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17 Como el Arte de pensar agradó tanto a los Filósofos, los que después han escrito Cursos de Filosofía, por la mayor parte no han hecho otra cosa que copiarle, sin otra diferencia que mudar en algunos puntos el orden, algunos ejemplos, y los adornos del estilo, erudición, y otros tales, que cada uno los ha puesto según su estudio e inteligencia. Este es el juicio que ha de hacerse de la Lógica de Purchot, Corsini, Brixia y otras muchas de que estamos hoy inundados, de las cuales, dado que se puede tomar alguna cosa, se ha de considerar como original el Arte de pensar. De la Lógica de Heineccio no hago mención, pues por su nimia brevedad, demasiada división de asuntos, extravío a materias que no son de Lógica, poco fundamento para radicarse en los principios, y no añadir cosa ninguna a los Escritores propuestos, no debe mirarse como a propósito para la instrucción, sino como un compendio de noticias literarias, que le importe a uno volverlas a la memoria después que las ha sabido. ¿Quién creyera que CLERICO (Le-Clerc) no había de hacer otra cosa en su Lógica que copiar en lo principal el Arte de pensar, y añadir algunas cosas de Mallebranche y de Cartesio? Lo que se debe notar en la Lógica de Clerico es, que los más de los ejemplos los toma de la Teología, y como era sectario de los Socinianos, con mucha maña procura introducir con título de Lógica los errores de su secta, de los cuales está llena, y es bien lo adviertan los lectores para no dexarse sorprender de estos engaños. Gloríase de ser el único que ha hallado el modo de conocer la bondad de los sylogismos sin las reglas, que comunmente se trahen para eso (a). La novedad que intenta introducir se reduce a aclarar bien los vocablos, y a entender lo que contienen las premisas y la conclusión (b). Lo de los vocablos lo trató Aristóteles con tanta extensión, que en la enumeración de los sofismas puso una buena parte de ellos en las voces, ponderando la necesidad que hay de aclararlas, para que se sepa el sentido en que se toman en qualquiera argumento.

(a) Ratio vero solvendorum sine regulis syllogismorum, ea simplicissima licet atque ex ratiocinationis natura petita, a nemine, qualis hic describitur, quem equidem norim, tradita fuerat. Cleric. Oper. Philos. tom. I. praefat. edic. de Amst. de 1722.
(b) Logic. part, 4. c. 5. t. I. Pág, 215.

El entender las verdades que encierran las proposiciones de un silogismo no toca a la Lógica, sino a las demás Ciencias, a quienes pertenece el asunto respectivo de cada proposición. Así que por la Lógica no sabemos si hemos de negar o conceder las proposiciones del sylogismo, porque ese conocimiento nos viene de otras Artes; le toca solo ver si la formación del sylogismo es conforme a las reglas que muestran su buena constitución, no debiéndose confundir la ciencia con el modo de saber. Fue Clérico contencioso, satisfecho, despreciador de los hombres más grandes, sin reparar en atribuirles lo que no dixeron, o torcerlo a sus designios, como lo hizo con San Agustín y San Gerónimo, y se echa de ver en las contiendas que tuvo con GUILLERMO CAVE, PEDRO BAYLE, y otros Filósofos de su tiempo. Como este Escritor fue erudito, harto versado en la antigüedad, y no poco instruido en las cosas de los modernos, ha dado a sus escritos unos adornos que atraen a los que se paran en la superficie de las cosas sin sondearlas.