Continuación IV

1889.

377. Gramática para niños, por el Dr. Jorge González Rodil, antiguo Catedrático, etc. Adoptada por el Colegio de Santa María, etc. Tercera edición, notablemente corregida y aumentada. Caracas, imprenta Nacional, 1889.
8.° mayor. -99 págs. -Encartonado.

Queda explicado su contenido con estas palabras de su autor: Ninguna teoría nueva; nada que contradiga los sanos principios que ensena la Gramática del ilustre Bello, y que ha popularizado en Caracas el Sr. Juan Vicente González en su compendio. En efecto: esto no es otra cosa que un extracto más útil, por cierto, que su original, de la de D. J. V, González, y ésta a su vez no era o es más que un compendio de la de Bello. La primera edición de la gramática de González Rodil se imprimió en Caracas, año, 1865.

378. Compendio de Gramática castellana para uso de los niños, por D. Diego Narciso Herranz y Quirós: contiene las cuatro partes en que se divide la Gramática. Novena edición. Madrid. 1889.
8.° -126 págs.

379. Compendio de Gramática de la lengua castellana, compuesto con arreglo al plan de D. Diego Herranz y Quirós, según las doctrinas de la Real Academia Española, por M. R. N, (Navas). Madrid. Saturnino Calleja, 1889. Quincuagésima edición.

Este Compendio, que, como dice el autor, se acomoda a las doctrinas de la Real Academia Española, es muy recomendable por la forma en que expresa las preguntas y respuestas, clara, concisa y sumamente adaptada a la inteligencia de los niños. Ha sido muy bien recibido del público, en especial por los profesores de instrucción primaria.

380. Cours de langue espagnole, suivi d´un précis historique de litérature espagnole, a l´usage des Lycées, des Ecoles normales primaires et des Ecoles commerciales, par J. M. B. Mareca, professeur au Lycée d´Agen. Agen, imprimerie de Ve Lenthéric, 12, rue de Cessac, 12, 1889.

El autor es hijo de Zaragoza, y hoy miembro distinguido del Cuerpo universitario francés.

381. Gramática práctica de la lengua castellana, por Emiliano Isaza, individuo correspondiente de la Real Academia Española. Texto adoptado en la mayor parte de los colegios de Colombia.
Privilegiado en los Estados Unidos de América, en Colombia, en Méjico y en la República del Salvador. Novena edición, aumentada y corregida. London. De venta en Londres en casa de los Sres. E. Cortes & Co. Eastcheap Buildings, Eastcheap, 1889.
8.° -XV -346 págs.

Contiene esta obra, muy digna por cierto de estudio, cuatro partes: Ortología (extractada principalmente de las Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano, de D. Rufino José Cuervo, y de la Ortología de Don Andrés Bello); Analogía y Sintaxis (tomadas especialmente de la Gramática de la Real Academia Española (edición de 1880), de la Gramática castellana de Bello, de la Gramática latina de D. Rufino José Cuervo y D. Miguel Antonio Caro y del Tratado del participio del mismo Sr. Caro), y Ortografía, que no es precisamente un tratado de tal naturaleza, y, por lo tanto, hace mal el autor en llamarla así en sus advertencias preliminares, si bien reconoce que no es tal Ortografía al remitir al lector al tratado de esta clase escrito por el Sr. D. José Manuel Marroquín.

La Ortografía del Sr. Isaza, por él llamada etimología, constituye el apéndice de su Gramática, y es una colección alfabética de raíces griegas y latinas de donde se derivan muchas palabras castellanas, habiendo tomado por base para escribirlo la obra de Robert Sullivan, The Spelling book superseded; la de Henry Butler, The Etymological Spelling book and Expositor, y la de P. Larousse, Jardín des racines grecques.

Todas las lecciones del libro están divididas en dos partes: la primera, puramente práctica, compuesta de ejercicios que el maestro tiene que ampliar con explicaciones, y que puede servir para la enseñanza elemental de la Gramática; la segunda, compuesta de lecciones íntegras que completan la parte precedente.

El Sr. Isaza, al trazar este plan, ha tenido en cuenta que en la Universidad de Santiago de Chile se emplean tres años para la enseñanza de la Gramática castellana; y estudiando en dos años respectivamente las dos partes de la suya, cree proporcionar a los jóvenes que tal plan sigan una suficiente preparación para que hagan con provecho el curso de tercer año por la Gramática extensa de Bello.

382. Ejercicios de análisis gramatical, escritos por el Ldo. Tomás Gómez. Guadalajara (México), 1889.
4.°-82 págs.

383. Elementos de Gramática castellana para uso de los niños que concurren a las escuelas, por D. Diego Narciso Herranz y Quirós. Nueva edición, cuidadosamente corregida y aumentada, con un
capítulo especial sobre el adjetivo, dos listas de verbos irregulares, las reglas más indispensables para la acentuación de las palabras según la última edición de la Gramática de la Academia Española, y un modelo de análisis de ortografía, por el profesor Carlos M. Calleja. México, 1889.
8.°-109 págs.

384. Epítome de Gramática castellana, extractado de varios autores, dispuesto en forma de diálogo y arreglado para el uso de las escuelas de enseñanza primaria, por el profesor Jesús Barba.
Primera edición. Matehuala (México), 1889.
4.°-64 págs.

385. Gramática primaria de la lengua castellana, por el presbítero Rafael Celedón, individuo correspondiente de la Academia Colombiana, Curazao, imprenta de la librería de A. Bethencourt e
hijos, 1889.
4.°-XI -143 págs.

Aunque el autor entiende que son cuatro las partes de la Gramática, reduce su estudio en la presente a la Analogía y a la Sintaxis, dividiendo las partes de la oración en ocho clases: invariables (interjección, conjunción, preposición, adverbio), y variables (pronombre, nombre sustantivo, nombre adjetivo y verbo). Fuera de alguno que otro cambio original (escribe el Sr. Celedón en la introducción), todo lo que se encuentra en nuestra obrita lo hemos bebido en buenas fuentes: en Bello y Salvá, en Avendaño y Martínez López, en Fernández Monje y Díaz Rubio, en los competentes Caro y Cuervo, Belver, Isaza, Álvarez, Ovalle; y principalmente hemos tenido a la vista las dos obras de más autoridad -el Diccionario y la Gramática de la Academia, a cuyos principios hemos ajustado los que van consignados en nuestra humilde obra, y de tal modo, que cuando hemos notado oposición entre la Academia y nuestro predilecto Bello, nos hemos arrimado a aquélla como sustentáculo más firme, tanto por la autoridad de que la consideramos investida,
como porque sus trabajos son posteriores a Bello…..
386. Gramática comparada de las lenguas castellana y latina, por el Doctor D. Francisco A. Commelerán y Gómez, Catedrático de número del Instituto del Cardenal Cisneros. MadriD. Agustín Jubera, editor, 1889.

8.°-410 págs. -Tres fascículos, que comprenden toda la Analogía y parte de la Sintaxis.

El propio autor, en la siguiente advertencia con que encabeza su libro, explica el plan y designio que se propuso al componer esta Gramática, de la manera siguiente:

Si en grado alguno de nuestra enseñanza oficial deben tener cabida algunas nociones de gramática comparada, es ciertamente el más oportuno aquél en que el plan de estudios vigente ordena el de las lenguas castellana y latina. La importancia que los estudios gramaticales comparados tiene hoy en
toda Europa, y la incuestionable utilidad que de ellos reporta el cultivo de las letras, no pueden consentir que ante los continuados y rápidos progresos realizados por la ciencia del lenguaje, sobre todo en las últimas décadas del presente siglo, permanezcan indiferentes cuantos en España procu-
ren el mejoramiento y progreso de nuestra cultura literaria. Además de que para hacer provechoso y fecundo en lo posible el estudio de las lenguas, es de todo punto indispensable el conocimiento de las relaciones que las aproximan y de las divergencias que las distancian, juntamente con el de las causas que han ocasionado en los idiomas esas divergencias y relaciones.

No se me oculta que más aún que el ningún aprecio que por lo general hacemos de estos conocimientos en España, la detestable organización pública de nuestra enseñanza es un obstáculo casi infranqueable para el planteamiento del estudio comparativo de las lenguas en nuestras aulas.

Cuando las humanidades agonizan, es empresa verdaderamente temeraria pretender aclimatar el estudio que con arreglo a la ley debe hacerse en dos años, o, para hablar con más propiedad, en dos cursos, que sumados en buena aritmética a duras penas arrojan un total de doce meses. Hay que dar, pues, esta enseñanza en dosis homeopáticas, y, aunque sea poco grato confesarlo, no es posible otra cosa, dadas las preocupaciones actuales.

Por eso en la presente Gramática va impresa en caracteres del cuerpo nueve la parte que considero elemental, y en tipos más pequeños la que destino al conocimiento de quienes, o por mayor afición, o por su mayor cultura, sientan impulsos de penetrar en el hermoso y fecundo campo de las causas de las lenguas latina y castellana.

Nadie que conozca el verdadero valor de los recientes progresos filológicos podrá negar su importancia y transcendencia con fundamento y con justicia. El método histórico -comparativo aplicado al estudio de todas las lenguas, pero singularmente al de las clásicas, simplifica notablemente las dificultades y explica con claridad lo que en el método llamado tradicionalista resulta inexplicable y misterioso; pero aplicar a la enseñanza elemental de una lengua, sobre todo de la latina, el primero de estos métodos, es, a mi juicio, y sea dicho sin ofensa de los ardorosos partidarios que lo patrocinan, el medio más eficaz de impedir el aprovechamiento de los escolares y de hacerles antipático un estudio tan útil y provechoso como el de las lenguas clásicas.

No repetiré aquí el conocido y todavía no contestado argumento de los defensores de la gramática tradicional, que sostienen la imposibilidad de establecer comparación alguna entre dos términos, de los cuales uno es desconocido para el que compara, ni citaré tampoco la opinión autorizadísima de
algunos de los más conspicuos propagandistas del sistema histórico-comparativo: me limitaré tan sólo a citar un hecho muy reciente y elocuentísimo de suyo, cual es la publicación de una gramática latina elemental dada a luz en París el pasado año por M. Bréal y M. Person. En esta obra, que,
como elemental, es un precioso libro, el sabio Profesor de gramática comparada del Colegio de Francia, el ilustre traductor de Bopp y propagandista insigne de los progresos realizados por la ciencia del lenguaje en los últimos tiempos, juntamente con su no menos ilustre colega M. Person, profesor del Liceo Condorcet, no han hecho otra cosa que restaurar la gramática de Lhomond, el Nebrija francés, y representante el más ilustre, por eso mismo, de la escuela tradicionalista al otro lado de los Pirineos. No es que considere perjudicial en la enseñanza del latín, y menos del castellano, la aplicación del método histórico -comparativo: lejos de eso, en mi modesto libro
ocupan sus teorías el lugar que de justicia les pertenece en la parte que destino a los que quieran ampliar los conocimientos elementales. Como medio de ampliación, estimo que los estudios histórico -comparativos son de grandísimo provecho. Como sistema exclusivo de enseñanza, me parecen una verdadera calamidad. En consecuencia con ésta mi opinión, que podrá ser equivocada,
la base y fundamento de este libro pertenece a la escuela tradicionalista, lo mismo que el sistema de exposición en la doctrina. Como artículo de verdadero lujo, y para que amplíen, aunque limitadamente, sus estudios los que puedan hacerlo y lo deseen, y más aún para llamar la atención y excitar siquiera la curiosidad de la juventud estudiosa hacia esta frondosísima rama del humano
saber, expongo del modo más concreto posible, y con toda la posible claridad, las teorías que, fundadas en la historia de los idiomas y en su estudio comparativo, explican hasta la evidencia fenómenos lingüísticos, que para el estudio de la lengua aislada, y considerándola sin relación de parentesco alguno con otra ú otras lenguas, tienen forzosamente que considerarse como inexplicables anomalías o genialidades caprichosas del idioma.

1890.

387. Gramática castellana en compendio, por José María Rodríguez y Cos, escrita para las escuelas primarias de la República (elementales y superiores). México, 1890.
4.°-190 págs.

388. Conjugación completa de los verbos irregulares castellanos y de los defectivos, con los modos y tiempos que están en uso, por D. Fernando Gómez de Salazar, anotada por D. Julio Calcaño…
Caracas. Editor, Carlos Pumar, 1890.

Las notas del Sr. Calcaño son en número de veintidós.

389. Nuevo compendio de Gramática de la lengua española, para uso de los niños, por el Licenciado D. Juan Francisco Sánchez -Morate, profesor de la Escuela Normal de Toledo, y D. Antonio Carpena y Trigueros, Maestro Normal y Licenciado en Filosofía y Letras. Toledo, 1890.
8.°-88 págs.

390. Análisis lógico gramatical, por D. Luis Parral y Cristóbal, Doctor en Filosofía y Letras, Licenciado en Derecho civil y canónico, Catedrático por oposición, premiado con medalla de oro
en la Exposición regional de Valencia de 1883, con diploma de primera clase en la Literario -Artística de Madrid de 1884, con medalla de plata en la Aragonesa y una de plata y otra de bronce en la Universal de Barcelona. Tarragona, 1890.
8.° mayor. -487 págs.

El libro comprende además el concepto de la Lógica en relación con la Gramática.

391. Gramática castellana, comparada a la latina, por D. Raimundo de Miguel. Duodécima edición. Madrid. 1890.
4.°-155 págs.

392. Gramática elemental de la lengua castellana, para uso de los niños que concurren a las escuelas de instrucción primaria, dispuesta bajo un método fácil y sencillo, por D. Raimundo de Miguel: comprende las cuatro partes de la Gramática. Madrid. 1890.
80 págs,

393. Gramática práctica, o sean temas y ejercicios de Gramática castellana, para uso de las escuelas primarias de ambos sexos y colegios de segunda enseñanza, como ampliación al Epítome de la Real Academia Española, por D. P. J. Pons, maestro con título superior, profesor de Lengua francesa, Caligrafía, Contabilidad mercantil. Matemáticas, etc. etc. Quinta edición. Barcelona, librería de Antonio J. Bastinos, editor, 1890.
8.°-188 págs. + 4 de Indice,

Port. – Proemio. – Texto: Analogía, Sintaxis, Prosodia, Ortografía, -Explicación de las abreviaturas. -Diccionario de las veces cuyo significado se pregunta después en cada tema (a dos cols..) – Indice.

394. Gramática de la lengua castellana, por el P. Jaime Nonell, de la Compañía de Jesús. Barcelona, imprenta de Francisco Rosal, 1890.
4.° menor. -278 págs.

Es ésta una de las buenas Gramáticas que se han escrito en estos últimos años para uso de las escuelas. Síguense en ella generalmente las doctrinas de la Real Academia Española, con alguna ligera variación, que por cierto convendría tenerse en cuenta. Lo mejor y más nuevo de este libro es la Sintaxis, en la cual, al tenor de las gramáticas latinas y griegas, ha puesto su autor singular empeño en reducir a determinados grupos las palabras que por convenir en la significación de una idea más o menos universal y por ser susceptibles de expresar unas mismas relaciones, están sujetas a unas mismas leyes gramaticales, y formuladas éstas, confirmarlas con ejemplos sacados de autores clásicos; con lo cual se obtiene que el ánimo del lector quede seguro de la exactitud y verdad del precepto enunciado y aprenda la práctica acertada del mismo. Este fin lo ha logrado el autor de esta Gramática, en parte a lo menos, ya que en todo es imposible, atendida la variedad inmensa de giros y de construcciones que afectan las palabras en nuestra lengua. La tercera parte, o sea la prosodia de este tratado, es reproducción, algo aumentada, del pequeño tratadito publicado sin nombre de autor por la misma imprenta de Rosal, años antes, y que, como se dice en su lugar, tiene por autor al P. Juan Nepomuceno Lobo, de la Compañía de Jesús.

SEGUNDA PARTE.
Ortología, prosodia y métrica.

1433.

395. Ortología y Ortografía, por el Marqués de Villena.

Es un completo tratado sobre estas materias el De la Gaya Sciencia o arte de trobar, dirigido a Don Iñigo López de Mendoza, señor de Hita, escrito por D. Enrique de Aragón, Marqués de Villena, quien lo escribió en la Era de nuestro Salvador de MCCCCXXXIII, supuesto que en el texto dice que corríaentonces.
Publicó por primera vez un extracto contemporáneo de la obra (único resto que de ella ha llegado hasta nosotros) el Sr. D. Gregorio Mayans, en el lomo II de sus Orígenes de la lengua española.

La importancia extraordinaria que para la Lengua y la Filología castellana tiene este tratado, nos obliga a dar menuda cuenta de él con las mismas palabras, giros y maneras de razonar del ilustre prócer aragonés.

… Instrumentos, si quier, organos, que forman en el hombre voces articuladas, e literadas, es a saber, Pulmon con su continuo movimiento, sistolando, e distolando, recibiendo aire fresco acia si, e lanzando el escalentado fuera del cuerpo por muchas partes, especialmente por la trachearchedia, que es la canna del resollo.
Percude, siquier, o fiere el aire.
El sequndo. Paladar.
El tercero, Lengua.
El quarto. Dientes, que por compresión facen zizilar, o atenuar el son, si quiere adelgazar.
El quinto, los Bezos. (Labios)
El sexto, la Trachearchedia.
No son las voces articuladas en igual numero cerca de todas las gentes; porque la disposición de los aires, e sitios de las tierras disponen estos instrumentos por diversa manera: a unos dilatandoles la causa: e por eso fablan de Garguero: a otros, haciendoles la boca de grand oquedad: e por eso fablan ampuloso. E a otros, faciendoles las varillas de poco movimiento: e por eso fablan zizilando. E assi de las otras diversidades.
Esta primera parte se dividirá en diez particulas.
La primera, quando, i por quien la Letra latina fue hallada.
La segunda, La definición de la Letra.
La tercera, Quantas son las Letras, i que figuras tienen.
La cuarta, De los accidentes, e de la mutación de sus Figuras segun la diversidad de los tiempos.
La quinta, del Departimiento que han entre si segun las voces que significan.
La sexta, del Son de cada una por la coniuncion de unas con otras.
La setena, Como se mudó el son de una en son de otras, e se puede poner una por otra en ciertos lugares.
La ochava, Como se ponen algunas Letras, e no se pronuncian: e otras se pronuncian, aunque no se ponen.
La novena, En el escrivir segun las reglas de los Trovadores antiguos, como se deven situar.
La decena, De la Abreviatura de las letras.
Ocho diptongos son avidos por leales, si quiere, ciertos, en el trobar: es a saber, ai, oi, ei, ui, au, eu, ou, iu. Estos son de dos Letras: ia, ie, ui, no son finidos; que se llaman por otro nombre Impropios.
De tres letras se componen otros ocho, gai, vei, joi, cei, vau, lleu, niu, nou.

Maestre Gil fizo un Tratado titulado Summa de Proverbiar.
Lenguagge, Linagge, con dos gg.
Algunos Ditados antiguos, o Petafios.
Carmenta nombró a la F, Fiex: ca la X XI, conforme á la apelacion griega *g.
La H. El pulmón con su aspiración forma la H.
La Trachearchedia forma la A, e la E, e la I, e la diferencia que entre ellas se face, es por menos aspiración; que la A, se pronuncia con mayor, e la E, con mediana, e la I, con menor.
El paladar con su oquedad forma la O, e la H ; pero la O ayudase con los bezos.
La lengua forma la R, firiendo en el paladar; e la D, e la F, e la L, firiendo los dientes: e la Y griega, ayudandose con el paladar, i dientes. E la N, e Tilde, firiendo muelmente en los dientes medio cerrados. E los dientes forman la Z apretados, zizilando. E la X, e la G, ayudándose un poco con la lengua. Los bezos con clausura, e apericion forman la B, F, M, e la P, e la Q, e la V, aguzando con alguna poca abertura, e ayudandose de la respiracion.
Algunos quisieron atribuir la pronunciacion de la D, á los bezos, porque se aguzan e abren en forma circular; pero mayor operacion face en ello el paladar, e por esso a el fue asignado desuso.
Alfabeto de Carmenta.
El de los Longobardos.
A la Fiez, llamaron Fe, y a la H, aca.
El de los Godos.
Después que la tierra se perdió en tiempo del Rei D. Rodrigo, como se perdieron los Estudios de Toledo, e los de Zamora, e Avila; corrompióse el uso e Reglas de la Letra Gótica, e usaron de tales Figuras.
E digeron á la F, Efe, i a la X, Eques,
Toledo se llamaba Fasen, e Zamora, Numantia, e Avila, Avila.
Después recogidos los Christianos en el Monte Sacro en Asturias, e perecieron los saberes entre ellos, i aun el escrivir, i leer por diuturnidad del tiempo. Desque fueron conquistando, sintiendo la mengua de la perdida Letra, e embiaron a la Isla de Inglaterra por Maestros que tuviesen escuela
de escribir i leer, e Gramatica; e mostraronles un tal Alfabeto.
Llamaronla Letra Anglicana; e decian a la H, Aque; pero los deste Reino no podian pronunciar sino Ache.
Tomaron de los Moros las colas de las Letras, rebueltas, e el liamiento de los vocablos, e tildes grandes, e el tener de la pendola, e leer en son. Corrompióse el Anglicano, e huvo este. E este ha llegado fasta el uso deste tiempo.
Allende el son particular que cada letra por si tiene, quando se conyungen unas con otras, forman otro son.
Esta formación sa entiende en dos maneras: una en general, y otra en especial.
La general en tres: es a saber, Plenisonante, Semisonante, Menos sonante.
Quando la letra es puesta en principio de dicion, toma el son mas lleno, e tiene mejor su propia voz. E por eso es dicha Plenisonante, es a saber, Aviente su son lleno. Quando es puesta en medio de dicion, no suena tanto, e difustase el son de su propria voz. Quando es en fin de dicion, del todo
pierde el son de su propria voz, o suena menos que en el medio; e por eso es dicha Menos sonante.
La especial manera es considerando la condición de cada una según la conyuncion en que se halla, asi como las vocales, que allende de la regla general dicha, por especial razon son algunas veces Plenisonantes, aunque sean falladas en medio de dicion: asi como diciendo, vas, vendiz, joy, luz, que magüer que a las vocales puestas en estas diciones, estén en medio, retienen su lleno son por la plenitud de la voz vocal que les ayuda.
E algunas veces las tres vocales, A, E, O, suenan de otra manera con son semisonante, o menos sonante puestas en medio de dicion, e fin, asi como quien dice, proeza, grana, honor, que la E, en la primera dicion, es semisonante, e la A, en la segunda, e la segunda O, en la tercera. Esto les acaece por la conyuncion de las precedentes Letras, que se lian e encorporan con el son de la vocal en composición de voces: e por eso a vocal pierde parte de su lleno son. Estas tres vocales puestas en mitad de dicion sin mudar la postrimera letra, tienen a veces lleno son; i otras medio: quien dice vas, da medio son; e si digesse paz, daríale lleno.
Diciendo
voz, es Semisonante; diciendo pos, es Plenisonante; e si digesse pres, aquella E, es Plenisonante, e si digesse tres, es Semisonante. E porque gozan de ambos los sones según el ayuda del principio, dicense Unisonantes.
La V, e la I, en principio de Vocal se hacen Consonantes.
Quando la G, con Vocal se junta asi como A, E, U, tienen el son suave, como quien dice, plaga, dragon, daga, e esto es con la A, e con la E, asi como llegue, pague: con la U, asi como guardar, guiar. Pero cuando se junta con E, e con I,
estoncessuena fuerte, como quien dice: Linagge, Giron.
En el fin quitan la C, Pug, Alberic.
La L se dobla para hacerla Plenisonante al principio i al medio. En el fin nunca dobla, sino en la lengua Lemosina. (
Castell, Sabadell)
Quando la R es Semisonante, no se dobla, ara, ira. Quando es Plenisonante, dóblase, error. En principio de dicion, es Plenisonante, no se dobla, Rei, Roq, rocin.
En los nombres propios, en medio de dicion es Plenisonante, i no se dobla, Enrique, Ferando.
La P, i la B, algunas veces hacen un mesmo son, como quien digesse
Cabdinal, que también se puede decir Capdinal.
E, T, e D, eso mesmo convienen en son en fin de dicion, como quien dice Cibdad. que se puede facer con D, e con T. En principio son disonantes.
La Q, e la C, convienen en son en principio de dicion. Quantidad (
cantidad moderno) se escribe con que: Calidad se escribe con C.
La H, conviene con este son, diciendo
handad; pero tiene esta especialidad la H, que no se puede poner sino en principio de dicion, e todavia es Plenisonante.
La M, e la N, convienen en son algunas veces en medio de dicion, asi como diciendo tiempo: que aunque se escribe con m, face son de n: e si lo escrive con n, face el mesmo son; e por eso algunos lo escriven con n, (
tienpo) haviendolo de escribir con m.
En los nombres propios, que es menester que la pronunciación sea fuerte, ponen en medio aspiración, Matheo, Anthonia.
La X, nunca es Plenisonante do quier que se ponga; antes muda algunas veces su son, a veces en C, a veces en G: assi como quien dice, bux, flux, que se escriven con X, y facen son de G. Fix, escrivese con X, y face son de C.
La Z, algunas veces en el fin tiene son de C.
Peç por pescado, que se escribe con ç, e tiene son de Z: otras veces es Semisonante, Prez.
Las Vocales son cinco. A, E, I, O,
V. Porque la V, es la quinta, sirve en la quenta por cinco.
Las Mutas son nueve, B, C, D. F, G, H, P, Q, T. Las Semivocales son cinco, L, M, N, R, S. Las extraordinarias son tres, X, Y, Z. Los sinos son dos, H, T.
La L en la cuenta se toma por cincuenta, porque es la quinta de las Semivocales, e primera dellas. Dejaron de llamarse Semivocales, i llamáronse Líquidas.
Pónense unas Letras por otras: A, se muda en Z, Az; B, por P, Cabdinal, i por H; D en T, Cibdad. Cibdat. La M en N, Compromisso, algunos se atreven a escribir Conpromisso. La F se muda en P, ayudada de la aspiracion H, se muda en P, como quien dice Phelippe. La O en U, pecconia, peccunia, furca, forca. La U latina siempre se muda en castellano en O. La G se muda en J, Juego, Jesus. La J en G, Gentil. La C se muda en Z, Zamora, Gormaz, Gormaç. La B se pone por la P, Estribo, avia de decir Estripo, derivándose de pie.
En lugar de D se pone T en fin de dicion, brevedat. Por la F se pone P, como Philosopho. Por la G se pone J, como junca. Por la H se pone C, como cavallo. Por la M se pone N, como tiempo: ca se avia de escrivir con M; pero segun el uso moderno se escrive con N. La P se muda en B, como quien dice Cabdillo (
caudillo moderno), que avia de poner con P (cap = cabeza). La Q por C, como en Quantidad.
Algunas letras que se ponen e no se pronuncian.
Quien dice Philosophia, pronuncia F, i no se pone. Quien dice Cuyo, pronuncia Q, e no se pone. Cantar pronuncia la K, e no se pone. Sciencia pone S, e no se pronuncia (
ciencia).
Psalmo pone P, e no se pronuncia. Honor pone H, e no se pronuncia. Ha, por
tiene, pone H, e no se pronuncia, Marcho.
La E, cuando viene después de Muta, no suena sino el son de la Muta, porque termina en ella, asi como Be, que face son de B, e se encumbra la E. Esto acaece, porque en leer no se pone letra pronunciada por sí, sino copulada con otra, salvo las vocales, que se ponen en algun lugar por sí así como así: como la O en disyunctiva, e a E en conyunctiva, e la A en la relativa: e aquellas letras que se ponen, e no se pronuncian, segun es comun uso, algo añaden al entendimiento e sinificacion de la dicion donde son puestas. aquí puede entrar Magnifico, sancto, doctrina, signo.
De la situación de las Letras segun los Trobadores antiguos.
Situaron de tal manera las Letras, que hicieron buena Euphonia, si quiere, placible son, e se desviaron de aquella posición de Letras, que facia son desapacible. E por eso en fin de dicion donde era menester doblar la L, ponen una H en lugar de la postrimera L, como quien dice
Metall, por temprarel rigor de la segunda L, con aspiración de la H (metalh).

E donde venia G en medio de dicion sonante fuerte, ponenle antes una T, asi como por decir linagge, ponen linatge, paratge. Esto se hace en la Lengua Lemosina.
En la Castellana lo imitan en mucho, que aquel
musuena debilmente, e añadieronle una Tilde en lugar de N entre la U, i la C, e escriven mucho (u con rayita encima), o por decir cómo escriven comó.

E porque la D, quando viene cerca de O siguiente, suena debilmente, añadiendole una G, como por decir, portado, portadgo; Infantado, Infantadgo (infantazgo después), e entonces suena la D.

E porque la H en principio de dicion face la aspiracion abundosa; en algunas diciones pusieron en su lugar F, por temprar aquel rigor, asi como por decir hecho, dicen fecho; e por Herando, Ferando (Hernando, Fernando moderno); e por decir meio, dicen medio.

E algunos por temprar el rigor de la R, ponen en su lugar L, asi como por decir prado, dicen plado. Quando la A se encuentra con la T, difusca el son. Por eso la acorren una C en medio, asi como por decir pratica, dicen practica.

E segun el antiguo uso chi, decia qui; e che, decia que; e para le facer decir chi, añadian una C, como quien dice Acchilles, o Sacchos; e por decir anno, que ponen en lugar de la segunda N una Y griega, asi anyoque adulza el son, e la Tilde supple la voz de la N que se quita.

E quando la I se encuentra con la S, suena poco; e por eso la ayudan con la consonancia de la X en medio, asi como por decir mistose pone mixto. Tiene la C la misma condicion; e asi por decir testo, dicen texto.

E quando la N se encuentra con la T, suena debilmente; e para le facer sonar, acorrenle con una C, como por decir Tanto, se escrive Tancto. (Santo, sancto)

E la C, quando es puesta entre Vocales, hace agro son; e por lo temprar, en su lugar ponen T, pronunciandolo como C, con muelle son, como quien dice, illuminacion.

E la X al principio retrae el son de S, mas face el son mas lleno; e por eso por decir Setaf, escriben Xetaf.
E quando la O se encuentra con la B en medio de dicion, detiene la voz; e por eso en su lugar ponen U, como por decir,
Cobdo, escriven Coudo (codo moderno, colse en chapurriau). E quando la Y griega sigue a la G en medio de dicion, face detener la voz; e por eso en su lugar ponen G; como por decir Reino, dicen Regno.

Guardaronse los Trovadores de poner un vocablo que comenzasse en Vocal, tras otro que acabasse en ella, como Casa alta, que aquellas dos aaconfonden, i detienen la voz.

También acontece esto en la R, facer razon; e quando el precedente acaba en S, i el siguiente comienza en R, Tres Reyes.

Ai desto sus excepciones, que se sufren poner estas Vocales o Letras ambas dichas en fin de pausa donde se descansa, o en medio de bordon; i entonces no es inconveniente que la pausa siguiente comience asi: Ejemplos.
Tancto fui de vos pagado, olvidar que no lo puedo. O quien dice: Quien de trobar reglas primer dió. O quien dice: Quando querrás recibir la doctrina.

Y del todo se quita el inconveniente quando la una viene en fin de bordon, e la otra en el bordon siguiente inmediato, como quien dice: Vuestra bondad por ser loada de mi, havrá sazon sea mas conocida.

También quando es diptongo en que se acaba el vocablo, puede el que se sigue comenzar en Vocal, como quien dice: Cuidado tengo yo de ti, ai alma, por tu mal favor.

Venir un diptongo en pos de otro sin medio de otra dicion, face mal son, e abrir mucho la garganta, como quien dice: Pues que soi yunque, sufriré.

También es son impertinente, acabar la dicion en M, e la otra comenzar en Vocal, aunque se salva por la Sinalefa Figura, de quien se dirá en la Distinción tercera.
Y cuando acaba una Consonante, i otra comienza en ella, principalmente si fuere de un son como quien dice: Corral losado, pared, casa, calle losada.
Y asi hicieron en otras muchas, como en lugar de teçer, que suena gracialmente, digeron texer, quitando la C, e poniendo la X, que aviva el son de aquella dicion, e por fifar, fixar, e la dicion linage, linagge, por avivar la A. En Christo, Xpo

Termina el tratado con una serie de abreviaturas empleadas entonces para diversos tecnicismos.
El primer tratado de arte métrica castellana que conocemos puede también decirse que es éste del Marqués de Villena, compuesto a imitación y ejemplo de los lemosines de Ramón Vidal de Besalú, Jofre de Foxa, Berenguer de Troya, Guillermo Vedel de Mallorca y Fr. Ramón Cornet.

1449.

396. Prohemio e carta quel Marques de Santillana envió al Condestable de Portugal con las obras suyas.
Al ilustre Señor don Pedro, muy manífico Condestable de Portugal, el Marqués de Santillana, Conde del Real etc. salut, paz é devida recomendaçion.

I -En estos días passados Alvar Gonçalez de Alcántara, familiar e servidor de la casa del señor Infante don Pedro, muy ínclito duque de Coymbra, vuestro padre, de parte vuestra, Señor, me rogó que los deçires e canciones mias enviasse a la vuestra manifiçençia. En verdat, Señor, en otros fechos de mayor importancia, aunque a mí más trabajosos, quisiera yo complaçer a la vuestra
nobleça, porque estas obras, o a lo menos las más dellas, non son de tales materias, nin asy formadas e artiçadas que de memorable registro dinas (dignas) parescan. Porque, Señor, asy como el Apóstol dice: cum essem parvulus, cogitabam ut parvulus, loquebar ut parvulus. Ca estas tales cosas alegres e jocosas andan e concurren con el tiempo de la nueva edat de juventud, es a saber: con el vestir, con el justar, con el danzar e con otros tales cortesanos exerçiçios, E asy, Señor, muchas cosas placen agora a vos que ya non plaçen e non deben placer a mí. Pero, muy virtuoso Señor, protestando que la voluntad mia sea o fuesse non otra de la que digo, porque la vuestra sin impedimento aya lugar, e vuestro mandato se faga, de unas e de otras partes e por los libros e cancioneros agenos fiçe buscar e escrivir por orden, segunt, que las yo fiçe, las que en este pequeño volumen vos envio.

II. Mas como quiera que de tanta insufiçiençia estas obretas mias que vos, Señor, demandades, sean, o por ventura más de quanto las yo estimo e resputo, vos quiero çertificar me place mucho que todas cosas que entren o anden do esta regla de poetalcanto, vos plegan, de lo cual me façen cierto
asy vuestras graciosas demandas, como algunas gentiles cosas de tales que yo he visto compuestas de la vuestra prudencia; como es cierto este sea un celo celeste, una affection divina, un insaçiable çibo del ánimo; el qual, asy como la materia busca la forma e lo imperffecto la perffection, nunca esta sçiençia de poesia é gaya sçiençia se fablaron si non en los ánimos gentiles é elevados
espiritus.

III. E ¿qué cosa es la poesia (que en nuestro vulgar gaya sçiençia llamamos) si non un fingimiento de cosas útiles, cubiertas o veladas con muy fermosa cobertura, compuestas, distinguidas e scandidas por cierto cuento, pesso e medida? E ciertamente, muy virtuoso Señor, yerran aquellos que penssar quieren o decir que solamente las tales cosas consistan o tiendan a cosas vanas e lascivas; que bien como los fructíferos huertos abundan e dan convinientes fructos para todos los tiempos del año, asy los omes bien nascidos e dottos, a quien estas sçiençias de arriba son infusas, usan daquellas e de tal exercicio según las edades. E si por ventura las sçiençias son deseables, asy como Tullio quiere, ¿qual de todas es más prestante, más noble o más dina del hombre o qual más estensa a todas especies de humanidad? Ca las escuridades e cerramientos dellas ¿quién las abre, quién las esclaresçe, quién las demuestra e façe patentes si non la eloquencia dulce e fermosa fabla, sea metro, ó prosa?…

IV. Quanta más sea la escellencia e prerrogativa de los rimos e metro que de la soluta prosa, si non solamente a aquellos que de las porfias enjustas se cuydan adquirir soberbios honores, manifiesta cosa es. E asy faciendo la via de los stóycos, los quales con grand diligencia inquirieron el origine e cabsas de las cosas, me esfuerco a decir el metro ser antes en tiempo e de mayor perfection e de mas abtoridat que la soluta prosa Isidoro Cartaginés, sancto arçobispo Ispalensi, asy lo aprueba e testifica; e quiere quel primero que fiço rimos o cantó en metro aya seydo Moysen, ca en metro
cantó e propheticó la venida del Mesías; e después del Josué, en loor del vencimiento de Gabaon David cantó en metro la vitoria de los philisteos e la restituycion del archa del Testamento, e todos los cinco libros del Psalterio. E aun por tanto los hebráycos osan afirmar que nosotros non asy bien como ellos, podemos sentir el gusto de la su dulçeça. E Salomon metrificados fiço los sus Proverbios e ciertas cosas de Job escriptas son en rimo, en espeçial las palabras de convite que sus amigos le respondían a las sus vexaçiones.

V. De los griegos quieren sean los primeros Achatesio Millesio, é aprés del Pherecides Siro é Homero, non obstante que Dante soberano poeta lo llama. De los latinos, Enio fue el primero, ya sea que Virgilio quieran que de la lengua latina aya tenido e tenga la monarchía; e aun asy place a
Dante allí donde diçe, en nombre de Sordello Mantuano
¡O gloria del latin solo per cui
Mostro chio che potea la lingua nostra!
¡O precio eterno del loco ove io fui!

E asy concluyo, ca esta sçiençia poetal es açepta prinçipalmente a Dios, e después a todo linage e espeçie de gentes. Afirmalo Cassiodoro en el libro de Varias causas, diçiendo: Todo resplandor de eloqüencia e todo modo e manera de poesía o poetal locuçion e fabla, toda variedat ovo e ovieron
començamiento de las divinas Escripturas. Esta en los deíficos templos se canta, e en las cortes e palacios imperiales e reales graçiosamente es resçebida. Las plaças, las lonjas, las fiestas, los convites opulentos sin ella asy como sordos e en silençio se fallan.

VI. ¿E qué son o cuáles aquellas cosas a donde, oso deçir, esta arte asy como neçesaria non intervenga e non sirva? En metros los epithalamios que son cantares, que en loor de los novios en las bodas se cantan, son compuestos. E de unos en otros grados aun a los pastores en cierta manera sirven; e son aquellos dictados, a que los poetas bucólicos llamaron.
En otros tiempos a las çeniças e defunçiones de los muertos metros elegiacos se cantavan; e aun agora en algunas partes tura, los cuales son llamados endechas. En esta forma Jeremías cantó la destruyçion de Hierusalem, Gayo César, Octavio Augusto, Tiberio e Tito, Emperadores, maravillosamente metrificaron, e les plogo toda manera de metros.

VII. Mas dexemos ya las estorias antiguas, para allegarnos mas çerca de nuestros tiempos. El Rey Roberto de Napol (a con acento circunflejo), claro e virtuoso prinçipe, tanto esta Sçiençia le plugo, que como en esta mesma saçon miçer Françisco Petrarcha, poeta laureado, floresçiesse, es çierto grand tiempo lo tovo consigo en el Castil-Novo, de Napol, con quien él muy a menudo conferia e platicaba destas artes; en tal manera, que mucho fué avido por acepto a él e grand privado suyo. E allí se diçe aver él fecho muchas de las sus obras, asy latinas como vulgares; e entre las otras el libro de Rerum memorandarum, é las sus églogas, e muchos sonetos, en espeçial aquel que fiço a la muerte deste mesmo rey que comiença
Rota el alta colupna é el verde lauro.

VIII. Johan Bocaçio, poeta excellente e orador insine, afirma el rey Johan de Chipre averse dado más a los estudios desta graciosa Sçiençia que a ningunas otras, e asy paresçe que lo amuestra (u amostre a Fórnols, Matarraña, Teruel) en la entrada proheminal de su libro de la Genealogía, o linage de los Dioses Gentiles; fablando con el Señor de Parma, mensajero o embaxador suyo.

IX. Como, pues o por quál manera, Señor muy virtuoso, estas Sçiençias ayan primeramente venido en manos de los romançistas vulgares, creo seria difícil inquisición e una trabajosa pesquisa. Pero dexadas agora las regiones tierras e comarcas más longicas e más separadas de nos, non es de
dubdar que universalmente en todas de siempre estas Sçiençias se ayan acostumbrado e acostumbran, e aun en muchas dellas en estos tres grados, es a saber: Sublime Mediocre ínfimo. Sublime se podria deçir por aquellos que las sus obras escrivieron en lengua griega o latina, digo metrificando. Mediocre usaron aquellos que en vulgar escrivieron, así como Guydo Janunçello, Colonés e Arnaldo Daniel, proençal. E como quier que destos ya non he visto obra alguna; pero quieren algunos aver ellos seydo los primeros que escrivieron terçio rimo e sonetos en romance. E asy como diçe el philósopho, de los primeros, primera es la especulaçion. ínfimos son aquellos que sin ningún orden, regla nin cuento façen estos romançes e cantares, de que las gentes de baxa e servil condición se alegran. Después de Guydo e Arnaldo Daniel, Dante escrivió en terçio rimo elegantemente las sus tres comedias Infierno, Purgatorio, Parayso; Miçer Françisco Petrarca sus Triunphos; Checo Descoli el libro De proprietatibus rerum; Johan Bocaçio el libro que Ninfal se
intitula, aunque auyentó a él prosas de grande eloqüençia a la manera del Boeçio consolatorio. Estos e muchos otros escrivieron en otra forma de metros en lengua itálica, que sonetos e cançiones se llaman.

XX. Extendiéronse creo d´aquellas tierras é comarcas de los lemosines estas artes á los gállicos e françeses escrivieron en diversas maneras rimos e versos, que en el cuento de los pies e bordones discrepan; pero el pesso e cuento de las sillabas del terçio rimo, e de los sonetos e de las cançiones morales, eguales son de las baladas; aunque en algunas, asy de las unas como de las otras, hay
algunos pies truncados que nosotros llamamos medios pies, e los lemosis, françeses é aun catalanes, boqs.

XI. De entre estos ovo omes muy doctos e señalados en estas artes, ca Maestro Johan Lorris fiço el Roman de la Rosa, donde, como ellos diçen, el arte de amor es todo enclosa: e acabólo Maestre Johan Copinete, natural de la villa de Meun. Michaute escrivió asymesmo un grand libro de baladas, cançiones, rondeles, lays virolays é asonó muchos dellos Miçer Otho de Grandson, cavallero estrenno e muy virtuoso se ovo alta e dulcemente en este arte. Maestre Alen Charrotier, muy claro poeta moderno, e secretario deste rey Don Luis de Françia, en grand elegançia compuso e cantó en metro, e escrivió el Debate de las cuatro damas; La Bella dama Sanmersi; el Revelle matin; la Grand pastora; el Breviario de nobles, e el Hospital de amores: por cierto cosas assaz fermosas e plaçientes de oyr.

XII. Los itálicos prefiero yo, so enmienda de quien más sabrá, a los françeses solamente. Ca las sus obras se muestran de más altos ingenios, e adórnanlas e compónenlas de fermosas e pelegrinas estorias; e a los françeses de los itálicos en el guardar del arte: de lo qual los itálicos si non solamente en el pesso o consonar, non se façen mençion alguna. Ponen sones asymesmo a las sus obras e cántanlos por dulçes e diversas maneras: e tanto han familiar açepta e por manos la música, que pareçe que entre ellos ayan naçido aquellos grandes philósophos Orpheo, Pitágoras, e Empédocles los quales, asy como algunos descriven, non solamente las yras de los omes, más aun a
las furias infernales con las sonorosas melodías é dulçes modulaciones de los sus cantos aplacavan. ¿E quién dubda que asy como las verdes fojas en el tiempo de la primavera guarneçen e acompañan los desnudos árboles, las dulçes voçes e fermosos sones non apuesten e acompañen todo rimo, todo metro, todo verso, sea de cualquier arte, pesso e medida?

XIII. Los catalanes, valençianos e aun algunos del reyno de Aragón fueron é son grandes offiçiales desta arte. Escrivieron primeramente en trovas rimadas, que son pies a bordones largos de sillabas, e algunos consonavan e otros non. Después desto usaron el deçir en coplas de diez sillabas, a la manera de los lemosis. Ovo entre ellos de señalados omes, asy en las inventiones como en el metrificar. Guillen de Berguedá, generoso e noble cavallero, e Pao de Benbibre adquirieron entre estos grand fama. Mossen Pero March el viejo, valiente e honorable cavallero, fiço assaz gentiles cosas, e entre las otras escrivió proverbios de grand moralidad. En estos nuestros tiempos floresció Mossen Jordí de Sanct Jordí, cavallero prudente, el qual çiertamente compuso assaz fermosas cosas, las quales él mesmo asonava: ca fué músico excellente e fiço, entre otras, una canción de appósitos que comiença:
“Tosions aprench é desaprench ensems.”

Fiço la Pasión de amor, en la qual copiló muchas buenas cançiones antiguas, asy destos que ya dixe como de otros. Mossen Febre fiço otras notables e algunos afirman aya traydo el Dante de lengua florentina en catalán, non menguando punto en la orden del metrificar é consonar.

Mossen Ausias March, el qual aun vive, es grand trovador, é ome de assaz elevado espíritu.

XIV. Entre nosotros usóse primeramente el metro en assaz formas: asy como El libro de Alixandre, Los votos del Pavon, e aun el libro del Archypreste de Hita. Aun desta guissa escrivió Pero Lopez de Ayala el viejo, un libro que fiço de las Maneras del Palacio e llamáronlo Rimos. E después fallaron esta arte que mayor se llama, e el arte común, creo, que en los reynos de Gallicia e Portugal, donde non es de dubdar que el exerçiçio destas sçiençias más que en ningunas otras regiones e provinçias de España se acostumbró, en tanto grado, que non há mucho tiempo qualesquier deçidores e trovadores destas partes, agora fuessen castellanos, andaluçes o de la Estremadura, todas sus obras componían en lengua gallega o portuguesa. E aun destos es cierto rescevimos los nombres del arte asy como maestría mayor e menor, encadenados, lexapren é mansobre.

XV. Acuérdome, Señor muy manífico, seyendo ya en edat non proyecta, mas assaz pequeño moço en poder de mi abuela doña Mençía de Cisneros, entre otros libros aver visto un grand volumen de cantigas serranas, e deçires portugueses e gallegos, de los quales la mayor parte eran del rey don Donís de Portugal (creo, Señor, fué vuestro bisabuelo); cuyas obras aquellos que las leian, loaban
de invençiones sotiles, e de graçiosas e dulçes palabras. Avia obras de Johan Xoarez de Pavia, el qual se diçe aver muerto en Galiçia por amores de una Infanta de Portugal: e de otro Ferrant Gonzalez de Sanabria. Después destos vinieron Basco Perez de Camoes é Ferrant Casquiçio, e aquel grand enamorado Maçias del qual non se fallan si non quatro cançiones; pero ciertamente
amorosas de muy fermosas sentençias, conviene a saber:

I. Cativo de miña tristura:
II. Amor cruel é brioso:
III. Señora, en quien fiança:
IV. Porvey de buscar messura.

XVI. En este reyno de Castilla dixo bien el Rey Don Alfonso el Sabio, e yo vi quien vio deçires suyos, e aun se diçe metrificava altamente en lengua latina. Vinieron después destos don Johan de la çerda e Pero Gonçales de Mendoça mi abuelo: fiço buenas cançiones e entre otras

Pero te sirvo sin arte,

é otra a las monjas de la çaydia quando el rey don Pedro tenía el sitio contra Valençia; comiença:

A las riberas de un rio.

Usó una manera de deçir cantares, asy como scénicos Plauto e Terençio, también en estrambotes como en serranas. Concurrió en estos tiempos un judío que se llamó Rabí Santo: escrivió muy buenas cosas, e entre las otras, Proverbios morales, en verdat de assaz commendables sentencias. Púselo en cuento de tan nobles gentes por gran trovador: que así como él diçe en uno de sus Proverbios:

Non vale el açor menos
Por naçer en vil nío
Nin los exemplos buenos
Por los deçir judío.

Alfonso González de Castro, natural desta villa de Guadalfaxara, dixo assaz bien e fiço estas canciones
I. Con tan alto poderío. II. Vedes que descortesía.
XVII. Después destos, en tiempo del rey Don Johan, fué el Arçediano de Toro: este fiço:

Crueldat et trocamento.
e otra canción que diçe
De quien cuido é cuydé,
e otra que diçe
A Deus, amor, á Deus, el rey.

E fué también Garçi Fernandez de Gerona Desde el tiempo del rey Don Enrique, de gloriosa memoria, padre del rey, nuestro señor, e fasta estos nuestros tiempos, se començó a elevar más esta sçiençia e con mayor elegançia: e ha avido omes muy dotos en esta arte, e principalmente Alfonso Alvarez de Ilyescas, grand deçidor; del cual se podría deçir aquello que en loor de Ovidio un grand estoriador describe; conviene a saber, que todos sus motes e palabras eran metro. Fiço tantas cançiones e deçires, que seria bien luengo e difuso nuestro proceso, si por extenso aun solamente los principios dellas, a recontar se oviessen. E asy por esto, como por ser tanto conosçidas e esparçidas a todas partes las sus obras, passaremos a Miçer Francisco Imperial, al qual yo non llamaria deçidor o trovador, mas poeta; como sea çierto que si alguno en estas partes del Occaso meresçió premio de aquella triumphal e láurea guirlanda, loando a todos los otros, este fué. Fiço el nasçimiento del rey, nuestro señor, aquel decir famoso:

En dos seteçientos é más dos é tres,
é muy muchas otras cosas graçiosas e loables.

XVIII. Fernand Sanches Talavera, comendador de la orden de Calatrava, compuso assaz buenos deçires. Don Pero Velez de Guevara, mi tio, graçioso e noble cavallero, asymesmo escrivió gentiles deçires e cançiones, entre otros aquel que diçe:
Julio Cesar, et afortunado.

Fernand Perez de Guzman, mi tio, cavallero doto en toda buena dotrina, ha compuesto muchas cosas metrificadas, e entre las otras aquel epitaphio de la sepoltura de mi señor el Almirante, Don Diego Hurtado (de Mendoza), que comiença:

Onbre que vienes aquí de pressente.

Fiço muchos otros deçires e cantigas de amores, e aun agora bien poco tiempo há escrivió proverbios de grandes sentençias, e otra obra assaz útil e bien compuesta de las Quatro virtudes Cardinales.

XIX. Al muy magnífico Duque Don Fadrique, mi señor é mi hermano, plogo mucho esta sçiençia e fiço assaz gentiles cançiones e deçires: e tenía en su casa grandes trovadores, espeçialmente Fernand Rodríguez Portocarrero, e Johan de Gayoso e Alfonso Gayoso de Moranna. Ferrand Manuel de Lando, honorable cavallero, escrivió muchas buenas cosas de poesía, imitó más que ninguno otro a Miçer Françisco Imperial: fiço asymesmo algunas invectivas contra Alonso Alvarez de diversas materias e bien ordenadas.

XX. Los que después dellos en estos nuestros tiempos han escripto, o escriven, cesso de los nombrar, porque de todos me tengo por dicho que vos, muy noble Señor, tengades notiçia o conosçimiento. E non vos maravilledes. Señor, si en este prohemio aya tan extensa e largamente enarrado estos tanto antiguos, e después nuestros auctores, e algunos deçires e cançiones dellos, como paresca aver proçedido de una manera de ociosidat: lo qual de todo punto deniegan non menos la edat mia que la turbaçion de los tiempos. Pero es asy que como a la nueva edat me ploguiesen, fallelos agora, quando me paresçió ser neçessarios. Ca asy como Oracio, poeta, diçe:

Quem nova concepit olla servabit odorem.

XXI. Pero de todos estos, muy magnífico Señor, asy itálicos como proençales, lemosis, catalanes, castellanos, portugueses, e gallegos, o aun de qualesquier otras nasçiones se adelantaron e antepusieron los gallicos cesalpinos e de la provincia de Equitania en el solepniçar e dar honor a estas artes. La forma e manera cómo, dexo ahora de recontar, por quanto ya en el prólogo de los
mios Proverbios se ha mençionado. Por las quales cosas, e aun por otras muchas, que por mi, e más por quien más sopiese, se podrían ampliar e deçir, podrá sentir e conosçer la vuestra manifiçençia en quanta reputaçion, estima e comendaçion estas Sçiençias averse deven: e quanto vos, Señor virtuoso, devedes estimar que aquellas dueñas que en torno de la fuente de Elicon inçessantemente dançan, en tan nueva edat non inméritamente a la su compañía vos ayan reçebido.

Por tanto, Señor, quanto yo puedo exhorto e amonesto á la vuestra magnifiçençia que, asy en la inquisiçion de los fermosos poemas como en la polida orden e regla d´aquellos, en tanto que Cloto filare la estambre, vuestro muy elevado sentido e pluma non çessen, por tal que quando Atropos cortare la tela, non menos délphicos que marçiales honores e glorias obtengades.

Aunque en esta obra predomina, más que la consideración de lo externo de la poesía, el estudio de su sentido íntimo y docente, conviene no olvidar en la historia de la métrica castellana esta epístola del Marqués de Santillana, cuya importancia es notoria, siquiera no proceda más que de ciertos accidentes que hay en ella relativos a la forma del verso. Por esto la hemos reproducido íntegra, a pesar de que ya ha sido publicada por D. Thomás Antonio Sánchez, con notas de peregrina erudición para entonces, en el tomo I de su Colección de poesías castellanas anteriores al siglo XV (Madrid. por D. Antonio de Sancha, año de MDCCLXXIX); por D. José Amador de los Ríos (en la colección de las obras del Marqués de Santillana: Madrid. 1852), con todas las variantes que ha notado en los códices en donde se halla esta obra (cód. VII, Y-7 de la Biblioteca de S. M, el Rey de España; cód. M-59 de la Biblioteca Nacional de Madrid; códs. de Alcalá y de Batres, RealAcademia de la Historia de Madrid. D-132, fol. 309, y N-24, fol. 24), en la impresión que de ella hizo Sánchez y en los extractos publicados por Sarmiento en sus Memorias paya la poesía española (pág. 148); y por D. Marcelino Menéndez y Pelayo entre los apéndices del volumen segundo del tomo primero (2a edición) de su Historia de las ideas estéticas en España, tomo 10 bis de la Colección de escritores castellanos, impreso en Madrid por A. Pérez Dubrull, año de 1891.

El Marqués de Santillana hubo de escribir esta carta el año de 1449, según que lo afirma, con sólidas razones históricas, el Sr. Amador de los Ríos (págs. LXXXIX y XC de su referida obra), desestimando la opinión de Sánchez, que afirmaba haber escrito el Marqués la Carta desde el año 1455 hasta el de 1458, en que murió (Notas a dicha Carta, pág. I), y la de Sarmiento, que dijo haber sido compuesta la epístola en 1441 (núm. 356).

1490.

397. La Gaya de Segovia ó Silva copiosísima de consonantes para alivio de trovadores, recopilada por Pero Guillen de Segovia.
MS. de la Biblioteca Nacional de Madrid. Sign. Dd-13, procedente de la del Cabildo de Toledo.
Es una copia moderna, que consta de 180 hojas y lleva este título: La Gaya de Segovia o Selva de Consonantes, y Asonantes Castellanos escrita por N. Segovia. Dedicada por el autor A Don Alonso Carrillo Arzobispo de Toledo. Copiada de un Código antiguo de la Librería de la Santa Iglesia de Toledo. Por el Padre Andrés Burriel MDCCLIV. -Al fin hay esta nota: Otro tanto o mas de lo escrito hasta aquí falta en el original hasta el fin. Pero ni huuo tiempo para copiar mas; y esto basta
para saber la traza de toda la obra y su calidad.

Este libro no es más que un diccionario de rimas castellanas, semejante a los que, con relación al provenzal, compusieron los fundadores del Consistorio del Gay Saber de Barcelona, por privilegio de D. Juan I de Aragón, el amador de toda gentileza: Jaime March (Libro de concordances, de rims é de concordans apellat Diccionari: lleva la fecha de 1371; existe un códice en la Biblioteca Colombina de Sevilla, ya citado y extractado por Cerdá y Rico en las notas al Canto del Turia, de Gil Polo, pág. 487), y Luis de Aversó (Torcimany, esto es, Truchimán o Intérprete): hay un códice que parece borrador autógrafo en la Biblioteca del Escorial, M -1° -3).

https://archive.org/details/diccionariderims00marc

La obra de Guillen de Segovia no contiene, sin embargo, en el proemio, como las de March y Aversó, indicación teórica alguna de poética ni de gramática, limitándose el autor castellano a hacer exclusivamente un elogio o panegírico de su protector el Arzobispo Carrillo.

1492.

398. Gramática castellana, por el M. Elío Antonio de Nebrija.

Libro segundo en que trata de la prosodia e silaba. -Capitulo primero de los acidentes de
la silaba. -Después que en el libro passado disputamos de la letra e como se avia de escrivir en el castellano cada una de las partes de la oración: según la orden que pusimos en el comienzo desta obra: síguese agora de la silaba: la cual como diximos responde a la segunda parte de la gramática que los griegos llaman prosodia. Silaba es un aiuntamiento de letras: que se pueden coger en una herida de la voz e debaxo de un acento. Digo aiuntamiento de letras: porque cuando las vocales suenan por si: sin se mezclar con las consonantes propriamente no son silabas. Tiene la silaba tres accidentes, numero de letras, longura en tiempo, altura e baxura en acento. Assi que puede tener la silaba impropriamente assi llamada una sola letra si es vocal: como, a. puede tener dos como. ra. puede tener tres como. tra. puede tener cuatro como. tras, puede tener cinco si dos vocales se cogen en diphthongo: como en la primera silaba de treinta, de manera que una silaba no puede tener mas de tres consonantes: dos antes de la vocal: e una después della. El latín puede sufrir en una silaba cinco consonantes con una vocal: e por consiguiente seis letras en una herida: como lo diximos en la orden de las letras. Tiene esso mesmo la silaba longura de tiempo: porque unas son cortas: e otras luengas: lo cual sienten la lengua griega e latina, e llaman silabas cortas e breves a las que gastan un tiempo en su pronunciación, luengas a las que gastan dos tiempos, como diziendo corpora, la primera silaba es luenga, las dos siguientes breves, assi que tanto tiempo se gasta en pronunciar la primera silaba: como las dos siguientes: mas el castellano no puede sentir esta diferencia: ni los que componen versos pueden distinguir las silabas luengas de las breves:, no mas que a sintian los que compusieron algunas obras en verso latino en los siglos passados: hasta que agora no se porque providencia divina comienza este negocio a se despertar. Y no desespero que otro tanto se haga en nuestra lengua: si este mi trabajo fuere favorecido de los ombres de nuestra nación. Y aun no parara aquí nuestro cuidado: hasta que demostremos esto mesmo en la lengua ebraica. Porque como escriven Orígenes Eusebio, e Jerónimo: e de los mesmos judios flavio losefo: gran parte de la sagrada escriptora esta compuesta en versos por numero peso e medida de silabas luengas e breves. Lo cual ninguno de cuantos judios oi biven: siente ni conoce: sino cuanto veen muchos lugares de la biblia escriptos en orden de verso. Tiene tan bien la silaba altura e baxura: porque de las silabas unas se pronuncian altas: e otras baxas. lo cual esta en razón del acento: de que avemos de tratar en el capitulo siguiente.

