles, espagnolets, prov. spagnuoletti, italian.), Cantabria, pontífice, sacerdote, religión, superstición, antruejo (sinónimo de carnestolendas), maragato, rosicler, mozárabe, tocayo (sinónimo de colombroño), cogote y pescuezo (contra la opinión de Covarrubias y las de todos los etimologistas), vellón (moneda), mostrencos (bienes), aguinaldo y muchacho y zozobrar (que no son arábigas, sino latinas), ramera, peligro, quisicosa o cosicosa, ajedrez, zarzuela, tertulia, loro, cotorra, urraca, Madrid, Granada, Meco, madrigal, madroño, madriguera, mara, Sagra, Carpetania, Escurial, freiles (caballeros de las Ordenes militares), ginete, hidalgo, acerca de todas las cuales hace algunas indicaciones, pero todas misteriosas y negativas, de las que nada se saca en limpio, sin duda para promover la curiosidad y dejar virgen la materia al estudio que pensaba publicar.
Mequetrefe. -Del inglés maketrefle, arc. hacedor o fabricante de baratijas.
Orate. -Del lat, orbatus, entendiéndose mente, privado de entendimiento.
Semos. -Del vulgo castellano, por somos, es el antiquísimo semus latino, por sumus, ya anticuado en Roma en tiempo de Augusto. (Semos de Alustante, y qué le vamos a hacer, si en toda la puta vida lo dejaremos de ser)
Tuve es de tenevi (tenui), antiquísimo pretérito regular de teneo, es.
Estuve es de stevi, pretérito de steo, es, del cual formaron los franceses su
être o estre y estere, y nosotros tenemos la primera persona del presente de indicativo estoi por estoe, el cual se dijo por esteo, traspuesta la vocal e, así como soi es de soe (soc en chapurriau), por seo, deriv. de sedeo, es, en la significación de ser, estar o residir. Dichas formas del presente del verbo ser las usan los antiguos poetas castellanos.
Trama. -De transmissa, en sentido de transmissio.
Aragón. -Por Araticon, del adj. Lat. araticum (territorium, sobrentendido), como país de labranza. Del ablat. aratico, se dijo aratgo o aradgo, y luego arazgo, arago; con forma aumentativa o colectiva, Aragón.

1830.

809. Vestigios da lingoa arabiga em Portugal, ou lexicon etymologico das palavras, e nomes portuguezes, que tem origem arabica, composto per ordem da Academia Real das Sciencias de Lisboa, por Fr. Joāo de Souza, Socio da dita Academia, e Interprete de S. Magestade para Lingua Arabica; e augmentado e annotado por Fr. Joze de Santo Antonio Moura, Socio da Predita Academia, Official da Secretaria de Estado dos Negocios Estranjeros, e Interprete Regio da referida Lingua. Lisboa. Na typografia da mesma Academia, 1830. Com licença de Sua Magestade.
4.°-1 h. prel. + XVI + 204 págs.

Por orden alfabético hállanse coleccionados todos los vocablos portugueses que se derivan del árabe. El Diccionario castellano puede ilustrarse mucho con el estudio de esta obra, pues en ella se encuentran innumerables palabras de nuestra lengua, cuyas etimologías están investigadas con mucho acierto.

1834.

810. Nomenclatura geográfica de España. Análisis gramatical y filosófico de los nombres de los pueblos y lugares de la Península, con aplicación a la topografía y a la historia. Por D. Fermin Caballero. Madrid. Aguado, 1834.
4.°-240 págs. -Estudio muy notable.

1837.

811. Glossario de vocabulos portuguezes derivados das linguas orientaes e africanas; excepto a arabe, por D. Francisco de S. Luiz. Lisboa, typ. da Academia Real das Sciencias, 1837.

812. Diccionario de Etimologías de la lengua castellana. Obra póstuma de D. Ramon Cabrera, Prior de Arroniz, Consejero de Estado y Director que fué de la Real Academia Española, individuo de la de la Historia y de Honor de la de San Fernando… Publicada por Don Juan Pedro Ayegui: Madrid, 1837.
Dos volúmenes en 4.° -Tomo I: 314 págs. con unos preliminares sobre etimología. -Tomo II: 838 págs. Nació el autor en Segovia el 9 de abril de 1754 y murió en Sevilla el 30 de enero de 1833. -Su obra consta de unas 2.500 etimologías, todas de origen latino inmediato.

1845.

813. Diccionario Etimológico. Comprende el de la lengua usual, y los vocabularios de Medicina, Historia natural y de Geografía. Por D. Juan Peñalver: Madrid. 1845.
Folio.
No se publicaron más que algunas entregas hasta la palabra Bucero inclusive (160 páginas). -Forma parte del Panléxíco, comenzado a publicar por el Sr. Peñalver en 1842.

1850.

814. Indice de las palabras castellanas de origen oriental, por D. Enrique Alix.
Un tomo Ms. en folio, existente en la Biblioteca Nacional de Madrid. Contiene solamente la A, la B y parte de la C.
En el Diccionario matriz de la lengua castellana, proyectado por el Sr. Baralt, del que no se publicó más que la primera entrega, fué encargado de las etimologías arábigas este malogrado orientalista, tan versado en las lenguas semíticas, en las clásicas griega y latina y en la sánscrita.

1853.

815. Lexicon etymologicum linguarum romanarum, italicae, hispanicae, gallicae. Von Friedrich Diez. Bonn, A. Marcus, 1853.
Un vol, en 8.°
-Segunda edición: Bonn, A. Marcus, 1861 .
-Tercera edición, en dos vols.: Bonn, 1869-1870.
-Cuarta edición: Etymologisches Woerterbuch der romanischen Sprachen, von Friedrich Diez. Vierte Ausgabe, mit einem Anhang, von August Scheler. Bonn, Marcus, 1878.
4.°-XXVI 820 págs.
La adición del Sr. Scheler, que ocupa 75 páginas, no contiene apenas nuevas palabras añadidas a las que Díez había escogido para estudiarlas: limítase el editor a consignar las nuevas etimologías propuestas en libros y revistas filológicas para la explicación de aquellas palabras que Díez no había sabido explicar o había explicado con inexactitud. Sin embargo, el Sr. Scheler emite su autorizada opinión, cuando lo cree conveniente, sobre las proposiciones etimológicas por él adicionadas y coleccionadas. La gran autoridad filológica del editor da un valor especial a esta impresión del Woerterbuch (Wörterbuch: palabras + libro).