Capitulo II. De los acentos que tiene la lengua castellana. – Prosodia en griego sacando palabra de palabra: quiere decir en latín acento: en castellano quasi canto. Por-que como dize Boecio en la música: el que habla que es oficio proprio del ombre: e el que reza versos que llamamos poeta: e el que canta que dizimos músico: todos cantan en su manera. Canta el poeta no como el que habla: ni menos como el que canta: mas en una media manera, e assi dixo Virgilio en el principio de su eneida. Canta las armas e el varón, e nuestro juan de mena. Tus casos falaces fortuna cantamos, e en otro lugar. Canta su cristiana musa, e assi el que habla: porque alza mas silabas: e abaxa otras: e en alguna manera canta. Assi que ai en el castellano dos acentos simples: uno por el cual la silaba se alza: que llamamos agudo, otro por el cual la silaba se abaxa: que llamamos grave, como en esta dicion señor. la primera silaba es grave, e la segunda aguda, e por consiguiente la primera se pronuncia por acento grave, e la segunda por acento agudo. Otros tres acentos tiene nuestra lengua compuestos solamente en los diphthongos. El primero de agudo e grave que podemos llamar de flexo. Como en la primera silaba de causa. El segundo de grave e agudo: que podemos llamar flexo. como en la primera silaba de viento. El tercero de grave agudo e grave: que podemos llamar circunflexo. como en esta dicion de una silaba buei. Assi que sea la primera regla del acento simple: que cualquiera palabra no solamente en nuestra lengua mas en cualquiera otra que sea: tiene una silaba alta: que se enseñorea sobre las otras: la cual pronunciamos por acento agudo: e que todas las otras se pronuncian por acento grave. De manera que si tiene una silaba: aquella sera aguda, si dos o mas: la una dellas como en estas diciones sal. sabér, sabidór. las ultimas silabas tienen acento agudo: e todas las otras acento grave. La segunda regla sea que todas las palabras de nuestra lengua comunmente tienen el acento agudo en la penúltima silaba, e en las diciones barbaras o cortadas del latín en la ultima silaba muchas veces: e mui pocas en la tercera: contando desde el fin. e en tanto grado rehusa nuestra lengua el acento en este lugar: que muchas vezes nuestros poetas pasando las palabres griegas e latinas al castellano: mudan el acento agudo en la penúltima: teniéndolo en la que esta antes de aquella. Como juan de mena. A la biuda penelópe. y al hijo de liriópe. Y en otro lugar. Con toda la otra mundana máchina. La tercera regla es de Quintiliano: que cuando alguna dicion tuviere el acento indiferente a grave e agudo: avemos de determinar esta confusión e causa de error: poniendo encima de la silaba que ha de tener el acento agudo un resguitoque el llama apice: el cual suba de la mano siniestra a la diestra: cual lo vemos señalado en los libros antiguamente escriptos.
Como diziendo amo: esta palabra es indiferente á io. ámo. e alguno amó. Esta ambigüedad e confusión de tiempos e personas ase de distinguir por aquella señal poniéndola sobre la primera silaba de amo cuando es de la primera persona del presente del indicativo, o en la ultima silaba: cuando es de la tercera persona del tiempo passado acabado del mesmo indicativo. La cuarta regla es: que si el acento esta en silaba compuesta de dos vocales por diphthongo: e la final es. i, u. la primera dellas es aguda e la segunda grave: e por consiguiente tiene acento de flexo: como en estas diciones gaita, veinte, ai. muy. causa, deudo, bielda, las primeras vocales del diphthongo son agudas: e las siguientes graves. La quinta regla es: que si el acento esta en silaba compuesta de dos vocales por diphthongo: e la final es, a, e, o. la primera dellas es grave e la segunda aguda: e por consiguiente tiene acento inflexo. como en estas diciones: codicia, codicie, codició, cuando, fuerte, las primeras del diphthongo son graves e las segundas son agudas. La sexta regla es: que cuando el acento esta en silaba compuesta de tres vocales: si la de medio es, a. e. la primera e ultima son graves e la de medio aguda e por consiguiente tiene acento circunflexo. como en estas diciones. desmaiáis, ensaiáis. desmaiéis, ensaiéis. guái, aguáitar, buéi. buéitre. Mas si la final es, e. aguzase aquella: e quedan las dos vocales primeras graves: e por consiguiente en toda la silaba acento circunflexo. como en estas diciones. poiuélo, arroiuélo.

Capitulo III. En que pone reglas particulares del acento del verbo. -Los verbos de mas de una silaba en cualquier conjugación, modo, tiempo, numero e persona, tienen el acento agudo en la penúltima silaba, como en amo, amas. leo. lees, oio, oies. sacase la primera e tercera persona del singular del
passado acabado del indicativo: porque passan el acento agudo a la silaba final, como diziendo, io amé, alguno amó. Salvo los verbos que formaron este tiempo sin proporción alguna como diremos en el capitulo sexto del quinto libro. Como de andar, io anduve, alguno anduvo, de traer, tráxe, alguno tráxo. de dezir. dixe, alguno dixo. Sacanse tan bien la segunda persona del plural del presente del mesmo indicativo e del imperativo e del futuro del optativo e del presente del subiunctivo e del presente del infinitivo cuando reciben cortamiento, como diziendo vos amáis, vos amad, o ama. vos améis, amar. Sacanse esso mesmo la primera e segunda persona del plural del passado no acabado del indicativo: e del presente e passado del optativo e del passado no acabado e del passado mas que acabado e futuro del subjunctivo: porque passan el acento agudo a la antepenúltima, como diziendo nos amávamos, vos amávades. nos amassernos, vos amássedes. nos amáramos, vos amarajes, nos amáriamos. vos amáriades. nos amáremos, vos amáredes. Pero cuando en este lugar hazemos cortamiento: queda el acento en la penúltima, como diziendo cuando vos amardes por amáredes.

Capitulo IV , en que pone reglas particulares de las otras partes de la oración. -Como diximos arriba: proprio es de la lengua castellana tener el acento agudo en la penúltima silaba: o en la ultima cuando las diciones son barbaras o cortadas del latín: e en la antepenúltima muy pocas veces: e aun
comunmente en las diciones que traen consigo en aquel lugar el acento del latín. Mas porque esta regla general dessea ser limitada por excepción: pornemos aquí algunas reglas particulares.

Las diciones de mas de una silaba que acaban en, a. tienen el acento agudo en la penúltima como tierra, casa, sacanse algunas diciones peregrinas que tienen el acento en la ultima como alvalá, alcalá, alá. cabalá, e de las nuestras quizá, acá, allá, acullá. Muchas tienen el acento en la antepenúltima como estas, pérdida, uéspeda. bóveda, búsqueda, mérida, ágreda, úbeda. águeda. pértiga, águila, cítola, cédula, almáciga, alhóndiga. luziérnaga. málaga. córcega, brúxula. carátula, závila, ávila, gárgola, tórtola, péñola, opéndola, oropéndola, albórbola, lágrima, cáñama. xáquima. ánima, sávana. árguena, almádana, almojávana. cártama, lámpara, píldora, cólera, pólvora, cántara, úlcera, cámara, alcándara, alcántara, víspera, mandrágora, apóstata, cárcava, xátiva, alféreza. En. d. tienen el acento agudo en la última silaba como virtud. bondad, enemistad. Sacanse, uesped e cesped. los cuales tienen el acento agudo en la penúltima en el plural: de los cuales queda el acento agudo assentado en la misma silaba, e dezimos uéspedes. céspedes.

En, e. tienen el acento agudo en la penúltima como lináje, tóque. Sacanse alquilé, rabé: que tienen acento agudo en la última, e en la ante penúltima aquestos ánade, xénabe, adáreme.

En, i. tienen el acento agudo en la ultima silaba como borzeguí. maravedí, aljonjolí. E los que acaban en diphthongo siguen las reglas que arriba dimos de las diciones diphthongadas. como leí. reí. bueí.

En. l. tienen el acento agudo en la última silaba, como animal, fiel, candil, alcohol, azul. Sacanse algunos que lo tienen en la penúltima, como estos, marmol, arbol, estiercol, mastel. datil, angel. Los cuales en el plural guardan el acento en aquella mesma silaba. E assi dezimos, marmoles, arboles, estiercoles, masteles. datiles, angeles. En. n. tienen el acento agudo en la ultima silaba. Como truan. rehen. ruin. leon, atun. Sacanse virgen, origen, e orden, que tienen el acento agudo en la penúltima: e guardanlo, en aquel mesmo lugar en el plural, e assi dezimos orígenes, virgenes, ordenes.

En, o. tienen el acento agudo en la penultima, como libro, ciclo, bueno. Sacanse algunos que lo tienen en la antepenultima. como filósofo, lógico, gramático, médico, arsénico. párpado, pórfido, úmido. hígado, ábrigo, canónigo, tárgago. muérdago, galápago, espárrago, relámpago, piélago, arávigo, morciélago, idrópigo, alhóstigo. búfalo, cernícalo, título, séptimo, décimo, último, legítimo. préstamo, álamo, gerónimo. távano. rávano. uérfano. órgano, orégano, zángano, témpano,
cópano. burdégano, peruétano. gálbano. término, almuédano, búzano. cántaro, niéspero. bárbaro, áspero, páxaro. género, álvaro. lázaro, ábito, gómito.

En. r. tienen el acento agudo en la ultima silaba, como azar, muger, amor. Sacanse algunos que la tienen en la penúltima. como acibar, aljofar, atinear, azucar, azofar. albeitar. ansar, tibar, alcazar, alfamar. cesar. e retienen en el plural el acento en aquella mesma silaba, como diziendo. ansares, alcazares, alfamares. cesares.

En. s. tienen el acento agudo en la ultima silaba, como diziendo compás, pavés, anís. Sacanse ércules, miércoles, que lo tienen en la antepenúltima.

En. x. todos tienen el acento agudo en la ultima silaba, como borrax. balax. relox.

En. y. tienen el acento agudo en la ultima silaba, como rapaz, xerez. perdiz, badajoz, andaluz. Sacanse algunos que lo tienen en la penúltima, como, alferez, caliz, mendez. diaz. martinez. fernandez. gomez. calez. tunez, Y destos los que tienen plural retienen el acento en la mesma silaba e assi dezimos alferezes. calices.

En. b. c. f. g. h. m. p. t, u. ninguna palabra castellana acaba, e todas las que recibe son barbaras e tienen el acento en la ultima silaba, como jacób, melchisedéc. joséph, magóg, abrahám, ardít, ervatú.

Capitulo V. de los pies que miden los versos. -Porque todo aquello que dezimos o esta atado debaxo de ciertas leies: lo cual llamamos verso: o esta suelto dellas: lo cual llamamos prosa: veamos agora: que es aquello que mide el verso: e lo tiene dentro de ciertos fines: no dexandolo vagar por inciertas maneras. Para maior conocimiento de lo cual avemos aquí de presuponer aquello de aristoteles: que en cada genero de cosas ai una que mide todas las otras: e es la menor en aquel genero. Assi como en los números es la unidad: por la cual se miden todas las cosas que se cuentan, porque no es otra cosa ciento: sino cien unidades. Y assi en la música lo que mide la distancia de las bozes es tono o diesis. lo que mide las cantidades continuas es o pie o vara o passada. Y por consiguiente los que quisieran medir aquello que con mucha diligencia componían o razonavan. hizieronlo por una medida la cual por semejanza llamaron pie: el cual es lo menos que puede medir el verso e la prosa. Y no se espante ninguno porque dixe que la prosa tiene su medida: porque es cierto que la tiene: e aun por aventura mui más estrecha que la del verso: según que escriben tulio e Quintiliano en los libros en que dieron preceptos de la retorica. Mas de los números e medida de la
prosa diremos en otro lugar: agora digamos de los pies de los versos: no como los toman nuestros poetas: que llaman pies a los que avian de llamar versos: mas por aquello que los mide: los cuales son unos assientos o caldas que haze el verso en ciertos lugares. Y assi como la silaba se compone de letras: assi el pie se compone de silabas. Mas porque la lengua griega e latina tienen diversidad de silabas luengas e breves: multiplicanse en ellas los pies en esta manera. Si el pie es de dos silabas: o entrambas son luengas, o entrambas son breves. O la primera luenga e la segunda breve, o la primera breve e la segunda luenga, e assi por todos son cuatro pies de dos silabas. spondeo. pirricheo. trochéo, iambo. Si el pie tiene tres silabas o todas tres son luengas e llamasse molosso, o todas tres son breves e llamase tribraco, o las dos primeras luengas e la tercera breve e llamase antibachio, o la primera luenga e las dos siguientes breves. e llamase dactilo, o las dos primeras breves e la tercera luenga e llamase anapesto, o la primera breve e las dos siguientes luengas,
e llamase
antipasto, o la primera e ultima breves e la de medio luenga, e llamase anfibraco, o la primera e ultima luengas e la de medio breve, e llamase anfimacro, e assi son por todos ocho pies de tres silabas. Y por esta razón se multiplican los pies da cuatro silabas: que suben a diez e seis. Mas
porque nuestra lengua no distingue las silabas luengas de las breves: e todos los géneros de los versos regulares se reduzen a dos medidas: la una de dos silabas: la otra de tres: osemos poner nombre a la primera spondeo: que es de dos silabas luengas: a la segunda dáctilo que tiene tres silabas la primera luenga e las dos siguientes breves: porque en nuestra lengua la medida de dos silabas e de tres: tienen mucha semejanza con ellos. Ponen muchas vezes los poetas una silaba demasiada después de los pies enteros: la cual llaman medio pie o cesura: que quiere dezir cortadura: mas nuestros poetas nunca usan della sino en los comienzos de los versos donde ponen fuera de cuento aquel medio pie: como mas largamente diremos abaxo.

Capitulo sesto. De los consonantes e qual e que cosa es consonante en la copla. -Los que compusieron versos en ebraico griego e latín: hizieronlas por medida de silabas luengas e breves. Mas después que con todas las buenas artes se perdió la gramatica: e no supieron distinguir entre silabas luengas e breves: desatáronse de aquella lei e pusiéronse en otra necesidad de cerrar cierto numero de silabas debaxo de consonantes. Tales fueron los que después de aquellos santos varones que echaron los cimientos de nuestra religión: compusieron himnos por consonantes: contando solamente las silabas: no curando de la longura o tiempo dellas. El cual ierro con mucha ambición e gana los nuestros arrebataron, E lo que todos los varones doctos con mucha diligencia avian e rehusavan por cosa viciosa: nosotros abrazamos como cosa de mucha elegancia e hermosura. Porque como dize aristoteles por muchas razones avemos de huir los consonantes.

La primera porque las palabras fueron halladas para dezir lo que sentimos: e no por el contrario el sentido a de servir a las palabras. Lo cual hazen los que usan de consonantes en las clausulas de los versos: que dizen lo que las palabras demandan: e no lo que ellos sienten. La segunda porque en habla no ai cosa que mas ofenda las orejas: ni que maior hastio nos traiga: que la semejanza: la cual traen los consonantes entre si. E aunque tulio ponga entre los colores retóricos: las clausulas que acaban o caen en semejante manera: esto a de ser pocas vezes: e no de manera que sea mas la salsa quel manjar. La tercera porque las palabras son para traspasar en las orejas del auditor: aquello que nosotros sentimos teniendo lo atento en lo que queremos dezir. mas usando de consonantes el que oie no mira lo que se dize: antes esta como sus-penso esperando el consonante que se sigue.
Lo cual conociendo nuestros poetas
expiendenen los primeros versos lo vano e ocioso: mientras que el auditor esta como atónito, e guardan lo macizo e bueno para el ultimo verso de la copla: porque los otros desvanecidos de la memoria: aquel solo quede asentado en las orejas. Mas porque este error e vicio ia esta consentido e recibido de todos los nuestros: veamos cual e que cosa es consonante. Tulio en el cuarto libro de las retoricas dos maneras pone de consonantes, una cuando dos palabras o muchas de un especie caen en una manera por declinación: como juan de mena.
Las grandes hazañas de nuestros señores.
Dañadas de olvido por falta de auctores.

Señores e auctores caen en una manera: porque son consonantes en la declinación del nombre. Esta figura los grammaticos llaman omeoptoton. tulio interpretola semejante caida. La segunda manera de consonante es cuando dos o muchas palabras de diversas especies acaban en una manera como el mesmo autor.
Estados de gentes que giras e trocas.
Tus muchas falacias tus firmeças pocas.
Trocas e pocas son diversas partes de la oración: e acaban en una manera, a esta figura los gramáticos llaman omeoptelenton. Tulio interpretola semejante déxo. Mas esta diferencia de consonantes no distinguen nuestros poetas: aunque entre si tengan algún tanto de diversidad. Assi que sera el consonante caida o déxo conforme de semejantes o diversas partes de la oración. Los
latinos pueden hazer consonante desde la silaba penúltima o de la antepenúltima siendo la penúltima grave. Mas los nuestros nunca hazen el consonante sino desde la vocal: donde principalmente esta el acento agudo en la ultima o penúltima silaba. Lo cual acontece porque como diremos abaxo: todos los versos de que nuestros poetas usan: o son jambicos ipponaticos: o adonicos en los cuales la penúltima es siempre aguda: o la ultima cuando es aguda e vale por dos silabas. Y si la silaba de donde comienza ase determinar el consonante es compuesta de dos vocales o tres cogidas por diphthongo: abasta que se consiga la semejanza de letras desde la silaba o vocal donde esta el acento agudo, assi que no sera consonante entre treinta e tinta, mas sera entre tierra e guerra. Y aunque Juan de mena en la coronación hizo consonantes entre proverbios e soverbios: puedese escusar por lo que diximos de la vezindad que tienen entre si la. b. con la, u. consonante. Nuestros maiores no eran tan ambiciosos en tassar los consonantes e harto les parecía que bastava
la semejanza de las vocales avnque non se consiguiesse la de las consonantes, e assi hazian consonar estas palabras santa, morada, alva. Como en aquel romance antiguo.
Digas tu el ermitaño que haçes la vida santa:
Aquel ciervo del pie blanco donde hace su morada.
Por aquí passo esta noche una hora antes del alva,

V Capitulo VII. De la sinalepha e apretamiento de las vocales. -Acontece muchas vezes: que cuando alguna palabra acaba en vocal e si se sigue otra que comienza esso mesmo en vocal: echamos fuera la primera dellas como Juan de mena en el labirintho.
Hasta que al tiempo de agora vengamos.
Después de que e le siguiesse a i echamos la e, pronunciando en esta manera.
Hasta qual tiempo de agora vengamos.

A esta figura los griegos llaman sinalepha. los latinos compression. nosotros podémosla llamar ahogamiento de vocales. Los griegos ni escriven ni pronuncian la vocal que echan fuera assi en verso como en prosa. Nuestra lengua esso mesmo con la griega assi en verso como en prosa a las vezes escrive e pronuncia aquella vocal: aunque se siga otra vocal, como Juan de mena.

Al gran rei de españa al cesar novelo.

Después de, a. siguese otra, a. pero no tenemos necessidad de echar fuera la primera dellas. E si en prosa dixesses: tu eres mi amigo: ni echamos fuera la. u. ni la, i. aunque se siguieron, e, a. vocales. A las vezes ni escrivimos ni pronunciamos aquella vocal como Juan de mena.
Después quel pintor del mundo.
Por dezir.
Después que el pintor de el mundo.
A las vezes escrivimos la a: e no la pronunciamos como el mesmo autor en el verso siguiente.
Para nuestra vida ufana.
Callamos la: a, e dezimos.
Para nuestra vidufana.
E esto no solamente en la necessidad del verso: mas aun en la oración suelta. Como si escriviesses. nuestro amigo esta aquí, puedeslo pronunciar como se escrive. e por esta figura puedeslo pronunciar en esta manera nuestramigo staqui. Los latinos en prosa siempre escriven e pronuncian la vocal en fin de la dicion aunque después della se siga otra vocal. En verso escriven la e non la pronuncian. Como juvenal.
Semper ego auditor tantum.
Ego acaba en vocal, e siguesse auditor que comienza esso mesmo en vocal. Echamos fuera la, o, e dezimos pronunciando.
Semper egauditor tantum.
Mas si desatassemos el verso: dexariamos entrambas aquellas vocales: e pronunciariamos.
Ego auditor tantum.
Tienen tan bien los latinos otra figura semejante a la sinalepha la cual los griegos llaman etlipsi. nosotros podemosla llamar duro encuentro de letras, e es cuando alguna dicion acaba en. m, e se sigue dicion que comienza en vocal: entonces los latinos por no hazer metacismo que es fealdad de la pronunciación con la. m, echan fuera aquella, m. con la vocal que esta silabicada en ella. Como Virgilio. Venturum exicdio libyae. donde pronunciamos. Ventur exicdio libye. Mas esta manera de metacismo no la tienen los griegos ni nosotros, porque en la lengua griega e castellana ninguna dicion acaba en, m. porque como dize plinio en fin de las diciones siempre suena un poco escura.

Capitulo, VIII . De los géneros de los versos que están en el uso de la lengua castellana: e primero de los versos jambicos. -Todos los versos cuantos io e visto en el buen uso de la lengua castellana: se pueden reduzir a seis géneros, porque o son monometros o dimetros o compuestos de dimetros e monometros o trimetros, o tetrámetros, o adonices sencillos, o adonicos doblados. Mas antes que examinemos cada uno de aquestos seis géneros: avemos aquí de presuponer e tornar a la memoria: lo que diximos en el capitulo octavo del primero libro: que dos vocales e aun algunas vezes tres se pueden coger en una silaba. Esso mesmo avemos aquí de presuponer lo que diximos en el quinto capitulo deste libro: que en comienzo del verso podemos entrar con medio pie perdido: el cual no entra en el cuento e medida con los otros. Tan bien avemos de presuponer lo que diximos en el
capitulo passado: que cuando alguna dicion acabare en vocal: e se siguiere otra que comience esso mesmo en vocal: echamos algunas vezes la primera dellas. El cuarto presupuesto sea que la silaba aguda en fin del verso vale o se a de contar por dos: porque comunmente son cortadas del latín.
como amar de amare, amad de amade. Assi que el verso que los latinos llaman monometro: e nuestros poetas pie quebrado: regularmente tiene cuatro silabas: e llamanle assi porque tiene dos pies espondeos, e una medida o assiento. Como el marques en los proverbios.
Hijo mio mucho amado.
Para mientes.
No contrastes a las gentes.
Mal su grado.
Ama: e seras amado.
Y podras.
Haçer lo que no haras.
Defamado,

Paramientes, e mal su grado, son versos monometros regulares: porque tienen cada cuatro silabas e aun que paramientes parece tener cinco: aquellas no valen mas de cuatro: porque, ie, es diphthongo: e vale por una según el primero presupuesto. puede este verso tener tres silabas si la final es aguda, como en la mesma copla, Y podras. Aunque i podras no tiene mas de tres silabas: valen por cuatro según el cuarto presupuesto. Puede entrar este verso con medio pie perdido por el segundo presupuesto, e assi puede tener cinco silabas. Como don jorge manrique.

Un Constantino en la fe.
Que mantenia.

Que mantenia tiene cinco silabas, las cuales valen por cuatro, porque la primera no entra en cuenta con las otras. Y por esta mesma razon puede tener este pie cuatro silabas aunque la ultima sea aguda: e valga por dos. Como el marques en la mesma obra.

Solo por aumentacion.
De umanidad.

De umanidad tiene cuatro silabas o valor dellas: porque entro con una perdida, e echo fuera la, e. por el tercero presupuesto, e la ultima vale por dos: según el cuarto.
El dimetro iambico que los latinos llaman quaternario e nuestros poetas pie de arte menor e algunos de arte real: regularmente tiene ocho silabas e cuatro espondeos, llamáronle dimetro: porque tiene dos asientos, quaternario porque tiene cuatro pies. Tales son aquellos versos a los cuales arrimavamos los que nuestros poetas llaman pies quebrados, en aquella copla.

Hijo mio mucho amado.
No contrastes a las gentes.
Ama e seras amado.
Haçer lo que no harás.

Hijo mio mucho amado tiene valor de ocho silabas: porque la, o. desta partezilla mucho se pierde por el tercero presupuesto. esso mesmo puede tener siete: si la final es aguda, porque aquella vale por dos según el ultimo presupuesto: como en aquel verso.
Haçer lo que no podrás.
Hazemos algunas veces versos compuestos de dimetros e monometros. como en aquella pregunta.

Pues tantos son los que siguen la pasion.
Y sentimiento penado por amores:
A todos los namorados trotadores.
Presentando les demando tal quistion.
Que cada uno probando su entincion:
Me diga que cual primero destos fue.
Si amor o si esperança, o si fe.
Fundando la su respuesta por raçon.

El trimetro jambico que los latinos llaman senario, regularmente tiene doze silabas, e llamáronlo trimetro: porque tiene tres assientos. senario: porque tiene seis espondeos, en el castellano este verso no tiene mas de dos assientos en cada tres pies uno, como en aquellos versos.

No quiero negaros Señor tal demanda.
Pues vuestro rogar me es quien me lo manda.
Mas quien solo anda cual veis que io ando.
No puede aunque quiere cumplir vuestro mando.

El tetrámetro iambico que llaman los latinos octonario: e nuestros poetas pie de romances: tiene regularmente diez e seis silabas, e llamáronlo tetrámetro porque tiene cuatro assientos, octonario porque tiene ocho pies, como en este romance antiguo.

Digas tu el ermitaño: que haçes la santa vida.
Aquel ciervo del pie blanco donde haçe su manida.

Puede tener este verso una silaba menos: cuando la final es aguda: por el cuarto presupuesto, como en el otro romance.

Morir se quiere Alexandre de dolor de coraçon.
Embio por sus maestros cuantos en el mundo son.

Los que lo cantan porque hallan corto e escaso aquel ultimo espondeo: suplen e rehazen lo que falta: por aquella figura que los gramáticos llaman paragóge: la cual como diremos en otro lugar: es añadidura de silaba en fin de la palabra, e por corazon e son: dizen corazone e sone. Estos cuatro
géneros de versos llamanse iambicos porque en el latín en los lugares pares donde se hazen los asientos principales: por fuerza han de tener el pie que llamamos iambo. Mas porque nosotros no tenemos silabas luengas e breves: en lugar de los iambos pusimos espondeos. Y porque todas las penúltimas silabas de nuestros versos iambicos o las ultimas cuando valen por dos son agudas: e
por consiguiente luengas: llamanse estos versos ipponacticos iambicos: porque ipponate poeta griego usó dellos. Como archiloco de los iambicos: de que usaron los que antiguamente compusieron los himnos por medida: en los cuales siempre la penúltima es breve: e tiene acento agudo en la antepenúltima, como en aquel himno.

Jam lucis orto fidere.

E en todos los otros de aquella medida.

Capitulo nono. De los versos adonicos.
Los versos adonicos se llamaron: porque adonis poeta uso mucho dellos: o fue el primer inventor. Estos son compuestos de un dactilo e un spondeo. tienen regularmente cinco silabas e dos assientos: uno en el dactilo: e otro en el espondeo. Tiene muchas vezes seis silabas cuando entramos con medio pie perdido: el cual como diximos arriba no se cuenta con los otros. Puede esso mesmo tener este verso cuatro silabas: si es la ultima silaba del verso aguda por el cuarto presupuesto. Puede tan bien tener cinco siendo la penúltima aguda: e entrando con medio pie perdido. En este genero de verso esta compuesto aquel rondel antiguo.

Despide placer.
Y pone tristura.
Crece en querer.
Vuestra hermosura.

El primero verso tiene cinco silabas e valor de seis: porque se pierde la primera con que entramos: e la ultima vale por dos. El segundo verso tiene seis silabas porque pierde el medio pie en que comenzamos. El verso tercero tiene cuatro silabas: que valen por cinco porque la final es aguda e tiene valor de dos. El cuarto es semejante al segundo.

El verso adonico doblado es compuesto de dos adonicos. los nuestros llamanlo pie de arte maior. puede entrar cada uno dellos con medio pie perdido o sin el. puede tan bien cada una dellas acabar en silaba aguda: la cual como muchas vezes avernos dicho suple por dos. para hinchir la medida del adonico. Assi que puede este genero de verso tener doze silabas, o onze, o diez, o nueve, o ocho. Puede tener doze silabas en una sola manera: si entramos con medio pie en entrambos los adonicos. Y porque mas claramente parezca la diversidad de estos versos: pongamos exemplo en uno que pone Juan de mena en la definición de la prudencia: donde dize.

Sabia en lo bueno sabida en maldad.

Del cual podemos hazer doze silabas, e onze, e diez, e nueve, e ocho: mudando algunas silabas: e quedando la mesma sentencia, doze en esta manera.

Sabida en lo bueno sabida en maldades.

Puede tener este genero de verso onze silabas en cuatro maneras. La primera entrando sin medio pie en el primero adonico. e con el en el segundo. La segunda entrando con medio pie en el primer adonico, e sin el en el segundo. La tercera entrando con medio pie en entrambos los adonicos, e
acabando el primero en silaba aguda. La cuarta entrando con medio pie en ambos los adonicos e acabando el segundo en silaba aguda. Como en estos versos.

Sabia en lo bueno sabida en maldades.
Sabida en lo bueno sabia en maldades.
Sabida en lo bueno sabida en maldades.
Sabida en lo bueno sabida en maldad.

Puede tener este genero de verso diez silabas en seis maneras. La primera entrando con medio pie en ambos los adonicos: e acabando entrambos en silaba aguda. La segunda entrando sin medio pie en ambos los adonicos. La tercera entrando sin medio pie en el primero adonico e acabando el mesmo en silaba aguda. La cuarta entrando el segundo adonico sin medio pie e acabando el mesmo en silaba aguda. La quinta entrando el primero adonico con medio pie: e el segundo sin el: e acabando el primero en silaba aguda. La sexta entrando el primer adonico sin medio pie e el segundo con el acabando el mesmo en silaba aguda, como en estos versos.

Sabida en el bien, sabida en maldad.
Sabia en lo bueno, sabia en maldades.
Sabia en el bien, sabida en maldades.
Sabida en lo bueno, sabia en maldad.
Sabida en el bien, sabia en maldades.
Sabia en lo bueno, sabida en maldad.

Puede tener este genero de versos nueve silabas en cuatro maneras. La primera entrando sin medio pie en ambos los adonicos e acabando el segundo en silaba aguda. La segunda entrando el primer adonico sin me-dio pie, e el segundo sin el, e acabando entrambos en silaba aguda. La tercera entrando ambos los adonicos sin medio pie, e acabando el primero en silaba aguda. La cuarta entrando el primer adonico sin medio pie e el segundo con el, e acabando entrambos en silaba aguda. Como en estos versos.

Sabia en lo bueno, sabia en maldad.
Sabida en el bien, sabia en maldad.
Sabia en el bien, sabia en maldades.
Sabia en el bien, sabida en maldad.

Puede tener este genero de versos ocho silabas en una sola manera: entrando sin medio pie en ambos los adonicos, e acabando entrambos en silaba aguda, como en estos versos.

Sabia en el bien, sabia en el mal.

Capitulo. X. De las coplas del castellano, e como se componen de los versos. -Asi como deziamos que de los pies se componen los versos: assi dezimos agora que de los versos se hazen las coplas. Coplas llaman nuestros poetas un rodeo e aiuntamiento de versos en que se coge alguna notable sentencia. A este los griegos llaman periodo: que quiere dezir termino, los latinos circuitu: que quiere dezir rodeo, los nuestros llamaron la copla: porque en el latín copula quiere dezir aiuntamiento.
Assi que los versos que componen la copla o son todos uniformes, o son diformes. Cuando la copla se compone de versos uniformes: llamase monocola: que quiere dezir unimembre o de una manera, tal es el labirinto de juan de mena: porque todos los versos entre si son adonicos doblados: o su
coronación en la cual todos los versos entre si son dimetros iambicos.

Si la copla se compone de versos diformes: en griego llamanse dicolos: que quiere dezir de dos maneras, tales son los proverbios del marques, la cual obra es compuesta de dimetros o monometros iambicos: que nuestros poetas llaman pies de arte real e pies quebrados. Hazen esso mesmo los pies tornada a los consonantes, e llamase distrophos: cuando el tercero verso consuena con el primero. Como en el titulo del labirinto.

Al muy prepotente don juan el segundo.
Aquel con quien jupiter tuvo tal çelo.
Que tanta de parte le haçe en el mundo.
Cuanta a si mesmo se haçe en el cielo.

En estos versos el tercero responde al primero: e el cuarto al segundo, llamanse los versos tristrophos: cuando el cuarto torna al primero. Como en el segundo miembro de aquella mesma copla.

Al gran rei de españa al cesar novelo.
Aquel con fortunas bien afortunado.
Aquel en quien cave virtud e reinado.
A el las rodillas hincadas por suelo.

En estos versos el cuarto responde al primero. No pienso que ai copla en que el quinto verso torne al primero: salvo mediante otro consonante de la mesma caida. lo cual por ventura se dexa de hazer: porque cuando viniesse el consonante del quinto verso: ia seria desvanecido de la memoria del auditor el consonante del primero verso. El latín tiene tal tornada de versos: e llamarse tetrastrophos: que quiere dezir que tornan después de cuatro. Mas si todos los versos caen debaxo de un consonante: llamarse an astrophos: que quiere decir sin tornada: cuales son los tetramotros: en que diximos: que se componían aquellos cantares que llaman romances. Cuando en el verso redunda e sobra una silaba: llamase hipermetro: quiere dezir que allende lo justo del metro sobra alguna cosa. Cuando falta algo llamase catalactico: quiere dezir: que por quedar alguna cosa es escaso. Y en estas dos maneras los versos llamanse cacometros: quiere dezir mal medidos.

Mas si en los versos ni sobra ni falta cosa alguna: llamanse orthometros. quiere dezir bien medidos justos e legítimos. Pudiera io mui bien en aquesta parte con ageno trabajo extender mi obra: e suplir lo que falta de un arte de poesia castellana: que con mucha copia e elegancia compuso un amigo nuestro que agora se entiende: e en algún tiempo sera nombrado, e por el amor e acatamiento que le tengo pudiera io hazerlo assi según aquella lei que pithagoras pone primera en el amistad que las cosas de los amigos an de ser comunes maiormente que como dize el refrán de los griegos la tal usura se pudiera tornar en caudal.

Mas ni io quiero fraudar lo de su gloria, ni mi pensamiento es hazer lo hecho. Por esso el que quisiere ser en esta parte mas informado: io lo remito a aquella su obra.

1496.

399. Arte de poesía castellana, de Juan del Encina.
Esta poética, en alguna de cuyas partes hallan eco las de los trovadores, no menos que los principios clásicos y el gusto italiano, está dividida en nueve capítulos. Después del proemio, dirigido al Príncipe Don Juan, en el cual le ofrece Encina su obra y encarece la importancia de la poesía, trata
en el primero del nacimiento y origen de la poesía castellana, atribuyendo el origen de la rima a los himnos de la Iglesia; en el segundo, de cómo consiste en arte la poesía e el trobar; en el tercero, de la diferencia que hay entre poeta y trovador; en el cuarto, de lo principal que se requiere para aprender a trobar. Los restantes capítulos, que se relacionan con la parte métrica, en la cual procede
el autor, como se verá, con ciertas aspiraciones clásicas, los copiaremos íntegros por el gran interés que encierran, no sin trasladar antes del proemio las frases siguientes:

… atreuime a dedicar esta obra a su ecelente ingenio: donde ya florecen los ramos de la sabiduría: para si fuere seruido estando desocupado de sus arduos negocios, exercitar se en cosas poéticas e trobadas en nuestro castellano estilo porque lo que ya su biuo juyzio por natural razón conoce: lo pueda ver puesto en arte según io que mi flaco saber alcança. no porque crea que los poetas y
trobadores se ayan de regir por ella siendo yo el menor de ellos, mas no por ser ingrato a esta facultad si algún nombre me ha dado: O si merezco tener siquiera el mas baxo lugar entre los poetas de nuestra nación, y assi mesmo porque según dize el dotissimo maestro antonio de lebrixa, aquel que desterro de nuestra españa los barbarismos que en la lengua latina se auian criado: vna d las
causas que le mouieron a hazer arte de romance fue que creya nuestra lengua estar agora mas empinada e polida que jamas estuuo: de donde mas se podía temer el descendimiento que la subida: e assi yo por esta mesma razon creyendo nunca auer estado tan puesto en la cumbre nuestra poesia e manera de trobar: parecióme ser cosa muy prouechosa ponerla en arte e encerrarla debaxo de ciertas leyes e reglas: porque ninguna antiguedad de tiempos le pueda traer oluido, e digo estar agora puesta ea la cumbre: a lo menos quanto a las obseruaciones: que no dudo nuestros antecessores auer escrito cosas mas dinas de memoria: porque allende de tener mas biuos ingenios: llegaron primero e aposentaron se en las mejores razones e sentencias: e si algo de bueno nosotros dezimos: dellos lo tomamos que quando mas procuramos huyr de lo que ellos dixieron: entonces ymos a caer en ello, por lo cual sera forçado cerrar la boca o hablar por boca de otro que según dize vn común proverbio: No ay cosa que no este dicha, y bien creo auer otros que primero que yo tomassen este trabajo e mas copiosamente: mas es cierto que a mi noticia no ha llegado: salvo aquello que el notable maestro lebrija en su arte de romance acerca desta facultad muy perfetamente puso. Mas yo no entiendo entrar en tan estrecha cuenta: lo uno por la falta de mi saber e lo otro porque no quiero tocar mas de lo que a nuestra lengua satisfaxe: e algo de lo que toca a la dinidad de la poesía que no
en poca estima e veneración era tenida entre los antiguos…

Capitulo V. de la manera y esaminacion de los pies y de la manera de trobar.
Toda la fuerza de trobar está en saber hazer y conocer los pies, porque dellos se hazen las coplas y por ellos se miden, y pues así es sepamos qué cosa es pie. Pie no es otra cosa en el trobar sino un ayuntamiento de cierto número de sílabas: y llámase pie porque por él se mide todo lo que trobamos, y sobre los tales pies corre y roda el sonido de la copla. Mas para que mejor vengamos
en el verdadero conocimiento: deuemos con-siderar que los latinos llaman verso a lo que nosotros llamamos pie: y nosotros podemos llamar verso a donde quiera que ay ayuntamiento de pies que comunmente llamamos coplas, que quiere decir cópula o ayuntamiento. Y bien podemos decir que en vna copla aya dos versos assi como si es de ocho pies y va de quatro en quatro son dos versos: O si es de nueue el vn verso es de cinco e el otro de quatro e si es de diez puede ser el vn verso de cinco e el otro de otros cinco, e assi por esta manera podemos poner otros exemplos infinitos. Ay en
nuestro vulgar castellano dos géneros de versos o coplas: el uno quando el pie consta de ocho sílabas o su equiualencia que se llama arte real, e el otro quando se compone de doze o su equiualencia que se llama arte mayor. Digo su equiualencia porque bien puede ser que tenga mas o menos en quantidad. mas en valor es imposible para ser el pie perfecto, e bien parece nosotros auer tomado del latín el trobar pues en él se hallan estos dos géneros antiguamente de ocho sílabas assi como Jam lucis orto sydere. de doze assi como Mecenas atanis edite regibus. Assi que quando el pie no tuuiese mas de ocho sílabas llamarle hemos de arte real como lo que dixo Juan de mena:
después quel pintor del mundo, é si fuese de doze ya sabremos quesde arte mayor: assi como
el mesmo Juan de mena en las
tresientas:

Al muy prepotente D. Juan el segundo.

Dixe que podian a las veses llevar más o menos sílabas los pies: entiéndese aquello en cantidad o contando cada una por si: mas en el valor o pronunciación ni son más ni menos. Pueden ser más en quantidad quando vna dicion acaba en vocal e la otra que sigue también en el mesmo pie comiença en vocal que aunque son dos sílabas no valen sino por una ni tardamos mas tiempo en pronunciar ambas que vna: assi como dize Juan de mena: Pasó nuestra vida vfana. Auemos tanbien de mirar que quando entre la una vocal e la otra estuviese la. h. que es aspiración: entonces a las vezes acontece que passan por dos e a las vezes por una e juzgarlo hemos según el común uso de hablar o según viésemos que el pie lo requiere: e esto también aura lugar en las dos vocales sin aspiración. Tanbienpueden ser más quando las dos sílabas postreras del pie son ambas breues que entonces no valen ambas sino por vna. Mas es en tanto grado nuestro común acentuar en la penúltima sílaba que muchas vezes quando aquellas dos sílabas del cabo vienen breues: hazemos luenga la que está antes de la postrera assi como en otro pie dize: De la linda penélope. Pueden tanbien al contrario ser menos de ocho e de doze quando la ultima es luenga que entonces vale por dos, e tanto tardamos en pronunciar aquella sílaba como dos, de manera que passaran siete por ocho: como dixo frey iñigo:

Aclara sol diuinal,

Mas porque el arte mayor los pies son intercisos que se pueden partir por medio: no solamente puede passar una sílaba por dos quando la postrera es luenga. Mas tanbien si la primera o la postrera fuere luenga assi del un medio pie como del otro que cada una valdrá por dos. Ay otro genero de trobar que resulta de los sobredichos que se llama pie quebrado que es medio pie assi de arte real como de mayor del arte real: son quatro sílabas o su equiualencia e éste suélese trobar al pie quebrado mezclado con los enteros e a las vezes passan cinco sílabas por medio pie e entonces dezimos que la una perdida assi como dixo don Jorge:

Como deuemos.

En el arte mayor quando se parten los pies e van quebrados nunca suelen mezclarse con los enteros; mas antes todos son quebrados, según parece por muchos villancicos que ay de aquesta arte trobados.

Capítulo VI de los consonantes e assonantes e de la esaminacion dellos. -Después de auer visto e conocido la mensura e esaminacion de los pies, resta conocer los consonantes e assonantes: los quales siempre se aposentan e assinan en el cabo de cada pie e son principales miembros e partes del mesmo pie, e porque el propio acento de nuestra lengua comunmente es en la penúltima sílaba: allí deuemos buscar y esaminar los consonantes y assonantes. Consonante se llama todas aquellas letras o syllabas que se ponen desde donde está el postrer acento agudo o alto, hasta en fin del pie. Así como si el vn pie acabasse en esta dicion: Vida, y el otro acabasse en otra dicion que dixesse: despedida, entonces diremos que desde la, i. donde está el acento largo, hasta el cabo es con-
sonante, y por eso se llama consonante, porque ha de consonar el vn pie con el otro con las mesmas letras desde aquel acento agudo o alto, que es aquella i. Mas quando el pie acaba en una syllaba luenga que vale por dos, entonces contamos aquella sola por vltima y penúltima, y desde aquella vocal donde está el postrer acento largo: desde allí ha de consonar un pie con otro con las mesmas letras. Assi como si el un pie acaba en coraçon: y el otro en passion: desde aquel: on, que vale por dos síllabas, dezimos que es el consonante. E si acabase el pie en dos síllabas breues y estuuiesse el acento agudo en la antepenúltima, entonces diremos que el consonante es desde aquella antepenúltima: porque las dos postreras que son breues: no valen sino por vna: de manera que todo se sale a vn cuento.
Assí como si el pie acabasse en: quiéreme: y el otro en hiéreme, entonces desde la e primera adonde está el acento alto es consonante que ha de consonar con las mesmas letras. Ay también otros que se llaman assonantes: e cuéntanse por los mesmos acentos de los consonantes: mas difiere el vn assonante del otro en alguna letra de las consonantes que no de las vocales, y llámasse assonante porque es a semejança del consonante aunque no con todas las mesmas letras.

Assí como Juan de Mena dixo en la coronación que acabó un pie en: prouerbios: y otro en: sobernios: adonde pasa una. v. por una. h. y esto suélese hacer en defeto de consonante, aunque, b. por. v. y. v. por. b. muy usado está porque tienen gran hermandad entre sí.

Assí como si dezimos bina, y reciba, y otros muchos enxemplos pudiéramos traer: mas dexemoslos por euitar prolixidad: E allende desto auemos nos guardar que no pongamos un consonante dos veces en una copla. Y aun si ser pudiese non le deuemos repetir hasta que passe veynte coplas: Salvo si fuese obra larga que entonces podrémosla tornar a repetir a tercera copla o dende adelante auiendo necesidad: y qualquiera copla se ha de hazer de diuersos consonantes, dando a cada pie compañero o compañeros: porque si fuessen todos los pies de unos consonantes parecería muy mal. Y auemos de notar que síllabas breues en el romance llamamos: todas las que tienen el acento baxo. E luengas o agudas se dizen las que tienen alto el acento. Aunque en el latín no vayan por esta cuenta.

Capítulo VII. de los versos y coplas y de su diuersidad. -Según ya diximos arriba devemos mirar que de los pies se hazen los versos y coplas: Mas porque algunos querran saber de quantos pies han de ser: digamos algo dello breuemente. Muchas vezes vemos que algunos hazen solo un pie: ni ay
allí consonante pues que no tiene compañero: y aquel tal suélese llamar mote, y si tiene dos pies llamárnosle también mote o villancico o letra de alguna inuencion por la mayor parte. Si tiene tres pies enteros o el uno quebrado también será villancico o letra de inuencion. Y entonces el vn pie ha de quedar sin consonante según más común uso y algunos ay del tiempo antiguo de dos pies y de tres que no van en consonante, porque entonces no guardauan tan estrechamente las obseruaciones del trobar. Y si es de cuatro pies puede ser canción y ya se puede llamar copla y aun los romances suelen yr de quatro en quatro pies aunque non van en consonante, sino el segundo y el quarto pie y aun los del tiempo viejo no van por verdaderos consonantes y todas estas cosas suelen ser de arte real que el arte mayor es más propia para cosas granes y arduas: y de cinco pies también ay canciones y de seys: y puédense llamar versos y coplas: y hazen tantas diuersidades quantas maneras huuiese de trocarse los pies: mas desde seys pies arriba por la mayor parte suelen tornar a hazer otro ayuntamiento de pies: de manera que serán dos versos en una copla y comunmente no sube ninguna copla de doze pies arriba porque paresceria demasiada cosa: salvo los romances que no tienen número cierto.

Capitulo VIII. de las licencias y colores poéticos: y de algunas galas del trobar. -De muchas licencias y figuras pueden usar los poetas por razón del metro y por la necesidad de los consonantes: mayormente en el latín ay figuras infinitas y algunas dellas han pasado en el uso de nuestras castellanas trobas de las quales no haremos mención mas de quanto nuestro propósito satisfaze. Tiene el poeta y trobador licencia para acortar y sincopar qualquier parte o dicion. Así como Juan de Mena en una copla que dixo: El hi de maria por dezir el hijo de maria: Y en otra parte dixo: Que nol perteneze. Por decir: que no le pertenece, y en otra dixo Agenores: por agenorides: Puede assi mesmo corromper y estender el vocablo assi como el mesmo Juan de mena en
otra que dixo Cadino: por Cadmo y lagos metroes: por meotides. Y puede también mudarle el acento: assi como en otro lugar donde dize: platános: por plátanos: y en otro penelópe: por penélope. Tiene también licencia para escreuir un lugar por otro como Juan de mena que puso una Tebas por otra, y puede también poner una persona por otra, y un nombre por otro, y la parte por el todo y el todo por la parte. Otras muchas mas figuras y licencias pudiéramos contar: mas porque los modernos gozan de la breuedad contentémonos con estas las quales no deuemos usar muy amenudo pues que la necesidad principalmente fue causa de su inuencion aunque verdad sea que muchas
cosas al principio la necesidad ha introduzido que después el uso las ha aprobado por gala assi como los trages: las casas y otras infinitas cosas que serian muy largas de contar, ay también mucha diuersidad de galas en el trobar especialmente de quatro o cinco principales deuemos hazer fiesta. Ay una gala de trobar que se llama encadenado que el consonante que acaba el un pie en aquel
comenzael otro. Assi como una copla que dize: soy contento ser catiuo: catiuo en vuestro poder: poder dichoso ser biuo: biuo con mi mal esquiuo: esquiuo no de querer, etc.
Ay otra gala de trovar que se llama retrocado que es quaado las razones se truecan: como una Copla que dize. Contentaros y seruiros: seruiros y contentaros, etc. Ay otra gala que se dize redoblado que es quando se redoblan las palabras: assi como una canción que dize. No quiero querer: sin sentir
sentir sufrir: por poder poder saber, etc. Ay otra gala que se llama multiplicado que es quando en un pie van muchos consonantes: assi como en una copla que dize. Desear gozar amar: con amor dolor temor, etc. Ay otra gala de trobar que llamamos reyterado que es tornar cada pie sobre una palabra:
assi como una copla que dize. Mirad quan mal lo myrais: mirad quan penado biuo: mirad quanto mal recibo, etc. Estas y otras muchas galas ay en metro castellano trobar: Mas no las debemos usar muy a menudo que el guisado con mucha miel no es bueno sin algun sabor de vinagre.

Capitulo IX. y final de como se deuen escreuir y leer las coplas. -Deuense escreuir las coplas de manera que cada pie vaya en su renglón ora sea de arte real ora de arte mayor: ora sea de pie quebrado ora de entero: e si en la copla huuiesse dos versos assi como si es de siete e los quatro pies son un verso: e los otros tres otro: o si es de ocho e los quatro son un verso e los otros quatro otro: o si es de nueue e los cinco son un verso e los quatro otro, etc. siempre entre verso y verso se ponga coma que son dos puntos uno sobre otro: e en fin de la copla hase de poner colon que es un punto solo, e en los nombres propios que non son muy conocidos en las palabras que pueden tener dos acentos: deuemos poner sobre la vocal a donde se hace el acento luengo un ápice que es un rasguito con el de la, i, assi como en amo quando yo amo: e amo quando otro amo: e hanse de leer de manera que entre pie e pie se pase un poquito sin cobrar aliento, e entre verso e verso pasan un poquito mas: e entre copla y copla un poco mas para tomar aliento.

Este breve arte de versificar, escrito por el último de los trovadores castellanos, hállase al comienzo del Cancionero del propio autor, cuyas ediciones rarísimas e importantes a continuación creemos oportuno citar:

-Cancionero de todas las obras de Juan de la Encina, con otras añadidas. (Al fin:) Fue impreso en Salamanca a veynte días del mes de Junio de M.cccc y xcvi, años. -Folio. Let. gót. 2 hs. prels. + CXVI fols.
-Sevilla, Juanes de Pegnicer y Magno Herbst, 16 Enero 1501. -Fol. (Brunet.)
-Burgos, 1505. (Al fin:) Fue empremida esta presente obra en la muy noble e muy leal cibdad de Burgos por Andrés de Burgos por mandado de los honrrados mercaderes Francisco Dada é Juan Thomas Favario: la qual se acabo en XIII días de Febrero en el año del Señor mil y quinientos
y cinco. -Folio. 99 fols.
-Salamanca, 1507. (Al fol. vto. xcj:) Fue esta presente obra empremida por Hans gysser aleman de Silgerstat en la muy noble y leal cibdad de Salamanca: la qual acabose a v. de enero del año de mill quinientos y siete. -Fol. Let. gót. Texto a dos y tres cols.

-Salamanca, 1509. Cancionero de todas las obras de Juan del Encina con las coplas de Zambardo: e con el auto del repelon en el qual se introduzen dos pastores Piernicurto e Johan etc, e con otras cosas nuevamente añadidas. (Al fin:) fue esta presente obra empremida por Hans Gysser alemán de
Silgerstat en la muy noble e leal cibdad de Salamanca: la qual dicha obra se acabo a VII del mes d´ Agosto del año d´ mil e quinientos e nueve años. -Fol. Let. gót. 104 hs.
-Zaragoza, 1512. -Fol. Let. gót. (Mayans. Vida de Virgilio.)
-Zaragoza, 1516. (Al fol. vto. xci:) Fue imprimido el presente libro: llamado Cancionero: por Jorge Coci: en çaragoça. Acabose a. xv. dias del mes de deziembre. Año de mill y quinientos y deciseis años. -Fol. Let. gót. Texto a dos y tres cols.

1533.

400. Arte paaprender a leer y escreuir perfectamente en romance y latin. Compuesta por el doctor Busto Maestro delospajes de su Majestad.
Con Preuilegio. (Sin lugar ni año; pero en las Instituciones Grammaticas de que hemos tratado en el número 112 de la parte anterior, de este segundo libro, dícese en la licencia real que va al fin, fechada en Segovia 13 de septiembre de 1532, que también se dio licencia, con igual fecha, para imprimir esta Arte ó Cartilla.)
4.° -10 hojas no numeradas. – Letra gótica.

Carta del doctor Busto Maestro delos pajes de su S. C. C. Majestad de la Emperatriz nuestra señora.:.
Contienda hay entre los doctos de que edad los niños deuen començar a fer instituidos enlas letras. E puesto que Hesiodo si el fue el auctor, delas hypothecas Eratostenes y otros hayan querido que alos siete años la sentencia de Chrysippo segun refiere Quintiliano se apprueua que manda començar desde los tres los quales dexo para las amas que dan leche. E bien que en edad tan tierna el no pide al niño le ahinquen ni aquexen demandangole cuenta entera ni muy escrupulosa pero tan poco le plaze que en este tiempo este del todo occioso sino que aprenda aquello que buenamente pudiere o quisiere que por poco que sea lleuara algo de ventaja alos que mas tarde vinieren. Mayor mente que la sciencia también tiene su infancia y hay correspondencia della ala edad de tal manera que lo menor no lo aprenden bien sino los menores y como los cuerpos para ciertos flexos y bueltas no se pueden attraher ni doblegar sino quando son tiernos assi tambien los ánimos la edad los endurece. Juntase con esto que los principios de letras quasi no requieren sino memoria lo qual no solo se halla enestos primeros años: pero aun tenacissima. E como quiera que esto sea dicho en
general señaladamente attañe alos principes O porque en ellos la natura suele ser mas prouida, y les madura mas temprano el ingenio y como dize el poeta Ouidio Alos Cesares la virtud viene ante delos dias. O porque ellos pues han de tractar el negocio de todos: y saber por todos es necessario
sepan mucho y por ende lo emprendan temprano. O porque de veras el arte de ser buen principe como mas difficultosa requiere mas tiempo pa se aprender. Y en ningun cabo tambien se enseña como en los libros: por donde Demetrio Phalareo aconseja los reyes a continuo los reboluer. Digo
esto por tanto que viendo el Principe nuestro señor a quien dios tenga de su mano le conserue y prospere como estos sus reynos han menester anda ya por cumplir el quinquenio y aun no se ponia en leer pareciome que adrede vuestra Cesarea Majestad hasta agora lo haya dexado por mediar entre los pareceres de los sabios que tengo dichos no lo anticipando tanto alos tres ni dilatando a los siete: confiando en la mucha fuerza de ingenio que ya en su alteza resplandece: y haura por bien que ya algo mas firme en animo y cuerpo comience acorde procurar si pudiesse ayudar con mi industria
al trabajo de su alteza para que con menor negocio saque mas y mas verdadero fructo. Componiendole vn Artezilla para bien leer y escreuir donde todo lo que al caso pertenece se enseña muy complidamente segun por obra se puede ver. E hizelo parte por seruir como criado que soy de la casa real. Parte también porque veo acontecen muchos errores acerca dello los quales como son
mas feos por ser enlos principios assi embeuidos desde agora duran por toda la vida. Especial si el maestro acaece no fer muy docto en lenguas. Que no sin causa Quintiliano para los principios da vozes amonestando se busque el mejor. Ni fuera de proposito el rey Philippo d´ Macedonia escriuio
se gozaua hauer su hijo Alexandro nacido en tiempo que pudiesse ser enseñado por Aristoteles principe delos philosophos al qual luego se le entrego. Para el mesmo fin he traducido de latín en romance la institucion del Principe christiano de Erasmo obra sin duda mayor que toda alabança. Escripto otrosi vnas introductiones grammaticas. Lo uno y otro esta ai postrado ante los pies de vuestra Cesarea majestad. Plega a dios sea tan fructuoso como yo desseo sea acepto. E agora sea por aquí agora por otro camino el Principe nuestro señor comience en tan buena hora el saber que lo alcance con la medida del estado para que en ambas cosas sea el mayor del mundo qual le esperamos. Nuestro señor el muy alto, muy poderoso estado de vuestra Sacra Cesarea Catholica Majestad conserue y prospere en pro y utilidad de sus subditos…

Arte para aprender a leer y escreuir perfectamete en romance y latin. Compuesta por el Doctor Busto: maestro delos pajes de su majestad.

Para enseñar vno a leer y escreuir pfectamen te y aun con mas breuedad hay ciertos preceptos y reglas que se deuen de guardar.

Lo primero.
Nunca al niño se diga el nombre de la letra hasta que el vea y conozca la figura d´ella: Que de otra suerte confundira las letras entre si y el nombre que es de vna dar lo ha a otra porque dira el que primero se acerte y no el que sabe ha de tener.

No le propongan muchas figuras de vna letra alos principios sino pocas y estas sean las mas comunes que andan en el vso. Porque es notorio quantas mas le propongan mas difficultad hallara. Porque si veinte y dos solas le turban que hay en el abecedario. Que hará toda la variedad de figuras. Mayormente que después que por vnas sepa leer o quando comience a escreuir es fácil darle otros abecedarios de otras figuras.
Enseñar se le ha en particular la fuerça y pronunciación verdadera de cada letra por si: E quales tienen dos o mas sonidos. E auisarse ha con que letras terna el vno con que el otro.

Esto a mi parecer se enseñara fácilmente distinguiendo las vocales de las consonantes. E para que esto no lo juzgue nadie difficultoso no es menester sino que el abecedario no se escriua por la orden acostumbrada sino primero las vocales todas juntas por si. después las consonantes. En esta forma.

a, e, i, o. u. y. b. c d. f. g. h. k. l. m. n. p. q. r. s. t. x. z.

Entonces dezir como aquellas seys primeras son vocales. Las otras consonantes. E mas que las vocales cada vna por si puede hazer sonido. Las otras no sino en compañia destas.
Dispuesto el abecedario en esta forma auisen al niño como las tres vocales, a, e, o. nunca tienen otro sonido que el nombre suyo ni le pierden ni le mudan alomenos en castellano que en latin quando la a se junta con e, en diphthongo pierde del todo el sonido que no suena fino e sola como en Muse (musç), Otro tanto la, o. con, e. que no suena sino, e. como poema. E la, e. con, i. en diphthongo también pierde la fuerça que no se pronuncia sino, i. sola. E bien que hay otros diphthongos como, au, en Audio, eu . en Pentheus. Pero entrambas letras se pronuncian y porende quanto al leer no engendran difficultad. Las otras tres vocales tienen diuersas pronunciaciones que son, i. u. y. griega porque todas tres son en vezes consonantes. Y bien que quando son vocales el sonido sea el mesmo nombre. Quando son consonantes es muy vario. Porende notaremos primero que la. y. griega en latin siempre es vocal: y no se halla jamas sino en palabras tomadas del griego como Physica. Xy tus. Hyades etc. Enel castellano empero quando comiença la diction della sin le preceder letra ninguna ni aspiracion y se sigue vocal como. yo. ya. E quando se pone en medio de diction entre
dos vocales como, ayo. mayo. haya, siempre es consonante y tiene el sonido quasi conforme al nombre assi como el vso nos lo enseña.

Las otras dos puestas en principio de diction sin que les preceda letra ni aspiracion siguiendose vocal assi mesmo son consonantes en romance y latin. Otrosi enel medio si se ponen entre dos vocales cada qual dellas se haze consonante. Exemplo de principio como Juan. Jamas. Uida. Uaron.
Uino. Justus. Jam. Janua. Exemplo del medio. Teja. Híja. Alhaja. Maior. Aio. Aiax.

También es de notar que si en la diction simple en romance o latín son consonantes: siempre se quedan consonantes como Jarretes. Desjarretar. Uiuir. Conuidar. Uano. Desuanecido. Disiungo. Uino. Conuino, etc.

/ A partir de aquí omito el texto porque está mal recuperado por el sistema OCR /

1551 Tratado para saber bien leer y escrivir, pronunciar y cantar letras así en Latin como en Romance. Por el muy rev. P. Fr. Miguel Salinas… Zaragoza, Pedro Bernuz, 1551.
(Cítalo Nicolás Antonio en su Bib. Hisp Nov. Es libro rarísimo que yo no he logrado ver.)

1563.