Este mismo año se publicó también el

816. Index zu Diez Etymologischen Woerterbuch der romanischen Sprachen, von Dr. G. U. Jarnik. Berlin. Langenscheidt.
8.° -VI -237 págs.
Libro sumamente útil y necesario para el más cómodo y eficaz uso del Woerterbuch de Díez. El Sr. Jarnik ha hecho un trabajo con sumo cuidado e inteligencia, si bien no está formado sobre la última edición del Diccionario, por haber aparecido antes que ésta, y, por lo tanto, le falta lo correspondiente al suplemento de la nueva impresión. No es grande, sin embargo, este inconveniente: el Indice sirve para toda la parte que es de Díez, pues cada palabra corresponde a otra que va a la cabeza del artículo, y que, por consiguiente, se encuentra por su orden alfabético sin tener necesidad de la indicación de la página.
-Quinta edición del Díez, también con las adiciones de Scheler: Bonn, Bei Adolph Marcus, 1887.
4.° may. -XXVI -866 págs.

1855.

817. Uber die arabischen Worter im Spanischen. Von Freiherrn Hammer-Purgstall.
Publicado en la Sitzungsbenichte der philosophisch-historischen Classe der Kaiserlichen Akademie der Wissenschaften. -Wierzehnter Band. Wien. Aus der R. R. Hof. und Staatsdruckerei. 1855.
4.° may. -87-132 págs.
Trabajo leído en la sesión de 14 de noviembre de 1854. En él se estudian las etimologías de 498 palabras castellanas de origen arábigo, las cuales están coleccionadas por orden alfabético.

818. Über die arabische Geographie von Spanien. Von Dr. Freiherrn Hammer-Purgstall.
Publicado en la Sitzungsbenichte der philosophisch-historischen Classe der Kaiserlichen Akademie der Wissenschaften. -Wierzehnter Band. Wien. Aus der R. R. Hof. und Staatsdruckerei. 1855,
4.° may. -365-424 págs.
Trabajo dado a conocer a la Academia en la sesión del 6 de diciembre de 1854. En él se coleccionan 833 nombres geográficos españoles, indicando a continuación la fuente histórica arábiga, en donde se citan, acompañada de observaciones etimológicas propias del autor.

1856.

819. Diccionario etimológico de la lengua castellana. (Ensayo.) Precedido de unos rudimentos de Etimología, por el Dr. D. Pedro Felipe Monlau, catedrático que fué de Literatura e Historia en
la Universidad de Barcelona, y ahora de Psicología y Lógica en la Universidad de Madrid… Madrid. Imp… de M. Rivadeneyra… 1856.
4.°-IX -554 págs. + una de erratas.
-Segtinda edición, hecha por D. José Monlau, hijo del autor: Madrid, imprenta de Aribau, 1881.
4.° may. -XVI +1.168 págs. – Texto, a dos cols.

820. Artículo sobre el Diccionario etimológico de la lengua castellana, por el Dr. D. Pedro Felipe Monlau.
Escrito por D. Manuel Milá y Fontanals y publicado en el Diario de Barcelona, año de 1856.
1856-1857.

821. Estudios filológico-críticos: etimologías del Doctor Monlau.

Doce artículos, por A. M. García Blanco, publicados en la Revista de Instrucción pública, Literatura y Ciencias, periódico semanal: Madrid, imprenta de C. Moliner. 1° y 2° año, 1856-1857.
Son artículos de viva y satírica oposición al Diccionario etimológico del Sr. Monlau.

1861.

822. Glossaire des mots espagnols et portugais dérivés de l´arabe, par le Doctor W. H. Engelmann. Leyde, 1861.

-Segunda edición: Par R. Dozy, professeur d´histoire à l´Université de Leyde et le Dr. W. H. Engelmann. Seconde édition revue et très considérablement augmentée. 1869. Leyde E. I. Brill Imprimeur de l´Université. París Maissonneuve & Cie. 15 Quai Voltaire.
4.°-XII -427 págs.
Se han ocupado de esta obra, consignando en sus estudios críticos interesantes observaciones etimológicas relativas al castellano, los autores siguientes:
-M. Mahn en sus Etymologische Untersuchungen auf dem Gebiete der Romanischen Sprachen: Berlín, 1854-1864, pág. 143. Obra publicada por cuadernos; el último llega hasta la pág. 160.
-M. Gosche en el suplemento al volumen XX del diario de la Sociedad asiática de Alemania, Wissenschaftlicher Jahresbericht über die morgenländischen Studien, 1859 bis 1861, pág. 248.
-M. Müller en el Boletín de sesiones de la Academia de Munich, Sitzungsberichte der königl. bayer. Akademie der Wissenschaften, año 1861, tomo II, págs. 95-115.
-M. Defrémery en el Journal Asiatique, année 1862, tomo I, págs. 82-96.

1862.

823. Vocabulario matemático -etimológico, seguido de un breve índice de matemáticos célebres y de sus obras más notables, por D. Felipe Picatoste y Rodríguez. Madrid. 1862.
8.° may. -135 págs.

1865.

824. Etimologías de las palabras Abogado, Abril, César, Ebro, Juglar, Neron, Samson y Ulises, por A. del Pinar y Juan J. Bueno.
Págs. 130, 153, 154, 183 y 184 de El Consultor universal (Notes and Queries español), 1865.

825. Etimología de proletario, por Antonio Y. A. Jardaní y José C. Bruno.
Págs. 7 y 24 de El Consultor universal (Notes and Queries español), 1865.