404. Libro apologetico qve defiende la buena y docta pronunciacion que guardaron los antiguos en muchos vocablos y accentos, con las razones que tuuieron y ay para se tener, que fue buena y sabia, y no ignorante, ni mala, segun que algunos de los modernos han reprehendido y condenado, contiene también muchos auisos y doctrina para los que professan esta facultad, han lo visto y aprouado muchos y doctissimos varones, afirma que del se saca mucha erudicion. Compuesto por el muy reuerendo. p. f. Miguel Salinas, de la orden del glorioso doctor y bienauenturado padre sant Ieronimo en el monesterio de la gloriosa virgen y martyr santa Engracia de çaragoça.
(Emblema que representa un brazo que aparece entre nubes cuya mano sostiene un libro abierto; alrededor esta leyenda: Deo et immortalitati. Mi ejemplar, y todos los que he visto de este libro, tienen impreso del revés el emblema descrito.) Con priuilegio Real. Tassado a tres reales, por enquadernar. -(Al fin:) Fue impressa la presente obra en Alcalá: en casa de Pedro Robles y Francisco de Cormellas. Año de. 1563.
8.°-6 hs. prels. + 1 en blanco + 306 páginas dobs. + 10 hs. finales. – Sign. A-Z, A-Ss, de 8 hs. menos la última de 4. La hoja tercera de la sign. A está marcada 3.
Port. -V. en b. -Luys Gutierrez librero, al christiano lector. S. Cosa muy provechosa y no menos necessaria, christiano y curioso lector, me pareció, después de auer acosejado e induzido de muchos muy catholicos y muy doctos varones, hazer imprimir vn libro de la muy docta y perfecta pronunciacion, compuesto por el muy reuerendo padre fray Miguel Salinas, de la orden del glorioso y exceletissimo doctor sant Hieronymo: y yo informado del bien y prouecho que se seguia a todos aquellos que pretende el aprouechamiento y exercicio de las letras, me moui con el zelo y desseo, que otras vezes en semejates ocasiones me ha mouido, a hazer imprimir este libro. Y puesto caso que al presente se me ofrecían otros muchos y diuersos libros muy necessarios e importantes, los dexe por agora por condesceder al ruego de muchos, que después de auida noticia de tan necessario y excelente libro continuamente me le pedian: y siendo principalmente el autor varón de tan alto ingenio y doctrina, y tan versado en todo genero de disciplinas y sciencias: no solamente en Philosophia y Theologia según que claramente se nos muestra, y en la arte oratoria, en que no sin
grande ingenio, erudición y común prouecho escriuio vn libro harto conueniete y necessario, de la arte Rhetorica en Castellano: donde trata alta y elegantemente de las partes del orador y arte Rhetorica, de la potencia y efecto de la eloquencia, y de la pronunciación Rhetorica; &c. aquí en este libro intitulado: libro de la docta pronunciacion, se mostró vniuersalmente en todo genero de letras instruydo, y en el conocimiento de varias y diferentes lenguas no menos perfecto y consumado, principalmente en la lengua latina y griega, y en nuestra Castellana, en las quales enseña el modo y arte que auemos de tener: no solamente acerca de la perfecta y verdadera pronunciación de qualquier palabra, assi latina como griega y Castellana contra el abuso de muchos, que con áspera y ruda pronunciación corrompe el rigor y propiedad de las lenguas: mas aun nos enseña también el methodo y arte de la verdadera orthografia y manera de escriuir, de que no se seguirá poco prouecho por estar acerca de muchos, mucha parte de las lenguas corrompidas y las dictiones desfiguradas a causa de la ignorancia de la verdadera Ethimologia y orthographia de los vocablos, bien claro entenderás agora, sabio y diligente lector, la razon y causa tan bastante que
tiene de imprimir vn libro tan prouechoso y tan necessario donde ultra de las instituciones y documentos acerca de la pronunciación perfecta y verdadera ethymologia y orthographia de las palabras, hallaras no solamente muchas y muy notables sentencias de poetas, Philosofos y oradores, assi Griegos como Latinos, en la vna lengua y en la otra, y en la nuestra Castellana, mas aun muchos y diuersos lugares de la diuina escriptura acerca de los quales hallaras muchas y diferentes dictiones y palabras, cuya signilicacion ethimologia y manera de escriuir nos era difficultosa muy alta y delicadamente declaradas…
Lic. real: Madrid 18 deziembre 1562. -Priv.: Escurial 17 mayo 1564. – H. en b. – Dedicatoria del autor al Sr. D. Acisclo Moya de Contreras, obispo de Vich. -Viro omnitum disciplinarum, tum virtutum genere ornatissimo Petro Sananto sacerdoti in templo maximo Alcanicensi, Laurentius Palmirenus. S. P. D. Caesaraugustae Calendis Decembris. Anno ab orbe Redempto 1560. -Carmen (griegos) Laurentii Palmireni in laudem eruditissimi viri Michaelis Salinae monachi Hyeronymiani. -Epigrama en loor del author y de la obra por vn su discípulo (octavas castellanas). -Comiença la primera parte en la qual se trata principalmente de quando la ita. H. passo en sonido de. I. y del origen de los lenguages, y de la ortographia, cantidad y significacion de paraclitus con otras cosas al mesmo proposito.
-Al Lector. – Texto. -(A la pág. 79:) Comiença la segunda parte: en la qual se trata del vso del hablar, y de cantidad. Orthographia; acento y pronunciaciones en diciones estrangeras con otras cosas. -(Cap. XVII. De qual ha de ser el vso del hablar y de su fuerça. -Cap. XX. Que el acento se ha vsado por diuersos fines y no guarda siempre las reglas latinas y de cantidad. -Cap. XXV. Que cada lenguage se deleyta mas con vna pronunciacion que con otra y por esto escoge algunas vezes
el acento y pronunciacion que mejor le suena. -Cap. XXVIII. De quando no se ha de yr contra las reglas ni arte: con vna copilacion de los acentos que vsaron los passados: contra lo que quieren muchos de los modernos. -(Al folio 238:) Comiença la tercera parte en la qual se trata de orthographia y pronunciación de muchas diciones. Y como la, i. haze sylaba con la vocal siguiente en diciones estrangeras con una question si la. u. tras. q. suena. -Cap. LXIII. De las consonantes que en romance se doblan y de las que no se doblan. -Cap. LXIIII. De. cu. y qu, ante vocal en romance. Cap. LXV. De. ti. latino passado al romance en sonido de. ci. y dos. ll passados de latín al romance
y de. ce. ci. sin cerilla (ç, ç) -Sumario de los capítulos de todo el libro. -Tabla alfabética de las materias que el libro contiene. – Colofón.

1585.

405. Cartilla menor para enseñar a leer en Romance, espe cialmente a personas de entendimiento, en letra llana, conforme a la propriedad de la dicha lengua Compuesta por Iuan de Robles, Canónigo en nuestra Señora Sancta Maria del Mercado, yglesia collegial en la villa de Berlanga. Añadese al fin los mandamientos Existimari parua non de lent, sine quibus magna contare non possunt. Vista y examinada y con licencia impresa. En Alcalá, En casa de Andrés de Angulo. (Sin lugar ni año.)
8.° -24 págs. dobs. -Let. gót. bastarda y romanilla. – Sign. A-C, de 8 hs.

A los Maestros que enseñan a leer. -Viendo la falta que auia de arte para enseñar a leer y escreuir, compuse vna Cartilla para que por ello lo enseñasen a Don Iñigo de Velasco, mi Señor (que entonces llamaban Touar), hijo de los Illustrísimos Señores don Iuan de Touar y Doña Iuana Enriquez, Marqueses de Berlanga, mis Señores, que al presente es Condestable de Castilla, y duque de Frias, etc. Marques de dicha villa. A venido la cosa que ninguno se halla: queriendo suplir esta falta determine de componer esta que solamente se ocupe en demostrar leer en Romance, que en muchas cosas difiere del latín, lo qual es notorio a los que desta materia algo entienden, y mas lo será a los que leyeren lo que en esta se contiene. Llamóla menor, comparada ala que está publicada, y, dándome Dios salud, a la que pretendo publicar; en la cual se notarán muchos errores que se
cometen asi en romance como en latín, leyendo y escriuiendo, por no hallar cartilla suficiente para evitarlos, y otras cosas dignas de saberse, al presente dexarlas hemos de dezir; porque no discrepe la obra al nombre desta.

La manera de proceder en esta.
aquí breuemente trataremos poniendo las letras, los nombres y oficio que tienen, dexamos al albedrio del Maestro, poniendo luego sylabas de dos letras, anteponiendo las consonantes a las vocales; tras esto vocales a consonantes y no a todas. Sin vocal no se puede hacer sylaba; ni sin Sylaba dicion, ni sin dicion oración. Oración es aquí lo que hablamos o escrevimos, Syllaba no puede tener menos de una, y pocas veces mas de cuatro; después pornemosSyllabas de tres letras & de quatro, al fin algunas breuiaturas que siruan al propósito; lo de mas pensaua dexar para la otra y con lo dicho concluir; esta sera la primera parte, la qual bien sabida, terna andado mas de la metad.
o quasi todo el camino. En la segunda se da razón de lo que se muda y añade a las otras cartillas. La tercera trata de algunas cosas y auisos que ayudaran mucho para los que por esta quisieren aprender bien a leer en Romance y en latín, y las dos partes
posteras(sic) pusimos por temor que podría ser que ni la cartilla hecha, ni la mayor, no viniesen a manos del que esta leyere. (Todos estos preliminares van en letra bastarda.)

PRIMERA PARTE.

Las Letras y figuras diversas dellas.
(Pónense los alfabetos gótico y romano minúsculos y mayúsculos.)
Vocales: a, e, i, o, u, y, r…

Cap. tercero. -Añádese para el romance cha. rc… Ch. y rh y th, la ch, en diciones no españolas y la ph y th en cualquier parte; la h está ociosa: no hace mas que si no estuviera…

… Capítulo VIII. -Breviaturas para el Romance.
Se indica la manera de descifrar más de cincuenta curiosas abreviaturas, que difícilmente podemos comprender muchas veces en documentos antiguos. (Toda esta primera parte está impresa en letra gótica.)
SEGUNDA PARTE.
(Toda está en letra romanilla.)
Con lo dicho pense concluir esta: remitiéndome en lo demás a la otra que he dicho, o a la que espero dios mediante de publicar; mas porque puede ser que ni la vna ni la otra venga a manos del que esta leyere porque aquí algunas cosas de la primera: y otras añadiré, porque me parece que harán al propósito para muchos, que por esta quisieren aprender o enseñar a leer (como dicho tengo) en romance, y como en todas las sciencias y artes aya principiantes, medianos y mayores, esta primera parte sera para los nouicios en esta profesión la qual se ha de saber de coro, tengo por averiguado que con solo saberla bien, no ternanecesidad mas de maestro para este effeto. sino de exercicio, sin el qual todas las artes son torpes e imperfetas, a los quales basta (sin pedir razón) creer lo que su maestro les dixere. La siguiente será para los medianos: dándoles razón de lo añadido: & mudado a las otras cartillas. La tercera y vltima parte trata de algunas cosas y auisos que ajuda para bien leer, assi en romance como en latín, y haze mucho para algunos maestros, o para ser uno en algunas cosas maestro de si mesmo y como ninguno puede bien leer en otra lengua si lee mal en la propria, y aun podría ser que uno leyere bien y desenbuelto y verdadero en su lengua como en lengua que entiende y mal y estropeçandoy vicioso en otra, por no la entender, por tanto puesto caso como lo es, que el romance tomasse del latín los nombres & figuras de las letras: y en muchos el oficio y propiedad o sonido, que los gramáticos llaman comunmente potestas: y por
tanto del latín, al parecer de algunos, auiamos de platicar primero mas por ser a nosotros mas notorio el romance comentaremos del: preuertiendo la orden natural mas no la de doctrina: mayormente que no todos pasan a leer en latín, y aun muchos de buenos entendimientos (que es de dolor) en romance no lo saben.

Primeramente el que aprende a leer ha de conocer las letras diziendolas por sus nombres: los quales tanto mas proprios, quanto mas breues. Y conformes al sonido que hacen en los vocablos, que aquí llamamos oficio; quanto a los nombres, el maestro estudioso a su aluedrio los puede poner: especialmente a las consonantes: que faltan en latín para muchos vocablos del Castellano, y en algunas de las otras conforme al sonido que hacen, pues en la verdad el nombre no muda la sustancia de la cosa, y quanto mas consona co la cosa de que es nombre es mas propio y mejor. En las vocales nombre y oficio bien se conforman: si lo mesmo buenamente se hiciesse en las consonantes: en sabiendo uno bien las letras, sabria casi que leer. Nombre en las letras, es el que tiene cada una a diferencia de las otras, como en latín y en romance a la primera letra llamamos a; a la segunda be; a la tercera ce: en griego a la primera letra. llama alpha; a la segunda veta, que es b; a la tercera gama, que es g. Figura en la Ira, es la forma o hechura que tiene cada vna; como ser larga, corta o redonda. El Oficio, que es lo principal, es el sonido que hace cada vna, y por este se inuentaron los nombres y figuras que tiene cada letra: como b, con a, su oficio es decir o sonar ba: a. b, ab: b. l, a. s. juntas blas. Y para este efeto faltan letras en latín (como está dicho) para el Castellano, y tanto el Romance tiene necessidad de más letras que el latín, como tratando de algunas se verá luego.

Capítulo X. -De la C, ch, k y qa.
La C tiene tres oficios: el primero es con cerilla (cedilla), juntándose a una destas tres vocales a, o, u, porque con e y con i, siempre suena de una manera, y assi no tiene necesidad de rasguilo debajo, que llaman cerilla conforme a este oficio; su nombre es ce, como parece en estos nombres: çaragoça, çarça, cecina, çoçobro, çumaque… El segundo como las mismas a, o, u sin cerilla, como en capa, copa, cuba, y en este sonido la c y la k y la q son una letra cuanto al oficio, aunque las figuras sean diversas. Difieren en que la k es letra griega y en Romance no se de qué sirva sino de hacer número. No se da en Romance ni en latín vocablo con k, sino sea Kirie eleyson, que quiere decir: Señor, habé misericordia. La qusiempre se pone antes de e o de i en el mesmo sonido que hace ca, co, cu, como que queréis. Con la h que es ch tiene (la c) otro oficio muy diferente, como se ve en estas adiciones chapin, chicharron, leche, chin, chon, chueca.
Este sonido no lo ay en latín. Y esto es en vocablos castellanos; en los que vienen por el latín de Griego o Hebraico, hanse de pronunciar como si no tuviese h, como charidad, choro, archavgel, throno, Zacarías, Malachías, etc. Aunque en Romance, estos y otros semejantes, mejor estarian sin h, caridad, coro, trono.

Capítulo XI. -De la g y de la i consonante.
La g antepuesta a estas tres vocales a, o, u, tienen el sonido que hace en estas diciones gallo, goma, gula; y para hacer el mismo sonido con e y con i es menester entreponer una u, como en guerra, águila, porque gua no diga ga, sino gua, como en agua, lengua, guadalupe, etc.; si quitamos la
u, que está en medio, termina otro sonido muy distinto con solas las dichas e, i, como se ve en estas diciones género, giron, Gil; y conforme este sonido bien la llaman ge…
Escrevimos en un mesmo sonido ga, gue, gui, go, gu, ja, ge, gi, jo, ju, en que usurpamos dos consonantes en un sonido, q, y j, g, con e y con i; j consonante con a, o, u. Lo mesmo se hizo con la c y q, escribiendo ca, que, qui, co, cu…

Capítulo XII. -De la h, ph, fh, th.
La h dicen que no es letra, sino señal de aspiración, porque la vocal a que se prepone se pronuncia con más denso y espeso aliento: como hato, hala: de otra manera sonaremos la a, que en ato, ala. Hato es nombre, ato es verbo: ala es nombre, hala es adverbio. Es de notar que h siempre tiene
después de sí vocal: donde se sigue que en estas diciones hiel, hierro, huevo, huérfano, vihuela y otras semejantes, la i ni la u no pueden ser consonantes. No trataremos ahora cómo se han de escrevir.

Capítulo XIII. -De la l… n.
La l… doblada se pone para explicar sonido de cierta letra que no tiene propria figura; como el que se hace en estos vocablos gallo, gallina.. . y entonces ll es una letra… y su nombre, a mi parecer, seria lle

La n con un punto encima (virgulilla, ñ, eñe), otro sonido hace que sin él, como en estos vocablos caña… pañal, cana… panal. Tampoco tiene propria figura para representarlo: su nombre seria ñe

En latín no hai el sonido que hacen en Romance ça (ce, ci), ço, çu; ni cha, che, chi, cho, chu; ni lla, lle, lli, llo, llu; ni ña, ñe, ñi, ño, ñu, ni otros que al presente dejamos de decir; y, por tanto, no hay figuras para ellos. No habiendo figuras, no habrá nombres.

Capítulo XIV. -… Lo proprio es escrevir como pronunciamos, y pronunciar conforme a lo que leemos, si está bien escrito…
Basta lo dicho para lo que toca al leer en nuestra lengua vulgar acerca de algunas consonantes: lo demás quedarse ha (Dios mediante) para la Cartilla mayor…

Capítulo XV. -De tres vocales i, u, y, que se hallan consonantes,
… Cuando (i, y) son vocales, hallamos la y después de vocal, como en ley, Rey… y conjunción como diciendo Pedro y Joan… y entonces vale lo menos que (et, y, &) , aunque ahora más usan escrevir yque (como una r pequeña, &, et). Y coniuncion copulativa no se hallara, o a lo menos no se debe de hallar, i ni e, aunque tienen el mesmo sonido, en buena Ortografía: llamo buena Ortografía la que usan los hombres curiosos en escrebir Romance…

TERCERA PARTE.

Capítulo XIX. -Si hobiere dos (consonantes después de una vocal) será en vocablos cortados… como en Sant, Grand, cient… por Sto (Santo), grande, ciento, o en vocablos de sierra o montaña, como Sanz, Hernanz, por Sancho o Hernando…

Dice el autor al final “ser de edad que pasa del número que pone David en los años del hombre… (70 ú 80), y, por consiguiente, tan fatigado de gota y de otras pasiones que acarrea la vejez consigo… Al fin senectus ipsa morbus est nubla medicabilis arte. “

1570.

406. Carta de Fran(co en letra pequeña, Francisco) de Figueroa al M. Ambrosio de Morales sobre el hablar y pronunciar la Lengua Castellana.

Hállase esta carta en la Biblioteca de la Real Academia Española de la Lengua, y es una copia hecha el año de 1792 del original existente en la Biblioteca alta del Escorial, códice en folio, pluteo j, est. 4, núm. 13 de las signaturas del siglo pasado. Integra transcribimos a continuación esta carta, poniendo por notas, al pie de páginas, las contestaciones marginales del original, las cuales son del puño propio del Maestro Morales.

mui magnífico Señor: No escribo a V.M. (Vm, la m con una raya encima) sino quando se ofrece ocasión de recibir alguna merced. y creo que V.M. huelga más con estas cartas que si fuesen de cumplimientos agenos de su ánimo, y de la obligación que Yo tengo a su servicio.
Los muchos años que he estado ausente de España y el poco pensamiento de verme en parte donde tu
biese necesidad de hacer observaciones de nuestra Lengua, me hace tener ahora algunas dudas de que suplico a V.M. me resuelva, porque siga en todo, como antiguo discípulo, su buen juicio,
Primeramente deseo saber si se debe en nuestra Lengua, como en la latina, Italiana, y otras bárbaras, conformar la escritura con la pronunciación de manera (I) que no se callen letras ni haya sonido diferente de lo que se escribe, y porque esto en algunas partes seria novedad y en otras me parece necesario, o a lo menos muy conveniente, Suplico a V.M. me dé regla, si la hay, de lo que se ha de seguir.

I: Si. y muy más que en otro ningún lenguaje.

Los Italianos que han adornado su lengua y limádola con mucho cuidado, han mirado muy bien todas estas menudencias y apartados, de la pronunciación y escritura de la lengua latina quanto les parecia convenir para mantener la dulzura que principalmente buscan en la suya, huyendo todavía de dexarla lánguida y baxa, doblando para este efecto muchas consonantes que hacen la voz más llena, y de más número y peso.
Y aunque nos parezca que ayudan poco en la pronunciación dos cc, tt, ll, ff, mm, nn que ellos doblan muchas veces porque a las cc (I), tt, ff, mm nosotros no damos sonido diferente que a las sencillas, no es así en ellos que las pronuncian de manera que cada vna tiene su parte y se ve claramente en el verso, donde no serán consonantes secco y seco, petto y discreto, valle y parole, fiamma y Fama, Donna y Dona, y así de las otras que se doblan que no reciben por consonantes sus sencillas.
Con este miramiento se han apartado, como V.M. sabe, de la escritura latina y a nosotros que, quanto ellos pretenden dulzura, procuramos a nuestra lengua magestad y gravedad, no sé si será lícito hacer lo mismo en las partes donde se ha apartado la pronunciación huyendo la hinchazón y aspereza de muchas consonantes.
Que si mantener la escritura latina sirbe para mostrar que la voz viene del latín, y esto es necesario, así lo debería ser en todas las voces que vienen de latinas y escribiríamos escripto, sancto (2), subjecto.

I: A las cc con muy eficaz diferencia.
Seco está este palo, simplicísimo senado es; mas si con vehemencia queremos decir es un hombre secco parece que partimos la c en dos dando la vna a la primera sylaba y la otra a la segunda.
Como quien en Italiano pronunciase fiamma; pues la l ningún lenguaje la dobla con tanta fuerza.
La f doblamos también alguna vez dando parte a la sílaba que precede, y parte a la siguiente, que es
manifiesta señal de genuinacion (
geminación, en el catalán ejemplo col.loqui, con el punto más levantado) necesaria como de todas las genuinaciones del Italiano, se entiende como differente.

2: No, que como añadimos vna e al principio así quitamos la p como no nuestra; y como en desviar añadimos s, así quitamos p, y este quitar y poner es la mayor señal de la particularidad del lenguaje, pues se hizo aquello naturalmente y de suyo, y sin cuidado. Agustín decimos quitando la o postrera y el diphtongo como quitamos en muchos acabados en in la o italiana y el us latino, como latín, florín, rocín, y seria viciosísima pronunciación decir en Castellano Augustino, tanto ni más ni menos que decir en latín Augustin o Agustinus, porque de la mesma manera que en estos dos latinos falta algo que la propiedad latina pide por su buen uso, que como dice Horacio es el verdadero derecho de un lenguaje; así ni más ni menos en los españoles Augustin, Augustino sobra algo y se pierde propiedad.
Diréis contra ella en el latín está observado y hay reglas y no en castellano. La floxedad y negligencia no ha de perjudicar al natural de vn lenguaje el qual se conoce por la analogía y por el vso vulgar que es tan poderoso como diximos. Nadie escribirá en castellano proprio, sino propio; nadie escribirá Plutarcho, sino Plutarco sin h, porque de otra manera todos los que no supiesen latín, y aun muchos dellos, pronunciarían Plutarcho, de la manera que pronuncian corcho, y borrachoy antorcha.

En los nombres propios nadie dirá Augustin, sino Agustín; no dirá Otierónimo, sino Gerónimo; Juan y no Ioan, y esto todo es por los sonidos particulares que tienen las lenguas, tan apropiados para
ellas que todo lo que se les muda dellas es estrañallas y sacallas de su natural. Así conoció la vieja a
Theophrasto, y es grande encarecimiento. Esto se ve muy claro en todos los vocablos latinos.
Cognosco, dice el latín, y el castellano, que tomó el vocablo por bueno, no tomó por bueno el sonido del, porque no lo era por su lenguaje, sino hízolo áspero con vna zallí, y dijo: conozco, cognovisti, dice conociste; cognoverunt, conocieron; facia, hago (fach en chapurriau); fecit, hizo (vach fé en chapurriau); escriptura, escritura; mensa, mesa; pes, pies (peus en chapurriau), todo esto y lo semejante es tomar los vocablos de la otra lengua y acomodallos a estotra en el sentido natural de ella. Lo mismo hizo el latín del Griego: *g, pater; *g, mater, etc. Sabemos que vienen del Griego y que se tomaron de allá; ¿pues diremos por eso que conviene pronunciarlos y escribirlos como allá lo hacen, porque es aquél el origen y porque es mejor lengua? (como Quintiliano quiere). Lo mismo se puede exemplificar en el Italiano y el Latin. Tenemos por lo mejor pronunciar como natural el del lenguaje pide; tengamos también por mejor el escribir como pide el pronunciar. El pronunciar así es bueno; el escribir asi lo ha de ser, pues se escribe para que se pronuncie lo que se halla escrito.
Vocabit alter tumulum testimonii alter acerbum testis uterque juxta propietatem lingva suae.


La Lengua Francesa (y ríase V.M. de que hable yo de ella) no muestra haber tenido quien la ataviase, que ha sido gran falta en gente de tantas letras, y así tiene impropiedades de mucha importancia, para buena y reglada lengua. Y porque de la aclaración de este punto depende la mayor parte de mis dudas, suplico a V.M. me escriba muy particularmente. También podría aclararse por la resolución del mismo punto, la duda que tengo en los verbos acabados en co, parezco, ofrezco, &c. los quales a mi parecer por huir el mal rostro con que se nos mostrarían de otra manera toman prestada la z ante co y ca. A éstos dan algunos escritores vna s ante ce y ci diciendo ofresce (oferix en chapurriau), paresce (pareix en chapurriau). No sé sí se le debe dar en la escritura, que en la pronunciación no la hallo.

En los verbos que tienen por penúltima i, como pido, sigo, sirvo, etc. y otros que la tienen por antepenúltima en el thema o en la segunda persona, como pierdo, vengo, etc. acostumbra nuestra lengua mudar la i en e en la primera y segunda persona plural del presente de indicativo pedimos, decís, perdemos, venís, y en todas las personas del pretérito imperfecto seguían, etc. y no sé si en algunos perfectos seguí, pedí, y en los infinitivos querer, servir y aun en otros tiempos; pero porque en vivo no hay esta mudanza, y en escribo, recibo, no la hacen algunos escritores, suplico a V.M. me dé alguna regla, o a lo menos aviso de lo que haré especialmente en estos dos verbos tan
frecuentes.
También quitan algunas veces a escribo, espero y otros semejantes, y no sé con qué razón, pues la pronunciación se las da bien claramente, y seria hacer cortos o silenciosos muchos versos de buenos Poetas.

Escrito está en mi alma vuestro gesto:
Espera que en tornando.

También deseo saber las consonantes que se doblan en nuestra lengua, y de qué sirve doblar cc, pp y aun tt y ff. Suplico a V.M. tome esta carta como de hombre extrangero, que todavía será causa que V.M. alumbre los que escribimos a tiento, y no mire la ortografía de éste, que adrede he querido lucir por no mostrar opinión resoluta. De las cosas de acá no he avisado a V.M. hasta ahora, porque han sido de tal calidad, que le diera pena entenderlas por el gran daño que padecen las cosas de la Religión, el qual se acrecienta cada día sin esperanza de remedio, si Dios no pone en ello su mano. Las alteraciones pasadas han cesado, porque tienen lo que deseaban, que era libertad de vivir a su albedrío. Con el asiento de las cosas de Escocia, podría ser que se procurase el de éstas. Nuestro Señor lo haga como conviene a su servicio y guarde y prospere la muy magnífica persona de V.M. como sus servidores deseamos. De Chartres 20 de Agosto de 1560. -Al Señor Antonio Pérez y a todos esos Señores beso mil veces las manos. Muy cierto servidor de V.M. -Francisco de Figueroa.

Fué este Francisco de Figueroa el célebre poeta llamado el Divino, el cual guerreó en Italia, a la vez que dio muestras de su gallardo ingenio poético en Roma, Boloña, Sena y otras ciudades, por los años de 1560. Vuelto a España, casó en Alcalá, y algunos años después, en el 1579, partió con D. Carlos de Aragón, primer Duque de Terranova, a Flandes.
En el mismo códice del Escorial, en donde se halla la carta de Figueroa que acaba de leerse, se encuentran también los siguientes apuntamientos de puño y letra del propio Maestro Morales, quien se valió de ellos, y de las notas que antes se han puesto al pie de página, para componer su respuesta.
Apuntamientos de Morales para su contestación a la carta de Francisco de Figueroa.
A lo general de si nuestro hablar Castellano se ha de conformar con la escriptura digo, que no creo que hay lengua ninguna tan sencilla en la pronunciación como la Española, y de la misma manera es muy senzilla en la escriptura, y en lo primero de lo sencillo en la pronunciación se allega mucho a la latina, aunque la latina no es tan simple en la scriptura. El Italiano como el Griego muchas veces escriben vno y pronuncian otro, como ampelos escribe el Griego y pronuncia ambelos. Y lo mismo es quando escribe dos gg juntas que la vna le sirve de n. y t. tras n que le sirve por D. y destas differienciasalgunas tiene también el italiano, que escriviendo vscio (uscio) pronuncia medio,
x, q, por c, s, y escribiendo g y l pronuncian dos l l, como en orgoglio, y la vocal hacen consonante, y en la misma dicción quando quieren la hacen vocal como en Yo, que algunas veces es
bisíllaboy otras veces monosílabo, y hay otras muchas diferencias destas como V.M. mejor sabe, de las quales
ninguna tiene la Lengua Castellana, y generalmente en ella se hallarán muy pocas diversidades entre escriptura y pronunciación, porque verdaderamente de su natural ama lo sencillo en escriptura y pronunciación, de donde nace la conformidad entre ambas cosas. Y que esta simplicidad y sencillez de la escriptura y pronunciación sea muy natural a nuestra lengua, entiéndese como por muy manifiesta señal por lo lleno que ama en las letras, sin poder sufrir por ninguna vía ni manera que se le quite a letra ninguna punto de su valor, sino que sea en la pronunciación la letra basta y muy torpe si de suyo lo es en la escritura, sin ser lícito adelgazalla ni dalle nada de sutileza y delicadez. Sea el ejemplo manifiesto. En latín y en Italiano también, y principalmente en Griego asi pronunciamos, la desmembramos y hacemos pedazos por no pronuncialla toda entera, quasi como que nos parece que toda entera sera vna pesadumbre odiosa a los oydos, y que repartida entrará con gracia, y sin tan grosero estruendo como toda entera hiciera; por esto es ley de pronunciar, y muy vulgar principio en Griego la *g, que la partan en sus dos meitades de c y s, y asi escriviendo *g = *g nos mandará pronunciar como si escriviese Alexandros, y lo mismo guarda el Latín y el
Italiano, pues estando escrito en castellano
dixo, quien hay tan rudo o mal entendido que por adelgazar la x diga y pronuncie diso: pues llegaos por amor de mi a donde hallaredes escrito floxoa sutilizar en la pronunciación la x, y desacella y decir floso. Si queréis hacer que se reiande vos todos los que os oyeren aunque no sean tan desenvueltos como nosotros Colegiales Theologos. Esto es tanto que se podría sufrir en alguna manera en el Griego y latín que se pronunciase basta la x donde se manda subtilizarse, y en Castellano de ninguna manera se permite que se sutilize.

Los precedentes interesantísimos papeles, originales de Figueroa y Morales, fueron ya publicados por D. Manuel Cañete en el tomo de La Ilustración Española y Americana, correspondiente al año 1871, págs. 418 y 419.

1575.

407. Discurso sobre la poesía castellana, por Gonzalo Argote y de Molina.

Avnque tenía acordado de poner las animaduersiones siguientes en la poesía Castellana en el libro que don Iuan Manuel escriuio en coplas y rimas de aquel tiempo, el qual plaziendo a Dios sacare después a luz, con todo me parescio tractar lo mesmo aquí, tomando ocasión destos versos que
tienen alguna gracia por su antigüedad. y por la autoridad del príncipe que los hizo.

COPLA CASTELLANA.
Redondilla.

Si por el vicio & folgura (holgura)
la buena fama perdemos
la vida muy poco dura
denostados fincaremos. (
hincaremos)

Deste lugar se puede aueriguar quan antiguo es el vso de las coplas redondillas Castellanas, cuyos pies parescen conformes al verso Trocayco que vsan los poetas Lyricos, Griegos y Latinos. Y quanto mas antiguo sea que el verso Español, vemoslo por la poesia de los Griegos, los quales las vsaron guardando el mesmo numero de sillabas que en nuestro Castellano tienen, como haze el poeta Anacreon en muchas de sus Odas, como en la segunda, quarta y quinta, y en otras, y como también leemos en algunos versos de Marciano Capella en sus bodas Mercuriales, y en algunos Hymnos de Prudencio. Los poetas Christianos mas modernos dieron a este verso la consonancia que ya en la lengua vulgar tenía, como hizo Sancto Thomas al Hymno del Sacramento.

Leemos algunas coplillas Italianas antiguas en este verso; pero el es propio y natural de España, en cuya lengua se halla mas antiguo que en alguna otra de las vulgares, y assi en ella solamente tiene toda la gracia, lindeza y agudez, ques mas propria del ingenio Español que de otro alguno.

Los poetas Franceses vsan desta composición con algo mejor garbo que los Italianos, especialmente algunos modernos, y entre ellos el mas excelente Ronsardo, el qual hizo algunas Odas y canciones en este verso, pero aun no con aquella viuez que los muy vulgares nuestros.

En el qual genero de verso al principio se celebrauan en Castilla las hazañas y proezas antiguas de los reyes, y los trances y successos assi de la paz, como de la guerra, y los hechos notables de los Condes, Caualleros & Infançones, como son testimonio los romances antiguos Castellanos, assi como el rey Ramiro, cuyo principio es:

Ya se assienta el rey Ramiro
ya se assienta á sus yantares
los tres de sus adalides
se le pararon delante
mantengavos Dios el rey
adalides bien vengados.

Y algunos en Vascuence como el romance que Esteuan de Gariuay y çamalloa, trae en su historia que con gran diligencia y estudio compuso; donde se muestra su mucha lection y noticia de las cosas de España, y que dize assi:

Mila vrte ygarota
vra vede videan
Guipuzcoarroc fartu dira:
Gazteluco echean
Nafarroquin batu dira
Beotibaren pelean.

Es romance de vna batalla que Gil López de Onaz señor de la casa de Larrea dio a los Nauarros y a don Ponce de Morentana su capitán, cauallero Francés, Año de Mil y trezientos y veinte y dos, cuya significación en Castellano es, que aun pasados los mil años va el agua su camino, y que los Guipuzcoanos auian entrado en la casa de Gaztelu (castillo), y auian rompido en batalla a los Nauarros en Beotibar. En los quales romances hasta oy día se perpetua la memoria de los passados, y son vna buena parte de las antiguas historias Castellanas, de quien el rey don Alonso se aprouechó en su historia, y en ellos se conserva la antigüedad y propriedad de nuestra lengua.

La qual manera de cantar las historias publicas y la memoria de los siglos passados, pudiera dezir que la heredamos de los Godos, de los quales fue costumbre, como escriue Ablanio y Iuan Upsalense, celebrar sus hazañas en cantares, si no entendiera que esta fue costumbre de todas las gentes, y tales deuian ser las Rapsodias de los Griegos, los Areytos de los Indios, las Zambras
de los Moros, y los Cantares de los Etiopes, los quales oy día vemos que se juntan los días de fiesta con sus atabalejos (tabal, tambor) y vihuelas (violas, violines) roncas a cantar las alabanças de sus
passados, los quales todos paresce que no tuuieron otro mysterio que este, pero esto terna mas oportuno lugar en otro tractado que el presente.

Boluiendo al proposito, los Castellanos y Catalanes guardaron en esta composición cierto numero de pies ligados con cierta ley de consonantes, por la qual ligadura se llamo Copla compostura cierto graciosa, dulce y de agradable facilidad y capaz de todo el ornato que cualquier verso muy graue
puede tener, si se les persuadiesse esto a los poetas deste tiempo que cada día la van oluidando, por la grauedad y artificio de las rimas Italianas, a pesar del bueno de Castillejo, que desto graciosamente se quexa en sus coplas, el qual tiene en su fauor y de su parte el exemplo de este Principe don Iuan Manuel, y de otros caualleros muy principales Castellanos, que se pagaron
mucho de esta composición, como fueron el rey don Alonso el sabio, el rey don Iuan el segundo, el marques de Santillana, don Enrique de Villena, y otros, de los quales leemos coplas y canciones de muy gracioso donayre.

A lo menos los ingenios deuotos a las cosas de su nación y, a la dulçura de nuestras coplas Castellanas (de los quales florescen muchos en esta ciudad) son en cargo a la buena memoria del Reuerendissimo don Balthasar del Rio, Obispo de Escalas, que mientras duraren sus justas literarias no dexaran las coplas Castellanas su prez y reputación por los honrados premios que sustituyo a los que en este genero de habilidad mas se auentajassen. Lo qual ha sido occasion de que esta ciudad sea tan fértil de felices ingenios de poetas que han ganado muchas vezes premios en estos nobles actos de poesia, como el buen cauallero Pero Mexia, grande ornamento de su patria, que entre otras partes de buenas letras que tenía, como dan testimonio sus obras tan conocidas, aun en las naciones y lenguas estrangeras, no se desdeño deste apacible exercicio. Y el ingenioso Iranço y el terso Cetina, que de lo que escriuieron tenemos buena muestra de lo que pudieran mas hazer, y lastima de lo que se perdió con su muerte, lo qual colmadamente se compensaua con el raro ingenio y felicissima gracia del buen Licenciado Tamariz, si sus estudios mas graues y ocupaciones tan sanctas & importantes le dieran licencia a dexarnos algunas graciosas prendas de este genero de habilidad, en que el solia deleytarse en las horas del extraordinario passatiempo. Perdimos con sv muerte vn raro exemplo de virtud & discreción y vna grande facilidad de ingenio para todo lo que queria, con vna riqueza de muchas facultades y artes que lo hazian mas excelente, de todo lo qual lo menos era su agradable poesia latina y vulgar, que pudiera ser principal caudal de otros subjectos. Quedónos en lugar desto la pena de su apresurada muerte, con vn viuo desseo y perpetua memoria de su virtuoso nombre que nunca se acabara mientras vuiere cortesia y gusto de buenas letras.

No hago memoria de otros muy muchos valientes justadores que aora viuen, que no solamente en esta liça podian romper lança, sino en todo trance de poesia, ganar mucho nombre, porque sus justas alabanzas merescen no resumirse en tan breue tractado.

VERSOS GRANDES.

Non vos engañedes, nin creades que en donado
faze home por otro su daño de grado,

Vsauase en los tiempos deste principe en España este genero de verso largo, que es de doze, o de treze, y aun de catorze sillabas, porque hasta esto se estiende su licencia. Creo lo tomaron nuestros poetas de la poesia Francesa, donde ha sido de antiguo muy vsado, y oy día los Franceses lo vsan, haziendo consonancia de dos en dos, o de tres en tres, o de quatro en quatro pies, como los Españoles lo vsaron, como se paresce en este exemplo de vna historia antigua (en verso) del conde Fernán Gonçalez que yo tengo en mi Museo, cuyo discurso dize assi.

Entonces era Castiella vn pequeño rencon
era de Castellanos Montedoca mojón
& de la otra parte Fitero fondon
Moros tienen Carraço en aquella sazon.
Era toda Castiella solo vn alcaldia
maguer era poca & de poca valia
nunca de homes buenos ella fue varia
de quales ellos fueron, paresce oy en dia.
Varones Castellanos, fuera su cuydado
llegar su señor, a mas alto estado
de vn alcaldia pobre, fizieron la condado
tornaron la dimpues cabeça de reynado.
Ouo nombre Ferrando el conde primero
nunca ouo en el mundo a tal cauallero
fue este para Moros mortal omizero
dezienle por las lides el buytre carnicero.

En algunos romances antiguos Italianos y en poetas heroycos se hallan estos versos, pero con la ley de consonantes que guardan las Octauas rimas, pudo ser que todos lo tomassen de la poesía Barbara de los Arabes, los quales le vsan como en este exemplo que Bartholome Georgie Viz peregrino, en el libro que escriue de las costumbres y religión de los Turcos trae, que dize assi.

Birechen hes ora eisledum derdumi
yoradandan istemiscen jardumi
terach eiledum zahmanumi gurdumi
neileim jeniemerum glun glumi.

Que traduzidos en Castellano, dizen ssi.

De vna de mis cueytas he fecho cincuenta
al criador acorro, en esta sobreuienta
demandando le ayuda, en tan grand tormenta
del regalo de mi patria, non fago ya cuenta
que fare que non puedo vencer me en esta afruenta.

Son versos Turquescos amorosos dedicados a la diosa de los amores que los Turcos en su lengua llaman Asich, y desta quantidad son algunos cantares lastimeros que oymos cantar a los Moriscos del reyno de Granada sobre la perdida de su tierra a manera de Endechas, como son.

Alhambra hauina gualcoçor taphqui ( gualcoçor -> alcázar -> castillo )
alamai arálí, ia Muley
Vuabdeli(Boabdil)
ati ni faráci, guadárga ti albayda (
guadárga → adarga )
vix nansi nicátor, guanahod Alhambra (
guanahod -ganar)
ati ni faraci, guadárga ti didi
vix nansi nicátar, guanahod aulidi
aulidi si Guadix, Vamarátí fijol alfáta
ha háti di nóni, ya sétio Malfata
aulidi si Guadix, guana fijol alfáta
ha háti di noni, ya séti o Malfáta.

Es canción lastimosa que Muley Vuabdeli vltimo rey Moro de Granada haze sobre la perdida de la real casa del Alhambra quando los Catholicos reyes don Fernando y doña Isabel conquistaron aquel reyno, la qual en Castellano dize assi.

Alhambra amorosa, lloran tus castillos
o Muley Vuabdeli, que se ven perdidos
dad me mi cauallo, y mi blanca adarga
para pelear, y ganar la Alhambra
dad me mi cauallo, y mi adarga azul
para pelear, y librar mis hijos
Guadix tiene mis hijos, Gibraltar mi muger
señora Malfata, hezísteme perder
en Guadix mis hijos, y yo en Gibraltar
señora Malfata, hezísteme errar.

Quien quisiere saber la cuenta y razón deste verso lea la Grammatica Española del Maestro Antonio de Lebrixa donde en particular se tracta. Los ingenios de aora como son algo coléricos no suffren la lerdez y espacio de esta compostura por parescer muy flegmatica y de poco donayre y arte, aunque
en los antiguos autores da algun contento, y deue ser por la antigüedad y estrañeza de la lengua mas que por el artificio.

VERSO ITALIANO.

Non auentures munchotu riqueza
por consejo del
homeque ha pobreza

Este genero de verso es en la quantidad y número conforme al Italiano usado en los Sonetos y Tercetos, de donde paresce esta composición no auerla aprendido los Españoles de los poetas de Italia, pues en aquel tiempo que ha quasi trezientos años era vsado de los Castellanos como aquí paresce, no siendo aun en aquella edad nascidos el Dante, ni Petrarcha que después illustraron este genero de verso y le dieron suauidad y ornato que ahora tiene. En estos mesmos tiempos leemos auer florescido muchos poetas notables Españoles, Proençales que en el escriuieron, cuya lengua de aquel tiempo se conformaua con la Castellana muy antigua, y assi los versos y poesía fue semejante, como fue Mossen Iordi, cauallero cortesano del rey don Iayme que ganó a Valencia, y se halló con él en el passaje de vltramar, año de mil y docientos y cinquenta, poco mas, a quien no solamente imitó el Petrarcha en muchas cosas, pero aun se hallan algunos muy honrados hurtos entre sus obras, como dize Per Anton Benther Valenciano, en el prologo de la chronica que hizo de España.
Dize Mossen Iordi.

E non he pan (pau), & non tinch quim guarreig
vol sobrel cel, & non mani de terra
E non estreuch res, & de tot lo mon abras
hoy he de mi, & vull altri gran he (
be)
sino amor, dons aço que sera.

Dize Petrarcha.

Pace non trouo, & non ho da far guerra
& volo sopral cielo, & ghiaccio en terra
& nulla stringo, & tuttol mondo abbraccio
& ho in hodio me stesso, & amo altrui
si amor non he, che dunque & quel que io sento.

También floreció en aquel tiempo otro cauallero llamado Mossen Febrer que hizo vnos Sonetos descriuiendo vna gran tormenta que desbarató la armada del dicho rey don Iaime en la expedición que haría a la tierra sancta, de mas del muy famoso Ossias March (Ausiàs), tan celebrado entre los poetas Cathalanes y de la Proença.

Llaman endecasíllabo a este verso, porque tiene onze sillabas, sino quando fenesce en acento agudo, que entonces es de diez, como en este exemplo de Boscan:

Aquella reyna que en la mar nascio. (nació)

O quando acabare en diction que tiene el acento en la antepenúltima, y que entonces tiene doze sillabas, como en este lugar de Garci Lasso (Garcilaso de la Vega):

El rio le daua dello gran noticia.

Y como son todos los versos que llaman Esdrújulos que son semejantes a los que los Griegos y latinos llaman Choriambicos, Asclepiadeos, el qual Esdrújulo es muy vsado en las Bucólicas del Sanazaro. Los otros comunes son de la medida de los Endecasillabos de Catulo.

Las leyes de consonancia con que se combina este genero de pies en los Sonetos, rimas y canciones es cosa muy sabida y reseruase para otro tractado. Es verso graue, lleno, capaz de todo ornamento y figura & finalmente entre todos géneros de versos le podemos llamar Heroico. El qual a cabo de algunos siglos que andaua desterrado de su naturaleza a buelto a España, donde ha sido bien recebido y tractado como natural y aun se puede dezir que en nuestra lengua por la elegancia y dulçura della es mas liso y sonoro que alguna vez paresce en la Italiana.

No fueron los primeros que los restituyeron a España el Boscan (Juan Boscán) y Garci Lasso (como algunos creen) porque ya en tiempo del rey don Iuan el segundo era vsado, como vemos en el libro de los Sonetos y canciones del marques de Santillana, que yo tengo, aunque fueron los primeros que mejor lo tractaron, particularmente el Garci Lasso, que en la dulzura y lindeza de concetos, y en el arte y elegancia no deue nada al Petrarcha, ni a los demás excelentes poetas de Italia.

VERSOS MAYORES.

Si Dios te guisare, de auer segurança
pugna cumplida ganar buena andança.

Llaman versos mayores a este genero de poesia que fue muy vsada en la memoria de nuestros padres, por lo mucho que en aquellos tiempos agradaron las obras de Iuan de Mena, las quales aunque aora tengan tan poca reputación cerca de hombres doctos, pero quien considerare la poca noticia que en España hauia entonces de todo genero de letras, y que nuestro Andaluz abrió el camino y alentó a los no cultiuados ingenios de aquella edad con sus buenos trabajos, hallara que con muy justa causa España ha dado el nombre y autoridad a sus obras, que han tenido, y es razón que siempre tengan, a cerca de los ingenios bien agradescidos. Este genero de poesia, aunque ha declinado en España después que esta tan rescebida la que llamamos Italiana, pero no ay duda sino que este verso tiene mucha gracia y buen orden, y es capaz de qualquier cosa que en el se tractare, y es antiguo y proprio Castellano, y no se porque merescio ser tan oluidado siendo de numero tan suaue y fácil.

Hállase este discurso en el libro El Conde Lucanor, del cual haremos a continuación una reseña bibliográfica, por la importancia que la obra tiene y por la inmediata relación que guarda con el autor del referido discurso.

El Conde Lvcanor. Compuesto por el excelentissimo principe Don Iuan Manuel, hijo del Infante don Manuel, y nieto del sancto rey don Fernando. ( Dirigido por Gonzalo de Argote y Molina, al muy Illustre señor Don Pedro Manuel Gentil hombre de la Cámara de su Magestad, y de su Consejo. (Escudo de armas.) Impresso en Seuilla, en casa de Hernando Diaz. Año de 1575. Con privilegio real. -(Al fin.) Fue impressa la presente obra en la ciudad de Seuilla, en casa de Hernando Diaz, en la calle de la Sierpe. Año de 1575.
4.° -160 hs. – Sign, a-h, A-N.

Port. -Lo contenido en este libro. -Real licencia a Gonzalo Argote de Molina, por una vez: Madrid. 31 Julio 1574. -Parecer del Doctor Heredia: Madrid. 23 Julio 1574, Dedicatoria suscrita por Argote de Molina: Sevilla, 24 Enero 1575. -El mismo al curioso lector. – Indice de los ejemplos convenidos en el Conde Lucanor. -Vida de D. Juan Manuel. -Inscripción de su sepulcro. -Principio y sucesión
de la Real casa de los Manueles. -Conde Lucano(fols, I a 91). -Discurso de Argote de Molina sobre la poesía castellana (fols. 92 a 97). – Indice de vocablos antiguos, -Nota final. -Escudo del impresor en la última hoja,-V. en b.

Otra edición. -El Conde Lvcanor, compvesto por el Excmo. Principe don Iuan Manuel, hijo del Infante don Manuel, y nieto del Santo Rey don Fernando, con advertencias y notas de Gonzalo de Argote y de Molina, explicadas en el Prologo. Dedicado Al General Don Lvis de Agvilar y Manvel, Cauallero de la Sacra Religion de San Iuan, Comendador y Señor de la Villa de Badillo 36. (Escudo de armas, grabado en cobre y firmado por Juan de Noort.) Con licencia. En Madrid. Por Diego Díaz de la Carrera. Año MDCXLII. A costa de Pedro Coello, Mercader de Libros.

4.° -140 hs. – Sign, A-R. Port. -V. en b. -Lo contenido en este libro. -Lic. por una vez, al mercader Pedro Coello: Madrid. 11 Noviembre 1641. -Tasa: Madrid. 18 Febrero 1642. -Fe de erratas: Madrid. 15 Febrero 1642, -Parecer del Dr. Heredia: Madrid. 23 Julio 1574(sic). – Ded. suscrita por
Pedro Coello: Madrid. 5 Febrero 1642. – Indice de los ejemplos, -Gonzalo Argote y de Molina al curioso lector. -Vida de D. Juan Manuel. -Principio y sucesión de la Real casa de los Manueles,- Prólogo de D. Juan Manuel, – Texto. -Sentencias y dichos notables que Don Juan Manuel puso en verso en este libro -Discurso de Gonzalo Argote de Molina sobre la poesía castellana. – Indice de vocablos antiguos.

1577.

408. Francisci Salinae Vbrgensis (sic) abbatis Sancti Pancratii de Rocca Scalegna in regno Neapolitano et in Academia Salinanticensi Musicae Professoris de Musica libri Septem, in quibus eius doctrinae Veritas tam quae ad Harmoniam, quam quae ad Rhythmum pertinet, iuxta sensus ac rationis indicim osten ditur & demonstratur cum duplici indice capitum & Rerum Anno 1592. (Escudo de armas del Obispo de Zamora, D. Rodrigo de Castro, con esta leyenda a los lados:
Haec Odorice tuis cognomen Castra dederunt: Vel defensa diu, vel cito capta manu. Salmanticae Excudebat Petrus de Adurça Sumptibus Claudi Curlet Sabaudiensis Bibliopolae e regione Scholarum maiorum com… morantis sub insigni cucurbititiae Aureae. -(Al fin: ) Salmanticae typis Mathiae Gastii M.D.LXXVII.

Fol. -8 hs. prels. + 438 hs. + 9 sin foliar de tabla. – Sign. A-Z, Aa-Pp, de 4 hs. menos la primera de 8 y la últ. de 6.
Port. -V. en b. -Lic. real: San Lorenzo, 5 Octubre 1575. -Gaspari Stogreri Germani tetrastichon -Ad M. F. Sarinam V. C-(Versos latinos firmados I. D. Florentivs Rom.) -Otros firmados C. Cronincvs. – Ded. del autor al Arzobispo de Zamora, D. Rodrigo de Castro. -Prefacio. -Ioannis Scribonii in Academia Salmanticensi Graecae linguae Professoris Dodecatechon Graecum -Eivsdem Latinvm. -Ap. de Iuan López de Velasco, en Madrid 17 de Septiembre de 1575. -Lvdovici Chazaretae in laudem autoris Epigramma. -Lic. del Consejo de S. M. suscrita por el Secretario Iuan Fernandez de Herrera: Madrid. 6 de Noviembre de 1577. – Texto, dividido en 7 libros, – Indice, a dos columnas, de los títulos de los capítulos de cada libro. – Indice alfabético, a dos columnas, de las cosas notables.

Los tres últimos libros de esta obra tratan de Rítmica y Métrica. Algo hay en ellos de carácter general aprovechable para el estudio de estas partes de la lengua castellana; pero casi todo, así la teoría como los ejemplos, se refieren al idioma latino.

Otra edición. -Francisci Salinae Burgensis, Abbatis Sancti Pancratti, etc. Excudebant haeredes Cornelii Bonardi Sumptibus Claudi Curlet Sabandiensis Bibliopolae & regione Scholarum maiorum commorantis sub insigni cucurbitae Aureae. Esta tasado en seiscientos maravedises. -(Al fin:) Salmanticae Excudebat haeredes Cornelii Bonardi M.D.XCII.

Es igual a la primera edición, excepto la portada y las tablas, que son distintas. -Así lo he comprobado en la biblioteca de literatura musical de mi excelente amigo, Don Francisco A. Barbieri, el cual posee cuatro ejemplares de esta obra que no son enteramente iguales; pero que su diferencia se limita a las portadas, colofones y hojas de tabla, que probablemente se imprimieron
de nuevo para aprovechar los pliegos tirados del fondo de la obra. Además de los dos citados ejemplares, los otros dos que posee el Sr. Barbieri llevan respectivamente el pie de Salamanca, Pedro de Adurça, 1592, con el colofón de Gast, 1577, y el pie de Salamanca, herederos de Cornelio Bonardo, 1592, con el mismo colofón de Gast.

El ciego Mtro. y Dr. Francisco de Salinas, Catedrático de Música en la Universidad de Salamanca, nació el año de 1514, según se infiere de un testimonio del Secretario de la citada Universidad, Diego García de Paredes (que poseía D. Bartolomé José Gallardo), en el cual consta que en el
año de 1587 pedía el Mtro. Salinas su jubilación atento a haber leído su cátedra (de Música) veintiún años y medio… con que ya no lo podía hacer por hallarse con setenta y tres años de edad y estar muy enfermo. -El Mtro. Salinas perdió a los siete años la vista, compensándole la naturaleza
con un talento musical extraordinario, con una voz suavísima y con una habilidad peregrina para tocar los instrumentos. Por esto, Fr. Luis de León le dedicó aquella oda que termina

¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos!
Por quien al bien divino
Despiertan los sentidos,
Quedando á lo demás adormecidos.

1580.

409. El Arte poética en romance Castellano. Compuesta por Miguel Sánchez de Lima Lusitano, natural de Viana de Lima. Pegaso. (Grab. en mad. que representa este caballero en actitud de montar a caballo.) Con licencia. Impresso en Alcalá de Henares, en casa de Juan Iñiguez de Lequerica. Año 1580, A costa de Diego Martínez mercader de libros.
8.°-73 págs. dobs. – Sign. A-I de 8 págs.

Port. -V. en b. -Lic. real. – Ded. del autor al Marqués de Villena, Duque de Escalona, D. Juan Fernández Pacheco. -Al lector. – Texto, dividido en dos diálogos, cuyos interlocutores son Siluio y Calidonio.

Dialogo segvndo, en qve se declara el modo de las composturas que en España se vsan.

Es muy poca la doctrina que sobre la sílaba y el verso y sus clases se expone en este tratado.

410. Ortología y Prosodia de Fernando de Herrera.

No escribió ningún tratado especial sobre esta materia el poeta sevillano, aunque es muy probable que a su muerte dejase manuscrita el Arte Poética, hasta hoy desconocida, de la cual nos habló el Mtro. Francisco Medina en su discurso y D. Tomás Tamayo de Vargas en sus anotaciones a Garcilaso; pero en los comentarios que Fernando de Herrera hizo a los versos de este poeta insigne, dejó consignadas, al par que muchas definiciones de términos de gramática, retórica y métrica, preciosas ideas sobre el arcaísmo y el neologismo como elementos de riqueza en las lenguas, y particularmente en la nuestra, aumentadas con gran abundancia de doctrina prosódica, y un arte completo de ortografía.

Voz propriamente… se dice l´articulada; y por eso la llama *g el Griego, porque alumbra y descubre los concetos del entendimiento; pero San Juan Crisóstomo, en la Omilia tercera en San Mateo, dize que la voz es un sonido confuso, que no señala algún secreto del coraçon; mas que solo sinifica que quiere decir algo el que da voces; pero que la palabra es sermón razonable que descubre el misterio del coraçon, i la voz es común al hombre y a los brutos, mas la palabra es sola del ombre, i aun no
solo se refiere al animal, pero aun a lo inanimado, y assi dixo Virgilio:

tractasq; ad littora voces,
y de la corneja, que es sonido bruto,
pluviam vocat improba voce.

Es la voz herida del aire, o lo que resulta della, o el mesmo aire herido. Aristóteles, en el libro II de anima, define ser la voz colisión del aire inspirado o herida en l´arteria áspera, que es en la lígula inferior de l´arteria, hecha del apetito natural que usa de aquella parte como de un aparato.
I dize Galeno en el 2 de locis affectis, que la lígula, que está dentro de la laringe es principal instrumento de la voz, porque llevada i traida de los músculos, conforme la voz la lígula es aquella lengüecilla o lengüeta que impide la respiración. I la laringe se llama en latín guttur o cabeça de
l´aspera arteria, proprio órgano de la voz. Los filósofos Modernos la esplican con otra definición diziendo que la voz es un sonido que formado de los instrumentos de naturaleza procede de la boca del animal. Tres cosas se deben considerar de la voz del Ombre: modulación, composición, dicion. La primera tiene el largo i breve del tiempo de la pronunciación; la segunda consiste en la proporción i simetría del agudo y grave; la última en la conformación de las sílabas, de donde se significa la sentencia de aquellas cosas que se dizen…

Son la a i la o grandes i llenas i sonoras, i por eso hacen la voz numerosa con gravedad…

El verso que tiene muchos consonantes es grave, tardo i lleno…

… la suavidad de la oración es donde no hay muchos consonantes, i se evitan los elementos ásperos.
Dezir el agua y la mar es idiotismo de la Lengua Castellana…

Mas y mas, aunque es grezismo, es frasis vulgar.

La nueva ortología de Herrera, adoptada con el intento de suavizar la pronunciación de la nuestra y censurada por el Dr. Madera, redúcese a estas dos reglas:

I: Supresión de la b, c, q, m, n, p, s, u, cs, en voces como las siguientes, así pronunciadas por Herrera: ogeto, dicion noturna, repunante, comigo, concetos, decienda, esamen, calunia, continas, descricion, eceder, esalacion, ecelente, emendacion, lacivas, etc.

2: Empleo de la z en vez de la s, en muchas palabras de origen latino. Así dice conosca, cresca, meresca, obedesca, paresca, isquierda (esquerra en chapurriau), mescla (mescla en chapurriau), etc.
He aquí la noticia bibliográfica del libro en donde consignó el divino Herrera las antecedentes doctrinas:

411. Obras de Garci Lasso de la Vega con anotaciones de Fernando de Herrera, Al ilvstrissimo i ecelentissimo Señor Don Antonio de Guzman, Marques de Ayamonte, Governador del Estado de Milan, i Capitan General de Italia. (Un casco sobre un libro, rodeado de una corona de laurel y de yedra, y el lema: Non minvs praeclarum hoc qvam illvd.) En Sevilla por Alonso de la Barrera, Año de 1580.
4.°-6 hs. prels. + 691 págs. + 5 de tabla. – Sign. A, A-Z, Aa-Yy, de 8 hs. menos la primera de 6 y la últ. de 4.

Port. -V. en b. -Lic. real: Madrid. 5 Septiembre 1579. -Censura de D. Alonso de Ercilla, sin fecha. – Dedicatoria al hijo del Marqués de Ayamonte, D. Francisco, suscripta por Herrera. – H. en b. -Otra ded. al anterior Marqués, D. Antonio, también de Herrera. -V. en b. -El Maestro Francisco de Medina a los lectores. -Vida de Garcilasso de la Vega. -In Garsiae Lassi laudem genethliacon Francisco Pacheco auctore. -Otra poesía latina en loor de Garcilasso, del Mtro. Medina (elegía).
-Iacobi Gironis carmen, ad Fernandum Herreram Hispanae poeseos Lassig… -Elegía de Cristoval Mosquera de Figueroa a la muerte de G. L. de la Vega. -Elegía de Luis de Balahona de Soto. -Soneto del mesmo. -En onra de Garci Lasso de Herrera el Mtro. Medina -Soneto de Pedro Diaz de Herrera. -Soneto y Égloga en honra de Garcilasso por Herrera. – Texto. (Las poesías con los comentarios, en bastardilla, intercalados.)

1587.

412. Declaracion de las bozes pronunçiaçiones, que ai, en nuestra lengua Castellana, y de las letras que las manifiestan i exercitan. Con algunas rreglas de Ortografía. Compuesta por Benito Ruiz Maestro i professor del Arte de Escrivir i contar en esta Corte, i vezino de Madrid. Dirigido al Principe Don Felipe nuestro Señor. Con privilegio. En Madrid. por Francisco Sánchez impressor de libros. Año de M.D.LXXXVII. (Colofón:) En Madrid. por Françisco Sanchez impresor de libros. I Año M.D.LXXXVII.
8.°-30 págs. dobles + 8 prels. – Sign. A-D.
Port. -Aprob. de Pedro Simón Abril: Madrid. 30 Abril 1587. -Priv, al autor por diez años: Aranjuez, 16 Mayo 1587. – Ded. al Príncipe nuestro Señor. -A los discretos maestros que enseñan a leer y a escribir. (En esta otra dedicatoria dice el autor que tenía compuesto un Arte para enseñar a leer y escribir nuestra lengua castellana, intitulado: Tesoro de letores y escrivanos, y añade que por no aver letras fundidas no sale este libro impreso a su dotrina.) -Fe de erratas: Madrid. 30 Mayo
1857. -Tasa: Madrid. 1: Junio 1587. – Texto.

1589.

413. Libro y Tratado para enseñar leer y escriuir breuemente y con gran facilidad correcta pronunciación y verdadera ortographia todo Romance Castellano y de la distinción y diferencia que ay en las letras consonantes de vna a otras en su sonido y pronunciación. Compuesto por Iuan de la Cuesta, ( vezino de Valdenuño Fernandez. Dirigido al Serenissimo Principe Don Phelipe nuestro Señor. (Esc. de armas reales.) Con privilegio. En Alcalá, en casa de Iuan Gracian que sea en Gloria. Año 1589.

4.°, con grabs, en mad. -4 hs. prels, + 65 folios dobles. – Sign. A-I, de 8 hs, menos la primera y la última, que son de 4 y 2 respectivamente.

Nicolás Antonio, sin duda por errata tipográfica, dice que la fecha de esta impresión es la de 1599, y Palomares escribe equivocadamente que fué en Valdenuño donde se tiró este libro, tal vez por ser dicho pueblo el en que nació Juan de la Cuesta.

Port -V. en b. -Aprob. del Ldo. Luis de la Cruz Vasco: Madrid. 24 Mayo 1584. -Priv. por diez años: San Lorenzo, 9 Junio 1584. – Dedicatoria al Príncipe nuestro Señor. – Prólogo del autor al lector. – Texto, dividido en dos partes: la primera trata del arte de leer; la segunda del de escribir.

Comienza la primera parte por una cartilla o tabla de pronunciaciones relativas a todas las letras del alfabeto castellano, tratando después especialmente de algunas letras.

Fol. 7. -De la diferencia que ay en el sonido de la C a la Z.

Hase de tener muy gran cuenta que en esto de las pronunciaciones desde luego sepan los niños distinguir el sonido de la c a la z porque ordinariamente (si bien se mira) hallará que muy pocos niños hazen diferencia en pronunciar estas dos letras, es la causa no mirar los que enseñan al principio en ello. O si lo conocen hazen poco caso dello y no se debe hazer assi porque es justo que a cada letra se le de lo que es suyo, porque la c tiene el sonido rezio y doblado que la z, y se pronuncia allegando la lengua a los dientes y apretando los dientes algo, porque al tiempo que tornamos abrir los dientes se haze de golpe el sonido della en la punta de la lengua y en los dientes: y assi su verdadero sonido es çamora, çaragoça, Cerda, centeno, cedaço, çuñiga, açucar, çueco, poniendo una cedilla debassode la c quando se ayunta con estas tres vocales a, o, u, porque en la i para formar su verdadero sonido o pronunciación no ha menester cedilla, porque la c y la e i no tiene más de un sonido, como se ve en estos nombres que he dicho y se ha visto en las tablas de las pronunciaciones, y ayuntada con la a, o, u, tiene assi mismo otro sonido, que es diziendo Caballo, caracol, como, coro, Cura, cuesta, lo cual en la e i para dar este sonido ha de ser con que diciendo queréis, que, quien, quitar, adquirir, esquitar. Y por no mirar esto escriben muchos ciudad, cebada, ceniza, cielo, con cedilla, sin haber para que se haga que es impertinente.

La z como tengo dicho tiene su sonido más floxo, y se pronuncia abriendo algo los dientes y metiendo la punta de la lengua entre ellos que salga la lengua un poco fuera…
Fol. 8. -De la G y de la I.
La g y la i jota en muchas cosas parece que tiene una misma pronunciación que la i, ayuntada con la a, o, u, tiene este mismo sonido, asi como Jacob, jamás, Joseph, jocar. Judas, Juan, y otros semejantes. Empero ajuntada con la c, y con la misma i, muchas vezes le falta este sonido, porque pronunciamos assi: gente, gentes, Gil, Gigante, Gitano, Angel, angeo, Jorge, y en lo que mas ordinariamente se halla escrito que la i con la e tenga este mismo sonido, es en el dulcísimo nombre de Jesus y Jeremias, Jerusalen, Jerónimo, y aun en estos nombres hallaran muchas vezes para hazer esta pronunciación ayuntada la i con una h assi Hiesvas, Híeremias, Hierónimo, mas con la a, o, u, nunca falta en hazer su pronunciación como tengo dicho, y assi muy bien puesto está y con acertada consideración en la tabla del ba, be, bi, bo, bu; en la G, ga, gue, gui, go, gu.

Fols. 9 Vto. y 10. -De la H, h.
La h tiene dos sonidos en romance que es el uno de que se pone la h, en principio del vocablo que dezimos assi: hago, hambre, hernando, hezimos, hijo, higuera, Hita, hoguera, Horozco, horno, humo, Hurtado, huron, y poniéndola en medio de parte abiendo antes de ella y después vocal que es estando en medio de dos vocales haze la misma pronunciación assi como si dixessemos: ahora,
mahoma, Ahedo, moho, mohino, ahuma. La otra pronunciación o sonido se haze poniendo una c antes de la h, que entrambas letras c, y la h, hieran a la vocal como si dixessemos: chamarro, chamorro, charco, chapín, chimenea, chicoria, chiquito, chorro, chocas, chueca. Y estando la c, h, en medio de la parte haze el mismo sonido que es diziendo: ancha, anchuela, macho, mucho, mocho, leche, azeche, y finalmente en este nombre hace entrambas pronunciaciones.

Fol. II. -De la f, s.
La pronunciación de la s va por la orden de la r porque semejantemente tiene sonido doblado y sencillo como si dixessemos en algunas partes: esse, dándole fuerza, y en otras, ese, dándole sonido floxo, y assi digo que la s en principio de parte tiene fuerça, de esse, como se vee en estas partes: sabemos, salamanca, salazar, señor, segovia, Sevilla, somos, solano, soto, siempre, siguiente, suyo, supremo, superior. Y assi para estas partes y para otras muchas semejantes a estas, no es menester mas de una s, para bien pronunciar as y escribirlas y quando viniere en medio de parte para que tenga el mismo sonido es menester escribir con dos ss, como si dixessemos: remisso, remission,
amantíssimo, illustrissimo, procession, possession; esto a diferencia de quando queremos escribir, donoso, graciosa, obeso, ganancioso, gracioso y otras partes desta manera que si pusiessemos dos ss parecería repronunciado, redicho, como claramente se conocerá la diferencia que ha de haber en estos nombres: mesa, mesón, mesones, massa, messon, messones, que los tres primeros nombres
que tienen una s, es tabla en que comemos y posada en que nos acogemos. Y los tres nombres siguientes de dos ss, se puede entender por el primero la massa de que hacen pan y los otros dos por tirar de los cabellos. Pero hase de guardar esta esceciony aviso que en todas las partes, o diciones que aquí tengo dichas de dos ss, que son remisso, remission y todas las demás &c. que se advierta, y mire mucho que antes de las ss, ay letra vocal, y después dellas assimismo letra vocal, como se vee en las dichas partes. Pero en todas las partes, o diciones que antes de las ss y después dellas no ubiere letra vocal en tal caso no se escrivira sino con una s, y terna fuerça de esse aunque esté sola, como se vera en estas diciones que pongo para mas declaración que son las siguientes: Universidad, ensalçar, diversos, conversación, perseverar, enseñar, ensanchar, persona, abstenerse, adverso, curso, falso, retraerse, Mansilla, intensa, recompensa, consultar, dispensar, y assi por esta manera en todas las partes o diciones que se ofíreciere que antes de la s o ss no oviere vocal, no se escrivia mas de con una s y assi mismo es necessario saber lo que digo por saber diferenciar las partes o diciones siguientes: quedarse, quedosse, darse, diosse, acordarse, enseñarse, enseñosse, apagarse, apagosse. Que aunque son unas mismas palabras, en las unas por aver antes de las ss y después dellas vocales
se escrive con dos ss y en las otras por faltar antes de s vocal se escriven con una s y esta es la diferencia y saber esto valdrá mucho para bien escrivir y assi se deve hazer mucho caso deste aviso y documento.

Fol. 12 vto. -De la X.

Assi mismo es menester que los que en señan leer y escrivir adviertan en que sus discípulos tengan entendido como han de diferenciar de la x a la i jota, porque muchas vezes he visto descuidarse en esto no digo los niños solamente, sino los de mayor edad que por escrivir Guadalajara dizen con
x Guadalaxara y otras vezes por el contrario por decir con x Xaramillo dizen con i Iaramillo y por mejor dizen con s mesory assi otras cosas semejantes, que cierto es gran descuydo y proviene de no hazerlo entender a los niños en sus principios. Porque de no entenderlo al principio los niños, vienen a ser hombres y no pueden salir de su ignorancia y mala costumbre que tomaron, porque al fin dizen lo que con la leche se aprende tarde, o nunca se olvida, sea bueno, o sea malo y esto es casi infalible. Y lo mismo llevan si al principio lucen abitoen buena Christiandad y costumbres, y por el contrario oi los maestros son remissos en este caso y se olvidan y llevan sus discípulos ruines costumbres en aquello permanecen por la mayor parte y es grandísima culpa y gran mal del que cria niños…

-Parte segunda. Tratado de bien y perfectamente escrivir, assi de la verdadera praticapara la buena pintura y figura de la letra, como de los aditamentos y particularidades, necesarios para la escritura.

Al fin de esta parte ha puesto el autor, con el título de Amonestación y aviso de gran aprovechamiento, una porción de observaciones relativas a su propia escuela, al método más recomendable para la instrucción, a la enseñanza mutua (que se considera como una de las cosas de la pedagoga moderna) y otras materias análogas. Conviene, pues, que copiemos dicha
… Amonestación y auiso de gran aprouechamiento. -Todos los maestros de escuelas que tuuieran copia de niños para aprouecharlos mucho y para tenerlos muy reconocidos y ser dueño dellos y saber en el estado que cada uno esta en su esercicio, y el aumento y crecimiento en que va o si se
esta quedo y añudado que es una cosa la mas principal que el que enseña puede tener para hazer lo que deua. A de hazer tres o quatro suertes y partes de sus niños, y escoger de todos tres o quatro niños, de los que mas adelante están en su exercicio, y que hagan ventaja a los otros, y a estos tres o quatro niños encargarles las tres o quatro partes o quadrillas de los niños de la escuela dándole a cada uno diez o doze niños a cargo haciéndole cabeça y superior de ellos, y estos tres o quatro pueden diputarcada uno de su misma suerte otros tres o quatro de los que mas supieren, y que repartan entre ellos toda la suerte o quadrilla dándoles a cada uno de los tres o quatro segundos escogidos tres o quatro niños de aquella suerte o quadrilla que los tenga a cargo para aprovecharlos y mirarlos, y entender lo que hazen. Y el primero escogido de cada suerte tenga principal cuenta de
los tres o quatro segundos escogiendo para procurar y atender a su aprouechamiento y para amonestarlos y anisarlos que asi mismo ellos tengan cuydado de los demás sus encomendados, enseñándoles y mostrándoles aquello en que vieren que tienen necesidad, esto con gran hermandad y caridad. como muy amigos y hermanos, no dándoles el maestro potestad ni licencia para castigarlos ni tocar en ellos con las manos, sino amonestándoles y encargándoles que hagan la razón quando
vuierealguno que no quiera hazerla, avisar los tres o quatro segundos elegidos al primer elegido, haziendole entender como fulano tiene tal descuido en tal cosa, o como tiene tal vicio y defeto; y auisado este primero elegido, tome aparte aquel niño acusado y dígale su parecer para
que se enmiende, poniéndole dos o tres días de término para que enmiende aquella falta si fuere de leer o de escribir o de contar o cantar, o de no aprender dotrina Christiana, y si no se enmendare acudir luego al maestro y darle auiso de aquello en que falta aquel acusado, para que el maestro lo
haga enmendar de la manera que a él le pareciere, y haciendo esto los diputados y elegidos, no deuen más porque hazen lo que deuen, y si ellos se descuydaren y no dieren auiso como está dicho, cada y quando que el maestro hallare falta en los niños encomendados, allende del castigo que en
ellos hiziere (que este siempre sea moderado, porque es el más prouechoso) castigue a los elegidos con algo de más rigor, y si es a culpa del primer elegido con más rigor, porque se entiende auer más malicia y descuydo, y si el maestro entendiere que por parcialidad disimulan los elegidos o por algunas dádivas que sus encomendados les dan, esto castiguen con mayor rigor, porque ya es vicio y principio de maldad. y en esto hazen gran aprouechamiento a sus discípulos y los elegidos ganan más. Porque enseñando otros se despiertan ellos y se enseñorean de su exercicio con aquel brio y osadía que toman y desatan y desañudan su entendimiento y se hazen señores de lo que aprenden, y asi se entienda que el maestro en darles semejante cargo le haze muy gran beneficio. Y no lo entiendan al renes, como algunos rudos de ingenio lo podrían entender, e yo lo he visto por experiencia, por-que como es muy notorio mi pupilage ha sido siempre tan grande que en esta mi arte ha sido el más copioso de el reyno y de gentes muy principales, no solamente de esta comarca sino de la corte y de hijos de criados y officiales de su magestad muy principales y de todos los reynos de españa, y e visto que algunas gentes entendiéndolo mal, pensauan que en dar este cargo a
sus hijos les dauan estoruo y empedimento, siendo muy al contrario.

Assi mismo el que enseña ha de hazer otra diligencia que es de grandissimo documento y enseñamiento, y es que a toda su escuela aparece de tres en tres o de quatro en quatro, según el número que tuuiere, y lo mejor es de tres en tres, y si es pupilage sin hauer discípulos que no sean pupilos basta de dos en dos, tomando y apareando como digo en cada suerte dos o tres de los que más a las parejas anden. Assi de los que más saben como de los medianos, y de los menores lo mismo, y estos den los primeros dos o tres un día una lición longa y otro día otros dos o tres, y assi hasta dar buelta a todos. Y el día que a cada suerte le cupiere juntos los haga leer en romance de letra de molde y en latín y en tirado, poniendosse a un lado del maestro a su oydo. Y el maestro este aduertido a oyrlos leer, que aunque esté cumpliendo en los demás, por poco agudo y esperto que sea, entenderá lo que hazen y dizen, y después ayan ley do un gran rato, ya que el maestro este desocupado de lo que con los demás está obligado ha hazer (que por lo uno no se ha de estoruar lo otro) tome un libro que el terna o parte de romance de letra de molde en que los dichos niños no ayan leydo (porque no digan en el libro de mi aldea), y haga leer a cada uno por si muy reposadamente para que entienda la pronunciación que haze y como acentúa, y que sepa descansar ha do tiene de descansar y pasar no más de para tomar aliento y que sepa hazer interrogante ha do se requiere, y quando acauase razonamiento que siempre esta puesto en el fin de razonamiento o clausula un punto assi. Y luego una letra maiuscula para començar otro razonamiento assi. E y que allí pare y haga mayor detenimiento y pausa para que jamas se ahogue ni se embace sino que lleue su leer muy descanssado y vaya muy enseñoreado sobre ello, y principalmente haga y procure que entienda lo que lee (que es gran negocio), y para entender esto puede el que enseña alguna vez preguntar al discípulo que le diga y relate lo que ha leydo, y por la razón que diere vera si ha entendido lo que a leydo. Y en esto ay otro secreto que si el niño haze buena narración de lo que ha leydo, se podra tener grande esperança del para otros estudios y facultades y podrá dar verdadera relación y certificación a sus padres para si quisieren promouerlos a otras ciencias. Y en esto, allende de cumplir el que enseña con su officio, hará seruicio a Dios. Y luego le haga leer en latín y en tirado para entender lo que entiende. Que leyendo bien en romance redondo en todo leerá bien. Y esto es cosa aueriguada. Y después que hayan leydo los haga escriuir de coro a todos tres juntos diziendoles el maestro lo que quisiere: y aquello escriuan. Poniéndoles entre algunos vocablos y nombres fáciles algunos dificultosos para que entiendan con que pronunciación y con que Ortographia escriuen, y si ponen letra mayúscula en los nombres proprios, y si en el fin del renglón sino se acaua parte, si hazen en el fin de la sillaua la señal que en este libro tengo dicho, y después que aya leydo lo que ouieren escrito. allí los emendara de lo que faltaren, y esta es una lición muy viua y de gran espiritu, y luego mire lo que cada vno sabe de las reglas de arismetica y como cuenta y después (y más principalmente) les tome cuenta de dotrina Christiana y de ayudar a missa, y al que ouiere menester castigo no se le perdone. Especialmente si es sobre auer sido apercebido y amonestado, y al que lo hiziere bien alábele y fauorezcale delante de los demás, que sera darle mayor aliento y codicia. Y los circunstantes por su exemplo se animaran y también tomaran
escarmiento en la cabeça de el que viere castigar. A assi como tengo dicho, el que enseña terna muy reconocida su escuela y sabrá quien es cada vno. Y aliende de que cumple con su conciencia la experiencia mostrara el gran bien y aprouechamiento que se haze y el trauajo es no muy grande
tomándolo de buena gana. Quanto mas que todas las cosas dificiles puestas en buen estilo se hazen fáciles. Y aun digo que en estas liciones longas, suelen acaecer cosas y cuentos muy graciosos con los niños que dan mucho gusto y plazer y que se puede tomar por entretenimiento, y assi me ha acontecido a mi y me acontece cada día…

1590.

414. Diálogos i de la differencia del hablar al escrevir, (materia harto sotil y notable) dictados por el illvstrissimo y Reuerendissimo Señor Don Pedro de Navarra Obispo 9e de Comenge, y del Consejo del Rey Christianissimo: Dirigidos al Illustrissimo Señor Don Luis de Beaumont, Condestable de Ñauarra. Conde de Lerin, &c. A Tolosa. En casa de Iacobo Colomerio, Impressor de la Vniuersidad. (Sin año; pero fué impreso hacia 1590)
4.°-II hs. fols. y una blanca. – Sign. A-C de 4 hs. -Port. -V. en b. – Ded. – Texto, en cinco diálogos. – H. en b.

Nicolás Antonio y Ticknor mencionan la edición de los Diálogos de Pedro de Navarra o Labrit, hecha en Zaragoza, por Juan Millán, año de 1567; pero ninguno de dichos escritores se ocupa del Diálogo de la differencia del hablar al escrevir. Lo cual no es extraño, supuesto que la edición cesaraugustanana contiene más que los cinco diálogos de Qual deue ser el Chronista del Príncipe; los cuatro De la differencia que ay de la vida rustica a la noble, y los veinte y uno De la preparación de la muerte. Parece, pues, que aquellos eruditos no vieron las ediciones de dichos Diálogos hechas en Tolosa por Iacobo Colomerio hacia 1590, a la vez que imprimía también los nueve Diálogos de la eternidad del anima, dirigidos al Papa Pio Quarto, y los cinco De la differencia del hablar al escrevir.

Estos últimos, más bien que en el presente estudio, correspóndeles su sitio en una historia de la retórica; pero así por la rareza del libro y la importancia del autor, como porque en ellos consigna algunos principios sobre el arte de hablar y pronunciar bien, hemos creído que no holgaría completamente su recordación en esta parte de nuestra Biblioteca que se refiere a la emisión de los sonidos vocales.

Los diálogos se sostienen entre Duque y Bastardo. Son cinco: en el primero, se indica el objeto de ellos; el segundo, trata de que cosa es la habla; el tercero, de que cosa es escreuir; el cuarto, de que differencia ay entre la habla y la escritura; y el quinto, del modo que se deue tener para bien hablar y orar, y para escreuir y ditar.

Fol. 4 vto. -… pues nos prohiben en general el hablar y el escreuir, y comprehenden so esta Ley todos los modos de escreuir, y hablar, mas justo es, de pensar qual modo de habla, y, de escritura, será libre desta prohibición, y para esto, lo mejor sera saber en general, que cosa es hablar, que cosa escreuir, y que differencia ay del escreuir al hablar: porque de aquí vernemos discurriendo a concluyr, qual modo nos se-ra licito, sin incurrir en desgracia del Principe, a quien desseamos seruicio y contento, no sin romper la Ley,, a quien se deue obseruancia e obediencia…

Fols. 4 vto. y 5. -D. Que cosa es en si la habla?
B. Es vn espiritu, o viento, o habiento, gouernado por la lengua, medido por los dientes, e pronunciado con los labios (como la música artificial) mediante el qual pronuncia y declara los conceptos de su anima, según la significación que dio Adam a las cosas, o según la que cada nación an acordado cada vno en su lengua…

Fol. 93 vto. -…otros ay que en el escreuir son excelentes, y en el enseñar y hablar torpes y confusos. Los vltimos son nuestros cortesanos, que estiman por la mejor habla, sabierbien mal dezir de cada persona, y si las palabras no muy elegantes, ni scientes, hazen en la oración grosera e ignorante, las malas y detraedoras, como las mostraran por hombres doctos ni bien hablados?
De todo esto se recogen dos cosas, vna que para bien hablar, no sigas los extremos, porque son consumados vicios; ni el mal dezir, porque es ageno del bien hablar: ni los curiosos, ni agenos vocablos, sino les vsados e conocidos, como las monedas, pues solas aquellas valen, que en tales tiempos se vsan. Quiero dezir que escojas de los termino?, los mas vsados en la República, los mas claros e propios, los mas honestos e modestos, y los mas granes e sentenciosos; ca destos se compone el buen hablar…

El autor describe con tanto acierto y elegancia las partes que necesita el orador perfecto que no queremos dejar de reproducirlas aquí, aun a riesgo de parecer inoportunos.

Fols. 10 y vto. -… Conuiene que sea el que hiziere profession de hablar como se deue, porque la magnanimidad e grandeza del que habla, consiste en que tenga
Buen ingenio, claro, alto, y profundo,
Letras solidas, vtiles, y notables,
Memoria fixa, cierta, y prompta,
Lengua distinta, modesta, e diligente,
Habla clara, sonorosa, e suaue.
Y finalmente, arte para saber orar con palabras tan propias, claras, e vsadas, que muestren perfectamente la significación de su intención y para saber exagerar, encumbrar, abatir, medir, repartir, pronunciar, e dezir las palabras con tan elegante stilo, que decore y ensalce su oracio: porque estas son las partes que hazen graue, hermoso, grande, excelente, y elegante, al orador, y a la oración…

D. Pedro de Navarra, Obispo de Comenge, autor de estos Diálogos, es llamado Pierre d´Albret (o de Labrit, como nosotros escribimos) en el Catálogo de los Obispos de Comenge que pone Catel en las Memorias de la historia de Languedoc, fol. 1.038. Fué, sin duda, hijo de Enrique de Labrit, Rey de Navarra, Príncipe de Bearn, Duque de Albret, Conde de Foix, etc. abuelo de Enrique IV, Rey de Francia. Con lo cual concuerda así el apellido de Navarra como el de Albret o Labrit, y asimismo los testimonios que da nuestro autor de ser una misma su prosapia regia y la del Conde de Lerín. Condestable de la Navarra, en la dedicatoria de estos Diálogos, diciendo:
… no dexare de reconocer a V. Señoría por de mayor mérito e virtud entre los de nuestra Regia prosapia… y consignando en la otra dedicatoria de los Diálogos de la preparación de la muerte a D. Francisco Erasso, primer Secretario y del Consejo secreto del muy Católico Rey de España, nuestro Señor, ser hijo del Príncipe de los cántabros.

Esta última dedicatoria, por la elegancia con que está escrita y porque contiene noticias personales de su ilustre autor, merece ser aquí trasladada. Dice así:

Carta del Autor en que dirige la obra.

Mvy magnifico Señor: Entre las Academias que auia de varones Illustres, en el tiempo que yo seguia la corte de aquel invictissimo Cesar vencedor de si mismo, era vna (y no de las postreras) la casa del notable y valeroso Hernán Cortes engrandecedor de la honrra y imperio de España. Cuya
conuersacion seguian muchas personas señaladas de diuersas professiones por su gran experiencia y hechos admirables: especialmente el liberal Cardenal Poggio, el experto dominico Pastorelo Arçobispo de Callar, el docto fray Domingo del Pico, el prudente Don Ioan destuñiga Comendador mayor de Castilla, el graue y cuerdo Ioan de Vega, el inclyto Don Antonio de Peralta Marques de
Falces, Don Bernaldino su hermano, el de excelente juyzio Don Iuan de Beaumont, y otros que por no ser largo dexo de nombrar. Las materias que entre estos insignes varones se tratauan, eran tan notables, que si mi rudo juicio alcança alguna parte de bueno, tuuo del las el principio: tanto que en dozientos diálogos que yo he escrito, ay muy pocas cosas que en esta excelente Academia no se ayan tocado. Y por ser tal la orden destos varones illustres y sabios, que quien llegaua postrero a la platica auia de proponer la materia de que se auia de tratar aquel día, y bien disputada y decidida, mandar escriuir al que quisiese de la compañía: toco un día al prudente don Ioan Destuñiga el
proponer, y a mi (por su mandado) el escreuir: la orden que todo verdadero Christiano ha de tener en aparejarse para bien morir. Y porque el subjecto de la disputa fue el principal priuado del Cesar Francisco de los Cobos, a quien V. M. ha sucedido en officio y priuança, me pareció que no era justo que yo dirigissse a otro mi obra, demás de los que me obligan el amistad y la patria, la qual incluía (mas que otras) amarse y honrrarse a los nascidos en ella, y aun los obliga a la honrra y fama: que como ella se intitula Cantabria la no vencida, refugio y remedio de la nobleza de España, quiere que sus hijos se llamen Cántabros, poseedores por sus virtudes de la honrra y fama: entre los quales V. M. lleua el primado en nuestros tiempos, por su mucha virtud y prudencia, a mi toca (como a hijo del principe della) darle en su nombre las gracias, en reconocimiento de tanta virtud. y en el mío las gracias y estos diálogos de la preparación de la muerte, para que (después de sus largos y felices días) sea tan notable en su morir, como lo es en el biuir.

1592.

415. Arte poética española con vna fertilissima sylva de Consonantes Comunes, Proprios, Esdruxulus, y Reflexos, y vn diuino Estimulo del Amor de Dios. Por Ivan Díaz Rengifo natvral de Auila. Dedicada a D. Gaspar de Zvñiga, y Azeuedo Conde de Monterey, y señor de la casa de Viezma y Vlloa, &c. (Esc. de la Comp. de Jesús.) Con privilegio. En Salamanca, en casa de Miguel Serrano de Vargas, Año 1592. -(Al fin:) En Salamanca, en casa de Miguel Serrano de Vargas, Año 1592.

4°-4 hs. prels. + 324 págs. + 40. – Sign. A-Z, Aa-Ss, a-e, de 4 hs. menos las prels. sin sign.
Port. -Suma del priv, al autor por diez años: Madrid. 20 Febrero 1592. -Aprob. de D. Alonso de Ercilla, sin fecha. -Al Conde de Monterrey el autor: El vso de la Poesía, que en estos tiempos tanto florece en nuestra España, mas se puede atribuir a la Naturaleza que al Arte. Pues vemos quanta muchedumbre de Poetas ay en todas las ciudades del reyno y quan raros son los que enseñan o saben scientiticamente el artificio poético. Mas si la Naturaleza se perfeccionase con el Arte, quien duda sino que abria auentajadisimos Poetas, y muy dignos de ser laureados, y que gozariamos de obras no menos perfectas, y acabadas, en nuestra lengua, que las gozan los latinos y Griegos en las suyas. Y bien creo yo que ay agora, y ha auido en los tiempos pasados personas de tanta erudición que pudieran auer dado luz en esta mate.ia, como en otras mas graues, y difficultosas la dan: pero no han querido tomar este asumpto, o por no sujetarse alos juizios y pareceres de tantos, que en todo pretenden tener voto, y censurar y medir aun lo que no alcançan: o por parecerles vastante lo que en comun se enseña y sabe de la Poesia latina. Las quales razones no han sido parte, para que yo dejasse de proseguir este intento Porque ni juzgo ser sufficiente para la Pocsia Española todo lo que se aprende en las escuelas, donde se enseña la qualidad de la Syllaba latina; ni temo la diuersidad de pareceres: aunque sea vestia de muchas cabecas debaxo del escudo, y amparo de V. S. cuya es esta obra, como lo es la voluntad y persona del que la offrece. Pues siendo V. S. fundador en su villa de Monterey de vn tan Illustre Colegio, y seminario de letras humanas, y divinas, donde concurren de los tres reynos vezinos los mas nobles mancebos, y de mas esperanças, que ay en ellos: y augmentandole agora con nueuas cathedras de Artes, y Theologia, y leuantando aquellas escuelas tanto, que no parece les falta ya para ser una Vniuersidad muy florida sino el nombre, pues en número de Maestros y oyentes, y en exercicios de letras, &c. Hazen ventaja a muchas destos reinos… Este libro, cuya theorica aun en su nacimiento ha comencado a dar fructo. Pues della salieron los varios Epitaphios, Canciones fúnebres, y Hicroglyphicos, que en esta Vniuersidad sacaron los Vasallos de V. S. quando el cuerpo de mi señora la Condesa fue traydo de Valladolid. y sepultado en el monesterio de S. Vrsula… De Salamanca, 26 de Iulio. 1592. Iuan Diaz Rengifo. Canción fúnebre en la muerte de Doña Inés de Velasco y Aragón, Condesa de Monterrey, etc. Tassa. – Texto (71 capítulos). -Estímulo del Divino Amor. -Silva de consonantes copiossísima.
(Contiene los Consonantes, que sirven para la Poesia ordinaria, y muchos de los que son raros, y se hallan con dificultad. para la Esdrujula, y para los Ecos, y una exposición breve de nombres propios, que van entre los Consonantes Comunes y Esdrújulos.) – Colofón.

Nicolás Antonio nos ha revelado el nombre del verdadero autor de esta Arte Poética, afirmando, en su Bibliotheca Hispana Nova, ser el Padre jesuita Diego García Rengifo, que ocultó su nombre bajo el de su hermano y apellidándose Díaz.

Aunque el Estímulo del divino amor se ha impreso alguna vez como de Fr. Luis de León, dice D. Marcelino Menéndez y Pelayo que no puede ser obra del clásico agustino; pues es un poema místico (en redondillas) largo y difuso, aunque no falto do hermosos pensamientos y de versos felices.

La obra de Rengifo es considerada por muchos como la mejor Arte métrica castellana; pero es de advertir que, aun cuando los principios de la versificación en ella expuestos son de provechosísima enseñanza y aun cuando es muy grande la riqueza material de metros y de combinaciones que contiene, Rengifo demostró en su libro no ser hombre de original ingenio, pues limitóse a copiar el Tempo y a seguir ciegamente a los italianos, acomodando sus doctrinas a nuestro idioma. Así y todo, y a pesar de que modernamente se han compuesto los Diálogos de Coll y Vehí, y las Métricas de D. Andrés Bello y de D. Eduardo Benot, no sería desaprovechada una refundición de la obra de Rengifo, según que ya demostraba la conveniencia de realizar esta empresa el señor D. Buenaventura Carlos Aribau en un artículo que publicó en El Europeo, de Barcelona, el año 1823.

Del Arte Poética del P. García Rengifo se han hecho muchas reimpresiones. Las más importantes son las siguientes:
-Madrid. por Iuan de la Cuesta, Año M.D.CVI A costa de Blas González Pantoja, mercader de libros. -4.° 188 hs.

Sign. §, A-Z. -Edición hecha a plana y renglón con la de 1592, y sin más diferencias que la licencia al librero Pantoja, dada en Valladolid a 10 de diciembre de 1604; la tasa, fechada también en Valladolid a 6 de febrero de igual año; una fe de erratas; una advertencia al lector y dos sonetos de
D. Pedro de Guzmán.

-Año 1644: con licencia en Madrid, en la imprenta de Francisco Martinez, a costa de Manuel López, mercader de libros, (Al fin:) En Madrid en la imprenta de Francisco Martinez, año 1644. -4.° 7 hs. prels. inclusa la que va plegada con el Laberinto + 364 págs. -Carece de la aprobación de
Ercilla, del prólogo al lector y de los sonetos de Guzmán, que lleva la edición citada antes, teniendo en cambio una aprobación del Mtro. Josef de Valdivielso: Madrid. 20 diciembre 1627, y otra de D. Juan de Jáuregui: Madrid. 6 enero 1628, (lo cual me hace suponer que se hizo una reimpresión en este año), y la licencia al librero Manuel López.

-Arte Poética… Su autor Juan Diaz Rengifo, natural de Avila. Aumentada en esta última impresión con dos tratados, uno de Avisos y Reglas, otro de Assonantes, con quarenta y ocho capítulos, con un compendio de toda el Arte Poética, y casi cinco mil consonantes. Declarada con nuevos exemplos, famosas autoridades, más fácil disposición y explicación de consonantes difíciles, con dos copiosos índices: todo quanto hallaras de estrella a estrella es añadido… Barcelona, en la imprenta de María Martí, viuda… Año de 1727. -4.° XXVI + 483 págs. + 3 hojas de Indice.

Léese en el prólogo (pág. 8): Las fuentes de donde han manado estos arroyos, han sido Aristóteles en su Poética, San Agustín en diversos lugares de sus obras, el venerable Beda, Jacobo Mycillo, César Escaligero, Antonio de Tempo y otros autores modernos… y los apuntamientos de hombres doctos, a quienes he comunicado, y en especial los que hube de un padre de la Compañía de Jesús, Maestro y deudo mío, que professo veinte años Letras Humanas, siendo Prefecto y Lector de Mayores en uno de los más principales y numerosos estudios que tiene su Orden.

Esta edición, aumentada, del Arte Poética de Rengifo, se reimprimió en Barcelona (por María Angela Martí) en el año de 1758, en el de 1759 y en otros posteriores.

El adicionador del Rengifo del siglo pasado fué un barcelonés llamado Joseph Vicens, el cual abultó y dislocó extraordinariamente la primitiva Arte Poética, con porción de capítulos en que discurre sobre los romances en ecos, los anagramas, los sonetos en tres lenguas, los acrósticos, las ensaladas, los labyrintos (que se leen de cincuenta maneras), el poema mudo, el poema cúbico, y otras enormidades semejantes. De ellas decía el autor que eran raras y dificultosas, pero de mucho contento.

Este Rengifo adicionado fué el Manual clásico de los copleros españoles del siglo XVIII, y así se explican las muchas ediciones que de él se hicieron. Pero el que quiera estudiar la verdadera doctrina métrica del jesuita del siglo XVI, no maneje más que las ediciones de 1592 y de 1606, únicas en donde se halla en su forma original y auténtica.

A semejanza del libro del P. Rengifo, a los pocos años de publicado, apareció en Portugal este otro: Arte poética, e da pintura, e symetria com principios da Perspectiva. Composta por Philippe Nunes. Lisboa, Pedro Crasbeek. Anno 1615. -4.° 6 hs. prels. , 74 fols. Entre el 37 y el 38 hay una hoja plegada que contiene un Laberinto poético. Grabados en madera. El Arte da pintura tiene nueva portada, aunque sigue la foliación.

1593.

416. Arte, para componer en metro castellano diuidida en dos partes en la Primera se enseña que cosa sea Verso, i en quantas maneras se halle, i como se componga: en donde se traen para exemplos, tratados i cosas de mucha curiosidad, i entretenimiento. En la Segunda se pone el Modo de componer, qualesquier obras de Poesia. Con la Prosodia Latina, compuesta en esta mesma ultima vulgar lengua. Dirigida al Ilustre Sr. Micer Juan Izquierdo, Doctor en ambos derechos. Capellán de S. M. y Cathedratico de Vísperas en la muy insigne y antigua Universidad de Lérida. (çaragoça, por Lorenço de Robles, 1593.
8.°-4 hs. prels, + 48 fols.

El nombre del autor de esta obra, Jerónimo de Mondragón, jurisconsulto y ciudadano de Zaragoza, aparece en la dedicatoria.
Como muestra de las varias especies de metros castellanos que existen, el autor copia composiciones poéticas suyas y de otros escritores.

1596.

417. Philosophia Antigua Poética del Doctor Alonso López Pinciano, Médico Cesáreo. Dirigida al Conde Jhoanes Keveiler de Aichelberg, Conde de Frankemberg, Barón absoluto de Landiscron y de Wernsperg, Señor de Osterviz y Carlspers, Cavallerizo Mayor perpetuo y hereditario del Archiducado de Corinthia, Caballero de la orden del Tuson del Rey nuestro Señor, y del Consejo y de la Cámara del Emperador, y su Embajador en las Españas. (Grabado que representa la Virgen, con este lema: Ante torum hujus Virginis frecuentate nobis dulcia cantica dramatis.) En Madrid. por Thomas Iunti MDXCVI.

4.° -4 hs. prels. + 535 págs. – Sign. + A-Z, Aa-Zz,, Aaa-Xxx, de 4 hs.
Port. – A la vuelta, escudo del Mecenas. Suma del Priv. -Tassa -Erratas – Ded. -Al lector – Texto -Tabla.

El texto está dividido en trece capítulos escritos en forma de epístolas dirigidas a D. Gabriel y contestadas por éste. La sexta (págs. 219-279) y la séptima (págs. 279-323) tratan Del poético lenguaje y Del metro. Extracto y juicio de estas dos epístolas puede decirse que son las dos llamadas respuestas de D. Gabriel, que el autor pone respectivamente a continuación de cada una de la 6a y la 7a. Helas aquí:

Respuesta de D. Gabriel a la epístola sexta del Pinciano.
De las passadas, y presente epístola (Señor Pinciano) colegiría qualquiera, sino es muy rudo, la perfección de la poética, del fin porque es el deleyte, vtil, y felicidad humana, de la materia de que trata; porque es quanto ay, y no ay. Y de la materia sugeta, en quien se funda su forma, que es el lenguaje, el qual deue ser el mas alto de las artes todas: todas las cuales tienen su estilo y genero de dezir acomodado, y particular: mas la poética assi como trata del vniuersal, es también vniuersal en todos tres géneros: y si alguno tiene particular, es el mas alto y peregrino de todas las disciplinas. Y en suma, en el genero baxo, ha de ser mediana; en el mediano, alta; y en el alto, altissima; y si quisiere puede ser siempre altissmia. Y assi me parece bien el que dixo, que la Gramática tiene por fin a la congruencia, la Rethorica a la persuassion, y la poética al deleyte. A cerca desto, y a cerca de lo demás digo, que vays creciendo en numero de fragmentos, y en hojas de papel; en lo qual vuestros compañeros guardaron muy bien la imitación; porque como auian de tratar de palabras, y valen baratas, fueron largos en lo que vale barato, y tan fácilmente dan los hombres. Siete párrafos me embiays, el primero de los qua-les solamente contiene vna proposición de lo que adelante se ha de tratar, que es el poético lenguaje. El segundo, començando de sus primeros principios, contiene
la consideración de las cinco cosas necessarias al bien hablar, que son letras, sylabas, vocablos, frasis, y estilos. En todo lo qual no veo que añadir, ni quitar, y en lo de las sylabas oyó dezir a muchos Philopoetas, que nuestra lengua las tiene largas y breues, assi como las tiene el Griego, y el Latino, cuyas razones me suadieronun tiempo y después que la vuestra ley, estoy muy desengañado; y hallo, que la consideración de las sylabas es muy necessaria a la cosa poética nuestra; mas no en quanto son largas, o breues, sino en quanto el numero y acento. De manera que el que quiere hazer metros no tiene que gastar su tiempo en la quantidad de las sylabas, sino en la colocación del acento, y cantidad discreta dellas. Materia es esta queaueys de tocar mas de espacio necessariamente, si proseguís esta platica: y assi no tengo que hablar por agora, mas que remitirlo todo a lo que en la vuestra leyere; especialmente si es sentencia de Fadrique, cuyo parecer me es Platón. La diuision de los vocablos que a la poética son conuenientes me han deleytado con su nouedad: el Philosopho la haze, mas no me parece comprehende tanto como la vuestra. Solo aduierto, que la materia de los vocablos compuestos, pudiera no mudar lugar, y quedarse en el mismo que Aristóteles la puso? Yo assi lo hiziera alomenos, y es justo (en quanto sea posible) no se desarmar de varón tan graue (mas no me resueluo en ello, hasta que me escriuays el motiuo porque se hizo tal mudança, bien que a la essencia de la cosa no sea de essencia alguna, que esté allí, o que esté aquí. Prosíguese en el quarto la nueua diuision, y por nueua agradable, especialmente quando trae alguna doctrina nueua, o compendio en la vieja. La mudanza que dezis de alma en los vocablos, y la que dezis de el cuerpo es buena, a mi parecer, y la abraço mientra que no hallo otra lección que mas clara, ni mas breuemente me lo diga: aduirtiendo lo de Horacio, que el vso sea con verguença y no demasiado. En lo que toca a la diuision de la oración en periodo, coló, y coma, no tengo que responder: porque siguiendo como seguis la doctrina común; yo también soy amigo de seguir comunidad en la doctrina con vuestros compañeros. En las frasis auia mas que dificultar, si han de ser claras, o escuras en la poética. Bien me parece que tengan de lo vno y de lo otro, que sean vn poco escuras al vulgo, y claras a los doctos: que de aquella oscuridad la grandeza, y desta claridad nace la suauidad a la oración; pero como en todas las especies de poemas no buscan necessariamente alteza en el lenguaje: vengo en la distinción que Fadrique haze, y la aprueuo, y seguiré en lo que se me ofreciere de aquí adelante; y assi mismo en lo demás de! ornato y elegancia de la oración. No contradigo el orden y processo en la platica de la platica: mas me parece, que Cicerón siguió este orden, que los géneros son tres assi como dezis, y que cada vno dellos se diuide como especies en largo, breue, mediano, y florido. Direysme, que según la cantidad. y que según la calidad tiene las diuisiones mismas que de las frasis son dichas; sea enhora buena, y sea también que ay algunas calidades, que no son especies, porque no tienen contrariedad, sino afectos de la oración, como de la heroyca la grandeza, belleza, y esplendor. Y de la trágica, la grandeza y grauedad: ya lo tengo entendido. En la sexta parte me agrado mucho la declaración de los géneros, o estilos de dezir; y estoy satisfecho, lo que no solia estar antes de agora, por la misma confusión: y especialmente me agrade de lo que ley acerca de las licencias poéticas, por auer encontrado mi concepto con vuestro Fadrique, y realmente es assi como el dize, que sin las mudanças, truecos, adiciones, y menguas de sylabas que la trágica y heroyca, y las demás especies de poemas vsan, queda muy baxa la oración muchas vezes; y con ellas se ensalça y sublima. A la séptima, y vltima parte que toca en los conceptos de la cosa, respondo que vuestro compañero ha andado vn poco corto, porque ay mucho mas que dezir. Veo que se desculpa con la dificultad de los poner en numero cierto, mas con todo entiendo del ingenio de Fadrique, que si ahí se hallara, hablara en ello con vn poco de mas cuidado, y nos dixera algunas cosas nueuas, sutiles, y vtiles, y que fuera de parecer, que como el metro no parece mal a todo genero de gentes, aunque contradiga a la buena imitación; assi el concepto agudo en qualquier estado, o estilo parece bien, y da mucho deleyte y gusto. Con todo esto agradezco a Vgo, que como fuente; y a vos, que como verso me embiays doctrina, de que gusto. Fecha en las calendas de Iunio. Vale.

Respuesta de don Gabriel a la epístola séptima del Pinciano.
Cayo en este lugar de pies señor Pinciano el tratado que recebi del metro: porque auiendo hablado de la materia sugestiua de la poética, que es el lenguaje, restaña hablar del metro en quien el lenguaje poético se sujeta, y me agrado que no estuuiesse Vgo en essa primera conuersacion,porque con su rigor nos desterrara el metro, y me parece bien lo que Fad. siente del que es importante a la poética mucho por las razones que el trae; pero en lo que toca al vso del en las comedias disiento en alguna manera, y siendo de parecer que la comedia y la apologética no parecen mal en prosa, y que justamente se deuen en ella recebir, afirmo que la vna, y la otra, y todas las demás especies de la poética están con mas perfección en el metro, y que es mas el deleyte que se trae, que no disgusto la falta de la imitación. Contiene el segundo fragmento, que el ser del metro Castellano y Italiano está en el numero cierto de sylabas acentuadas en ciertas partes, de lo qual tenía yo alguna noticia, y agora hize la prueua de manera que no hallo dificultad. ni pequeña, la diuision de los metros, assi Castellanos, como Italianos me parece bien los que dezis de nueue y diez sylabas son vn poco durillos en su sonido, mas no de manera que se esconda el numero y acento, que son autores del
metro. Otra vez tornays a fundar que no ay sylabas luengas ni breues en nuestros metros, con razón de oy mas se desterraron, y en su lugar quedaron los acentos que Fadrique pone. En el tercero se conuierten y truecan los metros latinos en Castellanos: el qual trueco a mi ha sido dos vezes agradable, y con la nouedad. y con el primor, cosa nueua, y que nadie hasta agora (que yo sepa) ha puesto en imprenta, ni aun en pratica: y en lo que toca a la duda de si serán bien recebidos en Castilla, digo, que yo no la tengo, y que serán bien recibidos a mi parecer; porque son hermosos quanto se pueden imaginar, y tengo de emprender vna elegía con el exámetro y pentámetro: con lo qual acabare de aueriguar si mi opinión es mala, o buena; que cuando no sea como es-pero, y no parezcan tan bien como pienso, se perderá poco tiempo en hazerla, por ser como es poema breue. El quarto no me enseña cosa alguna de nueuo, porque en la dotrina del metro solamente esta ha sido la
parte que han tocado los escritores, a los quales añade vuestro Vgo algo (aunque poco) a lo que yo sabia: con todo esto agradezco en el vuestra diligencia, y en los tres primeros alabo la inuencion nueua y doctrina nunca escrita de otro alguno: deuese alabança a todo buen inuentor, como premio a todo buen escritor, que honra y premio son los que sustienen en las artes, y las defienden de la cayda. Fecha dos días antes de los idus de Junio. Vale.

1597.

418. Des Lettresr (españolas) & de leurs differences. Des accens qui se doiuent faire en la prononciation Espagnolle. Por César Ovdin.

Son los capítulos primero y último de su Gramática. (Véase el número 124.)

Alfabeto español, según Oudin: a, b, c, ç, d, e, f, g, h, ch, j, i, y, l, ll, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, x, z.
… le ç appellé en Espagnol cerilla qui ne se met que deuant a, o, & u: & vaut autant que le c ordinaire mis deuant e, & i: ou que l´s, ce qui est facile à cognoistre en notre langue en ce mot, françois, ou le ç vaut s: & se trompent ceux qui en escriuant Espagnol mettent le dict ç, deuant e ou i…

… le ch, qui se prononce quasi comme tch, en faisant battre la pointe de la langue contre le palais de la bouche, & serrant plus les dents & les leures qu´en prononçant le ch, françois.

…j consone que les Espagnols appellent jota, & se prononce quasi chotaretournant la pointe de la langue vers le haut du palais & au dedans de la gorge: & non pas yotaen faisant quasi trois syllabes.
Faut noter qu´il y a grande affinité de prononciation entre le g (s´entend deuant e, & i) le jota qui se met deuant toutes les voyeles: & l´ x (que les Espagnols nomment
equesou ecgs) car i´ay remarqué des mots escrits indifferemment par ces trois lettres, ie di vn mesme mot, comme pour exemple i´ay leu tixeras, tigeras, tijeras

Estant vn commun deffaut en toutes les langues vulgaires, de ne mettre en leurs escritures point d´accents sur les sillabes qui se doiuent esteuer ou abaisser en les prononçant, il sera fort difficile d´en pouuoir donner vne cognoissance certaine, principallement pour ceste cy, où ils´ en met encor moins qu´ez autres de nos voisines, tout esfois il ne tant pas laissez d´en dire ce que i´en ay peu trouuez, tant en la Grammaire de Sieur Miranda, que par autres obseruations & diligence que i´ay faite en l´estude & pratique de ceste langue.

El autor estudia el acento primeramente en los nombres, agrupándolos según su terminación consonante o vocal y según que obedecen a una misma regla de acentuación prosódica; trata luego de la parte ortológica de los verbos en su conjugación, y, por último, de algunas dicciones equívocas, según se cargue en ellas el acento en una ú otra sílaba.

1602.

419. Cisne de Apolo, de las excelencias, y dignidad y todo lo que al Arte Poética y versificatoria pertenece. Los métodos y estilos que en sus obras debe seguir el Poeta. El decoro y adorno de figuras que deben tener, y todo lo mas a la Poesía tocante, significado por el Cisne, ynsignia preclara de los Poetas. Por Luys Alfonso de Caruallo, clérigo. Dedicado a D. Henrique Pimentel de Quiñones. (Esc. del imp.) Con licencia del Consejo Real. En Medina del Campo, por Juan Godinez de Millis. Año 1602. A costa de Pedro Ossete, y Antonio Cuello.

8.°-14 hs. prels + 214 fols. – Sign. A-Z, Aa-Dd. de 8 hs.
Port. -Tassa, -Erratas firmadas por el Dr. Alonso Vaca de Sanctiago. -Aprob. del Mtro. Fr. Prudencio de Sandoval: San Martín de Madrid. 17 Diciembre 1600. -Priv. -Soneto del capitán D. Alonso de Moscoso al autor. – Ded. -Romance de D. Lope de Omaña. -Soneto del Lic. Diego García de Sierra y Omaña. -A los discretos poetas el Auctor:
…Quise intitular mi obra Arte Poética… y mejor le conviene este nombre que a las que hasta agora han salido, las quales no poéticas sino versificatorias pueden ser llamadas, que es muy differente la una de la otra… El primero motivo que tuve fue, que leyendo Latinidades en la villa de Cangas, mi patria ingrata, me pidieron algunos amigos que les declarase la insignia poética, que es un blanco cisne en un cuadro pintado, de que hace Alciato una Emblema, y començando por poco, vine a declaralla con la largueza que en esta obra se contiene, que toda ella no es otra cosa sino declaración desta insignia. Por lo cual la llamo Cisne de Apolo. Helo reducido en Dialogo, preguntando yo mesmo y respondiendo la Lectura, de quien todo lo he sabido. He introduzido también vn Zoylo, que en nombre del vulgo y los malsines arguya contra la poesía, para tener ocasión de refutarles sus falsas opiniones, que en perjuicio de la poesía tienen. He recogido la substancia de cada paragrapho en vna octava, para que se pueda tomar de memoria.
-Tabla de los Diálogos y Paragraphos de todo el libro. Dialogo Primero de la deffinicion y materia de la Poesia. -Dialogo segvndo de la Disposición y forma de la poesia Castellana, que son versos, coplas, conque se sigue el vno de sus dos fines, que es dar gusto. -Dialogo tercero, de la disposición y forma de la poesia con que alcança el segundo fin que es aprovechar. -Dialogo qvarto, del decoro que se deue guardar en la poesia de la vena y furor poético. – H. en b. -Sigue el texto prometido en el Indice. – H. en b.

Por las indicaciones que anteceden, se inferirá que lo que a nuestro estudio interesa principalmente es la materia del diálogo segando, del cual copiaremos a continuación los parágrafos siguientes:

§ III. De las sillabas y sus figuras, del acento y cantidad. -Pues la obra de Poeta se forma de coplas y las coplas de versos, y los versos constan de syllabas no recibays enfado señora de enseñarnos lo que es necessario para componerlo todo en nuestra lengua Castellana. -Zoylo. Y sera harto necessario, por que de cien Poetas que en nuestra lengua veo componer, no hallo vno que sepa medir sus versos, ni aun que cosa es syllaba. -Lect. Esso lo causa el auer pocos que en esta materia hayan tocado, y assi nos yremos aprouechando para nuestros versos, de lo que en la lengua latina hallaremos que le conuiene, añidiendo lo mas que el vso y la esperiencia enseña. Syllaba (según Sánchez en su Minerua) es vna letra que sola por si haze y forma sonido, que no se puede diuidir, como son estas cinco, a, e, i, o, u, a las quales llamamos letras vocales, sin alguna destas no puede auer syllaba. Y cuan-tas vocales tuuiere la dicion, tantas syllabas diremos que tiene. Aunque se ha de aduertir que la i, y la u, quando hieren a otra vocal, hazense consonantes, y assi no se quentan por syllabas, como viuo, que aunque tiene dos vezes la v, solo la i, y la o, son syllabas, porque la n, pierde su oficio, y haze consonante como si fuera b, y la i, haze lo proprio, como Iuaji, donde es consonante, y no syllaba. -Carna. Según esso, siempre que ay vocal, diremos que ay syllaba, saluo
quando la i, y la u, siruen de consonantes.
-Lect. Esso es lo ordinario, pero algunas vezes vocales, aunque se escriuan por la concurrencia que tienen con otras semejantes, apenas se pronuncian perdiendo el entero sonido que tienen de vocales, y entonces de dos vocales por tener el sonido de una sola siruen y se cuentan por vna syllaba solamente. Y a esta manera de comer, y quitar de syllabas, llaman figuras, y en los versos de nuestra lengua se cometen dos figuras, que son Synalepha y Syneresi. La Synalepha haze, quando dentro de vn verso ay dos diciones que la primera acaba en letra vocal, y la segunda comiencja en vocal, entonces de la vocal en que acaua la primera dicion, no le haze cuenta en la medida del verso, por-que se quita por esta figura, -Carna. Dadnos vn exemplo, para que mejor lo entendamos. -Lect. Prado alegre, la o en que acaba prado, no se cuenta, aimque es vocal por syllaba, porque la siguiente dicion, alegre, comiença en vocal que es a, y assi en aquel verso no ay mas de quatro syllabas, aunque ays. cinco vocales. -Zoilo. Pues yo he visto muchos poetas buenos, donde no se quita la tal letra, ni se comete essa figura. -Lect. Como no ay regla sin excecion, esta tiene tres, y la primera es, quando la primera dicion no tiene mas de vna syllaba que entonces hazese el verso mas graue no se cometiendo esta figura, como o, olma, donde se han de contar todas tres syllabas. La segunda manera en que se dexa de cometer, es quando la syllaba que se auia de quitar es larga, por tener en si el acento como, corrí a las montañas, donde no se quita la i, antes se cuenta por syllaba sin embargo que la siguiente dicion comieni,e en vocal, porque en aquella i, esta el acento, que la haze larga a cuya causa no se quita. Lo tercero, en que no se vsa de la Synalepha, es quando la dicion segunda comienza con h, porque los que dizen que la h, es letra, y no señal de aspiración, no están obligados a quitar la vi tima vocal de la primera dicion, pues la segunda a su opinión, no comienza en vocal, sino en h, que tiene fuerça de consonante algunas vezes, aun en la lengua latina, como dize Despauterio, i, art. versi. h. y se echa de ver en este verso latino de Virgilio.

Terga fatigamus hasta, nec tarda senectus, &c.

Del qual verso consta que la A, es consonante, porque de otra suerte, la syllaba acabada en us, de la dicion fatigamus, auia de ser breue, y siendo la h, en hasta consonante, haze la larga posición. Assi los que tuvieren esta opinión, que la h es consonante, podrán muy bien no quitar la vltima syllaba de la dicion precedente, aunque la siguíente comience en h, y en nuestra lengua es casi necessario confessarlo, y hazerlo ansi en las diciones en que la h en que comiençan aora, antiguamente fue f, que es consonante, como hecho, fecho, hacana, facana, hijo, fijo, donde la h succedio en lugar de f, y assi sera consonante. Pero los que tienen la h, por nota de aspiración, obligación tendrán a no constar dos syllabas, sino a quitar la primera por la figura Sinalepha, y es de tanta necessidad esta figura, quando el verso sin ella fuera constante si se pudiera dexar de cometer; tenemos licencia para mudar el genero del nombre, como en este verso.

Tengo dolor en la alma.

El qual fuera constante a no se cometer la figura, pero es tan necessario el cometerse, que quedaría falso, y porque no lo quede se nos permite dezir.

Tengo dolor en el alma.

Haciendo a la alma nombre masculino, diziendo en el por deshazer la figura, de lo qual vsan buenos Poetas. -Carna. Al cauo estamos ya de todo, la sineresi dezid, que figura es. -Lect. Por la sineresi se nos permite, que quando dentro de vna dicion concurrieren dos vocales juntas sin que aya en
medio consonante, las podamos contar por vna sola, como mysterio donde la i, y la o, postreros no hazen mas de vna syllaba. A esta figura se reducen los que llaman difthongos, como son en nuestra lengua au, eu, ey, como en autor, Europa, ley; donde aquellas dos primeras vocales hazen sola una syllaba, también la u, después de g, f, q, si se sigue tras del la otra vocal, ella y la i a vocal, por esta figura se cuentan por vna syllaba como en estas diciones, agua, fuero, quiero. -Carna. Es figura esta que se aj,a de guardar inuiolablemente. -Lect. Quando el acento esta en la primera vocal de las dos que están juntas no se comete esta figura antes se cuentan ambas, como venia, donde la i, hace su syllaba, y la a otra por estar el acento en la i, y también quando las dos letras vienen al principio de la dicion, se cuentan ambas, como en Poeta Saluo si son de los difthongos que ya os dixe. -Carna. Para bien entender señora lo que nos aueys dicho, es menester nos digays que es acento, y que syllabas en nuestra lengua serán largas, o breues. -Lect. Para esso y para hazer los versos y coplas, es menester forçoso saber esso, y assi sabreys que del acento dice Tulio, de Orat. estas palabras.

La naturaleza, como si quisiera concordar la habla de los hombres puso vna voz aguda en cada vocablo, y no mas y está en vna de las tres syllabas postreras. Desta sentencia de Cicerón se colige lo mucho que haze a nuestro proposito. Lo primero, que el acento es vn sonido agudo, que está en vna de las tres vltimas syllabas del vocablo, en la qual sube mas la voz, que en las demás, y nos detenemos en su pronunciación por mas espacio que en las otras, como mano, en la a está el acento, porque allí se sube y tarda más la voz. Infiérese lo segundo, que no ay dicion que no tenga acento, y ninguna puede tener mas de vn acento, y este ha de estar, o en la syllaba vltima, como Perú, perdí, o penúltima, como vine, o en la antepenúltima, como nobilissimo. -Carna. Pues que regla nos days señora para que sepamos en qual de esas syllabas emos de poner el acento. Led. Parece que como este acento es orden de naturaleza, ella propria y el vso nos lo enseña en nuestra lengua, que en la latina es otra coso.. -Carna. La syllaba que es larga o breue, resta agora que nos enseñeys, con que se concluyra este punto. -Lect. Vna regla bien fácil os daré para eso, y es, que la syllaba donde el acento estuuiere en nuestra lengua Española, essa es larga, y, todas las demás son breues, como todo se suma en esta octaua.

Syllaba a la vocal siempre llamamos,
mientras sonido entero retuuiere,
porque a vezes de algunas lo quitamos,
o mientras synalepha no se hiziere,
o mientras de sineresi no vsamos,
la vocal que el acento en si tuuiere,
sera larga, las mas todas son breues,
y en las vltimas tres ponerlo deues.

De los versos Españoles en general. § III
-Presto si estays atentos os daré a entender toda la doctrina, a los versos tocante, mas si Caruallo con sus preguntas, y Zoylo con sus repreguntas salen, no acauaremos oy. -Zoylo. Digo que no hablare palabra. -Lect. Pues sabed que el verso es vna oración trabada y presa con cierta limitación sujeta a cierto numero de syllabas con sonora cantidad. Dizese deste verbo latino Verso, que quiere dezir boluer, porque los Oráculos antiguos boluian sus respuestas en verso como dize Oracio, y el Aluanense Obispo en el primero de su Poética lo affirma, para hazer en Romance versos se han de guardar las reglas siguientes. Todo verso comunmente ha de tener la penúltima syllaba larga, que es la vocal, que está ante la vltima, sacando cuando se acaua el verso en diciones agudas, que tienen en la vltima el consonante, como perdi, perder, animal, amaras, y otros semejantes. Y la razón es, porque en pronunciar la tal syllaba aguda, se tarda y gasta tanto tiempo como en pronunciar las dos que no lo fueran, assi aquella vltima aguda vale por si y por la penúltima, y el verso que en aguda se acabare, tendrá vna syllaba menos de lo que suele tener, por valer aquella vltima por dos; y lo menos que se vsare destos agudos fines, sera mejor la compostura. Principalmente en el verso eroyco donde suenan muy mal, y también ay versos, que acaban en diciones, que tienen la antepenúltima larga, como después diremos. Y por segunda regla sabed. que todo verso, según su especie y manera, ha de constar de cierto numero de syllabas, tantas largas, y tantas breues, puestas por la orden que en su lugar diremos. Es menester allende de esto, que el verso tenga dulçura y suauidad, como dice Vida en su Poética, lib. 3, en este verso elegante:

Versus eat, dulcique modo demulceat aurei.
Con vn dulce sonido,
corra el verso y recrea nuestro oydo.