826. Etimología de Rambla.
Págs. 99, 123, 124, 184 y 185 de El Consultor universal (Notes and Queries español), 1865.

1868.

827. Etimología de la voz perro, por J. M. E. de la Peña (José M. Escudero de la Peña), Roca y A. P. B. Artículos insertos en el periódico El Averiguador, tomo I, primera serie: Madrid, imp. de Manuel Galiana, año 1868.
4.°-Columnas 24, 57, 298.

828. Etimología de la voz parapeto, por E. S. y R.
Artículos insertos en las columnas 214 y 228-229 del periódico El Averiguador, tomo I, Ia serie: Madrid, imp. de Manuel Galiana, 1868.

829. Etimología de la voz laton, por E. Maffei, R. y E. S.
Artículos insertos en el periódico El Averiguador, tomo I, primera serie. Imp. de Manuel Galiana: Madrid. 1868.
4.°-Columnas 275, 276, 278, 279, 296, 309-312, 323, 324, 338-340.

830. Oxte ni moxte. Significado, etimología y origen de estas voces, por M. Droap (Mariano Pardo de Figueroa) y C.
El Averiguador, tomo I, primera serie: Madrid. imp. de Manuel Galiana, 1868.
4.° -Columnas 121 y 134.

831. Etimología de gastador, por R. P. J. Monlau y Roca y un retirado.
El Averiguador, tomo I, primera serie: Madrid. imp. de Manuel Galiana, 1868.
4.°-Columnas 8, 9, 57, 58, 105 y 106.

832. Historia de la partícula Don, antepuesta á los patronímicos, por C. y E. S.
El Averiguador, tomo I, primera serie: Madrid. imp. de Manuel Galiana, 1868.
4.°-Columnas 153 y 163.

833. Origen y significado de la palabra manta, en estas locuciones: Habia gente á manta de Dios, está lloviendo a manta de Dios, por Latour.
Artículo inserto en El Averiguador, tomo I, primera serie, columnas 263-264: Madrid, imprenta de Manuel Galiana, 1868.

834. Etimología de clarificar = claro y facere, por C. (clarificá = cla y fé, fé cla en chapurriau)
El Averiguador, tomo I, primera serie, columna loi: Madrid, imp. de Manuel Galiana, 1868.

835. Etimología de la dicción agur, por H. Landrin y por Miguel. Dice el primero que procede del basco; el segundo que del hebreo.
Columnas 39 y 58 del periódico El Averiguador, tomo I, primera serie: Madrid, imp. de Manuel Galiana, 1868.

836. Etimología de la voz alarde, por R. -Del árabe áardh, según Kasimirski en su Diccionario árabe-francés.
Columna 278 de El Averiguador, tomo I, primera serie: Madrid, imp. de M. Galiana, 1868.

837. Origen e historia de la palabra alférez, por L. T. C. y R. R.

Columnas 169, 196, 229 y 230 del periódico El Averiguador, tomo I, primera serie: Madrid, imp. de M. Galiana, 1868.

838. Etimología de la voz bledo = *griego, blitum, por J. M. E. (Blet en chapurriau.)
Número 21 de El Averiguador, columna 323, tomo I, primera serie: Madrid, imp. de M. Galiana, 1868.

839. Etimología de la dicción bergante, *g, por A. F.-G. y O. (Aureliano Fernández-Guerra y Orbe).
Columna 266 de El Averiguador, tomo I, primera serie: Madrid, imp. de Manuel Galiana, 1868.

840. Etimología de arcabuz, por C.
Columnas 102 y 103 de El Averiguador, tomo I, primera serie: Madrid, imp. de M. Galiana, 1868.

1871.

841. Interpretación de dos frases que se leen en un documento del siglo IX.
Artículo por D. Pedro Pérez de la Sala. Memorias de la Academia Española, tomo III: Madrid. 1871, págs. 626-627.

El autor prueba que sepes no es errata de retes, ni várgano derivado de vergatum (caña de pescar), como Muñoz y Romero afirma en su Colección de fueros, sino que ambas palabras significan cierta manera de cerrar las fincas con una palizada alrededor. También escribe este autor que sallareno procede de salar, sino de sallar, que es la operación de remover la tierra, encomendada por lo común á las mujeres, después que la planta ha brotado.

842. Etimología y valor de la palabra res, por D. Antonio Paz y Melia.
Artículo inserto en El Averiguador, tomo I, segunda época: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871.
4.°-Pág. 308.

843. Verdadero significado, etimología y origen del uso de la voz Filatelia, por el Dr. Thebussen (D. Mariano Pardo de Figueroa) y A. Rentero.
Artículos insertos en El Averiguador, tomo I, 2a época: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871.
4.°-Págs. 89 y 102.

844. Etimología de mancebo, a, por A.(ntonio) P.(az) y M. (elia).
El Averiguador, tomo I, 2a época: Madrid, imp. de M. Rivadeneyra, 1871.
4.°-Pág. 307.

845. Etimología y origen de la voz fonda, por J. R. y N. M. Fabra.
Artículos insertos en El Averiguador, tomo I, 2a época: Madrid, imp. de M. Rivadeneyra, 1 87 1.
4.°-Págs. 291 y 323.

846. Etimologías de nombres geográficos (Amandi, Orandi, Viventi, Lleranti), pueblos de Astúrias, por J. M. de M.
Artículo inserto en El Averiguador, tomo I, 2a época: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871.
4.° -Págs. 228 y 229.

847. Etimologías de apellidos castellanos, por D. José Godoy Alcántara.

Con gran erudición y sagacidad filológica dilucida este autor el origen y formación de porción considerabilísima de apellidos castellanos en su Ensayo histórico, etimológico y filológico, relativo a dicho asunto, premiado por la Real Academia Española y publicado en Madrid, imp. de M. Rivadeneyra, año de 1871. (Véase el núm. 62.)