A esta gracia y corriente sonorosa ygual deleytosa, y apazible llama Cicerón in Orat, cap. 4, composición, elegancia, y dignidad. Y aunque esta gracia es mas natural que artificiosa, con todo esso ayuda aconseguilla, vsando poco de las figuras que diximos, y de la concurrencia de syllabas, y de vnas proprias letras, especial de mal pesado y áspero sonido, como son x, y, r, f, también se han de euitar la concurrencia, y encuentro de consonantes fuera de la orden que pide la copla, y no vsar de vocablos duros y ásperos de pronunciar y de todo aquello que offende al oydo con duro sonido, que llaman Cacofaton, que todo esto haze el verso, chillante tardo, escabroso y duro, que no menos, como dize Paulo Carsio, epist, ad Policianum, offende este áspero sonydo a los oydos, que el ruydo de muchas piedras, quando de alguna pared caen, o que los rinchidos de la carreta. Y Demetrio solia dezir, Despant, epist, ad Laugimercio, que lo mesmo se eran semejantes vozes, que el ruydo de las ventosidades que el vientre expele. Mirad pues, que differente música es esta de la del Cisne, a quien debe el Poeta imitar. Y siguiendo nuestra costumbre, lo que he dicho se comprehende en esta octaua.

El verso es oración presa y trouada,
a cantidad de numero subjeta,
de vna corriente gracia atauiada,
tendrá la vltima syllaba corrupta,
la penúltima larga, y es quebrada,
la regla en el exdruxulo que aprieta,
las dos postreras, larga la tercera,
y quando esta el acento en la postrera.

Las diferencias que ay de versos Castellanos. § V.
-Pues aueys dicho señora de los versos en general, razón será nos digays aora las maneras que de verso ay en nuestra lengua. -Lect. A dos géneros de versos se reducen todas las differencias dellos, que son verso meramente Español, que en ninguna otra lengua se vsa como son redondillo, mayor, menor, y quebrado, y arte mayor. El otro genero es de versos imitados como el Italiano, menor, y mayor, exdruxulo y Francés, y los mas que los buenos Poetas del latino, y otras lenguas pueden
imitar. -Cama. Y no dudo yo sino que esos versos imitados truxeron a España, por ser naturales della, los famosos Poetas Marcial, Séneca, y Lucano su sobrino, y Estela con su muger Violentila famosa Poetisa. -Zoylo. Presumirse puede ansi, que para affirmarse es negocio antiguo, de que ya no puede auer testigo de vista. -Carna. Id señora si os parece enseñándonos las syllabas y cantidad que deue tener cada verso. -Lect. El verso redondillo perfecto, ha de tener ocho syllabas, las seys primeras han de ser largas y breues, como quisieres ordenarlas, con tal que ni sean todas largas, ni todas breues, ni las largas vayan juntas todas, ni las breues tampoco, sino interpoladas vnas con otras, porque de otra suerte, aunque el verso lleue el numero, no será constante por faltalle la cantidad. Y los mas elegantes son los que llenan allende la syllaba penúltima. Otra larga solamente como.
Sacratísima Señora,
o las dos como.
repáro de nuéstras vidas,
O las tres como.
dád ayùda en mis caydas,
o las quatro aunque ya es duro como.
pór que doy mil en cáda óra.

Zoylo. De essos versos de repente echaré yo quantos quiera.
-Carna. Ora vaya vno.
-Zoylo. Sea este.

Adoraron a Iupiter.

Lect. Bien por cierto, como si lo hiziera con los pies, no aduiertes como has quebrado la primera regla, que ha de tener larga la penúltima syllaba, vamos adelante. El redondillo menor deue de tener seys syllabas, y de las tres primeras, la vna o las dos, pueden ser largas, como.

Alma desdichada,
Cómo nó te quexas.

Y si la quarta es larga, hará mal verso. El redondillo quebrado, o según otros le llaman cola, tiene quatro syllabas, como.

Contemplando.

El verso de arte mayor se compone de dos versos juntos en vno de los de redondillo menor, de modo, que viene a tener doze syllabas, y el mas perfecto es aquel que se compone de dos menores, que tengan las segundas syllabas largas, como.

Perdóne quien puede pecádos tan grandes.

El verso Italiano que llaman eroyco de eros, que quiere dezir medio Dios, y hombre famoso, y porque en este se suelen contar las cosas diuinas y famosas, por su grauedad se llama eroyco. Este deue tener onze syllabas, de las nueue primeras puede tener hasta quatro o cinco largas interpoladas con las breues, y si son mas, hará duro el verso, y las ocho mas perfectas maneras de interpolar las syllabas y disponerlas, son estas que se contienen en esta octaua.

Prados alegres campo verde ameno,
amedrentado nunca del estío,
de rosales floridos todo lleno,
con ella demostrando más sombrío,
aquí los mis tormentos desenseno,
do no te teme el imbernoso frío,
guardado de los vientos y ayre malo,
sirviéndote los saúzes de regalo.

Todos los mas versos que no tuuieren sus acentos por alguna de las ocho traças puestas serán falsos. -Zoylo. Gana me da de hazer vn verso de essos y sea este.

Mis amigos con razones procuran.

No te parece bueno, a fe que tiene las onze syllabas. -Carna. Mas como nunca ay músico que se desagrade de su voz? -Lect. Pues no vees que de quantos versos dixe, ninguno tiene acento en la quinta syllaba, y por tenella esse que dizes es falso.
-Zoylo. Será luego este otro bueno.

Y ya porque me atormenta mi pena.

Carna, Y a mi el oyr tus disparates, no tiene mas que hazer con verso, que lechugas, y falsas riendas. -Zoylo. Pues por que, que este breue tiene la quinta syllaba. -Lect. Ansi tiene larga la séptima, que también ha de ser breue. Y si quisieres hacerlos constantes sin mudarles, ni anidirles, ni quitarles nada, bien puedes desta manera al principio enmendarlo.

Procuren con razones mis amigos,
Y de estotra manera.

Con razones procuren mis amigos.
Y aun ansi.

Mis amigos procuren con razones.

Y el otro verso ansi.
Y porque ya mi pena me atormenta.

Porque todo su yerro era de estar el acento, en la quinta, y en la séptima syllaba.
-Zoylo. Otro tengo hecho al propósito, que creo es bueno y es este.

Errando pues auemos de acertar.

-Carna. Pues aun no los aueys hecho, que esse tiene por lo menos doze syllabas.
-Zoylo. Si pero quitanse dos por la sinalefa.
-Carna. Fáltale luego vna, porque no quedan mas que diez.
-Zoylo. Quando de corto, quando de largo, jamas acertaré.
-Lect. Pues constante está esse verso, aunque licencioso, porque aunque quitadas las dos syllabas por la figura, quedan diez, supiese la que falta, por acabar el verso en dicion aguda, que tiene en la vltima el acento, que vale por dos Syllabas, como ya queda dicho.
-Zoylo. Pues he acertado, no quiero poner mas en contingencia mi opinión: pasad adelante si os parece.
-Lect. El Italiano quebrado o eroyco menor, consta de siete syllabas dispuestas, las largas, por la orden que en el mayor que acabamos de dezir, como.

La nariz affilada,

El exdruxulo mayor y menor, hasta el vltimo acento tienen la misma cantidad y numero de syllabas, y por el proprio orden que el Italiano, mayor y menor, que solo se differencian en acabarse en diciones, que tienen la antepenúltima syllaba larga, y la penúltima y vltim.i breues, y ansí sobrepujan en aquella syllaba que tienen demás, después del acento Italiano, porque el exdruxulo mayor tiene doze syllabas, y el quebrado, o menor, ocho como estos.

Estamos de las almas descuydandonos
en vicios embolcandonos.

Y por la acelerada y breue pronunciación de aquellas dos vltimas syllabas, se llama exdruxulo, que en Italiano es acelerado.

El verso Francés se compone de dos versos de Italiano, y eroyco menor, ayuntados en vno, como es este.

De verde matizado, se vista el verde prado.

-Zoylo. Esse me parece que calça catorce puntos.
-Lect. Bien poco se vsa sino es para ostentación de varias Poesías, como hizo Gaspar Gilpolo. Y como estos fueron imitados de lenguas estrangeras, se pueden cada día imitar otros.
-Carna. Quando en el verso se deshaze o muda, añade, o quita algo, se pierde el sentido de lo que se va diziendo, o se pierde algún buen concepto, que podemos hazer para remediallo.
-Lect. Si te sobra syllaba, podras trastrocar las palabras, de modo, que se pueda quitar la syllaba que sobra para alguna figura, como.

Vn poco leuantemos el pensamiento.

Sobra vna syllaba, pero sin perder el sentido puedes mudarlo en esta forma.

Leuantemos vn poco el pensamiento.

Donde se quita la syllaba que sobraua, por la sinalefa. Y si te falta syllaba, al contrario puedes hazer lo propio, como.

Preguntaua a los suyos.

aquí falta vna syllaba, que se quita por la figura, mas si dezimos desta manera.

A los suyos preguntaua.

Está el verso constante, porque no se le quita ninguna syllaba, y si en el medio del verso ay alguna dicion que tenga la vltima larga y te falta una Syllaba para la constancia del verso como este.

De salud indispuesta.

Pondrás la dicion que tiene la vltima larga, a la postre, que allí vale por dos, y será constante, como.
Indispuesto de salud.

También puede el Poeta añadir en algunos vocablos alguna syllaba no muy vsada para henchir el verso, como vi, vide, vio, vido, lacayo, alacayo, nano, enano, los antiguos vsaban desta licencia, con más libertad. como Beltrane, pane, amore, de lo qual no será licito vsar. A esta licencia llaman los latinos syllabica adiccio.

Ni mas ni menos ay licencia para quitar de algunos vocablos una syllaba si sobra al verso a cuya figura llaman sincopa, como Ruger, por Rugero; Pagan, por Pagano; lenemigo, por dezir el enemigo. Y esto es lo que de los versos se puede dezir, los quales conuiene ser muy mirados y atentados, y no arrojadizos, que el buen verso dize Oracio, tiene necessidad de emendarse diez
vezes.
El redondillo tiene ocho vocales,
su menor tiene seys; quatro el quebrado,
el arte mayor doze, y son yguales,
el exdruxulo y este, y vn cortado
el exdruxulo tiene de ocho tales,
quales en el entero se han traçado,
onze el eroyco, siete el que del viene,
y dos versos de a siete el Francés tiene.

De las coplas y de los consonantes en común. § VI.
-Zoylo. Con mucho artificio me parece imita el Poeta el natural canto del Cisne.
-Lect. Pues aun no puedes saber bien esso, sino has oydo el ordimbre de las coplas.
-Zoylo. Que cosa es copla. -Lect. Es vn ayuntamiento y copula de cierto numero de versos subjeta a cierto orden de consonancias. Y ansi se llama copla de este verbo copulo por ayuntar. -Carna. Que reglas son menester para hazer essas coplas. -Lect. Pondremos algunas generales, y después
descenderemos a las particulares. Y sea la primera, que toda copla para ser perfecta, ha de tener perfección de sentido, de modo que no quede la oración pendiente para la siguiente, a esta perfección de sentido llaman los Rethoricos periodo, y lo acaban poniendo un punto. Lo segundo la manera de coplas en que se començare vna materia en essa se ha de acabar, sino requiere de suya variación de compostura. Sea lo tercero, que estas coplas han de yr travadas con cierto orden de consonancias, y antes que della tratemos, será bueno decir de los consonantes algo. -Carna. Que cosa es consonante. -Lect. Es vna identidad (si assi se puede llamar) de todas las letras de una dicion, desde la sy liaba larga, hasta el fin, con las de otro vocablo differente. -Zoylo. Esse vocablo identidad no entiendo. -Lect. Pues no hallo otro mas conueniente para dezir, que el consonante es, que las letras que vn vocablo tiene desde el acento hasta el fin, han de ser las proprias que otro vocablo differente tenga también desde el acento hasta acabarse, y entenderase por el exemplo. Pedroes consonante de medro, porque desde la é donde está el acento hasta acabarse, todas las letras de un vocablo y del otro son unas. Dizese consonante de consono, personar juntamente, porque tienen vn proprio sonido, y bonissimo será consonante de santissimo, porque de la i, donde está el acento, hasta acabarse la dicion son vnas mismas letras, y perdí, será consonante de conocí, porque en la ultima i, donde está el acento se acaban ambas diciones, y a estos llaman agudos.
-Carna. Y si essas letras en qve se acaban las diciones no son todas vnas, será consonante?
-Lect. No por cierto, sino assonante, que sirue para los Romances.
-Carna. Y si se acauan en vnas mesmas letras, bastara sin que hayan de ser desde el vltimo acento, como Alonso, trauiesso, que se acaban en so. -Lect. Esso es dezir que lechugas y riendas son consonantes, por acabarse en as. Y es falso, pues no son las letras vnas desde el acento hasta el fin.
-Carna. Y quando en el sonido los dos vocablos sean semejantes y consonen, porque no será buen consonante, aunque las letras no sean todas vnas, pues en esto mas se atiende al sonido que a la ortographia. -Lect. En esso razón tienes, que
dexabien puede ser consonante de vieja, aunque el vno se escriue con v y el otro con jota. Porque en los sonidos son tan conformes. Y aun tendría licencia el Poeta, auiendo necessidad. para quitar las letras, que solo sirven en vn vocablo de affectar, para hazerlo consonante de otro, como quitar la c de perfecta, para que sea consonante de discreta, y quitar la g de venigno, para que sea consonante de diuino, mas no quitándose estas letras seria vicioso consonante, porque disconforman en el sonido. -Carna. Podríamos poner vn consonante vn vocablo de si proprio, o en vna propria copla dos veces. -Lect. Ningún vocablo puede ser consonante de si mismo, sino es en differente sentido, que entonces antes es galantería, como mano podrá ser consonante de mano. Si el vno de ellos se toma por la mano del juego, o que sea verbo, y el otro vocablo se toma por la mano del hombre.
-Carna. Y si no puedo para vn vocablo hallar consonante, que tengo de hacer.
-Lect. Esso de hallar con facilidad consonancia, es una gracia natural, que artificiosa, porque ay hombres que se les offrecen mas consonantes que ayan menester, y otros andarán a caça de uno toda su vida, y no le darán alcance. -Cama, Pues no aura alguna regla para ayudar a la naturaleza. -Lect. Vna hay por la qual se dará alcance a cualquiera consonante, aunque un poco prolixa, y es esta. Tomaras del vocablo de que quieres buscar consonante, toda aquella parte que tuviere desde el acento hasta el fin, y luego le añadirás vna b, y quitada esta, vna c, y assi todas las letras consonantes del abecedario hasta acabarse. Y sobre estas poner las vocales, y sobre las vocales otra vez las consonantes, yendo añidiendo, quitando y poniendo, hasta hazer las diciones de quatro o cinco syllabas, que pocos vocablos ay que tengan mas, y cada letra que pusieres mira si significa algo, y si te conuiene el consonante, y sino passar adelante, -Zoylo. No entiendo bien esta regla sino nos pones exemplo. -Lect. Pues busquemos consonante para tacaño. Tomando de la A para delante, pues en ella está el acento, dirá año: ves como ya tienes vn consonante; añade una c, dirá caño, que es otro consonante; añade la d. dirá daño, que es otro; añade vna /, dirá faño, passa adelante pues no significa, hasta que halles lo que buscas. Y aunque no pongas las letras mas de vna vez, luego se rastrean los consonantes que ay como poniendo g, dize gaño, que luego del rastreamos a engaño, sin que sea menester boluerlas a añadir todas, y esto de memoria se puede hazer, que no es menester escriuirlas. Y quando el vocablo no tenga consonante, por esta misma regla lo sabrás, y porque la doctrina de los consonantes no se oluide, te la quiero epitomar.

Las proprias letras son los consonantes,
desde el vltimo acento hasta acabarse
la dicion, pero siendo semejantes,
consonante no puede bien llamarse,
si no son los sonidos consonantes,
vna dicion de si no ay consonarse,
sino fuere en sentido differente,
que entonces puede hazello hermosamente.

De las consonancias y sus differencias, § VII.
-Lect. La correspondencia, orden y trabazón que entre sí tienen los consonantes, se llama consonancia, esta es de tantas maneras, como differencias ay de coplas, y assi no se podian comprehender en reglas, solo os diré los términos de que vsaremos quando vamos enseñando a hazer las coplas. Consonancia continua llamaremos, quando dos o más versos son consonantes sin meterse en medio pero que no lo sea. Consonante terciado es quando el primero verso consona con el tercero, quinto y séptimo, y el segundo con quarto, sexto y octauo, y proceden ansi terciándose, como son los primeros seys versos de las octauas. Otras consonancias ay que las auemos de comprehender debaxo de ciertas diciones, para bien entendellas como son ax, axa, agax.
-Zoilo. Qué es esso? que gerigonça es essa que yo no entiendo esse lenguaje, que parecen letras de nomina. -Lect. Ni ellas quieren dezir tampoco nada, sino que vsaremos dellas, para distinguir las consonancias. Y para esto has de aduertir, que cada letra de vna destas diciones vale por un verso, y la x, por dos continuos, y la g, por ninguno que solo sirue de ayuntar las vocales, y los versos que cayeren en vna misma letra de la dicion, serán consonantes, como entenderás por este exemplo esta dicion, ax, tiene tres letras, porque la x, vale dos, y assi la copla que con esta consonancia se hiziere tendrá tres versos. El primero cabe a la a, y assi no tendrá consonante, porque no ay otra a en la dicion, y los dos segundos que caben a la x, serán consonantes, y lo que se compusiere con esta dicion y consonancia agalla, tendrá cinco versos, porque la g no se cuenta, y destos cinco versos
el primero, segundo y quinto, porque caen a vna mesma letra que es a, serán consonantes, y el tercero y quarto, que caben a la x, serán consonantes entre sí, como consta desta copla.

Pues soys luz tan clara y bella a
no encubrays sacra donzella a
al Sol nacido en el suelo l
pues del alcacar del cielo l
nos lo descubre la estrella a

-Zoylo. Ya lo voy entendiendo. -Lect. Pues quiero poner en vna octaua las diciones de las más ordinarias consonancias, que todas es impossible comprehenderlas.

Las consonancias salen de ax, axe, axa
li li XIX, li XIX, allal: agalla,
lagar, lagarra, allaga, y allagaxa,
ero ero, aerear, irirr, se halla,
erago erago, eroergo, y oro en caxa,
iri rigi, con ellagasas lalla,
a cada letra vn verso yras poniendo,
a la x, dos el g. siempre excluyendo.

1614.

420. Lectura y pronunciación castellana, por Enrique Doergangk. (Véase el número 128.)

En la Gramática castellana de este autor, escrita en latín, trátase en la primera parte De lectione et pronuntiatione. Al comienzo se explica en ella el sonido de cada letra y después se estudian las sílabas en que ha de cargarse convenientemente el acento.

..C -duplex habent, c, commune, & ç caudatu. C commune effertur communiter, ç caudatum effertur vt geminum ss, vt caçar quasi cassar. Et ç caudatum non debet scribi ante alios literas quam ante a, o & u.
… H – Hispani vocant atsch. Et vel omnino non, vel leuiter aspirant, nisi in sequentibus, vbi pleno & denso spiritu more Germanico aspiratur. Primo in omnibus dictionibus cum deriuatis & cognatis quae veniunt a Latinis & Italis ab f, incoeptis quales sint (cita una larga lista).

Sobre el acento se indican siete reglas generales y otras muchas más, según que deba ponerse en la antepenúltima, penúltima o última sílaba.

A continuación: De Accents verborvm secundum ordinem modorum & temporum.

421. Ortología castellana, por Ambrosio de Salazar. -En su Espejo de la Gramática Castellana, (Véase el número 129.)

1617.

422. Tablas poéticas, del Licenciado Francisco Cáscales, Dirigidas al Excelentissimo Señor Don Francisco de Castro, Conde de Castro, Duque de Taurisano, Virrey, y Capitán general del Reyno de Sicilia. Vt ex columba. (Grab. que representa una paloma con el ramo de oliva en sus patas.) Ita exarte perfectio. En Murcia, Por Luis Beros. Año de M.DC.XVII.
8.°-16 hs. prels. (la última en blanco) + 448 págs. – Sign. – A-Z, Aa-Ee, de 8 hs.

Port. -V. en b. – Ded. del autor a D. Francisco de Castro, Conde de Castro, Duque de Taurisano, Virrey de Sicilia: Tuvo noticia V. Excelencia de don Diego Saavedra Fajardo de mis Tablas Poéticas, que como destroços de fortuna estauan arrimadas al rincón del olvido, y manda que después de tantas tinieblas vean la luz… – Pról. -Poesia del Ldo. Christoual de Mesa. -D. Didaci Saauedrae ad Lectorem Epigramma. -Soneto del Ldo. Bartholome Ferrer. -Otro del Canónigo D. Francisco Faria. -Tabla alfabética de materias. – Texto (que contiene dos partes, cada una de ellas dividida en cinco tablas; todo el escrito en diálogo entre Pierio y Castalio).

El diálogo quinto se ocupa De la Diction, y, por tratarse en él de la ortología, prosodia y métrica de la lengua castellana, copiaremos los párrafos siguientes:

Pierio. Enseñadnos agora como se deue hablar en la Castellana Poesia, que a esso me parece obliga la Diction.
Castalio. Diuidamos primero la Diction, porque digamos distintamente, y la memoria no ande tan fatigada, y pueda el entendimiento con facilidad fauorecernos. La Diction se diuide en seis partes, en Letras, Sylabas. Palabras, Número, Verso y Phrasis.
Pierio. Que cosa es letra?
Castalio. Dize el Estagirita, que es vna voz indiuidua, y no toda voz, sino aquella no más que de su naturaleza se puede hazer inteligible. Esto dize a diferencia de las vozes de las bestias, que aunque son de suyo indiuisibles, no se puede sacar dellas ningún sentido. Las letras son A, b, c, d, e, f,
g, h, i, l, m, n, o, p, q, r, s, t, v, x, y, z.
Estas se diuiden en vocales y consonantes. Vocales A, e, i, y, o, u. Las demás son consonantes. La y, sirva solamente a las ditiones griegas, satyra, sylaba, syrtes. La ph, otro tanto, Philosopho, Phidias, phantasma; aunque modernos alphabetistas an querido quitar la y y la ph de nuestro abecedario; fundándose (a lo que pienso) en que ya aquellas dictiones griegas se an naturalizado y hecho castellanas. No errara quien esto siguiere, pero yo más me atengo al vso antiguo de escriuir, como fundado en doctrina, porque de aquella manera no se confunde la ethymologia del vocablo, pues de verle escrito asi conocemos traer su origen de la lengua griega. En primer lugar están las vocales. Destas nacen los diphtongos, au, eu, como autor, augmento, Eugenio, Euterpe. Es regla de ortographia que quantas vocales tiene vna diction, de tantas sylabas consta, como romano tiene tres vocales y por consequencia tres sylabas; pero Euterpe tiene quatro vocales y tres sylabas, no más, por razón del diphtongo, que es comprehension de dos vocales en vna. En nuestra lengua Castellana ay muchas contractiones, que es casi lo mismo, porque la contraction comprehende también dos vocales en vna, no es totalmente lo mismo, porque algunas vezes no las contrae, y en el fin del verso nunca. Estas contractiones llama el griego synereses, como ai, ei, oi, ie, io, éo, úi, úe, éa,
ae, oe, y por ventura algunas otras, como gaita, Zoilo, fiestas, Mancio, fuiste, fueron, crea, trae, roe. Estas tales en el discurso del verso se deuen casi siempre contraer.
Petrarca:
Né di lui. né di lei molto mi fido.
Virues:
Leuanta, o Turia, tu serena frente.
El mismo:
Acuérdate de quien es nieto, y hijo.

Turia, es de dos sylabas, por la contraction: Acuérdate, de quatro: quien, de vna: nieto, de dos: y otros infinitos lugares. Algunas destas dictiones ay, que ya se contraen, ya no. Aguilar en sus fiestas nupciales:

De Don Luis Ferrer y de Cardona.

Y mas abaxo:
Don Luis Pardo salió noble y gallardo.

Luis, en el primer verso tiene dos sylabas, en el segundo vna.

Nunca en el fin del verso se haze contraction, como:
Furioso contra mi el Francés venia.

Aquel venia, no se puede contraer al fin del verso; antes, puede, como:
El Francés contra mi venia furioso

Aquí, venia es de dos sylabas, alla de tres; pero si la diction desta suerte tuuiere su acento en la vltima, también al fin del verso quedara contracta, como pie, fue, murió, abrió, combatió y otros. Si aduirtieran estas reglillas algunos, no defendieran que aquel verso, o otro semejante a el es largo.

En fría ceniza ya resuelto todo.

Diciendo, que fría, es diction de dos sylabas, ignorando la contraction, que por estar en medio se haze. Ni tampoco defendieran ser verso con final agudo aquel, o otros como el:

La humana, y diuina lei.

Dicen que este verso acaba en acento agudo, y es falso: porque no hay contraction en remate de verso, como queda dicho.

Pierio: En las letras, assi vocales como consonantes, tiene el Poeta algo que considerar?

Castalio. Tiene, y no poco, por lo que dize Aristóteles:
Hac differuunt inter se figura oris, locis, aspiratione, tennitate, longitudine, breuitate, acumine; praterea grauitate, inflexione. De quibus sane in his quae ad metra pertinent, propria consideratio est. Dize que difieren las letras en muchas cosas; y que la consideración dellas toca al Poeta, el qual
a de tener conocimiento de las virtudes de las letras, Qual es llena y sonora, qual humilde, qual áspera, qual agradable, qual larga, qual breue, qual aguda, qual graue, qual blanda, qual dura, qual ligera, qual tardía. La a, es sonora y clara. La o, llena y graue. La i, aguda y humilde. La u, sutil
y lánguida. La e, de mediano sonido. En las consonantes se consideran espíritu y sonido:
el espiritu dize en si estridor y rechinamiento: el sonido, sacudimiento, aspereza, retintín y bramido. La f, y s, son espirituosas, como se ve en siluo, sale, saeta, furibundo, furia, fiera, facundo. Y también la h, la qual casi siempre trae su descendencia de la f, como de Fernando, Hernando; de farto, harto; de fado, hado; de fambriento, hambriento.
Entre los hombres doctos, poco o casi nada se pronuncia, sino es en las aspiraciones, como Hay, quando nos dolemos: Ha, ha, ha, quando reimos: Hao, hola, quando llamamos. L, m, n, son blandas, como leue, luna, lirio, mexilla, amor, medico, tuno, cano, hermano; aunque la m, suele tener vn
sonido lleno, principalmente con otra m, h, p, como fummo, cambio, rompo. C, y g, hazen no poco sonido, como Caco, gigante. La d, es humilde, como Dido, dado, dedo. La p es soberuia y hinchada, como púlpito, tropa. La r, suena ásperamente, como acérrimo, parra, carro. La t, se dexa bien oír, como tuba, tumulto, tanto. Las quales juntas con otras consonantes, cobran mas fuerça y aliento. Porque mas suena timba, que no tuba; y mas suena planto, que no plato; y mas suena canto, que no cato. La z, significa un sordo ruido, como, zona, zumbido, Zoroastre.
Pierio. Que me diréis de las sylabas, que se componen de vocales y consonantes? aunque ya se que hay muchas hechas de sola vna vocal, como amo, dada, Ibero, cla, vno.
Castalio. Todo esso es assi: pero no os quiero dezir agora nada de la sylaba, hasta que tratemos del numero; donde es su proprio assiento y lugar.

Pierio. Pues dezid de las palabras, que si destas no tenéis caudal harto pobre sois.

Castalio. Las palabras son de muchas maneras: simples, compuestas, vsadas, antiguas, estrangeras, mudadas, nueuas, proprias, translaticias, y figuradas. Simples, como guerra, tabla, banco, barca, vtil, pozo, dientes. Luna, monte, higo, cuerno, piélago. Compuestas, como venceguerras, entabla, saltambanco, saltambarca , inútil, limpiapozos, mondadientes, plenilunio, Monserrate, cabrahigo, cachicuerno, archipiélago. Los latinos, y mas los Griegos, fueron muy licenciosos en nombres compuestos: nosotros no tenemos en esto tanta felicidad, y assi nos escusaremos dellos, como de cosa que ilustra poco nuestra lengua. Vsadas, son las que de presente tenemos recebidas y aprouadas por el juizio de los hombres doctos, y celebradas del vso. Antiguas, aquellas que ya no
están en vso: pero que tienen un no se que de reuerencia y grauedad. de quando en quando los buenos auctores las an vsado; quales son reproche, fincia, ducho, barragana, y otros muchos. Estos y otros tales en tiempo y lugar podra vsar el Poeta, a cuyo juizio y discreción lo dexo Horacio:
Muchos renacer an vocablos viejos, y muchos nueuos morirán, que agora muy validos están,
si el vso quiere; en cuyo tribunal passa el derecho, que en lo que fuere hablar deue guardarse.
Estrangeras, son las palabras que de Reino estraño nos an venido, y de quando en quando nombradas por el Poema le adornan, y enriquecen nuestra lengua. De Portugal tenemos porcelana, mermelada, caramelos. De Valencia; cantimplora, albornoz, gramalla, conqueta. De Arábigo; alcuça, albahaca, almazara, alhondiga, alcatifa. De Italia; escarpe, foso, plataforma, fodro, velludo, catalufa, espauiento, tropa. De la lengua griega, cama, camaleón, coloquintida, nardo, carácter,
mitra, Obispo, Arcipreste, metaphora, y otros muchos. De la lengua latina, casi toda la nuestra, como calidad, cantidad, elegancia, amor, dolor, odio, parte, carta, flores, campo y otros infinitos. Y como de lengua tan conforme a la nuestra, della podemos tomar prestados machos vocablos, como lo hizieron los latinos de la griega. Palabras nueuas serán aquellas que por nuestro arbitrio hizieremos, o vsaremos hechas por otros, como de alloças, alloçado; cosa xarifa, por blanda; mercadante, por mercader; auiar, por encaminar. Mudadas, son palabras dichas bárbaramente. No deuen ser admitidas, ni aun raras vezes: hazense mudando las vsadas, como Orlando por Roldan; Gofrido, por Gofredo (Gottfried en alemán: paz de Dios): o trasponiendo alguna letra, como drento, por dentro; naide, por nadie; mauseolo, por mausoleo; Grabiel, por Gabriel: o alargando la sylaba breue, como trafágo, por tráfago; Eólo, por éolo: o abreuiando la larga, como héroes, por heróes.
Algunas ay que causan y engendran nouedad. como mugir, rugir, balar, zumbir. Rebueluanse los Poetas latinos aprouados y clásicos, para que a su imitación se haga otro tanto. Oid lo que dice Horacio al Poeta:

Podra también hazer nueuos vocablos
con que argentar el ordinario estilo:
podra discreto y muy escasamente,
si se offreciere a caso alguna cosa
oculta de las viejas, refrescarla:
modesta libertad se da que pueda
fingir palabras en su coyuntura
de los rancios Cetegos aun no oidas;
y serán admitidas y aprouadas,
si de la fuente de los Griegos nacen
en nuestro idioma usadas pocas uezes;
porque el Romano dio licencia en esto
a Cecilio, y a Plauto, y se la niega
a Virgilio y a Vario? y si yo puedo
algo inouar, conmigo se escrupula,
auiendo enriquecido Caton, y Ennio
con su lengua el lenguaje de la patria,
y dado nueuos nombres a las cosas.
Licito fue, y sera licito siempre
el forjar, y dezir nueuos vocablos,
con las armas del vso señalados…

Pierio: Agora deueis tratar del numero y sylabas, que para este lugar reseruastes.
Castalio. El numero se considera en tres lugares: en el baile, en el canto y en la oración. Aquí no tratamos sino del numero de la oración. Y porque la oración es en prosa, o en verso, solamente nos toca tratar del numero del verso. Este pues es vna composición medida de palabras. De donde se colige, que hallándose el numero especialmente en las cosas, cuyos tiempos se juzgan con el mouimiento, como en el canto con la medida de las vozes, en las cuerdas con el herir de los dedos, en el bayle con el golpe de los pies: assi en el dezir, cuya pronunciación está sujeta a la medida del mouimiento, con el herir de las sylabas señalamos los interualos de las palabras. Según esto para hazer el verso numeroso conuiene conocer los tiempos de las sylabas; y porque de las sylabas se haze la diction, y cada diction tiene su acento, también es necessario tener noticia de los acentos. Y pues de sylabas y acentos consta el verso, por con-sequencia deuemos tratar del verso, principal ornamento de la Poesia. En la sylaba se estudia la cantidad: porque vnas son breues, y otras largas. La breue consume vn tiempo, y la larga dos. Esta cantidad no pertenece al Poeta vulgar: porque en los versos de qualquier lengua vulgar no se mira la cantidad de las sylabas, como entre los latinos, y Griegos. Pero consideranse los acentos grane y agudo, que con el circunflexo no se tiene cuenta; como en esta palabra. Romano, la sylaba de en medio goza de acento agudo, y la primera y vltima son granes. Y esta es máxima, que vna diction, por larga que sea, no puede tener mas de vn acento agudo.

Pierio. Exemplificadme esso por vuestra vida, para que yo mejor lo entienda.

Castalio. O la diction es monosylaba, o polisylaba. Si es de vna sylaba, el acento que tiene es agudo, como sol, mal, bien, &c. Si es de dos sylabas, la primera es aguda, y la otra graue, como canto, cielo, ramo, &c. Si es de tres, y demás, o tiene la penúltima breue, o larga. Si larga, en ella está el acento agudo, como Castellano, España, &c. Si la penúltima es breue, el acento agudo predomina en la antepenúltima, como cántaro, pacífico, melancólico, precipitándose, &c. Sabido esto, aueis de saber, que la buena medida del verso consiste en poner en sus deuidos lugares el acento predominante. Y para que nos entendamos. Todas las vezes que dixere el acento a solas, entended el agudo, que es el que haze numeroso el verso. Los géneros de versos que vsamos en nuestra lengua, son Italianos, y Castellanos. Digo Italianos, porque su composición la inuantaron los Italianos. Estos vnos son enteros, otros rotos: los enteros o son sueltos, o ligados: los sueltos se llauan assi porque no llenan consonante ninguno: pero ya que van libres del concento, y armonía de los consonantes, deuen ser hechos con mucho artificio, con mucho tropo y figura, muy rodados y elegantes, lo qual suple la falta de la consonancia. Los versos enteros constan de onze sylabas, como:

Quando me paro a contemplar mi estado.

Y aduertid. que este verso heroyco a de tener, quando menos, acento en la sexta sylaba, so pena de no ser numeroso, ni aun verso, como.

O dulze paz, sol claro de mi alma.

Si allí faltara acento, de ninguna manera le juzgarades por verso, como.

O dulze paz, claro sol de mi alma.
Y
Contrario naturalmente de buenos.

Pierio. El primer verso bien veo yo que por falta de acento en la sexta está desbaratado: pero estotro no me dissuena al oído.

Castalio. Ya os aueis oluidado, que cada diction no puede tener mas de vn acento, y esse predomina en la penúltima sylaba, como no sea breue.

Pierio. Digo que no estoi oluidado dessa regla: mas si se deuen consultar las orejas, pareceme que aquel verso corre bien.

Castalio. Sabéis porque no os suena mal? porque esta diction naturalmente, la consideráis vos descuidada en natural, y mente; y assi este verso.

Contrario naturálmente de buenos.

Viene a tener el acento en la sexta: pero poned el acento en la penúltima, como se deue, y no sera verso.

Pierio. Elo entendido, y es assi. Ya conozco que no está numeroso: mas para estarlo, quantos acentos a de lleuar el verso?

Castalio. Tres, en la cuarta, sexta, y octaua, como:

Virgen hermosa, madre dulce, y pía.

Pierio. En esse verso cinco acentos me parece a mi que ay, porque ay en el cinco dictiones, y por fuerça deue de auer en ellas otros tantos acentos.

Costalio. No me descontenta la duda, y yo tengo la culpa de que vos con razón reparéis en esto. El verso tiene sus mensuras, por las quales se esconde: cada mensura comprehende dos sylabas, y en la segunda sylaba de cada mensura se considera el acento. Y aunque le aya en la primera, no queda numeroso el verso, y assi no se haze caso de aquel primer acento, como:

Vírgen cándida diuína María.

Veis aquí vn verso de onze sylabas con quatro acentos (si verso se puede dezir) y totalmente no es numeroso, y es la causa no estar los acentos en sus lugares, que es en la segunda sylaba de cada mensura. Solamente en la diction Maria está el acento bien puesto: pero nunca contamos el acento de la decima sylaba, aunque es legitimo acento, porque forçosamente le a de auer allí. Y en
los demas lugares se varia de modo, que vnas vezes el verso tiene el acento en la quarta y octaua, y es numeroso, como:
Bélla María soberána estrélla.
Otras vezes en la sexta, no mas (no hablo de la decima, por lo que está aduertido) como:
Virgen santa, bellíssima María.

Otras vezes en la segunda, quarta, sexta, octaua, decima, que es todo lo que puede ser, como:

María virgen bella madre esposa.

Quede esto, pues assi asssetado aduirtiendo, que quantos mas acentos tuuiere el verso, es mas numeroso. Y que aunque esto es verdad. conuiene hazerlo ya con dos acentos ya con tres, ya con cinco. Porque la variación engendra gusto, y el cuidado y demasiada afectación, molestia.

Pierio. Ya con esta lection sabré yo hazer vn verso, si la vena me ayuda.

Castalio. Guardeos Dios de hazer vn verso, que hecho vno, os podéis aparejar para cien mil. No e visto facultad mas atractiua, y menos prouechosa. El entendimiento corre tras ella ansiosissimo, y parece que está en su centro quando se ocupa en Poesia, que como el tiene tanto de diuinidad. y
la Poesia es furor diuino, viue en su reyno quando discurre sobre Poéticos sugetos. Y de aquí les viene a los Poetas ser tan pobres; que como el oro, plata, y hierro están en las profundas venas de la tierra, y ellos se transmontan al alto cielo, pierden de vista la penuria necessariamente. Bueluo pues
a mi proposito, y digo que tras vn verso se sigue una copla, que son dos versos: porque copla, viene de copula, que es junta de dos: tras la copla el terceto, quarteto, octauas, cadenas, sonetos, ouillejos, sextinas, madrigales.

Pierio. Buena cantera auais descubierto: ya me compongo de nueuo a oiros.

Castalio. No os de pena, que yo seré breue.

Pierio. Mas pena me da oiros esso: alargaos todo lo que os pareciere justo, que yo oigo con afficion, y desseo ser enseñado.

Castalio. Obedezco. La octaua rima es vna composición ilustre, y graue, propria y apta para la Poesia Épica; llamase Estancia por excelencia; aunque Estancia es nombre general: porque propriamente significa vna copla de cada genero de verso. Digo vna copla extensiuamente en el modo que vulgarmente se entiende, como vna redondilla, vn terceto, vna octaua, vna copla de vna canción. Y assi diremos, que vn canto tiene ochenta, o nouenta estancias, &c. Pero ase de entender que las octauas no se deuen hazer sino en sugeto heroyco, y obra larga, y continuada, principalmente en que aya narración. Aunque el Bembo hizo del Amor vn canto solo de cincuenta estancias, que es lo menos que en este verso se a visto de Poeta docto: La primera comiença:

Ne l´odorato, e lucido Oriente, &c.

Este canto traduxo Boscan en Castellano, y comiença:

En el dorado, y lucido Oriente, &c.

En la primera palabra se engaño, que odorato. no quiere dezir dorado, sino oloroso. Los Poemas heroycos (a que siruen las octauas) vnos los diuiden en Libros, otros en Cantos. Vsanse en los principios de los libros, o cantos ciertos lugares comunes aplicados luego a la action propria que se
lleua entre manos: pero esto es libre, y no obligatorio. La octaua se compone de quatro coplas: las tres guardan el mismo concento, y la quarta diferente, como Ab, ab, ab, cc. Piensan algunos, que cada verso a de cerrar su sentencia, o alomenos cada copla: no ay tal obligación. La común es (aunque la suele auer en cada copla) auerla en cada quarteto, y aun a vezes se viene discurriendo a la tercera copla, y a la quarta, y no pocas vezes a una octaua. Y su resolución hasta tres octauas puede correr la sentencia sin parar. Veis aquí la sentencia acabada en un verso:

Amor lo vence todo, a el nos rindamos.

En vna copla:
Suele el amor cruel en pocas horas
hazer la piedra dura cera blanda.

En dos coplas:

Atento al son de las parleras aues
Damon dexa pacer a su ganado
acá y alla las yeruas mas suaues,
en el diuino canto transportado.

Pierio. No digáis mas: ya lo tengo entendido. Que en resolución puede correr la sentencia hasta tres octauas cumplidas?

Castalio. Digo que si: y que esto lo hallareis en Poetas Épicos famosos.

Pierio. Yo e visto disputar entre modernos Poetas, si es bueno o no, acabado vn verso reseruar el epiteto para el principio del siguiente, o acabado el verso en el epiteto, darle el sustantiuo en el siguiente verso, y concluir, que no es bueno.

Castalio. Bien modernos deuen ser los que esso dizen. Ariosto, Petrarca, Tasso, Bocacio, Alemán, Serafino; y de los nuestros Garci Lasso, Montemayor, Erzilla, Barahona, Camoés, y otros, vsan de ello no pocas vezes, a cuya lection remito los incrédulos; y Bembo, y Minturno dizen, que dessa manera cobra el verso mas grauedad. y va mas encadenado; y dessotra, cada verso de por si, haze la composición humilde.
Que causa hay, para reprouar estos versos?

Quien sufrirá los rayos del ardiente
Canícula?
En el silencio amigo de la Luna
sorda.

Digo que no se pueden reprouar, y principalmente siguiéndose el relatiuo. Que, como:

Su diuina beldad es la leona
fiera, que mis entrañas despedaça.

Solo se deue en esto, y en lo demás considerar, que la medida, y moderación es buena siempre. Después de las octauas el verso mas graue son las cadenas, que vulgarmente llamamos Tercetos. Estos se texen en dos maneras. La vna abc, bcb, adc, al vltimo terceto se le añade vn verso con que
haga concento, como pqpq. Lo mismo que dixe en las octauas del correr de la sentencia, passa aquí. Lo común es reposar el espíritu a cada terceto: pero también se halla que passa al siguiente verso, y aun a tres, quatro, y cinco tercetos. La segunda manera es, como enseña Trissino en su Arte,
cada terceto de por si, como aba, cdc, efe, &c. El ouillejo se acuerda a la mitad del siguiente verso, como:
Agora que el calor menos offende,
y el verde chopo estiende mas la sombra.

Pierio. Mirad que os dexais los sonetos entre renglones.

Castalio. No los oluido: pero reseruados para quando tratemos de la Lyrica, pues pertenecen a ella. De las sextinas, y madrigales hablaremos en la Lyrica, juntamente con los sonetos, que si los puse en este lugar, fue porque se componen de versos enteros Italianos, que es la materia que tenemos puesta en tabla. Alia también diremos de los versos rotos, pues de entrambos se hazen las canciones.
Pierio. Que me dezis de los versos Castellanos?

Castalio. Poco y breuemente por ser cosa tan sabida de los nuestros. Los de arte mayor murieron con nuestro buen Iuan de Mena, y sus camaradas: pero por si vuiere algunos afficionados a la antigüedad, diré con que reglas se componen, que aun los de aquel tiempo anduuieron con báculo en esto. Finziano dize, que consta el metro de arte mayor de doze sylabas, y que quiebra con el acento en tres partes, la vna en quinta sylaba, y la otra en octaua, y la otra en vndecima, como.

Al muy prepotente Don Iuan el segundo.

Yo no se que le mouio a hazer esta particion tan sin fundamento. Para acortar derazones digo lo que se a de obseruar. Este verso consta de doze sylabas, es bipartito, tiene seis sylabas distinctas, y luego otras seis.

Al muy prepotente -Don Iuan el segundo.

Ya sabemos que qualquier genero de versos se esconde por sus mensuras. Pues este tiene seis mensuras, cada vna de dos sylabas, según emos dicho. Midiendo pues el medio verso, es de saber que el acento de la primera mensura predomina en la segunda sylaba, y essotros dos acentos en la primera sylaba de cada mensura. Y lo mismo se a de guardar en el otro medio verso, como:

Cantád músa mía -la más crúda guérra.

Estos son los acentos que en rigor a de llevar: pero bien puede en la segunda, y en la quinta mensura faltar su acento, como:

O dúro accidénte-dolór inhumáno.

Y todos los versos deste genero hechos de otra manera no serán numerosos. Este verso puede también constar de diez sylabas, por acabar los finales de cada medio verso en acento agudo, como.
Guerrero leal caudillo Español.

También puede ser de onze, como:
Cruel es amor si tal cosa sufre.

También puede ser de treze, como:
Amor solo basta a turbar nuestros ánimos.

La textura destos versos la podréis aprender (que bien fácil es) en las trezientas de Iuan de Mena. Los versos Castellanos de arte menor constan de siete sylabas, si acaban en acento agudo: de ocho, si en graue: de nueue, si en esdrújulo, como:

Dulce mal, dulce dolor. 7
Tanta gloria en tantas penas. 8
No te mueuen estas lagrimas? 9

Este verso menor Castellano para ser suaue y numeroso tendrá el acento sobre la primera sylaba de cada mensura, como:

Cláras fuéntes, mánsos ríos.

También estos versos menores tienen sus quebrados, que es la mitad de vn entero, como se ve en aquella compostura de Don Iorge Manrique:

Recuerde el alma dormida,
auiue el seso, y despierte,
contemplando
como se passa la vida,
como se viene la muerte
tan callando.

Destos quebrados se forma también su genero de versos de quatro sylabas, como:

En el prado
de tu oluido
a crecido
mi cuidado.

Y de seis sylabas, como:

Ved que tal y como
tengo el coraçon,
pues la confusión
por remedio tomo.

De suerte que tenemos en la Poesia Castellana versos de quatro sylabas, de seis, de ocho y de doze. Cuando vengamos a la Lyrica (si no me oluido), os diré como se pueden hazer canziones Lyricas de verso Castellano de arte mayor, y menor, aunque cosa nueua nunca vista.

Pierio. Muchas cosas me reseruais para la Lírica. Ya quisiera llegar alla, aunque no con perdida destotro.

El Sr. Cerdá y Rico publicó el siglo pasado una reimpresión de las Tablas poéticas de Cascales, con muchas adiciones. He aquí el título de esta edición:
Tablas Poéticas del Licd. Francisco Cascales. Añádese en esta II impresión: Epístola Q. Horatii Flacci de Arte Poetica in methodum redacta, versibus horatianis stantibus, ex diversis tamen locis ad diversa loca translatis. Item: Novae in Grammaticam Observationes. Item: Discurso de la ciudad de Cartagena. Con licencia. En Madrid. por D. Antonio de Sancha. Año de MDCCLXXIX. -8.° XXIV + 360 págs.
1618.

423. Cartilla maestra, con la qval, pvede el discípulo de si mismo ser maestro. Primera Parte Hecha por Miguel Sebastian Presbytero. Consagrada al Archangel San Migvel Príncipe Custodio. (Un grab. en mad. de San Miguel.) Con Licencia. En çaragoça, por Iuan de Larumbe, Año de 1618.
8.° -12 hs. sin foliar. – Sign. A-C de 4hs. -Port. – A la vuelta:

PRIMERA Y SEGUNDA TABLA.

A, e, i, o, u

v va, ve, ve, vo, vu
b ba, etc.
p pa, etc.
h ha, etc.
f fa, etc.
ph pha, etc.
m ma, etc.

A, e, i, o, u
d, t, th
d da, de, etc.
t ta, te, etc.
th tha, the, etc.

A, e, i, o, u
y ya, ye, yi, yo, yu
i ia, ie, ii, io, iu
j ja, je, ji, jo, ju
x xa, xe, XI, xo, xu
g ga, go, gu
g ge, ge (gu, gue, gui)
c ca, co, cu
c ce, ci
ch cha, che, chi, cho, chu

A, e, i, o, u
ç ça, çe, çi, ço, çu
z za, ze, zi, zo, zu
n na, ne, etc.
ñ ña, ñe, etc.

A, e, i, o, u
l, s, r, rh, rr, g, q
rh rha, rhe, rhi, rho, rhu
rr rra, rre, rri, rro, rru
g ga, gue, gui, go, gu
g gua, gue, gui, guo, guu
q qua, que, qui, quo, quu

TABILA TERCERA.

a, e, i, o, u.

vra, vre, vri, vro, vvu.
pra, fra, phra, dra, dhra, gra, cra, chra, vla, bla, pla, fla, phla, gla, cla, chla, etc.

CUARTA y QVINTA TABLA.

a, e, i, o, u.

u au, eu, iu, ou.
b ab, eb, ib, ob, ub.
p ap, ep, ip, op, up.
h ah, eh, ih, oh, uh.
d ad, ed, id, od. ud.

(Sigue la misma combinación de las vocales con las letras t, x, g, c, y, n, m, l, s, r,

TABLA SEXTA.

va, van, vans.
ve, etc.
vra, vran, vrans,
vre, etc.
bra, bran, brans.
bre, etc.
ca, cal, calx.
va, van, vant, vants.
ve, etc.
vra, vran, vrants.
vra, etc.
po, pon, pont, ponts.
mo, mon, mons.
ple, pleb, plebs.
la, lan, lans.
cla, clan, clans.
fra, fran, frans,
fa, fan, fans.

TABLA SÉPTIMA.

Constitúyenla los cuatro alfabetos de letras mayúsculas, minúsculas, redondillas y de carácter latino, las letras del alfabeto castellano son, según Miguel Sebastián, las siguientes: a, b, c, d, e, f, g, h, i, k. l, m, n, o, p, q, r, ss, t, v, x, y, z.)

TABLA OCTAVA.

ae, ae, e musae, musae, muse.
oe, oe, e coelum, coelum, celum.
au, aus lau, laus, frau, fraus.
eu, feu, deu, leu, threu
iu diu
ai ai, hai, vai, vais, dais
ay ay, hay
ei lei, pei, rei, reis, dreis
ey rey, grey
en den, tren
oi oi, hoi, doi, voi
oy oy, doy, stoy

TABLA NONA.

bdal-lo la-bda
bdel-lo a-bde-la
bdel-la ab-de-ra
bdel-li-um a-bdes
bdol-los a-bdi-a
bdo-lo-chon a-bdi-ra.
bdyl-lo chy-bdis
cme -le -thra ne -o -como -tos
cna -chos a-cna-ptos
chno -os c-pi-chno-o
chnan -ma
gna -pto a -gna -phos
gno -ma a -gno -mon
mnas -Mnasylus da -mnas
mnos -Mnesthens hy -mnos
mni o -mni -no
ctan ab -la -ctan -do
cte -si -phon do -cte
puen -ma hy -po -puen -ma
pto -le -mae -us ne -o -pto -lae -mus

TABLA DÉCIMA.

a ar ars.
pa par part parts.
pra prat prats.
po por port ports.
po por porc porcs.
mo mon mont monts,
mo mor mort morts.
pa pla plan plans.
pla plan plant plants.
ple plen plent plents.
fo fon font fonts.
so sor sort sorts.
se ser serp serps.
ple pleb plebs.
sclo sclop sclops.
cro crob crobs.
scro scrob scrobs.
pta ptan.
sco scom scon.
psa psal psam.
squa squam.
a ar art arts
pa par pars
a at arx
po por pors
fo for fors
v vl vls
v vrb vrts
vi vib vibs
spa spar
spe sper
o or ors
o or ort orts
so sor sors
fra frau fraus
la lau laus
cla clau claus
clo clop clops
pto ptos ptas
sco scor
spo spor
squi squil

La segunda parte contiene el Padre nuestro, el Credo, la Salve, la Confesión; en una página con el texto cortado en sílabas y en la otra sin silabear. Concluye con el ayudar a Misa, en igual forma.

Esta fué la tercera edición que apareció de esta Cartilla, habiéndose impreso la primera también en 8.°, año de 1588.

El Maestro Miguel Sebastián y Nadal nació en Galve (provincia de Teruel) el año 1552, y desde 1587 hasta 1618 fué Rector o Párroco de su pueblo citado. Trasladado a Zaragoza murió de Catedrático de su Universidad literaria el año 1624. Publicó varias obras (además de ésta y la siguiente), entre ellas una en alabanza de Fray Luis de Aliaga, y otro libro de Constructio Grammatica, Zaragoza, por Juan de Larumbe, 1614, en 8.°

1619.

424. Orthologia por Miguel Sebastian, presbítero aragonés. (Véase este año en la tercera parte de este segundo libro de la presente Biblioteca.)

1623.

425. Pronvnciaciones generales de lengvas, ortografía, escvela de Leer, Escriuir, y Contar, y Sinificacion de Letras en la Mano, A Don Alonso Fernandez de Cordoua, y Figueroa. Marques de Priego, y de Montaluan; Señor de la Casa de Aguilar y Villas de Castroelrio y Villafranca. Año (escudo) 1623. ( Con licencia. En Montilla por Iuan Bautista de Morales su Autor. En la Calle de la Imprenta, y se vende en ella. (Al fin:) Impresso en Montilla, por Iuan Batista de Morales su Avtor. En la Calle de la Imprenta. Año de MDCXXIII. (A la vuelta de este colofón el escudo del impresor, que ocupa toda la página: un león rapante con las uñas en las dos puntas de un compás, al pie las iniciales I. B. y en la orla esta leyenda: Ut semper servetur prestantioris est virtutis.)
8.° -62 págs. dobs. + 4 de principios. Port. -Tasa, a 4 mars. pliego: Madrid. 5 Setiembre 1623. -Lic: Madrid. 20 Agosto 1620, -Aprob. de Martín de Moya, S. J.: Madrid. 16 Agosto 1620 (por el Consejo). -Id. de Diego Tello, S. J.: Córdoba, 5 Junio 1618 (por el Ordinario). -Lic. del Ordinario: Córdoba, 13 Junio 1628; D. Juan Ramírez de Contreras. – Ded. a D. Alonso: Si la cigüeña paga la possada con el fruto de sus entrañas, no auiéndole dado en ella más del sitio para su nido: con cuanta más razón yo que reciuo de V. E. sitio, nido, sustento, commodidad y oficios tengo obligación a mayor reconocimiento. En su lugar ofrezco a V. E. este breve tratado de leer, escribir y contar… Iuan Bautista de Morales. -Fe de erratas, suscrita por el Ldo. Murcia de la Llana.

Al lector: Por auer visto el grande fruto que en pocos días de enseñanza se conocía en los dicipulosque mi hermano Christoual Baptista de Morales enseñó, y auer hallado entre sus papeles el Arte que guardaua, y parecerme que no es justo, ya que él murió tan moço, dejar de procurar salga a luz,
para que algunos de su profesión se aprouechen, aprouechando a sus dicipulos, y porque no fue conocido ni tuuo el nombre que otros maestros han tenido, será justo yo lo dé a conocer: enseñóse en Montilla (lugar principal del marquesado de Priego, en el obispado de Cordoua) en las escuelas de la Compañía de Iesvs. Fue dicipulo del hermano Iuanes de Jáuregui, aprendió todas formas de letras, y su maestro confesó le fue igual en el redondo y escolástico, con escriuirlo él también: quísolo mucho, por conocer en él partes que prometían seria grande maestro.

Mostrolo en que auiendolo mudado a la ciudad de Cádiz, para que en las Escuelas de la Compañía de Iesvs dello enseñase, procuró llenarlo a ella como para que supliesse la falta que su muerte auia de causar, pues fue dentro de vn mes de como llegó. Quedó mi hermano en su lugar enseñando los dicipulos que dexó. Que para exajeracion de la satisfacion que del se tuvo, digo que en este tiempo no tenía catorce años y era seglar: que en fiar los Padres de la Compañía de Iesvs esta escuela del se conoce su suficiencia.

Estuvo en ella algunos días. Después siendo de veinte años tuvo escuela en Sevilla en los Talabarteros. Su poca salud fue causa de que se recogiese a su casa y patria. Tuvieron noticia en Aguilar dello, y lo obligaron con muchas ventajas y buen partido a que allí enseñase, y fue donde yo le conocí con escuela.
Asistía con mucho cuidado tres oras por la mañana y tres por la tarde, y para poder solo acudir a más de cien dicipulos, guardaba esta orden:
Tenía muy buen papel y buenas plumas, puestas para cortar en la horquilla que se les hace primero, y pendientes a el aire, porque pierden la humedad, de quien las comprauan los dicipulos con mucha commodidad.
Teníalos instruidos que al principio de las tres oras todos estuviessen en la escuela, y puestos en pie en dos hileras, más cerca de si los que de letra más pequeña escribían, se exercitauan en leer en el ínterin que les cortaua las plumas, y luego comenzaban a escrebir.
Sacauan de muestras de su letra, que para este efeto y ornato de la Escuela tenía más de ciento colgadas y guarnecidas, de todas formas y reglas; sin que ninguno supiese de qual auia de sacar, y asi no las sabian de memoria y llebauan más cuidado.

A los principiantes de escribir los declaraua estas Reglas con la prática y teórica.
De un trozo o pierna en esta forma i l j y de la c o en su forma o vuelta se forman todas las letras. Su principio es por lo alto de la parte izquierda,
ecetola e, que se empieza por el rasguillo que tiene a la parte de adentro de el ojo.
Todas las letras siguientes se hacen de una vez a, b, c, e, g, h, i, j, l, m, n, o, q, r, s, ll, y, z.
Las siguientes de dos d, f, t, x, p.
La x, el segundo palo se empieza desde abajo en esta forma x, porque si se empieza arriba, al juntarse se hace un borroncito en la junta, principalmente en letra gruesa.
Después les daua muestras de A b c con muchas mm que ponían debajo del papel blanco, y transflorando formauan la misma letra.

Y si alguno auia tan rudo, que no bastaua esto para tomar forma, con el plomo le formaua las letras, para que él con la pluma las licuase; que era gran trabajo: y si los estarcidos de el P. Pedro Flores, de la Compañía de Iesvs que en Madrid se imprimen, obra tan ingeniosa, provechosa y única, hubieran llegado entonces a esta tierra, le escusara este trabajo, y el de transflorar sus muestras y hacerlas, y procurarles buen papel, pues todo está junto y por estremo bueno en los dichos estarcidos.
Tenía cuatro muchachos que le auisauan de los que faltauan y que corregían a todos los demás las plumas por las muestras de mentiras, enmiendas, borrones y renglones mal acabados: de que les pagaban los que en esto se descuidauan cierta pena de pliegos escritos, con que estos se enmendauan, y ellos lleuauan el premio de su trabajo.
Corregíales a todos las planas más enmendando letras que rasgueando, aunque en esto se estremó.

Todos los que escribían ponían fecha por números de día y año, con que sin trabajo las conocían, para después cuando les enseñaba a contar, sin que rehusase enseñar ninguna regla del arte menor del Aritmética, enseñando algunas muy curiosas, y un modo de numerar y nombrar muchos números, que él y algunas dellas van al fin deste tratado; y las mas dellas hasta agora no las he visto impresas.

Y aunque en el escriuir guardauan tanta puntualidad. no se descuidaua en el leer, teniendo en su enseñanza modo singular, y que solo en él lo he visto.

Tenía los niños de leer diuididos de los de escribir, aunque todos a su vista. Y después de auer cortado plumas a los de escribir, que ya estaban sosegados; daua lección a los de leer, empeçando por los que decoraban, hasta los de A,b, c.

A los que de memoria sabían el A,b, c, y no conocían las letras les hacía unos abecéeslas letras escritas salteadas, y assi en poco tiempo las conocían. Y este tiempo que gastauan en conocer las letras no lo perdían, porque en acabando de darles lecion, vno de los de escriuir (que para este efeto había muchos enseñados) ya, aquella ora tenía su plana escrita.

Tomaua en las manos las pronunciaciones que adelante van puestas, que de su letra muy clara tenía escritas, solas sin la ortografía y decía las de unas letras por la mañana, y de otras por la tarde en voz alta, respondiendo los demás como cuando se dice la tabla de cuenta, nombrando las letras de cada pronunciación de por si como quien va deletreando, y diciendo la pronunciación, que dellas se formaua junta: de manera que en toda la semana les daba vuelta, y el sábado en la tarde las repetían todos, asi los de leer como los de escribir, haciendo egercicio entre todos, donde se conocía y enmendaba la falta de la pronunciación en quien la tenía. En esto y en la declaración de la Dotrína que cada día dezian, gastaua estas tardes, y en su lugar les daua de asueto el Iueues en la tarde, sino auia día de Fiesta entre semana.