848. Etimologías de apellidos castellanos, por D. Ángel de los Rios y Ríos.

Son muchas las que se estudian con particular acierto en su Ensayo histórico etimológico y filológico sobre los apellidos castellanos, premiado en segundo lugar por la Real Academia Española en el concurso público de 1869 y 1870 y publicado en Madrid, imprenta de Manuel Tello, año de 1871. (Véase el núm. 63.)

849. Etimología de la dicción católico.
Artículos por J. R. T. C. y José C. Bruna, insertos en El Averiguador, tomo I, 2a época: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871.
4.° -Págs. 168, 198 y 229.

850. Etimología y acepciones de la voz acenia o azeña, por V. V. y F. C.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, págs. 15, 31, 60 y 62 del tomo I: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871.

851. Etimología y significado del arcaísmo del siglo XI, alaver o alaues, por V. V.
Págs. 15, 31 y 32 del tomo I de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1871.

852. Etimología y acepciones de la voz alfoz, por V. V. y F. C.
Págs. 15, 48 y 63 de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo I: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1871.

853. Etimología de la voz amarillo, por A. P. y M.
Págs. 206, 238 y 239 del tomo I de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871.

854. Sobre la etimología de la voz aquelarre, por F. R. de C.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo I, pág. 319: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871.

855. Etimología y significado del vocablo arienzo o argenceo, por V. V.
Págs. 79, 95 y 96 del tomo I de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1871.

856. Etimología y significado del adjetivo arcaico esmolida o esmoluda, por J. M. E. y F. y A. M. G. B.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, págs. 237, 254 y 255 del tomo I: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871.

857. Etimología y acepciones de la voz atondo, por P. I.
Págs. 15 y 47 de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo I: Madrid, imprenta de Rivadeneyra, 1871.

858. Etimología de la voz azulejo, por V. V.
Pág. 175 del tomo I de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imprenta de Rivadeneyra, 1871.

859. Origen y acepción de la voz arcaica valdosa o baldosa (= instrumento músico), por F. A. Barbieri, V. V, C. B. y O.

En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo I, págs. 110, 111, 127, 128, 141, 142, 189, 190, 206 y 207: Madrid, imprenta de Rivadeneyra, 1871.

860. Sobre la etimología de la voz calumpnia.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo I, pág. 206: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871.

861. Etimología y valor de la moneda de la Edad Media denarios, por V. V.Págs. 254 y 271 del tomo I de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1871.

862. Etimología y acepción de la palabra escalfar, usada en los tiempos medios, por V. V.
Págs. 222, 255 y 256 del tomo I de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871.

863. Etimología y significación de la voz arcaica estopos(siglo XIII), por V. V.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo I, págs. 189 y 270: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1871.
864. Etimología y significado de la palabra fonsadera, por V. V.
Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo I, págs. 47, 79 y 80: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871.

865. Etimología de Fuenterrabía, por V. V.
Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo I: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871, págs. 30 y 63.

866. Etimología y significado de guadalmeci, por J. M. E. y F. y V. V.
Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo I, págs. 237 y 288: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871.

867. Etimología y acepción arcaica de la voz pano (= paño), por G. E. de la P.
Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo I, págs. 94 y iii: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871.

868. Etimología y acepción arcaica de la voz medioeval prieto (= color oscuro), por P. y V. V.
Págs. 141, 175 y 176 del tomo I de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871.

869. Etimología y significado de senescal ( = dignidad, cargo ú oficio de la Edad Media), por J. M. G. y J. H.
Págs. 222, 239, 334 y 335 de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo I: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871.

870. Etimología y acepción de la voz medioeval vero ( = color gris), por V. V.
Págs. 30 y 47 del tomo I de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1871.

871. Etimología y significado de la voz zauazogueo zauazaul. por V, V.
Págs. 206 y 239 del tomo I de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos.: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1871.

1871-72.

872. Etimología de la voz caton, en el sentido de libro elemental de escuela, por P. S. y D. F. de B. P. y P. S. y D.
Artículo inserto en El Averiguador, tomo I y II, 2. época: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1871 y 1872.
Pág. 371 del t. I, y págs. 103, 105 y 339 del t. II.

1872.

873. Etimología de la palabra azogue (mercurio), en su doble acepción de metal y de mercado.
Artículo por J. M. de M, en El Averiguador, tomo II, 2a época: Madrid. 1872.
4.°-Pág. 310.

874. Origen de la voz barroco, por F. de H.
Artículo en El Averiguador, tomo II, 2a época: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1872.
4.° -Pág. 261.

875. Etimología de la palabra dama, por M. D.
Artículo en El Averiguador, tomo II, 2a época: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1872.
Pág. 325.

876. Etimología de foragido, por F. de H. y Aaron Lydralds.
Artículos en El Averiguador, tomo II, 2a época: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1872.
4.° -Págs. 295 y 311.

877. Etimología de la voz vulgar gabacho, por G. y P. S. y D.
Artículos en El Averiguador, tomo II, 2a época: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1872.
4.°-Págs. 20 y 53.

878. Origen y etimología del adjetivo macarrónico, aplicado al lenguaje y estilo ridículo y chabacano, por E. M. y M. R. F.
Artículos en El Averiguador, tomo II, 2a época: Madrid. 1872.
4.°-Págs, 105 y 132-133.

879. Sobre la voz marqués y su etimología, por J. M. de M. y J. M. de P.
Artículos en El Averiguador, tomo II, 2a época: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1872.
4.°-Págs. 5-7, 21-23.

880. Etimología de la voz almuzara o almozara, por J. H. y V. V.
Págs. 242, 306 y 307 del tomo II de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra. 1872.

881. Etimología e historia de la voz almirante, por V. C. y V. V.
Págs. 306 y 324 de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo II: Madrid, imprenta de Rivadeneyra, 1872.

882. Etimología de ahnexia o almegi (= traje o túnica), por S. C. y V. V.
Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo II, págs. 94 y 211: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1872.
883. Etimología de la voz arancel o alancel, por J. C. y V. V.
Págs. 242 y 258 del tomo II de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1872.