Eran de mucho prouecho estas pronunciaciones, que muchos niños sin saber conocer letra, las sabían de coro, y deletreaban cualquier nombre: y cuando las conocían, en muy pocos días leían decorando, y pronunciaban el latín como si lo vbieran estudiado.

La ortografía y las abreuiaturas se las enseñaua como iban escribiendo que desto también tenían cuidado los corregidores de las planas. Y sacaua dicipulos bien enseñados en vn año y menos para el estudio y officios de Escribanos. Y cuando alla estañan, se les conocía muy bien el buen fundamento que tenían, pues con muchas cosas se hallauan adelante, de lo que se entendía que sauian.

Fol. 5. Modo de enseñar a leer y escribir juntamente. -A personas de entendimiento enseñaua a leer y escribir juntamente en breue tiempo en esta forma. Mostrauales las cinco letras vocales, y conocidas, y sabidas nombrar, y hazer, formaua dellas dicciones, y partes, y nombres enteros, como, ai, oi, ea, uvo, auió, auia, &c. las quales deletreauan y pronunciauan de coro en breue espacio. Añadióles la m y la r, pronunciando las simples sin las ee de que se componen. La m cerrando los labios, y la r poniendo la lengua en el paladar alto cerca de los dientes, sonando el aliento como naturalmente suena, y dellas con las vocales solas escreuia dicciones, como Maria, Roma, mar, morir, y otras, y sabidas estas iba añidiendomas letras conforme hallaua la disposición y abilidaden el discípulo hasta acabar las letras del A, b, c, ordinarias, y maiusculas, en la misma forma pronunciándolas simplemente, de manera que cuando las acababan de conocer las sabían leer de coro, porque pronunciándolas asi como todas las letras hacen su pronunciación, y rompiéndola en
la vocal que se le sigue habla, va entendiendo el dicipulo, y gustando de lo que lee, y si las vocales están antes assi, al, an, ar, con pronunciallas se leen, y juntamente las escribían, y como era transflorando las suyas tomauan buena forma, y dábales lecion en las tablas de pronunciaciones sin deletreallas, sino diciendo la pronunciación de coro. Y uvo algunos que en quince días, y menos, sabían escribir lo que querían, y leer lo que escribían.

Fue bien recibido este modo y enseñança, principalmente el de las pronunciaciones, pues con vna lecion que en voz se daua dellas daua ciento, y de manera que aunque no respondiessen y estuviessen diuertídos en otra cosa les aprouechaua…

Fols. 7 vto. y 8. de la difinicion de la Ortografía y letras del A, b, c. -… La (definición) de la Ortografía es; que es vna recta pronunciación de las letras de el A, b, c, y ciencia de saber bien leer, y escribir; y porque lo vno y lo otro nace de saber bien pronunciar, y vsar de ellas de cada vna por
su orden se dirá su pronunciación y efecto.
Dexando las opiniones de quantas sean las letras de el A, b, c, y quien sus inventores, sino siguiendo el vso ordinario de ellas; son veinte y dos. A, b, c, d, e, f, g, h, i, l, m, n, o, p, q, r, s, t, v, x, y, z, y una figura que se les añade desta forma -que llamamos tilde, de las quales, las cinco son vocales, que son, a, e, i, o, u, y las demás son consonantes, y destas vnas son mudas, y otras semivocales; las mudas son, b, c, d, g, p, q, t y las semivocales son f, j, l, m, u, r, s, x, z, casi todas estas se hazen liquidas, como la u, se haze quando ni hiere ni es herida, como después de la q, g, s. La y, se puede contar entre las vocales, pues por si sola se pronuncia: y la h no es letra en latín, sino aspiración que sirue de engrosar la vocal que se le allega, de las quales la i, y la u, se suelen hazer consonantes, la
i, con a, o, u, y la v, con todas cinco, de la l se compone ll y de la n, la ñ.

Fols. 9 vto. y 10. De la C y sus pronunciaciones. -La C es letra consonante de las mudas, su pronunciación acaba en e, ce, hiriendo a las demás vocales tiene diferente sonido, sino es que tiene debaxo vna virulillao coma, en esta forma ç, que entonces siempre tiene vno que es el mesmo de la z, algo mas recio muy allegada la lengua a los dientes, como ca, co, ce, ci, que con la e, ni con la i, no tiene cedilla porque si con la a, o, u, no se pone cedilla, no se pronunciara tan rezio, como donde la tiene, sino mas blandamente assi, ca-co-cu, como se vera en estas diciones Cara -col -Corona -cuchara. La diferencia que hay del vso della a la y, es que los nombres que con fuerça se pronuncian a de ser ç, y los que algo flojamente z, como en estos nombres se ve çamora, cerda, cicilia, çoçobra, çuñiga, y con la z, zaqueo, zebra, hazienda, zorra, azul. Tiene la c otra pronunciación prestada, la
qual es quando se le sigue h, y luego vocal como cha, che, chi, cho, chu…

Fols. 13 vto. y 14. De la G y sus pronunciaciones y diferencia en ellas de la J y la X.
-La G es letra muda, su pronunciación acaba en e, ge, tiene dos oficios, vno proprio como suena en a, o, u, ga, go, gu, otro prestado como en e, i, ge, gi, que para que con la e, i, haga la pronunciación que con la, a, o, u, se a de poner vna u en medio diciendo gue, gui, como gueuara, Aguilar, que si se les quita la u, dirá geuara, Agilar, en vssar de esta letra con la e, i, ai mucho error en Castellano, porque muchas vezes por escribir g, escriben j, o x, como en Gente, Iente, Xente, que como ge, je, xe, pronuncian g, causa duda a el que no esta muy cierto en ello, y aunque e procurado ver alguna raçon que lo declare, en los autores que hasta agora e visto, no la e hallado, y assi en esto como en lo demás debaxo de qualquiera corrección digo: que escribiéndose una dicción que diga ge, o gi, sino se con qual de estas letras g, j, x, la escriba, mudare la pronunciación, en ye, o en se, y pronunciare el nombre o veruo, o lo que fuere con ellas, y si sonare bien con ye (que siempre serán nombres propios), sera j, y si con se, sera x, y si con ninguna sera g, como en tixeras, con se, suena bien tiseras, luego sera x, porque con y, digera tiyeras, que suena mal. En Iesvs, Ieremias, Iervsalen, si decimos yesus, yeremias, yerusalen, suena bien; luego es j, y no x, pues con se pronunciara sesus, seremias, serusalen, que suena mal y no significa lo que se quiere decir…

Fols. 15 y vto. De la H y sus pronunciaciones.
-La H, como esta dicho en latín, no es letra, sino una aspiración, o huelgo, que da fuerça a la vocal, a quien se llega, mas en Castellano si lo es, como se ve en estos bocablos, huir, herir, hasta, &c. demuéstranos también que la u y la i quando se le siguen son vocales, y no consonantes que de no precederlas la h, donde es necessaria, mudaran totalmente, el ser vocales en consonantes y el nombre su significación, como vihuela, huerto, huebo, que sin la h diría viuela, verto, vebo, y Hieronimus con ella tiene cinco silabas y sino vbiera h, y la i hiriera la e, siendo consonante fueran
quatro, juntas ph, es f…

Fol. 16. De la i, y de la j, y sus pronunciaciones.
-La i vocal se pronuncia en el gallillo, mas afuera que la c, la j es consonante hiere a la vocal, que se junta, y se pronuncia ja. je. ji. jo. ju. como Iarro, Iesas, Iorge, Iusticia, Iusto, aunque con la e
(fuera de nombres proprios) la g, es mas ordinaria como se a dicho…

Fol. 24. De la X y sus pronunciaciones.
-La X es letra semi vocal, tiene la fuerça de dos consonantes que son c y s, como se ve grex, apex; que lo mesmo se pronuncia grecs, apecs, y en Castellano explicar, ecsplicar aunque como en la S queda dicho, es afección y se podrá quitar la c. Quando en Castellano hiere a las vocales, aunque
algunos no les siente bien tiene la pronunciación que la j, ge, gi…

Fols. 25 vto. y 26. De los diftongoslatinos y castellanos y su difinicion.
-Diftongo es una junta de dos vocales, que no hacen mas de una silaba… El Castellano tiene muchas mas (que el Latin), como se ve en estos nombres ea aleación, ae trae, au gaula, ao tao, ey rey, ia feria, ie bien, io vió, oi boi, ue suena, iu triunfo, ui fuimos, y otros muchos que en la medida de los versos castellanos se hallan a cada passo, en que también hay tres diftongos de tres silabas, que son iai despreciais, iei sentencieis, uei buei.

Fols, 28 vto. y 29. Letras por la mano para hablar y entenderse, principalmente con mudos y sordos. -Por ser cosa curiosa y aun forçossael hablarse y entenderse por las letras de la mano entre los presentes, como entre ausentes por escrito; me pareció seria bien fuessen en este tratado de letras y pronunciaciones de A. B. C. Que si en algún tiempo han sido dignas de estimación es en este, por el grado en que las ha levantado Manuel Ramirez de Carrion, maestro de príncipes, milagro de las gentes en estos tiempos, Pues en ellos ni en los pasados se ha conocido quien con arte tan suave, y breve reforme los defectos de naturaleza en parte tan principal y cosa tan esencial como es hablar; pues con ella enseña scribir, leer, entender y hablar los mudos, con tan verdadera y propia pronunciación, como si hubieran estudiado y aprendido muchas lenguas. Barón dignissimo (de mas de lo que por su virtud, nobleza, afauilidad. buena intención y otras muchas buenas partes merece) que por esta solo, las historias lo eternizen, y que haya nuevos Apelex, Timantes y Lisipos que en tablas, bronce y marmor por todo el mundo hagan conocida su persona; a quien se debe el modo breve de enseñar a leer que va al principio deste libro.

Siguen: Reglas breves de Arismethica, del conocimiento de los números, y de su valor. – Colofón. -Escudo del impresor.

1636.

426. Reglas ortológicas por Carlos Mulerio. -De accentu. (Véase el número 136.)

1638.

427. Pronunciación del Castellano por Lorenzo Franciosini. (Véase el número 137.)

El primer cap. de la Gramática trata de la Manera di leggere, e di pronunziare in Castigliano, ed in Toscano, ciascuna lettera dell´ A, B, C.

… Vsano alcuni Spagnuoli troppo curiosi, a queste sillabe ce, ci, aggiugner la s cosi merescer…. la qual aggiunta e totalmente superflua… escribiéndose neglio senza s…
… Stando la zeta con alguna di queste tre vocali a, o, u, cosi za, zo, zu, non fara in lettura, ne ni pronunzia, diferente de ça, ço, çu…

… L i consonante, che e quando e auanti a qualque vocale, de Castigliani si chiame sciota, e tronandosi cosi ja, je, ji, jo, ju, io pronunzia con gorgiaFiorentina scia, sce, sci, scio, sciú…

… La x con alcuna delle vocali cosi xa, xe, XI, xo, xu, si pronunciera, e si leggera, come a noi scia, sce, sci, scio, sciù, di manera que nella pronuncia fara lo stesso che de fusse l´ j sciota…

… Seguitando doppo la x alcuna consonante, cosi, exprimir… si leggerá, e si pronunziera formalmente come in Latino, o come in Italiano…

1651.

428. Tratado de la Prosodia ó Acentos, por el P. Juan Villar, de la Compañía de Jesús,

Páginas 99-119 de su Arte de la lengua española. (Véase el número 139.)

Cap. I. De la necesidad de los acentos. -Ofende a los profesores de qualquiera arte, el que se la repite, o vuelve a escribir, después de ella, por otros debidamente tratada: pero no los ofende, sino oficiosamente los obliga, el que quanto a aquel mesmo arte, o parte suya escribe, lo que como nuevo, deba ser añadido, o como menos ajustado a la razón, parezca aver de ser reformado (como en el nuevo método de escribir, reduciendo cada materia a un solo libro, largamente lo tratamos) y porque lua Rengifo en arte poética trata suficiente y acertadamente esta quarta parte de nuestra Gramática Española, que es la prosodia de nuestras vozes, apuntaremos quanto a ella solamente, toque el no le parezca aver tratado o como menos probable parezca deverse corregir.

Es necesario el conocimiento de los acentos de nuestras diciones: lo primero para huir los barvarismos, que trocándoselos en ellas, se pueden cometer como si por dezir sermóndixessemos sermon. Lo segundo, porque sola la mudança de los acentos muda unas partes de la oración en otras distintas en especie, como si por dezir ésto, ésta que pronunciado con el acento en la primera es pronombre: la pronunciásemos con el acento en la ultima, y lo hiziessemos verbo.
Y también muda unos tiempos en otros tiempos: como se ve en amé de el pretérito perfecto de indicativo y ama del presente subjuntivo.
Lo tercero, para la distinción de los versos, pues de el verso agudo se distingue el ordinario, o común, en que aquel acaba en silaba larga, como quando dezimos La ferviente caridad, y este de las dos ultimas silabas suyas la primera es larga, y breve la segunda como estas que me dictó rimas sonoras, y de ambos se distingue el verso esdrújulo en acabar en dos silabas breves, a quien antecedió una larga, como Espíritu profético, el gran Baptista tuvo y vida angélica, por lo qual dize en su capitulo 13 Ioan Rengifo, es lo mesmo verso esdrújulo que corriente por la velocidad conque la lengua corre sus dos ultimas silabas, porque son ambas breves.

Lo quarto, porque un mesmo verso, que sea constante y cabal en la medida, que de sus silabas pide tal genero, se vicia, y deshaze con sola la mudança de un acento, como se vera en el verso de el Polifemo citado, si a el verbo dictó, que tiene acento en la ultima se le diesse en la primera, diziendo: Estas que me dictorimas sonoras: lo qual aun es mas evidente, quando la sylaba, que troco el acento, es ultima de todo el verso, como si en este verso constante y ajustado, divino ser eternamente os ame: se dixesse divino ser, eternamente os amé.

Y es la razón porque no solo hizo esta mudança, que el verso passasse de común ordinario, a verso agudo sino también por que le aumentó la cantidad. haciendo que le sobre, la que se gasta en la prolacion de una silaba. Pues por el mesmo caso que este genero de verso heroyco pida, que (si es ordinario) su ultima sea breve, el que la alargo, le dio el tiempo de la pronunciación de una sylaba, mas de lo que pedia; y por eso todo verso agudo de qualquiera genero que sea, tiene una sylaba menos, que el ordinario (como lo enseña la esperiencia) porque de esta manera se compensa, la que le añadió el acento de la ultima: y por esso llaman también claudicante a el verso agudo, como se ve en el siguiente:

Vuestra oración efícaç
Ignacio, de Dios alcança:
Que haga con la esperança
Vn desesperado Paç,

De donde se infiere que en nuestra lengua Española es una mesma, y sola question, en la que se pregunta qual sea silaba larga y qual breve, y en la que se pregunta: qual tenga el acento agudo o predominante, como lo afirma el mesmo arte poético, cap. 7. Ay empero contra esto, una obieccion
digna de reparo; y es que este es verso cabal y constante: Traxeron tales penas gustos tales, y con todo esso, si la dicion primera se pone en ultimo lugar de todo el verso, se deshará y convertirá en prosa, diziendo. Tales penas gustos tales traxevon, siendo asi que en esta forma ni se le mudó el acento en ninguna de sus voces, ni se les aumentó, ni perdió ninguna de sus silabas. Luego sale en
buena consequencia, que demás de el acento y cantidad numérica de las silabas de la Poesía española, se debe considerar en ellas aquella (como si dixessemos) continua; que la lengua latina considera en sus silabas largas o breves, sin atender a si son o no las que tienen acento agudo.

Respóndese; que aunque este verso no paso de mayor a menor, ni de menor a mayor cantidad. por aver mudado el lugar de la palabra traxevon pero si paso de ser verso, cuyos pies todos constaban de cesuras, pues se median de este modo: Traxe ron ta les pe nas gus tos ta les, a ser otro modo de verso, cuyos pies admiten ninguna cesura, pues en todos cada pie es una dicion entera, o lo summo la ultima se parte en un pie y una cesura diziendo: Tales penas gustos tales traxeron. Y es esta falta tan grande (principalmente en versos heroycos) que vasta para de todo punto destruirlos, como en este verso se a visto.

Cap. II. De el acento, y sus diferencias. -Acento es lo mesmo que tono, conque las voces se deben pronunciar con tal depresión, o elebacion suya qual (según el uso de los doctos) les compete… en nuestra lengua solamente se usan el agudo y el grave.

Y porque el que se da a la silaba larga es el agudo, y esta es una sola en cada dicion, quanto quiera que en ella se encierran muchas silabas, de ay es que señalada en ella con el Acento agudo, se dan por graves las demás sin otra señal alguna, como se ve en esta voz caballero; assi el mesmo Iuan Rengifo en su cap. 7. Mas porque el solamente dio la señal con que avernos de conocer las silabas largas, y las breves, se deben acentuar (o su mayor parte) de la prosodia consiste, supliremos esta falta con las siguientes reglas.

Cap. III. De el acierto (sic, por acento) de nuestros nombres, pronombres y participios.
Cap. IV. De el acento de nuestros nombres acabados en consonantes.
Cap. V. De el acento de nuestros verbos.
Cap. VI. De el acento de la preposición, adverbio, interjecion y conjunción.
Cap. VII. De el acento de las diciones encliticas. -… quando nuestros versos acaban en sylaba enclytica, no son los que llamamos agudos o claudicantes. …

1663.

429. Ioannis Caramvelis Primvs Calamvs ob ocvlos ponens Metametricam, qvae variis Currentium, Recurrentium, Adscendentium, Descendentium, nec-non Circumvolantium Versuum Ductibus, avt aeri incisos, avt bvxo insculptos, avt plvmbo infvsos, mvltiformes labyrinthios exornat. (Esc. del imp.) Romae, Fabius Falconius excudebat Anno MDCLXIII. Superiorum Consensu.

Fol. -10 hs. prels. + 1 grabada + 40 págs. + 24 hs. grabadas en cobre + 250 págs. + 60 + 148 + 58 + 72 + 128 + 28 págs. (por errata numeradas las últimas 129, 130 y 131). – Signs. + (de 4 hs.), + (de 6), S.SSSS (de 4 hs. menos la últ. de 6) (siguen las láminas sin signs.), A-Z, Aa- Hh (de 4hs. menos la últ. de 5), A- H (de 4 hs. la tercera de la últ. blanca y la cuarta la portada de la segunda parte de la obra), A-T (de 4 hs. menos la últ. de 2), A-G (de 4 hs. menos la últ. de 6, blanca la últ.), A-I (de 4 hs.), A-Q (de 4 hs.), A-C (de 4 hs.), R (de 2).
Port. -Esc. del Marqués de Castelfuerte. – Dedicatoria del autor a este Sr. D. Sebastián López Yerro de Castro, caballero de Calatrava y Presidente del Consejo de Nápoles, fechada: Santangeliú Idibus Februariis MDCLXII. -Amicorvm adversvs avthorem affectvs (a dos columnas). -Sigue el texto, también a dos columnas.

El autor antepone a su libro un extracto de gramática castellana, escrito en esta lengua y en la italiana, del cual conviene dar cuenta. Comienza: El Arte perfecciona a la naturaleza (Angel mío) y asi lo que sabes sin arte es menester fundarlo bien, para proseguir a delante. Dos facultades son las que ya sabes, y esas mismas las que quiero perficionar esta semana, para que conocida la Ortographia, y Grammatica de la lengua Española, fácilmente puedas apprender la latina.

Ortographia, Las Letras de que usamos son estas. A, B, C, D, E, F, G, H, I, J, K, L, M, N, O, P, Q, R, S, T, V, W, X, Y, Z. Sus nombres: A, Be, Ce, De, E, Efe, Ge, Hache, I vocal, I Jota, Ka, Ele, Eme, Ene, O, Pe, Quu, Ere, Te, V, W, Equis, Y, Zeda.

Entre estas son vocales, A, E, I, O, U, o con otro orden IEOVA, que según los Hebreos es nombre ineffablede Dios. La K, y la W, no entran en dicción Española: pero tienen dellas necessidad, para explicar algunos nombres proprios Alemanes, los que escriben historias. El y, es character superfluo, y muchos no le admiten en nuestro Abecedario; otros vsan del, y le ponen ya por vocal, y ya por consonante.
Las consonantes se dividen en semivocales y mudas. Los nombres destas empiezan por vocal, y los de aquellas no. Son pues mudas A, C, D, G, K, P, Qu, T, y semivocales F, L, M, N, R, S, pero las liquidas, son L y R.
Es menester que la pluma se ajuste con la lengua quanto fuere possible, y no es malo tener quenta con la deriuation de los vocablos.
De lo dicho consta como se ha de definir la Ortographia. Decimos que es Arte de Escribir o Modo de escribir bien.
Grammatica. El Arte de hablar, o el Modo de hablar bien, assi se llama: y para conseguir su fin nos enseña que las partes de la Oración son ocho: Nombre, Pronombre, Verbo, Participio, Preposición, Adverbio, Interjección y Conjunción.
El Nombre es el que haze, o padesce:
El Verbo denota la misma acción…

Cada lengua tiene diuerso numero de Coniugaciones; la Española tiene tres, la latina, y la Italiana quatro, la Hebrea ocho. Tiene dos uoces, Actiua y Passiua, tres partes Imperfecta, Perfecta y Indiferente, quatro modos Indicatiuo, Imperatiuo, subiuntiuo o Optatiuo y Infinitiuo…

Siguen varias reglas de Sintaxis.

De la misma manera que en el libro hay estas nociones relativas a la ortografía, analogía y sintaxis del castellano, hállanse en el confuso tropel con que el autor expone la materia de su obra, al latín dedicada principalmente, multitud de observaciones sobre la cantidad y el acento de muchas voces
de nuestro idioma y sobre la métrica castellana, ejemplificando con muchas poesías los principios que propone, y agrupando millares de vocablos dignos de estudio para el Diccionario castellano de la rima. (Páginas 96-110 de la segunda foliación arábiga y 125-127 de la penúltima foliación.)

Segunda edición. Ioannis Caramuelis Primus Calamus Tomus Primus ob oculos exhibens Rhytmicam quae Hispanicos, Italicos, Galicos, Germanicos, &. versus metitur, eosdemque concentu exornans, viam aperit, ut Orientales possint Populi (Hebraci, Arabes, Turcici, Persici, Iudici, Sinenses, Iaponici, &.) conformare aut etiam reformare proprios Números.
Edictio secunda. Duplo auctior. Diversas iisque necessariis Iudicibus locupletata. Campaniae, ex officina Episcopali 1668. Superiorum permissu.
Fol. -6 hs. sin foliar + XLVIII + 740 págs.

En los preliminares dice Caramuel que tenía escritas las siguientes gramáticas: griega, greco-latina, española, hebrea, hispano-arábiga, siríaca, china, megrillense(? japonesa), por un nuevo método; pero que hasta entonces no había publicado más que la latina por no encontrar tipógrafo idóneo. -En 1651 había publicado ya Caramuel en Francfort un specimen de Gramática general que llamó Grammatica Audax.

La Rhytmica es un tratado general de métrica o más bien una enciclopedia de poética, indudablemente la más copiosa y erudita que antiguamente se escribió en España. Mucha parte se refiere a nuestra lengua, según que los párrafos arriba copiados lo indican, y está corroborada con innumerables ejemplos de poetas, siendo los predilectos del autor Lope de Vega, Góngora,
Quevedo y el Príncipe de Esquilache.
El libro primero trata de las consonantes y vocales, de las sílabas y diptongos, de las figuras sinéresis, diéresis, sinalefa, etc.; de la reforma de la ortografía, proponiendo la adopción de un signo especial, apexo tilde, para distinguir los dobles sonidos que tienen algunas letras castellanas; y, finalmente, del acento, de la asonancia, de la consonancia y de la equisonancia.

El libro segundo trata en particular de todos los géneros de versos, con especial aplicación a nuestra lengua y poesía. Dedica capítulo especial a los asonantes. Trata sucesivamente de todas las combinaciones de estrofas. Cita ejemplos de muchas lenguas, incluso el inglés, el alemán, el húngaro; pero predominan los castellanos.

El libro tercero es una silva de consonantes, divididos en oxítonos, paroxítonos y proparoxítonos. Vienen luego otras silvas de consonantes verbales, de nombres propios, de palabras equisonantes, y, finalmente, de disonancias. Termina el libro con diez extensas cartas sobre asuntos de poesía, dirigidas por Caramuel a varios amigos suyos. En la veintiuna expone, en defensa del teatro de Lope de Vega, doctrinas enteramente románticas. La epístola tercera es un estudio de las Poéticas del Bachiller Francisco de la Torre, bajo el aspecto métrico. En la octava hace el mismo estudio
sobre los de Quevedo.
Toda la obra, aunque muy desordenada, contiene materiales preciosos para nuestra historia literaria; pero como es un libro todo de detalles, no es posible dar idea de él en breve extracto.
De la segunda parte de esta obra de Caramuel, o sea de su Metramétrica, no damos aquí cuenta porque su relación con nuestra Biblioteca es más remota, y aunque es libro importantísimo, tiene más interés para la literatura que para la gramática.

1671.

430. Tratado breve y compendioso, en que se declara la debida i genuina pronunciación de las dos lenguas, latina, y castellana; i las razones que ai para que muchos vocablos no se pronuncien
como comunmente se pronuncian en España. Elucidado por el P. Fr. Joan Luis de Matienzo, Religioso de la orden de San Francisco y Maestro de Humanidad de diferentes conventos de la Santa provincia de Cantabria de quien es hijo este año de 1663 (aunque se imprimió el de 71)… Con privilegio en Madrid por Bernardo de Villa -Diego, año de 1671.
8.°-48 págs. prels. + 152 de texto.
Port. -Censura de P. Tomás de Prada y Andrada, S. L. -Aprob. de los PP. Fr. J. Guizabal, Fr. Francisco de Hoyo, Fr. J. Mallea y Fr. Al. García: Bilbao, 17 Agosto 1670. -Aprob. de Fr. Carlos Urosa, franciscano: Madrid. 9 Noviembre 1670. -Aprob. del Dr. Don Antonio Ibarra, cura de San Ginés. -Id. del P. Pedro Fomperosa. -Epig. lat. del Bach. Cristóbal de Querijazu. -Soneto del Ldo. Don Francisco de Apraez. -Epig. lat. del Ldo. Don Diego Pelipe de Utirrucha. – Ded. – Pról. (en
el que promete la publicación de unas Adiciones al Arte de Antonio de Nebrija.) – Texto.

1683

431. Prosodia in vocabularium trilingve Latinvm, Lvsitanicvm et Castellanicvm digesta in qua dictionum significatio, et syllabarum quantitas expenditur. Authore Doctore P. Benedicto Pereyra. Prodit opus in hac sexta editione locupletatum per eudem Authorem adjectis multis dictionibus tam
Latinis, quam Lusitanis, quae signatur hac stellula. Vlyssipone Ex Paelo, & sumptibus Antonij Craesbeek à Mello. MDCLXXXIII.
Fol. -2 hs. de prels. + 736 págs. + 136 del Thesorro da lingva portvguesa + 114 de Fraces portuguesas, a que correspondem as mais puras & elegantes Latinas.
Nicolás Antonio cita una edición en folio de este libro, hecha en Évora el año 1634, por Manuel Carvallo. – Hay otras más.

1732.

432. Reglas sobre la pronunciación de las letras castellanas y la aplicación del acento prosódico por Francisco Sobrino, maestro de lengua Española de Bruselas. (Véase el número 146.)
En su Gramática consagra el autor a esta materia el primer capítulo: Des Lettres & de leur pronuntiation, págs. 1-12, y más adelante, págs. 282-290, trata especialmente Des accens qui se doivent faire en la pronontiation Espagnolle.

… le ç, apellé en Espagnol cé con cedilla, qui ne se met que devant a, o & n, & vaut auttant que le e ordinaire mis devant e & i, & se prononce en graffeyant, & non pas si rudement que l´ s…
xque les Espagnols prononcent toujours comme le j, quand le mot comence par cette lettre. Quand elle est entre deux voyelles, on la prononce aussi comme le j, si la syllabe commence aussi par elle… auxiliar, axorca, exodo, executar…

En cuanto a la pronunciación de las palabras, agrupa el autor primeramente los nombres, según sus terminaciones; trata de donde ha de cargarse el acento en los tiempos de los verbos; se ocupa de la ortología de las partículas, notando también las voces que teniendo las mismas letras, sólo se diferencian por el acento: magnífico, adjetivo; magnifico, verbo.

1737.

433. La Poética, o reglas de la poesia ) en general, y de svs principales especies. Por Don Ignacio de Lvzan, Claramunt de Suelves, y Gurrea. Entre los Académicos Ereinos de Palermo, llamado Egidio Menalipo. Con licencia: En Zaragoza: por Francisco Revilla, vive en la Calle de San Lorenzo: Año 1737. (Orlada.)
Fol. -14 hs, prels. + 503 págs. – Signs. 2, , 3, A-Z, Aa-Z, Aaa-Ppp, de 6 hs. menos las dos primeras de cuatro.
Port. -V. en b. -Lic. real: va suscrita por el Secretario d. Iñigo de Torres y Oliverio y fechada en Aranjuez, 2 de Junio de 1737. -Aprob. del M. R. P. M. Fr. Miguel Navarro, Doctor Theologo por la Vniversidad de Zaragoza, Ex-prior del Real Convento de Predicadores: Zaragoza, 10 de mayo de 1737. -Censura del M. R, P. Fr. Manuel Gallinero, O. P. Dr. de la Vniversidad de Zaragoza y Opositor a las Cathedras de la misma, 8 de Abril de 1737. -Tassa: Madrid 2 mayo 1737, suscrita por D. Pedro Manuel de Contreras. -Fe de erratas, suscrita por el Lic. Don Manuel García Alesson, Corrector General por S. M.: Madrid y Mayo 17 de 1737. -Al Lector. -Tabla de los capítulos. – Texto.

Segunda edición: La Poética, o reglas de la poesia en general, y de sus principales especies, por Don Ignacio de Luzan Claramunt de Suelves y Gurrea: Corregida y aumentada por su mismo Autor. Tomo primero. Madrid, En la Imprenta de D. Antonio de Sancha. Año MDCCLXXXIX. Se hallará en su casa en la Aduana vieja.
8.°-LX-406 págs. Port. -V. en b. -El Editor a los lectores.

… La primera edición que se publicó en Zaragoza en folio el año de 1737 no corresponde al mérito de la obra, sino a lo que entonces se podía hacer en aquella ciudad, y a las facultades de su autor. Habiéndome yo propuesto reimprimirla en mejor forma, y tamaño manejable, tenía ya tirados tres o cuatro pliegos, quando un Caballero erudito me dio noticia de que en poder de Don Eugenio de Llaguno paraban varias adicciones y correcciones que el mismo señor Luzan dexo hechas. Escribí al señor Llaguno, que se hallaba en el Escorial, preguntándole si era cierto: y me respondió, que efectivamente el señor Luzan, en los últimos años de su vida, a ruego de sus amigos se dedicó a mejorar su Poética en los ratos que se le permitian sus ocupaciones y delicada salud: Que cuando murió había adelantado mucho; y su señora viuda entregó a Don Agustín Montiano, íntimo amigo del difunto, el exemplar impreso, con lo adicionado y corregido, así en el mismo exemplar, como en papeles sueltos: Que por muerte del señor Montiano lo recogió todo el señor Llaguno, y lo mantuvo en su poder, hasta que lo entregó a Don Juan Ignacio de Luzan, Canónigo de la Santa Iglesia de Segovia, por haberle asegurado este que el y su hermano mayor pensaban en hacer nueva edición de la Poética, añadiendo otras obras de su padre: Que pues los señores Luzanes aun no hablan efectuado su intención, les pediría dicho exemplar y adiciones; no dudando los franquearían, por el
honor que debía resultar a la memoria de su padre de que se publicase mejorada una obra que le había dado tanto crédito dentro y fuera de España: Y que si todas las adicciones y correcciones no estuvieren ya dispuestas para la impresión, el mismo señor Llaguno se encargarla de ordenarlas, manifestando con esto la gratitud que conserva al señor Luzan, por los excelentes consejos que le debió quando joven, los quales le han sido muy útiles.

En efecto, el señor Canónigo, no solo devolvió al señor Llaguno el impreso y manuscritos en el mismo estado que se hallaban quando este se los entregó, sino que después ofreció formar unas Memorias de la vida de su padre, para que acompañaren a esta edición.
Uno y otro han cumplido sus ofertas: el primero, colocando en sus lugares las adiciones y enmiendas que no lo estaban, y señaladamente los capítulos que ya dexó extendidos, aunque no perfeccionados, el señor Luzan, rectificándolos donde lo necesitaban en la parte histórica de nuestra versificación, y poesía dramática, y añadiendo algunas especies que resultaban de varios apuntamientos: y el segundo, remitiendo las Memorias de la vida de su padre.
De este modo se publica la presente edición lo más completa y mejorada que ha sido posible; aunque no con todos los aumentos que se sabe pensaba hacerla el Autor, si la muerte se lo hubiera permitido. Y para que en ella nada falte de lo que contenía la primera edición de Zaragoza, se imprimirán al fin del segundo tomo las censuras que entonces se acostumbraba poner al principio de los libros. (A pesar de esta promesa final, dichos preliminares no se publicaron.)

-Memorias de la vida de D. Ignacio de Luzan.
Prol, de la primera ed. – Texto. – Ind. de los dos primeros libros que contiene.
-Tomo segundo (igual portada, aunque sin año).
8.° -356 págs. – Texto de los libros 3° y 4° de la obra. -Nota. – Indice.

Trata el capítulo XXII del libro segundo Del metro de los versos vulgares.
Digno es de notarse que, al tratar Luzán de la harmonía de los versos, la reduce a la música práctica, comparando, por ejemplo, la cantidad de un yambo a una semibreve con una mínima, en lo cual concuerda exactamente con la teoría expuesta, año de 1576, por el Maestro Francisco de Salinas en su Tratado de la Música.

1743.

434. Ortología y Prosodia por Don Benito Martínez Gómez Gayoso. (Véase este año en la página 294, columna 584.)

La H se pronuncia abierta la boca, y aspirando con alguna viveza la vocal que se sigue… Sobre si es letra o no, hay varios pareceres.
La J se pronuncia en el hueco de la boca, y con el aliento en los dientes casi juntos, saliendo su voz… Esta letra vale lo mismo que la I, en origen, significación y número.
La Y se pronuncia encogiendo la lengua aciala entrada de la garganta con el aliento entre los dientes…
Admite dos acentos castellanos: el agudo y el grave. Recomienda el uso del primero sobre la vocal de las sílabas penúltima y antepenúltima en que suele levantarse la voz, a las cuales llama largas, dando el nombre de breves a las silabas que siguen. Pone el acento grave en las cinco vocales cuando por si solas constituyen una voz, y asimismo sobre todas las dicciones de mas de una sílaba terminadas en a, e, i, o, u, que tuviera la última sílaba larga: v. gr. maná, rubí, amó, etc.

La Cantidad es la medida de la sylaba, en cuanto son breves o largas. La Lengua Castellana en realidad no tiene sylabas largas, ni breves, y los que las admiten, parece que confunden la Cantidad. con el Accento, que es cosa muy diversa. Sin embargo… llamaremos breves aquellas sylabas que no deben tener Accento, y largas aquellas que le piden.

Tienen, dice el autor, por regla general la última sílaba larga las voces acabadas en ád. éd, íd, úd. ál, él, íl, ól, úl, án, én, ín, ón, ún, ár, ér, ír, ór, úr, ás, és, ís, ós, ús, áx, éx, íx, óx, úx, áz, éz, íz, óz, úz; y las dicciones monosylabas son largas, de cualquier terminación que sean, debiéndose señalar con
acento agudo o con grave, cuando haya motivo de distinción; pero cuando no, podrán correr sin acento.
Como se ve, confúndense en esta parte el acento ortográfico y el prosódico, tratando Gayoso de ambos, si bien en la primera parte de su Gramática, o sea en la Ortografía, admite el circunflexo a la vez que el agudo y el grave.

1769.

435. Prosodia de la Lengua Castellana, por el P. Benito de San Pedro, de la Escuela Pía. (Véase el número 149.)

Es el lib. IV de su Arte del romance castellano. Consta la prosodia del P. San Pedro de un solo capítulo (5 págs. y una égloga de Lope en versos esdrújulos).

La Prosodia enseña la cantidad i accento de las palabras. En conformidad con esta definición, señala el autor dos reglas para distinguir los casos en que corresponde cargar el acento en la última, penúltima o antepenúltima sílaba. Algunas excepciones siguen a los preceptos.

1774.

436. Dell´ origine e delle regole della musica, colla storia del suo progresso, decadenza, e rinnovazione. Opera di don Antonio Eximeno, fia i pastori Arcadi Aristosseno Megareo. Dedicata all´ augusta real principessa Maria Antonia Valburga di Baviera, elettrice redova di Sassonia, fra le pastorelle Arcadi Ermelinda Talea. In Roma. MDCCLXXIV. Nella stamperia di Michel´ Angelo Barbiellini.

4.° mayor.

En 1771 había ya publicado Eximeno el prospecto -plan detallado de esta obra, en una hoja en 4.° mayor, a dos columnas, sin lugar ni año de impresión. En este prospecto decía el autor, entre otras cosas, que combatiría las opiniones de Pitágoras, Euler, Tartini, Ramean, Burette, el P. Martini y demás filósofos y prácticos antiguos y modernos, que suponen ser la música parte de las matemáticas, y pretenden que el contrapunto debe fundarse en el canto llano.

-Edición castellana: Del origen y reglas de la música, con la historia de sus progresos, decadencia y restauración. Obra escrita en italiano por el abate don Antonio Eximeno, Y traducida al castellano por D. Francisco Antonio Gutiérrez, Capellán de S. M. y Maestro de Capilla del Real Convento de Religiosas de la Encarnación de Madrid. De orden Superior Madrid. en la imprenta real, año de 1796.
Tres tomos en 8.° mayor.
Para conocer con exactitud cuanto se refiere a la vida y obras de D. Antonio Eximeno, véase el preliminar que, lleno de recónditas noticias y de observaciones curiosas, puso D. Francisco Asenjo Barbieri en la edición del Don Lazarillo Vizcardi (Madrid, imp. de Rivadeneyra, 1872-73, dos
tomos), que hizo por acuerdo de la Sociedad de Bibliófilos españoles.

1779

437. La Música, poema. Por D. Tomas de Iriarte. (Lema tomado de Cicerón.) Con superior permiso: En Madrid en la Imprenta Real de la Gazeta. MDCCLXXIX.

4.° -10 hs. prels. + 126 págs. + XL+ 1 de erratas + 4 láminas grabadas por M. S. Carmona, J. Ballester y F. Selma (casi igual que Tafalleta de Valderrobres), y dibujadas por G. Ferro.

Port. – Pról. – Texto del poema, dividido en cinco cantos. -Notas al poema.

Entre éstas, que el autor intitula advertencias, léense, en la última, porción de observaciones relativas a la pronunciación de las letras castellanas y al número de las sílabas, a la colocación de los acentos y a la multitud de terminaciones diversas, para probar con todo esto la suavidad y variedad del idioma castellano.

1785.

438. Ortopeia universal o arte de pronunciar según los principios físicos elementales, de que depende el modo de articular, hablar, leer, y escribir bien en todos los lenguajes, por sonidos simples y compuestos, demostrados con exemplos visibles en las letras y silabas de palabras escritas en lengua griega, latina, y Española por D. Juan Antonio González de Valdes. Madrid MDCCLXXXV. Por D. Joachin Ibarra, Impresor de Cámara de S, M. Con las licencias necesarias.

8.°-XII -254 págs. – Sign. A-Q, de 8 hs. Anteport. -V. en b. -Port. – A la v. un lema tomado de Quintiliano. – Ded. a D. Ramón Fernando Patino y Castro, Conde de Belbeder: … No tenía V. E. más que la corta edad de quatro años y medio, quando el E. S. Marqués del Castelar su padre se dignó de poner a mi cargo la enseñanza de V. E, en los primeros elementos de la literatura: y este fué el primer impulso eficaz que me determinó desde entonces a componer una Instrucción o Directorio, que con el exemplar de V. E, acabase de persuadir el beneficio universal que podría resultar de un Silabario arreglado a la presente Ortopeia, y sirviese de norma en lo sucesivo para enseñar las primeras letras. Así fué con efecto: pues habiéndome puesto a escribirla, y a entretener a V, E. con este método solamente verbal al principio en el modo de articular por su orden natural los pocos sonidos simples, y los muchos complexos o sílabas de nuestro lenguage; pasamos después a conocer los representados por escrito en los caracteres de los Silabarios de 1779, que se volverán a publicar cada uno más su acento y acomodado a toda clase de discípulos y maestros… – Ind. de capítulos. -Introducción. – Texto, dividido en tres capítulos: I. Del descubrimiento de las letras. II. Ortopeia del sonido oral simple según el estado del canal o cuerda de la voz. III. Ortopeia de los sonidos compuestos.

Aunque el estudio es principalmente relativo a los sonidos de la lengua castellana, el autor no deja de compararlos con frecuencia con los de otras lenguas muy diversas en genio e índole, demostrando así su general cultura; pues no se limita a estudiar la ortología latina y la griega, sino que nos da singulares muestras de sus estudios sobre las lenguas indígenas de América, tratando
especialmente de los sonidos labiales orales, que no pueden articular los hurones (que habitan la Nueva Francia en América), a propósito de las observaciones acerca de la ortopeia del sonido simple instrumental, según el estado de la laringe y movimientos de este órgano. Con particular acierto estudia González de Valdés la emisión de los sonidos según que sean articulados con la
lengua y los dientes; con la nariz, la lengua y el paladar, o solamente con la garganta, sin olvidar las cifras de dos sonidos. Trata luego de la cantidad y del acento, ocupándose ai fin del canto y de las palabras que le convienen, de sus acentos y de su órgano propio.

1786.

439. El Maestro de leer. Conversaciones ortológicas, y nuevas cartillas para la verdadera uniforme enseñanza de las primeras letras, que de orden de la Real Sociedad Bascongada Compuso D. Francisco Xavier de Santiago Palomares, individuo de la misma Real Sociedad y de la de Jaca, &c. Primera parte. Con superior licencia. En Madrid: por D. Antonio de Sancha, Año de MDCCLXXXVI. Se hallará en su Librería en la Aduana Vieja.

4.°-XL-373 págs. – Sign. A-Z, Aa-Zç, Aaa, de 4 hs. menos la últ. que es de 3.
Port. -Lema a la vta. – Ded. a la Sociedad bascongada de Amigos del País: La formación y publicación de las presentes Instituciones ortológicas se deben justamente atribuir al buen gusto, celo y constancia de V. S, en promover las Artes, con especialidad aquellas que por descuido se hallan en notable decadencia: porque habiendo V, S, entendido y reflexionado las razones con que manifesté la falta de ORTOLOGÍA desde la página 117 hasta la 120, del nuevo Arte de escribir publicado a sus expensas, se sirvió V. S, estimularme a que formase algún escrito instructivo sobre aquella Facultad. de que se debe tener entero conocimiento para proceder con certidumbre en el
Magisterio o enseñanza de las primeras letras… En el año de 1778 me hallé con una buena porción de apuntamientos, y observaciones así propias como agenas, de que formé dos libros, que habiendo sido presentados a V. S. merecieron su aprobación; y en suma son los mismos que ahora vuelvo a dirigir multiplicados por medio de la Imprenta, con el único objeto de contribuir con mis cortas luces al restablecimiento de la Ortología ú Arte de las Primeras letras, que de muchos años a esta parte se halla abatida y sin método uniforme…

Este fue el primer efecto que produxeron aquellas especies sobre la falta de Ortología vertidas por incidencia en el nuevo Arte de escribir; y aunque en el espacio de diez años discurridos desde el de 1776, en que se publicó, hasta el presente de 1786, han estimulado a otros Autores a formar Cartillas, que han dado al Público… me persuado que el Público mismo hará justicia concediéndoles antigüedad…

Al lector: …he formado esta nueva Cartilla ú Ortología explicada en 11 conversaciones o Diálogos entre Maestro y Discípulo, en las quales se trata de quanto debe saberse y practicarse desde el principio hasta el fin del Magisterio…

Indice. -Nota referente al manejo del tomo II de esta obra. -Erratas. – Texto.

En el cual trata de los daños que provienen de la falta de una verdadera ortología; de lo que es esta materia en general considerada; de las letras, sílabas, diptongos y triptongos castellanos; del vocablo, período, oración o razonamiento, y de las partes que le componen; de las notas ortográficas que sirven para dividir las partes o miembros del período; de las notas ortográficas antiguas; de la particular pronunciación de las letras; del modo de dividir las palabras en sílabas, y finalmente, de la manera de enseñar a leer con las cartillas formadas por el autor, las cuales constituyen el tomo II, cuya descripción es como sigue:
-Parte II. de las conversaciones ortológicas. Contiene las cartillas ( castellana y latina divididas en siete escalones o grados por los quales naturalmente llegará el discípulo a la cumbre de la facultad ortológica, que es leer en tono y sentido acomodado a la expresión de los afectos del ánimo. Por D. Francisco Xavier de Santiago Palomares. Madrid, en la imprenta de Don Antonio de Sancha, Año
de MDCCLXXXVI.

4.° -4 hs. prels. + 575 págs. + 1 h. final. – Sign. A-Z, Aa-Zç, Aaa-Zçç,, Aaaa-Dddd. de 4 hs.
Port. -V. en b. – Texto. -Erratas del segundo tomo.

1789.

440. Arte de deletrear y leer los dos idiomas. Castellano y latino, por Teórica, y Práctica. Ilustrado con advertencias ortográficas, Documentos Políticos, y Christiana Educación. Compuesto por Diego Sánchez Molina, y Herrera, natural de la Villa de Rielves, y Maestro de primeras letras en la Imperial Ciudad de Toledo. Con licencia. Madrid: MDCCLXXXIX. En la imprenta de Hilario Santos Alonso. Calle de la Montera.
8.°-5 hs. prels. 4-86 págs. – Sign. A-F, de 8 hs. -Port. -V. en b. -Décima de D. Juan Francisco de la Cruz al autor. -Soneto. -Epigrama latino de D. Custodio Antonio Torrijos Espinosa, Maestro de Latinidad, al autor. -Tabla de los capítulos. -Al lector. – Texto. -Desde la pág 84 hasta la última una lista de libros con este epígrafe: En el puesto y librería de Manuel del Cerro, donde se halla éste, se hallan los siguientes… (No son de materia filológica.)

En el capítulo cuarto, intitulado De la formalidad, que se ha de tener en el enseñar a leer, trata el autor de los caracteres de la puntuación de la escritura; de las dicciones en que intervienen las letras g, b, v, c, que, h; del uso más apropiado y correcto de estas otras b, c, g, q, r, u, v, y, y; de la significación de la Ortografía, y de muchas reglas a ella referentes. En el capítulo quinto, De como es obligación del Maestro enseñar a leer latín, el autor trata particularmente de aquellas letras que no tienen en el idioma latino el mismo sonido que en el castellano.

1790.

441. De la ortología y de la prosodia castellana, por el P. Santiago Delgado de Jesús y María, escolapio. -Páginas I, 2, 25, 26 de sus Elementos de Gramática castellana. (Véase el numero
153.)

-P. ¿Qué es la Prosodia?
-R. Una parte de la Gramática, que enseña el acento, o tono breve, o largo de las sílabas.
-P. ¿Qué son acentos?
-R. En la pronunciación son los tonos de pausa, o de ligereza, con que se pronuncian las sílabas: como Ley, y leí, Rey, y reí: donde los primeros no cargan el acento como los segundos. En la Escritura son unas rayitas, que sirven de nota encima de las vocales, para denotar su legítima pronunciación al lector: y son Agudo (´), Grave (`) y Circunflexo llamado capucha (como una v invertida).
-P. ¿Y quándo se usa el Agudo?
-R. El Agudo nos sirve para darnos a entender, que en aquella sílaba se carga el acento, o tono de la voz: como está, Ferról, &c. y se pondrá en la última siempre que sea larga: mas siendo la voz monosílaba, y no habiendo equivocación de significado, nunca. También encima de cada vocal, hallándose sola: como á Jaen iré.
-P. ¿Y el Grave quándo se usa?
-R, Quando la penúltima sílaba es breve: por tanto en la anterior se nota para avisar, que se levante el sonido: como término, a distinción de terminó, largo. Es prolixidad acentuar todas, o las más voces, porque sean sus sílabas breves o largas. Por tanto sólo se usará, quando sea dudosa la pronunciación: como en Nombres Propios, Apellidos, o quando haya equivocación, si no se da el
acento.
-P. ¿Para qué sirve el Circunflexo?
-R. Nuestros Impresores lo anotan sobre la vocal, que se sigue a la ch: quando no tiene sonido castellano sino el de k: como Ch
iromancia. En la siguiente a la x, quando tiene sonido suave de es: como próximo, a distinción de quando es como j, próximo (prójimo moderno).

1791.

442. Prosodia y métrica de la lengua castellana, por D. Juan Antonio González de Valdés. -Págs. 134 -136 del Quaderno II de su Gramática de la lengua latina y castellana, y del Quaderno III, págs. 111-117. (Véase el número 154.)

1800.

443. De la pronunciación de las letras y de la prosodia castellana, por Don Guillelmo Antonio de Cristóbal y Xaramillo. -Págs. 206 222 de sus Lecciones de Gramática Ortografía castellana. (Véase el número 159.)

1801.

444. Arte poética fácil. Diálogos familiares, en que se enseña la poesía a qualquiera de mediano, talento de qualquiera sexo y edad. Obra de Don Juan Francisco de Masdeu, Académico de Roma, Bolonia, Barcelona, Sevilla, &c. Valencia, en la oficina de Burguete. Año de MDCCCI. Con las
licencias necesarias.
4.°-4 hs. prels. + 295 págs.
Anteport. -Port. – Ded. a la Reina María Luisa. -Idea de la obra. – Texto, escrito en diálogos entre Metrófilo y Sofronio.

El diálogo tercero trata de la Armonía y texido del verso, y, al fin, compendia toda la doctrina puesta en labios de los interlocutores haciendo hablar a éstos así:

-Metrófilo. Repíteme, pues, ahora (ya que hemos concluido) todo lo que te he dicho hoy acerca de la armonía intrínseca del verso.

-Sofronio. Es difícil que sepa decirlo todo. Veré si me acuerdo a lo menos de las cosas más principales. La armonía del verso depende de dos cosas: del número de los pies y de la disposición de los accentos. Los pies en cada verso son tantos, quantas son sus sílabas, menos en tres casos: en caso de palabra aguda, en caso de palabra esdrújula y en caso de unión de vocales. En la voz aguda la última sílaba, sobre que carga el accento, se cuenta en fin de verso por dos pies. En la palabra esdrújula, todas sus sílabas últimas, o tres, o quatro, sujetas a un accento solo, equivalen también en fin de verso a dos solos pies. Acerca de la unión de vocales, las reglas más importantes son tres: Primera regla. Quando acaba por vocales una palabra, qualquiera que sea, y la siguiente empieza también por vocales, se unen todas en un solo pié, a no ser que dichas vocales sean más de tres o tenga alguna de ellas un accento fuerte, que pida reaparición y pausa. -Segunda regla. Quando acaba una palabra con dos o tres vocales en cuya penúltima cargue el accento, como sucede en rio y melodía: estas últimas vocales, al principio y a la mitad del verso, se cuentan por un pié solo; pero al fin del verso forman dos pies. -Tercera regla. Las vocales que se hallan unidas a mitad o a principio de palabra, si carga el accento sobre la primera de ellas, como en causa y fétido, forman constantemente un solo pié; pero si el accento está sobre la segunda, como en beato y saeta, ora forman un pié solo, y ora dos, según las diversas combinaciones de que me hablaste largamente. Después de estas reglas que sirven para la medida de los pies, me has dicho que los versos pueden dividirse en dos clases, en simples y en compuestos, y que sabiéndose la distribución de los accentos en los versos simples o meno-res, fácilmente se forman los mayores o com-puestos, sin nueva reflexión alguna. Los simples son dos solos: uno de dos pies, con accento sobre el primer pié, y otro de tres, con el accento sobre el segundo. Juntando en uno varios de estos versitos, ora en una forma y ora en otra, se componen todos los demás versos, de quatro, de cinco, de seis, de siete, de ocho, de nueve, de diez, de once y aun de catorce pies, con sola la diferencia que este último verso de catorce no se cuenta por un verso solo, sino por dos versos de siete pies cada uno…
La obra de Masdeu es de muy poco valor. Fué compuesta para, con ella, enseñar a una dama; y, sin duda por esto, el autor no hizo más que escribir un libro curioso que no está en relación con la fama de Masdeu.

1805.

445. Prosodia castellana en verso, publicada por D. Juan Ramos Vallina, Set.

1815.

446. Compendio de las lecciones sobre la Retórica y Bellas Letras de Hugo Blair, por D. José Luis Munarriz. Madrid, imprenta de Ibarra, 1815.
4.° men. -VIII -VI -444 págs. Port. – Ind. -Correcciones. -Adv. -Introd. – Texto.
Segunda edición: Madrid. por Ibarra, impresor de Cámara de S. M, 1822,
4.° men. -XX -439 Págs. (Igual texto que la anterior.)

En las adiciones de Munárriz se encuentran muchas ideas relativas a la gramática y a la métrica, en particular en sus relaciones con la lengua castellana.

447. Reglas instructivas de la ortografía y ortología española, puestas en verso para la facilidad de la memoria y práctica de ellas. Corregidas, según la última edición de la Ortografía de la Real Academia de la lengua Española, Con licencia: Madrid. Imprenta que fué de Fuentenebro, 1815.
8.°-87 págs. Port. -V. en b.

Prólogo: Esta obrita se había impreso en Sevilla en el año de 1761 con la Ortografía de aquel tiempo, por su Autor el Hermano Antonio Fernandez de S. Pedro, de la Compañía de Jesús.

Habiéndome parecido muy a propósito para la instrucción de los niños de las escuelas, tanto por la facilidad que presta el verso a la memoria, como porque los Maestros tendrian en ella un medio seguro de hacerles aprender sus reglas, mandándoselas copiar, cuando estuviesen en estado de ponerlos a la copia, determiné corregirla de los defectos de las reglas antiguas de aquellos tiempos, y acomodarla a las de la ortografía moderna.

Ya la tenía corregida mucho tiempo había; pero no me determinaba a darla a la prensa, por la multitud de extractos de esta arte que corría entre las manos de los niños.

Pero ahora que la Real Academia de la lengua, en la última edición de su ortografía, ha hecho una reforma de las articulaciones de varias letras, me ha sido preciso volver a refundir esta obrita, tanto en las reglas como en lo escrito si se había de dar a luz: esto es precisamente lo que he ejecutado, para ayudar a la Real Academia a que se pongan en práctica y se verifiquen sus reformas, porque los varios extractos que corrían quedaban inútiles y no podían servir sino para perpetuar aquellas reglas antiguas que ahora quedan anuladas…

Texto, en tres partes: Primera. En que se ponen reglas para las letras que son dudosas al escribirse. Segunda. De la división de las voces y notas para las cláusulas.
Tercera. Instrucciones y reglas para leer bien nuestro idioma castellano.

Hay otra edición hecha en 1825: igual portada, lugar, imprenta, texto y número de páginas. La sola diferencia consiste en el año.

1816.

448. Lecciones sobre la Retórica y las Bellas Letras, por Hugo Blair: las tradujo del inglés D. José Luis Munarriz. Tercera edición. Tomo I. Madrid. por Ibarra, impresor de Cámara de S. M. 1816.
8.° may. -XXXVI -357 págs. + 1 de erratas.
Port. – Ind. -Adv. del trad, a la primera edición. -Vida y carácter del Dr. Blair. -Prefacio. -Autores consultados por Blair. – Texto. -Erratas.

Tomo II: Madrid. Ibarra, 1817, 371 págs. + 3 de Indice y erratas.
Tomo III: Madrid. Ibarra, 1817, 396 págs. + 3 de erratas e Indice.
Tomo IV: Madrid. Ibarra, 1817, 393 págs. + 1 de erratas.

Después del Indice de este tomo, sigue un índice general alfabético de las materias contenidas en toda la obra.

Todo cuanto Blair dice con relación a la lengua inglesa, lo ha sustituido Munárriz aplicándolo a la castellana, siendo de advertir que en lo concerniente a la métrica y a la materia de sinónimos recibió el traductor inspiración de Cienfuegos, según dice Hermosilla en el Curso de Bellas Letras, manuscrito que posee D. Marcelino Menéndez y Pelayo en su rica y escogida biblioteca de Santander. Dicho manuscrito puede considerarse como el primer bosquejo del Arte de hablar.

1823.

449. Qué diferencia hai entre las lenguas griega i latina por una parte i las lenguas romances por otra en cuanto a los acentos i cuantidades de las sílabas i qué plan deba abrazar un tratado de prosodia para la lengua castellana. Por D. Andrés Bello. Estudio publicado en la Biblioteca Americana, año de 1823, y reimpreso en el vol, V, 1884, de las Obras completas de Bello, editadas por el gobierno nacional de Chile.

Entiende el autor que un tratado de prosodia castellana debe constar de dos partes:
A la primera toca dar reglas generales relativas a la colocación del acento agudo en los vocablos, derivándolas, ya de su estructura material, ya de sus funciones y de las relaciones que los vocablos tienen entre sí como signos de las ideas; a la segunda cor-responde salvar las dificultades que prescribe la computación de las sílabas cuando concurren dos o más vocales en una misma dicción, determinando en qué casos deben pronunciarse como vocales separadas, como diptongos y como triptongos.

450. Prosodia y arte rítmica española, por D. Bartolomé José Gallardo.

Dice este autor que perdió el MS. de la citada obra el famoso día de San Antonio, 13 de junio de 1823, al trasladarse el Gobierno de Sevilla a Cádiz.
No se tiene hasta el día noticia de que haya visto alguno esta obra inédita.

1825.

451. De la Prosodia y de las Reglas para hacer versos y del estilo poético, por D. Lamberto Pelegrin. -Págs. 254-256 de sus Elementos de Gramática. -(Véase el núm. 167.)

452. Compendio de la doble ortología, para uso de los que frecuentan las escuelas, por Don Gregorio García del Pozo. Con licencia. Madrid: Imprenta de E. Aguado, bajada de Santa Cruz.
1825.
4.° -56 págs. + 1 de erratas,

453. La doble ortología castellana, o correspondencia entre la pronunciación i la escritura de este idioma. Por Don Gregorio García del Pozo. Con licencia. Madrid: imprenta de E. Aguado, bajada de Santa Cruz. 1825.
4.°-VIII hs. prels. + 15 págs. 4-2 de erratas.
Port. – Dedicatoria a Doña Francisca de Beaufort, Spontin i Toledo Salm-Salm, Condesa de Beaufort, Duquesa viuda de Osuna, etc. (de cuyos hijos era maestro García del Pozo).
-Introducción. – Texto. -Erratas.

Escribe García del Pozo: Es mui común el decir que el oficio propio de la ortografía es enseñar con qué letras debe escribirse cada vocablo. Esta elección de letras, i el orden i modo con que deben concurrir a la estructura de la palabra, es propio de la sintaxis mecánica; así como la elección de las palabras, i el modo de formar con ellas el razonamiento, es propio de la sintaxis conceptual o significativa. Si la etimología i analogía nos dieron el conocimiento de las palabras separadas, también el de cada una de las letras. Si la prosodia da el tono i expresión al razonamiento, también a la palabra material. No pertenece a la prosodia tampoco el conocimiento de las sílabas, como suele decirse, sino el de sus accidentes, esto es, el de sus tonos, tiempos, pausas, energía, ápices o notas, etc.; es la música, propia o figurada, del lenguaje. Esto supuesto, en el habla de ambos modos enunciada consideraremos tres cosas: 1: elementos o analogía; 2: su coordinación o sintaxis; 3: modificaciones acentuales o prosodia. En estas tres partes se divide, pues, el libro de García del Pozo, quien, siguiendo la manía de muchos otros, es además inventor de algunos caracteres literales, como para el sonido de la r fuerte, para la ch, etc. y de otros signos de puntuación.

1826.

454. Espagne Poétique. Choix de poésies castillanes depuis Charles -Quint jusqu´a nos jours, mises en vers français; avec une dissertation comparée sur la langue et la versification espagnoles; une
introduction en vers, et des articles biographiques, historiques et littéraires. Par Juan Maria Maury. Ouvrage orné de plusieurs Portraits. Tome premier. Paris. A la librairie universeile de P. Mongie ainé, boulevard des Italiens, n.° 10. 1826.
4.°-440 págs.
Tome deuxième. Paris (misma librería), 1827.
4.° -480 págs. + 1 de erratas.