884. Etimología y significado de las voces azaguaria y azaria, por T. de C. y V. V.
Págs. 62, 126 y 127 del tomo II de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1872.
Págs. 339, 356 y 371 del tomo II de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1872.

885. Etimología y significado de la voz decania, por S.C. y V.V.
Págs. 339, 356 y 371 del tomo II de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. De Rivadeneyra, 1872.

886. Etimología y significado de mazmodinas jucefias (= monedas de oro de la Edad Media, siglos XIII y XIV), por P. I. y V. V.
Págs. 306 y 339 del tomo II de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1872.

887. Etimología y significado de melquis(morabitis melquis), por J. R. y J. M. G. B.
Págs. 80 y 95 de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1872.
888. Etimología y significado de la voz arcaica placas, por M. y V. V.
Págs. 94 y 211 del tomo II de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Muscos: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1872.

889. Etimología y significado de la palabra recova, por V. V.
Págs. 306, 339 y 340 del tomo II de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1872.

890. Etimología y significado de la voz tazmia, por A. M. G. B.
Págs. 275 y 276 del tomo II de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1872.

891. Etimología de la palabra veterinaria, por G.W. y V.V.
Págs. 355 del tomo II y 15 y 16 del tomo III de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1872 y 1873.

1872-1883.

892. Etimologías castellanas, por D. Francisco Rodriguez Marin,

En la notable colección intitulada, Cantos populares españoles, recogidos, ordenados e ilustrados por Francisco Rodriguez Marin: Sevilla, Francisco Alvarez y Compañía, editores. Tip. de los mismos, 1872-1883.
4.°, 5 tomos, hay muchas notas en donde con claro juicio y gran erudición define el autor considerable número de voces provinciales, particularmente andaluzas; esclarece muchas etimologías de voces castellanas; explica gran copia de frases proverbiales y modos de decir, y da nuevos sentidos aplicados a varias voces de nuestro Diccionario.

1873

893. Etymologies espagnoles, por Carolina Michaelis.
Fechadas en Berlín a 27 de septiembre de 1872, y publicadas en la Romania, segundo año, 1873, págs. 86-gi.
Estudia con extensión las de las voces siguientes: zaherir (metátesis de facerir = faz herir); zabullir (de sepelire, lat.; sepelir, en Berceo; sebellir, en el lib. de Alejandro; sebollir, sobolir, en el lib. de Apolonio); zabucar (= bazucar, rad., buc); zahor (zuhûr, aráb. raíz, zahara, zahira, zahoura). En la argumentación de que se sirve la autora en los cuatro artículos citados, menciona otras muchas palabras castellanas (antiguas y modernas), ya como excepciones o como ejemplos de las leyes que propone.

894. Estudios históricos y filológicos sobre la literatura arábigo-mozárabe, por Francisco Javier Simonet.
Págs. 292-310, 546-561 de la Revista de la Universidad de Madrid. 2a época, tomo I: Madrid, imp. y estereot. de M. Rivadeneyra, 1873, y págs. 55-68, 522-544 del tomo II de la misma Revista, el mismo año de 1873 impreso.
Contienen estos artículos porción considerable de vocablos árabes con sus correspondencias castellanas y latinas, que comprueban con toda evidencia la forma hispano-latina de aquéllos. El autor los toma de códices de las Bibliotecas Nacional de Madrid. de la del Escorial, de la del Museo Británico, etc.

895. Etimología y significado de las voces roboramiento, alboroque y aliala, por P. R. J. A. L. y E. de la P. Págs, 14, 62, 63, 111, 112, 126 y 127 de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo III: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1873.

896. Etimología y significado de la voz almoina, almosna (limosna; almoina en chapurriau), por B. y P. S. Págs. 303 y 352 de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo III: Madrid, imprenta de Rivadeneyra, 1873.

897. Etimología y significado de la voz arcaica atijareros, por F. O. y V. V.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tomo III, págs. 31 y 175: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1873.

898. Etimología y significado de la voz arcaica azoforas, por A. C. y P. S.
Págs. 240 y 304 del tomo III de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1873.

899. Etimología y acepción de la palabra bodigo, por J. S. y V. V.
Págs. 95 y 192 del tomo III de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1873.

900. Etimología de bufo, bufon (bufón), por V. V.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, pág. 175 del tomo III: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1873.

901. Etimología y significado de la palabra cuytre o cuitre, por P. S. y D. y V. V.
Págs. 351 del tomo III y 31 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra y Aribau, 1873 y 1874.

902. Etimología y significado de la palabra cuzolos, por C, V. V. y P. S.
Págs. 31, 79, 80 y 111 del tomo III de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1873.

903. Etimología de la palabra esclavo, por R. y E. de la P.
Págs. 207 y 240 del tomo III de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1873.

904. Etimología de la palabra español, por J. S. y V. V.
Págs. 351 y 374 del tomo III de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1873.

905. Etimología de la voz friso, por A. M. y J. M. E. de la P.
Págs. 48 y 208 del tomo III de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1873.

906. Etimología de añalejo, gallofa, por J. S. y P. S. y D.
Págs. 287 y 352 del tomo III de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1873.

907. Etimología y acepciones de las voces lictor, sayon (sayón), alguacil, por J. E. y J. A. L.
Págs. 79, 95 y 96 del tomo III de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imprenta de Rivadeneyra, 1873.

908. Etimología y significado de la voz mazarí, por V. V.
Págs. 31 y 32 del tomo III de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Rivadeneyra, 1873.

909. Etimología de la voz provincial sargantesa, por P. S. y D.y V. V.
Págs. 351 y 368 del tomo III de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Magaña, imp. de Rivadeneyra, 1873.

910. Etimología de la voz provincial sarrio, por V. V. Pág. 303 del tomo III de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1873.

911. Etimología y valor de la palabra antigua squalido (escuálido), por P. P. S. y D. y V. V.
Págs. 31, III, 159 y 1 60 del tomo III de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1873.

912. Etimología y significado de la antigua voz foral vuelta, por J. O. y V. V.
Págs. 48, 207 y 208 del tomo III de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1873.

1874.

913. Etimología de acera, por J. A. y A. M. G. B.
Págs. 14, 60 y 61 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 1874.

914. Etimología de alambre, por V. V. Págs. 468 y 469 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Aribau y Compañía, 1874.

915. Etimología de aljamay aljamía, por M. H. y F. C.
Págs. 29 y 95 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Aribau y Compañía, 1874.

916. Etimología de arraez, por M. M. y F. C.
Págs. 30, 95 y 96 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 1874.

917. Etimología de la palabra artillero, por R. y V. V.
Págs. 60, III y 112 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 1874.

918. Etimología y significado de la palabra cenogil, por A. S. B. y A. M. G. B.
Págs. 28 y 95 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Aribau y Compañía, 1874.

919. Etimología de cilicio, por J. S. J. María Bisbar y A. M. G. B.
Págs. 28, 78 y 94 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 1874.

920. Etimología de concierto, por P. S. y D. y A. M. G. B.
Págs. 28 y 63 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Aribau y Compañía, 1874.

921. Sobre la etimología de férreoy ferruginoso, por J. S. y José María Bisbar.
Págs. 46 y 467 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Aribau y Compañía, 1874.

922. Origen de la voz follon (follón), por B. Pág. 29 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 1874.

923. Etimología y significado de la voz arcaica frixidera, por A. B. y V. V.
Págs. 124 y 160 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Aribau y Compañía, 1874.

924. Origen y acepción de la palabra fufu, por M. M. y A. M. G. B.
Págs. 30, 94 y 95 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 1874.

925. Etimología de las palabras fulano, mengano, zutano, por A. M. G. B.
Pág. 240 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imprenta de Aribau y Compañía, 1874.

926. Etimología de fusil, por V. V.
Págs. 467 y 468 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Aribau y Compañía, 1874.

927. Origen de la palabra gaceta, por J. M. Bisbar.
Pág. III del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. -Madrid, imprenta de Aribau y Compañía, 1874.

928. Etimología de galimatías, por J. M. José María Bisbar y B.
Págs. 46, 93 y 144 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 1874.

929. Etimología de gallipuente, por P. S. y D. y A. M. G. B.
Págs. 14, 15 y 63 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 1874.

930. Etimología y significado del arcaísmo garon, por E. L. S. y B.
Págs. 403 y 419 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Aribau y Compañía, 1874.

931. Origen y significado del provincialismo aragonés antiguo giguentena o gigantena, por J. A. L.
Págs. 401 y 402 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Aribau y Compañía, 1874.

932. Etimología de gritar, por Cárlos M. Perier y A. M. G. B.
Págs. 192, 239 y 240 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 1874.

933. Origen de la palabra naipes, por E. L. S.
Pág. 192 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 1874.

934. Etimología del provincialismo aragonés nebleros, por P. S. y D. y A.M. G. B.
Págs. 14 y 63 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Aribau y Compañía, 1874.

935. Etimología de la palabra novios, por José María Bisbar.
Pág. 144 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid, imprenta de Aribau y Compañía, 1874.

936. Origen de la voz ológrafo, por I. J . y V. V.
Págs. 29 y 79 del tomo IV de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos: Madrid. imp. de Aribau y Compañía, 1874.

937. Filología arábigo -hispana, por D. Francisco J. Simonet.
Págs. 273-291 de la Revista de la Universidad de Madrid. 2a época, tomo IV: Madrid. imp. de Aribau, 1874.

Contiene gran número de vocablos hispano-latinos e ibéricos.

1875.

938. Estudios filológicos. Del dialecto hispano -mozárabe. Artículos por D. F. J. Simonet, publicados en La Ilustración Española y Americana, núms. I, IV y IX, correspondientes al 8 y 30
de enero y 8 de marzo de 1875.

939. Etimología de la palabra usted. por S. F. (Vosté en chapurriau)
Pág. 320 de la Revista Europea, tomo V, 1875: Madrid, imprenta calle del Rubio, número 25.

940. Etimología de túnel, por A. de la C. y F. de C.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, año V, págs. 105 y 123, núms. 6.° y 7.°: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 20 de marzo y 5 de abril de 1875.

941. Etimología de saboneta, por ** y José María Bisbar.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, año V, págs. 15 y 122, núms. 1: y 7.°: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 15 de enero y 5 de abril de 1875.

942. Sobre la etimología de la voz sable, por J. S.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, año V, pág. 31, núm. 2:: Madrid, imprenta de Aribau y Compañía, 31 de enero de 1875.

943. Sobre la etimología de las palabras rostro y cara, por V. V.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, año V, págs. 355 y 356, núm 21: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 5 de noviembre de 1875.

944. Etimología y explicación histórica de la voz inclusa. Nota por P. S. y D.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, año V, núm. 3:, pág. 55: Madrid, imprenta de Aribau y Compañía, 15 de febrero de 1875.

945. Origen de la voz en cinta = embarazada, por B.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, año V, núm. 21, pág. 355: Madrid. imp. de Aribau y Compañía, 5 de noviembre de 1875.

946. Etimología de la voz bargay del apellido Vargas, por F. de C.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, año V, núm. 7.°: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 5 de Abril de 1875, pág. 122.

947. Sobre la etimología y significado de las voces arcaicas allaribay trasogueroy de la frase finió con tronido, por F. de C.
En la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, año V, núm. 7.°: Madrid, imp. de Aribau y Compañía, 5 de Abril de 1875, pág. 122.

948. Etymologies, par H. Schuchardt.
Publicadas en la Romania, 46 année, 1875, págs. 253 y 257.
Entre ellas ocúpase de la etimología de las voces españolas aguinaldo, aguilando, perol, aunque no ofrece ninguna clara y convincente.

1876.

949. Etimología de abuela, por Don José María Sbarbi, M. S. y V. M. F. de C.
Pág. 45 de El Averiguador, tercera época: Marzo, Mayo y Junio de 1876, números 3. 5 y 6.