En el Avant – Propos que precede al primer tomo, después de indicar el autor las ventajas que la lengua española tiene sobre la francesa, la inglesa y la italiana, estudia comparativamente nuestra versificación, empezando por la de los más antiguos tiempos, y trata de la reforma de la antigua rima castellana por D. Alfonso X el Sabio, de la poesía heroica italiana introducida en España y de la analogía de ésta con los versos disílabos franceses, del romance y del verso libre castellano, y de otros puntos semejantes, dignos de particular estudio para el que desee tener un cabal juicio acerca de la historia de la métrica española.
Maury fué el primero que, en esta obra y en la carta dirigida a Salvá, reproducida en el núm. 461, disipó los que él llama sueños de dilletantes Latinistas, distinguiendo el verdadero acento del que impropiamente se llama así, y debía llamarse ictus, battuta o golpe fuerte, y uno y otro de la cuantidad prosódica, para nosotros perdida. Maury pronunció, como dice Menéndez y Pelayo, la
salvadora palabra
thesis; y así que se fué entendiendo que una cosa era la fuerza o intensidad con que la sílaba se pronuncia, y otra muy distinta su duración, entró en buen camino nuestra métrica, y fuimos entendiendo algo mejor la antigua.

455. Compendio o breve esplicacion de la ortografía y prosodia castellana. Con arreglo al Diccionario y Ortografía que últimamente ha reformado la Real Academia Española. Para la instrucción de la juventud. Por Don Tomás Ballester de Belmonte, Real académico de primera educación. Con licencia: Barcelona: Imprenta de Manuel Sauri, y compañía: año 1826.
8.° -IV -42 págs.
Port. -Introd. – Texto, en preguntas y respuestas.

456. Arte de hablar en prosa y verso, por D. Josef Gómez Hermosilla, secretario de la inspección general de Instrucción pública. Tomo I. Madrid, en la imprenta real, año de 1826.
4° -4 hs. prels. + XII + 400 págs. Port. – Ded. del autor a la Reina. -Erratas. -Advs. – Texto.

Tomo II (igual año que el anterior).
281 + CXXIV págs, + 5 hs. finales. Port. – Texto. -Suplemento. -Tabla general, o sea índices de los dos tomos.

El año 1842 arregló D. Vicente Salvá una edición de la obra de Hermosilla, anotada e ilustrada con un prólogo, de la cual se han hecho varias impresionas, destinadas todas al público de la América española. Salvá reprodujo el texto de la impresión hecha por el autor en Madrid, citada anteriormente, corrigiendo todas las erratas que en ella se notan, y poniendo de cursiva todas las autoridades y muchas reglas y definiciones que había olvidado señalar Hermosilla con arreglo a su sistema. Además, el editor añadió, a la primera parte, un apéndice de su propia cuenta acerca De lo que se llama en las composiciones literarias estilo y tono, y de su diferencia; completó muchas doctrinas gramaticales conforme a los principios expuestos en su Gramática, y rectificó varios juicios expuestos sobre obras literarias, como la Jerusalén, de Lope de Vega, y el Bernardo, de Balbuena, escribiendo por fin una Advertencia a los apéndices y suplementos de la parte segunda.

He aquí la noticia bibliográfica de la impresión que nosotros hemos estudiado: Arte de hablar en prosa y verso, por D. Josef Gómez Hermosilla. Nueva edición, aumentada con muchas e importantes notas y observaciones. Por D. Vicente Salvá. París, librería de Garnier hermanos, sucesores de Don V. Salvá, calle de Lille, núm, 1, y de Saints-Pères, núm. 6, en París. Méjico: librería de Andrade, Portal de Agustinos, núm. 3. 1853. -4.° XXIV -552 págs.

A los pocos años de haber publicado Salvá su edición del Hermosilla, apareció otra hecha por D. Pedro Martínez López, el cual consagró el prólogo y las notas y toda su labor, en fin, más que a ilustrar el texto del Arte de hablar, a refutar violentamente las observaciones puestas por Salvá, y a zaherir la persona de este gramático. Desde este punto de vista, pues, las ilustraciones de Martínez López son una continuación de sus Principios gramaticales. Arte de hablar en prosa y verso, por D. Josef Gómez Hermosilla. Edición anotada por D. P. Martínez López. París, librería de Rosa, Bouret y C.a, calle de l´Abbaye, núm. 13. 1850. (A la vuelta de la anteportada:) Imprenta de J. Claye y C.a, calle de San Benito, 7. -4.° 588 págs. -Anteport. -Port. – Ded. del autor.
– Pról. de Martínez López, fechado en París a 28 de Febrero de 1850. -Advertencia del autor, texto e índices.
La sección segunda del libro segundo de Gómez Hermosilla trata (en los capítulos primeros del libro primero) del verso, su naturaleza, origen y mecanismo, y de la versificación castellana en particular. Los principios en que funda su teoría prosódica y métrica, vienen a ser los siguientes:

1: En castellano, como en griego y en latín, todo diptongo es largo por su naturaleza, porque sonando las dos vocales distinta, aunque rápidamente, son dos los tiempos que se gastan en pronunciarlas.

2° Toda vocal seguida de dos consonantes, de las cuales la primera se junta con ella al deletrear y la segunda con la siguiente, es también necesariamente larga por posición.

3: Aunque los griegos y romanos distinguían el acento prosódico de la cantidad de las sílabas, nosotros hemos unido y confundido ambas cosas; y así en castellano toda sílaba acentuada es larga por uso.

4.° En consecuencia, en toda palabra la sílaba o sílabas no acentuadas son breves atendiendo al acento, pero podrán ser largas por posición. Sin embargo, los diptongos en este caso se consideran como breves.

5,° En castellano, como en griego y en latín, es larga la sílaba formada por contracción. Así lo son del y al, contraídas por de el, a el.

6.° En consecuencia de lo establecido en el segundo principio, la sílaba breve, puesta antes de dos consonantes que pertenecen a la siguiente, queda breve si no se alarga por licencia poética. Y como en este caso la segunda sílaba comienza por dos consonantes, y nosotros no empezamos ninguna por dos mudas o dos líquidas, ni por líquida y muda, sino por muda y líquida, resulta que estas últimas no forman posición: lo mismo exactamente que entre los latinos y griegos, aunque entre estos últimos tampoco la forman ciertas combinaciones de dos mudas o dos líquidas con que podían empezar sus sílabas.

Pero ésta, que parece una excepción, es la confirmación de la regla, porque en este caso las dos consonantes pertenecen también a la sílaba segunda y no se reparten entre ella y la primera.

La prosodia de Gómez Hermosilla, como se ve por los indicados principios en que se funda, es hoy absurda.

1828.

457. Ideas sobre Ortología y Prosodía del Dr. Puigblanch.

Dice este autor en sus Opúsculos (véanse los números 37 y 170) que hay que crear de nuevo esta parte difícil e importantísima de la Gramática, acerca de la cual sólo dos autores, uno alemán del siglo XVII y otro francés, sentaron algunas útiles observaciones, aunque arbitrarias.

Aboga por la restauración de las perdidas articulaciones dentales de nuestra habla, proponiendo que, en las escuelas de primeras letras, se leyesen trozos de nuestros autores castellanos de los reinados de Felipe II, III y IV, con la pronunciación de entonces, en las consonantes j y x (ch francesa), de la z y s entre dos vocales y de la h gutural cuando procede de f latina.
La representación de las comedias antiguas con semejante pronunciación (dice Puiblanch), nos produciría entonces mejor efecto. Bueno fuera que se estableciesen estas enseñanzas en Facultad, porque el pronunciar la h en las antiguas poesías es tanto más necesario cuanto que no pronunciándola se alteran las reglas del metro; pero aspirar a que se hable la lengua de hoy como la de tales fechas, es utópico.

En cambio, aconsejado por sistemática oposición a lo que la Academia dice en su cuarta edición de la Gramática, impugna el restablecimiento de las distintas pronunciaciones de la b y de la v, fundado en que dicha diversidad de sonidos la perdió el castellano hace siglos, razón que (como salta a la vista) podía servir también para que no se restableciesen las otras letras prosódicas que deseaba Puigblanch. El cual se equivoca al suponer que se confundieron para suavizarse asimismo los sonidos de la b y de la v en otros idiomas europeos; pues ni esto sucede en el alemán, ni en el inglés, ni principalmente en el francés de hoy, neo-latino como el castellano. Y, por último, ahí está el lemosín y los dialectos españoles, el catalán, mallorquín y valenciano, que conservan en toda su pureza la diferencia de dichos sonidos, a pesar de la excepción que señalaba el avinagrado filósofo de Mataró.

La nueva pronunciación no fué general hasta 1640 a 1660. El célebre gramático Gaspar Esciopio, que estuvo en España por aquellos años, atestigua tal mudanza como reciente, y así resulta de las gramáticas y ortografías que nosotros hemos analizado.

El valor de la x como letra dental está consignado en el Quijote en dos palabras, una italiana y otra arábiga, por lo cual Cervantes lo pronunciaría Quichote, con ch francesa.

Juzga Puigblanch equivocadas las reglas de que todo monosílabo de suyo es largo; error antiguo entre nosotros, y que ha falseado muchas veces el verso de nuestros poetas clásicos. Ya algún gramático castellano ha notado que hai monosílabos y aun disílabos breves; pero ninguno ha advertido que las dicciones mismas que llevan expreso este acento, pierden casi toda la entonación que de él recibían, según fuere su posición en el verso, quedando éste falto de medida en tono, aunque esté completo en sílabas, o lo que es lo mismo, dejando de ser verso; pues en los idiomas vivos del Mediodía, en vez de la cantidad de la sílaba de griegos i latinos, el artificio métrico está en el número de sílabas i en el número i compartimiento de tonos, los cuales no se numeran sólo i se
comparten, como hasta aquí se ha creido, sino que se gradúan, añadiéndose a todo ello accidentalmente la rima…

El autor censura sin ningún fundamento racional, y guiado por una verdadera monomanía de zaherir y murmurar, las estimabilísimas Leccionesdel Canónigo Sicilia.

1829.

458. Diccionario de la Rima o Consonantes de la lengua castellana, precedido de los elementos de poética y arte de la versificación española. Por A. Tracia. (D. Agustín Aicart, valenciano.) Y seguido de un vocabulario de todas las voces poéticas con sus respectivas definiciones. Barcelona. En la imprenta de la Viuda e Hijos de D. Antonio Brusi, 1829.
4.°-5 hs. Prels. + 412 págs. + 3 hs. finales.
Anteport. -Port. – Prólogo. -Elementos de Poética. (El capítulo tercero de la sección segunda trata De la versificación y arte métrica, estudiándose en él el mecanismo del verso, la prosodia española, la rima y la asonancia, los metros castellanos y sus diferentes especies, etc.) – Ind. de los Elementos de Poética. – Texto del Diccionario de la Rima (a tres y cuatro columnas). -Diccionario de voces poéticas. -Apéndice. -Nota. – Indice general -Erratas.

Dice el autor en el prólogo:

En el deseo de reparar entre nosotros la falta del Diccionario de la rima, obra que poseen hace ya muchos años las demás na-ciones, nos estimuló para la formación del presente, creyendo hacer con esto un servicio a nuestros compatriotas; pues aunque en el arte poética de Rengifo, escrita con pésimo gusto y sin crítica, se encuentran muchas listas de consonantes bajo el título de Silva, están formadas tan sin orden y son tan escasas, que apenas comprenden la cuarta parte de las voces que contiene nuestro Diccionario.
Al decir esto de la obra de Rengifo, no se crea que la despreciamos llevados del amor propio y con el fin de ensalzar la nuestra; antes bien nunca dejaremos de alabar a un autor cuyo libro ha sido entre nosotros el primero de su clase, abriendo así el camino a los que supieran y quisieran llevar a
cabo una obra tan minuciosa y entretenida, como ingrata y desapacible. El primero que emprende una obra de aquéllas que arredran a muchos, por defectuosa que la haga, merece en verdad más elogios que los que después la perfeccionan, o publican otras trabajadas sobre aquel modelo. Así es que un escritor de nuestros días, defendiendo a Garcilaso contra algunos que criticaron sus versos, sin reflexionar que fué el primero que dio a nuestra poesía alas, gentileza y gracia, dice oportunamente, al mismo tiempo que recorre los defectos de aquel poeta, que es privilegio concedido a todos los que abren una nueva carrera el poder errar sin que padezca su gloria. Nosotros, por lo mucho que nos ha costado la redacción de la obra que presentamos al público, conocemos bien y apreciamos debidamente lo mucho que le costaría a Rengifo el componer su libro. En el discurso dedos años hemos emprendido por tres veces tan penosa como impertinente tarea, y otras tantas la hemos suspendido, desconfiando de acabarla con acierto; pero últimamente ha triunfado de nuestra fundada desconfianza el noble deseo de ser útiles a la patria y el justo afán de coger fruto de nuestras largas tareas.

Anticipándonos al juicio y la opinión de algunos críticos, ora sean justos y severos, ora tal vez émulos de una obra que ciertamente no es digna de dar envidia a los hombres doctos, convinimos sin dificultad en que el Diccionario de la rima no es absolutamente necesario para los buenos poetas, porque en éstos, con el calor del entusiasmo, su imaginación misma les pone en la pluma los consonantes oportunos que necesitan; mas no por esto diremos que el Diccionario les sea del todo inútil, y aun añadimos que en algunas ocasiones no dejará de favorecerles, porque no siempre la memoria acude a servir a la imaginación como deseamos. ¿Cuántas veces el poeta se encuentra detenido por no ocurrírsele el consonante, al mismo tiempo que se agolpan en su mente los más bellos pensamientos? Aun cuando así no fuese, el Diccionario de la rima es, sin disputa, un auxilio utilísimo para los jóvenes que, impelidos de su inclinación natural, desean dedicarse a la poesía, y para todos aquéllos que, poco favorecidos de la naturaleza, buscan, no obstante, en el trato de las musas el descanso y alivio de sus fatigas, y un placer honesto que les haga más dulce y fácil la carrera penosa de las ciencias; a todos los cuales creemos hacer un servicio muy importante con la publicación de nuestro Diccionario.

Como advertencias necesarias para el uso de él, debemos hacer las observaciones siguientes:

1: En las listas de consonantes, sin faltar al orden alfabético ni interrumpir el de las terminaciones, se ha guardado constantemente el número de sílabas, circunstancia que hace este Diccionario superior en mérito a cuantos se han publicado hasta ahora en las demás naciones, pues ofrece la ventaja manifiesta de que, sin necesidad de recorrer la extensa lista de una terminación, se halla fácilmente el consonante con el número de sílabas que se requiera.
2: En las terminaciones de ado e ido, como quiera que creemos hablar con los que hayan estudiado la Gramática, al menos hasta la conjugación de los verbos, se han omitido los participios regulares, refiriéndonos para su formación, como se verá, a las listas de los verbos en ar, er, ir: esto no obstante, se han notado en la lista de su respectiva terminación los participios irregulares, marcando su correspondiente infinitivo con esta señal * (asterisco), para exceptuarlos y que sirva de gobierno al que los registre, con el fin de sacar participios en ado e ido.

3: El mismo sistema se ha observado en cuanto a las palabras verbales terminadas en aba y abas, en ia e ias, personas del singular del pretérito imperfecto de indicativo;

para las de aré, iré, irá → ras, rá

del singular del futuro imperfecto de indicativo; en las de ara, etc. etc. del imperfecto de subjuntivo, y en las terminaciones en ando y ende como gerundios. Con respecto a los demás tiempos y sus personas, atendidas sus irregularidades y la imposibilidad de dar una regla fija, se ha notado cada palabra al fin de la lista de nombres de la terminación respectiva.

4: Para la formación de todos los consonantes verbales compuestos de infinitivo y pronombre, como, por ejemplo, arma, arle, arse, etc. se establece también una regla al fin de la lista de nombres de la terminación respectiva, refiriéndonos a la del infinitivo del verbo correspondiente.

Se comprenden todos los nombres anticuados, atendido a que la licencia poética, lejos de permitir que caduquen para la poesía, exige muchas veces su uso por elegancia, como se verá al tratar de este punto en los elementos de poética.

No pudiendo rimar los esdrújulos con palabras que no lo son, aunque tengan igual terminación, pues su sonido es diferente, se han entresacado aquéllos, formando un vocabulario aparte al fin del Diccionario.

Juzgándolo también útil y curioso, hemos añadido al fin de la obra un vocabulario de todas las voces poéticas de nuestra lengua con su definición correspondiente, aun aquéllas que además son familiares bajo otra acepción, y que como tales se hallan notadas en el Diccionario di la rima, por ejemplo: Aurora, que prosaicamente es la primera luz que se descubre antes de salir el sol; y como voz poética, el principio de alguna cosa y caer el rocío al tiempo de salir el sol. Avena, especie de planta y grano; y poéticamente, zampona o flauta pastoril. En cuanto a los Elementos de poética que publicamos al mismo tiempo, juzgarán de su mérito los inteligentes y los buenos poetas a cuyo juicio se somete el autor: aquí sólo diremos abiertamente que a más de la utilidad general que llevan consigo estas obras elementales para los progresos de la bella literatura, hemos creido hacer un servicio al público, y muy particular a los que deseen dedicarse a la poesía, colocándole al frente del Diccionario. Aunque son pocos los verdaderos poetas, son muchos los que se creen serlo, principalmente si adquirieron alguna facilidad en la versificación, o tuvieron la desgracia de ser dirigidos por alguno de aquellos maestros que hacen consistir el arte sublime de la poesía en saber
abortar una cuarteta insulsa o una décima ridícula y miserable; y son también muchos los que, por un efecto de esta menguada enseñanza, pasan después las horas y los días haciendo versos y ojeando las silvas de Rengifo sin conocer ni haber saludado los verdaderos principios de la poética, ni estar siquiera en disposición de poder leer con fruto a Horacio y a Boileau. Para éstos y para otros muchos, fuera nuestro Diccionario una tentación peligrosa, si al mismo tiempo que les facilita la rima, no pusiera delante de sus ojos los preceptos y los ejemplos necesarios para que los unos se desengañen, y los otros tengan una guía segura en la escabrosa senda del Parnaso. Y aunque es verdad que hay otras obras que pudieran servir a este fin, ni está en nuestras facultades el usar de ellas para unirlas al Diccionario; ni deja de ser útil, como dijimos antes, que se multipliquen estas obras elementales; ni son tantas tampoco las poéticas españolas que pudieran ofrecer una libre y acertada elección. La que escribió en verso Juan de la Cueva es más bien, como dijo Moratín, una
compilación de preceptos relativos al arte de componer en poesía, y está escrita con poco método, redundancia, desaliño y no segura crítica. La poética de Luzán, utilísima en su tiempo y apreciable siempre, a más de ser demasiado voluminosa para nuestro objeto, está diminuta en algunos puntos esenciales del arte poética y falta en otros.

La de Rengifo ya no debe leerse en el día, a no tener tan mal gusto que se quiera perder el tiempo componiendo ecos, poesías mudas o laberintos. La que publicó en nuestros tiempos D. Santos González es una compilación verdaderamente escolástica y propia de un gramático, como su autor, sin genio ni gusto; y de la que escribió el abate Masdeu, ya ha dicho D. José Hermosilla que vale poco y ha dicho bien. No diremos esto nosotros de todos los elementos que en diferentes épocas se han publicado para el uso de las escuelas: los hay de bastante mérito en su clase, como los del P. Losada, de las Escuelas Pías; pero en ninguno de ellos hallamos reunido lo que a nuestro parecer debieran abrazar unos elementos que se dirigen a la instrucción del público. Mas no se crea que al decir esto queremos formar indirectamente el elogio de los elementos que publicamos: los ponemos al frente del Diccionario para que los jóvenes que le usen, leyendo antes los verdaderos principios del arte poética, conozcan que el hacer versos y saber rimarlos no es ser poetas; y para que al leer estos elementos formen al menos una idea exacta de la poesía, y se convenzan de la necesidad de buscar otros libros más acabados y completos si desean hacer en ella progresos útiles y laudables. Aun para iniciarse en los elementos primeros de este arte difícil, les aconsejamos que entre nuestros autores tomen por guías y maestros a Moratín, a Sánchez Barbero y a D. José López Hermosilla. El autor del Café, en su sátira o lección poética, publicada por la Academia Española en 1782, y corregida posteriormente por el autor mismo, para darla de nuevo a la prensa con sus demás obras, advertirá a los que se dediquen a la poesía los vicios y defectos en que han caído y suelen caer los que la cultivan. Sánchez, en sus elementos de retórica y poética, les enseñará los principios de ésta con tanta imaginación como filosofía; y el señor Hermosilla, en su arte de hablar en prosa y verso, les desenvolverá estos mismos principios con claridad y exactitud, acompañando sus críticas y útiles observaciones con la erudición más oportuna y selecta. Las obras de estos tres literatos son las que principalmente se han tenido presentes para la formación de los elementos de poética que publicamos al frente del Diccionario, con el fin de hacerle más útil y provechoso.

1830.

459. Prosodia y Métrica de la Lengua Castellana, por D. Vicente Salvá. -(Véase el núm. 174.)

1831.

460. Elementos de Prosodia de la lengua castellana por el Sr. D. Bruno González de la Portilla… Puerto -Príncipe, 1831.

8.° esp. -220 págs.

Esta obra es un compendio o extracto de la del Sr. Sicilia. El método es original, pero la doctrina prosódica es la misma. Su autor era Magistrado de la Audiencia de Puerto- Rico.

461. Nociones de métrica, por Don Juan María Maury.

Son excelentes las que desenvuelve, y expone con toda claridad, en la siguiente carta dirigida a D. Vicente Salvá, quien la reprodujo en la penúltima de las notas con que aumentó el valor de su Gramática. No es ésta en España (aunque sí en América) todo lo conocida y estudiada que debiera
serlo; por cuya razón, y por el valor intrínseco propio de la referida carta, preferimos, a una breve exposición de su contenido, copiarla íntegra. Dice así:

Estimado paisano y señor mío: Regresado al campo, donde se vive más despacio que en esa Babilonia, voi á sentar sobre el papel algunas ideas acerca del asunto de nuestras últimas conversaciones.
¿Qué entienden por cesura los que la ponen como elemento de nuestro verso heroico? ¿Es la cesura latina? Pero aquélla tenia solamente relación con la construcción del pié métrico, consistiendo el corte que esta voz implica, en que un final de vocablo fuese principio de pié. -¿Es la cesura francesa? Pero lo que ésta hace es cortar el verso en partes siempre las mismas.

Ninguna de estas dos operaciones es aplicable a una versificación que no consta de pies métricos ni de hemistiquios. -¿Hase querido hablar meramente de una suspensión gramatical en otro lugar que al fin del verso? Ya eso lo principiaría a comprender: será como

Sed non ut placidis coeant immitia; non ut
Serpentes avibus geniuntur, tigribus agni
Per gentes humilis stravit pavor: ille flagranti
Aut Atho, aut Rhodopen, aut alta Ceraunia Dejicit. (telo

Tales cortes y otros semejantes, que bien se ve no son los que los latinos llamaron cesura, los solemos imitar.

Cedió la fuerza a la dulzura: doma
Al terrible leon blanda paloma
Que ya el Tonante su invencible diestra
Alza: los cielos reventaron: arde
La inmensidad.

El cabalgar de un verso sobre otro, tan aborrecido de los clásicos franceses, no nos choca, y tal vez nos agrada: lo mismo acontece con las pausas irregulares, que son a veces de un artificio más feliz, como en el último ejemplo que precede.

Y prescindiendo de toda intención imitativa, se puede recomendar el uso prudente de tales giros en obsequio a la variedad. Por ellos aprecia más el oído la regularidad de las cadencias al fin del verso, como en el sistema musical el empleo de las disonancias realza el halago de la concordancia perfecta. Pero aquellos cortes no pertenecen al ritmo: lo que varían, son los miembros del período; mecanismos de puntos, comas, accidentes sin conexión alguna con el artificio que hace que once sílabas sean un verso. No hai punto del endecasílabo donde no se pueda cometer cesura; no hai ninguno donde se pueda prescribir; o si tal se hace, saldrán millares de ejemplos a protestar contra la lei.

A dicha, los que quieren cesura obligada en nuestro verso heroico, hácenlo por suponerlo compuesto de pies métricos como los latinos. Sueño de dilettantesLatinistas, a quienes pudiera el endecasílabo responder con dos cesuras,

Haud equideni tali me dignor honore.

Dáctilos y anapestos, troqueos, yambos, etc. cuales los percibimos en la poesía antigua, también los encontraremos en nuestros versos modernos, y aun en nuestra prosa, y lo mismo importan aquí que allá: pueden engalanar, mas no son parte constitutiva. No ha llegado entre nosotros a tal punto de perfección, ni el arte, ni el instrumento. ¿Cuál es, pues, el elemento constitutivo de nuestro verso heroico? El que lo fuera de la versificación latina vulgar; el que hizo ritmo, antes de introducirse el primor del metro; el que determina el ritmo musical; es, en fin, lo que a falta de mejor vocablo hemos llamado acento.

Pues no se trata del verdadero acento diferenciado en grave y en agudo, de que han escrito Cicerón y Quintiliano; de esa operación particular de la voz, perteneciente a las entonaciones, a la canturia de las palabras: est etiam in dicendo quidam cantus. Nada tiene que ver con el ritmo este acento que nuestros humanistas han equivocado con el otro, enredando así la versificación antigua en un sistema tan sin atadero, que no hai verso latino que en nuestra boca lo sea.
El acento rítmico es hijo del esfuerzo de la voz con independencia de lo grave y de lo agudo; pues no porque se apoye más o menos en ella, resultarla una tecla más alta ni más baja. Es el mismo impulso del aliento que se emplea en los instrumentos de viento para los tiempos fuertes; y si hemos de darle nombre, otro que el equívoco de acento, diremos que es el ictus latino, el stress inglés, la battuta italiana; en resumen, el elemento rítmico es el medio gramatical, por el que se diferencian dos vocablos escritos con las mismas letras, como tarde y tardé.

Lo cual entendido, se demuestra con gran sencillez la construcción de nuestro endecasílabo venido de Italia, de donde pasó también a Inglaterra. Constituyen este verso (además del acento final en la décima), ya sea un acento en solo la sílaba sexta, ya dos acentos, uno en la cuarta y en la octava el otro. Ejemplos:

El atemorizádo peregrino
Abandonándo la desiérta playa.

En mi Espagne poetique, después de sentar el principio, me pareció hacerlo como palpable con un símil de bulto, añadiendo:

On peut se réprésenter une image matérielle de cette disposition rhythmique par des barres horizontales, qui sontiendraient en equilibre, soit un appui au point du milieu, soit deux appuis a
des distances égales des extrémités.

A los principios pareció tal vez suficiente también un solo apoyo en la cuarta, sin curarse el poeta de lo que salia después, como por ejemplo;
Abandonándo la pláya desierta. 4 7
donde el acento de la octava ha pasado a la sétima; pero los modernos repugnan ya este modo. Y, en efecto, con eso poco más que el segundo punto de suspensión distase de su cabo, perderla el equilibrio mi barra horizontal. Nos componemos, pues, con los dos modos que representa el doble ejemplo primero:

El atemorizádo peregrino
Abandonándo la desiérta playa.

Las dos condiciones de que pende que sean verso estos dos renglones, son las solas que el poeta tiene en el oído cuando está componiendo. A lo más, en el verso que estriba en la cuarta y octava, añadirá el cuidado de que el acento de la cuarta no sea pié de esdrújulo:
Huye la tórtola del nido amado. 4 8
es combinación que sonaría a dos versillos de endecha:
Huye la tórtola
del nido amado.
Ahora bien: no todos los endecasílabos que encontrará V. por hai, se hallarán tan reducidos a la acentuación precisa como los dos que he dispuesto para el caso. Bastaba a mi intento fuesen cabales y abonados: tienen además la recomendable calidad de la fluidez; pero les faltan otras que en muchas ocasiones se echarían de menos.
Le superflu, chose très nécessaire,
ha dicho con su desembarazo acostumbrado el escritor universal. Digamos en nuestro asunto qué acentos, superfinos para la exactitud del ritmo, suelen ser necesarios para la propiedad del verso.
De estos acentos supernumerarios los que obran con mayor eficacia son los que caen en sílabas pares El verso, por ejemplo, acentuado en las sílabas rítmicas cuarta, sexta y octava, puede decirse verso dos veces, pues reüne en sí las dos condiciones distintas que constituyen los dos modos de endecasílabo.

El Hacedór que ciélo y tiérra adoran. 4 6 8
Seria algo más grave y adecuado con un acento más en la segunda, como:
El sacro Autor que cielo y tierra adoran. 2 4 6 8

No le falta número al siguiente, aunque reducido a un solo acento facultativo:
Que de la soledád está prendado. 6 8
Pero por más que se halle sostenido con un auxiliar, en sílaba rítmica también, tiene menos carácter estotro:

La soledád es tódo su deseo. 4 6

Nace esta diferencia de que los accidentes de la primera parte del verso influyen mucho menos que los de la segunda. Así entre los antiguos, siendo forzada la disposición de los últimos pies del hexámetro y del segundo hemistiquio del pentámetro, en los demás quedaba el poeta con alguna
libertad.
Los acentos facultativos en sílaba impar dan corto auxilio al número, y cabe perjudiquen a la armonía.
Ahí va un verso con tantos auxiliares como el más sostenido que acabamos de ver, y que muy poco se le parece:
Cielo y tierra te adoran, Autor sacro. 1 3 6 9

Pueden como quiera los acentos impares surtir buenos efectos. Es particularmente de notar la combinación siguiente, en que hacen un juego muy gracioso con el constitutivo de la sílaba sexta:
La de cándida fé, crédula ninfa. 3 6 7
Conserva bastante donaire este verso, aunque le falte el primer giro dactílico:
La de sincera fé, crédula ninfa. 4 6 7
Sigue haciendo fin de hexámetro con ese golpe dado en la sétima, después que el de la sexta ha asegurado el endecasílabo; pero está lejos de sentar tan bien el mismo golpe sobre la sétima en el verso que estriba en cuarta y octava:
Siempre ha de ser ¡ay de mí! fiel y ciego. 4 7 8
Es porque pasada la sexta sin apoyo, como el oído está pidiendo el de la otra sílaba rítmica que queda, le enfade una suspensión que se le atraviesa al llegar. De ahí ha disgustado el verso de Iriarte:
Las maravillas de aquel arte canto. 4 7 8

En los primeros ejemplos el acento supernumerario se afirma con el constitutivo; en éstos, al contrario, choca con él. Aún peor choque ha podido parecer a V, el del final de mi verso:
Cielo y tierra te adoran, Autor sacro. 9 10
pues a lo menos el de Iriarte lo compondrá un lector medianamente diestro con deslizar la voz en la última sílaba de aquel: como el valor de los acentos está en razón del carácter de los vocablos, se puede desdeñar el de ese adjetivo demostrativo, que, precediendo al sustantivo, equivale casi al artículo simple.
El acento impar que se combina bien con los constitutivos de cuarta y octava, es el que se introduce en la quinta:
Vuela fugaz, tímida corsa, vuela.
Esto es colocar en medio del verso el adónico que termina los de más arriba:
Crédula ninfa,
tímida corza.
No dudo agradaría algo más, dispuesto de este modo:

Vuela, vuela, fugaz, tímida corza.

Pero tiene su mérito la combinación inferior, como uno de los medios de contribuir sin daño a aquel grande objeto de las artes, la variedad.

Modos de variar y caracterizar el verso halla todavía el poeta fuera del de los acentos, que tampoco hemos apurado. Pero basta: hasta más allá hemos ido ya de nuestro primer propósito, dirigido a sacar en claro, después de impugnar la cesura, qué cosa sea la lei del ritmo heroico. Vaya con Dios, como no me procesen los demás sacerdotes de las Musas por divulgador de nuestros misterios.

Queda con fina voluntad de V. afectísimo y seguro servidor que. s. m. b. -Juan María Manry. -Aux Fontaines près Lagny, (Seine et Marne) primero de Junio de 1831.

1832.

462. Sistema musical de la lengua castellana. Escrito por D.(on) S.(inibaldo) de M. (as) y de S. Con licencia. Barcelona. Impr. de A. Bergnes y C.a, calle de Escudillers, 1832.
8.° -VIII págs. + 138 + 112 + 1 de erratas.

Cuarta edición, aumentada, corregida y simplificada: en las Obras literarias del mismo autor: Madrid. 1852, imp. de M. Rivadeneyra; un solo vol, en 8.° mayor.

Port. -Materias contenidas en este tratado; Existencia de una perfecta prosodia en el idioma castellano. Reglas para medir la cantidad de todas las sílabas. Noticia de los metros más usados por los antiguos griegos y romanos. -introducción. -Parte primera. -Segunda parte (sobre la melodía del acento prosódico castellano, con nueva foliación). -Erratas de las dos partes.

A pesar de que casi todos los preceptistas de métrica han dejado aparte la teoría de la cuantidad de las sílabas, y no se han atenido más que a los acentos, este autor mantuvo en su Sistema la división en largas y breves, deduciendo de aquí, con mucho ingenio y habilidad. que el castellano podía imitar casi todos los metros latinos y aun inventar nuevas especies de versificación.

463. Lecciones elementales de Ortología y Prosodia. Obra nueva y original, en que por primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana. Por Don Mariano José Sicilia. Parte primera. Madrid: en la Imprenta Real, 1832.
4.°-XXIV + 244 págs.
Anteport. -Port. – Pról. – Ded. a S. M. la Reina. – Texto, en preguntas y respuestas. – Ind.
Parte segunda. -X, II -222 págs.
Anteport. -Port. -Adv. sobre esta segunda parte. – Texto, en preguntas y respuestas. – Ind.

Dice así el prólogo de la obra:

La lengua española, sin embargo de ser la que más aventaja sobre todas las lenguas modernas en la regularidad, en la delicadeza y en la sencillez ortológica, y aunque no cede a ninguna otra en la variada y armoniosa combinación de su juego prosódico, ha carecido hasta ahora de un tratado de
prosodia. Esta parte de la Gramática es la única que haya sido desatendida generalmente con respecto a las lenguas vivas que se hablan hoy en el mundo civilizado, y sin duda en algunas de ellas seria una empresa muy difícil el haber de establecer y determinar sus prosodias bajo de un método analítico que no dejase nada que desear cuanto a su precisión y exactitud. Las reglas de la música gramatical dependen en gran manera del sistema ortológico adoptado en cada lengua, debiendo resultar que otro tanto como este sistema fuere difícil, complicado e incierto, hayan de ser también más inciertas, más complicadas y más difíciles las nociones de su prosodia.

Pero a ninguno de estos inconvenientes se halla sujeta la lengua castellana, cuyas pronunciaciones son todas sencillas, obvias, precisas, ciertas y bien marcadas, y cuyas combinaciones ortológicas se acomodan perfectamente al mecanismo natural de la voz humana, procediendo de aquí en grande
parte la conformación melodiosa y el mesurado compás de nuestros acentos, otro tanto como la ordenación, la naturalidad y la certeza de nuestras cantidades silábicas, cuya reglas, a muy poca atención que se ponga, saltan a la vista y se muestran con evidencia. La Academia Española, trabajando constantemente, como hasta aquí lo ha hecho, en fijar con pulso seguro y detenido el sistema ortográfico de la lengua (medio cierto y probado de llegar a la perfección del sistema ortológico), ha allanado también por su parte el estudio de la prosodia, y merece bien que se ensaye la coronación y el remate a los cuerpos de su Gramática, presentando a su examen y sometiendo a su juicio este postrer tratado que faltaba para completar sus tareas de un siglo. Muy grande habría de ser mi ilusión si yo me he engañado; pero si por fortuna he llegado a encontrar los verdaderos elementos de la prosodia española, puedo asegurar que no me ha costado gran trabajo, y que a pocos esfuerzos he descubierto toda la luz bajo la cual se muestran palpablemente las reglas de la medida y de la modulación castellana. He aquí una breve indicación de mi sistema.

En todas las lenguas, sean las que fueren, cada pronunciación necesita más o menos tiempo para ser hecha según fuere más o menos sencilla, más o menos compuesta, y de consiguiente más o menos pronta en la acción de los órganos que concurren para formarla. De aquí resulta que las sílabas sean, de su propia naturaleza, breves o largas, en razón del tiempo que respectivamente necesita cada una para haber de ser pronunciada. Sobre esta observación tan simple descansa, por lo menos, la mitad de las reglas de la prosodia española.

Pero además de la necesidad física de algunos puntos de tiempo que requiere cada pronunciación, hay también cierto apoyo que hacer en cada palabra, por el cual se marca al oído la diferencia numérica de cada una, sirviendo también este apoyo como de cierta especie de fundamento a su juego prosódico, o lo que es lo mismo, a aquel género de período métrico que debe tener cada palabra, de donde pende principalmente la variedad. la armonía y la agradable correspondencia de las modulaciones prosódicas y oratorias. Este apoyo, pues, que hace pronunciar en cada palabra con mayor detención la sílaba sobre la cual se ejecuta, y al que podria llamarse con toda propiedad acento predominante de la dicción, es una ley superior a la que resulta del tiempo que requiere naturalmente la formación de cada sílaba, y a la cual cede por tanto, si le es contraria, la de su mecanismo ortológico. La virtud de este acento, cuanto a la cantidad. consiste en estos tres
efectos: 1: Hacer larga, de las más largas, la sílaba, o por mejor decir, la vocal sobre quien recae.
2: Hacer breves, de las más breves, la sílaba o sílabas que se siguen a la vocal acentuada.
3: En las voces de dos sílabas, donde el acento recae sobre la última, hacer largas, de las menos largas, la sílaba que le precede, aunque por su naturaleza sea breve. Bajo de estos datos, todo el sistema de la prosodia castellana se puede reducir, y se reduce en efecto, a las reglas siguientes, que jamás fallan:

1: Cuantas sílabas se encontraren fuera del dominio y la influencia del acento predominante, siguen la regla del tiempo que exige el mecanismo natural con que cada una de ellas se pronuncia.
2: La sílaba sobre la cual recae el acento predominante, es siempre larga.
3: La sílaba o sílabas que se siguen a la que lleva el acento predominante, se hacen siempre breves.
4: En las voces de dos sílabas, si la segunda lleva el acento predominante, la primera se hace larga.

Reconocidas estas cuatro reglas, que, como se verá en sus respectivos lugares, son evidentes e infalibles, falta luego determinar:

1: Qué sílabas sean breves o largas por su naturaleza, es decir, por el mecanismo natural de su pronunciación, lo cual es sumamente fácil de discernir y de sujetar a reglas seguras, porque su conocimiento depende de la comparación que se hace entre las pequeñas porciones de tiempo que requiere cada sílaba, atendida su composición respectiva,

2: Cuál sea en cada palabra bisílaba o polisílaba la vocal sobre quien deba recaer el acento predominante; pues aunque en las más de las voces sea esto bien sabido prácticamente por los naturales, los extranjeros lo ignoran, y convenía además reducirlo a reglas y principios. Este es el estudio que me ha costado algunas investigaciones más penosas que difíciles; pero la lengua española es tan regular, y por decirlo así, tan consiguiente, que he podido encontrar los hilos de este enredado laberinto de su artificio prosódico, y he logrado ajustarle a ciertas reglas, fijas y demostrables. Si yo no me hubiere engañado en esto, la prosodia española está hecha.

Después de estas ligeras indicaciones, cualquiera podrá inferir el motivo que he tenido para haber hecho preceder un tratado de Ortología a la Prosodia propiamente dicha. Si la cantidad de un gran número de sílabas no tiene más ley que la del tiempo que su pronunciación requiere, claro está que habrá de ser necesario reconocer por principios, y por medio de observaciones muy exactas, el mecanismo de cada sílaba. Mis ideas sobre la Ortología son el fruto de un examen analítico muy prolijo, por el cual he logrado desenvolver con gran claridad todos los elementos materiales de las palabras, y las varias y diminutas combinaciones de estos mismos elementos, sujetando los resultados de este trabajo a una nomenclatura sencilla y luminosa, que fije bien las ideas, y que deje luego comprender más fácilmente las teorías prosódicas. Puesto además en el caso de tener que profundizar los secretos de la estructura material del lenguaje, me pareció también, como una obligación de conciencia, la de ofrecer por entero el producto de estas laboriosas investigaciones, de donde sacarán no poca utilidad los maestros de primera enseñanza, y, aun los mismos oradores y
poetas que frecuentemente se ven embarazados con mil cuestiones minuciosas de Ortología que no se hallaban todavía resueltas. Y por este medio vi también que podía hacer un gran servicio a los que aspirando a. hablar con toda perfección la lengua materna, y habituados desde su infancia a la
irregularidad de las pronunciaciones que domina en muchas provincias, desearían un cuerpo de observaciones y reglas fijas para reconocer bien estos vicios, y vencerlos y desecharlos enteramente. He creido, en fin, que este tratado era también muy necesario para hacer frente a una cierta clase de innovadores, que pretendiendo introducir algunas variaciones de gravedad en la ortografía, podrían ocasionar un grave daño en el habla castellana, pues propenden con ellas a desterrar un número no pequeño de combinaciones ortológicas que convienen y contribuyen a la energía, la elegancia y la variedad de nuestro acento; innovaciones fatales, como se verá en el discurso de esta obra, que empobrecían nuestra lengua, tan rica como bien acondicionada de sonidos; si bien, por fortuna de ella, aún es tiempo de oponerse a ese insensato neografismo, puesto que aún no ha podido ganar del todo a los buenos escritores, y que la Academia, en punto de novedades, ha marchado siempre con pies de plomo.

Si se me pregunta, después de esto, cuáles son las reglas que he adoptado para determinar la modulación prosódica de las palabras, responderé que una vez determinada justamente la cantidad de cada sílaba y el juego de los acentos, resulta luego, por un efecto físicamente necesario, la modulación de cada palabra, el acento musical y todo el encanto de la melodía prosódica, si al conocimiento de los principios establecidos se junta un buen nido, un alma sensible, una pronunciación expedita y un cierto temple de voz y tono que se adquiere en el trato fino del mundo y en el estudio de los buenos oradores y de los buenos actores. La medida de las sílabas, el juego de los acentos y él conocimiento bien sentido de aquello que se dice, prescriben la regla de las modulaciones en cualquier género y en cada tono en que sea necesario hablar; pero el alma de ellas y el sentimiento que debe influir en cada sonido, se percibe más bien que se explica. Las reglas de la prosodia no son ellas solas bastantes para hacer sonoros, armoniosos y expresivos los acentos de un orador, así como las reglas de la música no bastan ellas solas tampoco para formar un buen músico,

Todavía, porque nada me quede sin hacer en el culto de nuestra lengua casi divina, llevo bastante adelantado un tratado, no menos nuevo, para reducir a reglas, métodos y signos ciertos, de la manera que es posible, el arte de las modulaciones prosódicas y oratorias en la dicción castellana.
Si consigo acabarle, y pudiere esta obra acercarse siquiera a llenar su objeto, será éste el último prodigio que en materias tan abstractas y espirituales podría hacer el método analítico bien entendido, y formará el complemento de mi Ideología gramatical, poética y oratoria, cuya obra tengo casi concluida.

Mas, por el pronto, he creido conveniente no dilatar la publicación de estas lecciones elementales de Ortología y Prosodia, atendida la gran necesidad que se tiene de ellas en las escuelas de primeras letras y en las de humanidades. Mis lectores verán hasta qué punto me he esforzado para dar claridad a estos elementos, para definir con precisión y para poner en perfecto ajuste y coherencia todas las ideas que componen esta obra. Siendo además muy necesario, para mayor precisión y exactitud. haber de usar el lenguaje rigurosamente técnico que fija las nociones y simplifica su expresión, no he empleado término alguno científico cuya inteligencia no haya explicado, ni he
dejado una sola idea que pueda correr de un modo vago. En cuanto a las reglas, he cuidado mucho de generalizarlas y establecerlas de tal suerte, que rara vez admitan excepciones, con virtiendo frecuentemente las mismas excepciones en reglas, lo cual aparta en gran manera las dudas, y alivia mucho al que aprende. Finalmente, no dejando en el texto principal de la obra sino la doctrina neta que requiere la sencillez de los principios y de las reglas que se asientan, he tratado en notas aquellos puntos de mera ilustración que me han parecido oportunos, como también toda la parte polémica que ofrecen las cuestiones ortológicas y prosódicas, añadiendo además, en obsequio de los maestros de primeras letras, no pocas observaciones, advertencias y, reglas prácticas, que podrán serles de grande utilidad para facilitar los progresos de sus discípulos. En favor de éstos, he preferido también dar a mis lecciones la forma de diálogo, lo cual espero yo que me perdonarán las personas más instruidas a quienes agrada mejor la continuidad y el enlace de las doctrinas por medio del discurso seguido y constante. En una obra de esta clase, destinada principalmente a la enseñanza, no se debe omitir ninguna idea intermedia, y conviene buscar la forma más sencilla y más llana para las transiciones del pensamiento, poniéndose el que escribe, no solamente en el lugar del que enseña, sino también del que aprende, previniendo las dudas de éste, y siguiendo paso a paso la marcha natural de su espíritu, todo lo cual se consigue plenamente por medio de la simplicidad y de la lenta y medida progresión de las preguntas y respuestas. Aun las ciencias más elevadas prefirieron tratarlas así los antiguos; ¡cuánto más no será preferible este artificio para enganchar y sostener la atención de los principiantes en las áridas y desconsoladas cuestiones de la Gramática!

Concluiré con recomendar aquí, como un estudio necesario de primer orden, el de la Ortología y Prosodia de la lengua materna. Para todas las artes buscamos libros y tomamos lecciones, menos para aquella parte tan esencial de la oratoria que consiste en los labios y en el gesto. Casi todos guardamos, toda la vida, los vicios que en materia de pronunciación contrajimos desde los pechos de nuestras madres, y casi todos nos resentimos, cual más, cual menos, de los resabios provinciales. Los más de los oradores (y otro tanto diré de los actores de teatro) se forman por imitación y a merced de las circunstancias, casi siempre al acaso; de donde resulta que el número de los que sobresalen en el arte material de la palabra hablada sea, como lo es, tan contado, y parezca maravilla. ¿Por qué razón los maestros de primera enseñanza, y los que continúan después nuestra educación en las letras y las ciencias, no habrían de ser obligados a saber y a enseñar por principios el mecanismo, la pureza y el gusto del habla en que nos debe ser persuadida la religión, la moral y la justicia? ¿Por qué se habrá de dejar a la suerte la adquisición de ese talento y de esa arte que granjea de todo punto el favor y la estimación general en el trato de la vida, que realza tanto las gracias y el embeleso de la buena sociedad. y que contribuye en tanto grado al buen suceso de nuestros negocios y pretensiones en el mundo? ¡Quién no desea adquirir esa especie de filtro mágico que se lleva en los labios cuando la verdad y la virtud toma en ellos el prestigio de los sonidos y el hechizo de los acentos! Mal pecado para aquéllos que por disimular su pereza o su ignorancia nos vendrían alegando que el arte de decir es un don nativo que se produce de suyo y no se adquiere; porque, fuera de la gracia divina que se nos da de balde enteramente, no hay talento ni virtud en lo humano que al tesón de la voluntad y al esfuerzo del estudio sea del todo inasequible, sin otra diferencia en los sujetos que sus disposiciones físicas más o menos felices, pero rara vez tan ingratas que el arte no pueda mejorarlas, y sacar del trabajo un buen partido, nada es-caso. Yo concederé llanamente que una buena figura y una presencia ventajosa, un metal de voz agradable y una lengua flexible y expedita, son un grande socorro natural para el orador; pero también diré que
Demóstenes supo vencer la rudeza de sus órganos vocales, y que Sócrates, el más feo, como también el más sabio de los antiguos griegos, hacia correr la dulce persuasión de su boca disforme y derramada. Fuera de esto, ¡qué de prendas y dotes naturales para la declamación oratoria y la poética no se quedan perdidas por falta de conocimientos en la parte ortológica y prosódica de las lenguas! ¡Y de qué servirían un alma sensible, una voz argentina y una boca de oro, mientras que se ignorasen los elementos y las reglas materiales del habla, que es toda enteramente de convención! ¿No se ven, por esta razón, en los púlpitos y en las cátedras los mejores talentos deslucidos y malogrados? ¿Se prodigará la enseñanza para saltar a compás en los bailes, o para hacer hablar al arco y las cuerdas, y se dejará a lo que salga, sin más socorro que el ingenio de cada uno, el sublime artificio del tanto hablado? Y aún hay más, porque los estudios prosódicos son los únicos que profundizan en los secretos de la medida y del ritmo, así en verso como en prosa; los que enseñan las proporciones, y digámoslo así, el ensamblaje del material de la palabra; los que dan razón de los medios para llevar la frase con soltura y con gentileza; los que adiestran, en fin, la pluma para hacer la oración bien rodada y fluente, la carrera de la dicción siempre en giro sin cansancio ni arrastradura, adulando al oído y colando el pensamiento, como un destello, bajo el grato y vario susurro de los sonidos bien combinados del discurso. ¿Y quién habrá que desprecie esta parte tan esencial de las composiciones poéticas y oratorias, sin la cual las mejores ideas, faltas del juego acorde de los signos que las enuncian, desechadas por el oído, son también desechadas o mal senti-
das por el espíritu? ¿Qué tesoro equivale a la posesión de aquel arte que encadena los corazones transformando los pensamientos en una especie de canto angélico? ¿Dónde hay alguno que pueda leer sin envidiar los compasados períodos, y por decirlo así, la gravísona fraseología de un Florian de Ocampo, la dulcísima y deleitosa oración de un Granada, o la prosa siempre armónica, siempre rítmica y siempre varia de un Cervantes? Estos y otros grandes autores, no muchos, por un feliz desarrollo del sentido, o por mejor decir, del numen músico de la palabra, encontraron sus misterios prosódicos, y en verdad nos dejaron modelos a que atenernos; pero no escribieron las reglas, ni tal vez se advirtieron de ellas. Estudiémoslas nosotros, que ésta es la ventaja que, entre tantas cosas buenas como se pierden con el tiempo, les está dada a los últimos que llegan. Nuestra lengua está fijada: gran desgracia será si se le toca otra vez, so pretexto de mejorarla, como en el siglo XVII, o si por vanidad. por ignorancia o por desidia se le dejara alterarse. Un siglo ha bastado apenas para volverle su bella índole, y esto gracias a los afanes de la Academia y de los buenos escritores, que a la sombra de los Borbones, restauradores y patronos magníficos de nuestras letras, han medrado llenamente. Consagremos, pues, con reverencia este depósito venerable, del cual somos deudores a nuestros venideros; formemos inventario de sus riquezas, y guardémoslas santamente. Yo me tendré por dichoso si este primer ensayo de un Tratado ortológico y prosódico que completa nuestra Gramática, alcanzare a cumplir de algún modo un objeto tan importante y deseado.

Advertencia sobre la segunda parte de esta obra. -Antes de presentar y desenvolver mi teoría de la prosodia castellana, me parece necesario preparar a mis lectores, rogándoles que, para haber de entrar en su examen, tomen iguales precaucionas que yo he tomado, y se coloquen conmigo en el mismo punto de vista que yo he elegido para encontrar la verdad.

Lo primero que yo he hecho ha sido prescindir de todas las reglas que han llegado hasta nosotros de las prosodias griega y latina, no porque yo las considere generalmente como contrarias a la nuestra, pues en mucha parte convienen o se dan la mano con ella, sino porque hay muchas diferencias en la parte artificial y de mera convención que corresponde a cada una, sin que acerca de aquellas lenguas muertas tengamos ni nos sea ya posible tener nociones puntuales y completas cuanto al juego de sus acentos. Yo creo que los más de nuestros errores en esta parte de la Gramática han nacido de querer formar juicio de nuestra prosodia por la de aquellas dos lenguas, y principalmente por las reglas de la latina, que reconocemos por madre. ¿Pero quién hay que sepa cuál hubiese sido la ejecución de las reglas que nos han quedado sobre una lengua que há tantos siglos que dejó de hablarse, y que cada nación moderna pronuncia y modula más o menos, según la práctica de su respectivo idioma? Según veremos más adelante, una parte de la prosodia está fundada sobre el tiempo que requiere naturalmente la pronunciación de cada sílaba, atendida su formación y material estructura; pero esta regla cede más o menos en cada lengua a los usos de su prosodia artificial, según la cual hay sílabas breves por su naturaleza que se necesita hacer largas, y al contrario otras largas que se requiere hacer breves, ¿Cómo podremos nosotros en esta parte sacar ninguna inducción de una lengua, acerca de la cual, aunque nos hayan quedado los preceptos, ignoramos el modo de ejecutarlos? Examinemos, pues, a fondo los fundamentos de nuestra prosodia, y alegrémonos enhorabuena cuando los veamos coincidir tan frecuentemente con los de aquellas lenguas maestras; mas, pues no conocemos sino imperfectamente la práctica de su
prosodia artificial, no nos embaracemos con ella para buscar las reglas de nuestro acento.

Después de esto, se necesita sacudir el yugo de tantas preocupaciones y de tantos errores como han pasado de unos en otros en los puntos más principales de las prosodias de las lenguas modernas. Las pocas luces que han dado algunos libros sobre esta parte tan esencial de la dicción, adolecen casi siempre de aquella especie de confusión e incertidumbre con que se adivinan las cosas que, sin ser vistas, se tocan en las tinieblas. Por esta razón han sido tantos y tan diversos los pareceres, tantas las contradicciones y tan raras y extrañas las aserciones de algunos escritores, hasta el extremo de haber habido quien diga que nosotros no tenemos breves ni largas, o que todas nuestras sílabas eran breves, o que sólo eran largas las que llevaban el acento, o que la cantidad larga que parecía prestarles el acento no era sino apariencia. Prescindamos, pues, de toda opinión, o por mejor decir,
dudemos de todas, incluyendo también las mías, y busquemos, dudando, la verdad, que es el modo cierto de hallarla si no está fuera de nuestro alcance.

Convenidos de esta manera, y caminando con libertad sin más guía que la observación y el análisis, entraremos en el examen de nuestras leyes prosódicas: de las unas fundadas en la exigencia misma del material de las palabras, y de las otras que ha dado el uso según el gusto del oído, diferente por lo común en cada pueblo; leyes todas según las cuales nos detenemos más en unas pronunciaciones que en otras, y levantamos o abajamos el tono de sus sonidos, que es el objeto de la prosodia. Si las
leyes que hallemos cerca de esto son suficientes para explicar todo el juego de la prosodia castellana; si se bailaren siempre verificadas en sus
efectos, y si no hubiere ningún caso ni una sola excepción que las desmienta, fuerza será reconocer que hemos encontrado la llave del mecanismo y del juego musical de nuestra lengua.

Por más nuevo que pueda parecer el sistema que presento en esta obra, mis lectores verán que las bases en que se funda no han sido enteramente desconocidas hasta ahora, pues tenemos en favor de ellas la autoridad da algunos buenos filólogos, cuyas observaciones me han guiado para ponerlas.
Y novísimamente me regocijo, después que ha llegado a mis manos la excelente obra que ha sido publicada en Madrid por el señor Gómez Hermosilla, titulada: Arte de hablar en prosa y en versa, en la cual, al tratar de la naturaleza, origen y mecanismo del verso, toca este autor estimable, aunque de paso, varias cuestiones prosódicas, y coincide frecuentemente con mi doctrina, lo que me ha dado nuevo aliento. ¡Ojalá que hubiera tratado esta materia de intento, pues estoy seguro, por los principios que asienta, de que se encuentra en el mismo camino que yo he tomado para buscar la medida y el ritmo de nuestra lengua! (I)

Como quiera que sea, me anima mucho para ofrecer mis ideas al juicio de los sabios, el largo examen que he hecho de ellas por más de veinte años, y la aprobación que han merecido de no pocos literatos con quienes las he consultado. Entre ellos ha habido alguno que piensa que mis principios podrían servir para formar una prosodia general, sobre la cual se fundase la de cada lengua en particular, sin necesidad de otra cosa que de añadirle las variedades y prescripciones particulares de cada una cuanto a la parte métrica de las sílabas y el gobierno de los acentos. No tengo yo tan largas pretensiones; pero me inclino a creer que mi sistema podrá muy bien facilitar el camino para determinar la prosodia de algunas lenguas modernas, y especialmente de la italiana, que tiene muy grande analogía con la nuestra.

I: Después de exponer el Sr. Hermosilla su teoría de nuestro metro, y de haberla ilustrado con
ejemplos, dice como sigue (parte II, lib. I, cap. I): Se me preguntará tal vez por que en los versos citados (y lo mismo seria en cualquier otro que se midiera) son respectivamente largas o breves las sílabas que he señalado como tales, y forman en consecuencia los espondeos, yambos y pirriquios que he notado. Para responder a esta pregunta, seria menester escribir un tratado completo de prosodia castellana, tratado curioso, útil y aun necesario, que no tenemos por desgracia. Pero pues esto no me es posible por ahora, ni semejante tratado debe entrar en la presente obra, me limitaré a indicar algunos principios generales ciertos e incontestables. En seguida declara el autor estos principios, y los que lean todo entero el capítulo citado, encontrarán en el fondo unas mismas nuestras ideas.

Para mí será bastante si hubiese conseguido hacerme útil a nuestros oradores y poetas, presentando los medios de resolver un gran niímero de dudas y cuestiones que hasta ahora no podían determinarse sino por el juicio del oído, pero también muy expuesto a ilusiones y resabios.
El Sr. Sicilia, antiguo Catedrático de Filosofía moral y de Derecho público de la
Universidad de Granada y Canónigo dignidad de Prior de Baza, publicó en cuatro volúmenes su primera edición de estas Lecciones, en París, año de 1827-28, librería americana, calle del Temple, núm. 69; imprenta de David. calle del Arrabal Poissonniere, núm. I.

Tomo I. -244 págs. Port. – Pról. (mucho más breve que el de la segunda edición). – Texto. – Indice.
Tomo II. -255 págs. + 3 de índ. y errat. Port. – Texto. – Ind. – Errat.
Tomo III (1828). -222 págs. + 2 de índ. Port. -Adv. sobre la segunda parte. – Texto. – Ind.
Tomo IV (1828). -184 págs. + 1 de índ.

Port. – Dedicatoria del autor a la señorita María Manuela Guerrero: Ved aquí, por último, estimable amiguita mía, dadas a luz pública las Lecciones elementales de ortología y prosodia que trabajaba yo en Marsella, para que sirviesen de texto en nuestros inocentes recreos literarios. Estas lecciones son las mismas que copiaba de su lindísima letra su malograda hermanita de usted, Doña María Rosa, que nos arrebató la muerte en la mejor flor de su vida, y a la cual ofrezco todavía con frecuencia el tributo de mis lágrimas… París 1.° de Abril de 1828. -A los pueblos americanos,
el editor Henrique de Wincop. – Texto. – Indice.

1834.

464. Modo de poner en ejecución el nuevo método de enseñar a leer, publicado bajo el título de Teoría de la lectura en toda clase de escuelas, sean o no de enseñanza mutua, en las casas particulares por las madres, padres y tutores de los niños: y en los pueblos, en los establecimientos industriales, casas de corrección o beneficencia, presidios, cuarteles, &c. para enseñar a los adultos. Por D. José Mariano Vallejo, Autor de la expresada Teoría. Impreso de Real Orden. Segunda edición, corregida y aumentada. Madrid: julio de 1834. Imprenta de Quilez y Compañía.

8.°-214 págs. + 2 de índ. + 2 hs. plegadas.

La primera edición la imprimió el autor en París, año de 1826: constaba solamente de los cuatro primeros capítulos de esta segunda.

1835.

465. De la pronunciación de las letras castellanas, por D. Mariano Bonsoba i Moreno,
Trata de esta materia en los capítulos II y III de su Ortografía (págs. 7-22).

466. Principios de Ortología y Métrica de la lengua castellana, por D. Andrés Bello. Santiago (de Chile), imprenta de La Opinión, 1835.

4.° -130 págs.

-Segunda edición: Santiago (de Chile). Imprenta de El Progreso, 1850.
4.°-164 págs.

Advertencia. -En esta segunda edición se han hecho correcciones importantes destinadas a elucidar algunas partes de la primera que me parecieron requerirlo, y a llenar ciertos vacíos. He creido también necesario multiplicar los ejemplos, demasiadamente escasos en la edición anterior. Estudios posteriores no han hecho más que confirmar mis convencimientos sobre todos los puntos
fundamentales de mi teoría prosódica y métrica. En esta parte son casi enteramente
conformes las dos ediciones.

Acerca del plan e ideas expuestos en el libro, véase lo que decía Bello en el Prólogo: Como no hai pueblo, entre los que hablan im mismo idioma, que no tenga sus vicios peculiares de pronunciación, es indispensable en todas partes el estudio de la Ortología a los que se proponen hablar con pureza, pues no basta que sean propias las palabras, correctas las frases, si no se profieren con los sonidos, cantidades y acentos legítimos…

Un arte tan esencial ha estado hasta ahora encomendado exclusivamente a los padres y maestros de escuela, que careciendo, por la mayor parte, de reglas precisas, antes vician con su ejemplo la pronunciación de los niños, que la corrigen con sus avisos. Pero, al fin, se ha reconocido la importancia de la Ortología, y ya no es lícito pasarla por alto en la lista de los ramos de enseñanza destinados a formar el literato, el orador, el poeta, el hombre público y el hombre de educación…

A la Ortología, que comprende, como parte integrante, la doctrina de los acentos y de las cantidades, llamadas comúnmente Prosodia, creí conveniente agregar un tratado de Métrica. La Prosodia y la Métrica son dos ramos que ordinariamente van juntos, porque se dan la mano y se ilustran recíprocamente.

En la Métrica doi un análisis completo, aunque breve, del artificio de nuestra versificación, y de los verdaderos principios o elementos constitutivos del metro en la poesía castellana, que bajo este respecto tiene grande afinidad con la de casi todas las naciones cultas modernas. Pero me era imposible emprender este análisis sin que me saliesen al paso las reñidas controversias que han dividido hace siglos a los humanistas, acerca de las cantidades silábicas, el oficio de los acentos i la medida de los versos. Después de haber leído con atención no poco de lo que se ha escrito sobre esta materia, me di por la opinión que me pareció tener más claramente a su favor el testimonio del oído, y que, si no me engaño, aventaja mucho a las otras en la sencillez y facilidad con que explica la medición de nuestros versos, sus varias clases y los caracteres peculiares de los dos ritmos, antiguo y moderno. Reservo para los Apéndices éstos y otros puntos de elucidación y de disputa,
que, interpolados en el texto, suspenderían inoportunamente la exposición didáctica destinada a los jóvenes.

No disimularé que mi modo de pensar está en oposición absoluta con el de los dos eminentes literatos, autor el uno de un excelente tratado de literatura y traductor de Homero, y recomendable el otro por la publicación de los primeros elementos de Ortología que se han dado a luz sobre la lengua castellana, obra llena de originales y curiosas observaciones y fruto de largos años de estudio. Pero, por lo mismo que la autoridad de estos dos escritores es de tanto peso, era más necesario hacer notar aquellos puntos en que alguna vez no acertaron; y si el desacierto fuere mío, se hará un servicio a las letras refutando mis argumentos y presentando de un modo mas claro y satisfactorio que hasta ahora la verdadera teoría prosódica y métrica de la lengua castellana…

El texto de la Ortología está dividido en tres partes, cada una de las cuales trata respectivamente de los sonidos elementales, de los acentos y de la cantidad, siguiendo luego el Arte métrica. Concluye el libro con los apéndices siguientes: I. De los sonidos elementales. -II. Sobre el silabeo (sigue Bello al tratar esta materia a la Academia Española). -III. Sobre la influencia de la composición o derivación de las palabras en el acento. -IV. Sobre la influencia de la estructura de las palabras en el acento. -V. Sobre la influencia del origen en la acentuación de las palabras. -VI. Sobre la cantidad prosódica: examen de las teorías de Hermosilla y Sicilia (Bello, según ya indica en el prólogo, se separa de las teorías de ambos, combatiéndolas). -VII. Sobre la equivalencia de los finales agudo, grave y esdrújulo en el verso. -VII. Sobre los pies: diferencia fundamental entre el ritmo de la poesía griega y latina y el de la poesía moderna. -IX. Sobre la teoría del metro (Bello discute la de Hermosilla).
-Tercera edición: Santiago (de Chile). imprenta de La Opinión, 1859.
8.°-245 págs.

Léese al principio esta advertencia: Fuera de no pocas correcciones puramente verbales y ortográficas, se encontrarán en esta tercera edición nuevos y más apropiados ejemplos, un orden más lógico en la exposición de ciertas materias, la teoría de una especie de ritmo popular a que no se haya prestado atención hasta ahora, y algunas otras innovaciones de menor importancia, pero que no alteran en ningún punto esencial las ideas emitidas en la edición primitiva.

-Cuarta edición: Principios de Ortografía y Métrica de la lengua castellana, por Don Andrés Bello. Bogotá, Echeverría hermanos, 1862.
4.°-X-182 págs.
Es reimpresión de la edición segunda.
-Quinta edición: Santiago (de Chile), imprenta de La República, 1871.
8.°-256 págs.
Es reproducción de la tercera edición.
-Sexta edición: Bogotá, Echeverría hermanos, 1872.
Es reimpresión de la segunda edición.
-Séptima edición: Principios de Ortología y Métrica de la lengua castellana, por D. Andrés Bello. Edición ilustrada con notas y nuevos apéndices por D. Miguel Antonio Caro, individuo correspondiente de las Reales Academias Española y de la Historia… Bogotá, Echeverría hermanos, editores, 1882.
4.°-VII-208 págs.

Además de las muchas notas con que ilustró el texto el Sr. Caro, añadió a los apéndices del autor los tres siguientes: el núm. II bis y en que fija la noción prosódica de la sílaba y enuncia las consecuencias que de ese concepto manan, refutando las teo-rías de Bello; el núm. V bis, en que explanala doctrina de Beilo sobre acentuación etimológica; y el núm. VI bis, en que expone de un modo más completo que en anteriores tratados, los principios que guían la pronunciación de vocales concurrentes.

Escritos otros dos extensos apéndices (dice el Sr. Caro en la advertencia preliminar), uno, VIII bis, sobre el ritmo acentual de la poesía latina, y otro, X, sobre el isosilabismo como accidente métrico, para rectificar algunos conceptos del autor, quedan por ahora inéditos, aunque a uno de los dos se hizo referencia en el texto. Para adquirir pleno conocimiento de las teorías de Bello (añade el
Sr. Caro), se ha creido que seria necesario estudiar, además de lo consignado por él en esta obra, lo que expuso en una Memoria especial, impugnando cierta teoría de D. Juan María Maury sobre el sistema métrico de la poesía clásica; y como al entrar en prensa los últimos pliegos de esta edición el revisor de ella aún no haya logrado ver el opúsculo de Maury, ni la impugnación citada por el diligentísimo autor de la nueva Vida de D. Andrés Bello, ha tenido por prudente desistir de tratar ahora estos puntos. prometiéndose hacerlo más tarde y con mejor luz en alguno de los tomos de materias filológicas de la edición de las Obras de Bello que se publican en Madrid como parte de la excelente Colección de escritores castellanos.

La Memoria a que el Sr. Caro se refiere, intitulada Teoría del ritmo y metro de los antiguos según D. Juan María Maury, por D. Andrés Bello, se halla en los Anales de la Universidad de Chile, tomo XXVIII, correspondiente al año de 1886; en el volumen V de las Obras completas de Bello, publicadas por el gobierno chileno; y en el tomo LXXXIX de la Colección de escritores castellanos.



-Octava edición: págs. 1-229 del volumen V (Opúsculos gramaticales) de las Obras completas de D. Andrés Bello. Edición hecha bajo la dirección del Consejo de Instrucción pública en cumplimiento de la ley de 5 de septiembre de 1872. Santiago de Chile, impreso por Pedro G. Ramírez, 1884.
-Novena edición: Es el tomo LXXXVI de la Colección de escritores castellanos, primero de los opúsculos gramaticales de Bello, Madrid. imprenta y fundición de M. Tello, 1890, 8-440 págs.

La importancia de la obra de Bello y el acierto con que logró tratar la difícil materia de la ortología, prosodia y métrica castellanas, están reconocidos por la autoridad más respetable en cuanto al idioma castellano: la Real Academia Española. La cual, no habiendo publicado en su Gramática tratado alguno de prosodia aceptó los principios de Bello (con preferencia a los de Sicilia, Gómez, Hermosilla y Martínez de la Rosa) en la forma indicada en la comunicación siguiente:

Real Academia Española. -Madrid 27 de Junio de 1852. -La Comisión nombrada por esta Academia para formar un tratado de prosodia de la lengua castellana, ha dado su dictamen, ea el que manifiesta que, habiendo examinado todos los trabajos publicados hasta ahora sobre esta importante materia, juzga que no hay nada o casi nada que innovar; y considerando, después de un
detenido examen, que este trabajo se halla desempeñado de un modo satisfactorio en la obra de V. S. opina que la Academia podría adaptarla, previo el consentimiento de V. S. y reservándose el derecho, si lo juzga oportuno, de anotarla y corregirla, dado que sus opiniones no se conformen en todo con las de V. S. Mas reconociendo esta Academia el derecho de propiedad de V. S. en Junta celebrada el día 25 del corriente mes, después de acordar el citado informe, acordó que se pidiese a V. S. su beneplácito para poder hacer la impresión en los términos que dicha Comisión indica.
Lo que tengo el honor de poner en conocimiento de V. S. rogándole se sirva contestar lo que tenga por conveniente. Dios guarde a V. S. muchos años. -Eusebio María del Valle, Vicesecretario.
-Sr. D. Andrés Bello.

1837.

467. Teoría del acento, con aplicación al latín, al castellano y al francés. Por el Presbítero D. Joaquín Romero. Madrid; imprenta de la Compañía Tipográfica, calle del León, número 21. 1837.
4.°-VIII -46 págs. + 2 hs, finales, una de ellas plegada.

Las doctrinas de este autor estimable (Sicilia), conformes en gran parte con mis observaciones, me hubieran escusado el trabajo de manifestarlas, si un vacío dejado en ellas no hiciese necesario suplir esta falta, que a su vez le hace incurrir en algunos errores, que justamente admira en los escritores
que le han precedido. (Tomo II, nota primera a la lección quinta).

Es estraño que reconociendo este y otros humanistas que en el lenguage se halla, según el sentir de Cicerón, un cierto canto, presuman penetrar las leyes de este, desatendiendo aquellas que la naturaleza fija a toda canturía. Esta es la verdadera causa de las preocupaciones, y contradicciones que en ellos se notan.
Como la lengua materna generalmente se aprende más bien por hábito que por principios, ejecutando la articulación y demás circunstancias de las palabras sin examen, no puede practicarse el análisis de ellas, sin una atención y constancia extraordinarias. Estas dificultades han arredrado
a muchos de emprender este estudio, y creyendo que la teoría del acento se escapa a la más escrupulosa atención, sin que sea factible hacer observaciones exactas en la materia, han mirado estas cuestiones como sutilezas gramaticales de poca utilidad. No era esta la opinión de Cicerón, el que en su libro del Orador (XLIII, 147) se expresa en estos términos:
De syllabis propemodum dinumerandis et dimetiendis loquemur; quae etiamsi sunt sicuti mihi videntur, necessariae, tamen fiunt magnificentius, quam docentur. Est id omnino verum, sed proprièin hoc dicitur. Nam omnium magnarum artium, sicut arborum, altitudo nos delectat; radices, stipitesque non item; sed esse illa sins his non potest. Trataremos del número y cantidad de las sílabas, las cuales cosas aunque a mi parecer son necesarias, se practican con más magnificencia
que se enseñan. Esta es una verdad generalmente, pero con especialidad en esta materia; porque en todas las artes de mérito, como en los árboles, nos deleitan la elevación (las flores y frutos), pero no igualmente las raíces y troncos; no obstante, sin estos no pueden existir los primeros.

Faltando un tratado de la teoría del Acento, no debe estrañarse la opinión generalmente recibida de que no puede aprenderse el acento de una lengua extrangera, sino oyéndola hablará los naturales del país donde se habla. Pero si por medio de un exacto análisis del Acento podemos indagar un medio de adquirirle más completo, y más preciso, no podrá negarse la utilidad de esta discusión. Aunque se conceda que sea más fácil el aprender el acento de un idioma extrangero por la comunicación e imitación de los naturales del país donde se hable, siempre quedará la ventaja en favor de aquellos que para aprenderle no tienen facilidad de salir de su patria: fuera de que el medio de la imitación por sí solo no puede menos de ser inexacto e incompleto. Inexacto, porque a pesar de tener un oído el más fino, se escapan en la velocidad de la pronunciación las diferencias del acento. De donde procede que los extrangeros, aunque sean instruidos en otras materias, faltan con frecuencia en esta parte, pronunciando una misma expresión con distintas inflexiones, no siendo suficiente el hábito adquirido en poco tiempo para fijar mecánicamente en sus oídos el verdadero acento de cada una de las voces; pues si este no se rectifica con reglas teóricas, sólo la costumbre de toda la vida podrá bastar como sucede a los naturales. Es también incompleto este modo de aprender el acento por sola la imitación, porque aun suponiendo que todos los modelos que nos propongamos imitar sean exactos, la ciencia que al fin habremos adquirido será de singulares, y sólo podremos estar seguros de la prosodia de aquellas voces que hayamos oído y conseguido imitar. Todo lo contrario sucederá cuando se aprenda a pronunciar por unas reglas sencillas que fácilmente podrán acomodarse a todas las voces y combinaciones posibles. Esto es lo que me he propuesto en el siguiente análisis del acento.
Siendo la exactitud y precisión las cualidades más recomendables en esta materia, me ha sido preciso el adoptar para la exposición de mis ideas algunos signos y voces técnicas de la música.

Si yo he acertado a presentar la cuestión del acento en el verdadero punto de vista que debe tener, no dudo que este breve tratado contribuirá al aprovechamiento de los aficionados al estudio de i as lenguas extrangeras, y principalmente de la francesa; y en el caso de demostrárseme que mi sistema está opuesto al parecer y a la practica de personas más instruidas, sacaré a mi vez la utilidad de rectificar mis ideas, oyendo con gusto las objeciones que se me hagan; quedándome siempre la satisfacción de haber emprendido serles útil al menos con promover una cuestión que se cree comúnmente de menos importancia de la que tiene en realidad.


1839.

468. Sobre el verso endecasílabo castellano.
Artículo por D. Juan Nicasio Gallego, inserto en la Revista de MadriD. Tomo I de la segunda serie: Madrid, oficina de D. Tomás Jordán, impresor de Cámara de S. M. 1839.
(Págs. 400 -407.)

El autor dirige todo su artículo al señor D. Alberto Lista, y se propone demostrar:
1:. que nuestros endecasílabos, así el acentuado en la sexta sílaba, como el que lo está en la cuarta, y octava, proceden del antiguo sáfico, por lo cual a entrambos les conviene por su origen esta denominación.
2: que uno y otro pueden merecer el nombre de sáficos, propios o impropios, según se ajusten a las reglas constitutivas de aquél o se separen de ellas.

469. Sobre acentuación castellana, por D. Gregorio García del Pozo. Madrid. 1839.

Defiende el uso del acento grave y de la sinéresis, y trata de la influencia de las vocales llenas en los diptongos y triptongos. Juzga este libro d. Alberto Lista en sus Ensayos literarios y críticos: Sevilla, 1844.

1841.

470. Disertación sobre las cuestiones de ritmo y metro, acento, prosodia y cantidad. por D. Juan M. Maury.

Dos artículos críticos, por F. M. insertos en la Revista de Madrid. págs. 453-467 del tomo I de la tercera serie: Madrid, imprenta de D. Fernando Suárez, plazuela de Celenque, núm. 3, 1841, y págs. 5-26 del tomo II de la misma serie: Madrid, en las oficinas de la Revista, plazuela de Santa Ana, núm. 2, 1841.

471. Prosodia de la lengua castellana, por D. Pedro Martínez López.
Págs. 201-246 de la segunda edición de sus Principios de la lengua castellana. (Véase el número 187.)
El autor es de parecer que debieran acentuarse aquellas voces que, mal pronunciadas, pudieran confundirse como ábate y abáte, ábrigo y abrígo, acá y háca, etc. (Sigue una larga lista a dos columnas en varias páginas.)

472. Tratado de ortografía y prosodia castellana. Obra sumamente útil a toda clase de personas. Escrita por Don Juan José Barrera, Bachiller y sobresaliente en la Facultad de Medicina, profesor
de educación primaria en clase superior, etc. Palma, imprenta y librería de Esteban Trias, 1841.
8.° -57 págs.
Port. -Adv. prel. – Texto. – Ind. – Errat. -Tabla de las voces que se escriben con h y con v. -Id. de abreviaturas. -Notas.
-Segunda edición, notablemente mejorada. Hecha en Palma, imprenta de P. J. Umbert, 1843.
8.°-47 págs.
Port. -Advs. prels. – Texto. -Tablas de las voces que se escriben con v y con h. -Id. de abreviaturas. -Notas. -Erratas. – Ind. -Lista de obras publicadas por el autor. Entre ellas, Compendio metódico de Gramática castellana. Obra puesta en forma de diálogo para las escuelas de niños y aun de las de niñas, por el estilo claro, sencillo y exacto con que está escrita. -Nueva cartilla ortológica, ó sea el
verdadero sistema natural de enseñar a leer por principios y con suma brevedad. soltura y perfección. Segunda edición muy mejorada. Este sistema natural de enseñar a leer está adoptado y seguido ya con fruto en muchísimas escuelas, por ver la brevedad. solidez y gusto con que aprenden a leer los niños con él; y es reconocido por todos los que lo han puesto en práctica como el único que conduce y puede conducir desde luego a perfeccionar nuestra ortografía, por tener la ventaja de estar fundado en la naturaleza de los mismos sonidos silábicos, que son la base de la ortografía.

1842.

473. Diccionario de la Rima de la lengua castellana, por D. Juan Peñalver. Madrid. 1842.
Forma parte de su Panléxico. Del Diccionario de la Rima ha hecho la librería de Rosa y Bouret, de París, con destino a la América latina, varias ediciones.
El autor dice, en la advertencia de su obra, lo siguiente: Ningún Diccionario de la Rima hemos tenido a la vista para la composición del nuestro. Todos incompletos, sólo con listas de consonantes más o menos numerosos, pero sin orden ni concierto, sin comprender todas las terminaciones, y mucho menos todos los consonantes de la lengua castellana. -Con el Diccionario de la Academia (hemos preferido la quinta edición porque contiene muchas voces anticuadas, cuyo uso no ha desterrado enteramente la poesía en la diversidad de géneros que admiten caprichosas licencias de que se sirve) en la mano hemos regido escrupulosamente y con prolijidad todas las palabras, dividiéndolas y clasificándolas en tres grandes grupos: agudas, esdrújulas y graves o regulares. Entre las primeras, que además de presentarse por este medio en terminación propia, se tiene a un golpe de vista una tabla de todos ellos, y por consiguiente de todas las modificaciones de que son susceptibles en su conjugación. Pero no contentos con esto, y siendo tan varia la terminación del presente de indicativo y subjuntivo en el singular, hemos conjugado en dicho tiempo todos los verbos, colocándolos en la casilla de la terminación a que pertenecen. -Respecto de los esdrújulos, nos ha parecido preferible el asonantarlos, ya porque esto es lo que más comúnmente se usa en la rima, ya porque habría infinitos sin consonantes. -Réstanos hablar de las voces regulares, en las que hemos seguido escrupulosamente a la Academia, desterrando sólo las que, teniendo un significado y no variando de terminación, se escriben de dos modos, como adolescer y adolecer. Todas las modificaciones que de las palabras hace la Academia las hemos hecho nosotros. Así, pues, se encuentran en nuestro Diccionario todos los diminutivos, aumentativos y superlativos que pone aquélla, y además los participios de presente y de pretérito por el carácter que tienen de adjetivos. -De este modo nos parece haber conseguido que nuestro Diccionario de la Rima sea el más completo de cuantos han visto la luz pública: puede, sin embargo, que haya en él defectos, o alguna omisión involuntaria, que será rarísima; pero nos parece que si hemos pecado, mas será en prolijidad que en omisiones, y que sólo descubriendo nuevas voces podra ser más completo otro Diccionario de la Rima. -Al fin del texto hay una Nota de las terminaciones comunes que se forman en la conjugación de los verbos.

Este Diccionario es, en efecto, el mas completo de los publicados hasta hoy (excepción hecha del de D. Eduardo Benot, que en breve se imprimiráj) pero el sistema que en él ha empleado el autor no es el mejor, pues las listas de consonantes están dispuestas por orden alfabético. Peñalver no conocía bien, sin duda, las necesidades del versificar.

474. Análisis de las Cartillas, Silabarios i otros métodos de lectura conocidos i practicados en Chile, por Domingo F. Sarmiento. Santiago, imp. de El Progreso, 1842.
4.° -69 págs.

1843.

475. Prosodia, por D. Mariano de Rementería.

Tal vez reconoce el autor, en esta parte de sus Conferencias gramaticales, más cualidades prosódicas y musicales de las que en realidad tiene hoy la lengua castellana. Así señala el acento oratorio, el músico, el provincial y el verdaderamente prosódico, que subdivide en agudo, grave y circunflejo, según que se eleve o baje la voz en una sílaba, y se levante y baje al par y alternativamente en la misma. Entrando ya en dominios de la ortografía, concluye su breve tratado el Sr. Rementería hablando del acento escrito. (Véase el número 191.)

476. Elementos de Ortología castellana, por D. Juan Vicente González. Caracas, almacén de J. M. de Rojas.1843.
Otra edición se hizo el año de 1850.
477. Poética de D. Francisco Martínez de la Rosa, con sus anotaciones. Según las ediciones más conectas que de esta obra se han publicado hasta el día. Palma, imprenta de Pedro José Gelabert. 1843.

8.°-492 págs.
Esta es la primera edición que, por separado, se hizo de la Poética de Martínez de la Rosa, la cual se halla también formando parte de sus Obras literarias, en las cuales constituye el primer tomo de la edición de París, imprenta de Julio Didot, boulevard d´Enfer, núm. 4, 1834. -8.°, 483 págs.

Las notas primera y segunda al canto tercero De la versificación (págs. 155 a 205) tratan de la teoría e historia de la métrica española desde el siglo XIV, probando en ellas el autor que la lengua castellana, a pesar de haber variado al parecer la base de la medida de sus versos, no por eso deja de conservar restos importantes de la prosodia de las antiguas, ni se separa enteramente de las reglas que observaban en la métrica griegos y latinos.

1844.

478. Obras en verso y prosa de Don Juan Gualberto González. Tomo III. Comprende varias materias sobre la versificación latina y castellana, en orden a la posibilidad de hacer exámetros en
nuestra lengua y sobre sinónimos y gramática. Madrid, imprenta de Alegría y Chairlain, Cuesta de Santo Domingo, 8, 1844.

4° -IV -227 págs + 1 final de erratas.

Todo lo relativo a la métrica (para cuya materia aprovecha y amplía el autor las enseñanzas de Maury) hállase desde la pág. I á la 159, y el autor nos ahorrará la exposición de toda la doctrina varia y abundante que contiene su trabajo trasladando aquí el sumario que le precede. Es el siguiente:
Medida del exámetro latino reducida a notas musicales. -Examen de la doctrina de Luzan acerca del exámetro. -Nosotros no atendemos a las breves y largas para sentir la cadencia de los versos latinos, sino a los acentos, como sentimos la de los versos castellanos. -A esto sólo han atendido los que han hecho exámetros en castellano, como Villegas y D. Alberto Lista. -No hay breves ni largas en que se funde la teoría de los versos, sino sílabas acentuadas que seguimos llamando largas y breves. Estos acentos son equivalentes al fuerte en la música y no a las notas de doble duración que
las breves. -De los acentos latinos, agudo, grave y circunflejo, sólo tenemos el agudo: no es el mismo que el agudo latino, el cual podía recaer en sílaba breve. -Examen de la doctrina de Iriarte en defensa de sus versos del Arte poética de Horacio, con razón criticados por el autor del Parnaso Español.
-Acerca de sus versos Las maravillas de aquel arte canto, defendido con muchas autoridades de poetas italianos y españoles, antiguos y modernos, aunque ya está desechada esa cadencia. -No puede concluir buen endecasílabo el verso que empieza por octosílabo de buena ley. -Cómo pueden pasar los versos endecasílabos acentuados en 5.a que es disonante. -Sinalefas de cuatro vocales
que corren fácilmente, y de dos que disuenan. -Versos que Luzan califica de duros siendo corrientes, aunque no conforme a su teoría. -Cascales, Luzan, Hermosilla, Munarriz y otros modernos, escasos e inexactos en sus reglas sobre la versificación. -Maury conforme con mi doctrina de que el acento solo, y no las breves y largas, constituyen nuestra versificación. -Su ingeniosa comparación, fundada en el equilibrio que da al endecasílabo la sílaba 6.a acentuada en el centro, y la 4.a , y la 8.a equidistantes de los extremos. -Los versos acentuados en 4.a sin otro acento hasta la 10.a,, hoy desechados generalmente, aunque muy usados en autores antiguos y modernos. -Versos latinos, aunque raros, en que se usa del consonante: los franceses creen que se usaban con frecuencia y de propósito en el final y en el medio del verso. -Sospecha de que los latinos fundaban la cadencia en los acentos, más bien que en la igualdad de los pies o compases del verso. Opinión de Blair. Ejemplos. -El sonar cadenciosamente unos versos y otros no, consiste muy principalmente en la costumbre de hacerlos y recitarlos. -Error de Luzan en asemejar la armonía que producen las sílabas en el verso a la que resulta del sonido simultáneo de las cuerdas en la música: se hace ver la desemejanza. – Hermosilla: su teoría de la versificación castellana: diminuta e inexacta. -Martínez de la Rosa insiste en el juego de breves y largas que, además del acento, constituyen el verso castellano. -La medida del verso cosa diferente de la cadencia. -La cesura en el verso no es indispensable. Se ponen versos en que no la hay; y del Sr. Martínez, en que no puede hacerse sin que resulte un absurdo cuanto al sentido. -Cita como faltas de cadencia varios versos de Garcilaso, sin decir en qué consiste la falta de muchos de ellos: se asigna la verdadera. -Elogio de su versificación conforme a las verdaderas reglas. -Teoría de los acentos, ampliando la del Sr. Sicilia, cuya obra se recomienda. -Se equivocó en negarle el acento a la negación no cuando no es enfática. Se comprueba haciéndola entrar en el verso en lugar que estorbe o que sea necesario su acento. -Regla que pudiera darse para conocer si una palabra tiene o no tiene acento. -Los acentos que estorban en el verso cómo se eliden o se oscurecen con los inmediatos, a semejanza de las vocales por sinalefa. -Reglas que he podido deducir, después de haber formado una tabla de las combinaciones que caben en el endecasílabo, y llegan a 508, para calificarlo de malo o bueno en su medida y con respecto sólo a sus acentos. -Del lugar de las pausas o cesuras: influye en que el verso sea o no corriente con los acentos en las mismas sílabas: dos clases de pausa. -Del lugar que pueden ocupar los esdrújulos, y hacer que el verso sea o no corriente con los mismos acentos. -Exámetro castellano: opiniones sobre si es posible: ejemplos de los que tenemos de Villegas. -Opinión razonada de Maury en contra de la introducción del metro latino en castellano. -Dificultades para hacer buenos exámetros castellanos, de manera que puedan servir para un largo poema: la principal es la escasez de esdrújulos, y tal vez la abundancia de monosílabos y de agudos. -La misma dificultad. mayor o menor, en otras clases de metros introducidos en castellano. -Asclepiadeos de Moratín y otras muestras mías: son de asclepiadeos y anapésticos mezclados. Sus reglas en castellano. -Sonoridad de muchos de los exámetros de Villegas, en todo conforme a los
exámetros latinos. -Nótase que no hay en latín exámetro que empiece por dos esdrújulos trisílabos, siendo así que abundan los que empiezan con dos dáctilos, los cuales nos suenan como dos esdrújulos trisílabos castellanos. -No todos los exámetros latinos, aunque sean del mismo Virgilio, deben servir de modelo, así como no han servido todos los sáficos de Horacio, sino aquéllos cuya sonoridad nos es más perceptible. -Todos los versos castellanos, desde el de 5 hasta el de 11sílabas, se encierran en el exámetro: son sus partes alícuotas, de manera que con dos versos o tres está formado el exámetro. -Los hay que empiezan por un endecasílabo, con acento preciso en la 6.a
sílaba. -Ejemplos de exámetros latinos y castellanos, divididos en dos o más versos de los conocidos en castellano desde 5 hasta 10 sílabas. -El verso castellano con que finalice el exámetro debe llevar acento preciso en la 2.a, y 5.a, comenzando a contar por la final. -Si concluye con imo de 10 sílabas de los conocidos en castellano, ha de llevar otro en la 3.a,, contando por el principio. -En el verso con que empieza el exámetro, no es constante el lugar de los acentos. Pero si fuere octosílabo, se observa que, llevando acento en 3.a, ha de tener otro en 5.a, Regla. -Los versos de 9 y de 10 sílabas conocidos en castellano no sirven para principio de exámetro ni se necesitan, bastando con los de 8, 7, 6 y 5, de cadencia más conocida. -Cuando haya de imitarse la cadencia de un exámetro que finalice con verso de 10 sílabas sin acento en su 3.a, de que no hay en castellano tipo conocido, se ocurrirá para no desperdiciarla a otra distribución, y cuál sea. -Resumen de las reglas, -Observaciones que, además de las reglas, hay que tener presentes al componer exámetros. -Ensayo de exámetros castellanos: traducción de la 2.a, égloga de Virgilio.
-Reglas del pentámetro. No las conoció Don Tomás Antonio Sánchez. -Se hacen muchos en castellano sin intención de que lo sean. Ejemplo en Melendez. -Opinión de D. Vicente de los Ríos acerca de los exámetros de Villegas, y de la influencia de la costumbre en la sonoridad de los versos. -Conclusión y protesta, con sospecha de la inexactitud de mis reglas y observaciones, aunque presumo pueden servir al que se proponga tratar la materia con más detenimiento. -Apéndice sobre los sáficos. Se han tomado de Horacio, aunque no todos pueden servir de modelo para hacerlos en castellano. -Sáficos de Bermudez y de Villegas, y los que cita Rengifo anteriores a Villegas. -Opiniones acerca de sus reglas. Sólo convienen en el acento preciso en 4.a, y en la cesura después de la 5.a, breve. -Muestras de adónicos de Horacio y de poetas castellanos que no los acentuaron en 1a, -Si se componen para ser cantados, ha de cuidarse de que los acentos vayan en el mismo lugar. -Reglas que pueden darse. División en dos versos, uno de 5 y otro de 6 sílabas, con cesura en el primero que no vaya encontrada con el sentido. No es necesario que lleven acento en la primera, pueden llevarlo en la 6a o en la 8a, y haber sinalefa del uno para el otro,-El adónico es la
primera parte del sáfico, sujeto a las mismas leyes: será mejor tal vez el que lleve acento en la primera, como el sáfico que lo lleve en 8a -Si alguno quisiere imponerse leyes más estrechas de acentuar la primera en el sáfico y en el adónico, y de evitar la sinalefa de la primera parte del sáfico con la 2a y el acento en 6a trasladándole a la 8a, tendrá ese mérito de más, como el que los haga sujetos a consonante. -Tabla de exámetros latinos, divididos en dos o tres versos castellanos, acentuados en diversos lugares. -Tabla de pentámetros. -Carta sobre la nueva teoría del acento, del presbítero D. Joaquín Romero. -Lámina en que se demuestra con notas musicales la medida de los exámetros y de otros versos latinos.

479. De la versificación castellana, por D. Alberto Lista.

Tres artículos en sus Ensayos literarios y críticos, con un prólogo por D. José Joaquín de Mora.

Tomo segundo. Sevilla, Calvo-Rubio y Compañía, editores, plaza del Silencio, número 23, 1844 (págs. 5-1 i).

Estos artículos fueron publicados primeramente en El Tiempo, números del 10, 13 y 19 de agosto de 1840, y promovieron una breve polémica literaria entre el autor y D. Juan Nicasio Gallego, quien en la Revista de Madrid. número de octubre del mismo año, calificó (en un artículo sobre el verso endecasílabo castellano) de distinción descabellada, incongruente y absurda la que Lista había hecho de tal verso, distinguiendo dos clases de endecasílabos, el propio y el sáfico, dando el primer nombre al que tiene acentuada la sexta sílaba, y el segundo al que tiene acentuadas la cuarta y la octava. D. Alberto Lista contestó a la apreciación del Sr. Gallego con otro artículo, que también se insertó en el tomo II de sus Ensayos (págs. 12-15).

480. Tratado de Ortología, por Pedro José Hernández. Coro (Venezuela),

1846.

481. Tratado de la Prosodia española, útil para las escuelas de primera y segunda enseñanza, compuesto por Don Francisco Lorente. Madrid. 1846. Imprenta de D. José Redondo Calleja, calle de los Abades, núm. 5.
8.°-96 págs.
Anteport. -Port. – Pról: Al formar un Tratado de Prosodia española que pueda servir de alguna utilidad en las escuelas, y del cual carecemos todavía, a pesar de la obra que sobre esta materia dio a luz el profundo humanista Sr. Sicilia, no extrañarán mis lectores que me haya apoyado en la lengua latina, madre de la nuestra, ya para dilucidar algunas cuestiones que dividen a los humanistas, ya para atenerme a ella en algunas otras: por ejemplo, si el ch, ç , j, y, ñ son o no consonantes dobles; ni que haya tratado de reducirla a pocas páginas con el fin de facilitar su lectura. Algunos principios nuevos hallarán en ella; algunas objeciones podrán hacerme, y deseo me las hagan, puesto que la discusión es el único medio de aclarar tantos puntos que no están suficientemente aclarados, por el gran descuido en que hemos vivido acerca de una prosodia, vacío que tanto tiempo há falta que llenar en nuestra literatura. No tengo la vanidad de creer que he conseguido este objeto; mas sí creo que para conseguirlo era preciso tomar el rumbo que he seguido, descendiendo desde el origen del idioma español hasta el estado en que se halla hoy día… – Texto. – Indice.

Al definir el autor la Prosodia diciendo que es aquella parte de la Gramática que nos enseña la cantidad de las sílabas para acomodarlas a la poesía y al canto, claramente se comprende cuál es la manera como trata esta materia en su libro. Así, la métrica y la retórica se ven confundidas con lo exclusivo de la prosodia; cuyos verdaderos principios no pueden, a mi juicio, apreciarse tian en este libro, por hallarse en todo momento confundidos con materia más propia del arte de la elocuencia y de la poesía.

1849.

482. Prosodia y métrica de la lengua castellana, por D. Juan Vicente González, venezolano.

Págs. 120-144 de su Compendio de Gramática castellana.
(Véase el número 188.)

1852

483. Prosodia castellana, por Don Leandro Boned. Págs. 66, 67 y 68 de sus Elementos de Gramática castellana. (Véase el número 215.)

1855.

Arte métrica.
Artículo publicado por D. Manuel Milá y Fontanals en el Diario de Barcelona, año de 1855, y coleccionado por D. Marcelino Menéndez y Pelayo en las Obras completas de Milá, tomo IV, Opúsculos literarios, primera serie: Barcelona, 1892 (págs. 437-441).

Son unas breves observaciones sobre la importancia y conveniencia del estudio de la métrica castellana, y sobre el juicio que merecen al autor las teorías de Tracia, Salvá, Coll y Vehí, Maury, Martínez López, Sicilia, Hermosilla e Illas y Vidal, con cuyos materiales y elementos, dice el señor Milá, podría formarse un tratado completo de prosodia gramatical y poética.

1856.

485. Alfabetología española. Nuevo método de lectura para el uso de las Escuelas primarias (reimpresión). Valparaíso, imp. de El Mercurio, 1856.
4.° -32 págs.

1861.

486. Prosodia ortográfica y catálogo de voces de dudosa acentuación y escritura, obra póstuma del Ilmo. Sr. Don José Tomás Jiménez. Albacete, 1861.

1862.

487. Sobre la poesía escrita en los siglos VIII, IX, X, XI y XII y sobre las formas artísticas de la poesía vulgar escrita (metros y rimas vulgares), por D. José Amador de los Ríos, en el tomo segundo de su Historia critica de la literatura española (Madrid, imp, de José Rodríguez,
1862), págs. 303 a 360 y 413 a 458. (Ilustraciones I y III.)

Excelente estudio sobre los orígenes de nuestros metros. El Sr. Amador demuestra que son latinos, y que por medio de los himnos de la Iglesia llegaron tales formas a la literatura vulgar, según que se patentiza en el estudio del Himnario latino -visigodo; en la Himnodia Hispanica, publicada en Roma por el P. Arévalo, y en otros monumentos de época posterior, en los cuales está clarísima la referida degeneración clásica.

1865.

488. Arte de hablar, por D. Manuel Torrijos. Madrid, 1865.
8.°-32 págs.
En él hállase una larga lista de voces corrompidas que se usan en la pronunciación española.

489. La lectura en alta voz o apuntes sobre las reglas y ejercicios para leer bien. Por D.***, antiguo Director de Escuela Normal. Madrid, 1865. Imprenta de D. Gregorio Hernando, Isabel la Católica, 10.
4.°-VII + 150 págs. + 2 de índ. Port. -V. en b. -Preliminar. – Texto. – Ind.

Tres partes constituyen el libro: 1a: De la voz. 2a: De la lectura. 3a: Ejercicios de análisis. Los capítulos 3, 4 y 5 tratan de la manera de pronunciar perfectamente los sonidos puros, o sean las vocales, y cada una de las articulaciones, o sean las consonantes castellanas, indicando también los vicios frecuentes de mala pronunciación.

490. Estudios de Prosodia española, por D. Juan Terrades. Barcelona. Establecimiento tipográfico de Jaime Jepús, calle de Petritxol, número 14, principal. 1865.
4.°-XIV, 15 -139 págs. + 1 final de erratas.
Port. – Ded. – Pról. -Introd. – Texto. -Catálogo de los verbos polisílabos terminados en iar y en uar. – Ind. -Tabla alfabética. -Erratas.

Sólo los aficionados a estudios gramaticales (dice el autor en el prólogo), sabrán apreciar bien el carácter de originalidad que ofrece este librito. En él me ocupo de varias cuestiones, algo confusas unas, enteramente ignoradas otras, poco conocidas las más y muy importantes todas, exponiendo sobre ellas mi humilde parecer, apoyado siempre en razones que creo convincentes, pero no del todo incontrovertibles. Lo sé: es harto cierto que mis opiniones pueden ser erróneas y que, por lo tanto, pueden presentárseme dudas y hacérseme objeciones… Respecto a la acentuación, que es el gran trabajo de la Prosodia española, creo haber conseguido sujetarla a reglas seguras y aplicables a toda clase de palabras. Muchas de esas reglas adolecen del inconveniente, no sólo de ser complicadas, sino de carecer de filosofía; lo que nada tiene de extraño, pues deben amoldarse al uso actual, y éste es de suyo voluble y caprichoso casi siempre. Había estado tentado de presentar un sistema filosófico de Prosodia española que a una suma sencillez reuniera una estricta lógica, de modo que fuese fácil de retener y al mismo tiempo llenase plenamente el objeto de este arte. Pero no he llevado a cabo esa idea, porque es seguro que no habría sido puesta en práctica a pesar de su trascendental utilidad. pues el uso no se hubiera prestado a cambiar tan radicalmente su mal sistema de acentuación. Introducir en la Prosodia una reforma pronta y completa no es posible, por buena que ésta sea. Así, pues, he creido que en la parte de acentuación mi tarea debía consistir, y consiste en efecto:
1: en establecer reglas seguras que se acomoden al uso corriente, siguiendo el que me parezca más razonable o filosófico y más común o general;
2: en censurar aquellas de dichas reglas que resulten caprichosas o arbitrarias, expresando a continuación la manera como debieran modificarse para ser razonables. De esta suerte alcanzo el doble objeto de fijar la acentuación española, demostrándola tal como hoy día se usa, e indicar al mismo tiempo la buena senda que ha de recorrer en lo futuro.

El capítulo o lección II trata de los Principios de Ortología y Ortografía.

1866.

491. Diálogos literarios por D. J. Coll y Vehí. Barcelona. Librería de Juan Bastinos e hijo, editores. 1866. (A la vuelta:) Barcelona. Imprenta de Jaime Jepús, Petritxol, 14, 1866.
4° mayor. -VII -9 -492 págs. Port. -Al lector. – Texto de los diálogos. – Ind. de materias y nombres. -Erratas y correcciones.

Esta obra forma parte de la Biblioteca económica del Maestro de primera enseñanza, y ha sido reimpresa en 1885 (tercera edición) por la imprenta de la Casa de Caridad de Barcelona, a cargo de la librería de Juan y Antonio Bastinos, de la misma ciudad (4.° -XIV -598 págs. más un retrato litografiado del autor). -Lleva esta edición la advertencia que los mismos editores pusieron a la segunda; una noticia biográfica del autor, escrita por D. Teodoro Baró, y un prólogo por D. Marcelino Menéndez y Pelayo, el cual condensa la doctrina métrica de Coll y Vehí en la sinopsis siguiente:
1: Hay que distinguir en el sonido cuatro cosas: el timbre, el tono, la duración y la intensidad.
2: De la acertada sucesión de tonos y notas musicales resulta la melodía, que puede compararse con el colorido en la pintura.
3: De las combinaciones de duración (cantidades de sonido y pausas o momentos de silencio) nace el ritmo de tiempo, que puede compararse con el diseño.
4: Las diferencias de intensidad. los sonidos fuertes y débiles, constituyen el ritmo de acento; como si dijéramos los gruesos y perfiles de la línea.
5: La cantidad prosódica es la duración, y el acento la intensidad. sin que puedan confundirse en manera alguna, aunque coincidan a veces. La sílaba acentuada no es más larga ni más breve que las no acentuadas: es más fuerte. Señala un esfuerzo de voz, no una prolongación de sonido. Tampoco es más agudo o más grave por el hecho de llevar acento, ni puede confundirse con el tono.
6: Todo vocablo lleva necesariamente un acento prosódico: toda frase o grupo de vocablos un acento rítmico, predominante sobre los demás. Este ritmo es vago en la prosa y más preciso y regular en los versos. Esto sin contar con el llamado acento expresivo (ideológico -patético).
7: La cantidad prosódica no depende del mayor o menor número de letras de la sílaba, sino de la major o menor duración del sonido, la cual es independiente de que éste sea simple o compuesto. Cuatro de las siete vocales griegas tenían un valor propio y constante (dos como largas, dos como breves), sin que influyera en esto la concurrencia de consonantes, como no fuese para el más o el menos, como expresamente dice Dionisio de Halicarnaso.
8: En castellano, como en todas las lenguas, difieren las sílabas por su duración, pero no de suerte que pueda establecerse la diferencia de dos a uno ni de uno a medio y fundar sobre ella una prosodia. Así es que el ritmo de tiempo se reduce para nosotros a la combinación de vocablos o frases de distinta longitud. separados o distinguidos por pausas más o menos largas.
Estas proposiciones, defendidas y demostradas por Coll y Vehí en sus Diálogos, que es el mejor de sus libros, han disipado los antiguos errores prosódicos, en los que ya no es lícito incurrir de nuevo si se estudian atentamente los resultados de la difícil pero afortunada especulación de este ilustre
literato.
492. Estudios ortográfico – Prosódicos sobre la reforma que admiten la escritura y pronunciación castellana, por D. Rafael Monroy, Inspector de primera enseñanza de la provincia de Lérida. Barcelona: librería de Juan Bastinos e hijo, editores, 1866.
8.° menor. -134 págs.

El autor aboga por la simplificación de los signos de nuestra ortografía.

Acerca de este libro hay un artículo crítico, por D. P. de Alcántara García, en La Enseñanza, revista general de instrucción pública, archivos y bibliotecas, dirigida por D. Juan Uña. Págs. 23:, 232 del año II: 1866. Madrid, imp. Universal, a cargo de Lucas Polo.

493. Examen crítico de la acentuación castellana, por Eduardo Benot. (Copia reservada.) Cádiz. Imprenta de la Revista Médica, a cargo de D. Federico Joly y Velasco, calle de la Bomba, núm. I, 1866.
4.°-56 págs.

He aquí los objetos que el Sr. Benot se propone en este trabajo, por él mismo consignados en breve resumen:
En primer lugar, manifestar que nuestra prosodia no tiene nada de común con la latina ni la griega:
I: Porque la nuestra es acentual y aquéllas cuantitativas.
2: Porque la cuantidad de nuestras sílabas procura la igualdad y es invariable, mientras que las antiguas se distribuían en la razón de 2 a 1.
3: Porque nuestras sílabas no acentuadas pueden ser más graves o más agudas que aquélla sobre que recarga el acento, y en griego y en latín eran siempre más bajas.
4: Porque para el acento en nuestras sílabas existe una doble escala de intensidades, y para las antiguas no parece que existió.

En segundo lugar demostrar:
1: Que el experimento y no la autoridad debía ser el juez en materia de acentuación.
2: Que nuestro sistema prosódico depende de la intensidad.
3: Que el acento debe estudiarse en la frase y no en el aislamiento individual de cada dicción.
4: Que cada voz polisílaba tiene una sílaba de más intensidad, que es la dominante.
5: Que no todas las dominantes tienen igual intensidad: las hay de primero, de segundo y de tercer grado.
6: Que las dominantes son más o menos prominentes, según el oficio y posición de la palabra en la frase.
7: Que las pausas y entonaciones del período hacen prominentes las dominantes: las dominantes más endebles pueden casi elevarse hasta el cuarto, quinto y aun sexto grado.
8: Que unas sílabas exigen más tiempo que otras para su pronunciación, y que esta relación de duración se llama cuantidad.
9: Que el acento es independiente de la cuantidad. y que, por tanto, no alarga necesariamente la duración de las sílabas, antes bien muchas veces el acento está en una y la cuantidad en otra; de modo que la más breve en tiempo suele ser la que exige mayor empuje del aliento: transportó, patrio, ventrílocuo.
10: Que las sílabas dependen a la vez del tiempo que se tarda en emitirlas y de las posiciones antagonistas del aparato vocal.

11: Que la lengua castellana no es monótona.
12: Que la sílaba acentuada no tiene entonación precisa y necesaria.
13: Pero que alrededor del acento se agrupa la riqueza de entonaciones del español.
14: Que las entonaciones habladas se diferencian de las del canto, en que éstas saltan de una nota a otra, y en que aquéllas se trasladan de un tono a otro sin discontinuidad de vibraciones.
15: Que para adelantar en el análisis se necesita mejorar nuestra insuficiente e imperfecta notación.

El Sr. Benot escribió este notable trabajo para presentarlo a la Real Academia Española, cuando esta Corporación le eligió su individuo correspondiente; pero no imprimió más que cien ejemplares, que regaló a los Académicos y a varias personas aficionadas a estudios filológicos.

El Sr, Benot emplea en este trabajo un nuevo signo de notación que consiste en colocar un punto debajo de las vocales que no se juntan a las siguientes ni en diptongo ni en sinalefa, pronunciándose en una sola sílaba dos o más vocales contiguas que no tengan subpunto. -Este sistema ha sido
aceptado recientemente por el Sr. D. Guillermo Macpherson en la impresión de sus estimables traducciones castellanas de los dramas de Shakespeare.

El Examen crítico de la acentuación castellana ha sido reimpreso, notablemente adicionado por el autor, en Madrid, imprenta y librería de la Viuda de Hernando, año de 1888. -4.° 248 págs.

1867.

494. Novísimo Diccionario de la Rima, ordenado en presencia de los mejores publicados hasta el día, y adicionado con un considerable número de voces que no se encuentran en ninguno de ellos
a pesar de hallarse consignadas en el de la Academia, por D. Juan Landa. Barcelona. Establecimiento tipográfico de Ramírez y Cía, Pasaje de Escudillers, número 4. 1867.
4.° mayor. -384 págs. -El texto, a 4 cols. dividido en tres agrupaciones de voces. -agudas, regulares y esdrújulas.

495. Tratado de Prosodia, por el Dr. Dionisio H. Araujo. Cartagena (de Indias), 1867.

Está escrito en forma de catecismo; sus opiniones están fundadas en las de Hermosilla, Sicilia y Bello. Se han hecho varias ediciones.

1869.

496. Tratado de Ortología castellana, por D. Manuel Marroquin. Bogotá, 1869.

Se han hecho otras ediciones en Méjico, 1872 (4.°, 22 págs.), y en Bogotá, 1877.

1870.

497. Ortología, Prosodia y Ortografía teórico -prácticas, seguido de una colección de ejercicios para la escritura al dictado, por Ponz. Buenos -Aires, 1870. 8°.

498. Prosodia castellana, por la Real Academia Española.
Págs. 286-307 de su Gramática, publicada en Madrid, imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, 1870.
En esta edición incluyó la Academia por primera vez la Prosodia como parte de la Gramática. Igualmente la ha incluido en las tres subsiguientes ediciones últimas, páginas 315-333 de la edición de Manuel Tello, 1874; 315-333 de la de Gregorio Hernando, 1878, y 321-348 de la de 1880, impresa también por Hernando.
(Véase el número 150.)

1872.

499. El alfabeto fonético de la lengua castellana, por Ezequiel Uricoechea. Madrid. Librería de Cuesta. Carretas, 9. 1872. -Imprenta a cargo de J. M. Luengo, Fomento, 15.
8.°-51 págs. + 1 h. litografiada. – Sign. 1-3. Port. – Ded. – Texto.

En este estudio (que es una carta dirigida desde París el 31 de agosto de 1872 al señor D. Juan Eugenio Hartzenbusch) muestra el autor, con admirable crítica y erudición filológica, todos los sonidos elementales que, a su juicio, tiene la lengua castellana y los signos con que deben representarse y han sido representados por varios de los autores de ortografías castellanas, desde Nebrija hasta la de la Academia de 1870.

Considerando cada sonido elemental como cierta articulación de la voz humana que sirve para formar las palabras, perceptible, definida, constante, uniforme, y, sobre todo, diversa en absoluto de las otras, el autor no admite los calificativos de letras llenas, fuertes, débiles, sordas, acentuadas, mudas, ni ninguna de cuantas clasificaciones han inventado los gramáticos para hacerse entender.

Estudiando hasta en las menores diferencias los sonidos, halla, como Webster respecto a los idiomas neo -latinos o indo -germánicos en general, que en castellano tenemos más sonidos vocales que los representados, los cuales son perfectamente perceptibles; así la a, e y n tienen dos, y la i y o tienen tres.

Respecto de las consonantes, halla en la d tres sonidos bien perceptibles, de la misma manera que los árabes, muy entendidos en Ortología, tenían las dd representadas por otros tantos signos *árabe. También en la n, aparte de la doble o ñ, reconoce dos; y, como los antiguos, otros dos en la s; aunque, a nuestro juicio, por lo que a esta letra se refiere, hallámosle tres sonidos, como en sal, canasto y hubiese; donde se ve que en el primer caso es silbante, en el segundo floja y en el tercero aguda o doble, por lo que, siguiendo a Nebrija, debiera ponerse doble, o con una tilde encima de la sencilla.

Partidario, pues, el Sr. Uricoechea de la conservación de todos los sonidos castellanos hasta en sus más pequeñas modificaciones (aunque pequeñas, importantísimas), y de su representación por medio de letras, aboga por la aceptación y conservación de la pronunciación ç o cedilla, adoptada por Sicilia y otros, y diferente en absoluto de la c y de la z (representándola en la escritura por la c misma); afirma la diversidad de sonidos (notada ya por Mateo Alemán) entre la g y la j antes de e, i, pues el de la primera es de h alemana o aspirada y el de la segunda gutural, áspera o morisca, sonidos que también diferencian con más riqueza los árabes y los representan por sus tres letras * árabe . Para el sonido de la g ofrece el autor a la escritura la q, supuesto que esta letra, así como la k y la c en los sonidos fuertes, representan un solo sonido y son dos de ellas inútiles. Por lo cual desecha la k, y también la c si no fuera aceptada por los eruditos y escritores para el referido empleo.
Enemigo de la ortografía etimológica, no tampoco conforme con el uso que introduce muchos dislates que los doctos aceptan, dice el Sr. Uricoechea: Debemos circunscribir la Ortografía a su verdadero objeto: el de representar los sonidos y nada más.
Sobre el acento hace también preciosas observaciones, concluyendo que el verdadero acento deja de ser un fenómeno acústico o simplemente gramatical para ser psicológico, por lo íntimamente relacionado con los atributos mentales; pues si el oído percibe, además de intensidad, cantidad, timbre, tono e intención, el ser espiritual tiene otro lenguaje, de que la voz es sólo un vehículo.

Algún error, aunque pequeño, léese en este opúsculo, como el de atribuir a Nebrija la admisión de la q y la supresión de la x, cuando es lo contrario lo que proponía el gran gramático, quien tampoco aceptaba la y griega como signo, según se lee en el Alfabeto fonético, aunque sí su sonido, que
representaba por la j luenga, hoy llamada jota.

En suma, la idea más exacta del trabajo del Sr. Uricoechea la dará el cuadro que él mismo formó de su ALFABETO FONÉTICO DE LA LENGUA CASTELLANA.
Número de orden Letra fónica Signo que la representa Cómo se pronuncia en

1 a a Vela
2 á á Vá
3 b b Bárbaro
4 ç c Cieno
5 ch ch Chicha
6 d d Daba
7 * * Amado
8 * * Virtud
9 e e Ame
10 é é Volé
11 f f Fácil
12 g g Gato
13 q * Gente
14 n´ h Huevo
15 h * Cohetero
16 i i Guardia
17 í -i í -i Cogí -Pletórico difícil
18 j j Jornal
19 l l Lelo
20 ll ll Llama
21 m m Mamá
22 n n No
23 n n Sangre
24 ñ ñ Niño
25 o o Peleó, sacó
26 ó, o ó, o Peleó, sacó
27 p p Papel
28 c kqc Capa, quien
29 r r Arco
30 rr rr Perro
31 s s Mosto
32 s * Silbo
33 t t Tute
34 t * Etna
35 u u Fulano
36 ú ú Lúpulo
37 v v Vista
38 x x Expía
39 y y Yo
40 ç ç Zapato
1873.

500. Del drama lírico y de la lengua castellana como elemento musical. Discurso leído por el académico D. Antonio Arnao, en el acto de su pública recepción, el día 30 de Marzo de 1873. Contestación, por D. Antonio María Segovia, -Memorias, tomo IV. Madrid. 1873.
4.°-415-503 págs.

Ambos discursos tratan el tema desde el punto de vista literario, no desde el gramatical. Sin embargo, hay en ellos, y particularmente en el del Sr. Segovia, algunas observaciones interesantes y eruditas, relativas a la ortología, prosodia y métrica de la lengua castellana.

1874.

501. Nociones de Ortología castellana, por D. Baldomero Rivodó. Caracas, Imprenta Nacional, 1874.

1875.

502. Ortología elemental de la lengua castellana, al alcance de todas las inteligencias, por Leopoldo J. Arosemena. Lima, Prince, 1875.

503. Lecciones de Métrica, por Don José Manuel Marroquin. Bogotá, Rivas, 1875.

504. Noticias para la historia de nuestra métrica. Sobre una nueva especie de versos castellanos.

Dos artículos publicados por D. Marcelino Menéndez y Pelayo en la Revista europea, págs 569-575, 609-615 del tomo V, 1875: Madrid, imprenta calle del Rubio, núm. 25.

1876.

505. Cartilla ortológica dispuesta por el Lic. D. Luis G. Duarte. México, 1876.
8.°-15 págs.

506. Nociones de Prosodia y sus aplicaciones al arte métrico, seguidas de varios estudios y poesías, por D. Bartolomé Comellas, preceptor de Latinidad y Humanidades. Palma de Mallorca, est. tipog. de D. Juan Colomar, 1876.
8.° may. -124 págs.

1877.

507. Elementos de Ortología para la niñez, por Isaac González. México, 1877.
8.°-16 págs.

1879.

508. Curso elemental de arte métrica y poética, por D. Manuel Peredo. México, Aguilar Ortiz, 1879.
509. Elementos de Ortología castellana, por Paulino M. Oviedo. -México, 1879.
8.° -92 págs.

510. Compendio de Ortología, dispuesta y ordenada por Francisco de P. Reyes. Cuernavaca (México), 1879.
8.° -34 págs.

511. Prosodia y Ortografía, por J. M. Marroquin. México, 1879.
4.°-30 págs.

1880.

512. Arte de hablar y escribir correctamente la lengua castellana, por el Dr. Ramón Isidro Montes y José Ramón Camejo. Ciudad Bolívar, 1880.

1881.

513. Breves nociones de análisis prosódica y Nuevas tablas para contar, por un profesor de instrucción primaria, elemental y superior. Gijón, imp. de Torre, 1881.

1883.

514. Compendio de Ortología, por Víctor Huertas. Pázcuaro (México), 1883.
8.° -20 págs.

1884.

515. Ortología castellana, por D. Felipe Tejera. Caracas, 1884.

Impresa por la Academia Venezolana y no puesta en pública circulación por su autor,

1887.

516. Nociones de pronunciación, por el Bachiller Pedro J. Montesinos. Tocuyo (Venezuela), 1887.

1888.

517. Ortología de la Lengua castellana, por Ángel M. Domínguez, según el sistema de Sierra y Rosso, y de acuerdo con las doctrinas prosódicas últimamente aprobadas por la Real Academia Española. México, 1888.
8.°-15 págs.

– Hay otra edición hecha en Querétaro, 1884.
8.°-30 págs.

518. Tratado de Ortología, dispues-
to y arreglado bajo nuevo método, por
Emigüio O. Ibarra. México, 1888.

8.°-30 págs.

519. Observaciones sobre el acento prosódico. Artículo, sin firma de autor, publicado en la Revista Calasancia: Madrid, imp. de A. Pérez Dubrull, 1888. Núm. II, Noviembre 1888, año I.
Págs. 405 -410.
El artículo trata solamente de prosodia castellana. Establece, como regla general, que toda palabra tiene una sílaba tónica, y nada más que una, exceptuando algunas palabras que carecen de tono, y otras que tienen dos al pronunciarse, o sean atónicas y ditónicas. Estas excepciones están comprobadas con muchos ejemplos.

1889.

520. Pronunciación de la lengua castellana, tal como se habla en México, Nociones de Ortología y Prosodia, por Jesús Gasea. 4a edición. México, 1889.
4.° -15 págs.

1890.

521. Eduardo Benot. Versificación por pies métricos. Madrid. Imprenta de Evaristo Sánchez Martínez, 114, Atocha. 1890.
4.°-149 págs. + 2 de índ. Tirada de 50 ejemplares, que ha regalado el autor a sus doctos amigos.

El opúsculo está dividido en tres partes: 1: Tentativas para ensanchar la métrica española.
2: Métrica actual. 3: Métrica nueva.

Los dos objetos principales que se propuso el autor al realizar este trabajo, han sido, según sus propias palabras, manifestar, por una parte, lo infundado de la pretensión que, con el mejor fin, han abrigado literatos insignes de ensanchar los límites de la métrica española, acudiendo a largas i a breves no existentes en castellano con el carácter temporal, en razón
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de las griegas i latinas; i por otra parte, dejar demostrado, con la virtud de los ejemplos, la posibilidad de dilatar inmensamente los dominios de la versificación, acudiendo a cinco elementos rítmicos, trisílabos i disílabos, en cada uno de los cuales el acento ocupe una posición predeterminada respecto de las sílabas sin acentuar que entren en la correspondiente combinación. La ordenada repetición de estos elementos rítmicos engendrará (dice el Sr. Benot) cinco clases de versos diferentes, i la oportuna distribución de pausas i cesuras introducirá siempre en ellos, i en sus conjuntos, la variedad necesaria para que no degenere en monotonía la continuada i persistente reaparición de un mismo elemento componente bisílabo o trisílabo. I, de este modo (concluye el autor), al ritmo de las series, base actual de la métrica española, se juntará i acumulará el ritmo de los versos, hace tiempo presentido, aunque de un modo informe i grosero, por el oído popular, i nunca elevado a sistema en los intentos imperfectos i vacilantes de algunos pocos privilegiados versificadores.

Adviértase el sistema de puntuación que llevan los párrafos anteriores, que es el mismo de que se ha hablado en el número 492 y el que emplea el autor en la impresión de todas sus obras.

522. Prosodia práctica, por D. P. J. Pons, maestro superior.
Págs. 156-157 de su Gramática práctica. (Véase el número 393.)

523. Prosodia castellana, por el Padre Jaime Nonell, S. J.
Págs. 247-259 de su Gramática. (Véase el número 394.)