950. Origen de la palabra aguardiente, por J. M. S. (aigua ardén, aiguardén en chapurriau; aqua vitae : aquavit típico en los países escandinavos.)
Pág. 72 de El Averiguador, tercera época: Mayo de 1876, núm. 6.
951. Etimología de Alcarria, por H. T.
Pág. 63 de El Averiguador, tercera época: Abril de 1876, núm. 5.

952. Etimología de barroco, barroquismo, por E. R.
Pág. 63 de El Averiguador, tercera época: Abril de 1876, núm. 4.

953. Etimología de bigote, por José M. Sbarbi.
Pág. 47 de El Averiguador, tercera época: Marzo de 1876, núm. 3.

1878.

954. Prólogo del primer Diccionario etimológico de la lengua española, por D. Roque Barcia. París, tipografía de Lahure, calle Fleurus, 1878.

955. Estudio etimológico sobre la voz española hisca, por G. J. Ascoli.
En la miscelánea de su Archivio Glottologico Italiano… Volume terzo: Roma, Torino, Firenze, Ermanno Loescher, 1878, páginas 462 y 463.

956. Studi di Etimología italiana e romanza, osservazioni ed aggiunte al Vocabolario etimologico delle lingue romanze, di Friedrich Díez del D.re N. Caix, professore nel R. Istituto di studi superiori di Firenze. Firenze, Sansoni, 1878.
8.°-XXXV -213 págs.
Véase la Romania, págs. 616-620, 8e année, 1879; artículo de Gaston Paris, acerca del libro arriba indicado.

957. Etymologies espagnoles, por J. Cornu.
Publicadas en la Romania, 7e année, 1878, Págs. 595-596.
Trata de las de burdo-a (= brutum-am) y dizer, decir (= decidere).

1879.

958. Etimología de la palabra ampo, por José María Sbarbi.
Págs. 125 y 126 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

959. Etimología de la palabra avanzada, por D. A. B.
Pág. 108 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

960. Etimología de avellano, por S.
Págs. 13 y 14 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

961. Etimología de behetría.
Págs. 169, 242 y 243 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

962. Sobre el origen de la palabra bolonio, por J. S. y José María Sbarbi.
Págs. 5, 15 y 16 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

963. Origen de la palabra botella, por José María Sbarbi.
Págs. 171, 191 y 204 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

964. Origen de la locución provincial de Andalucía de buten, por Fernando Belmonte.
Págs. 305 y 327 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

965. Etimología de caldo, por José María Sbarbi.
Pág. 274 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

966. Etimología de la voz capricho, por José María Sbarbi,
Págs. 13 y 37 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

967. Origen y acepción de la voz colofon (colofón), por A. y José María Sbarbi.
Págs. 203 y 261 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

968. Etimología de disfraz, por José María Sbarbi.
Pág. 259 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

969. Orígenes del tecnicismo musical do.
Pág. 174 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

970. Origen de la voz doblaren la acepción de tocar las campanas a muerto.
Págs. 203 y 229 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

971 . Etimología de espárrago, por S.
Pág. 13 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

972. Etimología de la palabra fútil, por José María Sbarbi.
Págs. 296 y 297 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

973. Etimología del tecnicismo militar glacis o glasis.
Págs. 4 y 14 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

974. Etimología del provincialismo cubano guaracha, por X. y W.
Págs. 89 y 174 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

975. Origen de la palabra hulla.
Págs. 4 y 59 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

976. Etimología de la palabra lacre.
Pág. 244 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

977. Etimología de la palabra malvabisco, por José María Sbarbi.
Págs. 10 y 106 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

978. Etimología y verdadera significación de la palabra manes.
Págs. 242, 291 y 292 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

979. Etimología de mobiliario y móvil.
Pág. 160 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

980. Etimología de la palabra muñeca.
Pág. 340 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

981. Etimología de la palabra odalisca.
Pág. 36 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

982. Etimología de la palabra pantalon (pantalón), por G. M. y B.
Pág. 106 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

983. Origen de la palabra pontífice, por E. I. A.
Págs. 90 y 91 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

984. Sobre la etimología de salvadera.
Págs. 41 y 61 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

985. Etimología de sambenito, por N. R. P. y la Redacción.
Págs. 5 y 28 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

986. Etimología de la voz provincial de Salamanca, sayaguesa, por N. Díaz y Pérez, A. G. F. y C. F. D.
Págs. 305, 306, 327, 374, 375, 376 y 377 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

987. Etimología de la palabra siglo, por José María Sbarbi.
Págs. 326 y 327 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

988. Etimología de la palabra siesta, por León Carnicer.
Pág. 143 del lomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

989. Etimología de sieso, por E. C. D. M. y José María Sbarbi.
Págs. 154 y 274 del tomo 1 de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

990. Etimología de Zutano y Fulano.
Pág. 35 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

991. Etimología de la palabra veterinaria, por R. P.
Págs. 139, 140 y 141 del tomo I de El Averiguador universal: Madrid. 1879.

992. Etymologisches, von W. Foerster.
Zeit. f. Rom. Philol. tomo III, 1879, páginas 561-568.
Vocablos castellanos: encentar, lóbrego, nata, hoto, arcáico.
993. Etymologies. Por J. Ulrich.
En la Miscelánea de la Romania, 8.°, año, 1879, pág. 264.
Trata de las castellanas de amonestar (mon
ere, monestus) y carestía (carere, carestus).

994. Etymologisches, von Hermann Rönsch.
Zeit. f. Rom. Philol. Herausgegeben von Dr. Gustav Gröber, professor an der Universität Breslau, 1879, III Band. Halle, Max Niemeyer, 1879, págs. 102-104.
Etimologías de engaño, salma, xalma, enxalma, esmeralda, alabar, sombra (umbría, ombría, mote: ombrieta en Beceite, Teruel).

995. Sull´ etimología spagnuola.
Artículo publicado por el Sr. N. Caix en el Giornale di Filologia Romanza, diretto da Ernesto Monaci… Gennajo, 1879, núm. 4, tomo II, págs. 66-70.

Habiendo estudiado el autor el notable libro sobre lexicología española de la señora Carolina Michaëlis, Studien zur romanisch. Wortschöpfung (Leipzig, 1876), ocurriéronsele una serie de observaciones etimológicas, las cuales consigna en este breve, pero interesante trabajo. -Estudia las etimologías de las palabras garapiña, bala, pella, pelota, berza, cilindro, órgano, tarta, torta, cava, cova, zanco, zoco, orca, nieto, pezuelo, patera, patena, lista, ristra, zaque, sayo, antorcha, entuerto, entorchar, entortar, faraute (traductor intérprete), heraldo, falsopeto, viejo, estruendo, trueno, reproche, cutánea, trocla, tórcula, cabal, caudal, calibre, etc. fundándolas en determinadas leyes fónicas, no conformes con las expuestas por la Sra. Michaëlis.

1879-80.

996. Notes sur la langue vulgaire d´Espagne et de Portugal au haut moyen âge (712-1200). Estudios de M. Jules Thailan, publicados en la Romania, 8.° año, 1879, Págs. 609-613; 9.° año, 1880, págs. 294-300, 429-434.
En ellas se investiga la etimología, la historia y la significación de las palabras siguientes:
I. Acetore, aztor, açor. -II. Colzetra, cozedra (= almohada, almohadilla). -III. Acrepantar (= obligar a alguien a hacer alguna cosa). -IV. Anaziar, anaziador (= pronunciarse (como hoy se dice), insurreccionarse, insurrecto, faccioso). -V. Acalzar, alcanzar. -VI. Acenia, acenna (= molino de trigo, según el Arcipreste de Hita; en las Partidas y en el poema de Alejandro tiene la significación de molino, también llamado entonces
traperas. Etim.: de as-saniya, as-seniya). / La Cenia, Senia, pueblo de Tarragona, sénia, sènia, sínia … /
VII. Akeisiato, akareisiato (= de carestía. Port.) -VIII. Amarello, amarielo (de ámbar, aráb.) -IX. Andar y sus derivados: andamio (= sendero y facultad de moverse), andador (= cargo de policía judicial), andadura (= marcha), andaria (= obligación de ir a la guerra). -X. Aramio (= labor, tierra
laborable). -XI. Arroyo, arroio, arrogio, aroio. -XII. Enguera, anguera, engera (de angaria, greco-lat. = indemnización que debía pagarse al propietario de una bestia de silla o de carga por aquél que la había utilizado sin permiso de su legítimo dueño). -XIII. Hidalgos é infanzones. -XIV. Linde
(del lat. limes).

1880.

997. Etimología y significado de alcaicería, por I. y A. John Moire y Miguel Esteban Ruiz.
Págs. 66, 133 y 147 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid. 1880.

998. Etimología de la palabra Alcarria, por John Moire y Miguel Esteban Ruiz.
Págs. 132 y 146 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid. 1880.

999. Etimología de avestruz, por H. y José María Sbarbi.
Págs. 273 y 307 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid. 1880.

1000. Etimología de Calatrava, por Miguel Esteban Ruiz y F. de H.
Págs. 51, 193 y 194 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid. 1880.

1001. Origen y verdadero significado de la palabra cursi, por José María Sbarbi y Manuel Sánchez Guerrera.
Págs. 102, 103 y 163 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid, 1880.

1002. Etimología de la palabra ducho, por José María Sbarbi.
Págs. 17, 56 y 57 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid. 1880.

1003. Etimología de la palabra efímero, por Elías Romera.
Pág. 292 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid. 1880.

1004. Etimología de hulla, por P. C.
Págs. 51 y 52 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid,, 1880.

1005. Etimología de lacre, por C.
Pág. 162 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid. 1880.

1006. Etimología de la palabra misa.
Págs. 274 y 371 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid. 1880.
1007. Origen de la voz motete, por D. José María Sbarbi.
Pág. 181 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid. 1880.

1008. Etimología de pandorga, por F. de H, y F. A. Barbieri.
Págs. 193, 216 y 217 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid, 1880.

1009. Origen de la palabra peluca, por Fr. C. M. O. S. Aug. y V. de la F.
Págs. 339 y 355 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid. 1880.

1010. Etimología de realejo, por C.
Págs. 209, 243 y 244 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid. 1880.

1011. Etimología de sopalanda, por D. José María Sbarbi.
Págs. 49 y 68 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid. 1880.

1012. Etimología de tarifa, por José María Medina.
Págs. 180, 181 y 262 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid. 1880.

1013. Etimología de zarzaparrilla.
Págs. 306, 371 y 372 del tomo II de El Averiguador universal: Madrid. 1880.

1014. Etymologisches.
Varios artículos por A. Tobler, entre los cuales hay uno de la voz castellana cachalote. En la Miscelánea de la Zeit. f. Rom. Philol. Págs. 373-377, tomo IV, 1880.

1015. Etimología de sesgar, por J. Ulrich.
Zeit. f. Rom. PhiloL, tomo IV, 1880, página 383.

1016. Etimologies espagnoles et portugaises. Por J. Cornu.
En la Romania, año IX, 1880, páginas 129-137.

Comprende el trabajo los artículos siguientes: corazon ( = curationem) , escada, port. ( = escalada, cast.); escupir (exconspuere, escupiñá en chapurriau); espedir, despedir ( = expetere, deexpetere); fazilado, fezilado ( = faciem gelatus; cara gelada en chapurriau); halagar, falagar ( = faciem legare o lagare; afalagá en chapurriau); lexar y dexar (dixáen chapurriau); llevar ( = lievar); mienna ( = mi duenna); pancaa, Port. arc.; lavanca o alavanca, port. mod. (= palanca, cast.); pancada, port. ( = palancada, cast.); prendar ( = pignerare, pignorare); quexar ( = coaxare; queixá,queixás en chapurriau); sencillo ( = singellus; sensill en chapurriau).